-Esperen un momento...-Pidió Astral una vez se vio agotado mentalmente ante la explicación dada por V, quien justo ahora se sentaba frente a él en una postura rígida y blanca, su rostro dejando mucho que decir ante la situación actual, su voz reflejando su verdadero sentir.

-M-Me temo que eso fue lo que sucedió... a palabras de Vector. Ha sido algo que...-V pareció dudar, mirando de soslayo a las parejas que seguían dando vueltas por la oficina del peliblanco, uno tratando de calmar al otro sin una respuesta satisfactoria, mientras el llanto de Vector aumentaba- No se pudo evitar y que afirma, fue obra del mismo destino...

-Obra del mismo destino...-Repitió Astral para después dirigir su vista a un lado de él, encontrando a su prometido que miraba de manera extraña a al par de amantes que seguían dando vueltas sin rumbo fijo. Kaito imitándole justo a un lado de V, quien ahora le miraba en una suplica bastante urgente. Su voz sonando desesperada.

-Astral, se que no soy un hombre que pueda verse abrumado tan fácilmente por este tipo de incidentes o cosas parecidas, pero... Esto a cruzado el límite incluso para mí, así que ¡Por favor!, ¡Por piedad!, revierte esto...

-¿Revertir?... -Astral dudo una vez noto como es que III daba un severo golpe a la pared más cercana a causa de la frustración, un pequeño cráter resultando por el daño causado. Haciendo saltar ligeramente a V, quien solo le seguía mirando en iguales condiciones. En espera de una respuesta afirmativa.

-Sí, revertir. Ellos mencionaron que tocaron algo extraño y esto fue el resultado... Bueno, no se siquiera si se han dado cuenta, pero en resumen es lo que ha pasado. ¿Puedes hacer algo al respecto?

Astral volvió a mirar a su rival antes de volver su vista a V, asintiendo lentamente.

-V-Veré que es lo que puedo hacer... Aunque... Por lo analizado, no creo que sea algo sencillo de lograr en unos días, después de todo, la magia llega a ser impredecible la mayoría de las veces...-Su respuesta siendo suficiente para el científico, quien después de tomar a su acompañante, fue que a paso veloz se dirigió a la salida. Agitando su mano a manera de despedida. Exclamando lo último con voz alegre, cambiando inmediatamente de humor.

-¡Sabía que podía confiar en ti! ¡Esperaremos el tiempo necesario hasta que esto acabe! No te preocupes, estaremos rondando por aquí... ¡Esfuérzate, creemos en ustedes!

El click de la puerta siendo lo único que se escuchó segundos después. Dejando atrás a Yuma y Astral con unos muy diferentes amigos. Los cuales pasaron a mirar la salida antes de amontonarse sin cuidado en el sofá frente a ellos. Sus expresiones variando drásticamente para siquiera ser concebidas naturalmente, llegando a confundirlos en menos de lo que imaginaron. Las voces incluso sonando diferentes ante sus reclamos y quejas.

-¡Ya he dicho que no me gusta estar junto a los demás! ¡Mucho menos junto a inútiles! ¿Acaso no lo entiendes?-Exclamo con irritación III, quien ahora tenía su seño fruncido y sus brazos cruzados, su ropa no coincidiendo con su actitud. Pues la suave tela de seda y demás joyas de un hermoso rosa pálido solo le hacía distintar rápidamente de su postura. Ajena y sin cuidado, muy contrario a su marido, el cual con actitud recta y postura consumada, bien podía parecer de la realeza. Su rostro siendo cuidadoso y bondadoso. Algo que hizo chocar rápidamente con Astral. Especialmente al escucharle, su voz siendo sumisa y... ¿Tímida? ¡¿Desde cuando Vector se veía tan estúpido?!

-P-Pero III, cariño, estamos en su mundo, bien puede funcionar si trabajamos en equipo... ¿Qué dices? ¡Incluso p-podría ser divertido!

-¡No me digas que hacer!-La voz de III haciendo dar un salto a los presentes. Aquello siendo algo realmente nuevo, muy nuevo.

Consiguiendo atraer la atención de Durbe, quien miraba todo de manera divertida, su pose siendo de relajación total, mientras sus antes impecables modales ahora yacían olvidados olímpicamente cuando sus pies tocaron sin cuidado el resto del sillón, alarmando a su prometido, el cual de inmediato se lleno en pánico. La falta de confianza notándose a kilómetros.

