Levantar a un pueblo en armas es difícil. Demasiado. Pues se debía ver algo realmente malo para que las personas decidieran alzar su voz a la fuerza, tomando armas para defensa y para atacar a aquello que les exalto en primer lugar. Por ello, Astral así como el antiguo curandero y el mayor de los Guerreros de la Esperanza decidieron optar por solo dar un golpe al Reina. Queriendo quitarlo del poder para que el siguiente en la línea de sucesión gobernara de manera distinta. Aboliendo las leyes que ahora estaban presentes y que dañaban la moral y la integridad de los seres Neran y poco a los seres Astrales.

Planes fueron trazados día tras día. Llegando a lo que pasaba el día de hoy. Una junta con las principales cabecillas de tal movimiento que era un mal necesario. Encontrándose después de cartas y demás códigos que los mismos inventaron para llegar a tal grado.

La habitación era poco espaciosa, sin embargo era cómoda. La mesa de centro mostrando los diferentes mapas y planes plasmados en pergaminos. Tazas humeantes se mantenían a la orilla, mientras la bella joven sostenía una bandeja entre sus brazos. Atenta a todo lo que pudiese surgir para ayudar. Mientras a su lado yacía el pelinegro. Quien sonriéndole solo le hizo una leve señal para que se acercara un poco más a su Señor. El cual estaba sentado de frente a los otros dos mayores. Apoyando de esa manera al dueño del lugar. El ex curandero Real, que para su infortunio. Después de luchar para salvar a sus compatriotas resultó en la pérdida de su movilidad en sus piernas. Haciendo sentir culpable al peliblanco. Quien suspirando, tomo la palabra.

-Los planes están listos... Solo se necesita ponerlos en marcha...-Menciono, tomando la taza de té que le correspondía. Dando un leve sorbo antes de mirar a sus mayores. Siendo el Guerrero de la Esperanza el que tomo el rumbo de acción.

-Mi Joven Amo. Me encargaré personalmente de llevarlos a cabo con la más alta discreción que poseo. Deseo de corazón que estos planes que se han desarrollado durante su encierro obtengan el éxito que se merecen...-Dijo, dando una leve reverencia al Príncipe. El cual solo dio una ligera mueca ante lo visto.

-No es necesario tanta formalidad Lein, hemos estado juntos durante mucho tiempo. Se qué podrás ayudarme en esto...

-Es verdad-Hablo de pronto el Curandero. Girando un poco su cuerpo para ver de mejor manera al Guerrero- Desde que tengo memoria has ayudado a la familia Real a salir de muchos aprietos. Considero que eres lo suficientemente capaz para lograrlo si te lo propones... Astral-sama es inteligente, me atrevo a decir que más que yo o alguno de nosotros. Así que solo nos espera el éxito de esta misión para ayudar a Gea...

-...-El Guerrero no pudo evitar sonrojarse por un momento antes de disimular su vergüenza con una fingida tos, volviendo a su seriedad habitual- Sí. Se que si es con la ayuda del Joven Amo podemos lograr muchas cosas... Pero-Miro al peliblanco- No puedo evitar sentirme angustiado de todas maneras...

Astral pudo comprender rápidamente a lo que su Guerrero se refería. Pues, a pesar de que se hicieron bastantes arreglos y cosas de incógnito, aún había la probabilidad de fallar miserablemente. Llevándolos a los dos a una muerte segura mucho antes de poder avisar a los demás que ayudaban en las sombras. Esto siendo una falta completa a sus creencias de mantener segura a la familia Real. Provocando varios conflictos internos dentro de él. Haciéndolo caminar en una constante cuerda floja.

-No te preocupes Lein-Menciono una vez más Astral- Me has apoyado durante mucho tiempo como para hacer esto... De hecho, no puedo realmente compensarte con lo que me has ayudado. Te has puesto en peligro incontables ocaciones solo para sacar adelante esto. Yo... Realmente jamás podré pagar toda la amabilidad que me has brindado...

