Astral había aprendido todo lo que podía. Todo el conocimiento del Mundo Astral podía decirse que estaba dentro de su cabeza. Sin embargo, ahora justo delante de él, estaba una de las criaturas más extrañas que alguna vez había visto. Y por más que le miraba no lograba encontrar una respuesta a su duda. ¿Quién y qué era... Esa criatura?
Sus ojos heterocromos se movieron una y otra vez sobre el cuerpo del contrario. Curioso y desconfiado de ese visitante. Mientras que el ojirubí, pasaba a tallar con sus manitas su mirada sorprendida. Dándose un ligero pellizco para comprobar algo que después provoco un grito en él.
-¡¿Dónde estoy?!-La clara confusión notándose en su pequeño rostro. A la vez que sus manos pasaban a sus mejillas. Sacando por un momento al otro de sus pensamientos. Parpadeando en consecuencia- ¡¿Mamá?! ¡Mamá! ¡¿Dónde estás?! ¡Mamá!-Ligeras lágrimas de miedo pasaban a colarse por sus ojos.
Astral veía esto de manera curiosa. Sin llegar a entender realmente lo que decía y mucho menos a quién llamaba, pues aquel idioma no era el suyo o siquiera era algo conocido. Así que acercándose un poco, fue que trato de levantar sus manos a manera de rendición. Tratando de calmar aquella criatura que ahora lloraba de terror. El cual, al mirarle, paso a pararse. Retrocediendo con rapidez, sin llegar a notar realmente donde estaba.
-¡Espera! ¡No avances más!-Exclamo Astral, estirando sus manos ante lo que ocurrió después. Pues el visitante dio un paso más cerca del borde del acantilado. Pequeñas rocas cayendo abruptamente al mar, alarmándolo aún más.
-¡Mamá! ¡Mamá!-Llamo una vez más aquel infante mientras daba un nuevo paso hacía atrás. Sin percatarse el momento en el que la tierra suelta cedió ante su peso. Haciéndolo caer por el acantilado. Mientras sus manos se estiraban, tratando inútilmente de alcanzar el borde. Alarmando al mayor. Quien se acercó con rapidez. Deteniéndose en la orilla. Comenzando a flotar. Escuchando el grito de aquella criatura al ser zambullida en el agua.
-¿Qué rayos está pasando? ¿Por qué no me hizo caso? -Fue lo primero que dejo salir el peliblanco antes de negar con fuerza con su cabeza para después posar su mirada a sus mascotas. Dándoles una orden-¡Esperen aquí!
Lo siguiente que hizo fue lanzarse en picada al agua. Entrando en un clavado perfecto. El sonido escuchándose de manera abrupta en sus oídos. La oscuridad natural del océano envolviéndole, así como su frialdad. Dio un par de movimientos antes de abrir sus ojos para buscar aquella criatura que había caído. Apenas encontrándola ya casi cerca del fondo, moviéndose erráticamente, tratando de salir. Dejando salir algunas burbujas de aire de su boca.
-Ahí...-Pensó el mayor. Comenzando a nadar hacia el contrario. Haciendo uso de su habilidad para flotar para llegar mucho más rápido. Sus brazos alzándose para atraparlo en un abrazo. Tomando a un casi inconsciente niño. Obligándolo a salir a la superficie.
- ¿Quién?...- Fue lo que logro pensar el menor mientras era sacado del agua. Sintiendo el frio recorrer su cuerpo. Aquello quedando como una de sus peores experiencias.
Astral paso a flotar fuera del agua. Dirigiéndose una vez más hasta el acantilado. Colocando lejos de la orilla al infante. El cual ahora pasaba a toser el agua que logro pasar a sus vías respiratorias y boca. Quedando de rodillas en el suelo. Abrazándose así mismo, con un ligero temblor en su cuerpo.
-¿Qué estabas pensando al alejarte de esa manera?-Susurro en ligero enfado el mayor. Mientras usaba un hechizo en ambos para secarse. Apenas logrando llamar la atención del niño que comenzaba a llorar de nuevo.
-Mamá...-Llamo en voz baja el menor.
