Una vez más el escenario cambio para los espectadores, esta vez, mostrando el interior del Palacio, más específicamente en lo que era la gran oficina del Rey de Gea. El bello color blanco y los adornos en un cristal puro y brillante era lo que más llamaba la atención. El alto techo así como un par de pilares a la entrada del lugar, sin duda daban un aire místico y mágico, aun sin verdaderamente serlo. Una sala de hermosos sofás en tonos oscuros ahora bien parecía ser la sala de juego de aquel pequeño infante envuelto en adorables ropas, el cual subía y bajaba de aquellos muebles sin ningún temor, divirtiéndose y entreteniéndose. Ajeno a sus padres, quienes se mantenían cerca del escritorio de madera blanca reforzada, lisa al tacto. Uno al otro señalándose en lo que parecía una discusión.

-¡No! De ninguna manera. ¡¿Qué pasará si tan solo llegas a lastimarte junto a Astral?!-Exclamo aquel Rey, cruzando sus brazos. Su seño ligeramente fruncido.

-¡No voy a lastimarme! ¡Ni mucho menos a Astral! ¿De verdad piensas que pongo en verdadero peligro a mi hijo?-Cuestiono el ser de piel oscura. Colocando sus manos en su cintura, sus ropas volviendo a ser aquellas bellas túnicas que en un principio.

-¿Y de verdad lo preguntas? ¡Saltaste de una montaña helada!

-Eso no dice nada...

-¿Qué no? ¡Ja! ¿Acaso quieres que te recuerde lo del mes pasado?-Reto el mayor. Mirando sin dar tregua al menor, quien solo desvió la mirada. Haciendo un puchero-¡Bien siendo esto el caso! ¡Inicio!-Menciono mientras sacaba una lista de quien sabe donde, la cual llego hasta el suelo. Provocando que Aren pasara duramente saliva- Número 1: Hace exactamente un mes. A las 8 horas de la mañana te atreviste a investigar el interior de un volcán junto a Astral...

-¡Es normal que quiera pasar tiempo con mi hijo!-Se justifico. A lo que Elifas solo rio en burla.

-Ajá, ¡Pero no ir al centro de un volcán que está activo!-Aren solo soltó un "aburrido", logrando molestar una vez más al mayor, una vena saltando en una de sus sien- Sigo... Número 2: El día 12 en el calendario, a las 12 horas del día, decidiste ir a explorar el fondo marino de nuestro Mundo...

-¡Ja! ¿Qué? ¿Acaso me dirás que también ver a las criaturas marinas es malo?

-¡Ni siquiera llevaste el equipo adecuado, y saltaste de un acantilado junto a Astral gritando que "solo se vive una vez"! ¿Qué tipo de madre hace eso?- Elifas reclamó, bajando un poco la hoja que mantenía en sus manos. Notando como su amado esposo le daba la espalda.

-¡Obvio yo solo puedo hacer eso! Además, no entiendo porqué tanto alboroto por cosas menores. ¡Es por el bien de mi hijo! Apuesto a que será un gran Guerrero cuando llegue a la edad adulta-Menciono Aren. Yendo rápidamente por su bebé, alzándolo en brazos, mostrándoselo al otro. Quien apretó un poco su mandíbula. Ese chantaje siempre lo utilizaba.

-¡Nada de eso! Lo que conseguirás solo será traumarlo o lastimarlo a este paso-

-¡No es cierto!

-¡Claro que sí!

-¡No!

-¡Sí!

Ambos hombres bien parecía que no querían dar su brazo a torcer. Sin llegar realmente a un acuerdo. A la vez que Astral solo se mantenía mirando alternadamente a sus padres. Riendo al ver expresiones tan extrañas en ellos. Esto llamando la atención de ambos adultos.

-¿Ves? Astral no esta mal ni nada. Por el contrario. Nuestras aventuras le favorecen enormemente-Argumento el pelinegro. Alzando un poco más al infante, colocándolo cerca de su rostro. Ambos sonriendo al mismo tiempo. Agrietando el enojo del Rey. Quien paso a suspirar.

-Ese no es el punto Aren...

-¡Por supuesto que es el punto! ¡Además este apuesto niño y yo debemos irnos a dar un merecido baño! El aventarse de una montaña suele ser realmente un problema con la tierra-Anuncio el mencionado. Yéndose rápidamente del lugar. Sin realmente acceder a lo que su esposo quería. Dejándole atrás para cuando se dio cuenta cual fue su plan al mostrarle su única debilidad. Una bella mueca de su esposo junto a un hermoso niño de ojos heterocromos. Evitando un severo regaño y pausa a sus planes. Saliéndose con la suya una vez más. Un grito frustrado escuchándose después.

