El ambiente era de cierta manera tranquilo. Los ciudadanos aún realizaban sus labores diarias con una leve y tenue sonrisa. Casi imperceptible, mientras los niños eran mantenidos a un lado de sus padres, los cuales se mostraban ligeramente temerosos y tristes. Pues sus semblantes daba mucho a decir. Los mercaderes gritaban o en su defecto alzaban la voz para llamar la atención de los presentes, invitándoles a comprar y consumir sus productos. Cosas que Yuma no sabía para que eran o si quiera conocía. Todo era extraño para él, pues asomándose levemente por debajo de su capa, podía ver con claridad el panorama, encontrando a muchos seres extraños. Ajenos a él. Los cuales parecían perdidos en la rutina, comprando lo que se figuraban eran cristales o diversos objetos de esa índole. Esto llamando poderosamente su atención hasta que Astral le volvió a hablar.
-Baja la cabeza...-Susurro- Estamos por salir de la ciudad. Hay bastantes guardias ahí...
-S-Sí... Oye, Astral-Llamo en voz baja el infante. A lo que el mencionado solo se inclino para poder escucharlo mejor. Esto haciéndole entender al otro que siguiera hablando- ¿Qué son esas cosas? ¿Dónde estamos? ¿A donde vamos?
-¿No acaso ya lo deje claro? Iremos al acantilado...
-Sí. Sí. Eso pude entenderlo. Pero me refiero a... ¿Qué camino tomaremos?
-Oh. Eso...-El mayor pareció tensarse un momento ante un Guardia que se le quedaba viendo con insistencia, hasta que pudieron pasar sin ningún inconveniente de él. Suspirando fue que pudo continuar- Tendremos que tomar el camino largo. No debemos exponernos de más... Calculo que nos tomara un día o 23 horas llegar a nuestro destino si no nos detenemos...
-¿Eh? ¿No es demasiado tiempo? ¿No necesitamos descansar?
-No... No es necesario-El mayor negó suavemente con su cabeza- Sé ahora que lo necesitas. Pero yo no necesito de eso. Así que me veré en la obligación de llevarte a cuestas si hace falta...
-...¿Los seres Astrales no descansan? ¿No se sienten mal si no lo hacen?-La curiosidad del menor comenzaba a salir a relucir. Esto, haciendo sonreír al peliblanco. Ese rasgo era algo compartido. Él también era curioso por naturaleza, así que tratando de calmarse así mismo y al infante fue que siguió con la charla.
-No, los seres Astrales no necesitamos dormir o "comer" como tu le dices...
-Oh... ¿Y eso no es triste?...-Pregunto el menor, apenas volviendo a alzar un poco su cabeza, mirando con dificultad al mayor.
-Bueno... No lo sé. Supongo que depende de la perspectiva de cada quién...
-Mmm... Por cierto, no me has dicho en donde estamos...-Recordó Yuma a Astral. Quien suspiró.
-Es verdad... Estamos dirigiéndonos a la salida de la capital. Justo ahora pasamos por la última sección que conforma la ciudad, es un sitio bastante... Concurrido, pues aquí es la entrada y salida de mercancía para los mercaderes. De esta sección se distribuyen las entregas y demás pedidos para los comerciantes o para abastecer algunos almacenes...-Explico a lo que el menor solo paso sus ojos observando a los habitantes. Realmente no entendiendo lo dicho.
-S-Sí...
La charla pareció terminar en ese momento. Al menos hasta que se toparon con la puerta de salida. Donde muchos más guardias esperaban a revisar a cada individuo que entraba y salia. Esto causando mucha más ansiedad al mayor.
-Diablos...-Maldijo en susurro. Deteniendo al caballo, el cual paso a quejarse moviendo sus patas. Jalando un poco su cabeza.
-¿Qué pasa?-Cuestiono Yuma alzando su mirada. Tapando en todo momento su cabello y cuerpo.
-Olvide un pequeño detalle... Uno que realmente nos causará problemas a ti y a mi...-Menciono bajando de su montura. Jalando al animal hasta la esquina de una estructura, quedando ligeramente oculto de la salida/entrada y de miradas curiosas.
