Yuma había pasado por bastantes cosas a pesar de su muy corta edad. Tantas que incluso podía sostener una charla amena con alguien más grande que él. Sin embargo esta vez parecía que la suerte no estaba de su lado. Pues justo ahora, estaba sentado en otro lado que no conocía. Mientras su protector cambiaba de un lado a otro con sus manos en su cabeza. Tratando de pensar quien sabe que cosas. El lugar en donde se encontraban era nada mas y nada menos que otra habitación, la cual fue asignada de manera temporal al mayor. Quien después de notar que el ambiente era tranquilo de cierta manera y que los demás estaban ocupados acerca de "encontrar a la criatura", fue que pudo bajar al niño del árbol. Cargándolo después como vil saco de papas. Su seño fruncido hasta su límite, demostrando su enojo y frustración.

Yuma sonreía de manera un poco temerosa. Pues parecía que el enojo del otro pasaba a aumentar en lugar de disminuir. Esto notándose en el aura blanquizca que le cubría. La cual pasaba a lastimar un poco sus ojos. Provocando que desviara su mirada a otro lado. Entreteniéndose con cualquier cosa hasta que recordó lo que había dejado atrás.

-¡Mi baraja!-Exclamo antes de querer saltar de la cama. Siendo detenido bruscamente por el mayor. Quien extendió el objeto perdido a su dueño. Aun mirándolo de mala manera.

-No vuelvas a perderla... Nos causaras problemas si esto llegará a manos equivocadas...

-E-Entiendo...-Fue la corta respuesta del menor ante la mirada severa del peliblanco. El cual paso a suspirar una vez que la baraja del otro fue guardada- Me has causado un gran problema solo por esa "broma" que jugaste niño...

-Es Yuma...

-Yuma. Niño. Infante. Cría. Criatura. Da lo mismo. Te has vuelto un problema que debo solucionar...-Menciono Astral. Acercandose con sus brazos cruzados al menor. Quien solo se alejo un poco del peliblanco.

-¿Problema? ¿Fue por la visión solida? No creí que de verdad fuese hacer algún daño... Solo quería desacomodar tu cuarto... Era todo-Admitió el menor, bajando un poco su cabeza a señal de culpabilidad. Ocasionando un nuevo suspiro por parte del mayor.

-Como sea- Se separo, apenas moviendo una de sus manos restándole importancia a lo que decía el niño- Olvídalo. Lo hecho, hecho esta. Lo que debemos hacer ahora es sacarte ileso de aquí... Aunque para ser sincero aun no se cómo hacerlo...

-¿Sacarme? ¿Qué esta pasando?-Cuestiono Yuma con curiosidad. Queriendo saber el porqué de tanto movimiento y frustración del peliblanco.

-Nada realmente bueno... Te has convertido sin querer en la mayor amenaza de mi Mundo, y ahora el Rey irá tras de ti para interrogarte de... Bueno no tienes porque saber esa parte. Pero, en resumen. Ese es nuestro panorama...

-¿Qué? ¿Por que? ¿Que hice?

-Nada malo, claro además de volar mi habitación pero de ahí en más. Nada. Solo... Creo que tuviste la mala suerte de caer aquí. Eso es todo...

Yuma paso a tensarse notoriamente. Mientras un ligero temblor comenzó a recorrerlo. ¿Acaso jamás vería a su mamá? ¿A su hermana o a su papá? ¿Por que le buscaban? Él no había atentado más que en contra del otro. Y eso solo a cosas materiales. Jamás se atrevería a dañar a otro ser. Pequeñas lagrimas pasaron a acumularse en sus ojos. Esto siendo notado rápidamente por el peliblanco. Quien se acerco. Calmándose un poco ante la visión ofrecida. Debía recordar que estaba tratando con un niño.

-Astral...-Llamo Yuma en voz baja. Como si temiera que lo escucharan- ¿Me ayudaras a volver a mi casa?

-...-El mencionado solo desvió la mirada. No seguro de que contestar. Más recordando que no quería ver al niño de otras maneras, fue que asintió, mirándolo una vez más- Sí. Te ayudaré a regresar a casa... Oh en su defecto supongo puedo dejarte cerca de... Así no tendría que preocuparme después.

-¡Gracias!-Agradeció el niño antes de saltar encima el peliblanco. Tumbándolo a la cama. Recibiendo apenas un ligero golpe.