-¡Aren!... Ni siquiera me dio tiempo de iniciar la lista...-Susurro lo último. Doblando la hoja de papel. Una lagrima falsa saliendo de uno de sus ojos-Algún día va a matarme a este paso...


Aquel madre solo se burlo al escuchar a lo lejos a su amado. Mientras llevaba consigo a su querido hijo, el cual rio sin motivo. Solo imitando a su progenitor. Quien tranquilo, dio un suspiro. Saludando con gentileza a los sirvientes o guardias que se encontraba en el camino, envolviéndose en un ambiente cálido y reconfortante. De alguna manera siendo el día perfecto, a pesar de que fue atrapado demasiado rápido esta vez.

-Supongo que... ¿Podre hacer más si voy de madrugada?-Susurro. Llegando a sus aposentos, cerrando la puerta detrás de él. Mirando a su alrededor por unos momentos antes de dirigirse a la puerta que se mostraba en el fondo de la habitación. En donde se topo con el vestidor, el cual mostraba un sin fin de ropas y demás joyas. La madera de los muebles empotrados en la pared siendo de color oscuro. Resaltando por naturalidad cada tela y prenda a usar. Esto llamando la atención de infante, el cual miro en esa dirección, estirando sus brazos para poder alcanzarlos. Haciendo que su madre sonriera antes de negar con suavidad, siguiendo su camino a la siguiente puerta. La cual daba directamente a los baños privados de él y su amado. Aquel sitio mostrándose igual de exquisito que las otras dos habitaciones anteriores. Una mini piscina adornando con belleza el lugar, en donde salía el vapor con libertad otorgándoles privacidad, dificultando la vista. Cuatro pilares siendo un hermoso complemento. Un candelabro de cristal iluminando el lugar. El cual daba un ambiente acogedor e íntimo. Resultando perfecto para que aquel madre e hijo pudiesen ingresar al lugar sin problemas. Realizando lo que el mayor anuncio a su esposo. Al final ambos entrando a la piscina que les llamaba desde hace minutos, en donde Astral paso a soltarse del seguro agarre del mayor antes de comenzar a nadar con gracia. Moviéndose con libertad, divirtiéndose con el agua que llegaba a botar con el movimiento de sus brazos o de sus pies. Siendo observado en todo momento por su madre. El cual paso a relajarse, recogiendo su cabello en una coleta baja.

-Esto sin duda es vida... ¿No es así cariño?-Cuestiono al menor. El cual solo le miro sin comprender realmente el significado de sus palabras. Asintiendo de todas formas antes de seguir jugando- Sí. Sí. Sin duda se nota que incluso tú entiendes mis enseñanzas... Ah~... ¿No crees que tu padre exagera? Digo, jamás te pondría en verdadero peligro... A menos que... No lo sé. Un hecho sin precedentes ocurriera de la nada... Aunque algo así jamás pasaría ¿No? Tu padre se ha ocupado de los últimos rezagados de la última pelea...-Informo al infante, quien le ignoró. Concentrándose en las burbujas que podía hacer con su boca.

Aren le miro. Sonriendo en una felicidad inmensa. Sintiendo un cálido sentimiento en su pecho, y una pequeña culpabilidad en su mente. Pues sabía cuanto le preocupaba a Elifas el que saliera de la nada y sin avisar a nadie. Especialmente cuando estaba por partir a nuevas misiones o encargos que eran necesarios para que no se presentará algún problema en el Reino. Un suspiro escapo de sus labios. Recargándose en una de las orillas de la mini piscina. Mirando al techo. Dejándose llevar aún mas por sus pensamientos. Sin notar como su hijo tomaba su bata antes de salir del agua. Caminando a paso lento a quien sabe donde con la tela siendo arrastrada.

-Quizá solo deba hacerle caso a Elifas... Tiene razón... De cierta manera... Aunque me gustaría seguir con mis aventuras...-Susurro. Antes de golpear sus mejillas levemente. Volviendo a tomar su posición original. Mirando a su alrededor en busca de su hijo para mimarlo y jugar un poco con él. Entrando en pánico al no verlo por ahí- ¿Astral?-Llamo, tentando el agua. Buscando aquel cabello blanco. Sin éxito alguno- ¡Astral!-Alzo su voz. Queriendo salir del agua, notando la falta de su bata- ¡Astral!-Grito al final. Dispuesto a salir con prisa del lugar en busca del infante, al menos hasta que escucho como el tintineo del metal se acercaba hasta su dirección. El vapor dejándole ver a un confuso Elifas con un niño envuelto en tela oscura. El cual movía sus brazos en dirección al agua.