-¿Qué vamos hacer? Astral... ¿No solo podemos seguir así como vamos? Nadie nos ha notado...-Argumento el menor. Solo ganándose una negación.
-No. Nos revisaran a ambos... Y lamentablemente no puedo usar magia para salir. Nos detectaran, o mejor dicho. Me detectarían. Y eso los llevaría a ti... No puedo exponerte así...
El menor bajo su mirada. Aun tomando la suave piel del caballo. La cual parecía ser de cristal. Suspirando ante ese nuevo reto que se les presentaba. Iba a ser difícil regresar a salvo a su casa junto a su madre y su padre. A quienes ya comenzaba a extrañar. Además de que una leve culpa se estaba instalando en su pecho. Pues el ver el esfuerzo de su protector solo para llevarlo a casa le estaba haciendo sentir mal. Sino fuese por que corrió en el momento en el que su mamá le había dicho que no se moviera, nada de eso hubiese pasado. Su rostro cambio a un semblante triste y decaído. Él era un niño malo, y más al causarle tantos problemas al peliblanco.
-Lo siento...-Susurro para Astral. Quien solo le miro por breves instantes antes de negar. Acercandose a él. Otorgándole una caricia a su mejilla, reconfortándolo de manera sutil.
-¿De qué hablas Yuma?
-...Es que... Te estoy causando muchos problemas... Y todo es mi culpa...-Menciono mientras dejaba salir un par de lágrimas. El mayor entonces entendió lo que trataba de decirle, así que suspirando y volviendo a negar, fue que le sonrió de manera amable y cariñosa, sin quitar su mano de la mejilla ajena. Era cierto. Yuma era aún un niño, era fácil que se intimidara ante este tipo de situaciones, y más en un lugar donde buscan quizá tu cabeza.
-No te preocupes...-Se dirigió al menor- Yo fui quien quiso ayudarte ¿Recuerdas?... La decisión la tome yo. Así que solo limítate a hacer lo que te digo para poder salir rápido, ¿Esta bien?-Dijo haciendo que el menor le mirara. Tomando su mentón con suavidad, bajando su rostro para poder observarlo mejor. Limpiando sus lágrimas con cuidado.
-...Sí...-Fue la corta respuesta del infante. Mientras Astral pasaba a retirar su mano del rostro ajeno. Alejándose para observar a la salida. Observando su panorama. Mientras Yuma terminaba de limpiar su rostro con la tela de la capa. Golpeándose las mejillas para mirar al frente, dispuesto a ayudar al otro a cumplir lo que ahora era misión de ambos.
-...Creo... Que tengo una idea...-Aviso Astral. Sonriendo con leve triunfo. Tomando de regreso la cuerda del caballo. Comenzando a caminar hacia afuera seguido del animal, a la vez que el menor volvía a taparse completamente. Atento a las siguientes ordenes del mayor.
Los pasos del otro parecían hacerse sonar con ligera fuerza. Abriéndose paso hasta la salida. Acercandose a un mercader que estaba por salir. El cual manejaba una carreta llena de lo que parecían ser cristales, los cuales eran pequeños y de distintos colores. Esto siendo perfecto para su plan improvisado.
Lo demás que recuerda Yuma, fue que había sido arrojado con ligera fuerza a la carreta de a lado. Cayendo en medio de esta, mientras los cristales le envolvían. Cubriéndolo rápidamente, llevándolo al fondo de la misma. De esta manera pasando de imprevisto para los transeúntes y guardias, los cuales solo notaron a Astral con un caballo ajeno al suyo.
-¡Señor Astral!-Saludo rápidamente uno de los Guardias. Reverenciando a su superior, a la vez que los demás comenzaban a revisar la carreta que paso primero.
-Un gusto el verlos. ¿El control va bien?-Cuestiono, como si estuviese de verdad interesado en el tema en cuestión.
