El actual Rey del Mundo Astral, justo en este momento, estaba un poco confundido. Al igual que su prometido y futuro esposo: El actual Reina Yuma. Quien le miraba a intervalos de tiempo entre su antigua versión a su actual yo. Moviendo ligeramente su rostro ante las distintas expresiones que se posaban en él de manera delicada. Como si intentara descifrar el mejor enigma del universo.

Y quizá no estaba tan lejos. Pues aquel lugar hermoso, lleno de estrellas y un mar tan abierto como el horizonte, era algo que ya ambos conocían.

Estuvieron antes ahí, ocurriendo justo cuando Hotarando les tendió uno de los mejores retos y peores experiencias. Yuma, si mal no recuerda, había estado en el cristal. Sellado y a salvo. Mientras que él estaba jugándose la vida en una cápsula de recuperación en el Mundo Varian. Despertando la preocupación de sus amigos y rival.

Quienes justo ahora le miraban con una rara expresión. Sentimientos entremezclados que les hacía balbucear varias cosas que realmente no tenían conexión entre sí. Predominando entre ellos el sentir de la perdida. El dolor aun menguando sus psiques por todo el Mundo de Gea que, para bien o para mal. Terminó en una tragedia. Siendo casi completamente borrada a petición de quien menos pensaron, y que en su lugar, quizá habrían hecho lo mismo.

Había demasiados puntos a considerar realmente como para ahora tomar una clara decisión al respecto. Apenas recordando vagamente que aquello era algo pasado. Algo que ya había sido borrado y reescrito.

Algo que no podía volver por más que quisieran.

Siendo el más afectado, el antiguo Rey del Mundo Astral. Elifas. El cual se mostraba de manera seria y ausente. Culpándose por lo que no sabía que había pasado, por haber dejado a su hijo solo, por haberse dejado engañar por su esposo. A quien, de haberle persuadido, quizá. Solo, quizá, le hubiese dicho la verdad sobre sus síntomas antes de que fuese demasiado tarde.

Todo ello siendo una clara muestra de que tanto había fallado en proteger a quienes quería. Aumentando la lista de pecados que debía a su propio hijo y esposo. Haciéndose prometer, en el fondo de su corazón, que algún día. Haría la debida retribución. Quizá todavía había tiempo.

Quizá...

Su mirada posándose en su hijo. El cual le observaba de soslayo sin decir nada, alejando sus ojos cuando su prometido le jalo una de sus mangas. Atrayendo su atención, acercándolo a él de manera sutil mientras limpiaba su rostro de las lágrimas antes derramadas. Consolándose por tenerlo cerca. Sobando después, de manera amorosa su vientre. En donde sintió una energía revolotear ante el toque. Animándole un poco más para lo que sea que se les estaba mostrando.

Confundiendo a Elifas un poco. Pues sí los Guerreros habían muerto.

¿Cómo es que aún seguían viendo vestigios del pasado?

Podría armar muchas teorías, pero sabía de antemano que precipitarse haría que solo se sacaran conjeturas erróneas y erradas. Así que, justo como cuando todo comenzó. Guardo silencio, de manera expectante ante lo que vería. Distrayéndose de vez en vez por lapsos de tiempo. Aún procesando lo revelado.

Seguía siendo difícil de creer...

Demasiado doloroso de tomar...

Un suspiro fue lo que escapo de sus labios antes de que la escena frente a todos comenzara a moverse. Atrayendo miradas acuosas e irritadas por las lágrimas. Apenas otorgándoles un alivio después de tantas emociones expresadas y vistas. Especialmente a Astral, quien se sentía desnudo ante lo que se había obligado a ver. Incomodándose de que todos le vieran en aquel estado tan... Débil. Ignorando deliberadamente los pensamientos contradictorios de los presentes, quienes despertaban cierta admiración a su persona. Admirándolo por soportar tanto.

Demasiado... De hecho.

Así que, preparándose para lo que sea que iban a ver. Fue entonces que el ambiente se torno serio y silencioso, posando sus ojos en aquel recuerdo que los mantenía a la expectativa. Escuchando el débil despertar de aquel Astral. Quien comenzó a removerse de manera lenta y aletargada. Abriendo sus ojos suavemente antes de quedarse mirando al infinito. Su expresión confundida haciéndole reaccionar como toda persona lo haría.

