[1er día]
Problemas. Muchos. Eso es lo que veía Astral mientras era suavemente regañado por los encargados temporalmente al mando del Reino Astral una vez termino de explicar su ausencia durante ese tiempo en el que se dirigió al Reino vecino. Ena lucia solo levemente molesta y preocupada, al igual que Elifas. Cada uno dándole sus razones y sus argumentos de lo peligroso y realmente malo acerca de lo sucedido y de su descontrol. A la vez que su asistente solo daba gritos al cielo acerca de que todo casi se pierde (a su punto de vista).
Intento escudarse en la pila de documentos frente a él. Muy discretamente. Más Ena no le dejaba hacerlo. Así que paso a sentarse más cómodo en su asiento, mirando al techo. Pues ya llevaba escuchando razones y demás cosas al menos durante dos horas casi sin parar. A la vez que comenzaba a posar su mano en su escritorio, moviendo sus dedos a un ritmo que pudiera calmar su creciente ansiedad y frustración. Y es que, ¡Él ya sabía que lo que hizo fue peligroso y de cierta manera estúpido! Ya había pedido perdón. Ya había dado sus propios argumentos. Pero eso pareciera solo agregar leña a un fuego creciente. Así que resignándose a escuchar aquel interminable discurso solo se limitó a seguir con su trabajo. Tomando el primer documento en aquella pila de papeles. De esta manera ignorando olímpicamente a sus "verdugos", quienes parecían no querer acabar.
El día parecía ser demasiado largo. Ja. Ahora entendía a su amado. Era curioso, apenas le había dejado y ya le extrañaba con creces. ¿Qué estará haciendo ahora?
-.-.-.-
Yuma despertó de un muy buen sueño. Uno profundo. Encontrándose de frente a dos Doncellas que esperaban pacientes para atenderle en todo lo que necesitaba. Dio un ligero salto por la impresión. Más asumiendo rápidamente que su prometido no le dejaría solo de ninguna manera, fue que sonrió con ligera vergüenza.
Comenzó a removerse en aquella cama. Mientras las Doncellas trataban de ayudarlo a sentarse cómodamente, arreglando las almohadas detrás de su espalda. Invadiendo sin querer ese espacio personal que valoraba. Exponiendo la actividad anterior. Pues diversas marcas rojas y ligeras mordidas se podían ver claramente en su piel. Provocando una emoción en las dos féminas que le ayudaban.
¿Por qué se emocionaban por aquello? Era lo que se preguntaba Yuma sin descanso. Al final, termino por ignorarlas. Tapándose mejor con la sabana. Queriendo volver a dormir. Tratando de conservar un poco el aroma de su amado en su piel. Más aquellas doncellas no le dejaron hacerlo. Pues debían cambiar las sabanas y recoger un poco más la habitación. Así que a mala manera, se dirigió al baño para volver a ducharse. Siendo custodiado por una de las Doncellas. ¿Qué debía hacer uno para estar solo con su intimidad? Mmm, extrañaba a Astral. Al menos él si le dejaba disfrutar de su tiempo. Aunque bueno, este era su primer día. Tendría tiempo de sobra después.
-.-.-.-
Montañas y montañas de mas papeles se le fueron pasando al actual Rey del Mundo Astral. Quien ya había asumido haber terminado su trabajo. Ryo tenía una ligera sonrisa burlona ante las expresiones de su Señor. Pues Astral estaba mirando a su peor enemigo volver en gran tamaño y forma. ¡¿Qué demonios era todo eso?!
-Mi Señor-Llamo Ena al terminar de ver como el último de los documentos eran traídos al despacho- Esto es todo lo que surgió en su ausencia. Hay que tratar asuntos pendientes que se amontonaron por su visita al Reino Vecino. Su pueblo esta preocupado y necesita respuestas prontas que tienen que ver con el tratado de paz. Debe cerciorarse de que las reglas y demás leyes se cumplan aun con el tratado. También están los comerciantes que esperan una audiencia con usted. Al igual que el secretario de economía. Los demás son asuntos exteriores. Hemos ordenado todo lo que debe revisarse por orden e importancia. Así que por favor, comience de una buena vez... Me retirare por ahora. No dude llamarme si surge alguna duda o asunto que deba ser atendido por mí...-Termino Ena. Mientras era seguida por el asistente. Quien sonreía malvadamente ante su venganza. ¡Eso le pasaba a su Rey por plantarlo en una audiencia! Quedando al final solo Elifas. Quien dio más instrucciones a Astral. El cual esperaba un momento preciso para abordar cierto tema que debía ser tratado de una vez.
-Como ha dicho Ena. Estos documentos más deberán ser tratados a tiempo y en forma. Aun se deben revisar las constantes alteraciones en la energía del Mundo Astral. Así que por favor avance lo más rápido que pueda... Debo retirarme a inspeccionar las tropas que le acompañaron para volver a acoplarlos a sus deberes... Así que-
-Espera-Demando el peliblanco. Deteniendo al mayor. Quien le miro con curiosidad.
