-Patético...-Fueron las palabras de Astral una vez se termino de llevar a su rival hasta las habitaciones de los Embajadores. Depositándolo en la cama con desdén sin importar acomodarlo o siquiera darle una segunda mirada.
Yuma, quien le seguía de cerca, solo negó divertido antes de acomodar al pelinaranja, colocándolo en una mejor posición. Sentándose en la orilla de la cama tiempo después. Acunando su vientre con amor y cuidado. Una sonrisa traviesa adornando sus labios.
-¿Crees que debamos decirle a III?-Cuestiono a su amado. Sintiendo la enorme necesidad de ir el mismo hasta la Tierra a ver que es lo que ocurriría.
-...- Astral pareció pensarlo un momento antes de negar lentamente, su mano en su mentón dándole un aire travieso- No, No, es mejor que la noticia la reciba de su esposo. No debemos meternos en algo tan importante como eso...
-Pero... -Se quejo levemente el embarazado antes de ladear un poco su cabeza- ¿No le estaríamos haciendo un favor al futuro hijo de Vector si le décimos primero a III? Ya sabes, antes de que la familia Arclight se entere...
-Oh... Tienes un muy buen punto ahí mismo, pero... Sigo en mi postura... Aunque, quizá si podemos hacer algo al respecto... -
-¿Qué? -La curiosidad de Yuma llevándolo a levantarse cuidadosamente antes de acercarse a su prometido.
-Parece que tenemos que llamar a la familia Arclight para determinar ciertos puntos, mientras tanto bien nuestro Embajador favorito puede volver a su hogar junto a III...
-¿Darles tiempo?
-Exactamente, es lo máximo que podemos hacer, al menos pienso se podrán despedir en lo que los Arclight conspiran para matar a Vector... -Las manos de Astral posándose cuidadosamente en la casi nula cintura de su amado. Acariciando brevemente la misma.
Un gemido de alivio sonando bajamente después. Yuma agradeciendo tales atenciones con el peso que cada día se volvía ya difícil de llevar.
-Supongo tienes razón, ¿Me prometes que grabaras todo?
Astral sonrió antes de alzarlo en brazos, dando besos ligeros después.
-¡Sí, por supuesto! No me atrevería a hacer lo contrario-
-Eres un buen marido y compañero Astral, tengo suerte de tenerte... Asegúrate que la resolución sea bastante buena-Susurro Yuma, escondiendo su rostro en la curva del cuello ajeno. Provocando ligeras cosquillas al peliblanco, quien asintió.
-Dalo por hecho... -
-Bien... -Yuma dudo un poco antes de sentir su estómago retorcerse en algo que el identificó como hambre- Astral...-Llamo. El mencionado comenzando a encaminarse fuera de la habitación en dirección al comedor- Quiero chocolate... Fresas, pescado y fideos...
-¿Todo junto?
-...Sí, por favor...
-Sí, sí. En seguida-Respondió Astral. Dejando atrás en descanso al pobre padre primerizo que aún en su mente no concebía lo pasado. Arrastrándolo aun más a la inconsciencia. Un tic nervioso de pronto atacando uno de sus ojos, así como una reacción natural de llevar su mano a su cuello.
Sentía que algo malo iba a pasar... Un escalofrío recorriéndolo en sueños se lo decía.
Mientras tanto en la Tierra, III seguía reposando en cama. Las cortinas de su dosel cerradas con parsimonia y amabilidad, alejando la luz de sol que entraba libremente por las ventanas. El silencio volviéndose un buen compañero que menguaba las claras nauseas que sentía desde hace ya un buen rato.
La bilis sintiéndose subir y bajar por su garganta, en un ciclo sin fin. Dañando su ya, irritado estomago. Haciéndolo maldecir en voz baja ante la terrible sensación. Su tez pálida así como poca fuerza dando fe de su estado. Preocupando terriblemente a su familia, quienes se turnaban para traer algún medicamento y algunos aperitivos blandos que podían ayudarle. Apenas dándole un alivio, hasta que las pastillas eran vomitadas minutos después.
Esto de alguna manera haciendo que la familia se alarmara a límites insospechados. Mandando a hacer distintos exámenes médicos con los mejores especialistas para encontrar la razón y el porque tanto mal de repente. Solo provocando un gesto de fastidio en el menor, quien con un "Exagerados" se refugió en su habitación en donde comenzó aquella rutina.
La soledad sintiéndose como un bello bálsamo para su mente y cuerpo.
