Los días venideros fueron como una prueba de fuego para Astral. Pues su madre se mantenía al pendiente de cada una de sus acciones. Estas siendo reportadas cada cierto tiempo como si él fuese un espécimen de laboratorio. Algo Realmente molesto. Sin embargo pudo soportarlo hasta que en una buena oportunidad pudo escapar de nueva cuenta gracias a su primer Guerrero y mentor. El cual con señas, le indicó el momento oportuno para tomar un descanso. Dejándolo salir de incógnito a la cuidad, la cual, bien parecía brillar un poco más que en el día.

Amaba esos momentos de libertad. Le eran bastante refrescantes, y más aún sabiendo lo que acontecería en el siguiente día. Daik y Lein habían sido muy amables de cubrir su ausencia, así como tapar su huida. Argumentando que al menos debía disfrutar de algo que él gustara antes de que su mundo cambiara por completo. Suponía que era de cierta verdad.

Con su mente vacilando de un tema a otro. De una orden a otra. De mantener su fachada para que su madre no sospechara, era algo realmente agotador. Así que con una sonrisa se dispuso a avanzar entre las personas cabizbajas. Dispuesto a dejar ir por un momento la agonía que terminaría mañana por la noche. No desaprovecharía la buena intención de su Guerrero y de su amigo. Aún cuando al principio se puso realmente renuente a aceptarlo.

Flash Back

Astral se mantenía sentado frente a su escritorio ignorando de manera olímpica a las dos personas detrás de él. Quienes le hablaban con preocupación y con una ligera molestia ante sus constantes negativas los últimos días. Argumentándole una vez más en contra de lo que estaba realizando sin cesar los últimos meses.

-Astral-sama entienda que eso no es bueno para su salud. Pensar demasiado las cosas solo hará que surjan errores o malos entendidos. Por favor escúcheme...-Hablo Lein. Acercándose a su Señor. Ocupando el lado izquierdo al lado del peliblanco, mientras Daik ocupaba el derecho.

-Astral, por favor solo tomate un solo descanso. No te matará descansar un día ¿sabes?

-...-Astral solo dio un giro más a su pergamino antes de seguir escribiendo al reverso.

-¡Astral!-Se quejo el pelinegro. Colocando sus brazos en su cadera, mirando de manera indignada a su Señor.

-Es suficiente-Anuncio Lein, arrebatando de manera limpia y rápida el trabajo del peliblanco, ocasionando una leve molestia en el mismo. Alzándolo en su mano fuera del alcance del menor.

-¡Oye!

-Vaya, hasta que por fin dejas de lado el trabajo para hablar. Es un milagro-Se burló Daik. Apenas conteniendo su sonrisa.

-...-Astral suspiró, dejando ir el enojo creciente así como el dolor de cabeza. Negando poco después- Daik, Lein. No es necesario que haga algo al respecto. Es mi deber velar que todo salga bien. Soy el principal organizador, así que por favor no se angustien por mí. Estaré bien una vez hayamos concluido todo esto...-Dijo, pasando su mirada a ambos hombres que aún le miraban con una ceja arqueada. Claramente incrédulos.

-No. Por mi parte no me detendré hasta que tomes un descanso. Has estado sentado en ese escritorio por cinco días seguidos-Acuso Daik, agitando su mano derecha antes de azotarla levemente en el escritorio. Como si señalara al culpable de que su Señor este de esa manera.

-Eso no es sano su Majestad. Debería saber que incluso en un entrenamiento es necesario el descanso, de otra forma solo se estancaría antes de seguir avanzando-Argumento una vez más el Guerrero. Provocando que el peliblanco cruzara sus brazos.

-Sé que no es nada sano. Lo sé...-Menciono Astral antes de desviar su mirada ante los presentes- Pero... Siento que es la única manera en la que no me puedo volver loco con la situación... Mantenerme activo me ayuda a no pensar de más...-Admitió. Haciendo que Guerrero y sirviente se miraran momentáneamente antes de negar levemente. Lein tomando la palabra después.

-Hay mejores formas de distraerse mi Señor...

