El Mundo de los Recuerdos se había cerrado. Y esta vez esperaban que fuese para un plazo de tiempo largo, muy, muy largo antes de volver a sumergirse en alguna experiencia similar. Pues aquello les había hecho dudar incluso de su propia existencia y propósito. Logrando desconectarlos de la realidad y responsabilidades que vivían y enfrentaban día a día.
Era sumamente aterrador sumergirse por completo en recuerdos que no eran suyos. En una vida ajena que, si miraban en dirección contraria encontrarían a su lado. Astral sonriéndoles de manera amable ante lo que escondía su gran historia detrás.
Y no era que fuese realmente algo para reprochar, sino más bien, les parecía increíble que a pesar de ello. Su fortaleza siguiese ahí. Latente y renovada a diario. Mientras que seguía al frente de un Reino nuevo. Uno maravilloso y lleno de buena fortuna. El cual se levanto de sus propias cenizas, entablando las relaciones antes horriblemente llevadas entre ellos y sus vecinos. Quienes, sin saber. Ya habían estado en algo similar antes. Pero de igual manera, siendo diferente. Nerans siendo Varians. Sabiéndose entonces renacidos a su manera. A su forma de ver la vida y sus direcciones. Dejando como seres neutrales a los humanos; grandes colaboradores para ambos Reinos tiempo después. Jugando un papel importante en las relaciones y nuevas direcciones a tomar. Involucrándose en algo que, ahora era diferente. Distinto.
Consiguiendo entonces, cambiar el rumbo de la historia. Encaminándose a algo que pensaba Astral, se acercaba más y más. De alguna manera siendo partícipes en la nueva carrera y futuro a tomar. Entusiasmándose ante el destino. Algo que, ahora notaban. No estaba escrito en piedra.
Sus rostros serenos, pareciéndose al de Astral antes de desaparecer de aquel Mundo. Dio inconscientemente una respuesta satisfactoria a los Regentes. Y entonces, al fin se les dio un descanso de todo aquello. Alegrándose y prometiendo agradecer la confianza del par de Gobernantes del Mundo Astral antes de ser llevados a la inconsciencia. Consiguiendo despertar poco después en el lugar en donde comenzó todo. En donde los Guerreros les tendieron la mano para ayudarles a salir de ahí. Excusando la ausencia de Astral y Yuma. Quienes despertaron antes y por ende salieran primero.
Sabiendo que había cosas que acomodar antes de encararlos una vez más. Esperando llegara el momento adecuado después de unas buenas y merecidas horas de sueño.
El cielo aún mostrando sus estrellas y su sola luna azul. Sorprendiéndoles ante el tiempo transcurrido desde que todo inicio. Apenas permaneciendo un día y medio en aquella sala. Lo suficiente para descubrir muchas más cosas que ignoraban.
Encaminándose entonces al final, a cada una de sus habitaciones. Despidiéndose medianamente de los demás. Pues debían admitir que seguían aturdidos y con una nueva perspectiva. Todos excusándose de todos ante lo vivido. Sabiendo que necesitaban tiempo para saber como proceder y como es que le demostrarían su admiración al peliblanco y al embarazado. Esperando no abrumarlos después. Sintiendo como el final de un largo día.
Los primeros en llegar a sus habitaciones fueron Shark y Durbe, los cuales, con parsimonia, ayudaron al otro a quitar sus ropas. Tomando prenda por prenda antes de depositarla a un lado, dejando la cama libre para que ellos se recostaran casi en un silencio demasiado ruidoso, el cual fue de inmediato acallado por Durbe. Quien apuro a su prometido a meterse debajo de las sabanas. Acercandose a él una vez todo estuvo en posición.
La dulce brisa nocturna colándose de pronto por una de las ventanas. Encarándose de frente, mientras sus miradas chocaron sin más. Encontrando el mismo sentir.
Comenzando entonces a susurrar bajo sobre el tema. Como si no quisieran que sus palabras fueran escuchadas o puestas bajo lupa. En donde quedo claro la admiración genuina a aquel ser que en algún momento paso desapercibido para ellos. Encantándose con la habilidad y las enseñanzas valiosas que había dejado la experiencia recién vivida. Sus opiniones siendo cambiadas conforme más se entretenían en la charla. Debatiendo puntos que incluso llegaron a robarlos de la realidad y sus alrededores. Apenas entendiendo entonces las relaciones expuestas entre lo que ahora era sus enemigos. (Y sorpresivamente madre biológico de Astral, por más que aquello les pusiera los cabellos de punta).
Sus sentimientos comenzando a entremezclarse ante todo eso. Haciéndolos aún hablar más y mas. La lógica dominando su rumbo. Siendo el más entusiasmado Durbe, quien miraba casi sin parpadear a su amado, haciendo gestos y demás ademanes. Provocando toda la atención de Ryoga, el cual daba sus puntos de vista cuando su prometido se encerraba en algún camino. Guiándole con paciencia ante la información. Congeniando al final que, aún quedaban temas a hablar y pendientes a tratar.
-¿Ryoga?-Llamo Durbe en un susurro suave. Dejando salir un bostezo entre ello.
-Te escucho, fuerte y claro-Respondió el mayor, acariciando con devoción la mejilla de su amado. Acercándolo a él en un gesto protector y cariñoso. Pasando sus brazos por la cintura de su amado, dejando uno después para que Durbe pudiera acomodar su cabeza en el.
-...Todo lo que he visto...-Durbe comenzó vacilante- ...Me hace pensar demasiado en muchas cosas...
-¿Cómo que?-Las caricias de Shark siguieron. Sus dedos tocando suavemente la piel ajena.