-Sí. ¿Pasa algo su Majestad?
-Necesito hablar en privado contigo... No ahora. Pues quiero terminar con todo este trabajo. Pero sí en unos días más... Necesito preguntarte algo-Aquello extrañando a Elifas. Quien asintió en acuerdo. ¿Por qué tanta seriedad por algo así?
-Por supuesto... Aunque si es urgente, estoy dispuesto a escucharlo-
-...-Astral paso su mirada a los documentos en sus manos, para después devolverla al hombre frente a él. Negando con suavidad- No. Será mejor en unos días. Es... Algo delicado, quiero estar libre por si eso llegará a afectar mis labores-Se excusó. Dejando levemente intrigado al mayor. El cual volvió a inclinarse en respeto. Retomando su camino para irse.
-Entiendo. Así será. Me retiro-Esas siendo las últimas palabras que Astral escuchó antes de que la puerta fuese cerrada.
Vaya que era difícil aún. Pero al menos ya no era imposible como antes. Además ya había acordado una cita con su padre. Así que eso ya era un avance. Ahora sí podía concentrarse en sus tareas y labores.
.-.-.-.-.
Yuma paso el resto del día dando vueltas a su cama. Mientras las sirvientas le platicaban algo o le atendían en lo que fuere que necesitase. Esto apenas distrayéndolo. Pues ya había acomodado su baraja. Había tenido un duelo consigo mismo. Había hablado con su bebé y darle mimos. E incluso había leído el libro encima de la mesa que había dejado Astral. Apenas entendiendo el lenguaje técnico que manejaba la obra.
Esto estaba siendo aburrido. Vaya extrañaba incluso hacer tarea. Debía hacer algo para encontrar la forma de pasarla en la habitación hasta que terminara su muy largo descanso. Y con un par de ideas suponía lo que debía hacer ahora.
[1er semana]
Astral se mantuvo de aquí allá. Atendiendo sus demás deberes. Visitando ocasionalmente a su amado por las tardes. Llegando a dormir en las noches. Observando que el tiempo de la Tierra y los otros dos Mundos ya estaba de una manera lineal. Ahora las horas acomodándose para hacer lo que Yuma había pedido. Y eso era traer como visitantes a su madre y hermana. Quienes encantadas aceptaron tal oferta de su parte. De esa manera asegurándose de que el embarazado no pasara su tiempo solo o hastiado.
Akari era la única estupefacta de encontrarse en un Mundo ajeno. Pues Mira ya había estado ahí. Encontrando todo lo nuevo como algo realmente mágico. Manteniéndose preguntando cada tanto en tanto lo que llamaba su atención. Queriendo tocar todo lo que se le atravesaba.
Yuma y Mira solo rieron al ver esa actitud de la mayor. Y los tres enclaustrándose en la habitación del embarazado fue que muchas actividades comenzaron. Desde algo muy básico como leer libros, hasta enseñar al menor a tejer a dos agujas y estambre. Siendo Akari ya toda una experta. Pasando entonces a tener duelos amistosos. Sin involucrar nada de visores o algo que pudiese alterar a Yuma y al bebé. Conversaciones nacieron y otras murieron. Hubo preguntas y respuestas de todo tipo. Algo nuevo cada día. Astral solo llegaba a despedir a las féminas cuando ya eran altas horas de la noche. Ganándose más de una vez miradas nada amables de Akari. Pues ahora ella debía atender a cada una de sus demandas, ya que, bueno. Era el Rey. Uno fuertemente custodiado por sirvientes y soldados. Yuma solo rodaba los ojos en cierto fastidio al ver aquello. El peliblanco sonriendo cada vez que obtenía lo que quería de su cuñada.
Al final la idea de Yuma fue beneficiosa para ambos.
El tiempo siguió avanzando, y aquella visita fue más fugas. Mira prometió volver a venir, mientras Akari amenazaba a Astral sobre no cuidar a Yuma como se debía. Esto siendo callado al teletransportar a ambas mujeres de nuevo a la tierra. Dándole un descanso al Rey. Quien fue el que adelanto la teletransportación a propósito para ya no escuchar a su cuñada. La cual llego a su cuarto de manera indignada. ¿Qué se creía ese alienígena para no escucharla?
Yuma volvió a pasar a dormir todo el día. A veces quedando despierto por las noches, hablando con su amado sobre temas diversos en donde involucraron la política y las futuras leyes a aclarar gracias al tratado con el Mundo Varian. U otras veces amándose hasta que ya tarde era o donde la mañana los encontraba. Esto de alguna forma ayudando al menor. Quien notaba como su bebé comenzaba a pedir más y más espacio. Tranquilizándose ante la situación. Aquel bebé, manteniéndose felizmente moviéndose dentro de el vientre de "mamá". Pateando cuando quería o tendiendo hipo en los momentos menos oportunos. Esto al final, alegrando a ambos padres que le esperaban ansiosos.