-¡D-Durbe-san! ¡Debes comportarte, no puedes hacer eso en presencia del Rey Astral y el Reina Yuma! ¡Eso esta mal! ¿Qué dirían en nuestro Mundo?- El peligris solo agitó su mano en desdén antes de atender a la queja.

-Eso no importa, que mas da. Somos los Reyes también ¿No?, relájate. Además Astral y Yuma son nuestros amigos, apuesto a que esta bien ¿No es así?-Cuestiono, mirando a la pareja mencionada. Los cuales solo asintieron de manera automática. Sus rostros estando blancos ante lo visto.

¿Qué diablos había pasado exactamente? Solo se fueron por unas horas, ¡¿Cómo diablos es que había pasado tanto en su ausencia?!

Astral ahora entendía la urgencia de V. Él también estaba igual.

Yuma por otro lado solo negó levemente antes de ocultar su rostro en sus manos, un ligero temblor recorriéndole con lentitud, logrando preocupar al peliblanco antes de caer en cuenta de lo que estaba realmente haciendo, una leve carcajada saliendo de vez en vez antes de que él colocara su atención al frente una vez más. Encontrando fácilmente el motivo.

Vector movía con insistencia el hombro de su amado, mientras un pañuelo era sostenido en su mano libre, la cual era acunada en su pecho, dándole un aspecto más lastimero del que ya tenía con sus lágrimas saliendo libremente por sus ojos, brillos extrañamente extendiéndose por su cuerpo ante la acción hecha. Su feminidad saliendo rápidamente a la luz. Su voz tornándose más aguda y suave. Y sus ropas comenzando a distintar con la actitud mostrada.

Aquello debía haber salido del mismo infierno.

-III, cariño- Sorbió su nariz antes de secar sus lágrimas, dejando nuevas salir sin restricciones- No digas cosas malas de nuestros amigos... E-Ellos han sufrido mucho como para ser así con ellos. ¿Cómo puedes ser así de cruel? ¿Acaso no recuerdas cuando nos conocimos? ¿De verdad tanto los detestas?... ¿Acaso...? ¿Acaso me detestas? ¿Es eso? ¡Por favor no me detestes, prometo cambiar, ser mejor persona, ayudar a los demás! ¡Pero no me dejes! ¡Waaah! ¡III no lo hagas!

Muy bien. Esto tenía que solucionarse.

-¡Waaah! ¡III no me dejes!

Y rápido.

Astral entonces se levanto, dándoles la espalda antes de contener su carcajada, la cual termino saliendo una vez más ante las suplicas de su rival. Su risa escuchándose en cada pasillo del Palacio. Quizá esto era el desestres que le faltaba. La última dosis para comenzar bien su rutina.

Oh, como lo iba a disfrutar.

Las juntas quedarían para después.

Por ahora solo quedaba atar cabos sueltos.


Después de haber batallado para contener la risa y comenzar a comprender la nueva actitud de sus amigos. Yuma y Astral por fin comenzaban a armar la historia ocurrida en su cabeza, quedando entonces de este modo.

Número Uno: Durbe, Shark junto a Vector y III. Fueron en busca de algún documento importante en la biblioteca que faltaba para alcanzar a comprender el alcance del cambio de las relaciones comerciales del Mundo Astral, y su impacto para con ellos sí querían entablar las buenas relaciones con el Mundo Varian. En donde al parecer todo iba bien, no hubo en ese momento un cambio, al menos eso fue lo que Astral deducía fácilmente ante el relato. Por lo que continuaron.

Número Dos: Los tres Emperadores junto al Embajador del Mundo Astral, comenzaron a buscar por su cuenta más documentos pasados sobre la economía llevada, dejando de lado al encargado de la biblioteca. Quien les advirtió sobre algunos libros de magia que no debían ser tocados para su propia seguridad. Ignorándolo a los pocos segundos. Y aquí aún no había algún cambio, Yuma pudo saberlo gracias a las expresiones de Vector.