-En que, a pesar de tener el pasado que tengo. Lleno de sangre, dolor y sufrimiento. Soy demasiado afortunado... Muy afortunado...
-...-Shark se detuvo por un momento. Encontrando la mirada de su amado después. Una bella sonrisa recibiéndole junto a un bello sonrojo- ¿Por qué lo dices? -Durbe solo sonrió un poco más. Acercandose para rozar sus labios con los de su prometido. Susurrando en ellos.
-Por que tu estuviste a mi lado en todo momento... Aún si solo era tu subordinado, aún si solo era un sirviente más... Jamás me dejaste en la oscuridad. Siempre velaste por mi aun cuando yo no veía merecedor de serlo. Por tomarme en cuenta aun cuando veía el dolor en tus ojos ante cada Guerra... Por eso y más... Me siento realmente afortunado. Muy afortunado-Declaro. Depositando después un cálido beso, el cual fue rápidamente atendido por Shark, quien sonrió entre medio de aquella muestra de afecto. Estando muy de acuerdo con su querido prometido.
Pues, si revisaban su propia historia. Su propio camino. Tenían el consuelo de estar juntos. Apoyándose mutuamente en los momentos más oscuros por los cuales tuvieron que transitar, uno a otro defendiéndose hasta morir. Dejando una silenciosa promesa de volverse a ver. A encontrar. Y sin duda, la historia de Astral les había dado darse cuenta de todo lo que ellos mismos ignoraron. Atesorando entonces más este momento.
En donde bien, podían seguir hablando en los brazos del otro. Incluso si los encontrara el sol, entreteniéndose en su presencia. Sintiéndose reconfortados y entendidos. Encontrando un hogar aun lejos de su verdadera morada. Cada uno agradeciendo la oportunidad. La cual, ahora más que nunca, no dejarían marchar.
Ya que, así como ellos, que habían encontrado la felicidad. Deseaban más que nunca también compartirla. Extenderla a ese par de amigos que habían y seguían sacrificando tanto.
Querían que entendieran que no estaban solos. Que ahora los tenían a ellos. Sin importar si antes eran o no creadores del universo mismo. Pues, ahora. Ellos eran sus amigos. Y a sus amigos jamás se les abandonarían. Bien lo prometieron al llegar, entonces solo tenían que cumplirlo. Les demostrarían que ellos ahora existían para acompañarlos. Para apoyarlos. Y sobre todo.
¡Para ser los nuevos tíos de ese ser que ya venía en camino!
Nada podía impedirles seguirlos apoyando. Y así lo seguirán haciendo. Queriendo que el deseo de Astral de tener una vida tranquila se hiciese realidad.
Lo merecía. Ambos lo merecían.
Shark se alejo apenas un poco de su amado, besando una vez más antes de mirarle a los ojos. Encontrándose con el universo mismo. Así como con la bella aceptación y la emoción de un mañana. Consiguiendo sonreír al final, posando su frente sobre la contraria.
De verdad que estaba tan feliz de estar vivo.
Durbe acurrucándose, fue que dejo caer sus parpados. Dando fin a la larga conversación. Llamando silenciosamente a que Shark hiciera lo mismo. Lo cual no tardo mucho en suceder, siendo entonces ajenos a la luz de la mañana que entraba por la ventana. Bañándolos con parsimonia.
Se hablaría. Pero por ahora. Por ahora solo se debía descansar.
Alito, quien había vivido lleno de injusticias y demás ataques en algún momento de su antigua y actual vida. De alguna manera ahora sentía que podía conectar mucho más con alguien a quien una vez estuvo a punto de matar, sin si quiera conocer la verdad de todo lo que había detrás. Ese ser que después se volvió su amigo y compañero de duelos amistosos por medio de Yuma. Astral resonando de pronto.
Sus sentimientos seguían confusos al igual que sus pensamientos, sin embargo, podía ver claramente que era lo importante. Y en este caso, debía admitir que se sentía especial y ligeramente un poco más que los ciudadanos comunes. Pues, él como quienes le acompañaron habían sido testigos de hechos sin precedentes. Entendiendo razones, y verdaderos motivos que solo dejaban varados víctimas de algo que, para bien o para mal. No era culpa de nadie más que de las circunstancias.
Pues, si el mismo se hubiese puesto en aquel lugar. Tampoco sabría que debía hacer. ¡No tendría ni idea! Y sin embargo Astral lo supo. Lo hizo y lo llevo a cabo. Aún cuando perdió tanto. Aún cuando sus huesos fueron torturados y fragmentados. Aún cuando las cicatrices quedaron y las lágrimas se secaron.
Era algo sin duda. Increíble. No había mejor manera de describirlo. Y su respeto había aumentado en demasía. Así como su querer, ya que, de ahora en adelante. Él también se encargaría de estar con aquellos dos amigos que dieron tanto. Mirándolos desde una nueva luz, pero con el mismo cariño de siempre, pues muy a pesar de que se enterara que eran entidades mas allá de su conocimiento. Ellos mantenían su historia con él, y eso era más que suficiente.
Se sentía satisfecho de ello. Aun incluso de perder una apuesta sobre el futuro heredero. A quien, por cierto, esperaba la autorización para formarlo en el camino de un Guerrero. ¡Sería su maestro favorito! Bien podía verse.
El pequeño blandiendo un arma a los dos años como un maestro capaz gracias a él. ¡Por supuesto! ¡Era más que perfecto! Ya incluso podía verlo. Sentirlo, e incluso oírlo.
Aunque, ¿Por qué se escuchaba como golpes en madera?