Dejando de lado todo aquel alboroto que su familia aún mas poderosa estaba realizando con premura. Al menos hasta que una llamada del Mundo Astral llego casi con urgencia. Convocando la presencia del pelirosa rápidamente ante un asunto a discutir. Lo cual rápidamente fue bloqueado por los mayores, alegando la salud y la preocupación por el Embajador, casi en un gesto ridículo.
Sus manos agitándose de un lado a otro mientras daban sus razones. Haciendo sonreír al peliblanco, quien negó divertido. Escuchando todo tan atentamente como mandaba discretamente una cámara a los dominios de los Arclight.
La mejor resolución como había prometido. Era una fortuna a veces tener poderes.
-¡Y razón número 84, III se siente terriblemente mal! -Alego Byron mientras sus brazos se cruzaban en un gesto molesto. Su mirada siendo intimidante por momentos. Mientras sus hijos le apoyaban casi en la misma postura.
Kaito solo miraba todo desde una esquina bebiendo una soda. Apenas importándole lo que una simple gripe podía hacer.
-¿No podrían haber iniciado por ahí? -Se quejo bajamente Astral antes de disimular con una falsa tos. Su semblante volviendo a la normalidad antes de volver a hablar- Disculpen. Ya me han externado sus preocupaciones bien fundamentadas por el Embajador, pero de verdad necesito su presencia aquí...
-¿Qué acaso el idiota de cabello ridículo no esta cumpliendo sus deberes ahí? ¿Esta jugando acaso?-Cuestiono con dureza el padre de familia. Siendo rápidamente respaldado por los otros dos. Quienes miraron en la misma intensidad al Rey del Mundo Astral. Quien paso saliva disimuladamente.
-No me malentiendan. Vector ha sido mandado de imprevisto a una de nuestras fronteras, me temo que eso le llevara tiempo a causa de una ligera discusión con el líder a cargo de esa zona... Por ello es que-
-¡No! -Interrumpió de pronto IV. Su voz siendo demandante- ¡Mi hermano no ira solo porque a un idiota se le ocurrió molestar a otro! ¡Me niego a dejar ir a III!
-¡Thomas y mi padre están en lo cierto!-Apoyo de inmediato V- ¡III no se vera involucrado en ningún asunto diplomático hasta que se recupere!
-Pero... -Se quejo disimuladamente el peliblanco. Viendo el momento oportuno para hacer lo que en verdad planeo- ¿Entonces quién se ofrecerá para ocupar su lugar? Sugiero que sean los tres en ese caso... -Aquella afirmación confundiendo a la familia que le miraba a intervalos de tiempo antes de mirarse así mismos, y después a los demás.
-P-Pero no podríamos dejarlo solo... -Argumento IV, apenas acercándose a la consola.
-Eso no sería problema, Kaito podría hacerse cargo por ahora ¿No?-Sugirió Astral de manera poco disimulada. Aventando aquella bolita hasta el Cazador, quien escupió su bebida.
-¿Qué? -Sus labios y mentón mojados por aquel refresco. Así como parte de sus ropas superiores.
-Puede ser una posibilidad-Murmuro Byron después de meditarlo por un minuto. Logrando que el Cazador se molestara levemente.
-¡No soy ninguna niñera!
-Kaito...-Llamo Christopher antes de acercarse a él y murmurar algo en su oído, haciendo que su semblante cambiara rápidamente a uno más positivo.
-E-Entiendo...-Dijo Kaito con una tos disimulada- Me hare cargo de III por este tiempo. No hay problema...
-Eso fue rápido-Comento en voz baja Thomas mientras miraba a su padre, quien asintió en reconocimiento. Haciéndole escuchar campanas de iglesia cerca... Muy, muy cerca.
Aquello de alguna manera gustándole más que tener a un Vector en la casa. Una sonrisa satisfecha de pronto asomándose en sus labios. Cambiando su humor en menos de lo que pensó.
-Entonces ya se ha dicho-Menciono en voz alta, llamando la atención de los presentes- Chris, Tom y yo iremos al Mundo Astral en representación de Michael. Mientras que Kaito se queda a cargo de cuidarle y atenderle en lo que necesite. ¿Eso esta bien?
Los demás solo asintieron en acuerdo. Provocando una sonrisa en el peliblanco. Quien de inmediato dio instrucción a sus científicos antes de llamarlos a todos de imprevisto, dejando atrás a Kaito, quien miro por última vez a su amigo peliblanco antes de alzar una de sus cejas en duda. La incredulidad surcando su rostro con claridad. Antes de preguntar.
-¿De verdad necesitabas a todos?
-...Quizá...-Fue la simple respuesta de Astral. Lo que hizo sospechar al Cazador.