-Como sea... Da lo mismo a estas alturas-Fue lo que se limitó a responder el mayor. Dejándose abrazar por un feliz y esperanzado Yuma. Incomodándose por el tacto dado.

Mientras los espectadores se mantenían en silencio. Uno que decía muchas cosas y nada a la vez. La pareja continuando abrazándose con cariño. Sintiéndose reconfortados. Preparados para lo siguiente que fuesen a ver.

Astral dejo aquel niño acurrucarse en él antes de moverse. Notando entonces como es que el otro se quedaba dormido. Mirándose cansado de repente. Esto causando una ligera confusión en él. Suponiendo rápidamente que era por el monstruo invocado. Pues a él le paso la primera vez que logro invocar a uno de sus números. Así que siguiendo esa lógica fue que le dejo estar. Moviéndolo al poco tiempo al centro de la cama. Dejándole descansar. Planeando lo siguiente que haría.

Sabía de antemano que ir en busca de Elifas ahora solo era una muerte mucho más rápida a su invasor. Entonces esa opción quedaba descartada. Continuo pensando por un buen tiempo hasta que fue interrumpido por un llamado a la puerta. Uno que conocía más o menos bien. Alarmándose un poco al notar como es que el infante se removía en una mejor posición.

Dio un par de respiraciones antes de acercarse a la puerta. Apenas abriéndola lo suficiente para ver a su visitante. El tercer al mando de las fuerzas Astralianas. El comandante Leys.

-Un gusto Comandante, ¿Puedo saber el motivo de su visita?-Saludo cortésmente al otro. Tratando de lucir lo más normal posible.

-Lamento si interrumpo su descanso. Pero el Rey me ha mandado por usted. Lo requiere lo más rápido que pueda...

-...-Astral miro de soslayo detrás de él, antes de asentir. Saliendo con ligero nerviosismo de la habitación. Cerrando la puerta con seguro en caso de que Yuma despertara. Protegiéndolo de cualquiera que osara entrar en sus nuevos aposentos-Entiendo. Vayamos entonces. No debemos hacer esperar al Rey...

-¡Sí!


El camino pareció más largo de lo normal. Tenía un presentimiento naciendo en su pecho. Uno que no era exactamente bueno. El cual pareció acrecentarse una vez se poso delante de las grandes puertas de la sala de defensa. Lugar que Leys mencionó en el trayecto. Así que alarmándose de valor, fue que dio unos ligeros golpes. Llamando a los que estaba dentro. Alertándolos de su llegada.

Pasaron al menos dos minutos antes de que la puerta fuese abierta para ambos hombres. Los cuales saludaron a Elifas con una reverencia al entrar. Cada uno después colocándose en su respectivo lugar. Astral manteniéndose a un lado del mayor. Quien la ver a sus hombres y agentes a cargo de la seguridad completos fue que comenzó con su discurso y nuevo rumbo de acción.

-Gracias a todos por venir en tan poco tiempo de anticipación. Se que cada uno de ustedes ha estado ocupado manejando su propio cargo de manera eficiente, sin embargo el día de hoy nos ha llegado una noticia sin precedentes. Una que me ha hecho preocuparme a mi y a Astral a partes iguales...-El peliblanco le miro un poco nervioso. Pues en ningún momento se mostro de acuerdo a lo que realizaba el otro- El día de hoy se ha dado un avistamiento de una criatura sospechosa en una de nuestras costas... No sabemos como luce o cuales son sus intenciones en nuestro Mundo. Pero creo que todos coincidimos en que debemos capturarla antes de que pueda ocasionar graves daños a nuestro Reino o nuestra gente... -Elifas recibió un par de asentimientos por los presentes. De esta manera mostrando su acuerdo ante su actuar- Nosotros velamos por la seguridad de los ciudadanos... Y es nuestro deber seguir haciéndolo, así que... Astral-Llamo al menor. Quien se tenso ante lo que pasaba.

-S-Sí...

-Por favor dinos todo lo que viste de la criatura antes de regresar a decirme-Pidió Elifas. Mostrándose ligeramente orgulloso de que Astral fuese el centro de atención.

