El barítono bajo que III escuchó al llegar, fue lo más bello que pudo encontrar antes de que la puerta del carruaje se abriera por completo en atención a la celebración. El rojo siendo recibido por sus retinas antes de que pudiese observar por completo una vez más el Mundo Varian.

Las cedas que adornaban los hogares así como las vestimentas de los ciudadanos, era sin duda a juego con todo lo que estaba ocurriendo. Exquisitamente todo bien orquestado solo para este momento. Aludiendo a la vida que ahora sabía llevaba en el vientre. Siendo casi adorado solo por cargarla y prontamente darla a luz. Las flores carmesí siendo lanzadas poco después, desprendiendo los pétalos de la mayoría, fue un ultimátum en la primera ceremonia para dar un bello recibimiento a los protagonistas.

Vector, así como era. Su porte estaba derramando orgullo y superioridad, aunque, no de la típica forma, había algo más que ocurría en su postura. Algo, noble. Mágico. Casi extraño en él. Sin embargo, todos sabían porqué y no había más manera que representarse así mismo que esa. Llevando elegantemente de la mano a su adorado esposo en cinta. Quien resaltaba aún mas en el bello conjunto escogido a propósito para la ocasión.

Las joyas del Mundo Astral resaltando naturalmente ante la calidez de los colores percibidos. El azul cielo y profundo de su collar luciendo a juego con el que había sido regalado con anterioridad por Vector. Haciendo resaltar el verde esmeralda de la misma, así como la mirada del portador. Un velo rojo de la tela más fina y bordada por las manos mas hábiles. Adornaban el bello rostro que se alcanzaba a percibir sin problema, las túnicas blancas naturales del Mundo Astral combinadas con las rojas ceremoniales del Mundo Varian, solo dando el último toque ante el andar suave y elegante del Embajador. De alguna forma luciendo como un bello ángel a un lado de su esposo. Quien de igual manera portaba orgulloso su uniforme de Emperador.

Sus alas negras y adornadas con las más hermosas joyas dando un toque digno merecedor de tal titulo. La apariencia humana combinándose perfectamente con las túnicas blancas y rojas que también portaba. Una capa pequeña pero mediantemente larga, era lo que cubría su hombro derecho. La tela dejándose caer naturalmente a la mitad de su cuerpo. Dando la apariencia de un noble Rey. Algo que, en su momento Ryoga añadió, subiendo el ego de Vector por error a limites insospechados.

Los pétalos así como el rojo siendo su camino hasta el Palacio Varian, en donde fueron recibidos con los más grandes elogios y recibimientos altos de la realeza y su estatus. Ryoga y Durbe siendo, en su papel, los Regentes encargados de escoltarlos por si mismos hasta el interior del Castillo. Todo ello a sabiendas que tanto en el Mundo Astral, así como en la Tierra era visto por los demás. Apenas esto dándoles el animo suficiente para seguir con el protocolo.

Las puertas negras y detalladas del lugar abriéndose a los recién llegados, siendo lo suficiente para la ceremonia a continuación. Las baldosas naranjas, resaltando el compas del caminar de los involucrados, así como el camino natural a la enorme estructura. En donde, el primero en acercarse fue Ryoga. Tendiendo su mano al embarazado para guiarle. Su voz sonando imponente y ligeramente ronca, pero sin perder la amabilidad que le caracterizaba.

-Me honra que hayan regresado en las más óptimas condiciones y sin demora a este, su humilde hogar. Me parece que incluso más felices que antes... -Shark hizo una pausa en lo que III se inclinaba en respeto, siendo seguido de Vector, tomando la mano dada poco después- Mis más sinceras felicitaciones, en este día que quedara marcado para siempre en el calendario solar Varian. Señalando este momento histórico que ustedes nos han dado la oportunidad de vivir. Que la gloria y la abundancia siempre este en sus tierras, en su vida, y en sus corazones. Yo, el Rey Ryoga, doy la más sincera bienvenida a ambos y al ser que les acompaña.