-Es verdad -Apoyo Daik- ¿No acaso no disfrutas de beber el alcohol de los seres Neran? ¿Por que no salir a buscarlo por ti mismo? Ese ha sido un gusto que no se ha permitido desde que su padre, el Señor Elifas desapareció...

-Bueno... -Astral vacilo. Pues aquella verdad era algo que le apenaba un poco. Ya que era más un gusto heredado. Algo que era irónicamente cortesía de su madre. A él le encantaba beber nuevas cosas, probar otras. Así que beber alcohol fue lo que más le agrado, especialmente por que funcionaba de manera extraña en él- No voy a negar que me gusta pero...

-No. No. No diga más. Quizá sea la mejor manera de evitarle aunque sea un poco el estrés y la mala perspectiva de lo que haremos pronto. Le ayudaremos a que se de un descanso. Ya esta decidió-Anuncio Daik. Notándose claramente entusiasmado. Mientras era secundado por Lein. El cual asentía en aprobación.

-Sí. Sin duda Astral-sama lo merece. Ha hecho mucho por otros. No esta mal retribuirle algo para variar...

-¿Qué? Esperen, yo no-

-No aceptaré una negativa más. ¡La semana entrante saldrás del Palacio a distraerte!-Exclamo feliz el pelinegro. Ignorando la mirada estupefacta del peliblanco. Quien negaba con sus manos y cabeza.

-No decidan por-

-Para nada. Esto ya se ha decidido. Haré los preparativos-Se excuso Lein. Saliendo de la habitación con una ligera sonrisa en su rostro, apenas deteniéndose en el pasillo volteando detrás de él, buscando algo con la mirada, al final alzando sus hombros, descartando lo que sintió. Quizá haya sido su imaginación.

Daik por otro lado ya se había lanzado al armario del peliblanco para buscar el mejor conjunto de ropa que haría desaparecer a su Señor. Estaba tan emocionado de ayudarle. Nada podría salir mal si era a causa de algo bueno.

Astral solo negó antes de sonreír. De verdad que aún entre tanta oscuridad tenía a personas que se preocupaban por él.

End Flash Back

Sus pasos le guiaron hasta una de las mejores posadas de la ciudad. Una que, en sus mejores días había mantenido a seres Astrales y Neran unidos como una familia en el restaurante del segundo piso. Algo que le hacía resaltar naturalmente entre las otras, al menos hasta los años que vinieron después. Opacando su brillo, así como su verdadero objetivo. Dejando solo estelas de lo que alguna vez fue en las paredes del lugar. Donde pinturas y retratos colgaban de manera elegante. Y en donde solo seres Astrales habitaban en un ambiente triste.

Un recordatorio más de por qué debía hacer lo que debía hacer.

Un suspiro escapó de sus labios. Retomando una postura recta, entrando al establecimiento, sabiendo directamente al segundo piso, encontrando solo a un par de personas en el lugar. Las cuales le ignoraron al seguir en su amena charla. Ajenos de quién es el que les acompañaba.

Su mirada viajo hasta la última mesa del establecimiento. Y decidiendo que esa la mejor del lugar, en donde estaría aislado de lo demás, fue que se dirigió a ella. Tomando asiento rápidamente. Observando todo a su alrededor, una empleada del lugar acercándose para tomar su pedido, sonrojándose al verle tan apuesto y misterioso.

-Buenas noches Joven Amo. ¿Qué es lo que desea beber?

-...-Astral pareció pensarlo antes de contestar con una sonrisa- Me gustaría beber algo de Kadov...

-Oh... Por supuesto. En seguida lo traemos. Solo que tendrá que esperar al menos unos quince minutos para ello... Hace mucho que nuestros clientes no piden esa bebida...- Explicó de manera amable la joven Astraliana, inclinándose en disculpa.

-No te preocupes. Esta bien, esperaré...

-Gracias por su comprensión. En seguida comenzaremos con su orden... Me retiro, si hay algo más que desea no dude llamarme con esa campana sobre la mesa...

-Sí, muchas gracias- Agradeció a la joven. La cual solo asintió, alejándose de él rápidamente a hacer su trabajo. Dando la bienvenida a una bella Dama que entraba al lugar, asignándole una mesa lejos del peliblanco.