Número Tres: Una vez que se pasearon por los pasillos y habían dado con lo que necesitaban, estaban dispuestos a retirarse para seguir su itinerario, al menos hasta que III llego con un pergamino que había llamado su atención, en donde según se relataba como es que los seres Astrales manejaban su energía. Lo cual les pareció curioso a los demás. Y aquí no había pasado nada, Shark aún parecía tener la confianza en sí mismo. Pues fue uno de los primeros en intentar algo al respecto con a la información obtenida de la raza a la que intentaban proteger.

Número Cuatro: Aquí comenzó a suceder el cambio. Una vez que Shark comenzó a usar algunas instrucciones por curiosidad en su propio cuerpo, fue que su energía se desestabilizo, lo que fue una gran preocupación para su amado, quien decidió usar otra técnica para mantener en línea la energía ajena, imbuyéndose en ella sin querer. Dando como resultado aquello que deseaba evitar. Obligando entonces a Vector a gritar por aquello, antes de él mismo forzarse a ayudarlos. Arrepintiéndose casi en seguida.

Y número cinco: III que era el único lúcido, fue que con su sello intento hacer algo al respecto. De alguna manera funcionando, pero siendo afectado de la misma manera. Al final resultando en lo que estaban viendo ahora.

Un cambio total en las personalidades de todos. La magia aun contaminando sus mentes y cuerpos, dejándolos en lo que parecía un sueño lúcido. Y bien, no parecían darse cuenta de aquello.

-¿III?-Llamo Yuma en un tono extraño, quizá hasta indeciso. Recibiendo respuesta rápidamente.

-¿Qué?

Quizá en un tono golpeado.

-Eh... No, no, nada, sigue en tu... Trabajo-Su vista entonces se dirigió al pelinaranja. Quien le miraba con ojos culpables y acuosos- Muy bien, creo que no podré con esto...-Susurro lo último a su amado, quien le observo con una ceja elevada.

-¿Lo dices en serio?

-Sí, muy enserio. Aunque...-Menciono, para después dar un golpe leve con su puño sobre una de sus palmas. El surgimiento de una idea invadiéndole por completo- ¡Ya sé! ¡Tu te quedaras con Vector y yo con los otros tres! ¡Shark, Durbe, III y yo iremos a ver a Ana para prevenir que nada más de su energía este en peligro y mientras tu, iras en busca de esos raros pergaminos o documentos que encontraron ellos y que provocaron tan cambio! ¿Qué te parece?- Sus ojos un poco muy brillantes. Dejando sin muro que derribar al peliblanco. Quien solo suspiro después de un segundo, asintiendo.

-Esta bien, me quedare con Vector...

-¡Gracias cariño! Prometo que te compensarte esto. ¡Te amo!-Exclamo, levantándose de su asiento antes de jalar con fuerza a los tres mencionados llevándolos fuera de la oficina, cerrando la puerta antes de que Astral pudiera objetar. Dejándolo atrás con su rival, quien solo lloriqueaba la ausencia de su esposo.

-Pareciera que ni siquiera esta embarazado...-Susurro con incredulidad- Que aterrador...

-¡III!-El lloriqueo de Vector siguió, una foto de pronto apareciendo en su mano mostrando al pelirosa en un seño fruncido, como si siempre lo hubiese tenido.

-¿De donde diablos lo...? Muy bien, ¿Sabes qué? No me meteré en eso...-Menciono Astral comenzando a jalonear al pelinaranja que ahora estaba deprimido, ambos abandonando el lugar en dirección opuesta a la elegida por Yuma. Abriéndose paso pasillo tras pasillo, con el bulto detrás de él. Atrayendo miradas de los sirvientes que le reverenciaban extrañados o con una sonrisa divertida y mal disimulada.

De pronto aquello dándole una buena idea sobre que hacer. La búsqueda bien podía aplazarse.

-¿Vector?-Llamo en suave voz a su rival, quien miro hacia arriba, encontrándose con su mirada- ¿Qué te parece ayudarme en la búsqueda de unas minas?

-¿M-Minas?-Susurro el otro con miedo. Un sorbo a su nariz sonando gracioso para él. Aumentando su sonrisa, la cual parecía no auguraba nada bueno.

-Sí... No quisiera que mis residentes dieran con ellas por error... ¿Me ayudarías en la noble tarea?-Vector le miro momentáneamente antes de asentir lentamente.