-Me honra que el Rey mismo y el Reina nos reconozcan- Fue la melodiosa voz de III, que hizo avanzar aquel ritual. Inclinándose una vez más ante el saludo. Comenzando a caminar tomado del brazo de Ryoga hasta el interior del Palacio. Dejando entonces la atención a Vector. Quien, de manera elegante, se inclino para recibir una vez más a Durbe. Quien imito el gesto en un movimiento un poco más modesto. Justo como lo indicaba el protocolo, dejando que el embarazado siguiese su camino para descansar. Esta vez, la voz de Durbe alzándose de manera suave y autoritaria.

-Las hazañas a lo largo de su batalla serán bien recompensadas por el futuro maravilloso que les espera- Inicio, apenas moviendo la tela fina de su túnica, el rojo siendo portado en su totalidad por su papel. Dando su mano para que Vector la tomara.

-Que así sea y fuere, sus Majestades han hablado. Me halaga que mi felicidad sea bienvenida en este momento y lugar, así mismo. Aprovecho el momento para otorgar algunos obsequios que sus Majestades Astral-sama y Yuma-sama han enviado en reconocimiento del mismo. Esperando que sea de su agrado y exquisitez- Menciono Vector. Tomando con cuidado a Durbe antes de señalar elegantemente detrás de él, en donde cofres y demás cajas envueltas en ceda eran cargadas por algunos guardias y sirvientes, los cuales sonreían radiantes. Aludiendo que lo demás siguiera, haciendo sonreír cálidamente a Durbe. Quien, aclarando un poco su garganta siguió.

-Me emociona que sus Majestades del Mundo Astral muestren tal respeto y reconocimiento a este maravilloso acontecimiento. Me honraría más si pudiésemos devolverle el doble en gratitud...

-Entonces así será su Majestad Durbe-sama. Yo, el Emperador y Embajador Vector me encargaré de ello personalmente- Se ofreció el pelinaranja. Apenas percibiendo el asentimiento de Durbe, quien sonrió complacido, al igual que los ciudadanos Varians y Astralianos que veían todo.

La Pandilla quedando al final maravillados por tal demostración. Siendo Kotori y Cathy las más emocionadas, sintiendo apenas el conflicto inicial por enterarse de último.

Y volviendo, Durbe, sin más, fue que comenzó a guiar a Vector al interior del Palacio. Apenas dejando unas palabras que hicieron estallar el jubilo y la gloria de ambos Mundos.

-Mis más sinceras felicitaciones, Emperador y Embajador Vector. Embajador Michael Arclight. Que la gloria les acompañe y les guíe en esta aventura que ha marcado para siempre la Unión de los dos Mundos que esperan ansiosos la paz. Nos han abierto un camino prospero para todos, les estamos eternamente agradecidos. En compensación, su tributo ya ha sido dejado en sus aposentos, espero sea suficiente para el comienzo y el por venir...

Los gritos de alegría comenzando desde aquí. Mientras el paisaje se cubría de pétalos carmesí, aludiendo a tal maravilloso evento. Ambos entrando hasta el Palacio en donde pudieron respirar después de tanta presión. Aquello quedando grabado a fuego en sus mentes y corazones.

III recibiendo sin demora a Vector. Quien le beso cálidamente antes de tomarle con cuidado en un gesto protector. El sonido de las puertas sonando de fondo. Separándolos del bullicio. Dando inicio a la conversación.

-Astral y Yuma de verdad que no pierden el tiempo. Mira que enviarnos regalos de incógnito...-Se quejo falsamente Durbe, apenas siendo apoyado por su prometido, quien sobo sus hombros con ligera brusquedad, mostrando el cariño a su manera. Sin llegar a lastimarlo.

-Es verdad, fue injusto. Debemos hacer algo al respecto...-

-Digo que les enviemos todo un dote, y que mejor que el de mi hijo- Menciono en emoción III, apreciando el bello recibidor del Palacio. El cristal negro así como el morado siendo usado como adornos, combinados con el oro y demás metales preciosos. Dejando al final las escaleras que conducían al interior del Palacio. Siendo custodiado por monstruos escondidos y guardias que les miraban con respeto y devoción, apenas escuchando el cuchicheo ocasional de los sirvientes. - Nosotros enviamos uno en su momento, pero esto es especial. Podemos retribuirles así...

-Opino lo mismo. Cargar con todo nos hizo retrasar un poco más, dejémosle en claro que también podemos hacer lo mismo-Demando Vector. Una sonrisa surcando sus labios una vez se imagino la reacción de su rival al hacerle cargar con más días de trabajo e insoportable papeleo.