Sus sentidos agudos le sacaron de sus pensamientos y ensoñación. Notando entonces el verdadero motivo de tal sonido. Encaminándose entonces a la puerta con su pijama a medio vestir. Claramente quedando a la mitad ante tal abrumante experiencia.
Encontrándose entonces con Gilag, Mizael y Rio. Quienes le miraron con diversión antes de meterse por la fuerza a la habitación, una botella sospechosa siendo dejada en la mesa de centro. Mientras cada uno de ellos se acomodaba sin permiso en los mullidos sillones de estar, esperándole con una sonrisa mediantemente cansada pero, decidida.
Al parecer llegando a la misma conclusión que el. Por supuesto, dejando las fantasías de lado. E inmiscuyéndose en otras.
-¿Qué hacen Aquí? ¿Saben que es malo visitar a un señorito como yo a media noche?-Cuestiono Alito. Acercandose hasta sus amigos. Quienes solo le dieron una mirada incrédula.
-¿Sigues siendo un señorito?-Se burló Rio. Causando un sonrojo marcado en el Emperador. Haciendo reír a los demás- Soy una dama y aún así salgo... Hasta donde tengo entendido soy de fiar. ¿Acaso tú no?
-Como sea...-Alito zanjó el tema, haciendo un ademán- ¿Qué necesitan a estas horas?
-¿Qué no esta claro ya?-Mizael señalo la botella en la mesa, haciendo aparecer un juego de copas ante ellos, las cuales tomó prestadas de un par de sirvientas muy amables que atendieron su pedido.
-¿Beber? ¿Ahora? ¿A tan altas horas de la noche? ¿En un Mundo desconocido? ¿Con ustedes?-Jugo Alito. Provocando un rodar de ojos y risas mal disimuladas.
-¡Claro! ¿Por qué no? Es claro que es una buena idea-Respondió feliz Gilag, quien de inmediato hizo el favor de servir a los demás, quienes esperaban entusiastas la bebida. Alito solo le miro.
-...La última ves que dijiste eso terminamos en un bosque cerca de Heartland. Medio desnudos y sin dinero, ni hablar de nuestras cartas. ¡Tuvimos que buscarlas en un jodido lago y después ponerlas a secar!
-¿Qué ustedes que? -Soltó Rio. Deteniendo su bebida.
-¿No acaso dijeron que esa vez fue una excursión que salió mal?-Preguntó Mizael. Apenas dejando entrever sus ojos llenos de diversión.
-Ah...-Alito solo tosió ante aquello, mirando entonces a su mejor amigo. Tomando la copa que le tocaba, bebiéndola de golpe. Ignorando olímpicamente las moradas inquisidoras de sus compañeros- ¿Entonces que venían a hablar?
-Astral...-Dejo salir Rio. Ayudando al pobre del Emperador. Atrayendo la atención de los otros dos.
-Oh eso-Susurro Alito en comprensión, volviendo su mirada a una más sería pero amena- ¿Hay algún problema al respecto?
-No. Creo que es lo contrario-Respondió esta vez Mizael. Tomando un sorbo de su copa, el líquido verdoso brillando a cada movimiento que daba, como si hubiese un universo dentro de ella- Me temo que quiero ayudar a Yuma y Astral mucho más...
-Coincido. -Menciono Rio. Siendo seguida de Alito y Gilag- Esta... Experiencia. Estos recuerdos de Astral, me han puesto en una posición en la que de verdad quiero contribuir a un mundo mejor. Un mundo tranquilo...
-¿También tu?-Cuestiono Gilag, sonriendo en alivio aparente, dejando salir un suspiro- Creí que era el único con ese pensamiento...
-Por lo visto creo que no-Respondió Alito. Sonriendo a su amigo, colocando una mano sobre su hombro. Palpando con ligera fuerza antes de mirar a Rio y Mizael - ¿Estamos pensando lo mismo entonces?
-¿Qué? ¿El ayudar a nuestros amigos con la madre malvado de Astral loco de remate? Por supuesto. Tienen mi apoyo-Respondió Mizael sonriendo de medio lado. Antes de que Rio le mirara con un ligero seño fruncido.
-¡Oye! Ese es un tema delicado. No lo menciones así...
- Oh~ ¿Es que acaso estoy en algo incorrecto?
-B-Bueno no pero...-
-Entonces así se queda. Además, nosotros tenemos nuestras historias con él. No podemos olvidarnos de eso también, debemos tener cuidado. Ya hemos descubierto hasta donde puede llegar, estamos en un juego muy peligroso...
-Eso es verdad-Apoyo Gilag- Ahora más que nunca debemos ser unidos. En especial con el ser que lleva Yuma en el vientre... -Sus palabras de pronto emocionado a los presentes, quienes rápidamente dejaron salir sus fantasías.
-¡Mi bello sobrino y futuro modelo!-Exclamo Rio- ¡Su belleza rivalizara incluso con el mismísimo Adonis! ¡Ni hablar de la fuerza que le enseñare! ¡Podrá dominar a quien quiera que se atreva posarse en su camino!
-¡Mi estudiante favorito!-Dijo Mizael- ¡Su saber e inteligencia le dará un futuro táctico y sistemático que ayude a ambos mundos! ¡Sera un brillante erudito!
-¡Mi brillante Guerrero que luchara dando todo lo mejor de sí! -Menciono Alito, sus ojos brillando ante algo que solo el podía ver- ¡Su combate será único en su clase! ¡Su fuerza será temida y respetada! ¡Le enseñaré lo mejor de lo mejor!
-¡Nada de eso! -Reclamo Gilag en voz alta- ¡Él será el siguiente comandante de las fuerzas de la Tierra y el Mundo Astral! ¡Ayudara a sus soldados a salir de batallas duras y dará cobijo a los débiles!