-P-Por supuesto, eres mi mejor amigo... Te ayudare-

-Joder...-Susurro Astral, apresurado el paso, una sonrisa maliciosa surcando su rostro- Casi haces que me arrepienta... ¡Vamos mejor amigo!

-¿Y la biblioteca?-

-Olvídala, eso será después...

-Sí...


Explosión tras explosión se escuchaba desde la ubicación de Yuma, quien de inmediato se alarmo, así que pensando lo peor, fue que en un momento de distracción de sus tres amigos junto a Ana, fue que llamo rápidamente a Astral por medio de sus corazones. La voz de su amado sonando casi al instante en su cabeza.

-¿Yuma?

-Soy yo cariño-Su voz sonando preocupada- ¿Estas escuchando las explosiones? ¿Esta pasando algo?

Astral pareció dudar antes de contestar con voz neutral. Demasiado neutral.

- No... No escucho nada-Contesto mientras en una de sus manos mantenía un control pequeño a control remoto, apretando cada vez que su "mejor amigo" pisaba una mina por "error". La explosión sonando después.

-¡Ah! ¡Una nueva explosión! ¿Estas seguro que esta todo bien? ¿Esta pasando algo malo?

- Para nada... Relájate, solo son experimentos de los científicos... Querían comprobar la teoría de cuanto es que una armadura (ser vivo) aguataba (esquivaba) diversas explosiones. Eso es todo, mejor dime ¿Qué es lo que pasa con los demás, se podrán curar a tiempo?

-¿Eh? Sí, al parecer solo fue un mal manejo de energía que salió de los límites. Se repondrán en unas horas...

- Ah...-Suspiro Astral decepcionado. Atrayendo la atención de su amado.

-¿Estas bien? Suenas... Extraño...

- Oh, no te preocupes. Estoy bien, solo estaba pensando en dejar de lado la búsqueda de los documentos... Es tan aburrido estar en ese estado con Vector... -Se quejo, mientras seguía apretando a diestra y siniestra aquel control hasta que se trabo, haciendo explotar todo a la vez. Mandando a volar lejos al pelinaranja- Ah... Se rompió...

-¿Qué se rompió Astral?

-N-Nada...-Menciono rápidamente aventando aquel control detrás de él, apuntando a Vector que apenas se levantaba del suelo, haciéndolo caer una vez más- En fin, como sea, seguiré entonces con Vector un rato más hasta que reaccione o necesites de mí urgentemente, ¿Supongo puedo confiar en Shark, III y Durbe para cuidarte verdad?

- Sí, III es quién más se preocupa aunque no lo demuestre, o simplemente grite en queja... Estaré bien.

- Entiendo, te dejaré ahora, Vector se durmió sobre la mesa... -Menciono encaminándose al pelinaranja, levantándolo como un vil costal de papas.

- Sí. sí. Tengan paciencia...

-La tendré, la tendré...

- Bien... Te amo-Se despidió Yuma terminando aquella conversación, colocando su atención detrás de él. Notando entonces como es que Durbe pasaba a sostener su cabeza de manera rápida. Sentándose en una de las camillas disponibles en la enfermería. Atrayendo la atención de su amado, quien de inmediato le tomo en brazos claramente preocupado.

-¿Durbe-san? ¿Durbe-san?

-Permítame...-Pidió de manera amable Ana, quien de inmediato aparto al pelimorado para checar los signos vitales y la energía del menor. Examinando rápidamente con su propia energía a la ajena, adentrándola en su torrente sanguíneo y piel. Un leve brillo levantándose después, pequeñas moléculas de luz desprendiéndose como resultado.

Todo ello ante la mirada preocupada de Shark, quien comenzaba a lagrimear ante la visión recibida, pues su prometido había caído de la nada en inconsciencia, siendo Ana la que le ayudo a no caer, apoyándolo después en la camilla, dejándolo descansar una vez concluido su chequeo. Suspirando de alivio cuando supo la razón.

-Su Majestad Durbe-sama, se encuentra bien, pueden estar tranquilos...-Anuncio Ana, dejando que Shark se acercara a tomar la mano de su amado, acunándola en su rostro. Dando leves caricias poco después.

