La tensión estaba presente en ambos jinetes. Los cuales se dirigían sin descanso al campamento a lo lejos, el cual se mostraba orgulloso en medio de aquel campo en silencio. Envuelto en colinas, piedras y maleza. El silencio siendo su acompañante. Algo que para Yuma era extraño, pues ¿Por qué Astral que tantas molestias se tomo, los exponía así? ¿Por qué se mostraba tan confiado en una situación como esta? ¿Por qué parecía correr a la misma boca del lobo?
El menor tomo con un poco más de fuerza la tela de la capa que le cubría, mientras sus dientes pasaban a apretarse en respuesta al leve miedo que le invadió. Pues sus pensamientos estaban llevándolo a caminos erróneos. Astral noto fácilmente la preocupación del más bajo, así que sin parar de cabalgar al campamento fue que hablo, acercándose un poco más a él. Como si quisiera que la conversación no fuese escuchada por terceros a pesar de que eso era imposible por la situación actual.
-Yuma...-Llamo con ligera autoridad, sin perder la nobleza en su voz- Todo estará bien. Confía en mí...
-...¿Qué esta pasando Astral? ¿Por qué de pronto vamos al lugar que tu dijiste era malo?...-Menciono el infante, con un ligero temblor en el cuerpo. Esto delatando su ansiedad y nerviosismo.
-No te preocupes. No pasará nada, no hay soldados en el campamento...
-¿Qué? ¿Cómo lo sabes?-Cuestiono Yuma, sorprendiéndose, apenas volteando ligeramente a ver a su protector.
-...-Astral sonrió antes de contestar-¿Ves la bandera blanca?- El menor solo asintió- Eso significa que han salido de misión, dejando atrás la base. Quizá haya un par de Guardias... Pero supongo podemos pasarlos fácilmente, y si tenemos suerte, puede que no nos los topemos...
-...-Yuma se vio dudoso, más apegándose al mayor, fue que trato de relajarse. Creyendo las palabras que se le fueron dichas- En-Entiendo...
-Prepárate... Tengo una idea...-Anuncio el peliblanco, tomando con un poco más de fuerza las cuerdas que ataban al caballo. Dando con ellas un ligero golpe al animal, incitándolo a avanzar con un poco más de rapidez. Ya comenzando a ver el campamento mucho más cerca.
Los cascos del caballo parecían hacer eco en el lugar, el cual ahora parecía desolado. Astral al llegar a un cierto punto, fue que detuvo al animal. Bajando en silencio de el, cubriéndose con su propia capa, arrugando un poco la tela con sus dedos en un intento de calmarse así mismo, tratando de mostrar seguridad para que el menor no terminara por caer en el pánico. Así que dando un par de respiraciones, fue que tomo de nueva cuenta las cuerdas del caballo, iniciando a guiarlo hacía el centro del campamento. Comenzando a cruzarlo, mientras Yuma se apegaba a el. Recostándose levemente. Tapándose cuanto podía, cerrando sus ojos y cubriendo su boca con sus manos.
El ambiente era tranquilo. Silencioso. Esto comenzando a alertar al peliblanco, quien agudizó sus sentidos para poder estar preparado ante cualquier eventualidad. El campamento que se levantaba en campañas blancas, bien parecía que le juzgaban en silencio. Más alejando sus propias paranoias, fue que avanzo en pasos seguros. Mirando a los lados, y a casi todas direcciones. Encontrándose con armas o diversos pergaminos en el suelo, señal de que los soldados habían salido casi tan rápido como llegaron.
Quizá habían sido llamados de inmediato para alguna misión, o para la misión actual. ¿Tal vez el comandante Leys les mando de antemano? ¿O a caso habrá sido Elifas? Mmm. Pensar solo en ese nombre ahora solo causaba un escalofrío y una horrible tensión en los hombros. Mas negando levemente con su cabeza, fue que se dispuso a seguir deduciendo lo que sucedió con los hombres del campamento, al menos hasta que el suave sonido del metal comenzó a escucharse. Reconociéndolo inmediatamente. Ese era el sonido de una armadura.
Su mirada paso a ser defensiva, al igual que la postura de su cuerpo, esto apenas notándose por la capa que le cubría, dándole una gran ventaja a lo que venía. Así que apenas acercandose al menor con discreción, fue que susurró.
-No te muevas, y déjate caer solo levemente a un costado del caballo...-Yuma asintió apenas con un leve movimiento de su cabeza. Esperando la orden para saber a que lado debía dejarse caer. Esto sucediendo al poco tiempo- Ya, ven a mi lado...-Ordeno el mayor. A lo que solo el menor obedeció. Ocultándose justo a tiempo en el que un soldado de armadura ligera aparecía dentro de una carpa. El cual le miro unos instantes después. Sorprendiéndose de verle ahí.
-¡Líder Astral! ¡Que sorpresa verle aquí! Creí que ya estaba en la costa junto al Rey...-Exclamo el soldado, sin saber que estaba dando una importante información al peliblanco. Quien se sorprendió momentáneamente al saberlo.
-¿Qué?... Quiero decir, tienes razón, debería estar con el Rey-Menciono en un intento de sonar normal. Mostrándose apenas a la defensiva. Acercandose al soldado para apaciguar cualquier sospecha. Colocando el caballo como tapadera al pobre niño que se aferraba a el.
-Señor Astral, dígame que lo trae por estos rumbos. Estamos alejados de la costa todavía. Creí que ya estaría ahí...-Soltó el soldado sin percatarse de la pequeña mano que podía notarse en un costado de la montura.