-...-El peliblanco paso saliva discretamente. Antes de que sus nervios se descontrolaran. Suspirando antes de hablar con un semblante serio- No puedo decir que he visto mucho... Pues es una criatura extraña. Sin embargo si se algunas cosas. Por ejemplo, se que es alta, un poco robusta, porta un cabello largo de color azul y sus ropas son oscuras... Eso... Es todo lo que sé... La perdí de vista antes de llegar al sitio...

-Entendemos-Hablo Elifas. Llamando de nuevo la atención de los demás- Ya han escuchado la descripción de la criatura. ¡Desplieguen las tropas para encontrarla! Que no quede ni un lugar que no haya sido registrado. ¡Recuerden que la seguridad de nuestro Reino depende de nosotros! ¡Planifiquen planes de acción antes de salir! ¡Muevan a los hombres que puedan para una pronta reacción! Sean discretos en las ciudades. Y...-Ordeno, deteniéndose un momento para mirar al peliblanco- Astral serás el encargado de capturarlo cuando sea encontrado... De ahí pasará a mis manos. ¿Quede claro?

-Sí... Muy claro...-Respondió el menor. Antes de cerrar sus manos en puños. Sintiendo el peso de la traición que acababa de cometer.

-Sí ha quedado claro. ¡Muévanse!-Exclamo el Rey. Recibiendo un fuerte "Sí" por parte de los presentes. Los cuales se notaban entusiastas. Y hasta... Emocionados. Eran Guerreros después de todo.

La reunión así como comenzó. Así terminó. Y mientras los encargados y demás líderes salían de la sala. Fue que Elifas volvió a mirar a Astral de manera ligeramente orgullosa. Posando una de sus manos en el hombro contrario. Lo cual hizo dar un ligero salto al peliblanco antes de mirar a su Rey. Quien sonreía ante su reacción.

-Tranquilo... La encontraremos y podremos pasar a descansar una vez más... Tu aporte ha sido de mucha ayuda...

-...-Astral no supo como sentirse ante eso. Sin embargo imito la acción del mayor. Pasando a sonreírle por pura cortesía- Gracias. Me alegra que haya sido útil de alguna manera...

-Siempre serás útil Astral. Recuerda eso... Mmm eso me recuerda. ¿Por que mejor no regresas al acantilado? Tal vez la criatura no este lejos. Llévate algunos hombres si gustas...

-¿Eh? Oh. Sí por supuesto. Aunque me gustaría mas ir solo... Ya sabe, por si las cosas pasan a descontrolarse...

-Entiendo... Esta bien. Has como lo creas mejor...-Accedió con facilidad aquel Rey. Mientras daba una palmada al menor. Quien lucía incómodo- Astral...-Llamo una vez más- Recuerda que todos confiamos en ti... ¡Esfuérzate al máximo!

Aquellas palabras calando profundamente en las acciones del peliblanco. Quien solo desvió la mirada. Aun sonriendo. Asintiendo al poco tiempo. Esto ya estaba pesándole de sobremanera.


Astral paso a dirigir sus pasos fuera de la sala. Encaminándose a sus aposentos. Al menos hasta que decidió parar. Pensando una y otra vez en la traición a la confianza de los demás que acababa de romper con tanta facilidad. Aun luchando contra sus propias creencias y pensamientos. ¿Por que no fue capaz de decir la verdad? Solo era cuestión de decir. "No. Elifas esa criatura no es peligrosa, de hecho fue la culpable de el estruendo en mi habitación pero de ahí en más no ha hecho nada malo, quizá solo debamos devolverlo a su lugar de origen y ya". Pero ahora que lo pensaba mejor. Quizá eso solo empeoraría la posición del niño en aquel Mundo que, ahora más bien parecía tambalearse en una cuerda floja. Esperando el momento de su decadencia.

Dio un largo suspiro. Mientras volvía a sumergirse en sus pensamientos. Eran demasiadas cosas en juego. Tantas variables que podrían acabar en desastre. Tantas rutas que podían tomarse para un rumbo indefinido. Sus labios se apretaron un poco. Mientras sus manos pasaron a cerrarse una vez más en puños. Esto le iba a costar demasiado caro.