Agitándose antes de sentarse en aquel lugar. Empujando levemente y sin querer al peso que se mantenía aun sujeto a él. Mojándose más por el movimiento, haciendo sonar de manera armónica el agua que le rodeaba. Siseando ante un dolor que su mente percibía, pero que su cuerpo ya no lo hacía. Llegando a confundirle aun más. Haciéndole mirar a sus lados. Analizando el lugar.

Notando como el agua apenas era de un altura de quizá quince centímetros como máximo. La arena fuertemente compacta debajo de él sintiéndose cómoda ante el toque. Moviéndose ligeramente al rededor de sus dedos. Acariciando su piel, mostrándole algo que le alivio y preocupo a partes iguales. Pues aquellas heridas tan graves así como las consecuencias de la última batalla vivida, habían desaparecido en ligeras cicatrices que cubrían la totalidad de su cuerpo. Especialmente su torso. El cual se mostraba abiertamente junto a su ropa ahora reparada.

Su abrigo, así como su camisa y playera dejando ver un poco más de piel. El agua marcando los músculos que solo un buen entrenamiento podía hacer.

Avergonzándose cuando noto como es que un joven, de no más de quince años, le tomaba fuertemente de su cintura. Mientras sus manos delgadas surcaban libremente sobre su piel una vez que comenzó a moverse. Provocándole ligeras cosquillas. Despertándolo del ligero shock ante lo visto. Alejándole sin delicadeza de él en un rápido movimiento que le hizo moverse al menos un par de metros lejos de aquel, al parecer, único ser vivo a la redonda. Dejándole caer sin más al agua. Consiguiendo despertarlo también.

-¿Qué? ¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Algo esta mal?-Preguntó aquel joven de manera rápida antes de sentarse debidamente, mientras su largo cabello cubría su, ahora Astral lo notaba también, desnudez. Dejándole a la vista unos bellos ojos rubí que le robaron el aliento por un momento antes de contestar.

-¿Quién...? ¿Quién eres tú? ¿Qué es este lugar? -Su voz sonando fuerte y débil en intervalos. A la vez que su vista no se despegaba de aquel chico que le volteo a ver con una radiante sonrisa que le congelo.

-¡Ah!-Exclamo de pronto antes de levantarse y correr en su dirección. Posándose frente a él en casi segundos. Sentándose muy, muy cerca de él- ¡Lo logre! ¡Te traje de vuelta e hice tu deseo realidad! ¡Astral!-Llamo, abalanzándose sin aviso sobre el peliblanco, quien se dejo derrumbar por él. Confundiéndose ante lo declarado.

Haciendo un esfuerzo por rememorar, mirando el cielo estrellado y la aparente luminiscencia del lugar. Siendo azotado poco después por los eventos ocurridos.

La conspiración descubierta.

El asesinato de la familia de Daik y de él mismo.

Las peleas de los Guerreros y sus deseos de redención.

Su liberación.

La revolución falsa.

Y... Su enfrentamiento final con...

Sus ojos pasaron a llenarse de lágrimas ante lo recordado. Alarmando rápidamente aquel joven que de inmediato le tomo de su rostro. Acunándolo entre sus manos. Limpiando con la yema de sus dedos aquellas lágrimas traicioneras que se atrevieron a surcar sus mejillas. Sintiéndose descolocado por la calidez que Expedia el chico encima de él.

-¿Quién...? ¿Por qué...?-Quiso preguntar, más parecía que las palabras se atoraban en su garganta. Haciendo sonreír de manera melancólica al joven que inclinó su cabeza ante ellas. Como si de verdad le hubiese entendido. Respondiéndole sin dudar casi de inmediato.

-Soy yo... Astral soy yo. ¿No me recuerdas?-Cuestiono. Acercando sus labios a los oídos del peliblanco. Susurrándole de manera lenta y cálida- Me dijiste que conseguirás un cuerpo para mí... Que me darías forma para que pudiese vivir como uno de los tuyos. ¿Lo recuerdas?

Aquellas palabras golpeando de sobremanera a Astral. Quien de inmediato le alejo de manera estupefacta. Levantándose en menos de lo que espero. Tomando a aquel ser de sus hombros antes de mirarle a los ojos. Buscando algún vestigio de mentira o algo similar, sintiendo un gran alivió y conmoción cuando no lo encontró.

-T-Tú... Tú eres...

-Sí Astral. Soy esa esfera que te seguía a todos lados. ¿Ahora reconoces mi voz?