-Oh eso... Sobre eso... Bueno... Solo no quería dejar ningún centímetro de terreno que no podría cubrir... ¿Sabes? Me hace sentir culpable que todos hayan sido puestos en la obligación de buscar a la criatura que encontré cuando pude solo haberla capturado en el momento...-Menciono el peliblanco. Comenzando a avanzar con cautela. Dirigiéndose a la salida del campamento, siendo seguido por el soldado, quien le miraba de manera admirada.
-¡Qué bueno es Señor Astral! Preocupándose por nosotros. Sin duda es el mejor líder que hemos tenido después del Señor Elifas...
-S-Sí... Si tu lo dices supongo que puede ser verdad...-Dijo Astral al verse incómodo con lo que se decía de su persona. Aún cuando para él era visible el niño a su lado.
-¿Entonces se quedará o seguirá? Por cierto, ¿Dónde esta su caballo? ¿Qué hay de la capa? Jajaja no me diga que esta de incógnito para que nadie de nosotros se preocupe...-Alabo el soldado. A lo que solo el peliblanco sonrió verdaderamente nervioso.
-¿Qué? Jajaja, P-Por supuesto. La capa solo es para no llamar la atención. Me has descubierto...
-¡Sin duda es el mejor Señor! ¿Y? ¿Qué hay de lo demás? Su caballo es mucho más rápido que este que trae-Menciono de nueva cuenta el de armadura, dando ligeros golpes a manera de caricia a un costado del animal. Cerca de la pequeña mano que se continuaba aferrando a él. Sin llegar a notarla realmente.
-So-Sobre eso... Bueno, la verdad no quise quedarme en los preparativos de mi montura. Así que tome prestado uno para no tardar y comenzar en la búsqueda de la criatura yo solo...-Explico a medias. Apenas mirando al otro mientras seguía dirigiéndose a la salida. La cual parecía no querer aparecer pronto.
-¿Eh? ¿En serio?... ¡Mi devoción a usted crece aún más! Mire que ir solo de misión aun sin el equipo adecuado solo para no hacernos preocupar o ponernos en peligro. ¡Sin duda usted es admirable! Por algo es el líder de las fuerzas Astralianas...
-S-Sí... Puede ser así...
-Jajaja, me alegra haberme encontrado con usted. Entonces, dígame. ¿Seguirá adelante o se quedará con nosotros?-Cuestiono el soldado, mirándolo con tranquilidad. Haciéndolo detenerse por un momento.
-Bueno. Debo ir al lado de Elifas ahora. Ya he recorrido el perímetro que más me preocupaba, así que...
-¡Entiendo! En ese caso déjeme ayudarle- Respondió el de armadura. Redireccionando sus pasos a otro lugar. Incitando al otro a esperar- ¡Le daré mi caballo por ese que trae! De esa manera llegará mucho más rápido... En seguida vuelvo...- De esta manera dejando "solo" al peliblanco, quien entro en pánico por un momento.
-Diablos...-Susurro al ver al soldado perderse entre carpas. Pasando a ver al niño que apenas resistía su peso. Ayudándolo al final a bajar. Debía idear algo rápidamente.
-Astral...-Llamo el infante de manera preocupada. Mientras su cuerpo temblaba ligeramente. Esto solo aumentando la ansiedad del mayor. Quien miraba a los lados, tratando de ubicar algo que le ayudara a salir de ese problema.
Espadas y demás vasijas, era lo que sus ojos encontraban, ninguna solución realmente. Al menos hasta que a lo lejos, alcanzo a ver la salida del lugar. Eran al menos como diez o nueve carpas de distancia. ¡Esa era su boleto de vuelta a la tranquilidad! Así que tomando de los hombros al menor, le hizo saber lo siguiente que haría.
-Yuma escúchame bien. Deberás seguir solo al final de este sitio, esta bien... ¿Ves ese camino?-Cuestiono, apuntando con su brazo la ruta que seguiría.
-S-Sí...
-Bien. Deberás ocultarte entre carpas hasta la salida, ¿Esta bien? Espérame allá, yo entretendré al soldado para que puedas moverte con libertad. ¿A quedado claro? Tendrás al menos cinco o diez minutos...- Yuma asintió de nueva cuenta. Cerrando sus manitas a manera de valentía. Empujándose así mismo a esa situación de peligro. Algo parecido a como cuando iba con su papá de excursión a lugares peligrosos a espaldas de su mamá.
-Sí... Entiendo...
-Bien, en ese caso... ¡Corre!-Ordeno el mayor. Mientras le empujaba ligeramente. Esto siendo el primer paso para que el otro pudiese moverse.
Astral se poso delante de aquel niño, mientras veía de soslayo como es que pasaba a correr en dirección a la primera carpa, ocultándose rápidamente antes de seguir con la siguiente. Apenas tropezándose con las armas tiradas o las vasijas que se le eran puestas como obstáculos. Dirigiéndose poco a poco a la salida. Justo como él le había dicho. Justo a tiempo antes de escuchar los cascos de un caballo ajeno al que estaba a lado de él. Aquel soldado regresando con lo prometido.
-¡Señor Astral! Aquí...-Menciono el soldado tomando de las cuerdas al caballo verde esmeralda que le pertenecía. Jalándolo con suavidad, encontrándose de frente al poco tiempo con el peliblanco, quien había bajado el gorro de su capa, dejando ver su cabello y rostro, el cual lucía tranquilo. Comparado a sus manos, las cuales se cerraban en un puño detrás de su espalda. Esto funcionando para controlar sus propios nervios.
