La vida a veces era impredecible y llena de muchas dudas y respuestas, inmersa en un sinfín de aventuras y demás cuestiones que la hacían parecer noble o difícil, su notable inestabilidad y variante existir era lo que mas hacia temblar a algunas personas o emocionar a otras. Así de sensible era esa efímera posibilidad del universo naciente para probar la luz y la esperanza de seres que apenas eran conscientes de sí mismos.

Si lo meditaba bien podría ser risorio, absurdo y lo mas maravilloso que alguna vez pudo creer. Aun si él, Vector, estaba colgando de cabeza en la sala de estar de los Arclight con algunas quemaduras medianamente graves en su cuerpo y su chamuscado cabello. Mientras III alegaba algo que no alcanzaba a comprender, pues los movimientos y gestos que lograba hacer, era suficiente para aturdirlo de muchas maneras. Aunque, debía ser sincero, la paliza que recibió por parte de la cabeza de la familia Arclight, Byron mejor conocido como Tron, también había hecho sus propios estragos en él.

Su visión borrosa y su aturdimiento lo confirmaban. Eso y el vago recuerdo de su grito antes de caer sin mas a lo que parecía ser lava. (Aun no estaba tan seguro de esa afirmación). Para después notar como es que una mancha borrosa blanca le sostuvo para, por consiguiente, arrojarlo con fuerza a través de un par de rocas que dejaron zumbando sus oídos un buen lapso de tiempo; un par de manos fue lo siguiente que sintió, las cuales le tomaron como un vil saco de papas antes de que Byron lo volviese a tomar y atar ahora esta vez en la sala de estar, en donde sus sentidos volvieron a vibrar gracias a un muy preocupado y exaltado III.

Quien, volviendo a la escena, seguía alegando sin parar. Moviendo sus manos de arriba a bajo en un gesto enojado y conmocionado. El llanto viniendo después, siendo lo suficientemente poderoso como para hacer trastabillar un momento a Byron, el cual, con un par de ademanes y su sonoro suspiro, bajo el arma que desde un inicio siempre el apunto directamente al pecho, el filo escuchándose a sus espaldas, suponía que era los hermanos faltantes que por ahora no podía ver y mucho menos (aterradoramente), escuchar. De pronto sintiéndose abrumado por ser el centro de atención aun cuando su preocupación era y siempre fue para su esposo.

Debía tener ahora lo suficientemente presente de que su pelirosa estaba esperando a su futuro hijo o hija, y ciertamente no debía escatimar en esfuerzos que no valían la pena con él. Ya se curaría después, el chicle se lo dijo una vez: Hierva mala nunca muere, y él era la hierva mas mala que podías encontrar, debía admitir que estaba feliz de ese hecho.

Su mejor rival le había dicho casi que era inmortal.

"De nada" fue su contestación en el momento. Después de otorgar un buen golpe al hombro al otro. Recuera haberse escondido atrás de Yuma momentos mas adelante, mientras le mostraba un gesto burlón al otro.

Ah, que buen compañero que era él. Aseguraba que todos bien podían querer tenerlo en sus filas. Era tan carismático. Aunque, aun con buenas cosas sobre él, aun no sabía exactamente la razón del odio de su suegro. Podía ser su belleza, así que no podía culparlo por nacer feo... y tonto. Pero debía agradecer que hizo un buen trabajo con su esposo. ¡III era la mayor fuente de hermosura y gracilidad que alguien pudiera desear tener, aunque sea un poco en su vida! Sin duda era afortunado. Muy afortunado, aun cuando su cuerpo fue dejado caer sin mas al suelo una vez su amado consiguió su libertad.

Un suspiro escapo de sus labios. No sabe si fue de alivio o de amor, pero estaba seguro de que estaba bien ahora, pues los gentiles brazos de su amado fue lo suficientemente poderoso como para distraerlo totalmente de lo que ocurría alrededor, en donde cada miembro de la familia Arclight le apuntaba discretamente con un arma de fuego a su entrepierna. Siendo el mas obvio, la cabeza de familia. El cual ahora estaba a un lado de Astral en su forma humana y Kaito, quien sostenía una cámara para tal momento. Revisando cada tanto las grabaciones a la máxima calidad posible.

Desde el arrojamiento de Vector al volcán activo, su rescate por Astral y su primer vistazo que tuvo con su amoroso suegro.