Los presentes en la habitación solo miraron al Príncipe de Gea. Notando una postura triste de su parte, así como una mirada cansada. Mientras sus manos jugaban con la taza de té, acariciándola con leve fuerza. Delatando su ansiedad. Recordándole a todos de esa manera las tantas cosas que se veían implicadas no solo con ellos. Sino también con él. Esto llegando a ser complejo, pues Astral seguía siendo el Príncipe. Hijo del Reina y del Rey desaparecido. Muchas cosas que él amaba iban a verse perdidas después de comenzar.

La bella Dama en la habitación, olvidando su timidez, se sentó a un lado del peliblanco. Posando una de sus manos en el brazo ajeno. Tratando de dar un leve confort. Mientras Daik ocupo el lado izquierdo. Recargándose sin ninguna pena en su amigo. Quien miro a sus lados antes de sonreír. Alegre de encontrar sus primeros apoyos.

Lein y el curandero miraron con buenos ojos la silenciosa interacción. Asintiendo mientras se miraban momentáneamente. Pasando después su mirada al peliblanco. El cual les devolvió el gesto. Llegando a un acuerdo que todos de alguna manera lograron entender.

Todos estaban en esto, y todos se apoyarían hasta el final.

-El primer paso será deshacernos de la mayoría de los Guardias en el Palacio. Así como cortar toda comunicación para los demás Guerreros. Los cuales se deberán mandar a misiones a las distintas fronteras antes de dar el golpe-Hablo el curandero. Mirando con confianza al hombre a su lado. El cual le asintió.

-Me encargaré de eso...

-Bien... Lo siguiente será aislar de manera mágica las salas que frecuenta el Reina. Nadie, mucho menos los sirvientes deben acercarse a ellas en ese día, es necesario deshacernos de las evidencias. Tendremos que enterrar la verdad por el bien de Gea-Menciono, mirando esta vez al peliblanco. Quien asintió.

-Entendido...

-Yo ayudaré con mis compañeros. Trataré de tomar el trabajo para mí en ese lapso-Dijo Daik. Recobrando su postura.

-Sí, deberás tener cuidado... Cualquier palabra extraña siempre vuela a oídos de su Majestad el Reina Aren...

-Sí...

-...-El curandero asintió una vez mas. Pasando por último su mirada a su bella hija. La cual se alejo un poco de Astral. Mostrando un tenue sonrojo. Haciendo sonreír al mayor- Mi linda Ana... Mi única hija, tu y yo ayudaremos en todo lo que corresponde a las pociones en contra de venenos y demás magias malignas que puedan dañar a los presentes y a quienes nos ayuden. Abasteceremos lo que podamos para que todo salga de manera correcta. Siguiendo paso a paso lo que Astral-sama ha planeado... ¿Entendido?

-Sí Papá. Ayudare en todo lo que este a mi alcance-Menciono la fémina con determinación. Dando a conocer su identidad a los espectadores. Los cuales se sorprendieron al ver a la Curandera del Mundo Astral. Mientras Yuma solo le miraba de manera un poco extraña.

-En ese caso... Ya hemos repasado cada una de nuestras fases. Así como los protocolos a seguir si alguno de nosotros falla, y esto nos da pauta para dar por comenzado el derrocamiento del Reina Aren...-Anuncio Astral. Recibiendo asentimientos de los presentes.

-Por el bien de Gea-Hablo de nueva cuenta el curandero. Mientras los demás le miraban de manera seria. Recitando la misma oración después.

-Por el bien de Gea..


El tiempo avanzo después de la pequeña junta que mantuvo ocupado al primer Guerrero así como al Príncipe. Los cuales ya preparaban todo para su salida de regreso al Palacio. Dispuestos a comenzar el plan lo antes posible. Al menos hasta que el curandero les detuvo por un momento.

-Astral-sama, Lein-sama. ¿Puedo tomar un poco más de su tiempo?-Cuestiono. Tratando de acercarse un poco más a los invitados. Sentándose rectamente en el sillón.

Astral miro por un momento a su mentor antes de asentir. Volviendo sobre sus pasos. Acercándose al mayor. Quien le hizo un par de señas, invitándolo a sentarse a su lado. Lo cual fue rápidamente hecho.

-¿Pasa algo Kon-san? ¿Es algún detalle que olvidaste mencionarnos?-El curandero le miro antes de negar levemente con la cabeza. Notando como es que Lein se posaba detrás de su Señor.