Miro al pasillo, el cual parecía desolado. Sin esperanza. Sin... Vida. Debía hacer algo con respecto a eso también. Muchas cosas más que se subían a sus hombros, a pesar de que ese no era su deber. Pues para él, Elifas pasaba a ser un individuo de una sola meta, sin importar su alrededor. Y eso los estaba arrastrando con él. Dio un nuevo suspiro. Volviendo a retomar su vuelo. Al menos hasta que se topo con la biblioteca Real... Quizá la respuesta a todas sus dudas podían estar ahí. Así que asintiendo, fue que paso al lugar. El cual yacía al igual que el pasillo, desolado. Perfecto para lo que tenía que hacer. Esto siendo un dulce bálsamo para su ajetreada mente.


Yuma pasaba a despertar de un muy merecido sueño. Apenas volviéndose a encontrar con la realidad que vivía. Una que le asusto unos segundos antes de saber donde se encontraba.

-Es verdad... Estoy en otro mundo... Astral-Llamo el menor. Mirando a su alrededor. Tratando de ubicar al mencionado. Quien no parecía querer aparecer rápido. Esto poniendo al niño de manera ansiosa. Inquieto. No le gustaba estar solo en un lugar que no conocía.

Paso sus manos sobre la cama que antes le recibió. Distrayéndose con la suavidad de la misma. Esto ayudándole a calmarlo. Una sonrisa brotando de él antes de volver a recostarse. Escuchando de pronto a su estómago rugir. Eso no era una buena señal... Tenía hambre.

Paso a pararse de la cama. Tropezándose un poco antes de estabilizarse. Metiendo sus manos a sus bolsillos, buscando aquellas barras de comida energética que tanto le gustaban y le ayudaban a no desesperarse en momentos como ese. Esa era la lección número uno de sus papás al llevarlo de excursión. Siempre traer comida en sus bolsillos. Las cuales fueron encontradas con rapidez. Sacando al menos cinco barras que le ayudarían en ese momento. Hasta que se agotaran y tuviese que pedir alimento al peliblanco. Aunque ahora que lo pensaba. ¿Qué es lo que comían ellos? ¿Será sabroso? ¿Sabrá como lo que él come?

Muchas dudas saltaron a su cabeza. Esto mientras se sentaba de nueva cuenta en la cama. Comiendo en silencio. Entreteniéndose con sus propias ideas. Al menos hasta que la puerta fue abierta. Mostrando a un visiblemente agotado Astral. El cual cargaba al menos seis libros de gruesa pasta. A la vez que varios tomos más parecían seguirle flotando.

-¡Astral!-Exclamo. Pasando el bocado. Sonriendo con ternura innata al recién llegado. El cual solo cerro la puerta con rapidez al escucharlo. Alertándose momentáneamente. Dejando caer los libros en sus brazos.

-...Yuma... Solo eres tú... -Hablo de manera aliviada. A la vez que ponia seguro a la puerta. Volviendo a recoger sus libros del suelo con un chasquido de sus dedos. Esto gustando al menor. Quien no dudo en aplaudir ante el "truco de magia".

- Wow... ¿Por que tienes tantos libros? ¿Vas a estudiar? ¿Eres estudiante? ¿Vas a la escuela? ¿Vas con tus amigos a la escuela? Yo no tengo amigos ahora, pero me gusta ir con mis compañeros...-Comenzó a relatar. Esto apenas importándole al peliblanco. Quien pasaba a dejar los gruesos tomos en la cama. A un lado de Yuma.

-Yo no voy a la escuela. No hay ese sistema aquí... De hecho no se que es lo que dices. Pero... Se qué de alguna manera que eso no esta implementado aquí... Creo. No sé a que sistema de refieres...-Menciono antes de negar con su cabeza- Bueno no importa. Encontré algo que quizá pueda devolverte el animo. Gracias a varios registros y demás autores, puedo decir que hay una manera en la que puedes volver a tu hogar o mundo de origen...

-¿De verdad?-Cuestiono el menor con ojos brillantes. Acercandose al peliblanco. Quien le dejo estar cerca esta vez.

-Sí... Sin embargo, me temo que tardaré en hallar el método adecuado para eso... -Anuncio. Comenzando a acomodar los libros en varias pilas para poder comenzar a leerlos.

-¿Por qué? ¿Es algo malo?

-No. No es de que sea malo, pero... La mayoría de los hechizos utilizados requieren la sangre del involucrado, y no de quien hace el hechizo. Así que, a menos a que quieras sangrar. Recomiendo usar algo diferente...

-¿Sangre? ¿Por qué sangre?