La puerta del cuarto de III había sido una vez más, derribada sin cuidado con al menos tres explosiones producto de un enojo de Byron, el cual una vez entro con su sequito detrás, fue que logro tomar en inconciencia al pelinaranja antes de arrastrarlo fuera de casa con cuerdas y un par de cintas en la boca. Dando la viva imagen de un secuestro exprés. Subirlo después a un helicóptero que consiguieron a tiempo récord e ir hasta el volcán activo más próximo a su ubicación, llegando con una hora de transcurso. Aun si habían sido al menos quinientos kilómetros lejos de la costa.

Kaito y Astral no iban a preguntar como es que lograron tal hazaña. Suponían era el poder del amor y el odio.

Y una vez, llegaron al volcán, arrojaron al otro sin contemplación. Un rezo de fondo fue lo suficiente que ellos consideraron como para dar un ritual sagrado y funerario. Y debían admitirlo, no lo extrañarían. Es más, ojalá jamás encontrara en el circulo de la reencarnación. De otra forma, Byron se convertiría en otro Herodes por el bien de la raza humana.

Pero lamentablemente esto había sido un fracaso una vez Astral apareció de la nada y fue en busca de su rival, apenas tomándolo justo a unos metros de caer en el foso ardiente. Arrojándolo después sobre el suelo cerca del cráter, un par de piedras derrumbándose por el exceso de fuerza que el peliblanco ni se preocupo de ocultar. (Era otra oportunidad que no iba a dejar pasar). Tomándolo por último como un saco de papas mientras quitaba las ataduras y las cintas. Llevándolo una vez mas al lado del pelirosa, quien agradeció antes de que se le fuese arrebatado por la familia que venia detrás, de nuevo atándolo para esta vez colgarlo de la sala que ahora mismo les reunía.

III siendo lo suficientemente astuto para volverlo a bajar, y esta vez colocarlo detrás de él mientras esperaba que pasara el placebo que le aturdía y le hacia soltar frases sin sentido. Entre ellas: " Matare a todos; Seré el mejor padre de la historia, no como un tipo que se hizo niño; Soy el mejor; Ojalá que el chicle algún día sea mascado como para que le dejara de molestar; y espero que mi hijo sea idéntico a mi"

Esas simples frases siendo lo que mas molesto a Byron, quien ahora yacía mas calmado sentado en los mullidos sillones, ocupando el que solo era de una plaza, dejando entonces a su derecha a sus hijos y potencial nuevo nuera, y a su izquierda al Rey del Mundo Astral con sus brazos cruzados y una sonrisa burlona, y los principales autores de que casi una masacre iniciara. III y Vector escudándose uno al otro una vez el mayor recupero los sentidos, su buena salud y piel quemada.

¡Maldición, la familia Arclight si que no tenia limites!

¿Qué había hecho para merecer tal pésimo trato? ¡¿Qué?!

La mirada fulminante de Byron solo le hizo sentirse más ofendido.

- ¡No te atrevas a hacerte al victima Vector! Tu miserable pacotilla...-Siseo el Arclight mayor, apuntando acusadoramente a su piedra en el zapato.

- ¿Yo? -Exclamo Vector apenas siendo jalado sutilmente por III, quien negó con cansancio- ¡Déjeme recordarle que sí fui la victima! Por qué, no sé si se enteró, pero, ¡Yo estaba felizmente acostado con mi esposo antes de ser sacado a la fuerza de mi cama ante de ser llevado en contra de mi voluntad a un jodido volcán y ser drogado para no presentar demanda! ¡Ja! ¡Tiene suerte de que sea el padre de la persona que mas amo, porque de lo contrario, estoy seguro que ya estaríamos en una corte para acusarlo de sus crímenes!

- ¡Mira quien lo dice! ¡Jodido homicida! -Exclamo Thomas, imitando la acción de su padre a tan solo unos segundos atrás, su mirada siendo la más mortal que jamás había dado a alguien.

- Kufufu, esta cavando su propia tumba... -Susurro Astral, a lo que el Cazador, gracias a su buen oído, asintió.

-No podría estar mas de acuerdo con esa afirmación...

-¡Que se realice una prueba entonces! -Una vez más la voz de Vector se alzó- Apuesto a que ustedes serán mas culpables que yo, un alma caritativa y pura que ha sido acusada injustamente ante algo que apenas entiendo... -Un aura de luz de pronto bañando a un acusado peli naranja, ganándose un facepalm de su amado y compañía.