Astral dio un suspiró más ante la visión que recibía. Animándose al ver como es que algunas de los seres Astrales aún mostraban algo de bondad. Independientemente de su trabajo. Esto dándole más razones para seguir adelante en su elaborado plan. Quizá si hacía suficiente podría lograr la paz una vez más. Le gustaría contemplar el lugar lleno de ambas razas como antes.

Hn. Últimamente estaba añorando muchas cosas.

Sus pensamientos se dirigieron de un lugar a otro. Apenas percatándose de una cara familiar que le llamaba. Asustándolo momentáneamente ante una leve sacudida.

-¿Astral?...

-¿Qué? ¿Quién?-Fue lo primero que dejo salir ante tal llamado. Topándose con su mejor amiga de infancia. Ana mostrándose de la misma manera que él. Ambos saliendo de incógnito.

-Hola Astral... ¿Puedo sentarme?

-¿Qué? Ah. Sí, por supuesto. Adelante... No esperaba verte por aquí...

-Ni yo lo esperaba... Solo quería darme una vuelta por la capital antes de regresar con mi padre...

-Oh. Supongo están preparando todo...-Menciono Astral un poco incomodo. Recordando la propuesta de aquel hombre mayor. La cual, realmente no contesto.

-Sí. Mañana tendremos una dura pelea después de todo. Debemos estar preparados... ¿Qué hay de ustedes?

-Estamos en las mismas condiciones. Lo demás esta en espera para la hora indicada...

-Ya veo... Astral-Llamo Ana, mirando a los lados como si no quisiera que lo siguiente que fuese a decir se escuchara en el lugar. Extrañando a Astral, quien solo imito el gesto. Acercándose a ella para escuchar mejor.

-¿Qué sucede? ¿Es algo malo? ¿Paso algo malo?-Cuestiono preocupado. A lo que Ana solo negó. Sonrojándose por alguna razón.

-No. No es nada de eso. Es solo que...

-¿Solo qué...?-Insistió.

-Mi padre me ha dado la buena noticia sobre mi compromiso. No pensé que de verdad darías esa propuesta a mi padre Astral... Es... Muy amable de tu parte. Realmente no imaginé que necesitaras a una esposa como yo... Así que... Estoy muy agradecida por ello...

-¿Qué?- Fue lo primero que dijo Astral antes de caer en cuenta lo que había pasado a sus espaldas.

-Hare mi mayor esfuerzo para no decepcionante...-Dijo Ana, haciendo una reverencia de absoluto respeto a Astral. Usando una postura que solo los recién casados usaban con sus parejas. Dejándole en claro que ella había aceptado aquella irrelevante propuesta. Molestando severamente a Astral.

Él no había dicho nada al respecto. Mucho menos hubo una aceptación de su parte. El curandero obviamente le estaba obligando a hacer lo que él consideraba correcto. Y eso no le agrado.

Al parecer su descanso no se daría sin tregua.


Las bebidas se trajeron después. Y bien Astral podía ser catalogado el ser más despiadado del Reino. Pues justo cuando la empleada dejo los encargos, ella pudo percibir un ambiente bastante pesado alrededor de la pareja en la última mesa. Bien parecía una pelea bastante grave para que la cara de la bella dama se contorsionara de distintas maneras a la vez. Haciendo resaltar un sonrojo. No por vergüenza, sino más bien por el enojo y la furia. Mientras el peliblanco se mantenía mortalmente serio. Ninguna emoción asomándose en ningún lado. La empleada solo salió corriendo de ahí. Esperaba no limpiar ningún desastre después.

Ana parecía que no podía contenerse de alguna manera mas que arrojando su bebida al suelo con fuerza. Desatándose en llanto momentos después. Apenas realmente importándole a Astral, el cual dio un sorbo a su propia bebida. Esperando a que su compañera se compusiera una vez más. Lo cual ocurrió cuando la bebida que dejaron para él fue rellenada al menos como unas cinco veces más. Provocando un ligero sonrojo en su rostro. Primeras señales de ebriedad.

La bella dama al final, después de desquitarse con casi todo a la mano, fue que se disculpo profundamente con Astral. El cual solo asintió.

