Durbe siempre supo que cargar con un peso de más en tus hombros era una carga inigualable. Era algo que incluso podía llegar a consumir tu día a día sin si quiera darte cuenta. Aunque, sabía bien, había distintas cargas, por ejemplo la que mantenía su pareja con el Reino. Esa era una carga pesada, sin embargo muy contrario de lo que muchos creían, eso era algo que le daba vida a él. No había quejas realmente, sí estaba el odioso papeleo, pero de ahí en más, una sonrisa siempre le acompaño. Incluso en los momentos más difíciles una vez termino la Guerra.

Pero ahora, la información que le compartía era... Sin ninguna duda un peso extra no solo en sus hombros. Sino también de quienes lo supieron. ¿Cómo es que Yuma podía seguir sonriendo sabiendo eso? ¿Cómo es que Astral no había hecho una locura ante la magnitud de aquello? Tan solo él ya hubiese hecho y desecho el Reino Varian en busca de respuestas. Pero entonces, ¿Cómo es que seguían en pie? ¿Cómo es que lograban canalizar todo ello? Tantas preguntas, tan pocas respuestas. Aunque pensándolo mejor. ¿Por qué ahora? ¿Por qué justo ahora que ya se mantenían en paz? ¿Qué había detrás de todo ello?

Su mirada paso a Shark. El cual solo negó. Un semblante triste era lo que se notaba en él. Durbe entonces comprendió lo que cargaba su amado sin darse cuenta. Aquello era realmente, a su punto de vista, una terrible noticia. Algo que se volvía inaudito. Algo que no debió pasar. Algo que realmente le estaba costando procesar. Suspirando fue entonces que hablo, cansado y en un leve tono de voz.

-¿Esto es real? ¿Lo que me dices es verdad?-Shark sonrió un poco antes de asentir. Volviendo a tomar a su pareja en brazos. Dando leves caricias a la desnuda espalda.

-Sí. Lo es...

-No es justo...-Susurro el menor, antes de acurrucarse de manera incómoda en le pecho del mayor- ¿Cómo es que pueden seguir sonriendo y apoyándonos con eso a cuestas?...-Shark supo que se refería a ese par de amigos. Gobernantes del Mundo Astral.

-No lo sé... Pero, hay algo que sí se sobre ellos...

-¿Y es?...

-Ellos no van a rendirse ante algo así... De alguna manera, encontrarán la solución a todo este asunto... Son fuertes, mucho más de lo que ellos mismos llegarían a pensar...

-...-Durbe pareció entenderlo. Al menos superficialmente. Pues aún le quedaban vestigios de lo malo que puede llegar a ser. Aún con su optimismo, a veces lo malo puede llegar a ganarle realmente sin darse cuenta- Aún así... Me preocupan...

-Sí... También a mí... Debo admitir que eso es lo que no me deja en paz... La noticia puedo procesarla, pero... La seguridad de ellos no... Confío en ambos, pero... Aun como amigo y compañero no puedo evitar pensar en todo lo que están pasando, ni si quiera puedo olvidarme por un momento que están en espera de su primer hijo o hija... El panorama es... Malo...

Durbe asintió. Comprendiendo en su totalidad los sentimientos de su amado. Así que subiendo un poco más al mayor, fue que otorgo un beso. Uno suave, delicado, cariñoso. Muchas cosas implicándose de pronto. Amor. Apoyo. Calidez. Empatía. Tolerancia. Esperanza. De alguna manera consiguió tranquilizarse y calmar al contrario. Al final mirándose a los ojos fue que ambos tomaron una decisión respecto a ello.

-Les apoyaremos... Sin importar qué, ¿Verdad Ryoga?-Cuestiono el menor. Pasando sus brazos por el cuello del mencionado, acercándolo a él.

-Sí... Sin ninguna duda-Respondió el mencionado. Guardando esa promesa en su corazón y mente. Correspondiendo el beso que el peligris comenzaba a dar. De alguna manera apoyándose mutuamente. Separándose momentos después. Recargando sus frentes en contra de la otra. Respirando de manera lenta.

-¿Ryoga?...-Llamo una vez más el menor.

