Un golpe. Uno certero y seco. Uno que resonó por el lugar. Astral estaba sorprendido. No. Eso no le hacia justicia a lo que realmente sentía. Estupefacto era lo más correcto, y aun eso estaba lejos de su verdadera expresión. Pues ni siquiera él pudo anticipar lo que paso. Ni mucho menos Elifas. El cual ahora estaba dirigiéndose al suelo. Su mejilla magullada así como su dignidad. Mientras Yuma mostraba una mirada fiera, molesta, enojada a partes iguales. Su puño alzado y un poco lastimado por el golpe contundente que dio sin más al mayor.

Cualquiera que hubiese visto esa escena pudo haber dicho y hecho miles de expresiones. Sin embargo ahora solo estaban en ese mundo oscuro y sin ningún otro espectador. Más que ellos tres. El menor apenas regulando su respiración fue que dirigió su mirada al Guerrero en el suelo. Quien apenas se levantaba, sobando la zona dañada. Quitando un hilo de sangre que salía de su nariz. A la vez que Astral tomaba de los brazos al embarazado, quien quería seguir dando de golpes al otro.

-¡E-Espera Yuma!-Exclamo el peliblanco en un intento de detener al enfurecido menor. El cual solo negaba mientras soltaba patadas y golpes al aire tratando de alcanzar a Elifas.

-¡No! ¡No! ¡Suéltame Astral! ¡Suéltame! ¡Voy a matarlo! ¡De verdad que voy hacerlo!

-¡Cálmate!

-¡¿Qué me calme?! ¡Ese maldito bastardo me alejo de ti! ¡Se merece que lo mate a golpes! ¡Suéltame Astral! ¡Suéltame! ¡Prometo hacerlo rápido!-Grito el embarazado mientras seguía moviéndose. Mostrando sus dientes y puños. Esto solo logrando hacer suspirar al peliblanco, quien negó con desesperación.

-¡Eso no nos llevará a nada Yuma! ¡Detente! ¡Piensa en nuestro hijo! ¡Vas a lastimarlo si sigues así!

-¡Pero Astral! ¡Elifas se merece...!

-¡Se lo que se merece Yuma! ¡Lo sé! Lo sé... Pero detente, por favor detente...-Suplico al final el mayor. Esto logrando calmar un poco al mencionado.

-...Bien. Voy a detenerme... ¡Pero!-Advirtió el menor alzando una de sus manos. Señalando al Guerrero- ¡No voy a contenerme si tan solo muestra una actitud como la acabo de ver! ¡Un solo paso en falso y juro que será borrado de esta existencia para siempre!

Esas palabras resonando en la cabeza del antiguo Rey. El cual solo asintió, bajando su mirada, junto a una sonrisa triste. Sí, el se merecía eso y más. Por algo fue que se humillo antes de decirles la verdad. Una oculta. Una que surgió mucho antes de que Yuma viniese años después y luchara por recuperar a Astral. Sí. Él se lo merecía, y si el otro quería arrebatarle la vida sin más, como en un principio lo dijo, no levantaría quejas ni objeciones. Solo lo aceptaría sin más. Pues sabía bien cual había sido su pecado en contra de su propia sangre. En contra de su propio hijo. Estuvo a punto de matar ese fruto de amor que a duras penas nació, esto convirtiéndolo en alguien mucho peor. En alguien que no merecía la bondad de ningún ser en realidad. Aunque se aferraba a ella. La ironía estando presente en todo momento.

Astral suspiro una vez más. Negando con su cabeza. Era cierto que Elifas cometió una atrocidad solo por la constante ansiedad y su terrible miedo a perder al Mundo Astral. Sin embargo el pudo alcanzar a comprender sus propios errores en todo eso. Sí el hubiese sido honesto y valiente al hablar y expresar su postura como lo hace ahora, nada de eso hubiese pasado, y Elifas no hubiera tenido que arrastrar esa carga que llevaba a cuestas desde hace años. Pero también sus miedos ganaron, así como su inseguridad.