-...Ni siquiera logro entenderte...-Admito el peliblanco. Comenzando a frustrarse. Y parándose correctamente, fue que cruzó sus brazos mientras pensaba que es lo que tenía que hacer al respecto con esa criatura.
¿Deshacerse de él? No. Definitivamente no. No es buena idea. Quien sabe que cosas pueda aprender de ella. ¿Capturarlo? No. Tampoco. Era mala idea. ¿Examinarlo parte a parte? No. Tampoco era bueno. No era un sádico...Al menos no con inocentes. Quizá... ¿Debía... Cuidarlo hasta saber qué es lo que era y de ahí tomar el mejor rumbo de acción?... Sí. Eso parecía más razonable. Así que acercándose una vez más al infante, fue que le obligo a mirarle.
-No voy entenderte a la primera. Pero... Supongo esto va a ayudarnos-Menciono tomando del rostro al menor. Acercándolo a él. Posando al poco tiempo sus labios sobre los ajenos. Robando sin saber el primer beso del ojirubí. Quien paso a sorprenderse, dejando de derramar lágrimas silenciosas. A la vez de que un extraño sello aparecía en el la garganta de ambos. Adentrándose poco después a través de su piel.
El mayor al sentir que aquel hechizo se concretaba, paso a alejarse del infante. Quien ahora le miraba estupefacto. Temeroso, con un bello sonrojo adornando sus mejillas. Esto llamando poderosamente la atención del contrario, pues era la primera vez que veía ese tono de color sobre una criatura extraña.
-...¿Qué es eso?-Preguntó Astral. Señalando el rostro del contrario. Queriendo saber más sobre aquello. A lo que el menor solo tapo su cara murmurando apenas una que otra palabra. Claramente apenado.
-...Mi.…Mi... Mi primer... Oh...
Astral paso a suspirar al ahora comprender lo que decía la criatura. Esperando a que reaccionara. Pues se felicitaba internamente por lograr un buen hechizo de traducción. Esto sorprendiendo a los espectadores. Especialmente a la pareja. Quienes se observaron antes de dirigir su mirada al otro lado. Un sonrojo cubriendo sus mejillas, al igual que una sonrisa apenada y orgullosa por parte del actual Rey. Pues ahora sabía... Kotori no fue la primera en besar a Yuma... Fue él. Así que solo alegrándose internamente por ello. Devolvieron su vista al escenario. Donde ahora un tímido niño pasaba a alejarse un par de pasos del contrario.
-¿Qué...? ¿Qué es lo que te pasa?-Cuestiono el menor con enojo. Mientras posaba sus dedos en sus labios. Aun afectado.
-¿Me lo dices a mí? Tu saltaste por el acantilado sin razón. Pudiste haber muerto si no hubiese ido detrás de ti...-Ataco pasivamente al menor. Quien bajo un poco su mirada.
-...Lo-Lo siento... Espera-Menciono el niño. Apenas dándose cuenta de lo que pasaba- ¿Cómo...? ¡Puedo entenderte!
-Por supuesto. Para eso fue el hechizo...-Fue la rápida respuesta orgullosa del peliblanco. Alzando su mentón ligeramente.
-¿Hechizo? ¿De qué hablas? Eso no existe...
-Por supuesto que existe... ¿De qué otra forma estarías aquí en el Mundo Astral? Así que dime... ¿Practicas magia? ¿Eres magia? ¿Qué haces en este lugar? ¿Cuál es tu propósito? ¿Cómo lograste que la fauna y la flora pudiesen vivir de nueva cuenta? -Cuestiono de manera levemente entusiasta. Acercándose un poco más al menor. Inclinándose levantando un poco sus pies. Flotando ante la mirada sorprendida del infante.
-...Yo... Yo no lo sé... Solo... Solo sé que estaba con mi mamá antes de caer por un agujero que se abrió en la tierra... Lo demás que recuerdo es despertar aquí... ¿Qué ha pasado? ¿Qué eres tú? ¿Eres un fantasma? ¡¿Estoy muerto?!-Exclamo el menor asustándose de repente. Ocasionando una leve risa al mayor. El cual solo se detuvo al sentir su estómago y labios curvarse. ¿Qué era aquello?
