Un sonido sordo era lo que cubrió el ambiente. En donde apenas aquellos invitados comenzaban a despertar, encontrándose con la nada absoluta. El color negro vacío extendiéndose de manera infinita en todas direcciones, llamando su atención. Los más fuertes tentaron lo que parecía ser el suelo antes de levantarse, ayudando a quienes estuviesen más cerca. Orientando a los que parecían temerosos y confusos. Siendo levitados momentos después, envueltos en una energía azulina que bien reconocían. Girando sus cabezas en todas direcciones, dando al final con el culpable de ello.

Astral alzaba en sus brazos a Yuma. El cual se aferraba al cuello contrario mirando a su alrededor. Dejándose envolver en aquella magia cálida que le daba seguridad. Dándose cuenta que una vez más yacían en aquel Mundo que, bien parecía, solo traía malas noticias. Un suspiro escapando de pronto de sus labios, ayudo a que mirara a sus amigos. Los cuales no pudieron evitar exclamar alegres por verlo.

-¡Yuma! ¡Astral! Están bien, que alivio-Menciono III, sonriendo al par de amigos, queriendo acercarse, fallando en esa tarea, pues aquella energía lo mantenía en un sitio estable.

-¡Yuma!/¡Astral!-Gritaron los demás casi al unísono. Convirtiendo aquello en un bello reencuentro. Al menos hasta que Elifas apareció momentos después a un lado de los Monarcas. Anunciando lo que se esperaba.

-El ritual se ha concretado con éxito. Justo ahora ya estamos dentro de la puerta de los recuerdos...-

-Ya veo... Eso es bueno-Susurro el peliblanco. Sintiéndose levemente orgulloso de su logro. Volteando una vez más a los presentes- Chicos. Se qué tienen muchas dudas, sin embargo estas se aclararan con el tiempo. Por ahora será mejor vayamos avanzando al siguiente paso...

-¿Siguiente paso?-Cuestiono Shark. Tomando de la mano a su prometido. El cual le recibió sin demora.

-Sí. Como ya ha dicho mi Padre. Estamos ubicados en la puerta de los recuerdos. Necesitamos ir un poco más allá para poder presenciar todo como es debido...

-¿Ir más allá?-Preguntó Kotori. Siendo interrumpida por V.

-Creo que entiendo... En ese caso, ¿Qué es lo que debemos hacer?-Dijo, atrayendo la atención de los presentes. Quienes se mostraron aún un poco impresionados por como Astral se refería al antiguo Rey. El cual se veía ligeramente feliz, una sonrisa tenue adornando su rostro. Recibiendo una mirada discretamente molesta por parte del embarazado.

-El Mundo de los recuerdos es diferente a como estamos acostumbrados. Mantiene sus propias reglas y demás normas. A veces aplican o no. Es más dependiendo el caso de cada individuo-Informo el peliblanco, alzando una de sus manos. Haciéndola brillar en una tenue luz color blanca, segando momentáneamente a los invitados- Así que el siguiente paso a dar es sencillo, pues lo único que deberán hacer es mantenerse en la posición que están ahora. Aunque, aconsejo que algunos aguanten la respiración o cierren los ojos. No sabemos en donde vayan a terminar...

-Espera ¿Qué?-Exclamo Vector, antes de ver como aquella luz se expandía por el oscuro lugar. Envolviéndolos con rapidez. Apenas alcanzando a tomar de la mano a su amado. Cerrando sus ojos con fuerza antes de insultar a su rival- ¡Maldito Bastardo!

Un par de gritos se escucharon provenir de los demás, los cuales fueron acallados a la vez. El sonido de un cristal rompiéndose de fondo. Volviendo a dejarlos inconscientes en el proceso. Enviándolos a un nuevo lugar. Uno donde la vegetación de ambas razas, Neran y Astral, aún vivían, donde la ciudad mantenía un ritmo alegre y tranquilo, la brisa siendo el complemento para la hermosa visión de aquel Reino. Las luces naturales siendo un adorno perfecto. Mientras el sol mostraba ya sus últimos rayos de sol. Gea volvía a mostrarse en todo su esplendor.