El panorama pasaba a partes iguales de culpa, falta de confianza y comunicación. Esas eran las estadísticas verdaderas de todo ese problema. Sin embargo Yuma solo tenía ojos para Astral, sus sentimientos interviniendo en su juicio, eso y sus recuerdos propios. Los cuales solo le recordaban la culpabilidad de todo aquello. A pesar de que solo él cayo en ese Mundo por accidente, sin entender nada, sin comprender nada. A una edad tan joven que aquello resultaba en ser un shock total y algo que se convertía en enfado y tristeza.

Tantos factores que intervenían solo parecía que servía para marear al peliblanco. El cual solo nego una vez más. Esto era difícil. Pero, sabía de antemano que esto de alguna manera no pudo haber resultado de la mejor manera. Porque era cierto. Si Yuma no hubiese caído en su Mundo, ¿Qué es lo que estuviese haciendo ahora? ¿Qué es lo que se mantendría haciendo? ¿Qué es lo que estaría pensando? Su bebé ni siquiera existiría en el vientre de su madre, o incluso ni siquiera llegaría a ser Rey. El Mundo Astral solo hubiese ido aún más a su ruina, y él... Él solo miraría sin poder hacer nada por sus propias limitantes autoimpuestas.

Todo seguirá igual. Y eso paso a aterrarlo. Mucho. Más de lo que pensó en algún momento.

Yuma miro entonces a su amado. El cual solo le observo. Ambos de alguna manera sintiéndose tristes. Confundidos. Aterrados de perderse. El menor bajo un poco su cabeza, al igual que el peliblanco. Era como si ambos pudiesen sentir lo que el otro experimentaba. Así que después de mirarse un poco más. Fue que sus brazos se extendieron al otro. Uniéndose al final en un abrazo. Uno necesitado, uno que era como si se reencontraran esas parte de ellos que no sabían que les hacía falta. De alguna manera complementando sus almas desgarradas y magulladas. Sanando mutuamente en este presente. Uno donde un ligero movimiento les hizo separarse un poco antes de mirar al vientre del menor. Esto logrando sacarles una sonrisa. Una triste. Pero también feliz al mismo tiempo.

Debían recordar donde estaban y sobre todo que estaban haciendo. Yuma entonces volvió a acercarse, depositando un casto beso en los labios ajenos. Esto siendo un manera de disculparse ante el mayor, el cual solo atino a corresponderle. Con una suavidad digna comparada al pétalo de una rosa de cristal. Mientras sus manos pasaban a la cintura del mas bajo. Atrayéndole apenas unos centímetros más. Confortándose mutuamente ante lo revelado. Al menos hasta que consideraron que era suficiente por ahora. Separándose una vez más, entrelazando sus dedos y tocando con delicadeza su frente. Suspirando para lo que fuera que dijeran ahora.

Elifas que miraba a otro lado, paso a encarar a sus monarcas una vez más al sentirse observado. Encontrándose con la mirada molesta del menor y una triste del mayor. El cual solo le sonreía con el mismo sentimiento. Eso logrando trasmitirle calma, su corazón sintiéndose azotado por la culpa y el dolor. Él no se perdonaría tan fácilmente.

-Eres un idiota-Fue lo primero que soltó Yuma. Aún frunciendo ligeramente su seño. Logrando sacar una suave risa al peliblanco. El cual no dudo en apoyarle.

-Sí... Efectivamente lo es... Sin embargo-

-¿Sin embargo qué Astral?-Cuestiono con un poco de dureza el menor. Apenas mirándolo de soslayo.

-No todo es culpa de él...-

-¡¿Estas bromeando?! ¡Él casi te asesina!-Exclamo el embarazado. Apuntando con una de sus manos al Guerrero. El cual solo bajo su mirada ante la contundente verdad.

-Lo sé, lo sé... Pero, ¿No acaso nuestros amigos lo hicieron también? -Preguntó Astral mirando de manera sería y un poco divertida al menor. El cual solo se altero ante eso. Pasando a balbucear palabras sin sentido, hasta lograr dar con las primeras que le sonaron coherentes.

-S-Sí, no voy a negarte esa parte, sin embargo ¡No es lo mismo!