-¿Qué paso esta vez?-Preguntó como de costumbre el mayor. Quien noto como es que Aren dejaba caer su cabeza en la orilla de la piscina. Murmurando cosas incomprensibles- No puedo entenderte si cubres tu cara cariño...

-Dije... Que...-Mas susurros incomprensibles se escucharon. Esto haciendo sonreír con ligera burla al recién llegado. Quien se acerco a la orilla de la piscina antes de cambiar de batas al niño. El cual pareció quejarse ante el cambio. Mostrando un ligero ceño fruncido. Siendo esto la adoración de Elifas.

-Vaya. Sin duda Astral es adorable... Se parece a ti Aren...

-Por algo yo fui quien lo hizo sabes...-Dijo el mencionado de manera cansada. Ligeramente molesta, dejando relucir un poco su orgullo- Pero aún así. Tantos meses cargándolo solo para que al final... Se pareciera más a ti que a mí... No es justo...

-No pienso eso... Ambos son lo suficientemente lindos para mí... ¿No lo crees Astral?-Preguntó Elifas a su hijo. Quien le miro con duda. Regalando una bella sonrisa después- ¿Lo ves? Astral esta de acuerdo...

-Nuestro hijo esta del lado que más le convenga...

-Es verdad...-Admitió el mayor. Antes de acunar al infante en sus brazos. Acercándose a dar la bata correspondiente al menor. Quien la tomo de mala gana- Te esperare afuera...-Informo, saliendo del lugar. Dejando refunfuñando al pelinegro. El cual siguió murmurando sin entenderse realmente.


El clima paso a ser un poco frio. Lo que ocasiono que Elifas decidiera vestir a su hijo de manera un poco más abrigada, ambos esperando en la habitación principal al Reina. Quien salió del vestidor al menos una hora después, luciendo un par de túnicas de bello color vino, adornadas por joyas y demás símbolos discretos. Una ligera capa cubriéndole, protegiéndolo del frio. Su cabello siendo atado a una fina trenza, la cual descansaba en uno de sus hombros. Alejando la imagen de Don Milenario a los espectadores. Quienes veían todo de manera silenciosa. Las féminas siendo las más emocionadas al ver la infancia del peliblanco, sumado a los tenues celos del embarazado. (Yuma queriendo ser el único en ver a su amado de esa manera).

-Te ves precioso cariño-Alabó el mayor. Extendiendo su mano libre a su esposo. El cual de inmediato le tomo con un una sonrisa agradecida. Sentándose a su lado. Mirando a su hijo removerse entre los brazos ajenos. Llorando al poco tiempo.

-Ya, ya...-Tranquilizo Aren. Tomando de regreso al infante. Acunándolo antes de moverse en un ritmo lento. Meciéndose- Veo que le falta energía... Supongo es hora, ¿No lo crees Elifas?-Cuestiono a su amado. Quien le sonrió. Asintiendo.

-Sí, ya pasa de medio día... -Menciono, extendiendo una de sus manos al pelinegro, quien le guio después a la cama. Ambos acostándose. Aren con un chasquido cambiando las ropas de gala de su esposo a unas mucho más cómodas. Revelando un poco más de su acostumbrada oculta piel. La cual mostraba más joyas parecidas a las del infante.

Ambos volviendo a tomar sus manos. Entrelazando sus dedos. Mientras la energía de ambos comenzaba a salir, ambas combinándose en el cuerpo del pequeño niño, quien dejo de llorar pasados unos minutos. Cayendo rápidamente en un profundo sueño. Aliviando a ambos padres, los cuales le imitaron después. Rindiéndose ante el sagrado ritual y a ante Morfeo. Manteniendo en medio de ellos a Astral. Los tres sonriendo tenuemente. Sin ninguna preocupación que realmente les angustiara.

Momentos como esos siendo recuperados... Logrando abrir una herida en padre e hijo.