-¡Tonterías! ¡No voy a escuchar las estupideces y sandeces que salen de tu boca! -Exclamo una ves mas Byron, antes de que su postura cambiara una mucho mas seria. Su aura volviéndose gélida de un momento a otro- Aunque eso me recuerda...-Su mirada pasando por cada uno de los presentes, clavándose de vez en vez antes de seguir y terminar en la postura rígida del Cazador. Quien volteo a otro lado como si las paredes o el techo de pronto se volvieran lo más interesante del mundo- Aun queda una platica pendiente con aquellos niños precoces que no pudieron esperar hasta el matrimonio...

-¡Yo ya estoy casado!- Alego III, siendo callado casi inmediatamente por su padre.

-¡Aquí en la Tierra no!

Aquellas palabras convirtiéndose en piedra y cayendo a los principales protagonistas de tal embrollo, apenas dando con los escombros a un nervioso Astral, el cual solo ignoro lo que pasaba antes de concentrarse en lo interesante de la cutícula de sus uñas. ¡Mira que no sabia también que su palma tenia una nueva línea! Es más, pensándolo bien, debía informar de sus hallazgos a su prometido. No vaya a ser que se enoje después.

Sí, ese era su deber ahora.

Al menos hasta que Byron le detuvo con solo una mirada demasiado penetrante. Quizá, justo en el momento entendía a su rival. Él no sabría que hacer si Kazuma también le mirara así. Y considerándolo, la próxima vez que lo vea, le agradecerá el que le haya dejado estar con su amado sin restricciones y sin mayores explicaciones.

Y fue entonces que, la acusación y su regaño, paso a ser una platica informativa y bien argumentada sobre las consecuencias de sus actos. Los rostros rojos y sonrojos nada discretos comenzaron a ser visibles en la habitación una vez Byron dio inicio con Astral, quien lloraba internamente ante la ausencia de su prometido, aguantando aquella parte vergonzosa solo por él.

¡El video prometido era algo que Yuma anhelaba!

Por otro lado, V y Kaito también se vieron involucrados muy sutilmente (Explícitamente) ante lo que el mayor de los Arclight decía y demandaba, demostrando incluso aspectos negativos que se vendrían si no tenían cuidado. El Cazador incluso intento decir algo al respecto, argumentando sobre ser hombre y demás puntos fisiológicos favorables que defendió con un semblante tímido, al menos hasta que sus intenciones fueron asesinadas por el patriarca una vez señalo al peliblanco y a su propio hijo, apuntando como todo desvergonzado a sus entrepiernas. Resaltando su punto una vez más, haciendo que los señalados quisieran suicidarse por pena ahí mismo.

¡Que aterrador era Byron! De haberlo sabido jamás se hubieran metido en aquel asunto. Pero lamentablemente, lo hecho, hecho esta, y, por otro lado, el mayor les estaba bloqueando el camino de salida, así que no tenían mas alternativa que quedarse y escuchar ahora como es que regañaba casi con pasión a su hijo e irresponsable, irrespetuoso, malvado, pervertido, sádico y estúpido del ser que se decía ser su marido y poderoso Varian. Cosa que, por cierto, Byron veía como un murciélago con un cuchillo.

Estúpido y arrogante. Tanto que le hacia perder los estribos con facilidad.

Y es que, de verdad, habiendo tantos hombres y mujeres buenas y maravillosas en la Tierra, entre al menos los siete billones que eran los humanos. ¿Por qué? ¿Por qué su hijo se tuvo que fijar en el peor capacitado para ser su pareja? Y además de eso, ¡Era un Varian! ¿Acaso olvidaron que se querían matar entre si antes?

Debía tomar un respiro si no quería cometer un crimen de odio ahí mismo y dejar a su hijo viudo y a su futuro nieto sin padre... ¡Maldición! Hasta eso sonaba mal viniendo de Vector. ¿Qué había hecho para merecer este castigo? ¿Qué?

... ¿Saben qué? Mejor no rememorar, ya se acordó.

Maldita sea el día que juro venganza... Ya no lo volvería a hacer.

O bueno, una vez mas no hacia daño a nadie.

-¡... ¡Y maldigo el momento en el que abusaste de mi hijo! -Exclamo un ya lloroso Byron, su enojo apenas conteniéndose, así como su emoción por saber que seria abuelo. Pero molesto por serlo tan temprano. Eran demasiadas emociones al mismo tiempo. Suerte que estaba joven o de lo contrario hubiese tenido que gritarles desde la sala del hospital.