Vector sentía un poco de pesar en su cuerpo, no quería despertar realmente, más ocasionalmente tuvo que hacerlo al sentir como un pequeño toque a su mejilla provoco un cosquilleo. Logrando que sonriera, hablando a aquello que el pensaba que era.

-III, Cariño no hagas eso... Jajaja, oye-Menciono de manera juguetona, alzando sus manos a manera de protesta, buscando a su prometido, topándose solo con el aire- ¿III?... Espera... ¿Dónde?-Preguntó antes de abrir sus ojos, encontrando con lo que se asemejaba a una ardilla terrestre. Ambos viéndose momentáneamente antes de que el pelinaranja soltara un grito. Parándose rápidamente del lugar- ¡¿Qué demonios?! ¿Qué es...?

Sus ojos tardaron en enfocarse a su alrededor. Encontrándose rodeado por un espeso bosque. El sonido de los animales escuchándose de repente. Envolviéndolo en un ambiente natural. La brisa acariciando sus ropas, las cuales pasaron a ser dos sencillas túnicas blancas adaptadas para su estatura y cuerpo. Dándole un aire de santo. Cosa que, claramente no era. Esto molestándole de sobremanera, ocasionando que agitara sus manos al aire. Reclamando a quién el creía era el causante de aquello.

-¡Maldito Chicle! ¡Estúpido Bastardo! ¡Pagarás por esto! ¡No creas que no se que fue tu idea? ¡¿Acaso es una forma de humillarme?! ¿¡Ah?! ¡Ven aquí para patear tu trasero estúpido Rey!-Su enojo escuchándose a los alrededores, siendo interrumpido por una melodiosa voz que logró reconocer de inmediato.

- Wow. Te dejo en el bosque por un minuto y ya te has vuelto loco... Siendo sincero creí que pasaría, pero no tan rápido-Menciono III, llegando de pronto al lugar. Mirando la patética pataleta de su amado. El cual giro rápidamente antes de sonreír un poco muy feliz. Lanzándose sin avisar sobre el pelirosa. Quien le esquivó por la impresión. Escuchando poco después el choque de la cara de Vector contra un árbol- Ow... Eso debe doler... Digo, ¡Cariño! ¿Estas bien? Parece que te has hecho mucho daño...-Socorrió al otro. Tomándolo de sus hombros. Observando un pequeño camino de sangre que bajaba de la cabeza hasta el mentón.

-¿P-Por qué te quitaste?-

-Am... Lo siento, no tengo excusa... D-Déjame curarte...-Divago III antes de usar su sello para curar rápidamente a su esposo. El cual una vez repuesto, retomo lo que hizo. Abalanzándose a su amado. Tumbándolo al suelo.

-Te extrañe mi bella rosa... ¿Dónde estabas?-Cuestiono el mayor. Regalando un sin fin de besos y mimos al menor. Quién solo sonrió antes de contestar.

-Oh sobre eso, desperté antes que tu, y fui a ver los alrededores para ver si no encontraba a los demás... Pero como ves, no tuve suerte... Estoy tan perdido como tú cariño... Siento dejarte pero tenía que asegurarme que no estábamos en un lugar peligroso...-Explico III. Ganándose un beso profundo. Separándose minutos después del pelinaranja, quien le miro con devoción.

-Por supuesto, tú siempre preocupándote por mí. Es claro que lo hicieras. Siento mi egoísmo, es natural que quieras protegerme...-III pareció solo mirarle con escepticismo.

-Ajá...

-Pero tienes razón en algo...-Menciono el mayor, ayudando al otro a levantarse. Apenas notando el par de túnicas que también le cubrían- Yo tampoco se que esta pasando...