-No. No estas muerto... De otra forma solo hubieses aparecido como un ser Astral... ¿Qué es lo que eres? Nunca había visto a alguien parecido a ti...-Hablo de nueva cuenta el peliblanco. Llamando una vez más al menor. Quien paso a fruncir levemente su seño.
-¿Cómo qué "Qué eres"? Soy un niño. Mi nombre es Tsukumo Yuma. Y yo seré el campeón de los duelos...-Menciono el infante. Parándose de manera orgullosa. Logrando calmarse ante un nuevo Mundo que le recibía de manera silenciosa.
-Puedo ver que eres un niño... Pero insisto. ¿Cuál es tu raza?... Y, ¿qué es eso de campeón de duelos? ¿Es acaso una manera de llamar al Guerrero más fuerte de dónde vienes?
-¿De qué hablas? No. Solo es un título que se otorga al mejor en los duelos de monstruos... Y soy un humano... ¡Pero es tu turno de decirme quién eres!-Señalo el menor al contrario. Apuntándole con su manita. Mirándolo seriamente. Aquello llamando la atención del peliblanco. Esa ternura e inocencia que desprendía del contrario era... Interesante. No recuerda la última vez que vio a un ser Astral de esa manera. Ahora lamentablemente la mayoría de su gente estaba cabizbaja. Triste. Comenzaba a enfermar severamente.
-¿Yo? Bueno. Soy Astral. Protector del Mundo Astral. El lugar en el que nos encontramos... Y como tal, soy un ser Astral... Creo-Menciono susurrando lo último. Desviando su mirada momentáneamente antes de volver a mirar al niño frente a él- No soy a lo que llamas fantasma... Y... ¿Sabes acaso tener duelos de monstruos? ¿Conoces las cartas número? -Cuestiono. Una ligera esperanza creciendo en su pecho.
-Por supuesto. Soy el mejor de mi escuela... Pero... ¿Qué son las cartas número? ¿Es acaso un modelo especial limitado? No había escuchado de ellas...-Respondió el menor. Matando la esperanza en el otro sin darse cuenta.
-Oh... No. Solo son... Cartas extrañas... Es todo... Como sea. ¿Acaso no recuerdas como llegaste? ¿Qué hay de tu poder? Reviviste las flores que yacían muertas desde hace siglos... -Dijo señalando detrás de él la flora que ahora resaltaba naturalmente del lugar. Un hermoso verde extendiéndose ante los pasos del menor. Quien solo negó. Ni él sabía que estaba pasando.
-No lo se... Pero... Astral-san-Llamo de manera tímida el infante. Mientras tonaba sus ropas con ligera ansiedad- Me... ¿Me podrías ayudar a llegar a mi casa? Con mi mamá...
-...-El mayor bacilo antes de dar una respuesta. La cual solo entristeció al otro- No puedo... Pero... Supongo que puedo hacer algo al respecto...
-¿De verdad?-Cuestiono con esperanza el ojirubí. Mirando al peliblanco con alegría, descolocándolo ligeramente.
-S-Sí...
-¡Gracias Astral-san!-Exclamo el menor antes de arrojarse a los brazos del mayor. Sorprendiéndole de muchas maneras. Pues él, el único contacto que recordaba era a causa de peleas... No... A casusa de emociones. Así que solo asintiendo fue que alejo al otro. Claramente incomodo.
-Está bien. Está bien. Solo... Mantente así...-Menciono apenas alejándose del niño. Quien le miro de manera confusa. No entendiendo sus palabras- Será mejor que vayamos... Quizá Elifas sepa que hacer contigo...
-¿Elifas?