-Pero si el abusado fui yo...-Susurro Vector en un tono tan bajo que apenas III escucho. Ambos concluyendo y recordando que aquella afirmación era verdad.

-¿¡Qué tanto balbuceas?!- Grito Byron de pronto, provocando un ligero estremecimiento en los presentes. Especialmente en Thomas, quien seguía soltero y sin responsabilidades. Su rostro nervioso y avergonzado siendo prueba de que no quería estar mas ahí.

-N-Nada... Señor Byron-La débil voz de Vector fue el motivo por el cual Byron suspiro. Ya nada podría hacer ahora. Su nieto o nieta ya venia en camino. No podía simplemente regresarlo por donde vino... y un aborto... ¡No! Eso ni pensarlo. No justo cuando había pensado que se quedaría solo con la descendencia de Thomas.

... Supongo que debía darles un poco de crédito a ellos y a su calentura. ¡Tendría más nietos que malcriar!

-...-Byron suspiro una vez más, quizá ya todo no parecía tan malo- Esta bien, pueden irse los que no están involucrados en este asunto, ya han pasado al menos cinco horas escuchándome...-No necesito mas palabras para que al menos V, Kaito y Astral salieran casi corriendo de ahí. Dejando por supuesto una cámara más escondida en la sala. No sabían si algo mas pasaría.

IV por otro lado, camino hasta la ventana mas cercana antes de arrojarse con simpleza, esperando que su cabeza diera tan fuerte contra el suelo para olvidar lo sucedido, esperando reunirse con el creador que él creía, al menos hasta que la magia de su padre fluyo y lo salvo a pocos centímetros de su cometido, haciéndolo maldecir.

¡Era tan joven y bello! ¿Por qué a él le toco estar ahí? Bueno, ya daba igual, ya había conseguido salir de ahí.

Sus pasos tambaleantes sacándolo de la residencia Arclight junto a los primeros rayos del sol. Anunciando un nuevo día y un nuevo amanecer, y con ello una nueva decisión por parte del patriarca de la mansión. Quien finalmente encaro de manera calmada y precisa a las dos personas involucradas en un proceso tan delicado.

-Papá...-Se quejo levemente III con un semblante aturdido y poco animado. Un aura de depresión cubriéndole. Byron solo dio un ligero bufido antes de sonreír levemente, asustando a Vector.

-No necesitas decirme más Michael, entiendo que estas cosas pueden pasar, y más a ustedes que ya han consumado su matrimonio oficialmente para que ambos pudieran abrir paso a las alianzas de los Mundos que representan... Esta bien, aunque, mi conflicto esta en que... me hubiese gustado que esperaran un poco mas antes de verse envueltos en una gran responsabilidad como lo es un hijo...

-L-Lo lamentamos mucho...-Se disculpo el pelinaranja con voz mediantemente incomoda y alerta. Apenas creyendo lo que escuchaba.

-¡Bien! No hare nada mas por hoy Vector puedes estar tranquilo...-La voz fastidiada y el semblante cansado de Byron dándole la confianza que Vector necesitaba para en verdad tranquilizarse. Cambiando entonces también su semblante a uno mas serio y decidido, habiendo dejado ya los juegos de lado.

-Señor Byron, III y yo debemos admitir que fuimos cuidadosos, pero...- Un sutil sonrojo subiendo en los rostros de ambos siendo la prueba suficiente que el mayor necesitaba.

-Esta bien, ya se los he dicho, suele suceder, nunca podemos estar cien por ciento preparados... -Byron suspiro, largo y tendido- Solo prométanme una cosa... -Pidió, atrayendo la atención de ambos esposos- Prométanme que le darán mucho amor a ese niño que viene en camino... y- Su mano señalo al pelinaranja- ¡Que Vector debe ser un padre totalmente ejemplar y cuidadoso con el embarazo!

-¡Por mi nombre, mi honor y lo que reste de mi persona, juro solemnemente hacerlo! -Juro Vector, una mano levantándose como muestra de ello. Provocando una sonrisa satisfecha y sorprendida en Byron, quien no le quedo mas que asentir, desviando entonces su vista a su hijo, el cual observaba todo con impresión y añoranza.

-¿Estarás bien Michael?-Su suave voz provocando un par de lagrimas en el pelirosa, haciéndolo asentir antes de tratar de secarlas.

-S-Sí papá... Lo estaré...