-Gracias...-Agradeció al contrario. Quien extendió las cuerdas. Tomando al otro caballo para cambiarlo.
-Para nada Señor. Es un honor ayudarle...
-Sí... Por cierto, he estado viajando y recorriendo distintos lugares, así que me he perdido de la mayoría de los eventos. ¿Crees que me puedas poner al día?-Cuestiono el peliblanco. Comenzando a avanzar muy lentamente, llamando la total atención del soldado. Quien ignoraba la tela de color azul moviéndose a lo lejos.
-¡Por supuesto!-Exclamo el de armadura. Entusiasmándose por la idea. Iba a ser la envidia de sus compañeros. Después de todo, Astral casi no se mostraba en disposición de hablar. Y que lo haga con él iba a ser la sensación hasta su nueva aparición.
El tiempo paso a transcurrir muy lentamente para el mayor. Quien solo miraba de reojo de vez en vez al niño que ya alcanzaba apenas el final del camino. Adentrándose a la última carpa antes de salir por uno de sus costados. Mientras él seguía escuchando al soldado a su lado, colocando una atención mínima ante lo que el otro decía, solo sustrayendo información que él podía tomar como relevante. Al menos hasta que el grito de un niño se logro percibir en la cercanía del lugar. Esto extrañando al soldado. Tensando al otro. Quienes no dudaron en ir a ver que es lo que pasaba, dirigiéndose a la salida del lugar.
Los cascos de los caballos sonando con mas fuerza de lo normal. Acelerando la respiración del peliblanco, provocando que sus dientes y labios se apretaran por lo que sea que estuviese pasando. Pues el sabía de antemano, de quién había sido el grito anterior. Así que acelerando un poco más su paso. Fue que ambos hombres se encontraron con una escena que les preocupo. Cada uno por razones diversas. El soldado por ver a su compañero capturando a una criatura extraña a sabiendas que estaba herido por un entrenamiento agotador y fiero, y el peliblanco por ver a uno de los soldados someter al pobre niño que inútilmente intentaba escapar, agitando sus manos y piernas para poder liberarse del agarre del adulto.
-¿Qué esta pasando?-Cuestiono el acompañante de Astral. Acercandose a su compañero, en un intento de retomar su tarea para que no se siguiera lastimando. Pues alcanzaba a ver un poco de sangre en los vendajes del otro a causa del movimiento.
-Maldición...-Susurro Astral al ver como el panorama era desarrollado. Al final, decidiendo arrebatar al niño del par de soldados. Moviéndose rápidamente, dando golpes en zonas que sabía pasaban los tendones o algún musculo importante para el movimiento. Al final dejándolos caer al suelo en un sonido seco. Inmóviles. Con apenas el movimiento lento de sus brazos, cabeza.
-¿Qué...? ¿Por qué...?-Fue lo que pregunto el soldado que amablemente ayudo a Astral a cambiar de caballo, mientras le veía en total confusión y decepción. Esto calando en el mayor. Quien desvió la mirada, sin decir alguna palabra.
-Astral...-Susurro el niño con lágrimas en los ojos. Asustado de todo lo que estaba pasando. Colocando al mencionado entre la espada y la pared.
El peliblanco solo negó una y otra vez. Luchando con sus propias ideas. Sus propias creencias. Tomando en sus brazos a Yuma poco después. Pasando a taparle completamente con la capa ahora un poco maltratada por el forcejeo con el soldado. Dejando estupefactos a los hombres en el suelo, los cuales no sabían que estaba pasando. Hasta que una idea se coló a uno de ellos.
-La criatura...-Menciono el soldado herido. Mirando de manera extraña al peliblanco- ¡La criatura es él! ¡Nos mentiste! Estas... Estas protegiéndola...
-¿¡Qué dices?!-Fue lo que exclamó el hombre a su lado. Apenas comenzando a moverse lentamente. Entendiendo apenas lo que su compañero decía.
-...-Astral les miro a manera de disculpa antes de retirarse. Dejando solos a ambos soldados. Esto contribuyendo a la bomba de tiempo antes dejada atrás. Ahora no podría salir ileso de esta situación-Lo siento...-Susurro, antes de subir al caballo junto al menor. Habiendo que el animal pasara a moverse. Extendiendo un par de alas que yacían ocultas por su propia piel. Comenzando a cabalgar para tomar vuelo momentos después. Llevándose consigo a ambos viajeros.
-Señor Astral...-Fue lo único que pudo decir el soldado que ayudo al mencionado. Claramente decepcionado. Quizá si hubiese confiado en ellos... Tal vez, solo terminarían por convencer a Elifas de que parará. Pues, si el peliblanco estaba protegiendo a la criatura... ¿No es acaso por algo?
La situación estaba viéndose difícil. Tomando poco a poco otro rumbo. Uno que no sabían como terminaría, pues a lo lejos se escuchaban caballos llegar al campamento. Sus compañeros habían llegado.
Astral apretaba las cuerdas del Caballo ajeno. Sintiéndose contrariado con sus propias acciones. Por sus impulsos, y por su propia mente que le recriminaba con crueldad. Su cabello había sido tapado de nuevo por su capa, la cual ahora también ayudaba a cubrir al menor. Quien temblaba aún por la emoción negativa a causa de la experiencia vivida. Sus ropas siendo agitadas suavemente por el aire al chocar con ellos y el caballo que avanzaba mucho más rápido en vuelo. Dejando atrás el campamento. Donde ya se daba aviso de lo que había pasado.