-¿A, no? Déjame recordarte que el primero que nos ataco a matar fue Kaito. Oh, al inicio fue Tokunosuke, con eso de la inversa y otras cosas que se me hacen extrañas. No puedes olvidar lo que siguió con la familia Arclight...

-Sí, pero...

-¿No a caso siguieron los demás Varians a atacarnos usando a nuestros amigos como carnada? ¿Olvidas al Dr. Faker? ¿Qué hay sobre el villano de pacotilla que casi llego a matar? Hatorando... Fue un difícil desafío... Déjame aclarar incluso que ellos tenían razones egoístas, llenas de odio y rencor... Además-

-¡Bien! ¡Bien! ¡Ya entendí! No tienes por que ser un pesado... Santo cielo-Exclamo Yuma mientras tapaba con suavidad sus oídos, mirando con falsa molestia a su prometido. El cual le quería hacer ver que todo ello ya no tenía importancia. Al final sonriendo con ligera tranquilidad.

-¿Lo comprendes ahora?...

-Sí. Sí. Sí...

Astral paso a sonreír con ligero triunfo, muy a pesar de que seguía teniendo un atisbo de tristeza en su semblante. Esto de alguna manera sorprendiendo al Guerrero. Quien no lograba entender de dónde provenía tanta bondad del peliblanco. Aún cuando le apuñaló, le encerró, le privo y le mando a la Guerra siendo un niño. Un ser inocente que no sabía de maldades hasta que las vio en persona. Paso entonces su mirada al menor, quien parecía recuperar la calma poco a poco a casusa de las palabras y labia de Astral. El cual sabía como tranquilizarlo.

Demasiadas cosas habían pasado solo para que la pareja pudiese sonreír. Demasiadas. Tantos obstáculos que se les fueron impuestos, tantas batallas que fueron obligados a pelear. Tanto que tuvieron que sufrir... Solo para llegar a este preciso momento. Uno donde Astral tomaba de nueva cuenta por la espalda a su amado. Posando sus manos en el vientre ajeno con discreción, mientras asentía a las protestas del menor. Quien al final termino por sonreír al igual que él. Olvidando ese mal recuerdo. Convirtiéndolo en eso. En un muy mal recuerdo. Uno donde ellos ya no estaban solos o separados. Uno donde ellos estaban al lado del otro, apoyándose, rescatándose mutuamente. Justo como lo prometieron años atrás. Justo cuando el pequeño niño de mirada rubí y el peliblanco líder de las fuerzas Astralianas tendieron su mano al otro. Sin pedir nada a cambio. Sin recibir recompensas por sus actos. Solo al final siendo ellos mismos con el contrario. Sin ocultarse nada. Aprendiendo juntos en el camino.

Elifas paso a derramar una lágrima muda ante la belleza y esperanza que dejaban ver los hombres frente a él. Era verdad. Ellos eran diferentes. Ellos habían logrado lo imposible. Ellos pasarían a seguir adelante... Sin él. Realmente sin nadie más que ellos y los pequeños que fuesen a traer al Mundo a causa de su gran amor. Esto siendo un bálsamo a su lastimado corazón.

-Perdónenme...-Menciono apenas en voz baja. Atrayendo la atención de la pareja. Los cuales solo miraban curiosos al Guerrero. Una molestia aún en la mirada del menor. Quien cuestionó con dureza.

-¿Qué es lo que quieres esta vez?-Esto solo logrando hacer que un escalofrío recorriera la espalda de Elifas.

-Lo siento... Por favor...

-Elifas...-Susurro el peliblanco antes de separarse de su prometido. Pasando a acercarse a él. Siendo detenido por el embarazado. Tomándolo fuertemente de su brazo antes de seguirle con un ligero temor en sus ojos. Logrando sacar una sonrisa al mayor- No te preocupes Yuma... Esta vez no estoy solo-Recordó al menor.

-Ya lo sé... Sólo... Esta vez voy a estar contigo... Es todo, ¿no lo recuerdas? Dije que estaría contigo en todas tus tareas... Aun si durmiéramos tarde...