-Bien, eso es lo que quería escuchar, Sabes que tu familia siempre estará aquí, ¿verdad? -Menciono, acercándose lentamente a su hijo para después otorgar un abrazo, cálido y pequeño, pero lo suficiente como para decirle a III por medio de él, que siempre estaría ahí para él. Con o sin murciélago a lado.

-¡Sí! -La voz de III rompiéndose ante tal muestra de afecto, dejando una dulce sensación en su pecho. Mientras Vector dejaba algunos prejuicios y preocupaciones de lado, sintiéndose tranquilo de que su hijo o hija era bienvenido en su familia, en donde tendría un abuelo que la cuidara o un tío que lo acompañara.

Donde él, por parte de III, le otorgaría tal privilegio que, lamentablemente el jamás podría darle. Apenas agradeciendo en una sonrisa pequeña, el no tener un abuelo homicida como el hijo de Yuma y Astral.

Suponía que en su desgracia había también puntos positivos.

-Pero dejando eso de lado-La voz de Byron atrayéndolos a la realidad una vez más- ¿Ya han confirmado tal afirmación? ¿Cuántas semanas tienes ya? ¿Qué te dijo el médico?... –

-Ah... -La simple respuesta de III siendo lo suficiente como para ganarse otro sermón de otras cinco horas.

-¡¿Cómo que no lo saben?! ¡Padres irresponsables!

-¡Nos acabamos de enterar hace unas horas, no hemos podido comprobarlo!-Trato de defenderlos III. Fallando de todas formas.

-¡Eso no es excusa!- Y los gritos se prolongaron.

Ah...

Suponía que así era la manera en la que su padre expresaba su afecto. Y aunque sus quejas volvieron a escucharse, el afecto y la aceptación seguían en el aire. Notándose fácilmente en sus dedos entrelazados con los de Vector, en un gesto protector y prometedor.

Quizá... no todo fue tan malo, a fin de cuentas.

Habían hecho a Byron abuelo... jajaja.


Lo siguiente que supieron después de un muy largo sermón, fue que ahora ya estaban en camino al Mundo Astral junto a Byron, el cual supervisaba que todo fuese de maravilla, apenas notándose enojado como hace algunas horas, sus poros dejando salir la emoción del momento que vivirían, mientras en el otro lado Yuma y Astral yacían esperándoles, el embarazado conteniendo su risa ante el recuerdo de cierta grabación que fue lo mejor visto hasta el momento. Guardándola para futuras generaciones.

Dejando la esperanza de avergonzar al futuro niño en camino, hijo de Vector y III. Oh, esperaría ese día.

La brillante luz que vino después de las capsulas de teletransportación fue lo suficientemente poderoso como para llamar su atención, su postura volviendo a ser recta ante el saludo de los recién llegados.

-Bienvenidos, por favor disfruten de su estadía, Ana nos espera...- Saludo, pasando a pararse con poco esfuerzo, sonriendo burlonamente al mismo tiempo que Astral al par de amigos que ahora parecía le veían diferente. Simulando cuando Byron les volteo a ver con una enorme emoción brillando en sus ojos, casi aparentando la edad que tenia su cuerpo.

-¡Gracias Yuma-kun, Astral-kun! ¡Sabía que ustedes podían ayudarnos con este pequeño embrollo...! -La voz de Tron opacándose ante los pasos dados en dirección a la puerta, jalando al peliblanco como si fuese un amigo entrañable- ¡En lo personal me encantaría visualizar la tecnología que usan en el Mundo Astral para estos casos! ¿Acaso son...?

Yuma sonrió ampliamente ante tal suceso, apenas volteando una vez mas a mirar al par de amigos que le observaban apenados.

-¿Qué hay con esa cara?-Cuestiono de manera burlona, posando sus brazos a manera de jarra en su nula cintura, mientras sus túnicas de seda revoloteaban juguetonamente a su alrededor, el tintineo de sus joyas y demás accesorios sonando como un augurio que hizo sonreír a III.

Yuma era la viva imagen de un embarazado feliz, ¿Acaso él se vería de la misma manera en un futuro?

-Solo me sorprendo de cuanto es que ya has engordado-Respondió casi de inmediato Vector, defendiéndose ante la burla implícita en el pelinegro, el cual solo sonrió divertidamente antes de darles la espalda.

-Entendido, ¿Acaso paso algo para que me alagaras de esa manera?

-Tú que crees...-

Yuma rio suavemente ante aquella conversación antes de sentir como es que su brazo derecho era acaparado por un muy feliz III, quien le sonreía con cierta curiosidad mirando su ya avanzado estado, apenas colocando brevemente sus dedos sobre aquella zona especial. Sus ojos ilusionándose por un segundo antes de jalar a su amigo sin cuidado, encaminándolo a la salida, dejando aun Vector tranquilo atrás.