-Sí. Es el Rey del Mundo Astral... Sí sabe algo. Supongo no dudará en ayudarte...-Dijo Astral, antes de tomar ligeramente de la mano aquel humano. Llevándolo por un camino que parecía conocer bien. Sus mascotas apareciendo tiempo después. Gruñendo levemente ante el intruso- Tranquilos. Es... Mi invitado... No deben dañarlo-Ordeno. A lo que aquellos animales solo bajaron su cabeza. Acercándose para olfatear al menor. Quien apretó su mano en señal de miedo. A lo que Astral solo negó- No van a hacerte daño...-Aviso. Dejando por alguna razón más calmado al otro. Quien decidió creer en sus palabras. Limitándose a ver a su alrededor. El asombro llenando sus ojos.
El escenario cambio. Esta vez mostrándole a los espectadores el interior del Palacio. Astral seguía llevando aquel niño que ahora había pasado a sus brazos. Pues estaba realmente cansado de recorrer tanto camino. Llamando la atención de quienes se lo topaban. Los cuales solo bajaban la cabeza como si no hubiesen visto nada. No queriendo problemas después con su Rey.
El peliblanco vio esto sin ningún inconveniente. Comenzando a plantearse lo que haría. Pues sencillamente no solo podía llegar con el infante en brazos y ya. No. Debía y tenía el deber de presentarse con Elifas como la etiqueta mandaba. Ambos tenían un puesto y debían acatarlo. Así que, deteniéndose momentáneamente, fue que redirecciono su camino. Yendo a su habitación. Quizá podía dejar a Yuma ahí antes de presentárselo a Elifas. Así que asintiendo. Llego justo al lugar indicado. Abriendo las puertas con solo un toque de sus dedos. Emocionando al menor ante la belleza que sus ojos recibían.
¡Estaba en un verdadero cielo! La habitación era realmente hermosa. Parecía más estar soñando que estar despierto. Sin embargo, por más pellizcos que se daba, eso le hacía saber que lo que veía era total y completamente real. ¡Estaba en la habitación de lo que se supone era quizá un príncipe! Bueno. Astral le había dicho que era un protector. Así que era casi lo mismo. ¿No?
De pronto recobró sus energías. Y saltando de imprevisto de los brazos ajenos. Fue que corrió a la gran cama en medio de la habitación. Acostándose antes de saltar en ella. Desacomodándola. Provocando un ligero tic en el peliblanco.
-¿Qué estás haciendo?-Cuestiono con leve advertencia al menor. Quien le ignoró olímpicamente.
-¡Esto es divertido! ¡Es lo mejor que he hecho! ¿No vas a saltar conmigo? ¡Es emocionante! ¡Puedo alcanzar el techo! ¡Mira!-Exclamo el menor. Mientras se impulsaba más. Al final saliendo despedido de aquella cama. Casi cayendo al suelo, si no fuese porque el peliblanco le detuvo en el aire. Tomándolo extrañamente en sus brazos. Salvándolo de un buen golpe.
-¡¿Qué demonios?! ¿Acaso no sabes que es de mala educación saltar en la cama de alguien más?-Volvió a cuestionar el peliblanco. Dejando en el suelo al infante. Quien le miro como si no comprendiera lo que Astral decía.
-No. No lo sabía…
-Serás...-Susurro el mayor. Claramente frustrado. Observando como el menor sonreía de extraña manera. Algo distinto a como él lo hacía. Que era más por cortesía. O para que nadie le preguntará nada- Debes quedarte quieto hasta que regrese...
-Ah. ¡No! ¿Por qué debería? ¿Me dejaras solo? No. No me dejes solo. No te vayas... ¡Me dará miedo si te vas! ¡Astral no me dejes!-Exclamo de pronto Yuma. Provocando que una vena saltara en la sien del mencionado.
-No me iré tanto tiempo... Solo te dejaré aquí en lo que regreso... Es todo. No te voy a dejar... Presiento que si lo hago eres capaz de destruir tu solo el Palacio...-Menciono el mayor. Levantándose del suelo. Obligando al otro a pararse también. Sentándolo después en la cama.
-¡Pero!
-Pero nada. Basta ya. No estoy para cuidar a un niño mimado. Así que detente. Es mi única advertencia...-Dijo Astral con severidad al otro. Ocasionado que los ojos rubíes se volvieran acuosos. Esto haciéndolo sentir de manera extraña. Más negando fue que lo dejo atrás. Dirigiéndose a la puerta- Mas vale no te muevas de ahí hasta que regrese... ¿Me has entendido?