Las fantasías entonces se detuvieron, cada uno mirándose en claro reto. Una sonrisa así como una mirada decidida posándose en sus rostros.
-¿De verdad eso crees?-Cuestiono Rio. Sacando de la nada un par de botellas más. Dejándolas en la mesa frente a los demás- Tengo una propuesta... -Dejo correr el tiempo para dar más suspenso- Quien beba más, tendrá la dicha de ayudar a Yuma y Astral, además de poder acercarse con esas libertades al hijo de ambos. La única regla es, quien caiga antes, pierde...
- Kufu~ Hecho-Acepto Alito. Seguido de Mizael y Gilag. Cada uno encomendándose a su suerte.
Una noche como esa eran las que más se disfrutaban después de una buena decisión y relevaciones. Sin pensar que Astral y Yuma jamás permitirían tales libertades.
Pero bueno, se valía soñar.
Los pasos pesados en los pasillos solo relataban el humor de aquel par de amantes que avanzaban a su propio ritmo, sin saber que realmente que decirse el uno al otro sin que se escuchará extraño.
El cabello rosa y naranja respectivamente bailando a un ritmo tranquilo gracias a la brisa de la noche, la cual, simplemente les iba guiando a cualquier lugar cerca de sus propias habitaciones, siendo acompañados por la luz de la luna, bañándolos en un bello blanco azulado que les hacía resaltar naturalmente de los pasillos. El suave movimiento y sus respiraciones siendo lo único que se escuchaba. Al menos hasta que se toparon con el jardín botánico de Yuma.
La cúpula que dejaba entrar la luz de luna así como el cristal fino que conformaba la estructura, solo le daba una hermosa apariencia, confortable a su manera. Lo suficiente para hacer detener a la pareja que se acerco más inconscientemente al otro. Rozando sus manos apenas en un solo movimiento. Provocando que sus miradas chocaran casi al instante.
III observo a su amado, el cual solo desvió su mirada hacía el nuevo lugar. Alejándose apenas perceptiblemente, dando unos pasos antes de detenerse y estirar su mano hacía atrás. Esperando.
Provocando una leve sonrisa en el pelirosa, quien entendió casi enseguida el mensaje. Tomando con prisa la mano contraria, dando un ligero apretón que fue bien recibido. Vector moviendo apenas su pulgar para acariciar sutilmente la mano de quien tanto amaba. Dándose el confort que ambos necesitaban, guiándose mutuamente hasta entrar al invernadero de Yuma. El cual, de inmediato les recibió con rosas de distintos colores y un exquisito olor a naturaleza. Un leve brillo revoloteando al igual que un par de mariposas con sus alas de los tonos mas maravillosos, casi imitando el arcoíris salido en una tarde de lluvia y el sol.
Relajando a ambos visitantes, quienes se volvieron a mirar antes de adentrarse por completo. Sosteniéndose fuertemente mientras las puertas se cerraban detrás de ellos con un leve click. Alejándolos del mundo y sus alrededores. Serenando lo turbulento de sus mentes.
Vector comenzó a guiar a ciegas a su esposo. Apenas colocando atención hacia donde iba, encontrándose con un bello lirio bellamente salpicado con tintes rosas y lo que parecían ser diamantes por semillas. Atreviéndose a cortarlo para su acompañante. Escondiéndolo con su cuerpo antes de toparse con un lindo banquillo con dos plazas. El metal blanco combinándose con las almohadillas azules oscuro que le invitaban a sentarse.
Cosa que realizo casi de inmediato. Ayudando a sentar a III primero antes de él hacerlo. Sacando entonces aquel lirio que extendió sin más a su amado. El cual lo tomo, mirándole con una ceja arqueada. Sonriendo levemente ante el dulce e improvisado gesto.
-Lo siento...-Comenzó Vector. Sentándose a un lado de su pelirosa. Colocando sus manos en sus rodillas. Un deje de culpabilidad en su rostro delatando su mente turbulenta- No quería ignorarte así... Lo sie-
Sus disculpas siendo calladas sin más por los labios ajenos en un beso lento y cariñoso. Acabando antes de volver a iniciar un par de veces más. Distrayendo al pelinaranja, quien atino a tomar a su amado por la cintura. Acercándolo, acariciándolo. Sintiendo el confort que necesitaba. Que requería y que no sabía como pedir. Haciendo sonreír a III levemente. Entendiendo por completo a su marido.
Ese lindo Varian asesino que mas bien parecía un niño con grandes poderes y responsabilidades.
III podía entenderlo. Escucharlo sin que dijera algo. Pues no había necesidad de palabras, solo gestos y acciones que delataban el estado de humor del otro. Llevándolos entonces por una vorágine diferente de emociones. Unas más calmadas pero poderosas. El amor saltando a relucir esta vez. Acariciándolos, cubriéndolos, dándoles la confianza nuevamente para volver a mirarse a los ojos sin más. Recibiendo aquel dulce sentimiento, encontrándose así mismos en la mirada contraria. Sabiéndose que siempre estarían ahí.
Un suspiro escapando de sus bocas antes de mirarse y reír en una conmovedora carcajada sin una razón en particular. Sintiendo el palpitar de sus corazones ante la cercanía. Ambos amándose sin pedir más. En una deliciosa sincronía que hizo calmar de inmediato sus propios demonios y pensamientos.