-¿Qué esta pasando? Quiero saber la verdad, debo llevar a III su medicamento...-Señalo con su mano la puerta de salida. Dejándole claro a Astral que no quería divagaciones o más mentiras. Ganándose una ligera risa por parte del peliblanco.
-Me has atrapado- Alzo sus manos como quien comete un crimen- Pero en mi defensa todo fue culpa de Vector y III...
-Habla...
-Bien, Bien. Pero promete que no le dirás a nadie. ¿Puedo confiar esta información a ti?
-Sabes que sí...
-Bueno lo que sucedió es que...-
La platica se prolongo al menos unos minutos más antes de que la familia Arclight llegara al Mundo Astral. Escuchando como es que la llamada terminaba en un grito incrédulo por parte de Kaito y un "No le des más medicamento" por parte de Astral. Antes de que la pantalla se apagara. Como si jamás hubiese pasado nada.
Para, por consiguiente, Astral pasara a saludarlos con una sonrisa satisfecha. Ignorando olímpicamente la curiosidad de la familia. Dando su primera instrucción.
-¿Me acompañarían a la oficina?-Su voz sonando irremediablemente amable.
Más de lo normal.
La intuición de Byron activándose en alerta. Algo no andaba bien.
Un golpe sonó una vez más en la silenciosa habitación, consiguiendo traer entonces por la doceava cachetada en sí a Vector. Quien de inmediato se alejo de aquel agresor, cayendo de la cama que le dejaba descansar. Un nuevo moretón apareciendo en un costado de su rostro antes de que su habilidad curativa lo sanara.
Mirando después hacía arriba, encontrándose con un Yuma bastante feliz y encantado, bajando su mano rápidamente antes de que se sentara una vez más en la mullida cama. Pareciendo todo un ángel, cuando en realidad se la paso golpeando a su amigo para despertarlo a pesar de que Ana le había dicho que despertaría en cinco minutos.
Queriendo aprovechar la oportunidad que jamás (Quizá) volvería a tener. Sacando la muy escondida frustración que mantenía en él, desechándola como sabía mejor le venía. Haciéndolo sentir bien después, lo suficiente como para darle la mano a su amigo que le miraba confundido.
-Esta bien Vector. Ya has pasado lo mas difícil...
-¿De que hablas? -Cuestiono el pelinaranja antes de aceptar la ayuda. Levantándose del suelo. Mirando a su alrededor en busca de aquello que lo aturdido.
-De la noticia de tu próximo bebé, ¡Felicidades futuro papá!-Felicito el embarazado, provocando que a Vector le cayera una gran roca con la palabra realidad y paternidad al mismo tiempo. Su equilibrio pasando a fallar momentáneamente antes de que Yuma le tomara con fuerza de su mano. Manteniéndolo firme.
-E-Es verdad... Yo, no, III y yo... III y yo... Vamos a ser... vamos a ser... ¿P-Papás? ¿Padres? - Vector balbuceo.
-¡Sí! ¿No es maravilloso? Astral y yo apostamos que tardarían al menos unos tres años más, pero... ¿Supongo que el Amor es más fuerte? Jajaja-Yuma menciono, mientras su tono de voz se volvió apenado. Una de sus manos comenzando a acariciar su ya abultado vientre. Mandando un mensaje a Vector de esa manera. Regresándolo a la realidad.
-Entonces es verdad... No lo soñé...
-Así es no lo soñaste... -Corroboro Yuma.
-Eso quiere decir que... -Vector volteo a ver a la ventana, mirándose entonces en el Mundo Astral, lejos de su amado esposo- Debo volver... ¡Debo volver a su lado!
-¡Así se habla!-Apoyo Yuma con una sonrisa amplia y feliz.
-Michael... Él... Debo irme-Anuncio el pelinaranja antes de ser detenido por el embarazado, quien le mostro uno de sus dedos posándose sobre sus labios a manera de silencio. Jalándolo poco después fuera de la habitación. Informándole en voz baja su actual situación. Compadeciéndose de él.
-No seas imprudente. Justo en este momento Astral esta llamando a tus cuñados y suegro para que vengan al Mundo Astral... No deben notarte en el Palacio, ¿Entiendes? Debes salir lo antes posible y atender a III...
-¿Cuñados...? -Susurro Vector antes de sentir un escalofrío recorrerle la espalda- E-Es verdad... Ellos...
-Sí, sí. Ellos. Debes moverte antes de que lleguen... ¡Vamos! Te acompañare a la salida...-Jalo Yuma a su amigo, dejándole pensar varias cosas antes de que su voz sonara un poco confundida y sorprendida.