-Bien, bien, hagamos eso-Concordó Shark. Recordando que para ello un día más fue agregado a sus tareas.

-Ya que han planeado su venganza, ¿Vamos al ala médica?-Cuestiono Durbe, adueñándose del brazo de su amigo pelirosa, casi arrastrándolo después. Dejando atrás a los mayores, quienes se miraron antes de suspirar y seguirlos. Un "Sí" saliendo luego de comenzar a caminar.

Los pasillos pareciendo interminables hasta que alcanzaron a escuchar a lo lejos como es que los demás Emperadores recibían a sus respectivas parejas y amores. Haciendo unas alarmas saltar a Vector, quien recordó alguno que otro consejo de Astral. Emprendiendo la carrera hasta su pelirosa, apartando de una patada a Alito, quien solo se acerco a saludar. Provocando una negación en Shark y otra más contundente y divertida en III. Quien ayudo a su amigo a pararse.

-La paternidad si que hace estragos ¿Eh?- El comentario de Shark quedando al aire. Mientras se unía a la comitiva. Una sonrisa feliz siendo recibida una vez todos los protocolos quedaron fuera, su yo contrastando con la corona y las joyas bien ornamentadas de su traje. Provocando risitas de algunas doncellas mandadas a llamar por Durbe de antemano, para poner a III cómodo.

El examen médico viniendo después, casi determinando lo mismo que paso con Ana.

Cuidados y más cuidados. Además de una charla en privado con la pareja. Quienes se informaron sobre más detalles, y otras cosas propias de los Varians. Brebajes mágicos saliendo después, cada uno recomendando ser tomado cada noche. III y Vector comprendiendo entonces uno de los regalos de Astral, pues era una caja llena de pociones necesarias y descritas por el médico. La magia de Vector ya integrada a ellas.

Quien recordó vagamente haber nadado en ella antes. Aunque no estaba seguro. Digo, Astral sería incapaz de meterlo en una olla gigante. ¿Verdad? Era extraño, pues su piel comenzaba a picar.

La risa de Astral sonando a lo lejos. Al igual que una burla de un Bayron que decidió quedarse en el Mundo Astral para la vuelta de ellos una vez terminaran con todo lo pendiente. Dejando al final más felicitaciones y abrazos de los Emperadores, especialmente de Rio y Durbe. Los mas emocionados con la noticia.

-¿Cuanto es que ya tienes?-Cuestiono Rio, ayudando a III a sentarse en una silla más cómoda. Sin hacer desaparecer su sonrisa.

-Dos meses, apenas entraremos al tercer mes. El primer trimestre...-Respondió III, moviendo un poco su mano con despreocupación. Acariciando con la otra levemente su aún plano vientre. Esto provocando un gesto de ternura en los presentes.

-¡Ah! Eso es bueno, pero ¿No es peligroso en el embarazo Varian viajar de un Mundo a otro? -Quiso saber Durbe, este siendo levemente empujado por Vector para sentarse en el reposabrazos izquierdo de la silla de III. Su actitud levemente altanera haciendo que los demás se tranquilizaran sobre ese tema en particular. Su voz sonando alegre y confiada.

-Sí y no. Mientras este con él para regular ciertas cosas no habrá ningún problema. Es una ventaja sobre el embarazo Varian. ¡Mn! ¡Yuma ya desearía que eso fuese posible con él!-Se burló. Logrando hacer reír a los demás levemente.

En eso Vector no erraba, debían darle la razón.

-Es verdad, además...-III se recargo levemente a un costado de su amado- Yuma esta pronto a dar a luz, eso en sí ya es preocupante para incluso estar caminando en el Palacio...

-Es verdad...-Concordó Vector, sonriendo en burla después- El chicle que Yuma tiene de prometido le hace mas honor a su titulo últimamente, parece su sombra...

-Ya te veré después...-Susurro Shark en voz baja, antes de dar algunas indicaciones finales- El protocolo ya ha concluido por tanto, esperamos nos puedan acompañar a comer, les hemos preparado un festín. Los médicos revisaran algunas cosas más antes de concluir esto, ¿Eso esta bien?