Astral solo necesito un segundo antes de abrazar a aquel joven con fuerza. Estrujándolo en sus brazos, sintiendo como si algo sumamente importante se hubiese quedado con él. Protegiéndole de la soledad absoluta. Acompañándole en su peor momento. En su notable debilidad. Dándole un alivio casi interminable. Provocándole un par de lágrimas que oculto junto a su rostro en la curva del delgado cuello. Rozando el cabello sedoso que ahora era portador aquel ser que desde su nacimiento estuvo ahí para él.

Ayudándole desde las sombras como un buen amigo. Compañero. Haciéndole enamorar después de tantas pláticas y aventuras juntos, por más imposible que fuese que algo así pasara. Cobijándole en el peor momento de su vida. Brindándole tanto como pudo.

La amargura pasando a segundo plano de un momento a otro. Dejando salir todo lo que guardaba su corazón. Sintiendo las manos reconfortantes de aquel joven en su espalda. Frotando de manera suave, cariñosa, consoladora. Haciéndole notar cuanto necesitaba aquello. Sintiéndose libre de una carga que jamás había prestado atención hasta ahora. Permitiéndose entonces, llorar cada una de sus perdidas. Su dolor. Sus acciones. Su egoísmo. Y su culpa.

Sintiéndose entonces y solo entonces.

Astral.

Un joven de veintiún años.

Un Príncipe que se vio en la necesidad de acabar con su pueblo, con su Reino, y con su familia.

Alguien que, perdió más de lo que gano.

Sí. Por fin podía sentirse como solo un hombre. Y no como un ser todo poderoso que tenía la responsabilidad de salvarlos a todos. Por fin... Por fin podía descansar.

Así que sin notarlo, enterrado en su dolor y alivio. Fue que descanso en los brazos que en ningún momento le soltaron. Acunando su cabeza después en su regazo. Acariciando su rostro y cabello una vez que se calmo. Otorgando el silencio necesario antes de que pudiese volver a hablar con voz ligeramente ronca y profunda. Haciendo estremecer por un segundo a su cuidador. El cual le miro, deteniendo sus caricias. Esperando lo que fuera que fuese a pronunciar. Dispuesto a escuchar. Dándole aún más tranquilidad a Astral, quien sonrió en agradecimiento a aquel simple acto que, pudo calentar después de años su corazón.

-Tu nombre es... Yuma, ¿Cierto? -Aquel joven le parpadeo antes de asentir de manera entusiasta. Viéndose como un niño inocente que apenas conocía el mundo. Sus grandes ojos rubí siendo un deleite para el peliblanco. Quién continuó preguntando con suavidad. -Puedes decirme por favor, ¿Cómo es que estoy vivo? Y ¿Cómo es que... Conseguiste tu cuerpo? -Yuma solo asintió antes de sentarse de manera recta. Mirándole seriamente.

-Sí... Veras, antes de que murieras. Tu mismo, con tus acciones. Me diste un cuerpo que pudiese usar gracias a tu magia que menguaba en el momento. Haciéndolo de cero. Como un capullo esperando su germinación completa una vez que algún ser se sacrifica para ello. Brindándome la oportunidad de renacer y vivir como lo que ves ahora... No necesariamente necesitaba que el alma dejara algún cuerpo para yo tener uno. Simplemente bastaba la intención y el momento...

-¿Ah? Pero-Interrumpió Astral, parándose lentamente antes de encarar al ser que amaba- Cuando morí yo... Yo no estaba pensando en eso... ¿Cómo es qué...? -Yuma solo sonrió con paciencia.

-Tus intenciones anteriores arraigadas en tu corazón, fueron suficiente para que ocurriera... -Declaro con un profundo sonrojo. Haciéndole entrever a Astral a lo que en verdad se refería.

El amor que él mantenía por Yuma fue lo suficiente para hacerle nacer una nueva vez. En un cuerpo físico, surgiendo a causa de un sacrificio. Lo cual ocurrió cuando enfrento con todo lo que tenía a su madre. Catalogándose como tal.

Un bello sonrojo purpura viéndose en sus propias mejillas solo hizo jadear ligeramente a los espectadores. Quienes, por primera vez en años. Le veían avergonzarse abiertamente.

Sin duda aquellos recuerdos dejándoles ver una parte más humana de Astral. Ganándose rápidamente su completo aprecio y favor. Siendo III el más conmovido. Quizá puedan hablar mucho más después.