-No. No es nada sobre eso... Es más, una preocupación y una petición...

-¿Petición?-Preguntó el Guerrero. Levemente intrigado.

-Así es, yo... Sé que estoy viejo, y se que no soy de mucha utilidad para un futuro...

-Kon-san no diga eso-

-Por favor Astral-sama, déjeme continuar-Interrumpió el curandero, antes de dar un largo suspiró- Mi edad y mi energía ya no es la adecuada para hacer muchas cosas. Con la perdida de la movilidad de mis piernas y demás magia, me temo que hizo acortar mi vida más de lo creí... Aprovecho que mi hija este fuera ahora junto a Daik para decirles que no me queda tanto tiempo. Y para pedirle algo sumamente importante Astral-sama-Revelo el mayor. Descolocando a ambos hombres que le acompañaban- Por favor. Ruego a su bondad y misericordia que pueda desposar a mi hija...

¡¿Qué?! Fue el pensamiento de los espectadores. Alarmando especialmente al embarazado. El cual pareciera que acababa de comer algo realmente amargo.

-¿Disculpe?-Fue lo primero que dijo Astral antes de que un sonrojo se posara en sus mejillas. A la vez que el Guerrero abría sus ojos a toda su capacidad. Mostrándose realmente sorprendido y conmocionado.

-S-Se que estoy pidiendo demasiado, pero, por favor, Astral-sama-Rogo una vez más- Mi vida se acorta. No creo si quiera llegar a ver el paraíso que pueda surgir en el futuro. Mucho menos cuidar a mi hija como se debe... Por eso, si pudiera quedarse con alguien que pueda cuidarla, me sentiría tranquilo una vez parta de este Mundo...

Astral solo miraba al hombre a su lado como si le hubiese crecido una cabeza más. Mientras su mente divagaba de un lado a otro. Sintiéndose incomodo ante tal revelación. Estaba triste por el curandero al saber que estaba pronto a llegar al final de su vida, su cuerpo ya siendo inestable para permitirle seguir viviendo a causa de la perdida de movilidad de sus piernas. Sin embargo tampoco quería tomar a su mejor amiga como... Como esposa. No cuando el mismo también corría peligro constante, además de no sentir absolutamente nada más que un gran amor fraternal por ella. Eso sumado a sus propias responsabilidades con el Reino. Colocándolo en una posición en desventaja.

-K-Kon-san, comprendo lo que me pide, pero...

-¡Por favor Astral-sama! No confió en nadie más a parte de usted para cuidarla. Es un hombre poderoso y bondadoso. Nuestro plan para salvar a Gea es una clara muestra de eso, sin embargo. No puedo quedarme en paz sabiendo que moriré y dejare atrás a mi único tesoro... Así que...

-¿Qué hay de Daik?-Cuestiono el Guerrero, saliendo de su estupor, interrumpiendo la suplica del curandero. Salvando sin saber al peliblanco. El cual comprendió lo dicho.

-Es verdad. Daik también es un hombre fuerte y dedicado. Tengo comprendido que usted lo ha salvado. ¿Por qué no confiar en él también?

-E-Eso... No es algo que no haya contemplado antes. De hecho fue mi primera opción. Pero tengo que admitir que él también se ve en una posición como la mía...

-¿A que te refieres?-Preguntó Lein.

-Daik es un muchacho fuerte y respetable. Podría confiar ciegamente en él si me lo pidieran... Pero me temo que él no recibió la suficiente energía de su padre para vivir cómodamente. Solo recibió la energía de su madre, y aún así se le fue arrebatada a temprana edad... Yo ayude un poco con mi magia y mis conocimientos, sin embargo no creo que él pueda vivir más allá de al menos otros veinte años... Su vida se esta acabando...

-¿Qué?-Ahora podía decirse que en verdad estaba aturdido. No podía creerlo. Hace un momento estaban hablando sobre como ayudarse para hacer un mejor futuro, y ahora hablaban sobre como es que estaban muriendo dos de sus hombres más confiables. ¿A caso estaba pagando algún Karma? ¿Fue acaso por el suceso pasado con su madre? No. No sabía realmente que es lo que era, pero, aún así no podía dejar de sentirse en pánico e incómodo. Observando como es que aquel curandero le miraba en una suplica desesperada.