-Porqué es la manera más sencilla de encontrar el lugar de origen del que vienes. Y déjame aclarar que no es poca la que piden. Quizá hasta puedas desmayarte antes de terminarlo...-Menciono el mayor, terminando de hacer su tarea. Sentándose a un lado del menor. Quien le miro de manera dudosa.

-Ya veo... Entonces. ¿Podrás encontrar la solución para que yo no me corte y no tenga que usar mi sangre para la magia?

-...-Astral le miro antes de asentir. Concentrándose una vez más en los tomos junto a él, al menos hasta ver un pedazo de alguna cosa brillosa- ¿Qué es eso?-Apunto a lo que llamaba su atención. Esto sacando una sonrisa al infante. Quien paso a recogerla. Mostrándola con cierto orgullo al peliblanco.

-Esto es una envoltura de una barra de comida... ¡Es mía!-Exclamo. Mientras guardaba aquella basura en su chaleco. Dejando intrigado al otro.

-¿Barra de comida? ¿Qué es eso?-Yuma pareció escuchar la misma trompeta del apocalipsis. ¿Cómo era posible que le preguntaran eso?

-¡¿Hablas en serio?!

-Muy en serio...

-¡No puede ser! ¡No puede ser que no sepas que es la comida! ¿Cómo es que sigues vivo entonces?-El infante apuntó de manera acusadora al otro. Quien se encogió de hombros. Ignorando la acusación.

-Ya lo dije... No lo sé...

-No. No. Este error debe rectificarse...

De esta manera ambos seres pasaron las siguientes horas hablando de manjares y demás delicias que podían consumirse gracias al sistema humano. Lo que según Yuma pudo explicar fue que ellos lo necesitaban para seguir viviendo. Para hacer sus actividades diarias y para tomar energía. Creciendo a causa de ello. Astral entendió a medias. Al menos hasta que el menor trato de hablarle de algún dulce como lo llamo él. Esto causándole curiosidad.

Así que una vez concluida la explicación, fue que intento replicar con su magia lo que el otro decía. Fallando al menos las primeras cinco veces. Al final terminando con una paleta de color azul verdoso. Apetitoso según el menor. Quien no dudo en probarlo. Quedando un poco sorprendido por el sabor. Pues este parecía no tenerlo. Aunque la textura era algo de "otro Mundo". Eso causándole una sonrisa divertida al mayor. El cual se detuvo una vez que paso. Extrañándose por eso.

-¿Qué paso?-Cuestiono el menor mirando como Astral tocaba sus labios y su estomago.

-Nada... Malo supongo. Solo... ¿Qué es esa reacción? Es la risa normal pero... Hay algo que es diferente... Muy diferente. Es más, espontánea por alguna razón. No es como cuando ves algo que te gusta o te sientes satisfecho... Es... Realmente no se como explicarlo...-Respondió de manera vaga el mayor. Esto llegando a hacer reír al menor de manera divertida. Sin llegas a burlarse de él.

-¿De que hablas? ¿Hablas de la risa?

-Reír... ¿No es lo mismo que sonreír?...

-No. Para nada. Mi mamá me ha dicho que sonreír solo es cuando tu boca hace esto-Señalo sus labios. Curvándolos en una dulce sonrisa- Y reír. Es justo las emociones que salen de tu corazón. Por ejemplo al estar o escuchar algo realmente bueno o que pueden causarnos gracia... Como lo que te dije... Aunque no se que parte te hizo reír... Es como una sensación que sale con ayuda de tu boca, estomago y manos para agitarlas mucho si no puedes soportar la risa...

-...Ya veo...-Menciono con interés el mayor antes de volver a tomar los tomos en donde se quedó. Esto de alguna manera ayudándolo a relajarse a ... No sentirse tan culpable.

-Astral... Acaso... ¿Tu no te diviertes? ¿Tienes amigos? ¿Quienes son tus papas? ¿Te sientes feliz?-Cuestiono Yuma realmente preocupado. Sus ojos mostrándose tristes. ¿Qué clase de persona no se envolvía en esa dulce sensación de estar con otros?

-...Es complicado... Al contrario de ti que puedes platicarme algunas cosas sin problema. Bueno... Yo no puedo recordarlas. No puedo acceder a mis memorias. Así que no puedo contestarte la tercera pregunta. Y por lo demás... Nunca lo he contemplado. Soy un arma. Así que eso para mi no es necesario. Contrario a ti...-Explico al menor. Lo cual pareció dejarlo insatisfecho. Pues su rostro se contrajo en un ligero seño.