-¡Sí! Todo va en perfecto orden. No ha habido algún avistamiento de la extraña criatura que comentó. Lo único que ha pasado y salido son los mercaderes y sud mercancías-Informo de manera orgullosa aquel encargado. Mientras Astral solo miraba de soslayo como los demás Guardias pasaban a revisar los cristales.
-Y-Ya veo. Me agrada escuchar que todo va bien...
-Así es ¡Es gracias a que usted nos entrenó! Por cierto... ¿Saldrá de la cuidad? ¿Dónde esta su caballo señor?-Preguntó aquel guardia. Alterando aun más al peliblanco.
-S-Sí. Saldré de la ciudad. Apenas di aviso. El Rey Elifas me ha pedido que vaya personalmente a revisar el lugar de los hechos... Y, si preguntas por mi caballo. Bueno... No quería retrasarme en prepararlo así que... Pedí prestado uno...
-...-El Guardia le miro como si estuviese inspeccionándolo, hasta que después de unos minutos sonrió, confiando en las palabras del otro- Entiendo... En ese caso, adelante... ¡No le distraigo más mi Señor!
-Sí... Muchas gracias... Entonces. Me voy-Anuncio- Despidiéndose del otro con un gesto simple. A la vez que se acercaba discretamente a la carreta. Notando como los Guardias pasaban desapercibida la mayoría de la mercancía ante su presencia. Los mayores saludándole con cortesía. Entablando una corta charla. No muy diferente a lo que vivió con el Guardia encargado. Al final dejando ir la carreta sin la mayor importancia. Distrayéndose con el peliblanco. Quien suspiro al ver alejarse la carga.
-Me da gusto que puedan seguir con sus tareas como es debido... Pero debo retirarme ya... No quisiera alargar demasiado mi misión. Así que...-Menciono. Subiendo al caballo. Comenzando a hacerlo caminar de a poco. Esto siendo visto con buenos ojos. Pues la mayoría de los presentes confiaban en él.
-¡Sí! Vaya con cuidado Comandante...
-¡Capture a la criatura cuando la vea!
-¡Traiga la gloria a nuestro Reino una vez más!
-¡Grande Señor Astral!...
Astral solo agito un poco su mano en señal de despedida. Mordiendo sus labios ante las palabras dichas. Esta vez no iba a cumplir con su deber. Iba a decepcionar a muchas personas. Así que jalando con un poco más de fuerza las cuerdas que ataban al caballo, fue que este comenzó a correr. En dirección a la salida y en busca de la carreta. La cual ya se había adelantado al menos un tramo largo de donde antes estaba.
Yuma se sentía asustado. Preocupado. Y realmente confundido. Pues después de casi dejar de respirar ante las manos que veía tomar los cristales que le ocultaban, solo paso a notar como la carreta en donde iba pasaba a moverse. Primero lentamente, antes de hacerlo un poco más rápido. Alejándolo de la tenue voz de su protector.
Pasados unos minutos, armándose con mucho valor y temblando levemente, fue que salió de su escondite. Topándose con un paisaje muy diferente, pues las casas y construcciones habían sido dejadas atrás, ahora solo avanzaba en un rumbo que no conocía. Esto realmente aterrándolo hasta que escuchó los cascos de un caballo acercarse. Notando de pronto a Astral. El cual cabalgaba con rapidez, acercandose a él.
-¡Astral!-Exclamo, esto llamando sin querer la atención del mercader. El cual volteó. Encontrándose con el menor. El cual de inmediato poso sus manos sobre su boca. Tratando de corregir su propio error. Cosa que Astral noto. Maldiciendo por lo bajo. Acelerando el ritmo de aquel caballo que cabalgaba. Acercandose a la carreta del ser Astral que pasaba a abrir su boca para gritar.
-¿¡Qué es lo que...?!-Fue lo único que alcanzo a decir el mercader antes de ser noqueado por el peliblanco de un golpe certero. Saltando del caballo hasta la carreta. Reemplazando al conductor. Pasando a tratar de detenerla poco a poco, al igual que el animal que iba a lado. El cual relinchaba a cada paso que se le era detenido. Hasta llegar a un punto en donde el mayor pudo detenerse por completo. Esto siendo un alivió para Yuma. Quien no dudo en bajar de la mercancía para ir a donde Astral. Abrazándolo al momento.