El Yuma del pasado miro entonces a su acompañante. El cual desvió su mirada al suelo, jugando sutilmente con el agua que le cubría de manera amable. Haciendo sonar de nuevo aquella melodía tranquila de aquel líquido. Haciendo volver a fluir la conversación.

-Y sobre tu muerte...-Menciono Yuma con ligero dolor en su voz, como si todo aquello aún pudiera verlo una vez mas- Fue gracias a la Carta Númeron que estas aquí... Que estamos aquí. En donde no existe nada y al mismo tiempo existe todo... -

-¿La carta...?-Susurro Astral mirando de soslayo a un costado, notando entonces aquella pieza de la Carta Númeron que aún seguía su ciclo interminable. Solitaria y maravillosa, sobrevolando el mar que le reflejaba con devoción, al final haciéndolo reír de manera baja. Apenas perceptible. Logrando entender todo- Ya veo...

-...-Yuma le observo, cambiando su mirada a una más tranquila, sonriendo una vez vio la comprensión en los ojos de Astral, provocándole una paz que se le había sido arrebatada antes- Has cumplido con lo que te has propuesto... Y ayude lo más que mi poder podía dejarme, pero me gustaría haber ayudado más... Lo siento mucho...-Se disculpo, agachando su cabeza en señal de culpabilidad. Haciendo alarmar a Astral. Quien de inmediato negó, tomándole de la barbilla antes de acercarse a él. Sosteniendo su mirada con una fuerza que logró impresionarlo. Provocando un rezumbar dentro de él. Su corazón agitándose ante tal muestra de afecto.

-No tienes que hacer eso. Y mucho menos tienes que disculparte... Me has ayudado, más de lo que crees. Además, se que tu poder disminuía cada que te alejabas de la carta Númeron. Así que no había manera de que todo cambiara... Y esta bien. Estoy bien con eso... Por qué se que no estaba solo... No como lo creí en su momento...-Declaro. Haciendo sonrojar a Yuma. Quien solo le agradeció internamente antes de sonreírle como una persona lo hace con su ser especial. Provocando que el peliblanco cayera en cuenta de lo que hacía. Alejándose rápidamente por reflejo. Ocultando su propio sonrojo ante la mirada del otro. Mirando una vez mas el suelo con timidez. Cambiando de tema, fingiendo que no vio nada más.

-¿P-Puedes entonces decirme qué es lo que eres... O bueno, lo que eras? Ya sabes, antes de conseguir tu cuerpo-Pregunto de manera nerviosa Astral. Pasando una de sus manos por su corto cabello, acomodándolo ligeramente, mostrando inconscientemente parte de su pecho una vez más. Provocando algo dentro del menor, quien le miro de manera distinta un poco antes de sonreír. Alcanzando uno de sus mechones de cabello antes de morderlo de manera suave, exponiendo parte de sus labios.

Un bonito color cereza llamando poderosamente la atención de Astral. Quien negó antes de verle a los ojos. Arrepintiéndose de inmediato, aguantando entonces las ganas de voltear y correr. Enterrando a fuerza un instinto que no sabía estaba ahí. Aferrándose entonces a todo menos a la hermosa y tentadora imagen que se le mostraba. Notando por primera vez la belleza del ser que alguna vez llego a fantasear y querer. Sintiendo de pronto sequedad en su boca.

Ahora las estrellas parecían más interesantes.

Yuma, quien le veía hacer reacciones raras, solo le sonrió antes de responder con voz suave y tranquila.

-Para contestar a tu pregunta. Debo decir que pertenezco a la Carta Númeron. Soy una de las energías que colindaban con ella desde el principio de los tiempos. Soy aquel a quien llaman "Caos".

-¿Caos?-Interrumpió Astral. Dejando pasar aquellas sensaciones que le abrumaron en un principio. Calmándose poderosamente ante el nuevo tema- ¿El Caos que creo al mismo universo y sus poderes?

-Sí. El mismo. Aunque, me dan mucho crédito. Yo solo tome conciencia después de mi compañero. A quien estuve buscando una vez nos separamos a causa de la última creación- Menciono el menor, agitando levemente su mano antes de mirarle con intensidad.

-¿Compañero?

-Sí. Mi compañero. Mi complemento. Mi otra mitad... -Dijo acercandose a él. Mostrándole solo a él su completa desnudez. Captando totalmente su atención, provocando un sonrojo profundo en lo que antes era azul claro. Alarmándole de sobremanera.