-¿P-Por qué me ayudas?
-¿Mm? Porque somos amigos-Respondió con simpleza el menor. Encaminándolos por diversos pasillos lejos del laboratorio. Encontrando a Ema a lo lejos, esperando pacientemente como se le había indicado- ¡Ah! ¡Ahí esta! ¡Vamos!
Vector solo asintió antes de dejarse llevar. Sintiendo una calidez distinta en su pecho. Como si hubiese encontrado un hermano o un aliado. Provocando que una sonrisa se mostrara en sus labios. Apenándose después al notar ese detalle.
-N-No necesito de su ayuda-Se quejo.
Queja que fue ignorada por Yuma, quien les acerco a Ema.
-¡Ema-san! -Llamo, a lo que la Guerrera de inmediato le reverencio. Bajando su cabeza en señal de respeto antes de verle con amabilidad. Su espalda posándose recta e imponente.
-Mi señor Yuma- Saludo- Todo ha sido preparado como ha mandado.
Aquella información haciendo sonreír al embarazado más de la cuenta. Haciendo crecer una emoción en la boca de su estomago. Llenándolo de energía casi al instante.
-¡Maravilloso! En ese caso cuento contigo para que escoltes al Embajador Vector a la salida del Mundo Astral...
-¡Sí! -Ema asintió. Posando su mirada en el pelinaranja, quien observo a su amigo en busca de respuestas.
-Esta bien...-Yuma agito su mano con desdén- No te preocupes, es un portal natural a la Tierra. Tardaras un poco más en llegar pero evitará que te cruces con los Arclight y sus antorchas...
-¿Ellos lo saben?
-No. Aún no. Pero sugiero te apures... ¡Ve! -Empujo el embarazado al Emperador. Quien asintió aún un poco confundido por los eventos recientes. Dejándose guiar por Ema, quien saco sus hermosas alas antes de alzar en vuelo. Incitando a que Vector hiciera lo mismo. Ambos perdiéndose en el cielo raso antes de que Yuma volteara y se encontrara con un confundió Byron. El cual solo le miro con preocupación antes de acercarse a él. Dando uno de sus brazos como apoyo.
-¿Yuma-kun? ¿Qué haces aquí? Deberías estar en descanso, no puedes andar paseando por ahí así. Te lastimaras... ¿Qué hay de tus guardias?
-E-Eh... Jajaja, lo siento, estaba aburrido- Se disculpo Yuma con un ligero nerviosismo. Tomando con prisa el brazo dado, comenzando a caminar lejos de donde había despedido al pelinaranja, alzando una oración para que todo le saliera bien, y rezando para que sobreviviera.
-Entiendo, pero será mejor que no lo hagas. Estas cerca de dar a Luz...-Regaño ligeramente el niño hombre. Tomando con cuidado al embarazado. Quien solo respondió en pena por él mismo.
-Sí... -Mas valía que Vector le agradeciera después. Estaba a punto de escuchar un sermón no merecido.
El viento en aquel portal siendo la magia misma que los Mundos compartían, se sentía mas como una suave brisa comparado con lo que sentía ahora mismo en su interior. En donde una Vorágine de sensaciones le abrumaban al saber aquella noticia que no hizo mas que voltear su mundo.
Pues. Él, Vector, el Gran y Magnífico Emperador y Embajador del Mundo Varian. Él, quien aterroriza a millones bajo su presencia. Él quien mato a su mismo ejercito como venganza a su propio fallo. Y quien hizo casi colapsar por completo a los tres Mundos.
Él. El desastre y el caos andante.
Estaba consiente de que iba a tener un hijo. Un niño. Su primogénito o primogénita.
Y eso... Eso le estaba causando un gran pánico y miedo terribles. Por que, ¿Si quiera era apto para el puesto de ser padre? ¿Un padre digno para ese niño en camino ya? ¿Era capaz de cumplir todo lo que sabia iba a necesitar el niño de él? ¿Él era digno?
Lo dudaba. Y mucho. Después de todo, sangre corría en sus manos y Pecados se resbalaban por su espalda.
Él no era un ser misericordioso. Mucho menos alguien con paciencia. ¿Podría hacer esto? ¿Podría?
Sus labios comenzaron a ser mordidos ante las interrogantes. Crueles y despiadadas. Como solo el podía cuestionarse. Aferrándose a la realidad y al fatalismo.
¿Podría siquiera ser lo suficientemente digno como para criar a ese niño a un lado del amor de su vida?