Yuma pasaba a la semana 19. La espera iba haciéndose más corta.
-.-.-.-
En el Mundo Varian por otro lado. Shark apenas y tenía tiempo de notar las largas ausencias de uno de sus Emperadores. El cual debería estar atendiendo sus deberes y nuevas labores. Pasando su atención al constante papeleo que llegaba casi sin parar a su oficina. Rio ayudaba de vez en cuando. Más todas las decisiones recaían en él. Esto siendo realmente agobiante a largo plazo. Ahora extrañaba su descanso... Uno donde estuvo sin saber al lado de su enamorado. A quien por cierto no había vuelto a ver más que por instantes.
¿Dónde es que se encontrará? Mmm. Aún tenía que hablar con él sobre aquel malentendido.
-.-.-.-
En una oficina más pequeña, se encontraba un feliz peligris atendiendo sus deberes. Anotando de aquí allá diversos puntos que él creía importantes a tratar. Marchándose de tinta una vez más. Sus dedos ahora envueltos en un color oscuro, sus mejillas de un color azul y sus ropas de salpicaduras de un color rojo. Sí. Esa era la imagen de todo un trabajador decidido. Uno realmente responsable y atento.
Durbe cubría la ausencia del pelinaranaja. Quien amablemente (Para sorpresa del menor) pidió ese favor. Pues quería tiempo para atender a su esposo como se debía. Además de consolidar mucho más aquellos lazos que podían ayudar al Mundo Astral y Varian. De esta manera atendiendo a medias lo que se proponía con aquel matrimonio. El peligris solo asintió al final. No quería meterse en medio de una feliz pareja. Mucho menos sabiendo que acababan de unir sus vidas. En cuerpo y alma. Así que solo miro a otro lado mientras hacía los deberes del otro bajo la mesa. Esto sin el conocimiento de Shark. A quien por cierto le rehuía. Aún le daba vergüenza acercarse a él. Las imágenes de su despertar en aquella habitación llegando de pronto a su psique.
Lo de Vector fue como un anillo al dedo. Perfecto para ocultarse en su oficina hasta que él lo considerara prudente. Apenas viendo a su líder cuando entregaba informes u otros documentos o papeles importantes.
Dio un suspiró al ver como su trabajo estaba siendo realmente satisfactorio. Dando los toques finales a detalles o apuntes que sabía de antemano, ayudarían a Ryoga a terminar más rápido el análisis de los mismos. Y viendo como todo fluía, fue que se permitió reír suavemente. Orgulloso de lo que lograba. Hasta que recibió la visita de una sirvienta. La cual le hizo saber que Shark le esperaba en su oficina.
A veces sus planes eran demasiado fáciles de manipular. Vaya mala suerte que tenía. No deseaba ver a su líder. No cuando todavía los colores le atacaban sin piedad. ¿Y ahora que podía hacer? Solo atender el llamado. A menos que... ¡Quizá Rio podía ir en su lugar! Si. Eso era buena idea. Así que levantándose de su escritorio, tomando los documentos ya listos, fue que salió en busca de la fémina. Él no vería a Ryoga... Al menos aun no.
[2da semana]
Shark apenas y recibía alguna señal de su enamorado. Le veía solo por minutos antes de desaparecerse por otros días. ¿Qué pasaba con el menor? Ni si quiera llegaba a las audiencias que le necesitaban. O las atendía antes de que él despertará o cuando ya se iba a descansar. ¿Acaso? ¿Acaso le estaba evitando? ¿Por qué? Esas preguntas no le dejaban descansar como era debido. Así que una noche. Se armo de valor para hablarle a la persona que podría ayudarle con este asunto tan... Delicado.
Se dirigió a la sala de control en silencio. Evitando de que fuese visto a esas altas horas de la noche por los pasillos. Llegando al poco tiempo a su destino. Cerrando la puerta con seguro antes de hacer lo que quería hacer. Un suspiro escapando de sus labios apenas termino de hacer aquello. Y recargándose por un minuto en la puerta, fue que volvió a encaminarse aquella pantalla que le ayudaría a contactar con alguien que, quizá podía entenderlo en esa situación.
Sus dedos siendo rápidos para teclear una serie de códigos y demás caracteres que le ayudarían a hacer aquella llamada improvisada. La pantalla mostrando a los pocos minutos un Mundo completamente diferente al que regía. El azul siendo el color predominante. Y a un ser con una sonrisa levemente cansada. Su cabello blanco un poco desordenado y revuelto al igual que sus ropas. De esta manera dándose cuenta lo tarde que era. Pues Astral parecía que tomo lo primero que vio antes de correr a atender su llamado.
-Hola Astral... Lamento llamar a estas horas...-Saludo con ligera vergüenza aquel Rey a su igual. Quien solo rio de manera suave. Negando con su cabeza.
