Afortunados.
Así era como se sentían Astral y Yuma, los cuales después de tantas felicitaciones y demás buenos deseos, fue que fueron puestos al tanto sobre el Reino, sus responsabilidades y los nuevos planes y rutas que cada uno de los invitados seguirían.
Kotori y compañía, lamentablemente después de sus buenos días en el Mundo Astral, tendrían que regresar a la Tierra para poder seguir con sus propias vidas y estudios. Partiendo al menos dentro de tres días, mientras que Kaito y V, se excusaron con sus propios trabajos e investigaciones. Demandando al menos una junta con Astral una vez todo el festejo terminara. Debían de ponerse de acuerdo en los planes para modificarlos y llevarlos a cabo.
Los Emperadores sin ningún título más, habían propuesto un itinerario para visitar junto a los Embajadores, distintos puntos al Mundo Astral para comenzar con un choque cultural, así como el reconocimiento a los distintos proyectos que se implementarían una vez todos los detalles hubiesen sido probados y afinados. Quedando al pendiente de las firmas y la autorización de los Reyes del lugar. Expandiendo una vez más su presencia como aliados y amigos. Erí, Ema, Hayato y Kile, fueron los elegidos como los guardianes y acompañantes de los mismos, quienes con rectitud y devoción aceptaron tal papel.
Vector y III, habían asegurado separarse de sus compañeros una vez terminaran aquel itinerario, pues aún la larga lista de pendientes se extendían para ellos, y ahora que encontraban más motivos para continuar las buenas relaciones, fue que se entusiasmaron a seguir. También ocupando una junta con Astral y Yuma para trazar las nuevas rutas comerciales a futuro y otras variantes políticas que se toparon y gustaban compartir.
Mientras que Shark y Durbe deseaban acaparar cada momento que tuvieran cerca de sus iguales, pues con todo la información que recibieron y habiendo llegado a una conclusión, lo que más querían era trazar un nuevo plan que llevaría a los dos reinos a dejar sus fronteras abiertas permanentemente para el otro. Volviéndolos aliados y demás para conseguir casi una futura Utopía, por supuesto también fungir como apoyo en lo que estaban seguros iba a pasar más adelante. Aún debían hablar sobre la fuerza que tenía cada Reino y cómo es que iban a usarlos en el futuro.
Todo esto de alguna manera consiguiendo llenar completamente la agenda de Astral y Yuma, quienes aún tenían que seguir con la administración de su Reino en unos días más, pues Elifas se había ofrecido a terminar el papeleo y reclutar al asistente de su hijo y al Escrivá de su nuera para ayudar con ello.
Dejando que Yuma también se encargara de los deberes que su madre y hermana habían prometido llevar y que de esa manera no pudiera perderse la escuela. Amenazando con ocupar sus días libres de ahora en adelante para acaparar con sus responsabilidades terrenales.
El estrés amenazando tocar a sus puertas una vez todo se colocara en orden.
Lo triste habiendo pasado, y lo cotidiano ocupando su lugar.
Yuma de repente extrañaba ser solo una esfera de luz... Astral esperaba ser niño otra vez. Iban a ser consumidos en deberes.
-.-.-.-.-
Los primeros en la lista antes de que todo lo demás se llevase a cabo de manera política y socioeconómica, fueron los amigos más cercanos a los Reyes.
Kotori, Cathy, Tetsuo, Tokunosuke y Todoroki. Quienes ya habían apartado una vez más sus pertenencias y nuevos souvenirs que llevarían a sus propias familias. Una vez regresaran sin más a la Tierra. Despidiéndose efusivamente de ambos Monarcas que con cuidado y paciencia les despacharon en los teletransportadores. Permitiendo ir de a poco a las capsulas que les llevarian sin ningún inconveniente, haciéndolas ya preparado de antemano gracias a la gran previsión de Astral. El cual atendía con diligencia y demás ordenes a los científicos a su alrededor, siempre viendo de reojo a su amado, quien solo estaba sentado cómodamente cerca de la consola de control.