Sus manos comenzando a temblar, fue lo que le hizo regresar al momento. Percatándose de que a lo lejos ya podía percibirse la cuidad Heart. La cual, ya mostraba signos de anochecer. Los rayos del sol coloreando con parsimonia el cielo que mostraba sus bellos encantos a los que se detenían a verle. Dejando relucir una que otra joya a lo alto. La primera estrella apareciendo en clara burla al ente en llamas.
Distrayendo por un momento al pelinaranja. Quien detuvo su vuelo al cruzar aquel portal, el cual se cerro casi de inmediato. Siendo recibido entonces por las incandescentes luces de los edificios y demás carreteras y caminos que componían la metrópoli. La belleza siendo un bálsamo para su mente.
¿De verdad estaba pasándole la mejor cosa en su vida? ¿De verdad... Su querido Michael iba a hacerlo papá? ¿Podría con aquello?
Sus ojos aguándose le hizo percatarse que debía moverse, y así lo hizo. Limpiando un par de lágrimas que se le escaparon por accidente. Haciendo temblar aun más su cuerpo. Su temperatura bajando hasta sentir su piel fría y áspera. El sudor bajando en pena por su cuerpo. Provocando un ligero escalofrío al recibir una corriente de aire al volar y maniobrar. Una vez más aquella vorágine aturdiéndole una vez diviso a lo lejos aquella casa que mantenía en paz y seguro a su esposo.
Su boca secándose así como su garganta. Rogando por un poco de agua para calmar su ansiedad y... Emoción. Sus sentimientos entrando en contradicción tan rápido como logro tocar el balcón que le invitaba a la residencia Arclight.
Quedándose ahí por un tiempo más antes de ser sorprendido por un Cazador que solo iba de paso, quien le encaro poco después con una sonrisa y mirada incrédula y burlona. Un pequeño flash escuchándose de fondo. Sacándolo de su ensoñación.
-Hey, así que ya estas aquí... ¿Qué te tomo tanto tiempo? III acaba de despertar... Deberías verlo. No se siente bien-Informo, antes de seguir su camino, lejos de aquella habitación a la que Vector comenzó a ir. Quitando su forma Varian de manera automática.
Su pulso acelerándose una vez llego a la puerta. Escuchando un quejido de fondo que le hizo abrirla de un solo golpe. Encontrándose con una imagen que le robó el aliento así como su pensamiento. Aturdiéndolo de manera inevitable.
Pues un semidesnudo, y tierno III, con su palidez y hermoso sonrojo que resaltaba naturalmente de él, le recibía como un manantial en un desierto. Las sabanas de seda pegándose a su piel sudorosa y encantadora llamándole como una polilla hasta el fuego para consumirse en el. Sus ojos verde esmeralda resaltando en dos bellas joyas que anhelaba poseer y navegar. Tratando de encontrar los secretos más entrañables de su color. Así como sus labios pálidos y ligeramente brillosos a causa de la saliva que se escapaba atrayéndolo como un mar etéreo que le llamaba a hundirse en el. Fundirse como jamás pensó hacerlo hasta encontrar dentro el tesoro más tierno y jugoso que alguna vez tuvo la dicha de probar y saborear.
De alguna manera llevándolo al cielo y al infierno de igual manera tan solo con su presencia.
Resolviendo algo en su interior que hace un momento atrás le aturdió y le acobardo.
La imagen de aquel ángel grabándose a fuego en su mente y memoria. Sintiendo entonces la dicha que esperaba encontrar junto a ese ser también. Recordando entonces la noticia que debía compartir.
Saliendo de su visión a regañadientes. Acercandose rápidamente a su amado antes de tomarlo suavemente de sus hombros y mirarle con una intensidad que abrumo al menor. Quien pasaba a limpiar un poco su boca con un pañuelo después de haber sacado la comida de esa tarde. Su voz sonando ronca y baja.
-¿Vector? ¿Qué haces aquí cariño? Creí que llegarías hasta mañana...
Y Vector supo que aquel era el mejor momento para hacerle saber a III que estaba pasando y el porqué deberían huir juntos al amanecer como Romeo y Julieta.
-¡III! ¡Vamos a ser papás! ¡Estamos Embarazados!
III palideció más antes de gritar un fuerte y sonoro:
¿¡Qué?!
Haciendo reír a carcajadas al Cazador que volvía a pasar por el lugar. Sintiendo pena por III por tener a un idiota como pareja. Escuchando entonces como si el cielo cayera y se abriera un abismo.
Recordando que debía mandar a hacer una lápida conmemorativa para el pelinaranja.
Ojalá todos pudieran ver eso...