-No. No. No te preocupes. Debe ser importante si has llamado a estas horas. ¿Qué a pasado Shark? ¿Algo malo? Te ves tan terrible como saludas...-Menciono el peliblanco burlándose de su amigo. El cual solo negó divertido. Pues era verdad. Él estaba peor que Astral. Sus ojos mostrando un par de ojeras profundas. Su piel estando pálida y sus labios resecos. Su postura siendo la de derrota y angustia.
-No puedo decirte que no me veo mal. Pero no, no ha pasado nada malo. Me disculpo si interrumpo tu descanso...
-Ya veo. Es bueno que nada malo haya pasado... Aún así me veo obligado a preguntarte. ¿Estas bien?-Shark entonces se quedo viendo el teclado. Pensando mil y un cosas que solo le quitaban aún más el sueño. Llamando la atención de Astral. Quien atino a adivinar el por qué del estado tan deplorable de su amigo- Es por Durbe ¿O me equivoco?
-...-Shark le miro antes de asentir con leve pena. Parecía todo un adolescente en busca de su padre para pedir un consejo o un consuelo- Sí es por él...
-Espera...-Menciono el peliblanco antes de despedir por un momento a quienes le acompañaban. Dando de esa manera la privacidad necesaria a su amigo. Quien agradeció infinitamente con una sonrisa- Bien, puedes hablar con sinceridad...
-Gracias...-El pobre Rey del Mundo Varian dio un suspiro antes de mirar a su lado. Comenzando a relatar lo sucedido con su amado. Y el cómo este lo estaba evitando. Culpándose por hacer aquello que en el momento fue lo mejor que le ha pasado. Dejando a un preocupado y enternecido Astral. Quien no dudo en dar su opinión al respecto.
-Creo que fue algo que no pudo evitarse. Estabas dormido y realmente cansado. De hecho yo soy quien debe disculparse por eso. Yo fui quien provoco que no descansaras como era debido... Lo siento...
-No. No. Esta bien... Era algo que debías decirlo de todas formas... Así que esta bien...-Respondió de inmediato Shark, agitando un poco sus manos. Sin percatarse como la puerta era abierta apenas un poco. Pues su seguro que el coloco no fue exactamente el correcto. Dejando ver apenas a un par de dedos con tinta oscura en ellos.
-Gracias Shark... Pero volviendo al verdadero tema. ¿Has hecho algo al respecto? Quiero decir. Para arreglar ese malentendido...-El mencionado asintió.
-Sí. He mandado a buscarlo. Le he esperado en las audiencias y fuera de su habitación. Incluso yo mismo fui a buscarlo varias veces... Pero... No he tenido éxito en encontrarlo... Pienso que se esconde de mí...
-No lo pienses Shark. Asúmelo-Dijo con seguridad el peliblanco. Atrayendo la atención de su igual. Mientras la puerta pasaba a abrirse un poco más. Dejando ver unas hebras de cabello gris. El cual de inmediato se oculto por la pared. Sin entrar a la habitación de control. Escuchando sin querer realmente lo que Shark y Astral hablaban en privado- Durbe esta escondiéndose de ti...- Aquel espectador en las sombras dio un ligero salto al ser nombrado. Conteniendo su respiración.
-¿Hablas en serio? Ha estado trabajando bastante. Me ha ayudado a mis responsabilidades con sus aportes... Escondiéndose... ¿Por qué lo haría? Me disculpe...- Astral solo negó. Con una leve sonrisa.
-No es eso Shark... Verás. Cuando Yuma y yo apenas iniciábamos en nuestra relación, esos malentendidos nos pasaban seguido...
-¿De verdad?-Cuestiono el mencionado. Interesándose por lo dicho.
-Sí. Por supuesto. Por eso es que acordamos hablar mucho más que antes. De esa manera evitamos muchas cosas y peleas... Pero volviendo. Pienso que deberás hablar con él. Encontrarlo en un lugar que no pueda escapar. Deberás hacerlo enfrentarte a ti. Y aclarar el malentendido que paso entre tu y él. Apuesto a que él sigue pensando que tu le has rechazado...
-¡Yo jamás lo rechazaría!-Exclamo de pronto el Varian. Logrando que el peligris solo diera un leve salto ante el susto dado. Dejándolo sorprendido.
Eso... Eso quería decir que... ¿Era correspondido?
-Pues ya lo veo. Pero eso no lo sabe él...-Menciono Astral notando como el semblante de su amigo cambiaba de repente a uno triste. Durbe colocando un semblante culpable- Yo creo que deberías hacerlo de una vez. ¿Por qué no vas a su habitación ahora y le dices la verdad? Termina con este drama que no te deja vivir plenamente... Tienes todo mi apoyo amigo mío...
-¡¿Qué?!-Grito Shark con un fuerte sonrojo. ¿Qué locuras estaba aconsejándole su amigo Astraliano? El peligris se tenso ante esto. Comenzando a correr a su habitación. Queriendo ocultarse antes de que aquella locura fuese cometida. Sin notar como la puerta era abierta un poco más, llamando la atención de Ryoga, quien noto apenas la manga y la mano manchada de tinta del espectador oculto. Dándose cuenta de quién se trataba con rapidez. Astral lo pudo notar apenas de soslayo.