-No tiene porqué responderme ahora si no gusta-Menciono Kon, tomando las manos del peliblanco. Acercándose un poco más a él- Pero si ruego con todo mi ser que lo considere... Después de todo. Dejo a mi mayor tesoro en sus manos mi Señor...

Lein que miraba todo desde distintos ángulos solo se limitó a ver a su Señor. Notando como es que la duda y la confusión saltaban en su rostro. Habiendo algunos atisbos de pena, y culpabilidad. En verdad que era una petición un tanto egoísta a esas alturas. Nadie en el grupo sabía si de verdad viviría después de lo que se haría.

-Suena un poco pretencioso de su parte Kon-san...-Soltó. Acercandose un poco más a Astral- No tenemos la garantía de seguir si esto se descubre...

-¡Lo sé! ¡Lo sé! Pero... No puedo evitar aferrarme a que todo esto se lograra de alguna manera. Confió plenamente en el Joven Amo como para decir que obtendremos la victoria. Así que... Por favor. No dejen de lado esta humilde petición de un padre moribundo...-Rogo una vez más, sin dejar de mirar al peliblanco. Quien solo suspiro antes de levantarse del sofá.

-...Entiendo... Lo pensaré detenidamente antes de que todo de inicio...

-¡Gracias! ¡Gracias Astral-sama! ¡Que la Gloria y la Justicia estén de su lado! ¡Ruego por un buen regreso a Palacio!- Astral solo suspiro una vez más. Asintiendo poco después. De verdad que no tenía ganas de hablar sobre nada de eso, así que solo había conseguido algo de tiempo en su lugar.

-Es hora de irnos...-Susurro el Guerrero frunciendo ligeramente su seño. El curandero de verdad que era un tipo que sabía aprovechar las oportunidades. El peliblanco por otro lado solo asintió una vez más.

-Sí... Es hora... Cuídese mucho Kon. Estaremos enviando noticias...

-Sí. Estaré al pendiente de cada una de ellas. Asegúrese de estar bien...-Dijo haciendo una reverencia a medias.

-Sí...

Lein entonces solo tomo a su Joven Amo antes de salir casi corriendo del lugar. No agradándole nada sobre la pretenciosa petición del mayor.


No fue mucho tiempo después que ambos yacían sobre sus propios caballos, dirigiéndose de inmediato a su próximo destino. Dejando atrás a la cabecilla de la medicina y los venenos, junto a su hija y su asistente. Ambos llegando a un acuerdo anteriormente para llegar en tiempos desiguales. Evitando levantar alguna mínima sospecha.

Al final. Dejando con una sensación de incomodidad al peliblanco y al Guerrero. Pues, a pesar de que recibían ayuda externa para hacer su cometido. No podían olvidar que cada uno manejaba sus propios intereses para mantenerse a su lado, y eso era frustrante de muchas maneras.

El casco de los caballos aún sonaban gracias al suelo que se mantenía húmedo, el cual parecía brillar gracias a la luz de la luna a lo alto en el firmamento. Mientras la brisa nocturna los acompañaba en el trayecto. De alguna manera reconfortándolos ante lo que se avecinaba y ante lo vivido hace poco.

Astra daba ligeros golpes al caballo para seguir avanzando, mientras el Guerrero le seguía a su lado. Imitándolo. Notando como es que el peliblanco suspiraba de vez en vez. Mirando a la lejanía mientras se perdía en sus pensamientos.

Debía ser duro todo esto.

Lein siempre fue un Guerrero. Y ciertamente había momentos cruciales en los que se arrojo a circunstancias realmente malas y cruciales. Sin embargo, eso fue solo en batalla. Nunca se tuvo que topar con algo fuera de espadas y peleas. Entendía. Por supuesto que lo hacía. Estaba lleno de empatía por su Joven Amo. Pero, justo ahora incluso con todo el poder que albergaba. No podía evitar sentirse con las manos atadas ante lo que sufría el otro, y ciertamente quería hacer algo al respecto. Aunque sea mínimo.

-Astral-sama...-Llamo, sin obtener éxito- Astral-sama... Astral-sama-Llamo una segunda y tercera vez. Apenas atrayendo la atención del mencionado hasta la quinta vez.