-L-Lamento eso... No soy así normalmente...

-Lo sé...

-De verdad que lamento el malentendido y las acciones de mi padre. Prometo que no volverá a ocurrir-

-Confió en ti... Eres una mujer realmente fuerte, valiente e inteligente. Sé que no permitirás que te usen de esa manera. No cuando se que puedes luchar por ti misma...-Menciono Astral. Moviendo un poco la bebida en su mano. Haciendo resaltar el cristal de la misma. Dando un sorbo después.

-...-Ana le miro un poco antes se asentir. Sintiéndose apenada y comprendida a la vez. Odiando la terquedad de su padre- No mencionare nada de esto cuando llegue a casa. Pero espero puedas cooperar conmigo al menos hasta que mi padre decida que es suficiente... No podemos darnos el lujo de perder su ayuda por un asunto tan trivial... -Astral comprendió a lo que Ana se refería.

-Hecho... Seré un buen "Esposo" hasta que esto termine...

-Gracias Astral. Eres un buen amigo... De verdad lamento esto...

-No te preocupes. Por que mejor no te quedas conmigo a "festejar" nuestro compromiso-Menciono el peliblanco. Alzando su bebida, invitando a la dama a hacer lo mismo. La cual entendió rápidamente el hacer de su compañero. Asintiendo con un suspiro. Calmando la furia y la vergüenza que le invadieron al verse engañada por su padre.

Todo mientras los espectadores miraban de reojo al Rey del Mundo Astral. Dudando sobre sus propios límites. Le había roto el corazón a una bella mujer solo por que no le gusto lo que sucedió detrás de la cortina. ¿De qué mas formas actuaría si algo como eso volvía a pasar? Esperaban nada bueno por supuesto.

El tiempo paso, así como las bebidas tomadas. Ana ya estaba por irse, al menos hasta que Astral, en su momento menos brillante de lucidez la detuvo. Abrazándola de manera incómoda, sonriendo como un tonto mientras sus ojos miraban a otras direcciones. Dándole una mala espina a un embarazado.

-¿Astral? ¿Pasa algo?-Cuestiono Ana de manera divertida. Burlándose un poco de su amigo. El cual negó como un niño pequeño.

-N-No pasa nada malo-Contesto, arrastrando sus palabras- Solo...

-¿Solo...?

-¿Me darías tu cuerpo?

¡¿Qué?! Fue la pregunta colectiva de los espectadores. Incluyendo al peliblanco, el cual sintió un jalón en su cabello. Provocado por un bello embarazado que le miraba entre molesto e impresionado. Parecía que le debía explicaciones.

-...-Ana le miro como quien mira a un fenómeno antes de apartarlo con rapidez. Un sonrojo subiendo a sus mejillas ante lo escuchado. Negando con vergüenza- ¿De que hablas? Por supuesto que no. No. No. No.

-Eh... ¿Por qué? Prometo que no dolerá... Bueno, quizá al principio. Pero lo demás podría ser hasta placentero...

-¿¡Qué?!... -La vergüenza de Ana estaba alcanzando nuevos límites- ¡No! Astral no estas en tus cabales. Así que no. Fingiré que no escuche nada... Me voy...

-Pero... -Intento decir el peliblanco. El cual fue detenido por un Daik que apareció casi de la nada. Tomándolo de sus brazos para que su hermana se fuese del lugar. Agradeciendo al recién llegado.

-Daik. Es una verdadera suerte que estés aquí... Te encargo a Astral... Parece que tomo de más... Esta diciendo puras tonterías...

-No tome mucho-Objeto el peliblanco, ocultando al menos un par de botellas de las siete que eran. Fallando miserablemente- Bueno quizá un poquito...-Admitió como un niño que hace una travesura.

-Ah. Olvídalo. Me voy... Puedes decirle que este tranquilo. Nosotros nos haremos cargo del resto... Ya las revueltas estarán listas para la hora acordada... -Informo Ana antes de dirigirse a la salida. Despidiéndose de su hermano adoptivo con una sonrisa. Era mejor distraer a los Guerreros faltantes con ello, sumado claro, a sus misiones falsas.