-...-Astral le miro antes de sonreírle de manera preciosa al embarazado. Logrando calmar los miedos del mismo- Sí, tienes razón... Y por eso es que ya es hora de dejar atrás muchas cosas ¿No lo crees?- Yuma sonrió con un ligero sonrojo en sus mejillas.

-Sí... Pero aún así no te dejaré solo con ese psicópata en potencia-Declaro antes de seguir a su amado sin objeción.

Ambos jóvenes caminaron hasta estar cerca de Elifas, el cual les miraba con tristeza y culpa. Avergonzado de sus antiguas acciones paranoicas e inestables que arrastraron a muchos individuos inocentes junto a él a la desesperación. Esto marcándolo profundamente. Al menos hasta que Astral volvió a hablar. Con severidad pero conservando su nobleza en su voz.

-Elifas... Lo que has hecho solo muestra lo incompetente que eres para ver el futuro, sin embargo. Seré claro contigo...-Dio un suspiro. Mientras Yuma le miraba de manera extraña- También yo cometí errores que solo contribuyeron a ese resultado... Me disculpo por eso...

-¿Eh?... No. No tienes por que disculparte...-Dijo el Guerrero antes de dar una reverencia a su hijo- Soy yo quien tomo medidas extremas sin escuchar a nadie...

-Tienes razón, al menos has dicho algo con coherencia-Susurro Yuma un poco alto. Siendo escuchado por ambos hombres.

-Yuma...-Advirtió Astral antes de seguir con lo que deseaba decir- Retomando. Elifas... Sin duda eres un tonto. Uno grande. Uno que ha hecho daño... Pero se que incluso tú, eres capaz de cometer errores. Muchos. Sin embargo... Sé también que eso no pudo suceder de otra manera... Gracias a ti y tu paranoia es que logre estar con Yuma... Me guiaste a él sin saberlo. Ayudaste a crecer nuestro amor... E incluso no te opusiste cuando declare que él iba a ser mi Reina...-Dio un suspiro antes de continuar. Alzando su mano hacía su padre, el cual la miro con sorpresa- Sé que es difícil. Para los tres de hecho... Pero... Me dispuse a olvidar lo que vería, decidí que esto ya no me afectaría en ninguna forma futura. Ni mucho menos llegaría a afectar a mi hijo o a mi pareja... Y por eso quiero dejar esto atrás... Sí, sufrí. Mucho... Pero eso ya quedó atrás en el pasado... Quiero avanzar. Quiero seguir con mi futuro, uno donde pueda ver a mi futuro esposo sonreír y a mi hijo correr sin preocupaciones. Quiero que todo esto solo se quede como un recuerdo. Uno malo, enterrarlo al final en las arenas del tiempo... Por eso... Deseo empezar de nuevo... Deseo que esto sea solo el pilar que nos guiara y enseñará a no repetir nuestros errores... Lo que quiero decir es... Quiero avanzar sin mirar atrás... ¿Podrías hacerlo también padre?-Finalizo. Mirando de manera amable al Guerrero. El cual derramo un par de lágrimas más ante el dulce perdón implícito de su hijo.

Así que estirando su mano con leve temblor. Por fin después de años en silencio. Fue que pudo ser escuchado y perdonado. Tomando la mano contraria. Estrechándola como jamás pensó que lograría hacerlo. Esto siendo mirado con aprobación por el menor. Quien suspiro, dejando a su amado decidir sobre que hacer al respecto. Admirándolo en secreto. Esa madurez que exhibía solo era prueba de lo aprendido junto a él. Y eso le agrado en muchas formas.

Esto al final provocando que lograran salir de aquel Mundo oscuro. Siendo recibidos por la brillante sala de entrenamiento. Habiendo pasado solo unos cuantos minutos en realidad.

Elifas se paro, ayudando de paso a ambos jóvenes. Aún recibiendo una mirada de desconfianza del menor, lo cual recibió aun así con cariño y paciencia. Sabía de sobra que se lo merecía. Astral por otro lado dio un par de respiraciones. Como si fuese alguien nuevo. Apenas despertando a algo que el ignoraba. Llenando poco a poco esa biblioteca que antes yacía vacía en su memoria, justo como lo describió en su momento su prometido. Abrazando lo que era parte de él. Sonriendo como resultado final. Dispuesto a avanzar.