-¡E-Espera! ¡Espera! -Exclamo Astral claramente avergonzado. Pasando a quitarse su abrigo para cubrir con rapidez a su compañero. Protegiéndolo de la vista que no sabían que tenían. Tranquilizados una vez que Yuma tomo aquella prenda para portarla correctamente, cubriéndose totalmente. Sonriendo ante el gesto.

-Gracias... -Agradeció con timidez. Acercando aun más aquel abrigo a su cuerpo. Sintiendo por primera vez la tela sobre su piel. Encontrando hipnótico el olor que desprendía.

-N-No tienes por qué agradecerlo. Esta bien. ¿Puedes continuar por favor?-Pedio Astral. Sentándose una vez más en el agua. Esperando a que su compañero hiciera lo mismo. Quien solo le miro antes de volver a sonreír. Asintiendo cuando se poso frente a él. Sentándose de manera recta, dejando ver parte de sus largas piernas, adornadas con tatuajes como los que le cubrían también a él. Consiguiendo despertar su curiosidad.

-Como decía...-Yuma continuó- Me separe por accidente de mi compañero. Así que comencé a buscarlo por todo el universo sin parar hasta que... De casualidad... Lo encontré-Menciono. Mirandolo una vez más sin siquiera parpadear. Mandando un mensaje que Astral apenas creyó.

-¿Yo?

-Así es. Tu eres mi compañero. A quién tanto busque...

-P-Pero... ¿Cómo?-Astral se mostraba estupefacto- ¿No se supone que yo debería entonces ser una luz de energía como tú? O bueno, como lo eras...

-Sí, puede ser. Sin embargo eso no tiene porqué siempre ser así... El universo es cambiante y nosotros también...-Yuma suspiró- Veras, cuando te encontré. Tu ya habías pasado aquella etapa, perdiendo parte de tu poder. Convirtiéndote en un ser mortal. Pasando a ser lo que eres ahora... Un ser Astraliano. Olvidando lo que eras y adquiriendo una nueva identidad. Comenzando a vivir como un ser normal. Disfrutando de la vida hasta que... Bueno... No creo que tenga que mencionarlo...-Astral coincidió.

-C-Creo que entiendo tu punto. Pero aún así. No logro comprenderlo. ¿No se supone que la Carta Númeron fue encontrada por la primer familia Astraliana hace milenios? ¿Cómo es que...?

-Te espere...-Interrumpió Yuma. Levantando ligeramente su cabeza para observar el cielo nocturno- Te espere hasta que volvieses a aparecer...

Aquellas palabras calando profundo en Astral. Quien le miro con sorpresa. De pronto volviendo a sentir como es que sus ojos volvían a mojarse. Dejando salir un par de lágrimas que después limpio con brusquedad. Volteando a un costado su cabeza. Hablando con voz temblorosa.

-Oh... Y-Yo, nunca me lo imaginé... sinceramente no se que decir...

Esta siendo la primera vez que Astral se queda sin palabras. Mostrándose tímido ante el ser que le veía con amor. La paciencia colmando su alma antes de volver a acercarse a Yuma. Dando un abrazo torpe ante lo nuevo sobre él. Aun estando estupefacto ante lo escuchado. Al igual que los espectadores.

-No puedo decir que lo recuerdo... Pero, muchas gracias por todo lo que has hecho por mí... -Agradeció Astral, presionando un poco a Yuma. Quien le envolvió de igual manera. Emocionándose ante aquella respuesta.

-No lo agradezcas. Apuesto a que hubieses hecho lo mismo por mi... Mi lindo Astral-Aseguro Yuma. Mostrando la mejor sonrisa hasta ahora. Dejando escapar un par de lágrimas ante todo lo pasado y vivido solo para llegar a este punto.

Cuando en algún momento. Solo existían dos seres. Los cuales gracias a su curiosidad, fue que la luz se creo. Alejando la oscuridad perpetua del mundo. Dando vida a la creación, separándose inevitablemente después. Reencontrándose milenios más adelante. Esta vez. De una manera en la que uno de ellos agradecía. Sintiendo con todo su ser aquel amable compañero que estuvo con él sin importar qué, dejándose ayudar ante su nueva vida. Mostrándole algo que el deseaba también. Prometiendo un nuevo futuro. Un nuevo comienzo. Al final, quizá lográndolo y quizá no. Ambos compartiendo sus brazos ante lo inesperado.