-Sí...

-¿Cuándo les diremos a los demás?-Cuestiono sin miramientos. A lo que el mayor solo dio una leve risa. Durbe siempre era directo.

-Esta pensando hacerlo de su saber en al menos una semana más... Después de todo, para eso iremos realmente al Mundo Astral...-Admitió al menor.

-Ya veo... Ja, sabía que no solo iríamos por asuntos diplomáticos... Aunque no me imaginé que era por algo tan... Delicado...-Susurro el peligris. Sonriendo con tristeza.

-Astral es bueno ocultando las cosas ¿No?...

-De alguna manera Yuma también lo hace... Creo que juntarse con Astral le afecta más de lo que cree... -Shark no pudo evitar asentir ante eso. Era cierto. Pues desde que Yuma estaba en la compañía de Astral muchas cosas habían cambiado en él sin realmente llegar a ser consciente, y no es que fuese malo realmente, solo que, de verdad se veían influenciados mutuamente. Aún recuerda cuando su amigo peliblanco se arrojó del helicóptero sin decir nada. Ese arranque de impulsivilidad no era algo de él realmente, sino más bien de su otro amigo, el cual estaba milagrosamente embarazado. Se preguntaba a estas alturas que tanto ya habían congeniado.

-Bueno... Supongo ya sabemos como procederemos de ahora en adelante... ¿Cierto? Durbe...-Llamo el mayor. Provocando una sonrisa cómplice en su amado.

-Sí... Definitivamente...

Ambos amantes sabían que sus amigos tenían sus planes. Pero eso no equivalía a poner de su parte para que todo aquel asunto terminará de la mejor manera posible. Con pocos sacrificios y manteniendo sus recursos aún a disposición. A la vez que asumían un nuevo papel en ello. Y eso era ser los mensajeros para los Emperadores faltantes, y sin saberlo del mismo Embajador. El destino de alguna manera moviendo las piezas faltantes. El reloj comenzando a sonar de manera rítmica a sus espaldas.


La semana en la que ambos acordaron esperar para dar la noticia a los Emperadores, paso mucho mas rápido de lo que esperaron. Rio notaba la ligera complicidad de ambos, e incluso llego a detener a Durbe un par de veces en busca de lo que Shark se negaba a decir, el excusándose de no saber nada o estar a punto de descubrirlo, mencionando que su pareja era un hueso duro de roer incluso para él. Y que muy apenas dejaba salir sus malestares o preocupaciones, no queriendo involucrar a los demás en eso. La mayor solo le miraba antes de irse ligeramente molesta por no conseguir lo que buscaba. Dejando a un nervioso Durbe. El cual una vez perdía a la fémina de su vista, iba de inmediato con su amado, contándole lo que pasaba.

Shark por otro lado recibió el constante acoso de Alito y Gilag. Manteniendo a Mizael detrás de escenario. Pues él iba por las noches a su oficina, un poco antes de acabar su trabajo. De alguna manera astuta a como lo hacían sus otros dos Emperadores. A los cuales incluso ya había arrojado por la ventana más de una vez ante su constante molestia y enojo al tenerlos cerca de sus oídos. Invadiendo ese espacio personal que solo le correspondía a su peligris. Esto haciéndoselo saber a su pareja también. Ambos de alguna manera apoyándose ante la constante subida de atención de sus demás compañeros y amigos. Apenas notando como al final de la semana, los Embajadores ya entraban de nueva cuenta a su Mundo. Retrasados por unos días a causa de algunas negociaciones más en el Reino Astral. En donde muchas más cosas pasaron también.

Eso incluía que Yuma estaba ahora de arriba abajo, moviéndose con la libertad que le privaron las últimas cinco semanas. Con un Astral al pendiente de él y de sus deberes. Mientras era apoyado por los demás amigos que extendieron su tiempo de visita a propósito. Excusándose de querer ver al Rey vecino antes de irse en paz y a casa. Dejando ver descaradamente como disfrutaban de las delicias que ese Mundo podía ofrecer, además por supuesto de las pequeñas aventuras que tenían gracias a que ahora salían a la cuidad siendo escoltados por un par de soldados. Los cuales pasaron a ser rápidamente sus amigos, como algunos mercaderes mas. Esto causando una alegría y un leve triunfo en los monarcas. Pues ahora no tenían que preocuparse de detenerlos o devolverlos a la Tierra para después volverlos a traer. De alguna manera todo calzando para lo que se veía de manera inminente.