-Sí. Gracias Ana...-Se despidió Daik antes de mirar a su amigo, el cual pasaba a beber una vez más- Quizá... Hacerte beber no fue una buena idea que digamos... Olvide que eres propenso a beber hasta caer si nadie te cuida... Mi culpa... Vamos. Volvamos. Aun hay cosas que hacer... -Dijo, tomando la cintura del peliblanco, pasando uno de los brazos ajenos por su cuello. Ayudándolo a pararse correctamente.

-Daik... Eres tan amable... ¿No gustas darme tu cuerpo?

-¿Qué?... Jajajaja de verdad que estas ebrio, dices puras tonterías...-Menciono con diversión el pelinegro antes de sacar a su amigo del lugar, pagando lo consumido, mirando después la noche estrellada- Me gustaría que estuvieses así mas seguido... Hace mucho que no te veo sonreír...

-Eres un buen amigo Daik... Te protegeré si hace falta...

-Hn. Lo sé amigo. Lo sé... Pero a veces desearía que no lo hicieras... No sabemos como terminará este juego que tenemos...

-Tienes razón... -Susurro el peliblanco de manera dolida.

-Sí... Vamos, Lein ya debe estar esperándonos...-Dijo Daik encaminado al otro por la orilla del camino, apenas atrayendo miradas curiosas de los pocos transeúntes. Quienes miraban como es que un par de buenos amigos se ayudaban a llegar a casa. Era una hermosa amistad.


La resaca que tuvo Astral horas después le hizo jurar nunca beber otra vez. Cosa que Lein y Daik solo ignoraron por su bien. Era obvio que rompería ese juramento una vez viera el momento adecuado.

Ambos hombres después de dejar a Astral en buenas condiciones, fue que abandonaron la habitación del mismo para ir y hacer sus propios papeles en lo que seguiría después. Lein ocultándose, siguiendo el hilo de que estaba en una misión fuera del Palacio, mientras Daik reorganizaba a los sirvientes muy por debajo de la mesa. Preparando el escenario antes imaginado y creado. Ayudando de esa manera a las barreras que Astral había colocado antes en el ala oeste. Esto siendo el preludio para lo que acontecería en la noche de ese pronto día.

Astral entonces, después de que la bebida bajara en su cuerpo y su energía fuera purificada, decidió salir hasta el balcón del Palacio, en donde tomo aire fresco. Lo cual le cayo bien seguido de su baño. Dejando el olor a alcohol lejos de él. Volviéndose su enemigo por ahora. Limitándose a mirar las estrellas a lo lejos, las cuales ya estaban siendo barridas por la creciente mañana. Los primeros rayos del sol saliendo a la lejanía.

-Ya casi es hora...- Susurro para si mismo. Apenas notando como es que una esfera de color rojo se arremolinaba delante de él. Pasando a colarse en su cuerpo de manera veloz, volando a su alrededor. Como si estuviese acariciándolo, haciéndolo reír suavemente- Hola, hace tanto que no te veía... ¿Como has estado?

El silencio se prolongó para los espectadores quienes no escuchaban lo que la esfera de energía le decía al Príncipe de Gea. Quien parecía responder a lo que fuese que le dijera.

-Oh~ eso es fantástico... Supongo... ¿Hn? ¿Hacer lo que yo? ¿Cómo qué?

- Bailar. Escribir. Vivir día a día...

-Me temo que eso es un poco complicado... Necesitas de un cuerpo para que sea así... -Aquellas palabras resonando de pronto para los espectadores.

-¿Un cuerpo? ¿A caso necesito uno?

-Sí. Un cuerpo puede ayudarte a muchas cosas. Especialmente a poder interactuar a tu alrededor...-Explico Astral con paciencia. Sonriendo de manera enamorada a la bella esfera. Esto solo siendo notado por Yuma.

-¿Crees que pueda conseguirlo?

-Por supuesto. Solo que debes preguntar si la persona esta dispuesto a darlo, de otra forma estaría mal tomarlo a la fuerza...

- Entiendo...

-Me alegra que sea así... ¿Sabes? Si tengo éxito en lo que se avecina, deseo poder ayudarte a conseguir tu propio cuerpo. ¿Estarías dispuesto a que te ayude en esa tarea?