Había sido de todas formas un viaje largo. Uno que, para Yuma. Había valido la pena.

Las estrellas del lugar brillando aún más. Acompañando el reencuentro que tuvieron aquellas almas que desde el inicio. Se complementaban de maneras casi inexplicables. Haciendo entender algo a los espectadores ajenos a los protagonistas.

El amor era algo hermoso. Algo increíble. Duradero. Y quién lo posea, bien puede hacer un y mil milagros como el que veían. En donde, Yuma no podía vivir y ser sin Astral, y Astral, no podía ser ni vivir sin Yuma. Aún con todas las dificultades que enfrentaban juntos.

Dificultades que trajeron a la realidad al Astral del recuerdo. Quien de inmediato se avergonzó una vez más, separándose apenas gentilmente de Yuma, alejándolo unos cuantos centímetros para entonces desviar su mirada hacia el pedazo de la Carta Númeron. Tratando de no parecer nervioso ante lo revelado y sucedido. Hablando en voz baja y alta por intervalos. Fallando en ocultar sus nervios.

-P-Pero... Aun así. Se que me has estado buscando, pero yo ya no soy aquel que recuerdas. Ahora soy el Príncipe Astral. Soy diferente... -El temor de pronto colándose sin querer. Haciendo sonreír levemente a Yuma, quien tomo con cuidado el rostro de su compañero antes de hacerlo mirarlo. Enfocándose en sus ojos para después emitir su respuesta.

-Y eso sigue estando bien para mí. Por qué así como tú. Justo ahora me presento como Yuma. Un ser mortal también... Con un cuerpo que respira. Siente. Sufre y Ama. Así que dime, ¿Eso esta bien para ti?

Astral entonces le miro de manera detenida. Analizando cada rasgo. Cada facción. Admirando el bello rostro que se le presentaba. De pronto sorprendiéndose por amarlo sin miramientos, acariciando su cabello con la mirada. Los mechones rozas y negros resaltando naturalmente de su piel. La cual estaba llena de tatuajes como la suya. Tan tersa que era imposible no querer tocarle. Su figura pequeña y esbelta siendo un deleite que jamás había imaginado pero que siempre espero. Culminando en dos hermosos ojos que solo parecían mirarle a él y nada más que a él. En un mundo infinito y basto. Uno que, descubrió. Quería conocer y probar. Tanto como pudiera, saciarse hasta estar satisfecho y volver a hacerlo. Una y otra vez.

Yuma evocó tantos sentimientos que, justo ahora era imposible de soportar. De alejar. Así que sonriendo de manera decidida. Fue entonces que le sonrió. Tan abiertamente como lo había hecho de pequeño, recordando vagamente lo más feliz de su infancia. Agradeciendo por primera vez, que todo aquello hubiese pasado. Solo para volver a ese ser que le sostenía aun en el fin del mundo. En el abismo que significaba él mismo.

Sus ganas de vivir volviendo con tanta fuerza que le hizo suspirar. Queriendo más de la vida. Más de Yuma. Encontrando entonces una respuesta definitiva. Una que marco lo que siguió. Su voz sonando tan confiada y amorosa, que por un momento, Yuma dejo de respirar. Aguantando las ganas de llorar. Deleitándose después de aquellas palabras que le seguirían por siempre. Aferrándose a ellas aún si no las recordó después.

-Yuma sigue siendo Yuma. Como energía o como mortal. Yuma es Yuma. Y no puedo estar más que contento con ello...

-¿E-Es aso así?-Pregunto Yuma con voz temblorosa. Mientras un bello sonrojo se posaba en sus mejillas, y un par de lágrimas traicioneras bajaban por sus mejillas.

-Sí... Definitivamente y ciertamente... Sí, siempre sí... -Respondió Astral. De pronto acortando la distancia que le separaba de Yuma. Posando sus labios sobre los ajenos en un gesto sencillo, pero muy significativo. Levantando entonces sus pedazos el mismo. Volviéndolos a pegar. Encontrando un camino claro y conciso.

El recuerdo de pronto colocándose oscuro antes de cambiar a una escena diferente, sin embargo en el mismo lugar. Mostrando entonces como es que Astral estaba sentado tranquilamente sobre el agua, sonriendo levemente en lo que parecía ser una sonrisa eterna. Portando solo sus prendas inferiores, dejando ver su torso. El cual ahora estaba marcado por cientos de cicatrices, y una que otra marca purpura que les hizo dar una idea a los espectadores sobre lo que había pasado. Confirmándolo una vez notaron la espalda del peliblanco.