-Eso suena muy malo...

-Malo o no, es lo que es...-Termino el peliblanco, notando como es que el otro pasaba a acercarse a él. Estirando una de sus pequeñas manos. Extendiéndosela con decisión.

-Entonces... ¡Astral por favor se mi primer amigo! No dejaré que estés mas tiempo triste... Yo... Jugaré contigo para que te diviertas también. Te ayudaré en tus tareas si puedo hacerlo. Aunque vayamos a dormir muy tarde...

-...Yuma...-El mayor paso a mirarle de manera sorprendida. No entendiendo del todo sus palabras, sin embargo sí sintiendo algo crecer dentro de su pecho. Una sensación extraña. Pero... Muy cálida.

-¡Se mi mejor amigo Astral!-Volvió a pedir el infante. Sin dejar de insistir al otro. El cual paso a sonreír. Esta vez no de manera vacía como lo sentía él. Sino más bien queriendo hacerlo realmente. Como si aquella acción fuese suficiente para compensar algo que no entendía.

-Entiendo...-Dijo Astral antes de tomar la mano contraria. Estrechándola. Sin saber que ese era el primer paso para ambos. Uno olvidado. Uno que ahora recuperaban- Seré tu mejor amigo Yuma... Entonces... ¿Tu serías mi mejor amigo?

-Sí. Definitivamente-Prometió el menor.

-En ese caso...-Menciono el peliblanco antes de señalarle una esquina de la cama- ¿Por favor puedes quedarte quieto ahí? Ya me has desacomodado todos los libros que traje...

-¿Eh?-Fue lo único que pudo articular antes de mirar a su alrededor. Pues era cierto. Mientras se mantenía explicando y hablando con el otro ya había pasado a jugar con todos los libros. Esto apenándolo casi enseguida- S-Sí... Discúlpame...

-Esta bien. Solo... Has lo que te digo por favor...

De esta manera quedando un ambiente silencioso. Pero realmente cómodo. Uno donde sin querer, y por la hora. Yuma volvió a caer dormido en la orilla de la cama. Provocando una preocupación en el mayor. El cual paso a colocar almohadas en el suelo en caso de que el infante se moviera demasiado y por ende cayera. Retomando su lectura momentos después. Inmerso en sus pensamientos y nuevos planes. Sintiéndose un poco más entusiasmado por algo que no entendía. Mientras la cálida sensación de extendía sobre su pecho.


El tiempo paso. Llegando con ello la mañana. Y una nueva revelación para el peliblanco. Quien no dudo en despertar al otro para avisar sobre lo que harían de ahora en adelante.

-Yuma... Yuma...

-No...-Susurro el menor. Moviéndose más al centro de la cama- Cinco minutos más Mami. No quiero ir a la escuela...

-¿Escuela? ¿Qué es eso?... No importa. ¡Yuma soy yo, Astral!-Sacudió con un poco más de fuerza al infante. De esta manera volviendo a despertar.

-¿Mm? ¿Qué?... Oh... Vaya sigo aquí-Murmuro al ver a su amigo de piel azul y brillante aura.

-¿Qué clase de oración es esa?... Bueno como sea, olvídalo. Necesito decirte algo importante...-Menciono el mayor antes de ayudar a Yuma a levantarse totalmente. Arreglando sus ropas para que pudiera volver a verse presentable.

-¿Qué pasa?

-Lo encontré...

-¿Qué encontraste?

-La manera de regresarte a casa...-Anuncio. Esto causando una gran felicidad en el menor. Quien no dudo en abrazarle. Dando un montón de agradecimientos. Esto causando que el peliblanco volviese a sonreír de manera honesta. Contenta- Entonces... Ahora escúchame bien...


Nuestra prioridad es sacarte de aquí. Tengo una idea. Sin embargo necesito que te la pases callado todo el camino, ¿Esta bien? "Sí"

Astral salió de su habitación esto cargando sus libros, junto a otro pequeño bulto. Llamando la atención de quienes se topaban. Encontrándose en el camino algunos soldados que se ofrecieron para ayudarle. Más este les rechazaba cortésmente. Argumentando que eran solo un montón de libros más. Información que quizá era útil para atrapar a la criatura. Esto sacando una sonrisa y admiración de los otros. Quienes dejaban de insistir. Dejándole pasar. Al menos hasta llegar a la biblioteca. En donde dejo los libros de lado, sacando a Yuma de aquel saco que pudo conseguir gracias a su magia.