-¿Por qué tanto dramatismo entonces?-Cuestiono de manera irritada el pelirosa. Cruzando sus brazos en un gesto despectivo. Dedicando una mirada profunda al peligris. Acercándose junto a Yuma a la camilla, quien de inmediato se sentó a un lado de su amigo. Posando una mano en su vientre, sintiendo la calma que su bebé le traía en momentos como este.

-Sobre eso...-Ana siguió- Es su energía volviendo a estabilizarse- Miro al peligris. El cual pasaba a ser cuidado por su marido. -Tardará al estar su mente involucrada... Aunque no debería haber algún daño, quizá despierte un poco cansado... -Informo. Ganándose un suspiro de los presentes, uno más discreto que otro.

-Supongo es bueno... Espera, ¿pero no dijiste que tardarían al menos unas buenas horas para volver a la normalidad?... -Preguntó Yuma, ahora dirigiendo su mirada a la fémina, quien asintió sin más.

-Sí, Yuma-san pero de uno en uno. Desde el menos afectado hasta el que más inestable esta... -Respondió con paciencia antes de sonreír cariñosamente, como una madre a un hijo- Me temo que se alejo en esa parte antes de que lo escuchara...

-Ah... Jajajaja, lo siento-Se apeno, causando un lindo y sutil sonrojo. Lo que lo hizo adorable a los demás gracias al embarazo ya avanzado que podía notarse. Lo que recordó algo a Ana.

-¡Oh! Mi señor, Aprovechando la visita, ¿no le gustaría que lo revise ahora? Prometo será algo mucho mas rápido que siempre, Astral-sama lo dijo él mismo. Que después de terminar unos asuntos con un ritual le traería aquí conmigo o me mandarían a llamar como siempre, para asegurar que todo estuviesen bien, y he estado atenta pero... -Yuma no necesito que le dijera más antes de levantar una de sus manos con un suspiró y sonrisa cansada. El amor en su mirada delatándole sobre lo que en verdad creía.

-El paranoico de mi prometido esta causando un alboroto, le dije que estaríamos bien... -Sus ojos entonces se posaron en Ana, quien esperaba una respuesta- Pero... Supongo estará bien, deberás mandar también por él entonces, no creo que quiera perderse nada de esto.

-¡Sí! ¡Mandare de inmediato por él! ¡Será una cuestión de minutos! Con permiso, Yuma-sama, Sus Majestades Durbe-sama, Shark-sama y Embajador, Michael-sama...-Se inclino en una profunda reverencia antes de salir casi corriendo, poco después de que a Yuma se le ocurriera llamarlo él mismo. Al final solo ignorándolo de todas formas.

-Eso nos deja con que ustedes vuelvan a la normalidad-Fue el susurro dirigido a III y Shark. Mientras veía como es que el pelirosa intimidaba fácilmente al pelimorado. Negando después para tratar de no carcajearse ante aquella muestra.

Tantas buenas anécdotas quedaban al final. Como deseaba ya poder contarlas.


Una hora al menos paso desde entonces, en donde todo pareció ser confuso, pues Ana que había dicho que no tardaba, ahora se demoraba en algo que Yuma y compañía no tenían idea. Dejándolos plantados en la enfermería junto a un Durbe recién despierto, quien una vez se vio envuelto en algo que desconocía y le desconcertaba, fue que quiso saber todo a detalle.

Al final avergonzándose por tal comportamiento exhibido, mortificándose aún mas al no recordar absolutamente nada. Tratando de llenar el vacío que en un momento le aterro. Prefiriendo entonces que la tierra misma se lo tragara.

¡Había avergonzado a su Rey! ¡A su pueblo! ¡A los Emperadores! ¡Incluso hasta las piedras del Mundo Varian con aquello!

¡Quería morir! Por favor que alguien le matara, por favor y por piedad. No podía seguir con eso...

Sus pensamientos alarmando a su amado, quien de inmediato le rogo a lágrimas que no le dejara. Causándole un doble conflicto antes de que aumentaran sus ganas de perecer.

¡Ryoga se veía patético! ¡Su Ryoga no era patético! Menos mal que su cuñada no estaba ahí. No sabría donde meterlo para salvar lo que quedaba de su dignidad. (Sí es que le sobraba). Por favor que alguien le hiciera reaccionar.

Sus pensamientos siguieron mientras Yuma le observaba con una sonrisa divertida, y III con una mirada irritada. Tapando sus delicados oídos ante el llanto del mayor. Sacándolo casi de quicio.