-Bueno, Astral solo dijo que aguantáramos la respiración o que cerráramos los ojos antes de mandarnos a... Este lugar...-El menor señaló con su mano de manera elegante todo el lugar. Ellos estando en el centro, rodeados de un montón de árboles de distinto color verde o amarillo.

-Ese bastardo...-Volvió a murmurar el pelinaranja, antes de suspirar- Cómo sea, no sabremos nada si solo nos quedamos aquí... Debemos movernos...

-Es verdad... Pero, ¿Por dónde? En mi caminata no vi ningún camino o ruta a seguir-

-Eso es fácil-Vector levanto su mano. Mostrando su dedo índice, esperando pocos segundos antes de señalar en la dirección del viento- ¡Por aquí!-Tomo con sutileza al menor. Jalándolo a aquella dirección antes siquiera de que opinara al respecto.

-E-Espera, ¿Cómo lo sabes?-Cuestiono III dejándose llevar del dulce tacto de su esposo. Quien le miro de soslayo antes de responder con una sonrisa.

-Intuición. Eso y un buen entrenamiento en lugares como este en mi vida pasada... Tranquilo, puedes confiar en mí...

-Ya veo... Entiendo-Murmuro el pelirosa, siguiendo a su amado.


-¿¡Cómo es que nos pudimos perder?!-Exclamo III ante un avergonzado Vector. El cual solo desvió su mirada antes de levantar sus manos y hombros a señal de no saber- ¡Eres pésimo en las direcciones! ¡Olvídalo! ¡Esta vez yo nos guiare!-Sentencio. A lo que el mayor solo asintió. Tomando tímidamente de la mano al otro. Dejándose llevar a otra dirección. El bosque aún rodeándolos.

El camino paso a ser un poco más pesado, pues ahora comenzaban a aparecer pequeños sumideros o colinas. Así como un tenue olor a sal. Uno que pudo reconocer el pelinaranja. Quien no pudo evitar hablar con ligera confusión.

-¿El mar? ¿Acaso este bosque da a un mar?

-No lo sé... Pero podría ser un avance, ¡Vamos!-Menciono III, jalándolo de pronto. Caminando con un poco más de rapidez.

Los minutos pasaron, y sus pasos pasaron a ser un poco más lentos. Notando apenas como es que arena blanca les entorpecía su avance, motivándolos para que caminaran un poco más, al final logrando salir del bosque. Topándose con la orilla de una bella playa. La luna a lo alto solo hacía resaltar las estrellas sobre el agua. Así como otorgaba una luminiscencia a la arena blanca, ocasionado pequeños brillos que iban y desaparecían. Dando un bello paisaje y toque mágico al lugar. Alegrando al pelirosa y su acompañante. Quien no pudo evitar soltar un pequeño " Wow" antes de seguir avanzando.

La brisa acompañaba a la pareja, quien camino tomados de la mano por la orilla, notando un poco más adelante un par de siluetas que fueron reconociendo al acercarse. Shark y Durbe limitándonos. Caminando hacia ellos.

-¡Durbe! ¡Shark!-Llamo el pelirosa, agitando su mano. Apresurado su paso. Encontrando de frente a los mencionados.

-¡III! ¡Vector! Veo que están bien. Me alegro mucho-Correspondió el peligris. Soltando a su prometido para ir a abrazar al pelirosa. El cual le imitó. Ambos amigos riendo, felices de volverse a ver en ese extraño Mundo.

-¿Dónde estaban?-Cuestiono III, separándose del otro. Volviendo al lado de su pareja, quien ya se había acercado. Al igual que Shark.

-Despertamos en esta playa, hemos seguido la orilla todo este rato hasta que les encontramos... ¿Qué hay de ustedes?-Contesto el Rey, mirando de manera curiosa a los esposos.

-Despertamos en un bosque... Pudimos salir hasta hace poco tiempo...-Resumió el pelinaranja. Omitiendo detalles.

-Ya veo... Supongo que Astral tuvo razón. Despertaríamos en cualquier lugar...-Menciono Durbe. Mirando a su alrededor. Recibiendo un asentimiento del pelirosa.