-¡Perdón! ¡Perdón! No quería que nos descubriera. Lo siento. Lo siento...-Comenzó a disculparse. Esto siendo un golpe duro al peliblanco. El cual solo suspiró ante lo que escuchaba. No muy convencido de aquello. Pasando a confundir sus propios sentimientos.
-Ya... Esta bien. Esta bien. No fue tu culpa... Solo... Solo vayamos-Fue lo que menciono antes de apartar al menor de él. Subiéndolo junto a su lado al mando de la Carreta. Haciendo a un lado al ser Astral desmayado. Trazando una nueva ruta al menos hasta que el dueño de la mercancía despertará.
-Astral...-Susurro el infante. Sintiéndose culpable por el rechazo. Suponía que era por que fue descuidado. A pesar de que Astral le pidió silencio. Así que acatando de nuevo la orden no dijo nada más. Solo acomodándose a un lado del mayor. Tapándose totalmente. Mientras el peliblanco solo negaba.
Esto estaba siendo difícil. Y no precisamente por esconderse.
Fueron al menos seis horas las que viajaron en silencio. La tarde ya les estaba dando las últimas señales de luz. Y el ser Astral apenas parecía querer despertar de un largo y pesado sueño. El mayor lo noto. Así que dejando a un lado del camino aquella carreta, fue que tomo a Yuma consigo. Montando de nuevo su caballo. El cual ya estaba mostrando signos de fastidió por avanzar sin parar. Haciéndolo avanzar un poco a la fuerza para comenzar a alejarse del mercader. Dejándolo lejos de su camino original. Aquello solo siendo una bomba de tiempo. Pues el peliblanco sabía que ese hombre iba a informar de los hechos ocurridos. Por consecuencia, comenzarían a buscarlo... Eso no siendo nada bueno.
Dio un ligero golpe al costado del caballo. Este entendiendo la orden, comenzando a galopar. Alejándose rápidamente del lugar que lo pasaría a apuntar como el culpable. Más negando, alejando esas ideas. Fue que cambio una vez más su camino. Este siendo el más largo, pero también el más desolado. Esto siendo perfecto para su cometido.
Un par de horas más pasaron para ambos hombres. Hasta que Yuma le hizo saber algo que el mayor estaba olvidando.
-Astral...-Llamo con timidez- Tengo hambre y... De verdad necesito ir al baño...
-¿Qué?-Fue lo que menciono el mayor antes de detener al pobre caballo. El cual por fin pasaba a descansar un poco.
-Quiero ir al baño... Antes que nada. Mucho antes que comer... ¿Puedo bajar?-El peliblanco solo parpadeo confundido antes de hacer el pedido del menor. Quien paso a quitarse la capa azul. Dirigiéndose a mirar su entorno. Apenas notando que era un lugar plano sin ningún lugar fuera a la vista. Eso provocando un gran sonrojo en su rostro.
-¿A que te refieres con "Ir al Baño"? Aquí no hay ninguno... Deberás esperar...-Dijo el mayor antes de bajar del caballo, el cual paso a echarse en el suelo.
-Es... ¡Eso! Necesito ir al baño... Pero, aquí no hay ningún lugar para ir... -Lamento el pequeño. Moviendo apenas tenuemente sus piernas.
-Es claro que aquí no hay ningún baño... Pero, ¿Por que insistes en ir?... ¿Acaso necesitas ducharte? Me lo hubieses dicho antes de irnos...-Menciono el peliblanco. Acercandose a Yuma. Quien le miraba con ligera molestia y vergüenza.
-¡No es eso!... ¡¿Acaso los seres Astrales no...?! Hacen... Bueno... Desechan lo que comen...-Termino por murmurar el menor. Mientras pasaba sus manos a su vientre.
-Nosotros no comemos... No lo necesitamos...-Reitero el mayor. Esto causándole una gran molestia al menor. Quien ya no sabía que hacer.