Sus ropas siendo aquellas bellas túnicas de maternidad destinadas a las embarazadas y embarazados del Mundo Astral. La tela blanca de seda, así como exquisitas joyas adornándolo con devoción; su cabello siendo resaltado gracias a una bella corona que descansaba sin más como símbolo de estatus y poder; Un par de zapatos de piso siendo lo más cómodo para sus nuevas dolencias propias de su estado, los cuales eran de bello e intrincado diseño. El aura de majestuosidad resaltándolo naturalmente en la habitación llena de máquinas y demás personal capacitado para el trabajo.
Sin duda dando la mejor apariencia para un Reina en una dulce espera, provocando el instinto de protección en los presentes. En especial de Astral, quien miraba orgulloso como es que su par de aretes seguían en los oídos de su amado. El metal precioso colgando como una muestra pública de amor.
Un buen sabor de boca de pronto haciendo de su día uno más ameno. Escuchando de fondo la platica sostenida por Kotori y compañía.
-¡Tienes que avisarnos antes!-Exclamo con alegría Cathy tomando las manos de su Yuma, quien solo sonrió en aceptación.
-Cathy tiene razón Ura~. -Tokunosuke tomo la palabra, acercandose a la silla de su amigo- ¡Queremos ver a tu hijo una vez que nazca! ¡Seremos sus nuevos tíos favoritos Ura~! ¡Especialmente yo! Kufufu~. -De señalo así mismo antes de ser apartado bruscamente por Tetsuo, quien solo le miro despectivamente.
-Sueñas...-Susurro, antes de volver su vista a Yuma, sonriendo ampliamente ante la visión recibida- Pero Tokonosuke tiene razón, debes avisarnos unos días antes de su nacimiento para estar con ustedes...
-Sí, lo prometo. Astral, Ana y yo estaremos prevenidos para avisarles-Respondió el embarazado antes de sonreír apenado, bajando su mano hasta su vientre. Dando un par de palmaditas antes de que de pronto sintiera al menos cinco manos a la vez en aquel lugar, llamando la atención de Astral.
-¿Qué pasa? ¿Es algo malo?-Cuestiono antes de imitar a los demás, recibiendo un ligero golpe con un poco más de fuerza de lo usual- Oh~ Al parecer esta enojado...
--D-Definitivamente, ya pude sentirlo-Se quejo Yuma, su semblante pasando a ser un ligero seño fruncido. Mientras que los demás se emocionaban por tocar sin cuidado aquella zona especial. Causando más dolor al embarazado. Las quejas de su hijo sintiéndose cada vez más, al menos hasta que Astral con cuidado, aparto las manos ajenas, sobando con adoración después. Consiguiendo calmar a su hijo no nato.
-Se nota que es como Yuma-Menciono Todoroki, sonriendo tenuemente ante lo sentido. Mirando con ilusión su propia mano antes de observar a los demás, consiguiendo reacciones similares.
-¡Eso fue adorable!-La voz de Kotori alzándose de pronto, haciendo asentir al personal en el laboratorio, quienes se mostraron de acuerdo con la afirmación- ¡Definitivamente traeré mucha ropa adecuada y regalos para el nuevo miembro del equipo!-Prometió, sujetando sus mejillas en un gesto de adoración. Cathy de cerca imitándole.
-¡Gato! ¡Yo tejeré todos los trajes que podrá usar en un futuro!
-¡Debemos procurar también sus juguetes! ¿Qué tal cartas? Esa es buena idea-Apoyo Tetsuo en un gesto orgulloso antes de murmurar- Que bueno que también es hijo de Astral...
-¿Qué dijiste?-La voz amenazante de Yuma saliendo de pronto, haciendo brincar a los demás a excepción de Astral, alejándose rápidamente antes de darle la espalda en un gesto nervioso.
-V-Vaya que tarde es, ya debemos irnos. Mi madre debe estar esperándome-Menciono Todoroki tomando la maleta ahora llena.
-S-Sí, debemos apurarnos. Parece que puedo escucharla Ura~. -Apoyo Tokunosuke. Ambos encaminándose a las capsulas de teletransporte, siendo seguidos de las féminas y Tetsuo, quien apuró el paso al sentir un escalofrío recorrer su espalda.