-Oh vaya... Creo que deberías hacerlo de una vez... Tu enamorado se escapa...-Aviso a su amigo. Quien le miro de manera estupefacta. ¿Acaso le divertía aquello?
-¡Astral!
-¿Qué? Yo solo te doy ese consejo. Lo que hagas será cuestión tuya. Así que, ¿Qué es lo que harás?...- Shark paso a mirar sus manos. Después la consola. Y por último a su amigo. Quien le sonreía de manera confiada. Como si supiera lo que fuese a pasar. Dio un suspiro antes de cerrar sus ojos para volverlos abrir con cierta fuerza. Mostrando una determinación inigualable.
-Iré... Pero... Si pasa algo malo te culpare a ti...-Amenazo al peliblanco. Quien mostro sus manos a manera de rendición sin dejar de sonreír.
-Toma tus responsabilidades Ryoga... Solo ve...-El mencionado asintió en acuerdo- Oh. Y aprovechando esta llamada. No olvides que aún debemos arreglar algunos asuntos políticos...
-Sí... Entiendo. Debo irme...-Dijo el Varian antes de teclear con rapidez en la consola. Apagando la pantalla. Dejando al otro lado al peliblanco. Quien sonreía con ligera burla. Ser cupido como alguna vez lo fue Ena era realmente divertido. Pero debía volver al lado de su amado. Necesitaba seguir dando su energía a su hijo. El cual ya pasaba a las 20 semanas.
Shark corrió una vez vio la pantalla apagada. Dirigiéndose a la habitación del menor. Que ahora sabía e intuía, escucho todo lo que hablo. Y apenas deteniéndose para tocar aquella puerta, fue que noto que esta estaba mal cerrada.
Se quedo por un momento viéndola. Pensando si hacer aquello que quería o no. Al final ganándole la frustración, tomo la perilla de la misma. Abriendo la puerta de golpe. Encontrándose con una habitación vacía.
Dio un par de respiraciones antes de decidirse a entrar. Cerrando la puerta como era debido. Encerrándose con su amado. Al cual no veía por ningún lado. Camino hasta el centro de la habitación, topándose con libros y libros tirados por todos lados. Notas pegadas a ellos. Y un sin fin de tinta en el suelo. Aquello le hizo reír suavemente. Durbe era un ratón de biblioteca. Paso su mano sobre algunos tomos encima de la cama. La cual estaba ordenada. Deteniéndose a leer los títulos. Escuchando de pronto el sonido de la regadera gracias al silencio.
Así que armándose de valor. Fue que se acerco a la puerta correspondiente. La cual toco con suavidad.
-Durbe...-Llamo. Esperando respuesta.
-¡Estoy bañándome! ¡No te atrevas a entrar! ¡Vete! Mañana puedes venir a hablar conmigo...-Exclamo el menor desde dentro. Metiéndose a la regadera con sus ropas puestas. Queriendo alejar con esa excusa al mayor. Quien solo movió un poco sus cejas a manera de incredulidad.
-No lo creo... ¿Puedo pasar?-Pidió.
-¡No! Ni lo pienses. ¡Vete!-El menor estaba reacio a cumplir su cometido. Aún no estaba preparado para ver al mayor.
-No puedo acceder a eso... Durbe... Por favor-Rogo apenas elevando su voz. Haciéndose escuchar encima del sonido de la regadera. La cual mojaba en su totalidad al menor.
-¡Dije que no! ¡No! ¡Vete! Vete... Solo... Solo vete...-Menciono el peligris. Dejándose caer poco a poco al suelo. Recargándose en la pared. ¿Por qué estaba tan asustado?
-No puedo hacer eso... No ahora...-Anuncio el mayor. Tomado la perilla de la puerta. La cual se abrió ante su sorpresa. Dejándolo entrar aquel cuarto de baño. El cual estaba siendo levemente ocultado por el vapor. La regadera sonando con fuerza en la esquina del lugar. La tina estando sin usar al centro. Y un tocador estando al frente de la puerta. Aquel espejo mostrando su imagen.
Un sonrojo se poso en sus mejillas. Quizá Durbe no mentía y ahora estaba siendo todo un pervertido al entrar sin permiso. Y estaba a punto de retroceder. Hasta que noto como es que la regadera no mostraba la figura de Durbe a lo lejos. De hecho. Parecía solo estar abierta. Pues el olor del jabón no estaba presente. Eso lo hizo dudar.
¿Durbe mentía? ¿O acaso era más su curiosidad y ansiedad por ver al menor?
Esto le hizo sudar levemente. Más al acercarse, pudo ver claramente al menor. El cual ocultaba su rostro con sus manos. Dejando que el agua le mojara. Aquella escena logro enternecerlo y preocuparlo a partes iguales. Así que acercandose. Fue que dejo que el agua le empapara. Sus ropas pegándose a su cuerpo. Hincándose a la altura de su amado.