-¡Ah! Olvídalo. ¡No me mires! ¡Y date la vuelta! ¡No estoy dispuesto a hacer esto frente a una persona que no sea mi papá o mi mamá!
-¿Qué? ¿Por que? ¿Es malo?
-¡Sí!-Exclamo con vergüenza el infante. Ya irritándose. Aguantando cada vez menos- ¡Si me ves me moriré!
-Oh vaya... Tan malo es... -Murmuro más Astral para sí, que para el otro. Quien le miro ya en forma de suplica. Convenciéndolo de hacer lo pedido.
Mientras los espectadores solo miraban a otro lado. Un sonrojo viéndose en sus rostros. Aún mas en el embarazado. El cual solo tapo su rostro. Escuchando un susurro burlón por parte de su prometido.
-Que recuerdos ¿No?...
-Cállate Astral...- Una risa sonó después de eso.
El infante al terminar de hacer sus necesidades fue que procedió a deshacerse de ellas. Justo como su padre le había enseñado cada que iban de campamento. Al final, sacando una botella pequeña con agua. Limpiando sus manitas. Llamando al final al mayor. Quien solo miro a su alrededor. No entendiendo realmente lo que el otro estaba reacio a hacer.
-Bien ya termine... Puedes voltear...
-Sí... ¿Qué es exactamente lo que...?
-¡No voy a explicar nada!... Mejor solo sigamos...-Pidió el niño aun con vergüenza. Esto siendo lo peor que le había pasado. Hasta ahora. Ambos hombres retomando el viaje.
Doce horas es lo que ya habían pasado para los viajeros. Quienes apenas se detenían ante la noche. Solo para retomar algunas cosas que hacían falta checar y hacer. Deteniéndose a un lado del camino. El cual ya comenzaba a mostrarse un poco más angosto, con grandes rocas adornando el paisaje. Alejándose de la ciudad que estaba en la costa. Ya encaminándose al acantilado.
Yuma pasaba a bostezar. Mientras comía lo que Astral a duras penas y a explicaciones nada fáciles pudo hacer para el menor. Apenándose por no poder hacer nada decente para el otro. Quien solo le ignoro. Aún afectado por los hechos ocurridos horas atrás.
Las dos lunas ya se alzaban en el firmamento. Ayudando a alumbrar el camino y el lugar en donde se escondían, esto agradando a Yuma. Pues consideraba que todo era muy oscuro. Astral por otro lado, saco de su dimensión de bolsillo un par de pergaminos. Los cuales mostraban los caminos a seguir. Colocándolos en sus piernas antes de señalar con sus dedos los lugares que se deberían evitar en lo que faltaba del trayecto. Esto atrayendo la atención del menor.
-¿Qué es eso?-Señalo.
-Son los mapas de la ciudad y la costa. Nos ayudaran a seguir mejores rutas...
-Oh...-Menciono el menor. Pasando el último bocado de lo que se supone era un onigiri- ¿Entonces ya casi llegamos?
-...No... Aun falta un poco más de tiempo para eso. Ves esto de aquí-Apunto el mayor en el pergamino. A lo que Yuma solo asintió- Bien ese es el lugar donde estamos. Aun falta seguir toda esta ruta...-Sus dedos delinearon un camino largo y extenso. El cual rodeaba la ciudad que se mostraba en el mapa.
-Mmm es mucho camino a recorrer ¿No?
-Sí. Es como dices. Por eso tenemos que movernos sin parar. Calculo llegar al menos a nuestro ritmo dentro de doce o trece horas más...-Informo. Volviendo a guardar aquellos pergaminos. Ganándose la curiosidad del menor.
-Wow... Eres un mago...
-¿Un qué?
-Nada...-Callo rápidamente el menor. Sonriendo ante lo dicho. Esto siendo observado por Astral. El cual solo negó antes de volver a tomar al menor para seguir con la ruta ya aprendida. Ambos manteniéndose en silencio hasta que el menor comenzó a dar cabezazos en el pecho del peliblanco. Esto dándole a entender lo que pasaba.