-¿Hora? ¿Tarde? Son las nueve de la mañana. Además yo no escucho nada...-Se quejo con incredulidad el embarazado. Un aura oscura rodeándole, mientras Astral solo sonreía con ligera burla. El embarazo sí que lo ponía inestable.
-B-Bien, acuérdense de nuestro trato-Recordó Kotori al ser ayudada a entrar a una de las cápsulas ya antes puesta, compartiendo el lugar junto a Cathy, quien agitó su mano a manera de despedida.
-Sí, Sí. Dalo por hecho. ¡Buen regreso!-Exclamo Astral, dando por visto bueno el acomodo de los demás. Todoroki y Tokunosuke en otra capsula y Tetsuo en la última. Asintiendo después a los encargados del laboratorio para dar comienzo con el teletransporte.
-¡Les traeremos buenas noticias!-Exclamo Cathy al sentirse levitada con suavidad en aquella luz azul tan propia del Mundo Astral.
-¡Espérenos con ansias!-Apoyo Tetsuo, apenas levantando su mano y su pulgar. Guiñando un ojo a su amigo pelinegro.
Un par de despedidas se escucharon así como un Ura~, antes de que las capsulas se activaran y les hicieran desaparecer sin problemas. Dejando una vez más el laboratorio en un cómodo silencio.
-Salió bien...-Soltó de pronto Yuma, atrayendo la mirada de su amado, quien solo asintió. Observando como es que uno de los científicos se encaminaba a él.
-Mi señor Astral, se ha confirmado el éxito en la ida de sus honorables invitados...
-Es bueno escucharlo...-Susurro el peliblanco. Recibiendo un asentimiento después- ¿Desea hacer algo más por hoy?
Astral pareció pensarlo un segundo antes de negar.
-...Solo deja preparadas las capsulas para un teletransporte más, eso sería todo. Puedes volver al trabajo...
-Como lo ordene Mi Señor. Me retiro-Menciono el científico antes de mirar con respeto a su Reina, inclinándose ante él- Es un honor volverle a ver en tan maravilloso estado, esperamos que su estadía haya sido de su agrado... -Yuma sonrió. Agradeciendo después.
-Sí, muchas gracias- Con aquellas palabras, el científico se volvió sobre sus pasos. Dejando en soledad a sus Señores, quienes después de checar que todo estuviese en orden, abandonaron el lugar. Yuma siendo ayudado por Astral, otorgando su brazo como apoyo. Ambos encaminándose a una caminata lenta pero agradable.
La brisa que se colaba por los grandes ventanales siendo bastante reconfortante para ambos, en especial al menor, quien de inmediato dejo reposar su cabeza sobre el hombro de su amado. Dando una leve caricia con su dedo pulgar a la mano ajena, afianzando aquel agarre. Sus energías comenzando a mezclarse muy sutilmente, calmando el cansancio de Yuma, quien no tardo en sonreír con alivio.
-Gracias cariño... -Astral solo asintió débilmente, antes de tomar la palabra. Acurrucando un poco mas a Yuma en contra de él.
-¿Te sientes mejor? ¿Hay algo que te moleste? Puedo pedir algo para tu dolor, quizá un té de Erdam... Los chicos no tuvieron cuidado y cierto niño esta molesto, debemos calmarlo antes de que comience su rutina de interactividad... -Yuma solo sonrió ante la preocupación de su prometido, su atención a los detalles sorprendiéndole y agradándole a la vez.
-No, esta bien. Solo quiero caminar un poco más...
-¿Estas seguro?
-Sí, completamente, ¿Por qué mejor no me platicas tu cómo es que te sientes? Te he notado un poco incomodo estos días... ¿Pasa algo?-Cuestiono Yuma, dejando por un momento en blanco a su peliblanco, quien solo le observo antes de sonreír, negando levemente.
-¿Tan obvio he sido? -El embarazado sonrió con un deje de orgullo.
-No, no lo has sido, es solo que te conozco mejor de lo que crees... -Yuma se detuvo antes de mirar a su amado, deteniendo su paso también- ¿Pasa algo Astral?