Yuma daba ligeros sollozos mientras sobaba uno de sus brazos, el cual pasaba a tener marcas moradas y rojas. Consecuencia del forcejeo entre él y el Guardia. Acercandose en busca de confort al peliblanco, llamando de esta manera su atención. El cual le miro antes de suspirar con pesadez. Todo saliéndose de su control y de sus primeras intenciones.
-¿Estas bien?-Cuestiono el mayor más por protocolo que por verdadero interés. Sabía de antemano que el otro estaba lastimado.
-No... Me duele... Astral, me duele-Se quejo el niño, apenas conteniendo sus lágrimas. Las cuales de todas formas pudieron escapar. Esto causando un nuevo conflicto en el mayor.
-Y-Ya veo. Déjame hacer... Algo al respecto-Menciono el peliblanco. Soltando una de las cuerdas para tomar con cuidado al infante. Pasando suavemente sus dedos sobre la zona dañada, usando su propia energía de sanación para ayudar a desaparecer los moretones en la delicada piel canela. Funcionando minutos después. Esto de alguna manera distrayendo al niño. Quien no dudo en dejar salir su asombro.
-Wow... ¡Eres increíble! Puedes hacerlo todo... Me has curado... Muchas gracias Astral-Agradeció con una tenue sonrisa, mirando a su salvador con ojos brillantes. Apenas dejando de derramar lágrimas y sentir el dolor intenso de ardor en su brazo.
-S-Sí... No ha sido nada... -Respondió el mayor. Restando importancia a la situación, volviendo a tomar una vez más la cuerda antes soltada. Dirigiendo el caballo en dirección al acantilado.
-Astral...-Llamo una vez más el infante- Perdón...
-¿Eh?... ¿Por que te disculpas?-Cuestiono el peliblanco. Mirando de soslayo al menor. Claramente confundido.
-Porqué por mi culpa nos han descubierto... No fui lo suficientemente cuidadoso al adentrarme a las carpas... Y ahora... Ahora estas triste... Perdón...- Astral solo dio un suspiro más antes de sonreír de manera derrotada.
-No... Tu no tienes la culpa de nada. Ja. ¿Cuántas veces ya te lo he dicho?... Si buscamos culpables uno de ellos soy yo... Creo que pude hacer actuado mejor en la situación. Pero elegí lo que creí que era mejor al momento... Estabas en el suelo siendo sometido... No había tiempo... No hay tiempo de hecho... Apuesto que incluso ya vienen tras nosotros...
-...Lo siento...
-No. No Yuma. No te preocupes... Esto debía pasar. De todas formas no creo que nadie se hubiese dado cuenta de nosotros... O de lo sospechosa de mi actuación... Hn, sí Elifas me hubiese mantenido a su lado, de seguro ya lo hubiera descubierto...
-Oh... ¿Entonces? ¿Qué haremos ahora? ¿Estarás en problemas? No quiero que estés en problemas por mí...
-Por ahora lo que debemos hacer es no detenernos. Seguir adelante en nuestro camino. Falta poco para llegar al acantilado...-Respondió el mayor. Dando un golpe ligero al caballo, haciéndolo entender más sus alas. Aumentando su velocidad, pasando su mirada al frente- Y sobre los problemas... Eso no debe y no tiene que preocuparte... Soy el líder de las fuerzas del Mundo Astral... No serán tan severos conmigo...
-¿Te castigaran encerrándote en tu cuarto? Mi mamá también me castiga así cuando me porto mal...
-...-Astral sonrió de manera triste, mientras asentía- Sí... Así será...
-Ya veo... ¿Astral? ¿Seguirás siendo mi mejor amigo? ¿Aún después de irme?...-Cuestiono el menor. Mirando al peliblanco de manera inocente. La luz viéndose en sus ojos rubí.
-...Sí... Por supuesto-Fue lo más honesto que dejo salir el mayor, esto alegrando a Yuma.
-Que bueno... ¿Podré verte después?
-...Yo... No lo sé... Supongo que sí, sí has podido llegar hasta aquí por tu cuenta, no dudo que vayas a lograrlo en un futuro... Aunque si soy sincero. Será mejor que no lo hagas... No sé que es lo que podría cambiar en el tiempo que no nos veamos...
-...Entiendo... En ese caso... ¿Recordaras que somos amigos?...
-...-Astral se mantuvo por unos momentos en silencio. Hasta que volvió a sonreír con ligera alegría- Sí... Lo recordaré... Pase lo que pase...
-...Gracias Astral... -El menor agradeció. Acercandose aun más al otro. Acurrucándose en su pecho. Sonriendo con inocencia. Ajeno a la mirada desviada del mayor y a su semblante decaído.
Elifas estaba aturdido. Intranquilo. Con muchas dudas en su cabeza. Y no era para menos, pues acababan de entregarle un reporte urgente. Uno que realmente llego a afectarle de muchas maneras. Provocándole vuelcos a su corazón, ocasionándole un sentimiento de vacío en el estomago. Muy parecido a subirse a una gran altura para después dejarte caer. Sus manos comenzaron a tener leves tics ante cada frase leída. Mientras su rostro se contaría en varias muecas de descontento, decepción e incredulidad. Pues él no pasaba a creer realmente lo que se mencionaba ahí.
