Introducción:

Fecha de los acontecimientos: Año 2240 d.C., 150 después de La Gran Ruptura.

La humanidad viene de conflictos y enfermedades interminables, el planeta está cada vez peor. Dicha especie ha tenido que poner normas estrictas para no agotar todos sus recursos, eso los ha mantenido con vida.

Sin embargo, no todos los países estuvieron de acuerdo con ellas, por lo cual varias guerras y conflictos se han desencadenado solo por un intento autodestructivo de mantener a toda costa sus influencias a nivel mundial, como siempre. El hambre, la pobreza, los desastres naturales, nada de eso ha sido fácil de sobrellevar. La población ha disminuido radicalmente alrededor del globo, todo es insuficiente. En una realidad así… ¿vale la pena seguir adelante?

¿Athena sigue protegiendo a la humanidad?

Capítulo 1: Entre nubes y polvo

Antes, mucho antes…

Era una jornada como cualquier otra, una familia griega que vivía en el campo cerca de las montañas terminaba las tareas por aquel día, pues el sol ya casi estaba oculto. La casa del grupo era muy simple. No tenían mucho, solo lo necesario, pero eran felices a su manera. Tampoco estaban aislados, no eran los únicos en la zona, entre los lugareños podían ayudarse y sostenerse.

La sala principal de la casa era pequeña pero acogedora. El padre de familia preparaba la mesa para cenar, la madre se encontraba sentada en una mecedora antigua en la cual amamantaba a su hijo más pequeño, mientras que la hermanita mayor de este último lo miraba fascinada.

-¿Tenía mucha hambre?- Dijo la niña con curiosidad-

-Bastante- Dijo su madre, quien le dedico una dulce sonrisa. Luego de eso volvió a contemplar al bebe –Después se quedará dormido, nació hace muy poco. ¿No es así…Perseo?-

-Danae- La pequeña recibió un llamado de su padre desde el otro lado del cuarto –Tu también debes ir a dormir luego de comer.

La niña era muy obediente, por lo cual asintió con la cabeza sin dudarlo ni un momento.

Todo parecía solo un momento en familia más, y a medida que paso el tiempo se hizo hora de despedirse hasta el nuevo día. Cenaron y se fueron a descansar, aunque ya entrada la oscuridad, las cosas cambiaron mucho.

El pequeño bebé comenzó a llorar sin razón en medio de la noche, por lo cual su madre se levantó de la cama matrimonial y fue hacia la cuna para tomarlo entre sus brazos. Estuvo meciéndolo un buen rato – ¿Tienes hambre mi amor? Pero si ya cenaste…-

No tuvo tiempo de preguntarse si al pequeño le dolía algo, o si su pañal estaba sucio. Pues de repente, sintió una enorme y notoria sensación de frio.

Algo no estaba bien, y ella lo sabía. Despertó a su esposo y juntos iluminaron nuevamente la casa, pero nada parecía fuera de lugar. El bebé se calmó un poco de momento, pero aún se veía molesto.

-Quizás estabas soñando despierta, ¿quieres que revise su pañal?- Le dijo aquel hombre de ojos miel a su pareja amablemente.

-Te lo juro, yo sé lo que sen- - Antes de que pudiese terminar la oración, un enorme golpe se escuchó en la puerta principal, la cual era de madera.

El estruendo despertó de un salto a la pequeña que dormía en la última habitación de la casa, la cual se asustó tanto que empezó a gritar, pues aquello que los acosaba seguía golpeando bruscamente en la entrada una y otra vez.

-¡MAMI! ¡PAPI!- llamó ella llorando.

La niña pudo escuchar como la puerta de adelante se rompía en pedazos, unos extraños rugidos y gritos, seguidos de disparos eran todo lo que se escuchó después. Su madre entro rápido a la habitación cerrando la puerta tras de sí con su hermano menor en brazos, quien no paraba de llorar.

-¡Danae, sal por la ventana! ¡RAPIDO!- La pequeña ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar cuando la mujer cruzo la habitación y tomándola de la mano la encaminó y ayudó a salir por allí. Ni siquiera sabía que había pasado con su padre o que rayos era lo que ocurría, y lo peor es que lo que había entrado a la casa, ahora quería derribar la puerta de ese cuarto.