El mayor miro directamente y sin reservas a su prometido, como si buscara la respuesta que necesitaba en los ojos contrarios. Apreciando el suave rubí y el tintineo de luz reflejado en ellos. Aquellos bellos diamantes pareciendo lo más hermoso que jamás haya visto. Haciéndolo encontrar el camino que necesitaba para expresarse y poder calmar su ansiedad creciente.
-Tienes razón... Yuma-Llamo el peliblanco, tomando con un poco de fuerza la mano que descansaba en su antebrazo- ¿Estarías dispuesto a acompañarme a un lugar oculto en el Palacio?
-...-El menor solo le miro de vuelta antes de sonreír con ligero orgullo y amor-¡Por supuesto! Me ofendes con tu pregunta cariño, ¿Sabes que he ido incluso a las profundidades del mar solo para verte? ¿En que radicaría la diferencia ahora?
Astral se miro estupefacto antes de reír ligeramente, asintiendo seguidamente, sintiendo una ligera corriente de energía imbuirse en su cuerpo, una ajena a él y a Yuma. Esto siendo un bello llamado también.
-Ya veo... Gracias... En ese caso, ¿Vamos?-Cuestiono, antes de tomar rápidamente a su amado en brazos. Provocando un ligero gritito que atrajo las miradas de algunos sirvientes que pasaban cerca. Haciéndolos sonreír después de ver a sus Monarcas.
Yuma sintiendo su rostro calentarse poco a poco mientras Astral disfrutaba de verle.
Oh, esa era una de sus actividades favoritas.
Sus pasos resonando en los pasillos de manera decidida, solo les abría el paso hasta el lugar indicado. Volviendo a toparse con aquel sitio que desde antes, el menor ya había conocido y traspasado. Con una pancita menos notable claro esta.
La pared lisa dejándolos en lo que parecía un laberinto sin salida; los deslumbrantes y calmados pilares agregando un aire solitario y misterioso, mientras la energía apenas visible revoloteaba como diminutas moléculas de luz ante las baldosas blancas azuladas. Un lugar mágico si lo llegasen a preguntar.
Un par de pasos mas de Astral les hizo llegar hasta la pared correcta, y removiendo aquel interruptor oculto a simple vista, fue entonces que la pared fue removida, dejando a la vista un pasillo largo, diferentes antorchas siendo prendidas a la vez, mostrando el camino. Uno que no tardaron en tomar, dejando que detrás de ellos se volviese a cerrar aquel pasadizo. Tan silencioso como siempre había sido y como seguiría siendo.
Un solo click sonando al final.
Yuma tomo con un poco mas de fuerza el cuello de su amado para sostenerse mejor, evitando cualquer caída, siendo bien recibido por el peliblanco, que imito la acción con un agarre mas firme en sus brazos para estabilizar y evitar cualquier comodidad a su prometido. Comenzando entonces a adentrarse al lugar, unas finas escaleras casi enseguida siendo percibidas.
Su forma de caracol subiendo en lo que parecía una gran torre, mientras leves rastros de energía y magia volvían a verse en ráfagas lentas y amables que bajaban desde lo más alto de aquel camino. Invitando a que la pareja subiera para saciar su curiosidad una vez más.
Las bellas escaleras de alguna forma logrando emocionar a Yuma, quien solo sonrió ligeramente, acurrucándose en el pecho de su prometido. Recordando quizá aquello perdido en el tiempo, cuando ni siquiera tenía forma corpórea.
Pensar que desde entonces ya amaba con locura a Astral. Sin duda era impresionante. Un amor puro e infinito siendo escrito con tinta de promesas y sentimientos. Un sentimiento cálido recorriéndole de repente, su bebé comenzando a moverse le hizo sentir satisfecho. No cambiaría aquel dulce movimiento ni aquellos brazos protectores por nada del mundo. Ni siquiera por la carta Númeron. Aún si en algún momento provino de ella. Eso ya no importaba.
El balanceo que mantenía Astral solo hizo cerrar los ojos a Yuma, el cual comenzaba a caer en un sueño despierto. Dando cabezazos de vez en cuando, haciendo apurar al peliblanco, quien sonrió ante aquello.