El relieve de la mágica acompañándolos ante la muestra de afecto. Alzando levemente sus ropas antes de acomodarse en una mejor posición. El pecho de Vector siendo la más suave almohada encontrada por III, mientras Vector pasaba sus manos por la cintura que le volvía loco, deleitándose ante la figura que descansaba en sus brazos. Sintiéndose el hombre más afortunado de los tres Mundos.
No había mejor manera de encontrarse así mismo que está. Sin ninguna duda.
Las caricias que se regalaron el uno al otro solo les animaron a sonreír más. Al final, por fin encontrando las palabras que necesitaban. Siendo el primero en hablar el mayor. Quien acomodando suavemente su espalda con el respaldo, miro hacia el techo. La gran cúpula dejándole ver las estrellas infinitas y hermosas. Sintiendo el tiempo detenerse ante el bello momento.
-Michael... ¿Cómo te sientes?-III dudo un poco antes de responder.
-Creo que... Podre superarlo con facilidad, aunque el hecho de que estamos en la lista de hacer sufrir a esos dos, aun me causa un poco de conflicto...
-Ciertamente... -Acordó Vector rápidamente- ¿Crees que debamos esforzarnos más para compensarlo?
-No creo...-III suspiró, apegándose a su amado- Ambos harán lo necesario para no molestarnos... Son demasiado considerados...-Se quejo levemente.
Vector solo sonrió aun más. Abrazando un poco más a su esposo. Besando su frente con delicadeza. Agradeciendo una vez más al haber dado y quedado de tantos en el basto mundo, junto a III. Ese hombre que le complementaba en muchos sentidos.
-En ese caso... ¡Hagámosles entender que estaremos ahí quieran o no! -Exclamo de pronto Vector. Emocionándose tan solo al pensar en molestar a su rival. Ignorando el sentimiento de acercamiento al mismo.
Por que, ese era uno de sus crecientes "problemas". La innegable simpatía que vivió a través de los recuerdos de Astral. Causándole una leve incomodidad al saber que, el peliblanco también sufrió a causa de terceros. Muy parecido a él.
No.
Negó levemente con su cabeza. Todo aquello no tenía que cambiar su relación con su rival. (Amigo). Al contrario, le molestaría el doble solo por eso. Sí, así tenía que ser. Y se lo dejaría muy en claro una vez todos se hubieran calmado y tomado sus respectivas posiciones. Y si encontraba a alguien tan idiota como para reclamar ante algo que ocurrió hace mucho tiempo. Él mismo se encargaría de darle una lección que jamás olvidarían.
¡Por su nombre sí no lo hace!
La ferviente mirada siendo recibida por III. Quien solo suspiro, sintiendo entonces que ya todo estaba bien. Todo volvía a acomodarse. De pronto notando la notable falta de sueño, inmediatamente dejando salir un bostezo. Lo cual solo llamo la atención de Vector, quien le miro antes de sonreírle de manera dulce y sincera.
-Creo que han sido muchas emociones por hoy... Vayamos a dormir, ¿Qué te parece?-Cuestiono, a lo que su esposo solo asintió. Dejándose llevar en brazos de regreso a sus habitaciones, acunando entonces el lirio que pasaba de tener salpicaduras rosas a rojas casi imperceptiblemente. Dando un aviso sutil y silencioso que fue totalmente ignorado por la pareja.
Un bello olor a canela de pronto inundándoles antes de desaparecer ante la suave brisa que les acompañaba.
Mientras que en una de los tantas etiquetas salía a relucir una de bello acabado y escritura. Letras en dorado descansando cerca de los lirios. La palabra " Erdam" plasmada en el. Una planta que avisaba solo a aquellos con futuras aventuras que solo después Ana podía confirmar.
Oh vaya...
Kotori, junto a Cathy y Tokunosuke. Solo se miraron antes de voltear hacia atrás. Contemplando el complicado semblante de Tetsuo y Todoroki, alias, el presidente de la clase. Quienes mantenían una cara pálida ante lo revelado. Apenas moviéndose automáticamente ante los ligeros jalones que les daban sus otros tres compañeros. Haciéndoles avanzar ante los pasillos que en ese momento quedaban desiertos, abriéndoles el camino para avanzar sin ningún problema o interrupción. Algo que se torno largo gracias a ellos. Sus pasos apenas sonando ante su andar.
Mientras suspiros salían de vez en cuando. Provocando un eco que termino por pasar factura a la peliverde, quien después de aguantar al menos por una hora completa en silencio, fue que se detuvo bruscamente antes de dar media vuelta para encarar a los dos únicos chicos que quedaron en un estado deprimente o ido. Quizá las dos cosas.
Tomándolos fuertemente de sus muñecas antes de golpearles rápidamente con sus propias manos, haciendo que la luz regresara a sus ojos, así como su sentido común y su dolor. El cual ya estaba haciendo efecto. Dos marcas rojas asomándose en su piel como testigo de aquel arrebato de Kotori, quien les soltó una vez satisfecha, habiendo cumplido muy bien su tarea.
Cathy y Tokunosuke solo se alejaron un par de pasos. Solo por seguridad. Mirando entonces a sus amigos, los cuales pasaron a reaccionar con reclamos y ligeros gritos, argumentando que aquello no era necesario, aún cuando evidentemente lo era.
-¡Qué grosera!-Dijo Tetsuo, sobando su mejilla. Haciendo un ligero puchero que fue desapareciendo al ver la mirada de la chica frente a él. Siendo imitado por Todoroki, quien desvió la mirada, ligeramente avergonzado.
-¿Cómo es que pueden estar así chicos? Estamos en el Mundo Astral, no podemos dar una mala imagen a Yuma y Astral-Los brazos de Kotori se colcharon en jarras. Mirando a modo de regaño al par de amigos. Quienes rápidamente le encararon.