-Durbe...-Llamo con suavidad. A lo que el mencionado solo dejo sus ojos a la vista. Negando a mostrar en totalidad su rostro.
-Ryoga... ¿Qué haces aquí? Te dije que no entraras...-El mencionado rio levemente. Negando con su cabeza.
-No podía dejarte así... Yo... ¿Me escuchaste?-Cuestiono. Directo al menor. Quien solo desvió su mirada. Dejando ver sus mejillas. Las cuales se mostraban rojas.
-Quizá... ¿Por qué?
-...-Shark volvió a sonreír. Era verdad. Durbe era bastante tímido y retraído en esas situaciones. Por eso es que él era muy paciente- Por que lo que dije es verdad... Durbe-Llamo de regreso. Acercando sus manos al rostro ajeno. Obligándole a mirarle.
-¿Qué?-Cuestiono en voz baja. Mientras el mayor cortaba la distancia entre ambos. Haciendo nacer un suave beso entre los dos. Sorprendiendo al menor. Quien abrió sus ojos a más no poder. ¿Qué es lo que estaba pasando?
Durbe recuerda que siempre fue fiel a su amigo. Su líder. Siempre le apoyo cuando debía. Y siempre le seguiría apoyando. Así fue desde su vida pasada. Y así quería que fuera en el futuro. ¿En qué punto se habrá enamorado? ¿En qué punto aquel Rey se había fijado en él? No lo sabía. Pero por ahora aquello no le importo. Pues cuando menos lo pensó. Sus brazos pasaron a estar en el cuello del mayor. Acercándolo más a él. Dejando salir todo aquello que callo por años. Dejando ir todo aquel miedo que le invadió.
Esto sin duda volviéndose un nuevo inicio para ambos. Shark pasando a ser el hombre más feliz de su Mundo. Debía agradecerle a Astral después.
[3ra semana]
Kaito había vuelto a hablar a su amigo peliblanco. El cual de inmediato atendió a su llamado. Pues sabia de sobra de que se trataba. El cazador le recibió con un buen animo. Llevándolo al lugar en donde antes estaban los dos anteriores caballeros. Encontrándose con V. Quien le saludo al verle.
-Un gusto volver a verte Astral, ¿Cómo has estado? ¿Que hay de Yuma? ¿Él y el bebé están bien?
-...-El peliblanco sonrió antes de asentir. Acercándose a la capsula contenedora de la Caballero. Acariciándola levemente- He estado mejor, muchas gracias. Yuma esta de maravilla. Aburrido. Pero bien, nuestro hijo ya tiene 21 semanas de gestación. Así que todo va bien. ¿Que hay de ustedes? ¿No les causo problemas?-Cuestiono volteando a ver a sus amigos. Quienes le sonreían con ligero orgullo.
-Por supuesto que no. Todo ha estado bajo control desde que llegó-Menciono el cazador. Acercándose a su amigo. V entendiendo que era momento de dejar salir aquella pequeña niña en armadura rota.
-Eso es bueno... En ese caso. Déjenme quitarles un peso de encima-Declaro Astral antes de sostener a la infante que salía abruptamente de la capsula. La cual seguía inconsciente.
El cazador paso entonces a ser un espectador. Al igual que V. Ambos emocionándose por ver a su amigo peliblanco hacer aquel ritual que ya era conocido por ambos. Esto era reamente fascinante. Kaito entonces puso especial atención cuando uno de los sellos conocidos por él apareció debajo de los dos Astralianos. Apenas escuchando un susurro. Encontrando nuevamente increíble la aparición de aquellas cadenas que no tenían intención de dañar. Sino más bien todo lo contrario. Curar a la usuaria. Estelas de luz iban y desaparecían en aquel mágico espectáculo. Logrando llamar la atención completa de el par de científicos. Quienes tocaban apenas con la yema de sus dedos aquellas luces que morían en silencio.
Unos minutos después fue que aquellas cadenas desaparecieron. Pasando entonces al siguiente paso. Y eso era un nuevo sello, uno que hizo desaparecer en parpadeos a la niña pequeña. Quien apenas abría sus ojos. Topándose con su salvador. Su mente llenándose de recuerdos, los cuales le hicieron llorar, para extrañeza de los presentes. Dejando apenas salir un susurro entendible solo para el peliblanco. El cual le miraba con sorpresa.
-Príncipe Astral... Joven amo... Perdóneme...
Astral le miro de manera dudosa antes de que su cuerpo desapareciera por completo. Dejándole con bastantes interrogantes. Y un ligero temblor en sus manos. Vaya manera de empezar su camino al pasado.
La habitación pasó a ponerse húmeda. Poco a poco. Mientras pequeñas gotas de agua comenzaban a aparecer flotando hasta formar varios cápsulas de agua. Estas variando en tamaño. Las cuales pasaron a juntarse en un solo punto. Justo al centro del sello en el suelo. Haciendo levantarse al peliblanco por tan repentina acción. A la vez que comenzaba a aparecer una bella Guerrera. La cual mostraba su armadura con orgullo, así como un ligero vestido de seda. Tacones de plata acompañando aquel hermoso conjunto. Su piel con joyas incrustadas y cabello blanco cenizo. Un pequeño yelmo recogiendo su cabello.