Elifas siguiéndolos de cerca para ver en que podía ayudar para que todo aquello fuese más ameno y calmado. Entrando en contacto por primera vez con sentimientos más... Humanos. Alcanzando a comprender lo que su hijo al inicio de su Reinado le quiso enseñar. Esto provocando en el una tenue sonrisa. Aún a pesar de que Astral le había mencionado en algún momento sobre los recuerdos pasados. Esto siendo fechado una vez que el Rey Ryoga llegase de visita. Ana por otro lado, se mantenía al pendiente de su Majestad el Reina Yuma. A quien visitaba con frecuencia para hacerle saber los ejercicios que se deberían ir aplicando conforme pasaba el tiempo y su gestación a su hijo. Del cual aún no decidían su nombre.

Los científicos esperados, estos siendo Kaito y V, llegaron justo lo habían mencionado. Trayendo bastante equipo tecnológico consigo para poder hacer algunos intercambios con Astral, el cual acepto gustoso con algunas condiciones adicionales. A lo cual ambos hombres aceptaron sin rechistar. Quedando en un acuerdo mutuo para el beneficio de ambos Mundos. Esperando prontamente contar con la participación del Mundo Varian poco después para hacer lo mismo. De alguna manera esto convirtiéndose en un camino para abrir la abertura para la paz tan ansiada y necesitada entre los Tres Mundos involucrados. Yuma siendo testigo al igual que sus demás amigos. Los cuales aun seguían junto a él para apoyarle en necesitado caso, pues su vientre ya estaba comenzando a pesar. Poco a poco.

Mientras en el Mundo Varian. Una vez que ambos hombres acosados vieron y recibieron con bien a los Embajadores. Dándoles un merecido descanso y pausa ante su arduo trabajo, fue que planearon una cena. En donde por fin después de tanto misticismo y silencio. Dejarían salir aquello que quizá conmocionaría a los más débiles y dejaría impresionados a los más fuertes. Esto siendo una preparación para revelar la naturaleza de la pronta visita al Reino vecino dentro de dos semanas más.


El comedor del Mundo Varian era de lo más bello que alguna vez III pudo percibir. Esto llevándolo a comparar con el comedor del Mundo Astral, quitando solo los colores azules predominantes, cambiándolo a un bello color rosa pálido y demás decoraciones en negro, rojo y naranja, esto ayudando a dar un ambiente cálido. Haciéndole recordar a los más bellos atardeceres o las más lindas mañanas. Era sin duda una nueva perspectiva para él. Los candelabros que colgaban del techo de un hermoso cristal morado, los cuales parecían emitir luz propia al igual que la gran mesa del mismo color, le invitaban a tocarla. Y así lo hizo al menos al sentarse en la cómoda silla que se ajustaba a la altura de quien se sentara. Un par de cojines en su espalda solo lograron hacer de esa experiencia única. Recordándole al par de amigos que esperaban pacientes su regreso. Debía traerlos alguna vez a ese lugar. Así que esperando a que los demás tomaran los asientos correspondientes, quedando Shark en el lugar principal, a su mano derecha Durbe, y a su mano izquierda su hermana, seguidos de los otros Emperadores, él quedando justo al lado de su esposo. Fue que se permitió reír suavemente. Llamando la atención de los Emperadores y Rey por igual.

-¿Te agrada?-Cuestiono Vector a su pareja. El cual sonrió y asintió en respuesta. Esto haciendo sonreír al soberano.