El tiempo paso, así como el despertar de la familia, siendo el Rey el primero en retirarse a seguir atendiendo sus deberes, dejando a su esposo. Quien prometió no volver a escapar sin antes avisarle. Quedando en un extraño acuerdo. Provocando una ligera risa en los espectadores. Los cuales volvieron a presenciar un cambio en el escenario. Esta vez siendo mostrando un lugar cerrado, aunque muy iluminado, donde un montón de frascos y demás utensilios de vidrio y cristal llenaban estanterías en las paredes. Animales pequeños flotando en el techo como si fuesen peces, yendo en un solo sitio. No saliendo de sus limites. Un par de mesas blancas adornando el centro, en donde más utensilios eran usados en extrañas maquinas y demás ensambles de cristal oscuro. Recordando al par de científicos lo más parecido a un laboratorio.

Aren entraba al lugar, en donde coloco a su hijo en el suelo. Dándole un pequeño juguete que flotaba, distrayéndolo inmediatamente. Encerrándole después en una pequeña caja de magia. Manteniendo a salvo de todo lo que había alrededor.

-Eso será suficiente...-Menciono, convenciéndose así mismo. Antes de dirigirse a la mesa más próxima. Un libro abierto descansando sobre la mesa siendo ojeado después, mientras Aren asentía antes de volver alguna pagina, alzando sus mangas. Dejando sus brazos descubiertos- ¡Bien! ¡Es hora de iniciar en donde lo deje! ¡Hn apuesto a que será un gran avance una vez lo termine! Elifas no sabrá ni siquiera como agradecerme, jajaja- Sonrió. Imaginando su triunfo. Comenzando a usar su magia para mover algunos materiales, pasándolos a otros lugares, para posteriormente colocarlos al fuego color blanco que se levantaba en el centro de la mesa. Aquel Reina manteniéndolo todo bajo control.

El día siguiendo avanzando, al menos hasta pasar ya unas cuatro horas, Astral por fin rompiendo el juguete que se le había otorgado. Dejando salir un quejido de molestia. Frunciendo su seño en un lindo puchero. Mirando a su alrededor, topándose con la figura de su madre, quien se movía de un lado a otro llevando algunos líquidos de distinto color y textura. Los cuales imitaban el color de la lava ardiente o el color de un tempano de hielo. Llamando poderosamente su atención, sus ojos brillando en curiosidad.

Alzo sus manos en busca de aquellas cosas que se le hacían tan atrayentes. Siendo detenido por el muro de la caja hecha de magia. Esto molestándolo se sobremanera. Ocasionando que su rostro se pusiera serio. Causando una enorme ternura en las féminas expectantes y el embarazado. Sus manitas golpearon con toda su fuerza aquella magia que lo mantenía sin saber a salvo, buscando romperla. Fallando con el pasar de los minutos, un par de lágrimas de frustración asomándose en sus ojos, ocasionando que siguiera en su tarea con más insistencia, hasta que una pequeña grieta se asomo, esto asustándolo momentáneamente antes de hacerlo sonreír. Su objetivo viéndose cada vez más cerca.

Aren, ajeno a lo que realizaba su hijo, fue que siguió anotando avances en su bitácora, la cual estaba llena de garabatos y demás números y símbolos que nadie además de Astral logro comprender. Su rostro mostrando concentración absoluta a la poción delante de él, la cual parecía haber sido arrancada de la misma oscuridad de la noche. Al menos hasta que agrego un par de gotas de otra poción color azul. Consiguiendo un cambio de oscuro a morado por unos segundos antes de que regresara a su estado original. Colocando una sonrisa en el mayor.

-¡Esto sin duda es un avance! ¡Elifas debe ver esto! ¿Verdad Astral?-Cuestiono mirando hacía abajo, notando una abertura en la caja que había creado. Llenándolo de pánico en menos de un minuto- ¿Astral? ¡Astral! ¡No otra vez!-Grito, alejándose de la mesa, mirando a su alrededor. Buscando la cabellera blanca sin descanso. Hallándola en una de sus estanterías. Queriendo alcanzar una de las pociones que recién hizo. Jalando sin querer el estante encima de él- ¡Astral!

Lo siguiente que pasó pareciera que fue en cámara lenta. Pues Aren con rapidez usando su magia tomo el estante y los frascos abiertos. Acercandose a zancadas hasta el infante, quien miraba todo sin llegar a comprender nada realmente, alejándolo de un líquido que comenzaba a gotear de uno de los frascos ladeados. Lastimándolo severamente en su brazo descubierto. Más importándole poco fue que alejo a su bebé de ahí.

-¡¿Estas bien?! ¿No te ha pasado nada?-Preguntó con preocupación, mirando y revisando de pies a cabeza a su niño. El cual negaba. Entendiendo a medias lo que se le decía. Relajando a aquel madre. Haciéndolo suspirar- Creo... Creo que es momento de tomarnos un descanso, ¿Qué dices?