Era inaudito. Astral jamás le mentiría o les engañaría... Mucho menos los atacaría y traicionaría.
Y sin embargo las pruebas yacían conjuntas al pergamino. Una esfera de cristal le reflejaba los hechos ocurridos. Uno en donde el peliblanco pasaba a atacar a un mercader. Y otro donde atacaba a sus dos soldados para tomar a la criatura en sus brazos. Yéndose rápidamente a un lugar que no sabía a ciencia cierta donde era. Dejando atrás a dos hombres confundidos y dolidos a partes iguales. La decepción viéndose después.
Sus oídos pasaban a tener un pequeño zumbido a causa del estrés. Uno grande. A la vez que Leys se colocaba a su lado. Su semblante luciendo decaído.
-Mi Señor... ¿Qué se hará al respecto? ¿Les dejamos seguir adelante?-Cuestiono con ligera incomodidad. Atrayendo la mirada ahora molesta de Elifas.
-No... Procede con la captura de ambos...
-Pero... ¿No cree que el Señor Astral lo hace por algo?-Se atrevió a cuestionar a su Rey. Recibiendo una mirada severa del mismo.
-¡Esto es traición! ¡No...! No... No hay nada que hablar aquí... La seguridad del Mundo Astral se ve comprometida... Procede con lo que he dicho...-Aquel Comandante le miro antes de inclinarse. Su semblante cambiando a uno preocupado.
-Sí. Como lo diga mi Señor... ¿Quién será el encargado de traer al Señor Astral a casa?
-...-Elifas paso una mano sobre su cabello antes de mirar a su subordinado-Yo... Yo mismo iré... ¡Prepara todo! ¡Partimos de inmediato!
-... Sí. Como lo ordene su Majestad...-Fue la corta afirmación de Leys. Antes de salir, dejando en aquel despacho improvisado a su Monarca. Quien paso a desquitarse con todo lo que ahí había. Luciendo decepcionado y confundido a partes iguales.
La situación cambiando de perspectiva. Ambas partes cambiando de bando. Mientras los espectadores lucían incomodos. Yuma no dejaba de abrazar a Astral, mientras el contrario le veía con ligera tristeza. Los recuerdos llegando a su psique poco a poco. Dejándole un sabor agridulce. Elifas pasando solo a estar en silencio. A la vez que una mirada de decepción era dirigirá a él mismo.
Si tan solo hubiese escuchado...
Parecía que el tiempo comenzó a avanzar mucho más rápido. Pues después de que Astral diera de comer algo al menor, fue que se toparon con el acantilado. Este luciendo justo como lo dejo. Desolado y en silencio. Tal y como lo necesitaba para hacer y cometer aquel hechizo que usaría para devolver a su hogar al pobre niño que logro caer en su Mundo. Uno que ahora presentía, se convertiría en parte importante a raíz de toda esa situación. Así que afirmando lo que haría, fue que tomo a Yuma en brazos. Bajándolos del Caballo, el cual extendió sus alas antes de echarse en el suelo. Cansado de cuatro horas continuas de vuelo.
La suave brisa les acariciaba con lentitud. Moviendo sus capas a su ritmo. Como si anunciara una tormenta. Encogiendo el corazón del mayor. Quien apenas dejaba al menor en medio del campo donde las flores habían sido revividas. Las cuales se alzaban en dulce melodía. Brillando como lo hacían las más grandes estrellas. Moviéndose en coordinación al aire que las acariciaba. Convirtiendo el escenario perfecto para la despedida.
-Bien... Hemos llegado. Es hora de que regreses a casa-Anuncio el peliblanco, hincándose a la altura del menor. Quien le veía con ligero miedo.
-Sí...
-¿Listo?-Yuma asintió. Esto dando pauta para que el mayor se alejara al menos un par de metros.
Astral suspiro, antes de estirar sus manos hacia el infante. Haciendo aparecer un par de sellos color azul oscuro. Los cuales pasaron a colocarse justo debajo de Yuma. El cual se tenso hasta que pudo sentir una corriente de energía recorrerlo. El sello activándose con los restos de magia que quedaba del Mundo original del niño. Comenzando a brillar de un bello color verde y azul marino. Esos siendo los colores naturales de la Tierra.
El mayor entonces paso a susurrar aquel hechizo que aprendió de memoria en una sola noche gracias a tantos retazos encontrados en libros distintos. Provocando que el menor pasara a ser alzado del suelo con suavidad. Mientras un extraño portal de colores diversos se abría a la orilla del acantilado. Esperando a ser atravesado.
- Encuentra tu camino, oh viajero extranjero. Regresa a tus raíces y demás costumbres. Vuelve al tiempo original en donde fuiste arrebatado por las garras del destino. Retorna a...-
Astral se detuvo ante el ruido de constantes cascos de caballos chocar de pronto con el suelo frío de piedra. Esto alertándolo de inmediato. Al igual que al infante que pasaba a abrir un poco más sus ojos. El miedo volviendo a invadirlo.
Elifas que apenas llegaba no dudo en sacar su arma. Esto siendo señal para los demás soldados para que hiciesen lo mismo, aún si no estaban de acuerdo. Acercandose a grandes arcadas a los culpables. Dirigiéndose poco tiempo después al peliblanco. Deteniéndose a unos metros de él.
-¿Qué significa esto?-Cuestiono con la dureza digna de un Rey. A lo que Astral solo desvió su mirada. No queriendo responder. Esto causando una molestia mayor al contrario- ¡¿Qué significa esto Astral?!