-Por supuesto...-Respondió III, mirándolo a su alrededor- Es tan maravilloso como lo es el del Mundo Astral... Sin duda saben utilizar sus colores insignia...-

-Gracias por el Halago-Hablo Shark, pasándolo a ordenar a los sirvientes correspondientes para que diera comienzo la entrada del banquete. Cosa que sucedió momentos después. Esto dando pauta por seguir con lo que él y Durbe habían practicado desde hace tres días. Calmando un poco sus nervios, tomando discretamente la mano de su amado por debajo de la mesa. Abriendo la bienvenida como se debía a ambos Embajadores- Vector, III sean bienvenidos de regreso al Reino Varian... Me alegra de que sus asuntos hayan fluido como se debe...

-Ajá, ¿Por qué la seriedad?-Cuestiono de pronto el pelinaranja. Recibiendo rápidamente un golpe a su pie, cortesía de su esposo, haciéndole callar de inmediato.

-Me disculpo por eso...-Menciono el pelirosa, tosiendo falsamente antes de volver a su postura recta y amable- Muchas Gracias Ryoga, me alegra que sus puertas sigan abiertas... Nuestros negocios han ido bien, así mismo esperamos que de esa manera surja en su territorio, además esperamos contar con su ayuda si en algún momento no podamos llegar pacíficamente a un acuerdo con las negociaciones próximas...

-Así será... Mis Emperadores y yo estamos a su disposición hasta que vean conveniente terminar con su actual trabajo por el momento...-Termino el mayor. Notando como los sirvientes salían para dar la privacidad que habían mencionado antes, pasando a servir como dictaba el protocolo a los invitados y a los demás regentes menores. Esto haciendo suspirar a los demás. Los cuales dejaron de sentirse observados y juzgados.

-Sin ninguna duda eres un Rey muy correcto...-Dijo Vector en leve burla una vez se cerro la puerta. Esto siendo la señal para comenzar a comportarse como lo que en verdad eran.

-Cállate...-Ordeno Shark. Mientras los demás reían ante ese pequeño intercambio.

-Como si de verdad me extrañaras... Por mi parte fui muy feliz al ya no ver tu rostro ni el del estúpido chicle azul...-Menciono el pelinaranja, abrazando de manera posesiva a su esposo- Solo estando con el amor de mi vida y ya... Oh vacaciones, cuanto te extrañaré...-Se lamento. A la vez que III solo rodaba sus ojos a manera de fastidio. Sonriendo al final por la actitud de su pareja.

-Gracias por esperarnos Shark... Yuma y Astral te mandan saludos...-Aviso el pelirosa. Antes de tratar de que su esposo le dejará comer un poco esas delicias que no sabía a que se asemejaban en sabor.

-Para nada... Gracias a ustedes por venir... Justo a tiempo...-Respondió el monarca. Sonriendo de manera un poco nerviosa.

-Hace tanto que nos les veía, se ve que la han pasado muy bien-Hablo de pronto Mizael.

Con esto haciendo nacer una buena conversación con los recién llegados. Sumándose poco después Alito, Gilag, Rio, y Durbe. Dejando un poco de lado a Shark. Quien no sabía como agradecer aquello. Pues sus nervios le estaba traicionado. ¿Cómo era posible que él pudiese estar como si nada delante de un peligro y estar casi al borde de la ansiedad por algunas palabras? Era de cierta manera algo irónico. Risorio para quien le viera. Durbe le daba de vez en cuando un apretón a su mano, demostrándole su apoyo de esta manera. Sonriendo en algún bocado o probando algún postre. Esto calmando de manera lenta al Rey. El cual aguantaba las ganas de besarle por todo lo bueno que hacía e hizo en su momento.

III por otro lado, saboreaba en demasía la comida de ese Mundo, pues aunque la comida del Mundo Astral le ganaba por poco, aún así esta tenía lo suyo. Manjares que apenas podía reconocer iban directamente a su boca, pegándose a su paladar momentáneamente. Apenas dándose cuenta de como sus mejillas se llenaban de migajas de comida, las cuales eran limpiadas con delicadeza y paciencia por su esposo, esto de alguna manera sorprendiendo a los demás Emperadores. Pues sabían la poca tolerancia del pelinaranja ante la suciedad, y el hecho de que ayudase a su amado a limpiarse marchándose de paso, ya decía y hablaba mucho del amor que le tenía al menor. El cual apenas y le notaba, dando de comer de vez en vez al mayor. El cual aceptaba sin queja u objeciones. Ambos protagonizando una escena digna de película romántica. Al final ganándose burlas de Alito y Gilag. Sin llegar a faltar los comentarios sarcásticos de Rio y Mizael para el pelinaranja. El cual apenas y daba importancia a los mismos. Ya que se mantenía ocupado con su bellísimo III.