-Sera mejor que duermas... Será un viaje agotador si no descansas...
-Sí... -Respondió el infante. Antes de acurrucarse en su protector. El cual le acuno con uno de sus brazos. Sin saber exactamente porqué- Oye... Astral...-Llamo en un susurro.
-¿Qué pasa? ¿Te sientes incomodo?
-No. No... Es solo... Gracias por ayudarme a llegar a mi casa... Con mi papá, mi mamá, mi hermana y mi abuelita... Gracias... Yo... Me siento triste por causarte muchos problemas...
- ...No ha sido nada Yuma... ¿No ya te lo había dicho antes? Es mi decisión el ayudarte... Yo... Quiero que vayas a casa para que pueda seguir con mi vida... Es todo...-Admitió el peliblanco. Esto haciendo sonreír al niño. Pues aún a su corta edad entendía que el otro estaba en problemas. Muchos a su causa.
-Entiendo... Astral... ¿Crees que soy un niño malo?...
-¿Por qué preguntas eso?
-Yo... No lo sé... Es que... Por mi culpa estas en esta situación...
-...No es tu culpa, por favor no insistas en ello. Es... Solo una situación que se ha vuelto difícil para ambos... Además. Debo admitir que es más por mis creencias y miedos que estoy moviéndome así... ¿Sabes?-El mayor paso a sonreír de manera triste. Mientras seguía haciendo galopar al caballo- En la Guerra. En las batallas de mi Mundo... Cada vez que encontraba a un niño o mujer en el campo de lucha. Solo terminaba por voltear la mirada... Dirigiéndome a otro lado... A veces podía salvarlos. Otras... Solo me convertí en un cobarde...
-¿Cobarde? ¿Por qué?-Cuestiono de manera somnolienta el menor.
-Porque pude haberles salvado, pero... Mi miedo de no decepcionar a los demás solo me hacía mirar lejos de ahí... Incluso ahora tengo miedo de hacerlo. Tantas expectativas a mi como arma... Me hacen hacerme y moverme de ciertas maneras... Pero, ahora... Debo decir que por primera vez en siglos... Esta es la primera vez que me siento al límite. Nervioso. Dudoso y... Vivo... Al inicio pensé en solo delatarte y acabar con esto. Sin embargo... Hay algo que me dice que no debo hacerlo. El recordar como es que puedes hacer vivir las flores... Me hace pensar que eres diferente. Necesario... Aun no se exactamente para qué y de hecho quiero saberlo pronto... Eso es lo que me motiva para salvarte...
-Oh...
-Sí... Es duro. Y apenas te conozco. Pero siento que debo agradecerte por lo mínimo que has hecho... Y sobre todo. Por hacerme recordar que el Mundo no solo es de colores azules. Sino que puede ser de un lindo color negro, o de un bello color rosa... O simplemente envolverme en un tono rubí... Yuma-Llamo al menor, quien le miraba apenas parpadeando, rindiéndose al sueño- Debo decir que no soy bueno con las palabras. Pero... Lamento que seas víctima de mis rechazos... Jajaja no se tratar con niños, o de hecho con cualquier otra persona... Y eso me da pauta para mencionarte que... Conozco la maldad. Mucho más de lo que crees... Y eso me hace saber que. No. No eres un niño malo... Al contrario. Solo eres un niño con mucha energía e imaginación... Y con ciertas libertades que me hacen dudar de tu estabilidad... Pero de ahí en más. Eres solo un niño. Uno inocente. Y que no merece el peso de este Mundo. Uno que... Lamentablemente no pude salvar...-Termino de relatar el mayor. Mientras su mirada era oculta por su cabello, y un par de lágrimas salían de sus ojos. Esta situación estaba llevándolo a muchos lugares en donde no tenía control. A la vez de que el infante caía en un sueño profundo. Ignorando las últimas palabras del mayor. Esto haciendo un hueco en el corazón del antiguo Rey del Mundo Astral.
Si tan solo hubiese sido más atento...
Pero el hubiera no existe... Y jamás va hacerlo...