El mencionado cerro sus ojos. Como si aquellas palabras hubiesen sido un golpe contundente a sus acciones. Haciéndolo tambalear en aquel hechizo a medias. El cual dejo de alzar a Yuma, dejándolo caer al suelo abruptamente. Su grito siendo lo suficiente para hacer volver al mayor en sí. Alcanzándolo a tomar con su magia antes de tocar la piedra.
-Astral...-Llamo el menor. Ignorando al Rey que le miraba de soslayo.
-No te preocupes Yuma... Todo estará bien-Tranquilizo el mayor. Acercandose en sigilo hasta el infante. Encarando a Elifas, respondiendo a su pregunta- Lo que ves... Eso es lo que pasa...- El Rey solo apretó su mandíbula ante la respuesta vaga del otro. Pidiendo explicaciones con la mirada.
-¿Qué significa eso?
-...Significa que esta criatura que tu tachas de maligna no lo es... Al contrario... Solo con su llegada y su toque ha sido capaz de revivir la fauna y flora que desde hace siglos esta muerta...-Elifas solo alzo una de sus cejas, restándole importancia a algo que los soldados percibían también. Pues era verdad. Cerca de la criatura las flores volvían a florecer. ¿Eso que significaba?
-La fauna y flora pueden ser restauradas... No necesitamos de alguna ayuda ajena a nuestro Mundo... ¡Tu irresponsabilidad ya le ha costado caro a un mercader y a un par de soldados! ¡¿Qué acaso no lo ves?! Astral, lo que has cometido es traición. ¡Esto no es cualquier cosa! ¡Mentiste a los altos mandos! ¡Usurpaste animales y materiales que no eran tuyos! ¡Y defiendes a quien puede y ha demostrado acabar con nuestro Mundo! ¡¿A caso ya no te importa el Mundo que tratamos de proteger de la Guerra?!
-...-Astral solo bajo un poco su mirada, dando algunas respiraciones. Antes de continuar. Sin bajar o deshacer el hechizo que poco a poco se alejaba del menor. El portal pasando a estar unos centímetros lejos de la orilla del acantilado- ¡Claro que me importa! ¡Es la única misión que me has encomendado que vale la pena hacer!
-¡¿Que dices?! ¡¿La única?!
-¡Sí! La única. Pues no me apetece terminar de acabar al Mundo Varian. Mucho menos destruirlo cuando hay seres inocentes en él también...
-¡Nosotros también hemos perdido gente inocente Astral! ¡¿Cómo puedes minimizar nuestro sacrificio?!-Exclamo de manera alterada Elifas, mientras alzaba su espada en contra del peliblanco. Apuntándolo de manera amenazante.
-¡No estoy minimizando nada! ¡Solo digo que te has salido de control! ¡Has perdido tus objetivos iniciales! ¡Incluso has descuidado a nuestro pueblo! ¡Nuestra gente! ¡Les niegas servicios que son básicos para nosotros! ¡El ala medica del Palacio esta vacía no por qué no se necesite, sino por tu necedad! ¡La naturaleza esta muriendo como lo hace la esperanza de tus soldados! ¡¿Cómo tú puedes ser tan ciego?! ¡La guerra te ha afectado y no lo reconoces!
-¡Eso no es verdad! ¿Afectarme a mi? ¡¿Te has visto siquiera al espejo?! ¡Estas traicionándonos por una criatura que bien puede llevarnos a nuestro fin!
-¡Eso es lo que insistes en creer! ¡Yuma solo ha llegado a nuestro Mundo solo por accidente! ¡No ha venido a tacar a nadie! ¡Al contrario, pudo hacer cosas maravillosas con solo tocarlas! ¡Las flores que hoy ves solo son muestra de sus capacidades! Dime... ¿Acaso no te percataste del árbol en medio del Palacio que tomo vida? ¿No mediste los niveles sanos de energía de el ambiente en el Palacio mientras estuviste ahí? ¡¿Ignoraras todo eso solo por tu estúpido miedo?!
Elifas paso a quedar estupefacto. Recordando cada cosa que el otro mencionaba. Hasta que cayo en cuenta de un par de cosas. La primera que Astral sabía el nombre de la criatura. Eso queriendo decir que tuvieron un acercamiento mucho más íntimo. Lo segundo, el niño que insistía en proteger había estado en el Palacio. Justo debajo de sus narices. El peliblanco entonces detuvo su avanzar. Cayendo en cuenta de la información que soltó al estar realmente enojado. Cavando sin querer mucho más profunda su tumba. Los soldados solo miraban el intercambio de manera indecisa. Hasta que Elifas dio su ultimátum.
-Ya veo... Así que desde un principio lo mantenías a tu cuidado... En ese caso... Deberás asumir las consecuencias de tus actos... ¡Astral! ¡Quedas condenado a la prisión de oscuridad eterna. Tu energía y tu magia serán consumidos hasta casi dejarte en la inexistencia! ¡Todo ser Astral que intente ayudarte solo serán arrastrados a tu mismo destino! ¡Así mismo, deberás entregar a la criatura que representa un peligro a nuestro pueblo! ¡Sera examinado hasta comprobar que nuestras sospechas sean erróneas o en su defecto verdaderas y hasta que el peligro que has expuesto a nuestro Mundo pase! ¡Así sea de ahora en adelante! ¡Soldados!-Llamo a sus hombres detrás de él, los cuales le veían con sorpresa, miedo y preocupación. Notándose en desacuerdo ante lo dicho. Pero si obligados a cumplirlo- ¡Cualquiera que ose ayudarle sufrirá el mismo castigo!