La cena entonces, paso sin demasiada relevancia. Pequeñas conversaciones aquí y allá. Apenas dando un respiró al Rey a su prometido. El cual mostraba un sonrojo ante lo que venía. Shark llamando la atención de los demás alzando su copa, haciéndola sonar con suavidad ayudándose de uno de los cubiertos de plata sin usar. Varios Dinks sonando después.

-¿Qué pasa Hermano?-Cuestiono con tranquilidad la fémina. Sonriendo al tomar un poco de vino antes servido. Especulando en su mente al ver a Durbe tan callado de repente.

-Quiero hacer un par de anuncios... No, más bien. Dar a conocer un par de noticias... Una buena y la otra... Dependerá del punto de cada quién-Menciono el Regente. Logrando que Alito, Gilag y III alzaran sus manos a manera de tomar la palabra. Dando sus propias divagaciones. Haciendo sonreír a los presentes, Shark negando al final- No. No es nada de lo que especulan...

-¿Entonces no son nuevos regalos?-Cuestiono al final Alito. Ganándose las miradas de los demás. Consiguiendo una nueva negación del Rey.

-No, no es nada de eso... Lo primero que me gustaría dar a conocer es...-Miro a su lado, levantándose elegantemente antes de extender su mano al peligris. El cual no dudo en tomarla. Sonriendo cabizbajo. Tapando un poco su sonrojo de esta manera, imitando a Shark. Colocándose un poco más cerca de él- Mi compromiso y mi relación oficial con Durbe...-Menciono mientras miraba a los presentes. Los cuales dejaron salir diversas exclamaciones. Unas como "Ya era hora" o "Espero sean muy felices" se hicieron notar. Esto consiguiendo que ambos hombres sonrieran con alegría al verse aceptados y apoyados.

-¡Felicidades!-Felicito el pelirosa. Acercandose al peligris. Tomándolo de su otra mano. Sonriéndole con cariño.

-G-Gracias...-Susurro Durbe al verse el centro de atención de los presentes. Rio acercandose poco después. Mirándole con aprobación.

-Me alegra que por fin se hayan decidido. Espero puedas cuidar como se debe al tonto de mi hermano. A veces suele desviarse de su camino-Un "oye" provino del Regente, el cual fue ignorado por el trio- Pero confío en que puedas devolverlo con facilidad... Sí. Sí eres tu, estoy segura... Cuídalo mucho por favor... También suele enfermarse seguido si tiene estrés encima. Oh y no olvidemos que es muy poco tolerante a los ruidos realmente fuertes. Sin contarse que tiene poco aguante al alcohol, eso y-

-Muy bien, Hermana detente ahí-Interrumpió Shark. Tomando de los hombros a su amado. Arrebatándolo de la fémina y el pelirosa. Los cuales rieron al ver el sonrojo del mayor.

Mizael y los demás Emperadores se acercaron poco después. Haciendo ese momento mucho más íntimo. Más... Cálido y reconfortante, esto haciéndole recordar a III al par de Reyes del Mundo Astral. Lo cual hizo que su corazón se calmara ante esa familiaridad sentida en ese Mundo al cual era aún ajeno, gracias a los hombres y mujer de alrededor. Quienes pasaron a entablar una conversación más privada y amena. Burlándose los unos a los otros. Dando a conocer ese compañerismo que les destacaba realmente. Felicitando a la ahora pareja y futuro Reina del Mundo Varian, quien paso a sentir lo que sintió Yuma al momento de ser denominado por ese título. Lastimado su hombría ante eso. Apenas dejando salir una reacción de vergüenza. Provocando aún más burlas del pelinaranja. Quien fue silenciado por su esposo con rapidez. Esto dando pauta para la siguiente noticia a dar a conocer.