Una Guerrera más llegaba a casa. La cual al ver a su Señor, fue que se arrodillo ante él. Extendiendo su mano para tomar la ajena. Ayudando a terminar aquel importante ritual. Lista para defender a su protegido. Aquel sello levantándose poco a poco hasta desaparecer sin dejar rastro. Dando por terminado toda la transición.
-Bienvenida de nuevo Kile... Es un gusto volverte a ver-Menciono Astral saludando a aquella bella Guerrera. La cual de inmediato le sonrió.
-Es un honor tenerlo frente a mi, mi Señor...
-Me alegra que te veas bien... Es hora de volver a casa Kile-Anuncio Astral. La Guerrera levantándose poco a poco. Colocándose a un lado del peliblanco. Mirando a los dos espectadores.
-Y eso concluiría todo lo malo, por ahora, ¿cierto Astral?-Cuestiono de pronto Kaito. Interrumpiendo el momento. A lo que su amigo volvió a asentir.
-Así es...-Su rostro volviéndose serio-Pero... Creo que ustedes deben estar al tanto de algunas cosas... Me gustaría verles dentro de tres semanas en el Mundo Astral... ¿Puedo contar con ustedes?-Preguntó. Dejando un poco expectantes a ambos científicos. Los cuáles se miraron momentáneamente antes de asentir con una sonrisa.
-¡Por supuesto! Cuenta con nosotros. Estaremos listos al momento-Respondió Christopher antes de ver como un portal azul se abría de pronto.
-Gracias... En ese caso... Nos vemos hasta entonces-Menciono el peliblanco antes de dirigirse al portal con la Guerrera, quién le siguió sin dudar. Saltando antes de que se cerrara. Alcanzando a escuchar a los presentes.
-¡Cuídate! ¡Saluda a Yuma por mi!-Exclamo Kaito. Un poco antes de ver desaparecer el portal. Quedándose atrás junto a V. Quien le sonrió con ligera intriga.
-¿Qué crees que nos diga Astral?-Cuestiono al menor. El cual solo negó levemente. Un poco triste por la visita fugaz de su amigo.
-No lo sé... Pero... Sabiendo que es él... Considero que debemos prepararnos...
-¿Tu lo crees?
-Sí... Estoy seguro...
V suspiro en acuerdo. Parecía más bien el preludio a algo realmente misterioso. Algo que quizá les descolocaría al saberlo. ¿Qué será aquello? Solo el tiempo se los dirá.
-.-.-.-
Kile paso a respirar mejor una vez llego al mundo de colores azules y violetas. Extrañándose de ver su Mundo de esta manera. Comprendiendo a medias que ese era un cambio por el tiempo. Donde conoció a su Reina. El cual con alegría le comento su estado. Mostrando con orgullo una bella pancita. Sacándole una sonrisa honesta. Una en donde felicito a lo que ella antes conocía como el príncipe. Alegrándose de que al final hubiese encontrado el amor. Felicitando con orgullo a sus monarcas. Los cuales le recibieron con los brazos abiertos. Donde hubo mil y un disculpas por lo antes sucedido. Quedando al final en un ambiente ameno. Tranquilo. Ajeno a todo a su alrededor.
Los demás Guerreros llegaron después. Recibiéndola con sorpresa y felicidad. Ahora solo faltaba uno de ellos. El único que logro recordar todo. El único a quien antes no veían. El octavo de ellos.
[4ta semana]
Astral logro realizar todo el trabajo que antes había llegado. Incluso se atrevió a adelantar por si volvía a ocuparse en otros asuntos. Dando al final sus quehaceres por hecho. Pasando las tardes al lado de su amado. Quien le contaba mil y una anécdotas, mientras acariciaba con cariño su vientre. A la vez que él pasaba su mano también. Tocando con su energía a su hijo. Despertándolo con amor. Provocando que se moviera, para alegría de ambos padres. Quienes veían apenas como pateaba o posaba sus manitas en la piel del menor. Esto convirtiéndose en un bello recuerdo.
Los días consecutivos a ellos. Kotori, Cathy, Tetsuo, Todoroki y Tokunosuke fueron invitados al Mundo Astral. El fin siendo el mismo que la madre y hermana de Yuma. Entretener al menor en su aburrimiento mientras Astral no estaba. Siendo los invitados quienes ayudaban a mover al menor sin el menor esfuerzo. El cual les dio un merecido recorrido por todo el Palacio. Saludando de vez en cuando a los ciudadanos natales de aquel Mundo. Quienes entregaban regalos y presentes al embarazado, felicitándolo con amor y cariño. Queriendo saber pronto que es lo que estaba en espera. Logrando emocionar a Yuma. El cual ya se iba imaginando su nueva cita con Ana y su prometido a lado.