Rasguños frescos y sangrantes de pronto adornándolo. Mientras Yuma, ahora portaba las prendas superiores de Astral, tapando su desnudez. Aunque dejando ver sus piernas con marcas parecidas a las que portaba Astral. Su cuello siendo el más afectado. Su cabello siendo un desastre. El cual trataba de solucionar, fallando en el tercer intento. Rindiéndose sin más, acercandose entonces a Astral, quien le recibió con los brazos abiertos. Acunándolo después en su regazo. Sobando discretamente sus caderas y piernas.

Siendo tan íntimos que el actual Yuma sintió celos de sí mismo por no recrear la escena. Prometiendo que, una vez todo terminara. Él volvería a hacer lo mismo. Ignorando como es que Astral a su lado, estaba demasiado avergonzado. Su rostro calentándose tanto que casi competía con alguna piedra activa o una jema brillante. Mientras los espectadores desviaban la mirada o solo atinaban a sonrojarse. Tratando de ignorar como es que la pareja se demostraba su cariño. Volviendo su atención una vez ambos protagonistas comenzaron a hablar. Importándoles poco su posición.

-¿Entonces? ¿Cuál es tu decisión Astral?-Cuestiono Yuma en un tono bajo. Cariñoso, expectante. Acariciando con su pulgar la mano de su compañero. Quien le sonrió con tranquilidad. Mirando el vasto cielo encima de ellos. Dejando sonar el agua de manera relajante.

-Comenzare todo una vez más... Arreglare todo de alguna manera, y volveré a alzar a ambas razas en armonía...

-Oh~ Eso suena bien para mí... -Susurro Yuma. Recargándose libremente en el pecho de Astral- La Carta Numeron puede ser capaz de cumplirlo... Pero eso traerá todo lo malo una vez más, ¿Estas dispuesto a cargar con ello?

Astral le miro antes de besar con delicadeza y devoción su coronilla. Asintiendo poco después.

-Sí... Estoy dispuesto, aún con lo que vuelva a sufrir. Aún con lo que deba esperar, haré lo que no pude en mi vida pasada. Quiero que todos vuelvan a tener una oportunidad más como yo la estoy teniendo ahora. Quiero ver salir el sol una vez más en el horizonte, sentir la brisa y la naturaleza... Y sobre todo. Deseo reencontrarme contigo una vez más. Aún si no podre recordarte a causa del poder de la Carta Númeron. Deseo hacerlo... Deseo volver a enamorarme de ti y acompañarte en donde quiera que estés. Estar a tu lado, y jamás dejarte ir...

-Astral...-Susurro Yuma. Dejando caer un par de lágrimas antes de asentir en acuerdo. Dando una sonrisa brillante y anhelante- ¡Yo también lo quiero!

Astral sonrió ampliamente antes de abrazarle una vez más. Acariciándole mientras el pedazo de la Carta Númeron pasaba a activarse, tragando en una luz brillante todo lo que alcanzaba a tocar. Dejando los segundos contados para la pareja que se veía con emoción y anhelo.

-¡Te estaré esperando Astral!

-Sí. Y yo también te estaré esperando Yuma...

- ¡Te Amo! -Sus voces sonando al unísono un poco antes de desaparecer en medio de aquella luz brillante. Besándose ante la incertidumbre de no saber que les esperaba.

Sus recuerdos siendo borrados para protección del menor. Quien nació en un nuevo mundo con una nueva apariencia. La humanidad comenzando a existir después de milenios.

Mientras los recuerdos de Astral así como su poder fueron fragmentados y escondidos. Haciéndolo aparecer en la costa de un nuevo Reino. Uno de colores brillantes y puros. Su apariencia siendo distinta a propósito. Confundiendo al Rey que llego a caballo, siendo escoltado por guardias que dieron el aviso de un ser extraño. Encontrándose de frente a Elifas. Quien le miro de manera extraña antes de verle caer en inconsciencia.

Haciendo mover los nuevos engranajes del destino. Al final dando una respuesta al actual Rey del Mundo Astral. Quien, con un simple ademan. Fue que cerro una vez más, el mundo de los recuerdos.

La vida tenía que Seguir...