-...-Shark dio un par de respiraciones antes de volver a llamar la atención de los presentes con una tos falsa, suspirando al final. Tomando de la mano a su amado. El cual dio una sonrisa y un ligero apretón en señal de apoyo- Chicos... Hermana... Se qué ustedes son fuertes, decididos y sobre todo han madurado hasta cierto punto para alcanzar a comprender algunas situaciones realmente complicadas... Y por eso hago ese llamado antes de dar a conocer la siguiente noticia... Una que... Es la que me ha estado molestando desde hace semanas... Dicho de la misma boca de Astral y Yuma...

El ambiente paso a ser de pronto tenso. Los rostros que antes sonreían ahora parecían ser regresados a una seriedad nada natural. Alterando al pelirosa, el cual no pudo evitar salir sus dudas.

-¿Qué pasa Shark? ¿Algo malo le ha pasado a Yuma y Astral? ¿Ellos están bien?-Cuestiono en busca de respuestas. A lo que Shark un poco confundido negó.

-No. No. Ellos están bien... Supongo, pero...-Se detuvo antes de parecer la discordia en el tablero. Suponiendo que III debía enterarse en ese momento. No antes no después. Intuía que Astral no se lo había dicho para que su trabajo no se viese afectado, así que asumiendo eso, lo cual no era tan errado, fue que volvió a tomar la palabra, tosiendo falsamente una vez más- Lo que pasa es más... Fuerte en comparación con los problemas actuales...

-¿A que te refieres?-Preguntó Mizael, esperando la respuesta de su líder. Preparándose mentalmente para lo que fuese a decir el otro- ¿Acaso es lo que no podías decirnos antes?-Shark asintió antes de volver a hablar.

-Sí... Es algo que realmente llega a preocuparme y molestarme a partes iguales, ya que no alcanzo a comprender como es posible... Pero espero ustedes puedan entenderlo como yo y Durbe lo hicimos en el momento...

-Espera, ¿Durbe lo sabe?-Cuestiono Rio. Molestándose ligeramente con el menor. El cual sonrió con leve culpa.

-Lo siento. Prometí a Ryoga no decir nada hasta este momento...

-Tal para cual...-Fue la queja corta de la fémina. Cruzando sus brazos al final. Mirando a su hermano para que mencionara aquello que todos esperaban saber desde hace ya unas semanas atrás. Shark entonces dejo salir aquella bomba que dejo mudos a los presentes. Sumidos en un silencio tenso.

- La madre de Astral es Don Milenario...

Esas palabras. Esas simples pero pesadas palabras hicieron reaccionar de manera distinta a cada Emperador. Muecas de incredulidad y dolor fue lo que siguió después. III tapo su boca con sus manos, mientras un par de lágrimas recorrieron sus mejillas por el impacto. Sabiendo bien a donde se dirigía todo ello para sus amigos tan amables que dieron todo de sí para salvar a su familia, salvar su felicidad. Otorgándole a uno de sus mayores tesoros, el cual estaba al lado suyo. Ese pelinaranja el cual solo abrió sus ojos a más no poder. Pasando saliva de manera dura y ruidosa. Sudando mientras una sonrisa nerviosa salia de repente, esto siendo su mecanismo de defensa. Negando levemente después. Su preocupación siendo como la de su amado. Recordando a su amigo pelinegro con mechas rosas y a su rival. Esto provocando que sintiera un leve mareo al recordar todo lo hecho en un pasado. La ansiedad posándose en su mente. Y el ¿Cómo es posible? Sonando en sus oídos.