El infante sonrió. Asintiendo. Mientras estiraba sus brazos para tocar el rostro de su progenitor. Regalándole un suave beso en su mejilla. Aren tomándolo como un llamado a descansar y sacar a su travieso e imperactivo niño del lugar. Ordenando a algunos sirvientes que recogieran el desastre que se ocasiono con los frascos que alcanzaron a caerse. Yéndose en dirección desconocida para los espectadores. Quienes le vieron dirigirse hasta un balcón, en donde pudieron percatarse de la hora en aquel recuerdo. La noche apenas iniciando.

Aren siguió hasta la banca ubicada en el centro del sitio. Sentándose junto a su hijo, dejándolo en su regazo, sintiendo ardor en su brazo dañado. Relajándose de lo que pudo haber sucedido si no se hubiese percatado a tiempo. Alejando malas ideas de su cabeza. Mirando hacia el cielo nocturno, el cual mostraba algunas nubes grises. Anunciando una pronta lluvia. El olor a preticor llegando de repente a su nariz.

-Veo... Que ya estamos en las épocas de lluvia... Es hermoso...-Susurro. Sintiendo como Astral se removía tratando de alcanzar sus pies. Riendo cuando lo logro- Vas a matarme de alguna preocupación... Jajaja, eres igual a tu padre-Se dirigió a su hijo- Sin duda lleno de energía y de curiosidad... Apuesto a que serás un chico muy inteligente al crecer... No tengo duda de ello. La curiosidad es importante para un científico o un hechicero-

-Bien podría ser un Guerrero, un científico y un hechicero a la vez-Interrumpió Elifas. Llegando al lugar. Pues fue alertado por sus sirvientes, los cuales mencionaron el incidente. Provocando un sobresalto en el pelinegro, y una risa emocionada del infante.

-Elifas...-Reclamo con suavidad. Mirando como su esposo tomaba lugar a su lado. Tomando a Astral entre sus brazos. Regalando una tosca pero suave caricia.

-¿Ambos están bien?-Cuestiono el mencionado. Verificando con discreción a su hijo. Pasando su mirada poco después al pelinegro.

-Sí. Nada grave realmente. Solo...

-¿Solo?

-Una pequeña quemadura por alguna poción, es todo-Mostro su brazo lastimado. Dejando ver una zona de su piel un color morado, producto de la reacción ante la poción directa.

-Se ve doloroso... Déjame ayudarte-Pidió el mayor, tomando con un brazo a Astral y con el otro atrayendo el brazo de su amado. Un símbolo apareciendo en la palma de su mano antes de acercarla a la zona dañada, curándola casi de inmediato- ¿Mejor?

-Muchísimo, muchas gracias cariño-Menciono Aren. Acercandose un momento al contrario, depositando un casto beso en sus labios. Sonriendo poco después al ver el sonrojo en el rostro de su esposo.

-Sí... No hay de que...

-Por cierto. Elifas...-Llamo una vez más el pelinegro, bajando un poco su cabeza en señal de arrepentimiento- Sé cuanto te preocupan mis aventuras y todo lo que conlleva, y bueno... Tienes razón... Me he estado exponiendo demasiado últimamente con Astral...

-Aren...-

-Espera, antes de que digas otra cosa, déjame terminar-Alzo su mano, silenciando al mayor. Quien asintió- Estas aventuras significan mucho para mí, ¿Sabes? El que Astral este conmigo en todo momento solo lo hace mucho más especial de lo que ya es... Quiero... Quiero realmente que él se quede con algo que lo ayude a recordar estos momentos a mi lado... Para eso esta el libro y las sensaciones que pueden causarle cuando lo vea. Quiero que en algún momento cuando sea mayor, se acuerde de lo que vivió junto a su madre... Que no me olvide...

-Eso no creo que pueda pasar...-Interrumpió Elifas.

-No lo sé... Ralamente no lo sé Elifas... Yo... Es como un extraño presentimiento de algo. Algo en un futuro que me hace decir estas palabras y hacer lo que hago... La incertidumbre del mañana solo me aterra. Por eso, aunque sea unas páginas. Una fotografía... Una pintura. Unas letras... Yo de verdad deseo dejárselas a Astral... Quiero que no se olvide de que en algún momento tuvo a su madre cerca, así como a su protector padre... Quiero dejar una huella en él de una forma positiva...-Admitió el menor. Alzando su mirada una vez más. Observando a su amado.