Le encantaba la confianza que Yuma le demostraba. Cayendo sin temor en sus manos. En sus ser.
Pensar que entre ellos han pasado milenos. Suponía que entonces era normal no querer dejarlo ir, ni alejarse, ni mucho menos dejarlo de Amar, y se sentía tan bien con eso, que incluso lo gritaría a los cuatro vientos si pudiera. Pero, por ahora. Solo bastaba que Yuma lo supiese. Así estaba bien.
Sus pasos logrando guiarlo por el camino, fue que consiguió llegar a la cima. Siendo recibido por aquel santuario en donde pareciese que la magia tomaba forma, al igual que la naturaleza. El agua dejándole caminar libremente por el sendero que alguna vez pisaron. Sus pasos brillando como si pisara baldosas multicolores, el blanco siendo un predominante ante el bello arcoíris que brotaba naturalmente de ellas. La magia revoloteando al igual que la energía en bellas mariposas y ráfagas tan amables que te invitaban a acariciar su forma incorpórea. Haciéndolas sentir incluso dentro de tu piel, de tu alma y de tu mente.
El lugar adecuado para ser el santuario de la carta Númeron. (Donde la carta ya no moraba). Santuario que por cierto, también les recibió. Sus enormes puertas siendo abiertas a la par para dejarles entrar en una bella dimensión que igualaba a lo pasado, quizá incluso superándolo con fervor. Los pilares antes vistos alzándose imponentes ante sus visitantes. Su brillo siendo recibido por los bellos ojos adormilados del embarazado, quien emocionado volteo a ver a su amado. Astral entendiendo su pedido rápidamente, bajándolo con cuidado, haciéndolo encarar aquel lugar que en otro mundo antes era su hogar.
Ese lugar especial que alguna vez compartió con Astral.
-Tantos recuerdos... -Susurro, atrayendo la mirada del peliblanco, quien con amor tomo sus manos, atrayéndolo hacia él para después guiarlo a uno de los pilares más alejados del lugar, dejando estelas de pasos detrás. Sus ropas siendo acariciadas por la energía, así como su cabello, dándoles una imagen digna de nobleza y poder.
Uno de los únicos vestigios del pasado en ellos. Eso y...
Sus pasos deteniéndose ante un pequeño pilar, uno lo suficiente bajo y ancho como para sostener dos objetos envueltos en una dulce energía blanca y azul. El brillo acunándolos con recelo, ocultándolos ante la mirada indistinta. Consiguiendo despertar la curiosidad innata en Yuma, animándolo a tomarlos para saber que era lo que había detrás, siendo detenido a tiempo por Astral. Quien le miro pacientemente antes de retomar las acciones junto a él. Juntando sus manos en una señal íntima de confianza. Animándolo entonces a acercarse y tomar sin ninguna restricción aquellos objetos ante ellos.
Mostrando entonces algo que jamás creyó siguiera existiendo. Un libro de hermosa pasta oscura y letras doradas en un idioma ahora extinto, dejándole leer una leyenda que hizo sus ojos acuosos.
"Las aventuras del Reina Aren y el Príncipe Astral"
Además de una daga color oscuro. Su intricado diseño siendo lo más hermoso y llamativo para usar. Aquella energía innata en el metal alzándose sin daño ante él. Envolviendo con suavidad, llenándolo de un poder desconocido, aumentando sus sentidos y redireccionando su mente. La letalidad sintiéndose incluso en la yema de sus dedos, los cuales eran acariciados suavemente por su prometido. Calmando aquella magia imbuida, animándolo a regresarla.
Al final sus sentidos volviendo a la normalidad. Dejando en claro su duda una vez regreso su vista a su prometido. Quien solo le devolvió la mirada, antes de calmar sus lágrimas acumuladas con un par de besos, borrando la melancolía de ellos, haciendo nacer un sonrojo que hizo sonreír al mayor.
-Te ves más hermoso así... -Yuma solo rodo los ojos en falso fastidio. Algo que se vio más como un puchero.
-E-Eso no es verdad...