-¿Es difícil? ¿Te duele? ¿Cómo es que sobreviviste a los primeros tres meses? ¿Paso algo para que las nauseas te dejaran de molestar? ¿Puedes moverte? ¿Es cierto lo del apetito? ¿Qué hay de las emociones? ¿Son fácilmente impulsivas? ¿De verdad te surge la necesidad de matar si no te hacen caso? ¿Qué hay del parto? ¿Ana me puede ayudar? ¿Duele cada vez que te revisan? ¿Qué hay de...?- Yuma tuvo que tapar la boca de su amigo por pura piedad, mientras su cerebro pasaba a procesar tantas preguntas rápidas y hechas casi a la vez. Negando poco después ante la reacción tan natural del pelirosa.

Dándose cuenta del instinto maternal ya despertado. Mirando como es que las esmeraldas de III, brillaban tanto como sus ojos rubí. Cayendo en cuenta que esa, era la mirada de una persona en espera, una madre primeriza y un ser que anhela a otro. El amor innato comenzando a salir por cada poro que III tenía.

Una risa escapando sin querer fue lo suficiente para acomodar el brazo que su amigo sostenía, guiándolo hasta las habitaciones del mismo, lugar privado y especial en donde surgiría aquel encuentro por primera vez, entre padres e hija. Esperando ansiosamente estar también ahí, como un tercero para ver que es lo que pasaba.

-Calma, calma, puedes estar tranquilo... Ana se encargará de explicarte a detalle lo que necesitas saber... Aunque recomiendo también visitar a un médico Varian, después de todo, el niño que esperas también es mitad Varian ¿No? -Aquella frase provocando un sonrojo en su amigo y pareja, quien les seguía de cerca.

-S-Supongo que tienes razón... -Fue la frase de Vector ante la vergüenza de su amado. Pasando entonces a hacer una llamada rápida a los únicos que no esperaban algo como aquello, la voz sorprendida de Rio, quien era la encargada de recibir toda información de los Emperadores, sonando sorprendida y realmente incrédula.

Teniendo que pasar al menos como quince minutos en lo que Vector la convencía de que, aquella petición no era una broma, y que esperaba el mejor recibimiento para su esposo e hijo en el Mundo Varian. Queriendo que todo fuera perfecto y a la altura de su reputación. Colgando la llamada una vez Rio dejo de gritar alterada a gritar emocionada.

Un mejor cambio si se lo preguntaban.

-¡Felicitaciones III! ¡Serás una gran madre para ese niño! -Fue la felicitación sincera por parte de Yuma una vez Vector presto atención a la conversación que se daba frente a él. Encontrando adorable el sonrojo de su esposo, así como su postura tímida e ilusionada. Tantas emociones abrumándole a la vez.

-Gracias... Tú también lo serás- Agradeció III, abrazando a su amigo, dando una palmadita en su vientre, sintiendo aquel bebe moverse. Imaginándose como será el suyo cuando el momento llegue.

-Jajajaja que dices... Oh, llegamos-Anuncio de pronto Yuma, deteniéndose frente a las puertas que esperaban entreabiertas, la madera fina, así como los colores azules adecuados y las ornamentas, formando el primer obstáculo para la pareja que ahora se posaba ante ellas, dejando que el embarazado tomara ventaja y entrara primero.

Sus dedos comenzando a entrelazarse con parsimonia y cuidado, acariciando con la yema después. La sutil promesa siendo reflejada en el momento, así como una incertidumbre que les consumía en euforia. Aquel siendo el suceso mas importante de sus vidas.

-¿Estas listo?-Cuestiono con suavidad Vector, guiando como todo un caballero a su amado príncipe, quien le miro antes de sonreírle como si el mismo sol estuviese frente a él, cálido y tan radiante que destruyo lo ultimo que quedaba de sus miedos. Las perlas blancas y aquellos labios pasando a ser una de sus cosas favoritas a contemplar.

-Más que nunca...

Aquella frase marcando un ahora y un después para ambos, quienes se encaminaron hasta aquellas puertas, abriéndolas como si recibieran un futuro.

Estando uno al lado del otro, sus corazones sonando en un compas frenético, pero sobre todo, lleno de Amor.

Ojalá que los momentos se marcaran para siempre...