-...Sí...-Respondió el infante. Haciendo un puchero.
-Bien... Ya regreso-Fue lo último que dijo Astral antes de salir. Dejando a Yuma solo. Quien limpió sus ojos ante las lágrimas que amenazaban salir. Volviendo a sonreír con ligera molestia. Aquello tomándolo como un reto.
-Bueno. No me moveré... Pero eso no evitará que me divierta aquí... Eso le enseñará a no dejar a un niño como yo en un mundo solo y sin protección. Justo como dice mamá-Declaro antes de sacar su baraja de duelo. Una realmente fuerte.
Los espectadores de pronto mirando al embarazado. Quien oculto su rostro entre sus manos. Sí él fue así, no quiere imaginarse como lo sería su hijo o hija.
Astral pasaba los pasillos a una velocidad media. Mientras un ligero presentimiento crecía en su pecho. Más decidiendo ignorarlo, fue que se apresuró a la oficina de Elifas. Llegando al poco tiempo, bajando al suelo, dejando de flotar. Dio un leve suspiro antes de llamar a la puerta. La cual fue abierta pasados un par de minutos. Siendo recibido por el asistente del mayor.
-Buenas tardes Señor Astral... ¿Puedo saber el motivo por el cual busca al Rey?
-Sí. Es un asunto personal. Me gustaría tratarlo directamente. No es algo relacionado al mando...
-Entendido. Se lo haré saber de inmediato-Reverencio el asistente antes de volver a cerrar la puerta. Haciendo esperar a Astral. El cual pasaba a estar un poco nervioso. Por alguna razón el infante se figuraba en su cabeza. ¿Por qué será? La puerta se abrió antes de llegar a una conclusión satisfactoria. Invitándolo a entrar.
El lugar era bastante parecido a la oficina que el Rey actual tenía. Sin embargo, había cambios sustanciales. Como por ejemplo el color del escritorio y material, así como los adornos del lugar. Dando un aire un poco agobiante. La rectitud siendo la culpable. El peliblanco dio unos pasos más cerca de su objetivo, observando como el asistente salía en silencio. Dejando solos a ambos hombres.
Elifas paso su mirada al recién llegado. Señalándole cortésmente el sillón de la sala de estar, invitándolo a sentarse, mientras él se paraba de su escritorio. Yendo a acompañar a su invitado.
-Un gusto tenerte aquí Astral, sé que has ido al acantilado... ¿Alguna suerte esta vez?-Cuestiono. Tomando el lugar frente al peliblanco. Apenas sonriéndole tenuemente.
-No. No ha habido suerte... -Fue la respuesta rápida del menor. Pues sabía a lo que el otro se refería. Su mente siguiendo en blanco.
-Ya veo... Mmm ¿Cuantos años ya han pasado?...
-No lo sé...-Mintió- Pero sé que han sido lo suficiente como para que algo cambiara...
-Así es... Supongo que es una pena. Me... Hace sentir mal que no recuerdes nada. ¿Sabes? Me gustaría saber de dónde vienes o quienes son tus padres... Quizá eso pueda arrojarnos alguna luz acerca de esas cicatrices que portas o del Código.
-Eso no lo sabremos hasta que logre recordar algo...-Elifas asintió con leve preocupación. Acercando un poco su postura al menor.
-Tienes razón. Bueno. Supongo que el tiempo dirá. Cuéntame, ¿Qué te trae por aquí muchacho? ¿Has sentido algún peligro?
-No. No. No es nada de eso. Solo...-Astral negó con sus manos y cabeza antes de ser interrumpido.
-¿Solo...?-Insistió el mayor.
-Bueno... Debo decir que es más curiosidad por un tema... Diferente...
-¿Tema diferente?...
-Sí... Es sobre otras criaturas. Ya sabe, fuera del Mundo Astral. Me... Encontré con una cerca del acantilado... Me gustaría saber más sobre ella...-Dejo salir la verdad a medias. Sin revelar aún la existencia del niño humano que salvo.