-¡Faltaba más! ¡Adelante, muero de hambre!-Exclamo de pronto III, levantándose bruscamente antes de tirar a su amado por la acción. Caminando rápidamente antes de abrir las puertas y esperar a que le siguieran.

De alguna manera alegrando el día de todos. En especial de su esposo, quien sin quejarse, le siguió como Astral lo hacía con Yuma. Este gesto siendo guardado por los demás Emperadores para reírse luego.

Una cena viviendo después. Apenas notando como es que en el laboratorio comenzaban a llegar reportes en letras rojas y negras, alarmantes.

El pitido tenue de la alarma de llegada sonando apenas en un tono bajo, siendo ignorado deliberadamente por los científicos que nadaban en el festejo y la felicidad del momento. Esto siendo casi replicado por los científicos del Mundo Astral, al menos hasta que el mismo Astral sintió un dolor en su pecho.

Ese era un mal presentimiento.


El festejo en ambos pueblos continuó. Incluso se recibieron mas invitados en el transcurso. Kaito, V, y IV apenas excusándose en que llegarían un poco mas tarde, mientras que Mira y Kazuma, fueron inmediatamente recibidos por su hijo y yerno. El último tomando a Kazuma antes de agradecer un sin fin de cosas que el mayor no lograba entender del todo. Sonriendo al final con ligera incomodidad mientras su mejor amigo de antaño, Byron, le sonreía de manera extraña desde la lejanía. Apenas haciéndole un ademan que prometía una charla larga y tendida por aquel suceso. Plantando en él la semilla de la curiosidad, cosa que fue puesta a prueba también gracias a su amada esposa, quien, con reverencia y elegancia digna de una Reina, fue que se presento formalmente al niño- hombre que esperaba. Ambos teniendo su momento en lo que Astral terminaba de hablar con Kazuma y Yuma terminaba de dar algunas ordenes rápidas para atender de buena manera a los recién llegados.

El embarazado siendo acaparado después por ambos padres protectores y sus otras dos personas favoritas. Su hermana llegando momentos después junto a su abuela, quien no tardo en ir a un lado de Yuma. Apenas deteniendo sus lágrimas por volver a ver a su dulce nieto. Acariciando el abultado vientre después, besando las mejillas del menor con cariño y amor. Su papel como abuela cumpliéndose al pie de la letra, calando profundo en Yuma, quien no tardo en llorar por la felicidad de volver a verla con bien y tal como la recordaba.

Las manos con ligeras arrugas juntándose con las suyas antes de comenzar a hablar sobre diversos temas que aumentaron una vez Akari y Mira se unieron. Dejando de lado a los demás hombres en la habitación. Quienes se miraron entre sí antes de suspirar con ligero cansancio.

Cosa de mujeres y ¿Embarazados?

Supondrían que así era. No iban a discutir eso.

Kazuma saludo entonces a su amigo antes de comenzar una nueva conversación, apenas uniendo a Astral. Quien se excusó rápidamente con la llamada de uno de los científicos que estaban de frente en la consola de mando, susurrando algunas cosas que pusieron a Astral ligeramente rígido. Provocando que mirara a su alrededor discretamente antes de dar una orden que los demás no tardaron en seguir. Un botón amarillo siendo presionado poco después, activando ciertos protocolos silenciosamente. Aquello apenas siendo notado por Yuma, quien de reojo asintió a su amado antes de desviar la atención de los presentes a él. Su voz sonando emocionada y un poco ronca por el anterior llanto.

-Bienvenidos sean una vez más al Mundo Astral, espero que sea de su agrado todo este festejo. Nada nos honraría más a Astral y a mi que estén aquí... -Sus brazos se levantaron levemente señalando al rededor, haciendo lucir el lugar, así como la luz natural que entraba al recinto con parsimonia. El azul siendo siempre el predominante entre tanta belleza y tecnología. Provocando una sonrisa en los Tsukumo al notar la madurez del más pequeño de la familia, sintiendo un orgullo renaciente en el pecho al comprenderlo.

-Y a nosotros nos gustaría quedarnos un poco más, ¿No es así mamá?-Cuestiono Akari con alegría, abrazando con suavidad a su hermano. Posando una mano en el vientre ajeno, apenas sintiendo el movimiento de protesta de aquel ser que insistía en moverse ante su toque- ¡Ah! ¡Es adorable!