Esto era el mismo infierno en vida... Como deseaba morir... Sus pensamientos deteniéndose hasta que la puerta fue abierta de par en par por un Astral visiblemente enojado.

Sobre sus hombros un peso que el peliblanco consideraba muerto, dejándolo entonces caer a una de las camillas cerca de su posición. Mostrando entonces a un inconsciente Vector, el cual parecía tener sus ojos en espirales que seguían sin parar. Exaltando a los cuatro presentes, quienes miraron con duda al recién llegado y al pelinaranja. Sus ojos saltando de uno al otro hasta que Astral decidió tomar la palabra.

-Esta bien, solo tuvimos un contratiempo...-Su explicación siendo interrumpida abruptamente por Ana, quien le seguía con manchas fosforescentes en su antes impecable vestido, su cabello alzándose en contra de la gravedad, dándole un aspecto ridículo y enigmático. Pues, ¿Qué fue lo que sucedió para que terminara de esa manera?

-¡Astral-sama, por favor deténgase! No puedo ir tan rápido- Exclamo la fémina antes de acercar un frasco pequeño hasta su Regente, quien lo tomo una vez se vio libre de Vector, acercándolo a su rostro antes de sonreír de manera que hizo exaltar a III, quien de inmediato se acerco a su marido, tomándolo de su rostro para comenzar a verificar su estado.

-Hey idiota... Despierta, no me asustes así...

-Cuanto amor...-Susurro Astral distrayéndose con la escena frente a él, mientras notaba como es que III daba cachetadas a diestra y siniestra a su esposo. Casi haciendo que se compareciera de él... Casi...

-¿Astral? ¿Qué paso?-Cuestiono de pronto Yuma, acercándose a él. Examinándolo antes de darle un ligero abrazo, incomodándose por el tamaño de su hijo. Quien pareció percibir a su padre, pues comenzó a moverse. Provocando un jadeo cansado, pero feliz.

-¿Tu te encuentras bien? -Preguntó Astral esta vez, recibiendo una afirmación a medias- Me alegro, ¿Qué decías cariño?

-¡Astral-sama!-Llamo una vez más Ana, acercándose a él y a su Reina con una reverencia- ¿Su experimento salió bien? ¿Las medidas fueron necesarias?

-¿Medidas?-Susurro Yuma siendo ignorado.

-Sí, fueron las mejores. Gracias a ti el experimento salió como estaba planeado, te agradezco...

-Ah...-Ana suspiro, sonriendo al final-Me entusiasma que no haya pasado a mayores. ¿El Emperador Vector se encuentra en las óptimas condiciones? Se que soporto altas temperaturas...

-¿Altas temperaturas?-Un nuevo susurro de Yuma se escucho.

-Sí, su cuerpo es increíble para mis experimentos, me ayudo bastante. Debería agradecer a III... Apuesto a que es por él que resiste tanto-Una risa burlona se escuchó después.

-Mmm... Sí así es la voluntad de Astral-sama no lo detendré, pero no me dejo terminar de hablar mientras Vector-sama estaba en el caldero... -Se quejo Ana muy sutilmente. Esperando no ofender a Reyes tan bondadosos.

-¿¡Caldero?!-Un gritito agudo provino de Yuma una vez más.

-Oh... Es verdad-Corroboro Astral, recibiendo una mirada para nada amable sobre su persona, y otra increíblemente crédula- Perdóname, ¿Qué es lo que necesitabas Ana?

-Sobre eso... Yuma-sama solicitaba su presencia para el nuevo chequeo que había programado de antemano... -Informo Ana. Provocando que el peliblanco mirara a un lado de él, bajando un poco la mirada para encontrarse con el amor de su vida.

Su seño fruncido siendo algo tierno para él. Pero al mismo tiempo terrorífico.

-Ah... -

Ana se alejo entonces, alistando todo lo que necesitaría para aquello. Dando vueltas sin parar, apenas notando como es que III parecía regresar el alma de su marido a su cuerpo. Mientras Yuma comenzaba a jalar uno de los oídos de Astral con mirada severa. Susurrándole algo que no alcanzaba a entender. Viendo como es que el peliblanco se excusaba con balbuceos y otras palabras.