Gilag y Alito, así como Mizael solo miraron a otro lado. Como si la imagen de aquel ser malvado estuviese presente ahí mismo. Esto incomodándolos de sobremanera. Preguntándose como es que eso era posible o cierto. Pues ni siquiera podían comparar al ser de brillante sonrisa con el otro demonio que arruino sus vidas pasadas. Esto haciéndolos caer en un limbo de confusión y cuestiones que solo los llevaba por laberintos que no tenían salida en realidad. Mirándose entre sí antes de volver a desviar su mirada a diferentes puntos. Encontrándose con el dolor que significaba la magnitud de ese saber. Imaginándose como es que estaba afectando a sus salvadores. Pues sí llegasen a compararse ellos solo eran ajenos realmente a eso, penas viéndose involucrados. ¿Yuma estará bien? ¿Astral estará verdaderamente bien? Pues en todo eso, él era el más afectado con aquello. Tantas batallas vividas, ganadas o perdidas, debía ser incómodo para él y su pareja. Además estaba el detalle de que pronto tendrían a un bebé. La situación comunicándose de más. Preocupándose como lo hacía el pelinaranja y el pelirosa. El cual era abrazado por su esposo. Ambos frunciendo su seño ante tal noticia.

Rio por otro lado solo bajo su cabeza, tapando las lágrimas de enojo cerrando sus ojos al saber aquella información. Viéndose visiblemente afectada al saber que aquella tranquilidad que tanto peleaban sus amigos del Mundo Astral se veía interrumpida de manera brusca e injusta ante aquello. Esto dejándole en una deuda mucho más grande. Pues ella sabía lo que era y podía afectar esa información a ambos Monarcas. Sus manos apretándose contra la tela de su vestido, desgarrándolo unos centímetros ante la fuerza aplicada. Conteniendo su furia de esa manera. Prometiéndose el ayudar a Yuma y Astral de cualquier manera. Con cualquier método a su alcance.

Al final todos consiguiendo llegar a la misma conclusión que Shark y Durbe llegaron en el momento. Esto haciendo crecer una inigualable determinación en sus pechos.

-Chicos... Lamento arruinar la cena de esta manera pero-Menciono Shark antes de ser rápidamente interrumpido por los demás. Los cuales pasaban a borrar sus expresiones para cambiarlas a una de seguridad y seriedad.

-¿Que dices?... No has arruinado nada... Solo nos has dado a conocer algo importante y valioso, aunque no en el sentido bueno de la palabra...-Hablo Mizael. Alzando su mano a su pecho. Mirando a su líder con una tenue sonrisa.

-Sí... Mizael tiene razón. Gracias por decirnos esto...-III tomo la palabra, limpiando su rostro con algo de fuerza. Dirigiendo la misma mirada que el mencionado a aquel Rey. Siendo apoyado de inmediato por Vector. El cual asintió.

-Es algo necesario... Digo, es una mierda pero se tenía que saber de todas formas-

-Ellos tienen razón...-Menciono Rio, dando un paso al frente- Debemos estar preparados para lo que ahora sabemos, se ve venir...

-Cierto... ¡Nuestro verdadero deber es ayudarlos!-Exclamo de pronto Alito. Mirando con un fuego en sus ojos a su líder. Levantando sus manos en puños. Sonriendo con leve nerviosismo. Temblando levemente por la ansiedad.

-¡Debemos apoyarlos en lo que podamos! ¡Astral y Yuma merecen tener paz y tranquilidad para criar a su hijo!-Apoyo Gilag. Cambiando su postura a la de un Guerrero. Imponiéndose con ello. Haciendo sonreír a la nueva pareja. Quienes asintieron en acuerdo.

-Ya veo... En ese caso, ese es el verdadero motivo por el cual iremos dentro de dos semanas al Reino Astral, ¡Debemos mostrar nuestro apoyo para que ellos puedan salir adelante! ¡Demostrémosles que nosotros somos dignos de ser sus amigos!-Menciono con voz fuerte Shark. Siendo apoyado por su amado. El cual fue el primero en exclamar un fuerte "Sí" antes de que los demás lo hicieran, levantando sus manos al aire a señal de triunfo al llegar a esa determinación.

Esperen, Yuma, Astral, es nuestro turno de no dejarlos solos en esto... Nuestra amistad prevalecerá aún así...

Era el pensamiento unánime de los presentes. Los cuales pasaron a tomar sus papeles muy en serio. La pronta revelación tocando a sus puertas. La caja de Pandora abriendo un pequeño broche. Los lazos de la amistad volviéndose más fuertes. Contrario a lo que creían los monarcas del Mundo Astral.

Confía en tus verdaderos amigos... Ellos pueden ser tu espada en momentos difíciles.