-¡Akari!- Protesto rápidamente Yuma al sentir ya un ligero malestar, pero sin quitar su sonrisa ya característica. Sintiendo un leve sonrojo subir a sus mejillas, al notar las miradas de todos en él. A excepción de una que le hizo Seguir con su papel.

-¡Pero mira que adorable nieto tengo! ¡Sin duda ese bebé será un buen Tsukumo más adelante, mira como es que se mueve! Ojojojo~. -Haru tomo la palabra, mirando como es que su nieto se movía incomodo ante tal muestra de su hijo.

-¡Por supuesto! ¡Será un niño valiente y capaz! ¡Astral y yo lo criaremos bien! ¡Además será el heredero del Mundo Astral y el mejor duelista de los tres Mundos! ¡Todo tiene que ser perfecto!- Exclamo Yuma, provocando una enorme satisfacción en los presentes. Recibiendo un asentimiento de Astral poco después, quien miraba todo de manera pensativa antes de sonreír como siempre lo hacía. Su mirada siendo lo único disonante con su apariencia. Pues la fuerza de la voluntad resaltaba en él, como si se hubiese prometido algo que solo Yuma podía entender. La respuesta que recibió siendo prueba de ello.

-¡Entonces pasemos al comedor, tengo mucha hambre!-Exigió de pronto Yuma. Atrayendo la atención de Haru casi al instante.

-¡Mi querido nieto, madre de mi bisnieto tiene hambre! ¡No puede quedarse así, o de lo contrario el niño quedará mal! ¡Vamos!-Ordeno, jalando con cuidado a Yuma pasando después junto a Astral para jalarlo a él también. Sacándolos de la sala en menos de un minuto, apenas siendo seguidos de los demás, quienes dejaron su equipaje a pedido de algunas sirvientas que fueron traídas a propósito para aquél fin. Mientras algunas doncellas se movilizaban en silencio de un lado a otro. Apenas llamando la atención de Byron, quien las miro antes de seguir su camino.

-Deben ser imaginaciones mías, hay un festejo aún. Y eso que solo han pasado solo cuatro días... -Aquel susurro siendo apenas escuchado por uno de los Guerreros de la Esperanza que siempre seguían a sus Señores.

Ema mordiéndose su labio ante tal declaración. Sin embargo, ya no se podían cometer errores. Eso era impensable.

Aquel recibimiento siendo solo el inicio de lo que vino después, pues la comitiva del Mundo Varian se hizo presente pasando otros cuatro días. Un banquete se tuvo que preparar entonces.

Todo ello mientras Yuma era acaparado por su amada madre, abuela y hermana. Sin mencionar la escolta de su padre y amigo que no paraban de hablar de remembranzas y recuerdos de experiencias similares cuando sus esposas estaban en esa dulce espera. Esto pasando a ser casi un Tour, para el embarazado. Quien no dudo en mostrar la belleza Astraliana a su abuela y hermana. Halagado los buenos modales y dotes de su prometido de vez en vez.

El cual, para su mala suerte, se empapaba de trabajo y papeles por atender. Apenas quedándose tranquilo con el eterno cuidado que brindaban los Tsukumo con su amado. Ya en su octavo mes y una semana de gestación. Estando al pendiente ante cualquier suceso que le necesitara. Mientras ponía al Escrivá de Yuma y a su asistente, ocupando el papeleo de su prometido. Recibiendo quejas que, deliberadamente ignoro como si no escuchara nada, al menos hasta que la última visita llego.

Las puertas Astralianas abriéndose una vez más ante la llegada de los Embajadores y Emperadores. Los cuales llegaban con toda una caravana en rojo carmesí y flores en representación de su cultura. Las cuales resaltaron ante el azul natural del Mundo Astral, en donde se combinaron con las mariposas y el blanco que hacia alusión a la nueva vida que se esperaba. Sus significados siendo pasamanos en cada habitante habido y por haber.

El rojo, que representaba la fuerza, riqueza y vitalidad, siendo resaltado gracias al blanco y las mariposas que representaban en renacimiento y la pureza.

Este siendo el verdadero choque cultural que los Varians y Astrales deseaban por igual. Esto abriendo muchas mas posibilidades que ignoraron hasta el momento. Provocando un bullicio aún más demandante y sonoro.