-¿Nos vamos?-Cuestiono con suavidad a ambos hombres que le acompañaban. Recibiendo un asentimiento por parte del Guerrero. Y un beso por parte del embarazado. El cual fue cargado tiempo después.

-Sí... Vamos-Respondió el menor. Abrazando a su amado. Recargándose en su pecho. Justo como alguna vez lo hizo en un pasado, mientras era llevado a caballo a un futuro incierto.

-Esperen...-Llamo una vez más Elifas. Arrodillándose cuando la pareja volteo a verle- Jamás lograre compensar su perdón... Mucho menos su bondad. Por eso... Ofrezco mi vida y mi voluntad para sus futuras hazañas a realizar. No teman en sacrificarme si hace falta... Esto será la prueba de mi arrepentimiento...

Yuma y Astral se miraron antes de asentir. Invitando de nueva cuenta al Guerrero a seguirlos. Guardando en su corazón aquél momento. Aquel recuerdo. Que, como tal. Así se quedaba. Sin pena ni gloria. Solo siendo una pieza más en el pasado. El cual pasaba a ser recuperado. Poco a poco, paso a paso.


El ambiente en el comedor era ameno. La felicidad podía verse en cualquier rincón. Kotori y Cathy yacían hablando y disfrutando con el embarazado. Este riendo con ellas sin perder de vista en ningún momento a su prometido, el cual estaba riendo con los demás, los cuales estaban apostando al sexo del próximo bebé en camino. Tetsuo y Tokunosuke siendo los más apasionados en cuanto a ello, a la vez que Todoroki exclamaba sus razones ante ellos. Elifas por otro lado solo se mantenía alejado, disfrutando a su manera aquel festejo. Simbolizando un nuevo comienzo. Un nuevo camino. Uno mucho más blanco que alguna vez el pudo imaginar. Agradeciendo internamente que todo hubiese cambiado para bien. Entusiasmándose por primera vez en siglos en creer en el mañana. Sonriendo por escuchar a aquellos jóvenes sobre su futuro nieto o nieta.

Dejando ir lo malo. Dejando ir la oscuridad que había en su corazón. Sin llegar a percatarse como un aura oscura se desprendía de él. La cual se deshizo al alzarse en vuelo. Muriendo en silencio. Causando sin saber un dolor horrible en un ser de piel oscura y mirada heterocroma.

La luz del sol ya muriendo lentamente, mientras algunas brillantes estrellas se levantaban en el firmamento del Mundo Astral. De alguna manera alegrando a los invitados y a los monarcas, así como al Guerrero. Anunciando que la noche caería pronto.

El tiempo de festejo siguió, al menos hasta que un sirviente llego de imprevisto. Tocando con suavidad antes de ser atendido. Dirigiéndose con un poco de rapidez a sus monarcas. Los cuales se acercarán a él, mirándose curiosos.

-¡Mis señores! Me inclino ante su grandeza...-Aquel sirviente hizo lo dicho antes de volver a su postura, mostrando una sonrisa nerviosa- Estoy aquí para informar que el Embajador a llegado...

-¿El embajador?-Cuestiono Yuma con emoción. Dejando posar una bella sonrisa en sus labios.

-Sí. Llego hace unos minutos... Pero llego con compañía...

-¿Que dices?-Preguntó Astral, mientras un ligero dolor le atacaba a sus sienes. Los demás acercandose para escuchar.

-Me temo que ha llegado con su familia y con un ser Varian... Su esposo. El Emperador Vector...

-¡¿Qué?!-Exclamo el peliblanco antes de salir llevándose a su prometido en brazos. Dejando atrás al sirviente. El cual no dudo en seguirles.

-Oh vaya... Parece que pasará algo con respecto a ello-Menciono Kotori mientras se sorprendía. Riendo al poco tiempo con los demás. Los cuales solo miraron a Elifas. El cual les devolvió el gesto. Haciéndoles una señal para que le siguieran.

Iba a ser un bonito reencuentro después de semanas sin verse...