-¡Sí!

-Comprendo. En ese caso...-Menciono Astral mientras miraba a lo lejos como es que el sol comenzaba a salir. Anunciando el nuevo día- Daré todo de mi para que eso sea posible... Lo prometo, amigo mío...

La esfera pareció estar feliz. Pues momentos después se acerco hasta dar un ligero roce con su energía en la mejilla contraria. Desapareciendo al poco tiempo. Dejando atrás al peliblanco. Quien sonrió confiado. Volviendo apenas a sentir la ansiedad de los últimos días.

-Debo regresar a mi habitación... Casi es momento-Anuncio. Encaminándose de regreso. Sin sospechar absolutamente nada.


Los planes estaban listos, las ordenes estaban dadas. El tiempo de plazo ya había sido cumplido con éxito. El Reina parecía no sospechar absolutamente nada, pues sus mandatos y discursos no habían cambiado. Así que era el momento que Astral había estado esperando desde hace ya varios años.

Era ahora o nunca.

El pueblo de Gea vería muy pronto su libertad.

El día que ya había comenzado con un buen clima, fue avanzando hasta que el reloj marco al menos las cinco de la tarde. Su rutina fue exactamente la misma. No cambio. No hubo alguna vacilación en ello. La única diferencia fue que su sirviente Daik se mantuvo lejos de él, laborando deliberadamente bien. Nada sospechoso. Nada fuera de lugar. Claro, no lo notarías sí tan solo dabas una rápida mirada al Palacio. Los sirvientes fueron reubicados, el ala oeste paso a estar casi vacía y el ambiente mantenía un aura siniestra en todo esto.

La tragedia parecía anunciarse por sí misma.

Astral salió de su habitación con un semblante bajo, su cabeza ligeramente agachada. Sus ojos posados en el suelo en una actitud depresiva. Algo "usual" en él. Sus pasos resonaron por los pasillos, los cuales aun eran invadidos por los demás sirvientes que no descansaban en esa área, quienes solo se inclinaban antes de seguir con sus trabajos. Ignorando el pequeño y muy sutil temblor de su cuerpo. Bien parecía que todos estaban confabulados ese día. Nadie parecía percibir nada extraño. Y eso. Eso era bastante a su favor.

Siguió su camino sin detenerse, pasando por la ruta antes marcada por Lein. El cual ya debería estar en camino, o sino ya estaría llegando a esas alturas al Palacio, dándole apenas una sensación de seguridad ante lo que estaba a punto de cometer.

Su mente era realmente un caos. Se repitió constantemente que lo que estaba por hacer era algo necesario para salvar a su pueblo, a su gente. Sin embargo aún había algo que le hacía sentir culpable, un atisbo de amor colándose de pronto en sus recuerdos. Haciéndole vivir una vez más cada una de las buenas experiencias al lado de su madre, calando profundamente en su corazón. Llevándolo al límite en menos tiempo del esperado. Era como si sus sentimientos aparecieran de repente ante algo que se supone ya había imaginado una y otra vez, practicado hasta el cansancio para evitar justamente eso. Una protesta muda surgió dentro de él. Presentándose de manera esporádica entre lapsos. Casi deteniéndolo, sin embargo, para bien o para mal. Su rencor era más. Se obligaba a sí mismo a avanzar. Llegando justamente al lugar indicado.

Su madre estaba a una puerta de distancia. Y él ya tenía una espada desenvainada en mano.

Sabía que no tenía tiempo. Escucho a los últimos sirvientes hablar de las revueltas organizadas para este propósito, desviando la atención de los Guerreros al mando de Aren. La única excepción siendo Lein. Todo saliendo según lo planeado.

Dio un suspiró, largo y sonoro.

Hubiera dado todo con tal de no terminar de esta manera.

El sonido de la puerta abrirse fue lo que le saco de su infierno personal. Su mano sobre el picaporte fue suficiente para hacerle saber que todo estaba por terminar. Ahora solo tenía que matar a su progenitor.

Lo único que no espero ver fue sangre dorada manchando el suelo.

¿Qué había pasado?

¡Algo estaba mal!