-Sí... Es verdad. Eso y estas... Túnicas...-Se señalo así mismo. Haciendo que los demás le imitaran y miraran sus nuevas ropas. Dando diferentes muecas.

-Astral dijo que había normas... Debe ser algo así con ellas ¿No?-Cuestiono Shark. Ocasionando una leve duda en los presentes.

-Supongo...-Divago Durbe, antes de negar con suavidad, mirando a la pareja frente a él- Pero como sea, debemos encontrar a los demás, quizá de esa manera podamos encontrar a Yuma y Astral... Ellos definitivamente saben qué es lo que esta pasando aquí-Propuso, a lo que III asintió. Vector solo dejando salir un "Ya que". Cruzando sus brazos.

-Entonces esta decidido. Vamos-Menciono Shark, tomando de nuevo la mano de su prometido. Comenzando a caminar esta vez hacía el centro de la playa. Siendo seguidos por los esposos. Quienes les imitaron. Volviendo a retomar de esa manera su camino.


Un par de horas pasaron antes de que las parejas pudiesen ver indicios de alguna civilización. La cual se alzaba hermosamente ante ellos, deslumbrándolos con su belleza natural. Aquella playa quedando muy atrás. Un pequeño barranco siendo el único obstáculo para pasar al próximo pueblo.

-Es realmente bello...-Susurro Durbe. A lo que Shark asintió. Mirando a su alrededor, notando un puente a lo lejos.

-Por ahí-Señalo al lugar indicado. Llenando la atención de los esposos, quiénes asintieron antes de seguir con su camino.

Las estrellas brillando ante las tres lunas a lo lejos. Esto sin duda siendo un hermoso espectáculo. Mágico en un cierto punto. Ambas parejas pasando aquel puente de manera segura, notando como es que el material del mismo era un bello cristal de color oscuro. Muy parecido al del Mundo Varian. Esto recordándoles la pequeña historia del Mundo existente antes de los Mundos como lo son ahora.

-Es extraño... Ahora que pongo atención a mi alrededor... Me da la impresión de estar en aquel Mundo perdido... ¿Cómo es que se llamaba? Estaba en los libros más antiguos de los Varians...-Menciono Durbe. Siendo entendido por su pareja. Quien respondió con rapidez.

-Gea... Se llamaba Gea...

-¿Gea?-Cuestiono III. A lo que Vector le explicó a muy grandes rasgos.

-Era el Mundo que existió mucho antes de el Mundo Varian y el Mundo Astral... Es como la cuna de la historia... Aunque no se tienen registros que realmente demuestren su existencia... Es más... Como una leyenda... Y siendo sincero, no creí que de verdad existió... Pensé que era más un mito más, ya sabes, para inculcar la cultura a un niño o ese tipo de cosas-Agito su mano, restándole importancia al tema.

-En-Entiendo... Pero, ¿Entonces no es extraño que estemos aquí en primer lugar? ¿No se supone que debemos estar dentro de los recuerdos de los Guerreros como lo explicó antes Astral? ¿Qué hacemos en una época tan atrás?-Preguntó una vez más III. Ganándose las miradas curiosas y confusas de los demás.

-Am... No lo sé, quizá solo estamos asumiendo rápidamente las cosas. Aún no sabemos nada, quizá ni siquiera estemos en Gea...-Intento razonar lógicamente Durbe. A lo que fue interrumpido por una voz cerca de él. Alertando a los presentes.

-Esa respuesta es correcta e incorrecta a la vez-Menciono aquel cazador. Saliendo detrás de un par de árboles a un lado del camino. Siendo seguido de cerca por V. El cual asintió a sus palabras. Logrando calmar a los demás.

-Oh, eres tu Kaito...-Dijo III de manera aliviada. Suspirando poco después.

-¿A que te refieres?-Cuestiono Vector al recién llegado. Quien se acerco junto a su acompañante, de igual manera ambos portando un par de túnicas a su medida.