-¿Eh? ¿Pasa algo Lein?-Preguntó, mirando a su guardián. Juntando un poco más el caballo para acercarse a él.

-Nada peligroso Astral-sama, solo me preguntaba. Si de verdad se sentía cómodo ante la petición del señor Kon...

-Oh... Así que es eso... ¿Tienes curiosidad?

-Si. Yo... no puedo evitar sentirme curioso al respecto... Me preocupo mucho por usted, y ciertamente no estamos en épocas para complacer a alguien más... Así que...

-Comprendo... Y sí, tienes razón. No estamos cumpliendo peticiones personales. Sin embargo también me pongo en sus zapatos... Sin magia suficiente, sin movilidad, y su vida acortándose a cada segundo, sabiendo que va a dejar a su único tesoro. Debe ser difícil también...

-Es verdad, pero también piense en usted. Quiero decir, ¿Esta dispuesto a aceptarla solo por cumplir la palabra de alguien ajeno a usted? ¿A sus sentimientos?

-...-Astral sonrió levemente. Negando con su cabeza- Nunca dije que iba a cumplirlo... Se que Ana es una mujer fuerte, ella no necesita que alguien la cuide como si fuese un cristal a punto de romperse. La conozco desde hace años. Sé de lo que hablo...

-¿Entonces? ¿Qué es lo que planea hacer al respecto con la petición?

-Solo la ignorare hasta que todo termine... Colocare a Ana de mi lado para hacerlo no tan tedioso... No tienes que preocuparte por mi Lein...-Menciono Astral. Sonriendo de manera amable a su Guerrero. Calmándolo sin saber.

-Supongo será así...-Dijo, dando por concluido el tema. Permitiéndose relajarse al menos hasta llegar de nueva cuenta al Palacio. Hasta que una nueva duda surgió. Esta causándole mas interés que el tema anterior. ¿Acaso su Príncipe se había enamorado antes? ¿Conocerá lo que es el Amor romántico? Aquel que solo se entrega a los amantes. ¿Estaría mal si lo pregunta?

Astral pareció ver las diferentes muecas de su Guerrero. Así que más o menos intuyendo que algo cruzaba por su mente. Se vio invadido por la curiosidad. ¿Qué es lo que podía afectar tanto a un Guerrero?

-Lein, ¿Pasa algo?- El mencionado se sobresalto por un momento antes de negar.

-No... No es nada...

-¿Estas seguro?

-Sí... No se preocupe por mi Astral-sama, solo son cosas sin importancia...-Astral no pudo evitar girar sus ojos a manera de incredulidad.

-...Hn. Para ser cosas sin importancia te esta consumiendo la curiosidad... Puedo verlo en tu rostro...-El Guerrero le miro antes de suspirar. Dándose por vencido. Era cierto. Después de tanto tiempo juntos como Maestro-Aprendiz. Ambos ya conocían muchas de sus costumbres y caras. Era imposible ocultar el sol con un dedo.

-Es verdad. Lamento ocultarlo...-Se disculpo, recibiendo un asentimiento del peliblanco. Permitiéndole avanzar- Solo me preguntaba... ¿Se ha enamorado alguna vez Astral-sama?- El peliblanco, así como los espectadores miraron con cierto interés la respuesta del Príncipe. Quien solo atinó a sonrojarse, delatándose de esa manera.

-B-Bueno, yo... No lo sé... No puedo llamarlo enamoramiento...

-¿A que se refiere?

-Pues...-El peliblanco solo se sonrojo un poco más antes de cambiar de tema bruscamente- ¡Oh! ¡Mira, la ciudad esta más cerca!-Exclamo. Haciendo avanzar a su propio caballo, dejando atrás al Guerrero, quien no pudo evitar reír ligeramente ante lo visto. Si bien, su señor era maduro para ciertas cosas, para otras era todo un novato. Quizá debería dejarlo así por ahora. Ya tendría tiempo de preguntarle en el futuro.

Se prometió así mismo. Sin saber, que realmente que lo único que no tenía era eso. Tiempo.