-Niégalo entonces, pero para mis ojos, eres el ser más hermoso de los tres Mundos...
-¡Mn! Adulador...
Astral sonrió aún más ampliamente, acercando a Yuma a su pecho, acunándolo amorosamente antes de mostrarle los objetos sostenidos por él, esperando pacientemente a ello. Mirándolos con detenimiento.
-Cuando se hizo el primer reinicio- Comenzó Astral, su voz sonando susurrante, melancólica pero también armoniosa- Justo cuando nos volvimos a separar, estos dos objetos lograron prevalecer dentro del Reino... Antiguamente estaban en zonas apenas accesibles para los seres Astrales, siendo protegidos por su propia magia imbuida. Evitando algún daño aun con los climas extremos en donde eran resguardados...
Los dedos de Astral bailaron a través de la superficie de aquellos dos objetos ya conocidos.
-¿Te imaginas? Este libro-Señalo al primer objeto- Estaba justo dentro de un volcán apenas activo, tan cerca de la lava como para ser incinerado...
Yuma pudo sentir algo parecido al dolor menguado en Astral.
-Y aún así sobrevivió lo suficiente para que pudiera dar con él, mientras que con esta daga- Señalo el segundo objeto- La dichosa "Daga Impura", estaba debajo del mar, justo en una cueva lejos de la costa... Esperando que alguien pudiese empuñarla... Sacarla de un cristal que la mantenía a salvo de perderse para siempre en las profundidades...
Astral se detuvo por un instante, pareciendo perderse en sus propios recuerdos antes de suspirar, negando levemente para después tomar a Yuma con un poco mas de fuerza.
-En aquel momento, mi curiosidad era demasiada como para ser algo simple, así que motivado para saber el origen de los dichosos objetos, fue que me esforcé en aprender muchas mas cosas... Incluso a blandir armas pequeñas, usualmente punzo cortantes con el fin de darle uso a la daga, pero... Quizá había ya algo dentro de mi que deseaba estar lejos de ellos después de encontrarlos, así que sin decir nada y con prisa, los metí dentro de un baúl cerca de un pilar por la sala de entrenamiento... Queriendo olvidarme de ello, de ese sentimiento...
-...¿Y que paso? -Incito Yuma a que continuara. Dando un beso ligero en la mejilla de su amado. Otorgándole fuerzas para continuar.
-Cuando ocurrió el segundo reseteo, para hacer vivir a nuestros amigos fue que estos salieron una vez más a la luz, así que los traje a este lugar, esperando no usarlos más, hasta ahora... -Su mano derecha dejando la cintura de Yuma para tomar el libro que parecía burlarse de él. El brillo oscuro puro asomándose ante el movimiento- Pensar que tuve que pasar dos vidas para saber el verdadero contendió de sus hojas, de sus letras o de... Las imágenes...
El libro se abrió en aquella mano azul claro, mostrando entonces lo que Astral decía. Notas y notas en bella caligrafía acompañando lo que parecían ser algo parecido a las imágenes digitales impresas. El desgaste apenas reflejándose en el color opaco del papel. Haciéndolo sentir una vorágine de sentimientos en su estómago, mientras un sabor agridulce le acompañaba. Picando un poco más su curiosidad.
-¿Qué es lo que descubriste?
-...Lo que nos faltaba para concluir nuestros planes-Respondió casi en susurro a su prometido. Haciendo un ligero ademan que hizo flotar aquel libro antes de que cambiara de diseño y color, un metal blanco puro así como joyas mostrándose después, la leyenda antes dorada cambiando a plateado con un nuevo significado. Siendo depositado entonces una vez más en la mano de Astral. Quien no dudo en enseñarlo a su amado.
-E-Esto es...
-Sí... Es poético incluso como es que él nos dejo lo último para ayudarnos, de una forma bastante peculiar y... He de admitir que inteligente, es un buen escondite si me lo preguntan...
-¿Hablas de...?
-Sí... De él, de mi madre... -Menciono Astral antes de dejar el libro en las manos de Yuma, retomando la daga que aun irradiaba fuerza y energía. Cambiando de diseño ante su toque.