-Hola para ti también-Saludo el cazador- Solo es lo que es... Chris y yo escuchamos a un par de habitantes antes... Estamos en lo que han llamado Gea... Pero al mismo tiempo no lo estamos... Es un recuerdo. Nadie puede vernos o escucharnos...-Informo. A lo que las parejas solo se miraron antes de asentir. Asimilando esa información.

-Ya veo, me alegra verlos bien. ¿En donde han estado?-Preguntó Shark a los recién llegados. Los cuales solo hicieron una extraña mueca antes de contestar.

-Ambos aparecimos dentro de un lago... Logramos salir con el tiempo, pero bien parece que podemos respirar bajo el agua... De ahí solo seguimos un sendero, el cual nos llevo hasta aquí-Resumió V. Posando una de sus manos en su mentón. Desviando su mirada. Pensando en lo relatado. Sonrojándose levemente por alguna extraña razón.

-Extraño... ¿Qué hay de ustedes?-Quiso saber el cazador. Mirando a los presentes.

-Aparecimos en un bosque, el Rey de aquí y su prometido aparecieron en la orilla del mar cerca de aquí-Respondió Vector. Acortando los relatos. Satisfaciendo la curiosidad de Kaito.

-En ese caso puedo intuir que ustedes están buscando a los demás...

-Así es...-Menciono III. Sonriendo tenuemente. Alegrándose al ver faltar menos personas.

-Bien. Estábamos en lo mismo de todos modos. Sigamos en eso entonces-Pidió V, comenzando a caminar a un lado del cazador. El cual asintió antes de volver a poner su expresión seria.

-Sí...-Dijo Durbe, siguiendo a los recién llegados. Encaminándose a un lado de su amado. Quien volvió a tomarle de la mano. Esto siendo imitado por los esposos. Quienes dieron un suspiro antes de seguir avanzando. Sin llegar a notar realmente el nulo cansancio en sus cuerpos.


El tiempo volvió a pasar. En el camino encontrándose con mas conocidos. Siendo la primera Rio, la cual como su nombre lo indica, despertó en el fondo de un río. Colmada de tesoros y demás adornos. Portando aquellas túnicas que los demás también usaban. Esto logrando molestarla un poco (Ella quería su ropa de regreso). Siendo seguida de Mizael, el cual despertó en un pueblo aledaño al que cruzaban en ese momento, no habiendo encontrado algo realmente relevante además de lo que ya se sabia. Los siguientes que aparecieron fueron Tetsuo y Tokunosuke, ambos realmente confundidos al fondo de un pequeño barranco. Este estando cerca de una de las primeras ciudades. Siendo ayudados por Shark y Mizael para volverlos a subir. Calmándolos y explicándoles la situación actual, poniéndolos en contexto. Las túnicas blancas cubriéndoles también, aunque de una manera graciosa para Tetsuo. Logrando hacer sonreír a Rio. Con lo cual él quedo encantado. Ambos entablando una dulce conversación después. Para pequeña molestia de Shark. Quien fue calmado por Durbe.

De ahí, dentro de la cuidad pudieron encontrar a Kotori y Cathy, ambas en un estado no tan distinto a los últimos encontrados. Cada una de igual manera colocándose en contexto, preguntando un y mil cosas a los que se supone sabían más. Sorprendiéndose de ver a Varians y Astrales viviendo en armonía. Esto provocando muchas más dudas en los presentes. Pues ahí no eran conocidos como Varians, sino más bien, como Nerans. Evocando un recuerdo nada agradable en el Rey Varian. Uno en donde Astral le miraba de manera seria e intimidante.

La salida de aquella ciudad fue mucho más rápida de lo que esperaron, al final de ella encontrándose con los Emperadores faltantes. Alito y Gilag haciendo uso de su poder para flotar con libertad por el lugar. Ocasionando un buen sentimiento en los demás, quienes ayudaron a los que no odian volar con su poder. De esta manera recorriendo más rápido el lugar. Encaminándose al Palacio. Que, según escucharon debería estar cerca. Volando un poco más rápido, manteniéndose en esa acción al menos hasta llegar la mañana una vez más.