Lo siguiente que paso, fue demasiado rápido para el pobre niño que era sostenido gracias a la magia del peliblanco.
Astral paso a lanzarse para proteger a Yuma de una estocada de energía que dio Elifas. Hiriéndolo de gravedad. Ocasionando un corte en diagonal en su piel bastante profundo, haciendo sangrar de manera inmediata. Mientras el Rey pasaba a culpar al menor de contaminar la mente de su más grande Guerrero. Tomando el mango de su espada para dar un golpe mas, iniciando a correr en contra del peliblanco. Los soldados imitaron con angustia a su Rey, comenzando a lanzar hechizos y demás ataques a los dos traidores del Mundo Astral. Mientras Yuma gritaba en miedo y angustia al ver a su amigo caer de rodillas al suelo. Provocando un sonido hueco.
- ¡ Astral !
El peliblanco pasaba a escuchar la nada. A la vez que su boca dejaba salir sangre, la cual termino botando al suelo. Esto siendo una horrible visión a su futuro. Ya no iba a poder salvar a nadie... Mucho menos al caer detrás de él... Todo por lo que lucho y sacrifico sería tirado a la basura... Sus victorias. Sus metas ahora no valían nada. Dirigió su mirada a los soldados detrás de Elifas. Los cuales se mostraban de diversas maneras. La mayoría dolidos ante sus acciones.
- Oh... Estoy haciéndolos sufrir...-Fue lo que pensó al ver como más hechizos y demás ataques se dirigían a él en un intento de detenerlo y capturarlo. Paso entonces su mirada a Yuma. Esa criatura que puso su mundo de cabeza. Esa criatura que le extendió una mano sin pedir nada a cambio. Esa criatura que juro salvar esta vez. Sus manos se posaron en su pecho. Y lo siguiente que vio el menor, fue un gran resplandor blanco antes de sentir un par de brazos tomarle con dulzura. Esto siendo algo que ya no lograba entender.
El silencio del lugar ahora era lo que inquietaba al infante. Quien abrió sus ojos al sentir caricias en sus mejillas. Encontrándose con un triste Astral. El cual le trataba de sonreír. Esto extrañándolo. Haciendo que mirara alrededor.
El tiempo pareció detenerse por un momento. Pues los soldados como el mismo Elifas parecían estáticos, cada uno preparándose para dar un nuevo golpe. Sus rostros mostrando los vestigios de un grito de Guerra. Uno dolido. Pues lágrimas podían verse en los soldados más nuevos, al igual que en los soldados más veteranos. Yuma paso entonces su mirada al mayor, dándose cuenta que estaban flotando cerca de la orilla del acantilado. Muy cerca del portal.
-¿Astral?-Llamo con ligera duda. Mientras era abrazado por el mayor.
-Lo siento... Esta es una experiencia que no me gustaría que pasaras de nuevo... Lo siento...
-Astral...
-Yuma...-Llamo el peliblanco. Tocando suavemente las mejillas contrarias- Tienes que irte... -Le menciono, apuntando con su mirada al portal que pasaba a cerrarse muy lentamente frente a ellos.
-E-Espera... Astral... Yo-El niño fue callado por el dedo del mayor, el cual se poso en sus labios. Negándole suavemente. Mientras sangre pasaba a bajar lentamente por la comisura de su boca.
-No... Tu tienes tu Mundo. Yo el mío. Debes irte... Estaré bien, no te preocupes...-Dijo el peliblanco. Mientras le trataba de alejar. Encaminándolo al portal, al momento en que todo comenzaba a retomar su velocidad normal poco a poco. Pues las armas y hechizos en contra de ellos, pasaban a moverse una vez más, muy lentamente.
-Astral... ¡No! ¡No quiero dejarte así! ¡Astral! ¡Ven conmigo! ¡Por favor!-Rogo el niño con lágrimas en los ojos. Tomando de la mano al otro. Jalándolo con él. Esto provocando una sonrisa alegre en el mayor. El cual solo negó una vez más.
-No puedo... Aún tengo que pagar mi castigo...
-¡No! ¡No es justo! ¡No hicimos nada malo!¡Astral por favor, escapemos juntos! ¡No quiero dejar a un amigo atrás! ¡Por favor!-El mencionado solo bajo la mirada, sin parar de sonreír.
-¿Amigos, eh? Sí... Somos amigos. Y por eso... Quiero que te vayas-Menciono el mayor. Mientras volvía a empujar al menor al portal. Lágrimas de sangre bajando por sus mejillas.
-¡No! ¡No quiero! ¡Quiero quedarme y ayudarte! ¡Por favor! ¡Te ayudare! ¡¿No lo recuerdas?! ¡Prometí que te ayudaría a tus tareas, aún si dormíamos tarde! ¡No me puedes arrojar así! ¡Déjame ayudarte! ¡Te ayudare a proteger este Mundo si es lo que quieres!-Exclamo con desesperación el menor. Esto calando profundamente en Astral.
-Yuma...-Sus dedos comenzándose a soltar del otro.