El metal siendo transformado una vez más a un nuevo intrincado filo y hoja, haciéndola más alargada y con huecos como si fuese alguna estalactita plana; joyas azules adornándola después, manteniendo el color oscuro como propiedad. El arma perfecta y discreta para un ataque sorpresa, y su peso ideal para ser llevada sin problemas, una ventaja siendo su flexible hoja que igualaba incluso al plástico, permitiendo doblarse sin hacer daño a su portador.
Algo que simplemente a Astral le gusto. Acercándola después a Yuma, quien la miro antes de tomarla con delicadeza. Sintiendo aquella nueva transformación.
-¿Astral...?-
-Esta daga...-Interrumpió el mayor- Quisiera que la llevaras siempre contigo... Ella, te defenderá mientras yo no pueda hacerlo, agregare después una joya y magia de teletransporte para que pueda ayudarte a escapar si es necesario...
Yuma entonces observó a detalle aquel inesperado obsequio, sintiendo los sentimientos de su amado a través de ella. Dándole un confort inigualable. Haciéndolo sonreír poco después, mientras una euforia surgía casi de la nada.
-Astral... De verdad-Suspiro- Eres irremediablemente amable y paranoico, ¿Lo sabias? -Su amado solo sonrió como siempre lo hacía, solo para él. Su calidez haciendo nacer un nuevo sonrojo, lo cual le hizo voltear a otro lado. Lejos de aquella mirada tan... Maravillosamente poderosa.
-Lo sé...
-Y ahora ya incluso tienes nuestro plan para seguir, ¿Acaso puedes ver el futuro?
-Quizá... Lo estoy viendo justo ahora-Señalo el mayor. Dejando aquellos objetos de lado antes de acomodar a su prometido en su regazo, con cuidado de no aplastar aquella zona especial para ambos. Dando después un beso profundo que hizo temblar a Yuma. Quien se aferro más a su amado. Separándose minutos después con un tímido hilo de saliva surgiendo de sus labios y bocas. Provocando un profundo sonrojo en el embarazado, quien animo un poco más con mimos y caricias al mayor. El cual solo se dejo hacer antes de ayudar a levantar correctamente al pelinegro. Encaminándose a la salida con ambos objetos en brazos.
Dejando entonces aquel lugar una vez más. Al igual que un quejido mal disimulado.
-Sigues siendo un adulador. Mira que seducir a tu pobre prometido para venir y ver esto...
Astral sonrió abiertamente con una ligera burla en sus ojos.
-Que yo recuerde mi prometido me siguió hasta aquí por su voluntad... Yo solo le recordé lo hermoso que es, eso es todo...
-...¡Hn! No recuerdo nada...
-¿Quizá una tarta de chocolate te haga recuperar la memoria?
-No lo sé...
-O tal vez...-Astral susurro en el oído de su amado, provocando ciertas cosquillas y escalofríos que incitaron un suspiro de parte del menor, quien cerro sus ojos con satisfacción antes de responder.
-Eso suena mejor, hacer el amor es mejor... Sí, sí hagámoslo...
-Hecho-Sentencio Astral antes de volver a tomar a su amado en brazos, saliendo de aquel lugar que vio nacer el plan de ambos y que ahora lo ve en buenos pasos. Dejando que bellas estelas de luz brillaran ante su andar, la gran puerta cerrándose una vez ambos volvieron a toparse con los pasillos.
Asegurando un nuevo futuro, un nuevo por venir.
Ambos Monarcas llegando sin más a su habitación unas horas antes de su encuentro con las dos parejas que demandaban su presencia con urgencia, así como de un cazador y un científico que tenían innovadoras ideas y propuestas que se tenían que escuchar.
Aquello siendo lo nuevo a seguir, sin imaginarse lo que al llegar encontrarían.
La exclamación de Astral escuchándose por todo el Palacio una vez entro y evaluó la habitación y a los presentes. La duda y la sorpresa inundando sus ojos así como a su prometido. Su voz dejando lo que no podía con palabras.
-¡¿Ah?! ¡¿Por qué Vector esta llorando?!
Era verdad. Los Reyes no tienen descanso.