El recinto alzándose a lo lejos. Sus bellos muros siendo bañados por el sol, así como sus demás adornos y torres. Siendo un espectáculo digno de ser observado. Notando a las grandes puertas a la única pareja que faltaba, siendo acompañados por Elifas. Quien se limitaba a mirar a lo lejos. Percatándose de su presencia.

-Parece que ya están aquí Astral-Informo en voz tranquila. Haciendo sonreír al mencionado y al embarazado. Siendo el único en túnicas. Cayendo esta vestimenta como anillo al dedo. Pues se sentía realmente cómodo en ellas. Especialmente su bebé, quien no paraba de moverse desde hace cinco minutos.

-En ese caso... Es hora-Anuncio el peliblanco, comenzando a flotar, elevando a su amado también. Siendo seguido de su padre. Encontrándose de frente a los recién llegados, quienes les saludaron. Antes de que Vector le reclamará a viva voz a su rival.

-¡Oye maldito! ¡¿Esa es la manera en que guías a tus invitados?! ¿Dejándolos en un bosque o en un rio?

-Yo les advertí... Es otra cuestión que no me escucharas...-Se defendió. Burlándose del pelinaranja. Quien rechino sus dientes ante la respuesta, ganándose las risas de los presentes.

-¡¿Qué dijiste pedazo de...?!-Exclamo Vector. Queriendo seguir reclamando, más fue interrumpido por su esposo. Quien no evito soltar un alterado.

-¿¡Ese es Don Milenario?!

Los presentes entonces voltearon hacia abajo, percatándose de lo que grito el pelirosa era verdad. Pues aquel ser, ahora con una bella mirada viva y unas túnicas realmente hermosas, cabalgaba a un destino incierto. Llevando en uno de sus brazos a un niño de menos de tres años de edad. Su piel azul y sus joyas incrustadas solo les hicieron percatarse de quien se trataba realmente.

-Ya se comienza a mover-Susurro Astral. Mientras el paisaje cambiaba súbitamente de la nada. Segando a los presentes, dejándoles ver hasta pasados unos minutos en donde se percataron del cambio de escenario. Mostrándoles una montaña nevada. El caballo de piel verde y alas transportando a aquel a quien conocían como Don Milenario. Ayudándole a aterrizar cerca de un borde.

-¿Qué? ¿Qué esta pasando?-Cuestiono de pronto Kotori. Provocando que miradas fueran dirigidas al peliblanco. Quién explicó a grandes rasgos sin desviar su vista de su "Madre".

-Estamos dentro de los recuerdos de los Guerreros de la Esperanza. Lo que veremos son cosas que ya han pasado y que no son capaces de cambiarse, recuerden eso-Ordeno pasivamente a los presentes, quienes asintieron en duda- Y... Esta es la historia de mi familia antes de que los Mundos Varian y Astral existieran como tal... Así que recomiendo mantengan su mente abierta a los hechos que verán el día de hoy...-Miro de soslayo a los demás, apretando un poco la mano de su prometido- Ya que, así como ustedes, yo también voy recordando todo esto... Aprendiendo de lo pasado. En lo que antes era Gea. El Mundo perdido en el tiempo...

-Astral...-Susurro III, antes de mirar con determinación hacia abajo. Sí el par de amigos les habían aceptado aún con todo un enredo familiar. Él también podía hacerlo- Entiendo. ¡Lo recordaré!

-¡Yo también!/¡Y yo!-Mencionaron los invitados casi al unísono. Haciendo sonreír a los Monarcas del Mundo Astral. Así como al antiguo Rey del mismo.

-Gracias Chicos...-Agradeció Yuma en nombre de él y su amado. Quien asintió en respuesta, sonriéndoles con amabilidad y confianza.