Ambos llegaron de acuerdo a lo previsto. Sin levantar sospechas o si quiera miradas maliciosas. Lo cual les dio pauta para hacer lo siguiente, y eso era alterar el horario establecido del Reina, ubicándolo hasta dentro de un mes. No queriendo exponerse antes de tiempo. Bajando la probabilidad de fallar tan solo al principio. Mientras Lein alteraba el horario de sus hermanos menores. Enviándolos lejos en misiones falsas que los harían perderse al menos un par de meses, haciendo imposible su regreso al Palacio. Enviándose el mismo en alguna otra, siendo excusa para reunirse de nuevo con el curandero.

De alguna manera todo encaminándose a un buen resultado.

Astral se mantuvo fuerte todo el tiempo en el que se cumplía el lapso del mes establecido. Bajando su cabeza ante su madre cuando debía, dejándose intimidar de diversas formas por él. Aguantando en silencio mientras sus viejas heridas eran abiertas a propósito en sus infernales "entrenamientos". Esperando en las sombras hasta que el día anhelado llegó. Y con ello el principio del movimiento.

El primero en irse fue el mismo Lein. Embarcándose a una misión de "supresión" a los Neran. Excusándose de ser algo necesario para salvaguardar la integridad de Gea. Agradando a oídos de Aren, el cual, gracias a su odio no pudo malinterpretar aquello. Esto siendo aprovechado por el Guerrero, quien dio sus atributos antes de irse. Siendo seguido después por Ema. Quien se mostro un poco mas renuente, pero dispuesta a realizar su trabajo ante la mirada acusadora de su Majestad. Esa iba a ser una herida que no podía cicatrizar con el tiempo.

Han y Lian eran un equipo. Así que a ambos se les asigno la misma misión. Mandándolos lejos a la frontera sur en busca de un objeto raro y valioso que despertó interés en el Reina. El cual solo aprobó esto de manera silenciosa. Viéndose satisfecho por ello, sin dejar de mirar en ningún momento a su hijo. Sonriendo con ligera burla.

Rem fue el siguiente, siendo precedido por Hayato. Ambos acordando irse juntos después de dos semanas. Aceptando la compañía de kyle y Erí. Los cuatro separándose después para dirigirse cada uno a una frontera distinta. De esta manera dejando solos a madre e hijo en el Palacio. El cual se volvió una vez más una fortaleza impenetrable.

Astral apenas y podía mantenerse al margen gracias a el primer paso obtenido con éxito. Esto siendo opacado levemente por los "entrenamientos" y estudios que le mantenían ocupado todo el día y parte de la noche. Obligándole a estar en silencio. Uno que agradaba al Reina, el cual daba visitas constantes a su dormitorio. Dando solo comentarios a su parecer.

-Astral... ¿Cuanto más has avanzado?-Cuestiono Aren. Sentándose en la cama del peliblanco. Cruzando sus piernas para posar uno de sus codos sobre ellas, sosteniendo su rostro con una mano debajo de su barbilla.

-He avanzando lo suficiente madre. Mis estudios están dando frutos...-Respondió el peliblanco. Sin dejar de escribir algo en su escritorio, rodeado de libros y pergaminos.

- Oh~ ¿Es eso así? Me alegra mucho querido. Sin duda cada vez estas más cerca para ser el Rey que Gea necesita. No esperaba menos de ti...

-Sí. Gracias madre...

-Hn...-Aren dio un resoplido ante la respuesta. Entrecerrando sus ojos para después sonreír sin más- Como esperaba de mi hijo, sin duda no me equivoque en confiarte el Mundo de Gea...

-Por supuesto. Has invertido mucho para que se logre...

-Ciertamente. Ciertamente... En fin. Debo irme, piensa en lo mucho que me has dicho. Tu pueblo te necesita, así que esfuérzate un poco más...

-Como lo ordenes madre...-Menciono Astral. Mirando de soslayo al pelinegro. Quien no paro de sonreírle hasta salir del lugar. Dejándole con un mal sabor de boca. Mientras fuera de la habitación Aren mantuvo su semblante frio delante de la puerta. Sus ojos entrecerrándose sin más.

Su hijo estaba actuando más dócil de lo usual y sus Guerreros desaparecieron uno a uno.

Definitivamente algo estaba mal. Muy mal.