-¿Qué has dicho? ¿Criatura extraña? ¿En nuestro Mundo? -Cuestiono Elifas de pronto alterándose ante lo mencionado. ¿Acaso era obra de sus enemigos? ¿Cómo pudo pasar si él estaba siempre al pendiente de los sensores dimensionales? ¿Será peligroso? ¿Por qué una criatura? ¿Deseaban destruir algo? Sí era eso. ¿Qué? Miles de preguntas más pasaron sobre su cabeza. Antes de que el peliblanco asintiera. Ligeramente incomodo por la reacción de otro.
-Sí... Eso mismo... Es una criatura extraña, jamás había visto algo así... Así que me gustaría saber sí-
-¡No! ¡De ninguna manera! ¡Debemos eliminarla! No podemos permitir que se vaya ahora que atravesó la barrera de nuestro Mundo. Quien sabe que cosas planea aquí. ¡Debemos movernos! -Exclamo el mayor. Interrumpiendo a Astral. El cual paso a tensarse al escuchar la palabra "Eliminar"
Él consideraba que el niño era molesto. Sí. Pero no para llegar a... Negó con su cabeza mientras observaba como Elifas paso a dirigirse a su escritorio. Levantándose con brusquedad. La ansiedad viéndose en sus acciones.
-Sabes donde esta ¿No es así Astral?-Cuestiono el mayor. Encarnado al peliblanco. El cual solo desvió su mirada. Apretando ligeramente sus manos.
-N-No... Solo la vi antes de retirarme. Estaba cerca del acantilado. Eso fue todo. No se hacía donde se dirigía-Mintió de nueva cuenta. Mientras posaba su mirada en los ojos ajenos. Los cuales buscaban alguna pista más. Deteniéndose cuando no encontró más que ligero temor.
-Entiendo. Preparare las tropas. No podemos dejar que se vaya sin más. Debemos capturarla para obtener información... Sin importar el método. Nuestro Mundo está en juego sí aquella criatura resulta ser maligna...-Anuncio el mayor. Llamando de inmediato a su asistente, el cual entro con rapidez. Atendiendo su deber. Dejando en segundo plano al peliblanco. Quien se debatía entre la verdad y la mentira.
¿Acaso valía la pena proteger a un niño? Él ya había levantado su espada contra algunos solo para proteger su mundo. Sin embargo. Jamás le gusto hacerlo. Ni mucho menos verlo. Por algo siempre les ocultaba. Dejándolos ir tiempo después, sin el conocimiento del mayor. ¿Debería hacer lo mismo con el invasor? Su raza era distinta. Así como sus acciones. ¿Debía protegerlo? ¿Debería arriesgarse a ayudarlo? ¿Qué debería hacer? Estaba por salir del lugar hasta que una explosión se escuchó de la nada. Atrayendo la atención de los presentes.
-¡¿Qué ha sido eso?!-Exclamo el Rey. Mirando a su alrededor. Siendo imitado por el asistente. Astral estaba a punto de hablar para quizá él ir en busca de aquello que había causado tal sonido. Hasta que un Guardia llego corriendo hasta ellos. Anunciando con voz agitada un hecho que hizo las alarmas del mayor sonar en su cabeza.
-¡Ha habido una explosión en el ala este! ¡Provino del cuarto del Señor Astral!
-¡¿Qué?!-Fue lo primero que exclamo el mencionado antes de salir volando del lugar. Dirigiéndose con velocidad al sitio indicado. Sus manos pasando a sudar levemente. Mientras mordía su labio inferior en un intento de calmar su preocupación. ¡¿Qué demonios había hecho el niño?!
Minutos pasaron antes de llegar al sitio. Donde las puertas yacían en el suelo al igual que varios de sus muebles. Los cuales estaban destrozados. Entonces comenzó a volar lentamente sobre los escombros hasta dar con la cama en una nube de polvo. La cual ocultaba al menor. Quien parecía aturdido.
-¡Yuma!-Llamo, tomando de los hombros al mencionado. Quien rio levemente ante eso.