-Hagámoslo entonces...-Dijo Kaito, antes de señalarse así mismo, llamando la atención del peliblanco- Aunque una duda más... ¿Qué hay con estas ropas?-

-Oh, sobre eso, es por qué ustedes no existieron en esta época, los recuerdos los toman como "Polizones". Invadiendo este Mundo, es una forma de mostrarles que son ajenos a esto...

-¡Espera, Espera! ¿Me estas diciendo que eres un ser demasiado antiguo? ¿Pues cuantos años tienes exactamente?-Cuestiono Vector a su rival. El cual se descoloco por unos segundos antes de desviar su mirada. Posando su mano libre en su mentón.

-Eso... No lo sé exactamente, pero puedo decir que... Quizá unos milenios si tengo encima-Revelo. Sorprendiendo a los presentes. A excepción de su amado. Quien sonrió con leve picardía.

-Por supuesto. Ahora todo tiene sentido. Eres demasiado bueno haciendo muchas cosas. Y el tiempo no me cuadraba. Pero ya me has iluminado, sí. Sí. Tiene sentido...-Hablo Kaito. Soltando sin querer realmente sus pensamientos. Recibiendo un asentimiento de los demás.

-¿Qué quiere decir eso?-Preguntó Astral. Al menos hasta que un ruido de un impacto les distrajo. Llamando su atención de nuevo al escenario que se presentaba debajo de ellos.


Aquel ser de piel oscura y mirada soñadora y divertida. Había golpeado con suavidad al caballo para que saliera volando del lugar. El cual voló en dirección a donde sabía estaba el Palacio. Dejando solos a su jinete y a su bebé. Quien pasaba a despertar. Sonriendo de inmediato a su "Madre".

-Buenos días mi pequeño sol, ¿Cómo has dormido?-Cuestiono al pequeño. Haciendo ligeras cosquillas debajo de su barbilla. Provocando que el infante riera con fuerza. Alegrando de más al mayor. Quien sonrió con él, abrazándolo, dando una vuelta en su eje para mostrar su felicidad- ¡Sí, sí! Se nota que has dormido muy bien corazón. Pero ahora te pregunto, ¿Estás listo para nuestra nueva aventura?

El infante tratando de quitarse la manta de encima quiso alcanzar a su madre, el cual al notarlo chasqueo sus dedos. Cambiándolos de ropa por una más acorde al clima y a la actividad que estaban por hacer.

-Puedo ver que sí mi querido Astral... ¡Vamos, es hora de escribir un nuevo capítulo en nuestro diario! ¡Las aventuras del Reina Aren y su hijo Astral! Jajajaja, ¡Sé que será todo un éxito si tan solo tu padre me dejara publicarlo!-Exclamo el mayor. Riendo, contagiando a su hijo, quien no entendía nada. Alzando sus bracitos a manera de apoyo- Ya sé, es toda una maravillosa idea... Sin tan solo no tuviéramos que escapar para nuestras aventuras...-Se lamento. Limpiando una lágrima falsa de uno de sus ojos- Pero bueno, que se le va hacer. ¿Vamos? ¡El día de hoy toca lanzarnos desde la montaña!

Él infante balbuceo algo antes de que Aren le sonriera de manera afirmativa.

-Así es corazón. ¡Esto será divertido! Y tuviste razón, el caballo solo será como distracción para que Erí y Ema se distraigan. Esto es nuestro momento...-Anuncio. Antes de que sus ropas cambiaran a unas mas ajustadas. Un abrigo cubriéndole al igual que al pequeño Astral. Quien veía todo con ilusión en sus ojos, confiando en su madre. El cual hacía aparecer una patineta al borde de la montaña- ¿Listo?-El bebé solo sonrió en respuesta antes de que Aren volvería a gritar- ¡Sin miedo a la aventura, podemos hacerlo Astral! ¡Vamos!

Momentos después ambos cayendo por uno de los costados de la montaña, siendo ayudados por la patineta. La cual parecía flotar en vez de tocar la nieve o las piedras en el camino. La brisa golpeando con fuerza a madre e hijo, los cuales por alguna razón no paraban de sonreír con triunfo al ver cumplido su propósito. Deslizándose con rapidez.