-¡Te ayudare! ¡Te salvare! ¡Prometo que lo hare! ¡Astral por favor! ¡Déjame ayudarte! ¡Te salvare a ti y a tu Mundo! Aun si no tengo las fuerzas para hacerlo. ¡Prometo intentarlo hasta que pueda lograrlo!-El mayor le miro. Sorprendido de la valentía que mostraba el infante. Sintiéndose de alguna manera comprendido. Como sí esperaba que alguien le dijera eso desde hace... Siglos en la oscuridad de su habitación. Así que rememorando sus esfuerzos. Sus batallas. Sus victorias y derrotas. Fue que dio un grito ante su nueva decisión.
Astral conto los segundos que faltaban para que el tiempo congelado pasara a terminar. Mientras volvía a estirar un poco más sus brazos hasta el menor. Quien le extendió los suyos. Recibiéndolo al poco tiempo.
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La sangre paso a manchar las ropas del infante. El cual le miro con cierto alivio. Sin imaginarse lo que el otro haría.
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Astral volvió a tomar las mejillas ajenas. Y sin dudar, junto una vez más sus labios con los de Yuma. A la vez que un sello de distintos símbolos aparecía sobre su pecho. Uno que dejo salir una carta que parecía despedazarse así misma para después pasarse a unir. Esto en un ciclo sin fin.
Serás el sello de nuestro futuro. Te consideré el poder necesario para lograr lo que yo no pude... Borraré tu memoria como protección. Y me robare tu habilidad para los duelos... Prometo devolverla cuando nos veamos otra vez...
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Yuma pudo sentir un terrible ardor en su cuerpo. Uno que le hizo soltar algunas lágrimas de dolor. Notando de soslayo como aquella carta que era de Astral traspasaba su pecho. Uniéndose a ella. En un ritual bastante íntimo. Uno realmente importante. Uno desesperado.
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Astral se separó lentamente de él. Sonriéndole con cariño. Como si recordara algo. Y es que así era. Pues uno de sus recuerdos suprimidos despertó en el momento. Uno que le hizo llorar ante la situación. El menor entonces pudo sentir las manos del mayor en su pecho, el cual hizo aparecer una llave de color dorado. Una de extraña forma triangular, con una piedra preciosa en el medio. Para momentos después sentir como era arrojado al portal con fuerza.
Sé mi destino. Y por ello paso a entregarlo... Yuma... Tu serás la llave para liberarme...
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-¡Nos volveremos a ver!-Fue lo que exclamó Astral al ver como Yuma era absorbido por el portal. Cerrándose momentos después, sin notar como es que la llave dorada caía sin más de las manos del menor. Comenzando a vagar entre los confines de su Mundo. Muda espectadora de lo pasado.
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2...
1...
Lo siguiente que supo fue el impacto de los hechizos y ataques logrando asestarle. Haciendo que cayera en picada al suelo, a la orilla del acantilado. En donde alguna vez le encontraron, y en donde ahora estaba casi por perecer.
Elifas alzo su mano cerrándola en un puño. Parando a sus soldados detrás de él. Quien le observaban con insatisfacción. Enojados por el resultado, molestos consigo mismos. Dando pasos firmes, fue que se acerco con cautela al peliblanco, el cual comenzaba a formar un charco de sangre a su alrededor. Esto realmente lastimándolo de muchas formas. Sus manos volvían a mancharse por su culpa...
-¿ Qué fue lo que hice...?
No pudo evitar preguntar al aire al notar su panorama. Perdiendo esa batalla de manera miserable. Sí es lo que se le puede llamar así. Pues Astral jamás levantó su mano en su contra. Más recordando su deber. Fue que siguió con sus acciones.
En la Tierra, un niño despertaba después de un largo sueño. Mirando por la ventana poco después. Dejando que el sol de la mañana le tocara, mientras una lágrima bajaba por si mejilla.
-¿Por qué...?-Quiso preguntarse así mismo. Más la puerta de su habitación se abrió, dejando ver a su madre, la cual le llevaba el desayuno a la cama. Sorprendiéndola de verlo despierto.
-Yu-kun... ¿Te sientes mal?-Fue la honesta preocupación de la madre lo que hizo temblar por alguna razón al menor. Quien negó con su cabeza. Ocasionando que la Bella Dama se acercara a él. Dejando la comida en el suelo. Abrazándolo para consolar las lágrimas que no noto que salían de sus ojos- Ya, Ya...
-Mamá...
-Estoy aquí cariño... Estoy aquí... Me alegra verte bien después de caer en ese hoyo... Fue difícil sacarte amor... Mamá y papá hicieron lo posible para que estés bien...
-¿Hoyo?-Cuestiono el menor en sollozos. Mirando su cuerpo un poco magullado.
-Sí... Pero eso ya no importa... Suspenderemos por el momento nuestras aventuras. Necesitas descansar...-El infante solo asintió. Dejándose consolar por los brazos protectores de aquella Dama. Quien sonreía feliz de ver bien a su pequeño niño. Sin imaginarse que en otro Mundo, un chico peliblanco era sometido a cadenas y hechizos. Arrojado a una prisión llena de oscuridad. Donde sus memorias le protegieron hasta que la puerta fuese abierta por la llave antes dada. Llave que se mantenía flotando en el universo. Llave que no era conocimiento de su captor.
El Mundo volvía a ser oscuro. Tan negro como la noche misma. En donde solo existían tres figuras. Dos de ellas formando una dulce pareja, mientras la sobrante era el atisbo de un pasado mal encaminado. La tensión estaba en el aire. Y aún más en el ceño fruncido del menor. Quien parecía querer decir algo. Hacer algo.
El Mundo de los recuerdos volvía a cerrarse.