-N-No hay alternativa-Menciono Todoroki con voz ligeramente indignada- Hemos visto lo horrible que lo paso Astral y las consecuencias de actos malvados. ¡¿Cómo quieres que estemos?!
-¡Sí! ¡El presidente de la clase tiene razón!-Apoyo Tetsuo. Ambos recibiendo un par de golpes ahora por parte de Cathy, quien les alcanzo a rasguñar como castigo. Sus orejas y colas erizadas ante lo escuchado. La voz de Tokunosuke escuchándose de fondo, tratando de calmar a las dos chicas encolerizadas.
-¡Mentira! ¿Acaso no lo recuerdan?-Preguntó Cathy, soltando un suspiro antes de mirar severamente a ambos hombres- ¡Astral y Elifas-san lo dijeron! ¡Aquello solo era el pasado! ¡No podemos cambiarlo, y mucho menos debemos preocuparnos por ello! ¡Ya paso!
-¡Sí! Cathy tiene razón Ura~, debemos ver al futuro, ¿No acaso Yuma nos enseño eso antes? Ura~ -Hablo Tokunosuke, acercandose a sus amigos. Cambiando su semblante ante la mención de su amigo faltante. Aquello calando profundamente en los presentes, quienes terminaron por dar un asentimiento leve.
-P-Puede que tengas razón, pero-Intento contradecir Tetsuo. Dejando que la preocupación por los dos Regentes saliera de él- ¡Pero! ¿Qué pasaría si no podemos hacer nada por Yuma? ¿Por Astral? ¡¿No acaso somos seres normales?! ¡No podríamos ayudarlos por más que... Por más que quisiéramos...
-Es verdad... Somos débiles comparados con ellos- Hablo Todoroki, haciendo enmudecer a los tres restantes por un segundo antes de que una ligera risa se escuchara a sus espaldas. Haciéndoles voltear casi enseguida. Topándose con nadie menos que V y Kaito. Los cuales se notaban cansados pero mucho mas tranquilos.
-Eso no es verdad, ¿Desde cuando son tan fatalistas?-Preguntó Kaito en ligera burla, acercandose a los amigos más cercanos de Yuma y Astral. V siguiéndole de cerca, quien tomo inmediatamente la palabra.
-¡Los humanos somos fuertes! ¿De que otra forma hubieran ganado Yuma y Astral la última Guerra con los Varians si no fuese por nosotros que les apoyamos todo el tiempo? Por no mencionar que, Yuma sigue siendo un humano, muy a pesar de lo que fue en una vida pasada, sin olvidarnos por supuesto de que esta próximo a dar a luz en un tiempo más al heredero del Mundo Astral...-Argumento. Haciendo caer en cuenta a los dos chicos negativos que se habían dejado consumir por su preocupación a sus amigos mas queridos.
-¡Sí! V-san tiene razón, al igual que Kaito-san -Menciono Kotori. Tomando entonces las manos de Tetsuo y Todoroki, haciéndoles voltear totalmente a hacia ella. Dejándoles ver a los presentes de fondo. Demostrando sutilmente su punto.
-¡Es cierto! ¡Yuma y Astral nos necesitan! ¿De que otra forma explican que estemos aquí en primer lugar?-Argumento Cathy, cruzando ligeramente sus brazos. Una sonrisa bailando en sus labios.
-Lo que dicen es verdad Ura~. -Tokunosuke hablo, sonriendo con amabilidad ante el recuerdo de todo lo que había pasado junto a sus amigos- ¡Además que Yuma y Astral nos quieren! Somos sus amigos. Y como tal, debemos apoyarlos en lo que sea que venga Ura~
-¿Ya escucharon?-Cuestiono una vez más Kaito al notar la ligera impresión y alivio en las caras de aquellos dos pesimistas- Somos fuertes a nuestra manera, no se subestimen y mucho menos me subestimen también...
-Digo lo mismo-Apoyo Christopher antes de colocar una mano sobre el hombro del cazador. Sonriendo levemente ante la mirada del menor.
-P-Pero, ¿Qué pasa si les sucede algo?-Preguntó de manera tímida Tetsuo. Una ligera angustia colándose en su corazón, la cual desapareció casi al instante ante la respuesta de Kotori. Quien con paciencia, dio un ligero apretón a las manos ajenas. Atrayendo su atención a ella.
-¡Entonces nosotros estaremos ahí para que eso no suceda! ¡Somos sus refuerzos, no sus estorbos! ¡Estamos aquí para ayudar!- Exclamo Cathy, volteando a ver al cazador- ¿No es verdad Kaito-san?
El cazador solo asintió en respuesta antes de pasar a un lado de ellos junto a V, quien les dio una mirada cálida y una sonrisa aprobatoria.
-No pierdan la esperanza... Yuma estaría decepcionado si pasara-Se despidió el científico. Rápidamente tomando lugar a un lado de Kaito antes de seguir a sus propias habitaciones, dejando atrás a los jóvenes, quienes terminaron por asentir con entusiasmo.
-¡Sí! ¿Vamos? Aun tenemos que preparar algunas cosas antes de ver a Yuma y Astral-Pregunto Kotori antes de jalar a aquellos dos amigos que, después de la experiencia vivida, por fin encontraban un camino.
Uno que no les hacía menos y mucho menos los dejaba atrás, sintiéndose mas renovados que nunca.
-¡Sí! ¡Y más vale que Yuma se prepare!-Exclamo de pronto Tetsuo. Sonriendo genuinamente antes de seguir con pasos rápidos a sus amigos, jalando entonces a Todoroki, quien asintió.