-¡Eso es fantástico! ¡Tú padre debería probar esto!-Exclamo Aren. Apretando entre sus brazos a su hijo, el cual veía de frente el panorama, alzando sus bracitos a manera de diversión, sin realmente medir el peligro.

Los espectadores solo mirando de manera preocupada e impresionada lo que la versión de Don Milenario hacía. Pensando en el momento en que todo saliese mal. Lo cual no paso, pues con maestría y talento. Aren pudo esquivar con facilidad cada uno de los obstáculos. Llegando al final de la montaña en minutos.

-¡Ja, nuevo record cariño! ¿Te divertiste?-Cuestiono el mayor, tomando de frente al pequeño, quien sonrió de manera tierna- Aww ya sabía yo que era buena idea hacerte caso... Para la otra saltaremos desde un precipicio-Agendo, mientras movía a su hijo de arriba abajo, provocando risas sonoras. Ignorando que apenas llegaban los dos Guerreros antes mencionados, pero siendo acompañados por alguien que los espectadores conocían bien. El cual elevo su voz con molestia y preocupación.

-¡Aren! ¿Qué diablos estas haciendo?...

-¿Ah?-Fue lo primero que soltó el mencionado antes de voltear a sus espaldas. Encontrándose con su esposo. El pequeño Astral moviendo sus bracitos para tratar de alcanzarlo- Q-Querido... Hola...

-¡Nada de hola! ¿Qué hiciste esta vez?-Exigió saber, bajando de su montura, acercándose a su esposo. El cual ahora parecía hacerse más pequeño.

-Am... ¿Saltar... De... Una... Montaña?...

-¡¿Qué?!

-¡Lo siento! ¡Lo siento! No lo volveré hacer...-Se disculpo Aren. Tapándose con su hijo, el cual reía sin entender la situación. Esto sirviendo para calmar un poco al preocupado padre y esposo.

-...De verdad. Un día harás que mi núcleo se rompa de la preocupación-Se quejó el mayor. Tomando a su hijo en brazos, el cual le abrazo con ternura, antes de balbucear. Saltando de manera entusiasmada- ¿No es cierto Astral?-Preguntó al infante. El cual solo ladeo se cabeza ante aquella cuestión. Ganándose una caricia de su padre.

Aren lloraba en silencio, mientras mordía un pañuelo de quien sabe donde, lamentándose de ser descubierto. Al menos hasta que sintió el leve jalón de su esposo, quien le dirigía a su montura. Ambos Guerreros solo mirando el intercambio de manera divertida. Viéndose la alegría en sus ojos.

Elifas subió al menor, y a su bebé, antes de él subir, tomando las cuerdas de su montura poco después. Dando la orden de comenzar a volar en dirección al Palacio, provocando algunas dudas en el pelinegro.

-Entonces... ¿Todo esta bien?-Cuestiono a su amado. Quien solo endureció la mirada.

-No creas que saldrás tan fácilmente esta vez Aren... Te recuerdo que noqueaste a ocho guardias y robaste mi postre...-

-Pero...-Se quejo. A lo que fue silenciado rápidamente por el mayor.

-Pero nada Aren... Si sigues decomisare tu libro de aventuras y tus libros de magia-Advirtió. A lo que el menor solo asintió. Haciendo una señal de silencio a su bebé. Susurrándole.

-Nuestro libro esta en peligro... Shhh-Astral solo sonrió sonoramente ante eso. Provocando una bella sonrisa en ambos padres. Los cuales eran seguidos por los Guerreros. Quienes eran ajenos a los espectadores. Cada uno juzgando en silencio. Preguntándose cómo es que ese ser puro, había terminado de una manera horrible. Sintiendo un poco de pena por el peliblanco, el cual miraba todo de manera expectante, apretando sus labios.

Ese era al inicio verdadero de su historia...