Al verse sin salida, la mujer coloco al bebé con la manta en los brazos de su pequeña hermana, ato la tela a la niña para que no se le cayera y luego saco a ambos por la ventana.

-Vete con tu hermano y no mires atrás- Le dijo aterrada a su hijita que apenas tenía 5 años.

-Mami, ¿dónde está papi? ¡Ven con nosotros!- Le decía entre llantos, no entendía nada, pero la situación era simplemente caótica.

-Iré detrás de ustedes, ¡CORRE! ¡ESCONDETE AFUERA!- Extendió los brazos y empujo a la niña a que se marchara. Esta, siempre obediente, comenzó a correr lejos, hacia los árboles. Era tal aquel momento que ni siquiera le daba miedo la penumbra de esa zona, y si le daba, era mucho menor al que le tenía a la situación. Tampoco el frio de la época parecía afectarle demasiado.

Ya escondida entre algunos troncos, escucho un grito femenino de dolor que venía de la casa, y nuevamente aquellos gruñidos extraños y golpes destructivos.

Se quedó esperando a que su madre saliera por la ventana con lágrimas en los ojos y el bebé en brazos que no detenía su lamento, también estaba asustado. Intento calmarse y calmarlo a él para que lo que sea que los estuviese atacando no los descubriera.

En lugar de ver a la mujer salir, vio unas extrañas figuras oscuras romper la pared, era muy difícil distinguir que eran exactamente con la luz de la luna, pero perturbaban a Danae sobremanera, despedían una sensación espantosa.

Pero eso no era lo peor, esas extrañas bestias de 4 patas eran parecidas a los monstruos que los héroes solían vencer en los cuentos que su padre le narraba desde muy pequeña, oscuras y con formas indefinidas. No llegaba a darse cuenta si eran lobos, leones o toros de gran tamaño, pero lo que sí pudo distinguir era la horrible visión de esas cosas arrastrando con sus bocas los cuerpos de sus padres hacia afuera del edificio.

-M…ma…mi, pa…pi…- Decía en voz baja y quebrada, temblando. Mientras pasaba un momento que la marcaria de por vida.

Aquellos seres demoniacos dejaron ambos cadáveres en el piso, y no contentos con todo lo hecho, comenzaron a devorarlos bruscamente. Danae estaba aterrada y asqueada, ¿acaso si los descubrían ellos correrían el mismo destino? ¿Que eran esos monstruos?

Después de engullir los restos, ambos seres empezaron a olfatear a su alrededor, parecía que buscaban algo más. Sin embargo, luego de la escena que había presenciado, la hermana mayor dejo de calmar al niño que llevaba encima, y este empezó a llorar. Las figuras sombrías lo escucharon y se encaminaron a toda velocidad hacia el bosque.

En respuesta al terror que tenia de que los encontraran, su pequeño cuerpo logro reaccionar y comenzó a huir hacia los árboles para no morir.

Corrió todo lo que pudo y como pudo entre los obstáculos – Perseo… ¡no llores!- intento calmarlo mientras, casi perdiendo el aliento.

Sin darse cuenta y luego de un desafortunado tropiezo ambos cayeron al suelo.

Aquellos seres terroríficos estaban cerca y lograron llegar antes de que Danae lograse despertar, pues se había golpeado la cabeza contra el suelo y estaba inconsciente. Pero antes de que pudiesen abalanzarse sobre ellos, un grito…

– ¡INFINITE ARROW! –

…seguido de varias flechas que se clavaron en esas cosas negras hizo acto de presencia. Esto provoco que ambos monstruos huyeran muy malheridos, no parecían flechas ordinarias.

Detrás de los abatidos pequeños, una figura encapuchada con un extraño equipaje y un arco en mano se acercó a auxiliarlos.

-Finalmente lo he encontrado- Dijo el sujeto, mirando al bebé que de a poco, empezaba a cesar su llanto, apenas era el origen de una estrella.

Continuará

/

Muchas gracias por leer! espero que les haya gustado :D