La mañana llego para el mayor. El cual solo seguía su camino. Ya menos horas faltaban para llegar. Apenas y deteniéndose en puntos estratégicos. Alejándose de las torres vigías y campos que sabía eran utilizados por los soldados, trazando un nuevo rumbo. Uno donde apenas Yuma despertaba.
El menor poco a poco comenzó a abrir sus ojos. Encontrándose con la mañana y aún en los brazos del peliblanco. Quien le sonrió de manera tenue. Dándole los buenos días. A lo que él solo asintió. Tallándose uno de sus ojos con su pequeña mano.
-¿Ya llegamos?-Cuestiono en un bostezo. Esto provocando un curioso gesto en el contrario.
-No. Aún no... Pero ahora falta poco. Ya hemos recorrido al menos tres cuartas partes de nuestro camino... Es una verdadera suerte que los seres Astrales no podamos dormir ¿No?
-...Supongo... Eres increíble Astral, puedes hacer muchas cosas-Fue la felicitación sincera del menor. Haciendo sonreír tenuemente al mencionado. Esa había sido la primera felicitación sin acompañarse de títulos o alguna otra intención. Y eso pudo hacerlo suspirar con satisfacción.
-Hn, con que... Así es que se siente... Es... Distinto... Supongo-Susurro más para sí mismo. Mientras acomodaba al infante entre la montura y él. Ayudándole a ocultarse una vez más entre la tela de la capa azul.
-¿Tardaremos en llegar?-Cuestiono una vez más el menor. Observando el paisaje a su alrededor, el cual pasaba a tener colinas y un montón de flores marchitas. Ya comenzaba a conocer el lugar... Era muy parecido a donde despertó la primera vez.
-Esperemos que no. Si todo sigue así, llegaremos en al menos... Unas seis o cinco horas...
-...Entiendo... Oye Astral-Llamo de nueva cuenta el niño. A lo que el mencionado solo respondió un "¿Qué?"- ¿Qué es eso de allá?-Menciono, estirando su mano para señalar a lo lejos. Esto haciendo que el peliblanco detuviese el caballo bruscamente, alertando a Yuma- ¡¿Qué es lo que pasa?!
-Esto es malo... Debemos ocultarnos...-Anuncio el mayor. Jalando las cuerdas del caballo hacía un lado. Saliendo del camino. A la vez que el animal daba golpes al suelo y meneaba la cabeza con fuerza. Expresando su enojo por der detenido de esa manera. Desestabilizando un poco a los jinetes.
-¿Qué esta pasando?-Quiso saber el menor. A lo que Astral solo suspiro. Pasando una de sus manos sobre su cabello. Mientras la otra se posaba en la cintura del menor. Dando un poco de estabilidad ante el molesto caballo.
-Soldados... Eso es lo que pasa... Al parecer establecieron un campamento improvisado...- Explicó, a la vez que volvía a tomar el control del pobre animal. El cual solo paso a relinchar. Tranquilizándose de esa manera.
-¿Qué? ¿Y cómo avanzaremos?
-...-El peliblanco dudo. No sabiendo como contestar aquello. Al menos no hasta que vio como es que una bandera blanca era acariciada por el viento a lo lejos, justo encima del campamento. Entusiasmándose al saber el significado- Espera... Creo que ya sé cómo...-El menor solo le miro, esperando respuesta, a lo que Astral le devolvió el gesto, mostrándose un poco nervioso- Vamos a cruzar el campamento...
-¡¿Qué?!-Exclamo Yuma. Temeroso por lo propuesto.
Mientras a lo lejos. Cerca de la costa. El Rey Elifas llegaba junto a un grupo de soldados de élite. Listos para comenzar la búsqueda de aquella criatura que, a sus ojos. Era un peligro inminente para los habitantes del Mundo Astral. Uno que podía cambiar muchas cosas. Uno que podía contaminar a otros. Uno que... Podría dañar a su mayor alegría. Ese niño con mente en blanco. Esa arma que era vital para su Mundo y su mayor tragedia...