-Según las probabilidades es casi en un cincuenta por ciento que ocurra algo. Pero mis cálculos tienen la marca infalible de Yuma, por lo que, en resumen. Deberíamos estar bien-
-¡Vayamos entonces a movernos! No nos queda mucho antes de volver a ver a nuestros amigos Ura~
-¡Sí!
La amistad sí puede ser duradera.
Kaito y V sonrieron solo al verlos pasar con animo renovado en dirección de sus habitaciones. Supondrían que debían despertarlos después.
-¿De verdad estas bien?-Cuestiono Christopher con leve preocupación a su acompañante, quien de inmediato le miro con una sonrisa que bien solo podría significar una sola cosa.
-Por supuesto. Es como el pan de todos los días, soy el hijo de un gran empresario. Todos los días destruyó vidas...
- Oh~ ¿Es eso así?
-Sí, por supuesto. ¿Deseas beber algo en mi habitación?-Invito el cazador a su amigo, dejándolo aturdido por unos minutos antes de que el otro pudiera responder. Claramente entusiasmándose con la sola idea.
-¡Sí!
Sus pasos rápidos sonando antes de que una puerta fuera cerrada con premura.
Cuando Astral decidió cerrar aquel Mundo, lo hizo más que nada para otorgarle un descanso a Yuma y así mismo. Considerando que ambos y los demás ya habrían visto más de lo que deberían, alcanzando a comprender entonces el porqué de todo lo que había pasado y lo que estaba por pasar.
Esa fue su revelación que tuvo al momento, justo cuando el Yuma del recuerdo se presento a su yo pasado. Entendiendo entonces el duro camino que tuvieron que recorrer para llegar a ese punto. Amenazando sus vidas muchas veces.
Era como si las piezas que faltaban para comprender todo el panorama se hubieran revelado en conjunto, una tras otra hasta formar un mapa con un camino que se iba hasta el horizonte. Haciéndole ver visiones y tener presentimientos tan nítidos que en el acto, de pronto se sintió abrumado.
Demasiado.
Alcanzando altos niveles de estrés antes de ser bajados ante las imágenes frente a él. Los planes propios y con los de Yuma, comenzando a tomar la forma final que tanto necesitaban. Que requerían solo para obtener lo que les hacía falta en la vida.
Tranquilidad. Total y absoluta.
Una en donde no se preocuparían por dejar salir a su hijo, y mucho menos tuvieran que poner un exceso de atención cada vez que salían. De alguna manera resultando reconfortante saber un poco más sobre el futuro antes de que sucediese gracias al pasado.
Todo entremezclándose de una forma que ahora bien podía atreverse a poner en juego incluso al propio Reino. Aunque por ahora no había necesidad de eso, y esperaba que así fuese hasta que fuera la ultima opción.
Su despertar tardo quizá un poco más que el de Yuma gracias a su anterior perdida de sangre al comienzo del ritual, su cuerpo reponiendo lo perdido solo le hizo aletargarse antes de reaccionar correctamente, encontrándose de frente a Yuma, quien le sonreía con paciencia y amor. Sus manos tocando las ajenas en un dulce gesto. Haciéndole rememorar lo último visto.
Oh Dios. Se iba a morir de la vergüenza.
Sintió un ligero jalón, a lo cual siguió antes de conseguir pararse de una cama de cristal en la que se encontraba, encontrando a todos los Guerreros despiertos. Los cuales le miraban expectantes, sus miradas angustiadas haciéndolo reír levemente. Levantándose por completo una vez que comprendió un poco lo que pasaba por la mente de sus protectores. Colocando a un lado de él a Yuma, sujetándolo de su cintura, reverenciando con la yema de sus dedos aquel hermoso y bello bulto que las ropas ocultaban en el cuerpo de su amado.
De pronto sintiéndose en casa. Las cosas siendo como se supone debieron ser desde un principio. Llenándolo de un gozo casi inexplicable. Haciendo latir su corazón de tal manera que incluso Yuma pudo sentirlo sin obstáculos. Sonriendo ante lo que sus dedos alcanzaban a sentir en el pecho del padre de su hijo. Agradándole de sobremanera. Provocando una sonrisa mucho mas ancha, y radiante. Confundiendo a los Guerreros, quiénes les observaron sin decir más. Esperando la sentencia final.
-Mis Señores...-Llamo Ema, dando un paso más cerca, a lo que Astral solo negó con una sonrisa.
-Ya no importa... No tiene sentido castigar algo que ya ha sido pagado con creces... Esta bien-
-¡Pero...!-Quiso objetar Rem. A lo que esta vez Yuma le negó con suavidad. Tomando la palabra.
-El pasado es pasado, no es algo que se pueda cambiar, y eso esta bien. Mientras hayan comprendido sus errores y entendieran sus temores, entonces no hay más que decir... Déjenlo pasar, y levántense a un nuevo futuro. Se que estarán mas que prevenidos para que no pueda volver a repetirse...-Los Guerreros se miraron entre sí antes de, con ligeras lágrimas en los ojos, inclinarse ante sus nuevos y benévolos Monarcas.
-¡Yo Erí juro que los protegeré con mi vida!
-¡Digo lo mismo, yo, Ema, daré todo para que no vuelva a repetirse!
-¡Sí, Han y yo, Lian lo juramos!
-¡Lo Juramos!-Terminaron de agregar Kile, Hayato y Rem. Bajando su cabeza en sumisión. Algo que alerto por un momento a Astral, quien de inmediato modifico y agrego algo más a aquel juramento.