De verdad que había sido toda una aventura.

Pero primero necesitaba estar presentable, el futuro heredero del Reino no necesitaba tal falta de respeto.

La sonrisa de Ana siendo lo último que se escucho antes de que un par de golpes de pronto sonarán en la sala.

Ana suponía que todo estaba bien.

Quién lo hubiese imaginado, aquel experimento terminando en éxito. Aunque aun dudaba sobre la salud de uno de los Embajadores. ¿A caso era necesario hacerlo saltar a un caldero gigante para hacer aquella opción? Su señor Astral dijo que sí...

Cosas de su Rey suponía. Por ahora solo se apuraría.

¡Su trabajo no esperaba a nadie!


Que mal lo había juzgado. Ana ahora mismo se arrepentía de haber tardado tanto.

Salió solo un par de minutos antes de que todo terminara en mal estado. Pareciera que un huracán o algo en particular por esa índole había pasado por su ala médica, dejando varias cosas tiradas y demás utensilios. Así como un par de sillas y alguna camilla boletada hasta puntos extraños.

Haciendo de su trabajo más complicado, yendo a atender a su Rey antes que nadie, pues un rio de sangre bajaba por su cabeza mientras estaba sentado dignamente en una de las sillas que seguían intactas, mientras Yuma yacía a un lado de él, sus brazos en jarras mostrando su descontento, así como su seño fruncido. Mientras III zarandeaba a su marido, el cual parecía haber caído muerto en la camilla. Gritándole amenaza tras amenaza, la esquina de sus ojos mostrando un par de lágrimas que amenazaban con surgir.

Dejando de lado entonces a la única pareja que parecía ajena a todo, sus ropas desacomodadas por tanto jaloneo uno al otro, mientras que el peligris moría una vez más de la vergüenza. Perdiendo su dignidad en algún punto.

Todo aquello haciendo suspirar a Ana, quien después de arremangar sus mangas de su vestido repuesto y haber atendido debidamente a su Señor. Fue que puso sus manos a la obra.

Sintiéndose satisfecha de conocer la parte más sincera de los presentes. De alguna forma eso le llenaba de una calidez inigualable. Pues el miedo o las dudas que quedaban en su corazón, fueron disipadas ante aquello.

De alguna forma asegurando que un buen futuro se avecinaba. Al igual que un hermoso por venir.


Entonces, pasando las horas debidas para que todo volviera a la normalidad y aquel alboroto termino, junto a un buen resultado por parte del Embarazado y unos amigos emocionados ahora lucidos. Y un Astral con un par de vendas en la cabeza, fue que por fin llego la hora acordada sobre las juntas antes pospuestas. Al final decidiendo empalmarlas para no atrasar más los resultados. Cada uno de los invitados terminando frente a los Reyes del lugar. Los cuales ahora se mostraban serios y atentos.

Las vendas de Astral desapareciendo en algún punto ante la mirada dudosa de su rival, quien no lograba acordarse nada. Mucho menos III o Shark. Durbe alegrándose de ello, no hubiese podido con la pena y la vergüenza.

Kaito y V, solo fingieron no mirar más allá de lo evidente, cada uno escudándose en la explicación a grandes rasgos sobre el material nuevo y los proyectos que debían hacerse. Logrando su objetivo en poco tiempo. Escuchando las opiniones y restricciones que Astral y Yuma daban de vez en vez, aminorando apenas el tiempo de inversión y los antecedentes necesitados. Logrando entonces llegar a un acuerdo tras otro.

La pareja de científicos siendo precedidos por sus iguales, quienes comenzaron a tomar documentos tras documentos sobre las nuevas políticas a implementar y las anteriores. Llegando a un objetivo final después de al menos cuatro horas de trabajo. Un borrador terminando sobre el escritorio que contenía todos los cambios como el firmado oficial del tratado y la alianza, además por supuesto de un apoyo sistemático en caso de Guerra. Cosa que esperaban no surgiera.

Dejando al final a los Embajadores, sacando de vez en cuando una sonrisa burlona a Astral antes de concentrarse debidamente. Comenzando entonces a anotar itinerarios y una agenda amplia que se cubría junto a los Reyes del Mundo Varian, al mismo tiempo que involucraban a la protección de la Tierra. Dejando sugerencias de Kaito y V al final, afinando detalles que podían ayudar al final.