-Aren... Realmente eres alguien especial ¿No?... Jajaja, lo supe desde que te conocí aquel día en el patio del Palacio...-Recordó el mayor, hablando con suavidad. Acariciando la mejilla de su esposo. Atrayéndolo a un dulce beso, separándose pasados un par de segundos, encontrando las hermosas joyas que eran los ojos de Aren- No se qué es exactamente lo que piensas o imaginas. Pero... No olvides que no estas solo también tu. Yo estoy aquí para ti...

-...Lo sé... Es solo que... Bueno, a veces tiendo a hacer este tipo de cosas... Lamento preocuparte innecesariamente...

-Para nada... Así eres tú... Estoy acostumbrado...

-¿De verdad?

-Sí...

-¿Entonces puedo seguir con mis aventuras?

-No... Oh bueno. Una vez al mes... No mas ni menos...

-Hecho-Acepto el menor. Acercándose una vez más a su esposo. Besándole con cariño. Ajeno a como su hijo ya había bajado del regazo de su padre. Dirigiéndose a la orilla del balcón. Consiguiendo subir al barandal de piedra. Alzando sus manos, queriendo alcanzar las estrellas. Riendo sonoramente, logrando llamar la atención de sus padres. Los cuales parpadearon antes de alarmarse.

-¡Astral!-Gritaron al unísono. Levantándose con rapidez, notando como su hijo se tropezaba, cayendo lentamente a su vista del balcón. Provocando un pánico en ambos padres. Y una sonrisa alegre del menor.

-¡Cariño! ¡Mamá ira a buscarte!-Exclamo Aren antes de lanzarse sin pensar detrás de su hijo, ganándole al mayor. Quien sintió el doble de pánico al ver caer a sus dos amores de su vida por el balcón.

-¡Espera Aren!-Llamo Elifas. Notando como el nombrado trataba de llegar con rapidez a su hijo estirando sus brazos.

Aren sentía como el viento le golpeaba de repente. Sus ojos secándose rápidamente, su vista nublándose, sin perder realmente a su hijo, quien reía divertido ante la situación de peligro. Moviéndose ante la sensación de la caída. Preocupando al mayor, el cual mantenía su posición, logrando rozar con sus dedos a su hijo, tomándolo momentos después.

-¡Te tengo!-Acunándolo sin cuidado en sus brazos. Cambiando su posición para amortiguar la caída con algún hechizo. Al menos hasta que se distrajo con un movimiento de su hijo. Recordando un pequeño gran detalle de repente- Oh esperen... ¡Yo no puedo volar, ni mucho menos tengo hechizos para detenernos!- Un grito sonoro se escucho después. Siendo detenido a los pocos segundos gracias a un par de fuertes brazos que le detuvieron unos metros antes de caer al suelo. Salvándolo de pronto. Sus ojos entonces giraron un poco hacía arriba. Encontrándose con su esposo, el cual le veía preocupado. Un par de alas hechas de cristal amarillo ayudándole a volar.

-¿Están bien? ¿Aren estas bien?-Cuestiono al pelinegro. Quien se había impresionado por la imagen recibida, asintiendo al igual que su hijo, el cual ahora trataba de alcanzar las alas de su padre- Ya veo... Me alegra bastante... Vamos, volvamos arriba... Creo que es mejor regresar a la habitación...-Propuso. Haciendo lo primero, elevándose hasta llegar una vez más al balcón. Depositando en la banca a su amado. El cual apenas volvía en sí.

-G-Gracias cariño... Creo que debemos tener un especial cuidado con Astral...-Menciono, acunando como se debía al infante. El cual le sonreía con inocencia.

-Sí sin ninguna duda-Acordó Elifas. Haciendo desaparecer el par de alas que le pertenecían gracias a su magia. Tomando a su esposo, quien se dejo guiar dentro del Palacio. Escuchando de fondo como es que las gotas de agua chocaban con el suelo o alguna superficie, la lluvia anunciando el final del día.

Ambos padres se miraron antes de reír de manera tranquila. Sintiendo aquello como un día a día. Viviendo como siempre al límite. Apoyándose en lo que podían. Comprendiéndose en lo demás. Sin notar como es que el Menor giraba su cabeza en dirección a una habitación escondida en los pasillos. Escuchando su nombre, así como observando una energía roja por la rendija de la pared. Llamando poderosamente su atención. Así como la de los espectadores, los cuales no pudieron evitar mirar aquello como algo raro.

¿Dónde es que vieron esa energía antes?