-¿No había otra manera de salir?-Cuestiono el menor sobándose sus brazos y piernas. A lo que Astral solo negó. Riendo una vez más de manera divertida. Esta vez sin espantarse o detenerse.

Lo siguiente será ir a la biblioteca. Ahí hay un pasadizo para los pisos inferiores. Cruzaremos por ahí. Así evitaremos más miradas que puedan delatarnos...

El mayor guio al menor hacia las paredes del lugar. Encontrando un pequeño sello en la losa. El cual apretó, la dura piedra moviéndose como si fuese agua. Dejando ver a los pocos minutos un camino oscuro, comenzado con unas escaleras.

-Deberás seguir solo desde aquí Yuma... Yo estaré abajo esperándote-Menciono el mayor. Haciendo aparecer una esfera de energía que paso a acariciar al infante. Animándola a seguirla.

-Pero... Astral...

-Esta bien. Es un camino seguro. Estarás bien... Confía en tu mejor amigo. ¿Bien?-Insistió el mayor. Mientras Yuma asentía con ligero miedo. Adentrándose al camino. Este cerrándose a sus espaldas. La única luz que le guiaba siendo su única compañía.

Cuando estés en los túneles solo debes seguir a tu guía. Se valiente, pues estaré esperándote al final del camino. Después solo avisare por medio de un comandante que partiré lo más rápido posible. Debemos regresar al acantilado.

"¿Por que?"

Es el único punto que quizá pueda contener energía de tu Mundo. Eso nos ayudará a regresarte más rápido...

Astral volaba casi con desesperación. Pues justo hace un momento le había dicho a Leys que partiría de nueva cuenta al lugar de los hechos. Esto agradando al otro. Haciéndole saber que las tropas ya habían sido desplegadas. Esto frustrándolo aun mas. Llevándolo a robar un par de capas para Yuma y para él. Debía improvisar su ida.

Por último al menos ahora será salir por la puerta que usan los sirvientes y demás ciudadanos. No podremos usar la puerta principal. Eso nos llevará a ser el centro de atención.

Astral tomaba a Yuma de su mano. La cual era totalmente tapada por su capa color azul oscuro. Mientras el se cubría con la suya , una del mismo color, bajando al suelo, dejando de flotar. Saliendo silenciosamente del lugar. Apenas recibiendo un par de miradas desinteresadas. Las cuales solo pensaron en un padre con su hijo. Sin imaginarse que la criatura más pequeña era la de un humano.

Un par de soldados más les miraron. Más al no percibir algo sospechoso, fue que les dejaron seguir. Suponían que el semblante caído de ambas figuras era por la enfermedad que últimamente azotaba su Mundo.

Astral alzo su mirada. Dejando ver sus ojos y parte de su cabello. Pasando a mirar a uno de los caballos de carga de un comerciante en la plaza principal. El cual de inmediato rento al dueño. Quien se sorprendió al verlo. Más necesitando el dinero, fue que no dijo palabra. Además por supuesto que eso no era asunto de él. Suponía era una misión secreta o algo parecido, pues fue lo que intuyo al ver al menor que apenas y dejaba ver sus ojos. Unos muy extraños. Extravagantes. Los cuales fueron examinados por un niño oculto en la carreta que cargaba la mercancía del mercader.

El peliblanco paso a montar con rapidez el caballo. Y ayudando al otro a subir. Fue que comenzó a cabalgar. Alejándose a un trote lento del sitio. No queriendo llamar la atención que ya recibía. Mientras ayudaba a Yuma a taparse completamente.

-Baja la cabeza...-Susurro la mas pequeño. El cual asintió. Haciendo lo pedido.

De esta manera comenzando su viaje. Uno que lamentablemente no podían tomar volando sin llamar la atención de personas que ahora no quería ver. Iniciando su primer aventura. La cual no sabían en que resultaría.

Dejando con un atisbo de culpabilidad a uno de los espectadores. Ojalá no hubiese sido tan extremista...