-¡Guerreros de la Esperanza, desde ahora en adelante servirán para proteger a la Familia Real Astraliana, así como para detenerla en caso de que haga falta. Las decisiones y actos que tomen a partir de ahora, que sean a favor de la paz y la tranquilidad para los inocentes! ¡Defiendan con uñas y dientes lo que es importante y lo que aman! ¡Tomen esta lección como algo para aprender, no cometan los mismos errores, dejen su ingenuidad y tomen valor para defender lo que es justo!
Los Guerreros al escucharle, fue entonces que alcanzaron a comprender el nuevo alcance de sus deberes, sintiéndose de pronto, liberados de una culpa que cargaban sin haberlo notado antes. Sintiendo la libertad de señalar a sus superiores si en un momento tuviese que surgir la necesidad. Aunque sinceramente eso sabían, jamás iba a suceder otra vez.
Y eso estaba bien. Muy bien...
-¡Así se ha dicho! ¡Así se hará! ¡Salve el Rey Astral y el Reina Yuma! ¡Que su reinado dure para la eternidad! -Exclamo de pronto Erí. La emoción de sus hermanos viniendo después.
-¡Salve los Monarcas!-
-¡Viva el Rey y el Reina!
-¡Viva!
No todo podría ser siempre malo. También había cosas buenas.
Después de que Astral y Yuma salieran, adelantándose a sus amigos. (Y padre en el caso de Astral). Fue entonces que se encaminaron hasta sus propias habitaciones, dejándose caer en la mullida cama que les abrazo como si no los hubiesen visto en mucho tiempo. Ambos sintiéndose reconfortados por el simple toque, apenas alcanzando a percibir su alrededor. El cual ignoraron una vez se vieron a los ojos.
Sus miradas reflejando más de lo que podrían expresar.
Era como si hubiesen encontrado algo que no sabían estaban buscando. Uno y otro llegando a acaparar la atención del contrario antes de que sus labios se encontrarán fundiéndose en un dulce beso, lentamente, saboreándose ante quizá un recuerdo que no sabían estaba presente.
Sintiendo la calidez que podían proporcionarse. Al igual que un par de pataditas que les interrumpieron, haciéndolos mirar hacía abajo con ligera diversión y entusiasmo.
Astral posando una de sus manos ante el vientre abultado de su amado, conectando su propia energía con la de su hijo, pasando a combinar su escancia con los dos seres que más amaba. Logrando sentir el latir lento y rápido de sus tesoros. Haciéndolo agradecer a la vida una vez más ante lo que se le fue otorgado después de tanto sufrimiento y dolor.
Logrando encontrar aquella chispa de felicidad que aún estaba ahí. Muy escondida dentro de su corazón. Anhelante de salir.
-Yuma...-Llamo Astral. Apenas en un susurro. Entrelazando su otra mano con la del menor. Quien de inmediato le correspondió, sonriéndole con un par de lágrimas saliéndose de sus ojos sin querer. Comprendiendo tantas cosas también. Contagiando a su prometido, quien le acerco en un gesto dulce y protector. Acunando entre ellos el lugar en donde moraba aún su hijo. El fruto de su Amor.
-Astral...-Correspondió el embarazado. Dejando salir todo aquello que no sabía que guardaba. Siendo seguido del peliblanco, quien sonrió entre medio.
Acercando aun más al amor de su vida, procurando no lastimar al valioso ser que les acompañaba en aquel ritual necesario. Ambos logrando pasar de página una vez que el sueño los reclamo. Pasando inconscientemente energía a su hijo, quien revoloteo contento ante aquello.
Esto siendo un bien augurio a ambos padres protectores.
Pero por ahora, se merecían este descanso. Mas que nunca. Mañana ya habrían de hacerse cargo de lo demás. Por ahora, solo estarían así. Un poco más.
El día siguiente al que llego. Fue entonces cuando la gran reunión llego. El comedor siendo ocupado por los invitados, quienes esperaban ansioso a sus anfitriones. Guardando debajo de la mesa y con magia, cortesía de los sirvientes que ayudaron a la maravillosa idea, algunos regalos para ambos Regentes, que con un poco de atraso llegaron después de unos minutos a la hora acordada antes por costumbre. Siendo recibidos por cientos de colores y brillos que calmaron los corazones y llenaron de esperanza al peliblanco.
El cual, por fin dejo ir su miedo a ser juzgado y abandonado. Topándose de pronto con su rival, quien solo le hizo chocar sus puños antes de insultarle como de costumbre. Demostrándole de esa manera su apoyo. Esto siendo seguido de muchos más abrazos a él y a su amado. Quien los devolvió con delicadeza y un sincero agradecimiento.
Ambos de alguna manera sintiéndose comprendidos. Y en compañía.
Elifas llegando momentos después, haciendo una reverencia en reconocimiento a los Monarcas. En especial a su hijo, a quien, para sorpresa de muchos, dio el más tosco y amoroso abrazo. Juntando después a lo que sabía era ahora su nuera. Felicitándolo una vez más ante la llegada de un nuevo y maravilloso pedazo de cielo.
Un heredero para el Mundo Astral. Y un nieto para él.
-¡Felicidades! ¡Y que sus sueños se cumplan así como sus deseos!
-¡Felicidades!
-¡Felicidades!
Tantas exclamaciones de alegría y buena energía solo haciendo sonreír a los Regentes. Quienes les miraron antes de corresponder.
-¡Sí! ¡Gracias! -Astral entonces espero lo que jamás podía faltar. La emoción creciente en su prometido, quien alzo sus brazos en jubilo. Siendo apoyado poco después por los presentes.
-¡Kattobingu!
-¡Kattobingu Yuma!
Bien. Ahora Astral podía considerarse afortunado. Muy afortunado.