-¡Apuesto a que será niña!-Exclamo de pronto Cathy. Llamando la atención de los presentes. Haciendo reír al menor. Quien era tomado con cuidado por Tetsuo.
-¿Qué dices? ¡Obvio será un varón! Es lógica. ¡Los varones tienen varones!-Menciono con orgullo Tokunosuke. Sacando una gota de sudor a los demás. ¿Qué clase de lógica era esa? Yuma se carcajeo después de eso. Al igual que los demás. Quienes le acompañaban de manera amena. Disfrutando su estadía. Alejando los ojos curiosos del Rey del lugar.
El cual se encontraba en una habitación especial. Un espacio realmente enorme. Varios candelabros de metal colgando del techo. Iluminando en lugar. Uno donde solo había columnas y un sin fin de armas en la pared. Esto siendo el cuarto de entrenamiento. Reservado solo para la realeza y los Guerreros.
Y donde pasaba a ser el sitio perfecto para su encuentro. Uno que ya había sido acordado. Uno que le hizo pasar saliva una vez vio entrar al responsable de la cita.
Elifas, su padre.
Aquel hombre una vez entro. Cerro la enorme puerta detrás de él. De esta manera dirigiéndose al centro del sitio. Encarando al peliblanco. Quien le miraba expectante. Serio.
-Ha pasado un tiempo desde que nos vimos de esta manera... ¿Cierto su Majestad?-Astral no dio respuesta- Me... Parece curioso que me citara en el mismo sitio donde se me fue arrebatado y ganado el derecho al trono... ¿Puedo saber que es esta ocasión?
-...Es algo sencillo realmente...-Respondió pasados unos minutos. Empapándose del silencio del ambiente.
-¿Y qué es aquello que merece nuestra presencia en este lugar? Apartados de los demás... Incluso de el Reina mismo...-Astral sonrió. Fieramente. Retando a su antiguo mentor.
-Eso es lo mismo que nos ha llevado a esto... ¿Qué recuerdas del Mundo Astral? ¿Sabes algo sobre Gea?-Cuestiono con ligera dureza. Tensando al otro. Elifas entrando en ligera defensa.
-Yo... Recuerdo poco a decir verdad... ¿Por qué me pregunta esto? ¿Hay algo que deba saber?-El peliblanco solo negó. Riéndose sonoramente. Era hilarante.
-¿Cómo es que nací Elifas?-Preguntó una vez más. Confundiendo al mayor.
-Yo... Si me lo pregunta, se que ha sido por decisión del Mundo Astral. Solo eso...-
-Solo eso... ¿Eh?... Vaya... Esto será más difícil de lo que pensé-Menciono Astral. Acercandose al contrario. Quien le miro una vez le tuvo en frente.
-¿Pasa algo? Estoy realmente confundido...-Admitió Elifas. Haciendo reír una vez más al menor. El cual solo miro a su lado.
-Sí. Lamentablemente si pasa algo... ¡Han! ¡Ahora!-Ordeno con rapidez a la Guerrera escondida. Dejando apenas reaccionar al mayor. Esquivando el ataque en su contra.
-¡¿Qué significa esto?!-Exclamo una vez pudo encarar a ambos cómplices. Los cuales le miraban con una ligera sonrisa.
-Solo... Una distracción-Admitió Astral. Señalando con su mano el sello debajo de Elifas. El cual le dejo inmóvil- Lo siento. Pero se que por las buenas no querrías hacer esto...-Menciono acercandose al mayor. Posando una de sus manos en su cabeza. Mirando de frente al líder de los soldados- Discúlpame. Pero necesito que recuerdes... Absolutamente todo... Padre...
Aquellas palabras siendo las últimas que logro escuchar antes de caer en la inconsciencia. ¿Acaso Astral le llamo... Padre? ¿Qué estaba pasando?
Han y Lian salieron una vez más del lugar una vez vieron su misión cumplida. Dejando a su Rey a solas. El cual tomo a Elifas entre sus brazos antes de depositarlo como era debido en el suelo. Colocándose de rodillas a la altura de la cabeza. Tocando levemente la frente del contrario. Haciendo aparecer un sello debajo de ambos. Era hora de que padre e hijo se reencontraran.
Yuma sintió el lazo de su amado nublarse. Y sabiendo lo que hacía, fue que su cuerpo se tenso levemente. Llamando la atención de sus amigos. Los cuales solo le miraban expectantes. Preguntándole si estaba bien.
-Sí. Sí. Estoy bien... Solo... Solo... Quiero ir con Astral... Debo... Debo asegurarme de algo...
Tetsuo entonces le tomo de nuevo. Cargándolo con facilidad.
-En ese caso te ayudaremos Yuma. ¡Vamos!
Los demás solo gritaron un fuerte "Si" entes de seguir a sus dos amigos. Entrando de nuevo al Palacio. Sin imaginarse lo que venía después.