Al menos terminando con tres documentos y anotaciones en la mesa en medio de ellos, y un montón de papeles tirados en el suelo. Mientras algunos aperitivos yacían flotando alrededor de ellos gracias a Astral, quien había mandado a pedirlos al menos a la mitad de la reunión en preocupación a Yuma. Quien agradeció con un ligero beso en sus labios. Haciendo que el estrés bajara casi en su totalidad.

-Supongo esta todo bien ahora, ¿No es así? -Cuestiono Shark, volviendo a su habitual yo. Haciendo sentir mejor al Cazador y al científico. Quienes solo asintieron al unísono.

-Sí, todo a quedado en claro sobre lo nuevo a realizar...-Confirmo Astral. Comiendo lo que parecía un cristal con el color de un cuarzo blanco. El cual paso a derretirse en su boca con un sabor a chocolate.

-Muy bien, y sobre Don Milenario...-Murmuro alto Ryoga, pasando a posar un ambiente pesado sobre los presentes. Atrayendo de inmediato su atención- Nuestro ejército ayudara al Mundo Astral sin restricciones aún si la firma y la burocracia tarda. ¿Eso esta bien verdad?

-Sí, muchas gracias Shark-Respondió con ligera melancolía el embarazado. Apenas notando la indiferencia de su prometido. Quien sonrió agradecido. Haciendo levantar solo levemente aquel ambiente, pasando a ser medianamente tolerable.

-La Tierra ayudará en caso de ser necesario...-Informo Kaito una vez recibió un visto bueno de sus acciones. Las cuales yacían plasmadas en aquel documento que descansaba en la mesa de centro.

-Sí, gracias por tantas preocupaciones, el Mundo Astral quedara en deuda con ustedes por tan buenos deseos- Agradeció Astral, haciendo que Vector le mirara de manera extraña.

-¿Qué es eso? ¿Que tipo de agradecimiento es ese?

-¿Eh?

- Kufufu~ Vector tiene razón-Apoyo III, alcanzando a Astral, dando una palmadita en una de sus manos. Sonriendo con paciencia y cariño- No necesitas verte tan rígido con el tema... Sabes que tienes nuestro apoyo...

-Sí, eso es verdad. Quizá tengamos nuestras historias, pero no por eso les dejaremos de lado-Aseguro Durbe, sonriendo con tranquilidad. El ambiente pasando a ser cálido y agradable.

Haciendo sonreír sinceramente al par de Reyes del Mundo Astral antes de que se miraran de soslayo. Tomando discretamente sus manos poco después. Un ligero apretón siendo necesario antes de reír ligeramente. Contagiando a los presentes.

-Eso esta mucho mejor, somos amigos, ustedes lo dijeron hasta el cansancio, esto no cambia nada...-Menciono Shark, sus brazos cruzados ante la afirmación.

-Muy de acuerdo...-Siguió Kaito. Recibiendo el asentimiento de V.

-En ese caso... ¡Debemos prepararnos! -Anuncio Astral, su voz de momento alzándose en pos de batalla. La fuerza ardiendo en su interior- Ha habido anomalías alrededor del Mundo Astral de las que debemos estar pendientes.

-¡Así se habla! Parece entonces que una batalla se acerca ¿No es así? Mi guadaña necesita ser desempolvada-Exclamo Vector mientras levantaba sus brazos a manera de jubilo, sintiendo un ligero dolor al hacerlo.

¿Por qué le dolía tanto el cuerpo?

-¡Ayudaremos en todo lo que podamos!-Dijeron Shark y Kaito al unísono. Ambos riendo después ante la coordinación no planeada. Ganándose una mirada divertida de los presentes.

-Bien, en ese caso, ¿Gustan ir a ver los detalles en el comedor?-Invito Astral, haciendo bajar los platillos al suelo. Colocándolos en un orden específico antes de ayudar a su amado a levantarse de su lugar, encaminándose hasta la puerta, siendo rápidamente seguidos de los demás. Quienes se veían entusiastas y emocionados.

Aquello logrando mostrarle algo.

No estaban solos.

Él no estaba solo...

Un apretón a su brazo causado por Yuma, le hizo sonreír de manera amorosa y calmada.

Era momento de seguir adelante...