-¿Quien? Oh. Eres Astral... Jajaja creo que los monstruos de duelo tienen visión solida aquí. Mi mago Gaga hizo bastante daño...-Menciono sin ninguna preocupación. Tosiendo levemente ante el polvo que se colaba a su boca.
-¡¿Que?!-Era lo único que alcanzó a exclamar antes de escuchar cómo se acercaban muchos más Guardias al lugar. Alertándolo- Maldición...
-No se debe decir malas palabras frente a un niño. Astral malo-Dijo una vez más el infante. Ajeno al peligro que corría.
Astral negó antes de hacer lo primero que se le vino a la mente. Tomar a Yuma en brazos. Saltando por la rota ventana hacía el patio del Palacio. Dejando atrás el desastre causado por el menor. Esto siendo un arrebatado movimiento de su parte ante sus dudas y creencias antes puestas. Su decisión ya tomada al parecer. Esto iba a ser demasiado caótico.
Elifas llegaba apenas a la habitación. La cual yacía vacía. Extrañándose momentáneamente pues suponía que Astral debía haber llegado primero. Dio los primeros pasos dentro del lugar. Notando los destrozos a los muebles y demás adornos. Pasando su mirada a la cama. Encontrándose con una baraja ajena a la que sabía el peliblanco manejaba. Esto alertándolo. ¿Acaso... Astral?
Estaba por dar una conclusión a lo ocurrido. Más Astral llegaba apenas a su habitación. Jadeando ante algo que el mayor no comprendía. Encarándolo al poco tiempo.
-Astral...
-¡Señor Elifas puedo explicarlo! Eso paso porque-
-¿Acaso estabas experimentando con una nueva baraja? ¿Acaso ya no te llama la atención tus números? -Cuestiono con cierta dureza el mayor. Tomando su papel de Rey. Dejando en claro que no estaba de buen humor.
-Yo... No es que me hayan aburrido mis números Señor. Pero si me atraía el uso de otra baraja... No se sabe que problemas se pueden encontrar afuera-Se excuso el peliblanco. Notándose ligeramente nervioso. Pues él no noto la baraja ajena sobre su cama.
-...-Elifas le miro seriamente antes de asentir. No muy seguro de lo que escuchaba. Pero si un poco alegre de ver que Astral pasaba a probar cosas nuevas. Así que dejando sus paranoias de lado. Fue que volvió a dirigirse a la salida. Deteniéndose momentáneamente ante Astral. El cual paso saliva duramente antes de optar por su postura de Guerrero. No dejándose intimidar con facilidad. Esto haciendo que Elifas dejara de sospechar. Sacándole una sonrisa tenue.
-Ya veo... Me alegra que explores otros horizontes... Pero que esto no vuelva a suceder-Advirtió el mayor antes de salir. Dejando atrás al peliblanco. Quien suspiro una vez vio que la mayoría de los soldados se alejaban.
-Oh. Una cosa más-Hablo de nueva cuenta el Rey. Volteando ligeramente al menor- Serás cambiado de habitación, al menos hasta que los daños sean reparados. ¿Está bien?
Astral asintió. Dando una reverencia. De esta manera el mayor partiendo a su misión anterior. Buscar a la criatura para darle fin. Mientras el peliblanco paso a caminar hasta su ventana. Observando como una mata de cabello negro estaba escondida entre las ramas de un árbol. Dejándolo fuera de la vista de los curiosos.
-Tenía que ser...-Fue lo que susurro Astral antes de suspirar de nueva cuenta. Sus hombros tensándose ante su nuevo panorama. Su vida siendo puesta de cabeza en menos tiempo de lo que imagino. Sacar a Yuma de ahí iba a ser todo un reto.
El infante solo daba una risa apenada. Mientras veía como un par de pájaros extraños le miraban de manera curiosa. ¡Eso fue divertido! Debería hacerlo una vez más después. Ahora tenía que bajar de ahí. Aunque solo quedaba que el peliblanco le bajara.
Vaya manera de comenzar en un nuevo Mundo.