Las presentaciones viniendo después, junto a un recibimiento de un dote que hizo sonreír en reto a Astral y Ryoga. Ambos Reyes compartiendo su primera "pelea" ante los tesoros que se mostraron al publico después. Siendo el sueño de muchas mujeres y hombres conocedores de los buenos modales y el buen material de las cosas exhibidas.

El oro, así como las piedras preciosas siendo lo más atrayente después de las muchas comidas preparadas con antelación para su disfrute, y las telas únicas del Mundo Varian que resaltaban naturalmente en cada caja envuelta en cristales de hermoso color oscuro y gris. Apenas habiendo dejado los halagos para pasar a los siguientes presentes que, para opinión de Astral, había sido más que practicó y maravilloso.

Demasiados presentes que se tenían que observar y repartir después, lo cual era trabajo para el Escrivá de Yuma y su asistente. Apenas imaginándose la mueca resignada de Ryo y su eterna cara seria, mientras su asistente intentaba subir su animo sin resultado hasta que terminaran la tarea. Suponía que podía ayudar después... Quizá, si le quedaba tiempo.

Pero por ahora se concentraría en lo que tenía al frente de él. Sonriendo con parsimonia y su bello Yuma a su lado. Cada uno portando su ya respectiva vestimenta y corona, el vestido ceremonial de su amado, siendo cambiado por las túnicas exquisitas que ahora le acompañaban. Mostrando sin más el avanzado estado en el que se encontraba. Emocionando a los presentes y observadores que tuvieron la gracia de asistir al evento en persona. Solo por esta vez, las transmisiones siendo paradas por motivo de tiempo y preparación. Quedando solo a la boca y narración de los más afortunados.

Suponiendo que era justo, al ver a ambos Mundos tan ajetreados después de una semana de festejo. Tal y como demandaba la tradición en el Mundo Varian. Esto agradando a los ciudadanos Astralianos, quienes lo siguieron sin rechistar. Comenzando a empaparse de aquel otro Mundo tan distinto y... Tan cálido.

Bien podrían hacer unas cuantas visitas después. Ya no sonaba nada mal.

-Me halagan y honran una vez más con su presencia, Rey Ryoga. Reina Durbe- Saludo en orden y elegancia propia de un Rey, Astral. Reverenciando poco después a sus iguales junto a su amado en un gesto sencillo, esto siendo perdonado a causa del nuevo heredero del Mundo Astral. Su voz sonando fuerte y decidida, ante la vista frente a ellos. Sonriendo una vez sus amigos guiñaron sus ojos en tono cómplice, incitándolos a continuar- Es todo un placer recibirlos en el Mundo Astral, esperando en un futuro sus visitas sean venideras y fructíferas...

-Que los cielos, la tierra y los mares queden como testigos de que así será...-Respondió Ryoga. Esto de alguna manera alargando un poco más todo el encuentro hasta que, después de un par de horas más, decidieron terminar con aquello. Dejando que los sirvientes y guardias se llevaran todos los obsequios y regalos traídos en las bellas cajas. Pasando a la bóveda Real.

Mientras tanto que, Ryoga, Durbe y compañía entraban una vez más al Palacio de maravillosos adornos en blanco, azul y su gama de tonos fríos. Dejando por fin de lado todo aquel acto que demandaba su estatus, solo para pasar a festejar en privado como era debido. Cada uno de ellos siendo secuestrado por los Tsukumo mayores después. Dejando conversaciones por aquí y por allá antes de siquiera notar la ausencia de Astral en la sala. Quien pareció desaparecer un par de horas antes de llevarse a Shark y Vector junto a él en anonimato.

Aquello siendo tapado fácilmente por Yuma, quien procuro acaparar la atención de todos los presentes en todo momento gracias a III. Apenas sintiéndose un poco culpable por hacerlo antes de que un soldado Varian llegara de improvisto a la sala, dando un anuncio que hizo detener el festejo de pronto. El aire frio de la tarde colándose después, levantando levemente las ropas de los presentes. Susurrando un augurio.

Uno que no les dejaba tranquilos.

-¡Comenzó una invasión en el Mundo Varian y en el Mundo Astral! ¡Ryoga-sama, Astral-sama! ¡Emperadores, Reinas! ¡Necesitamos su guía! ¡Don Milenario esta a la puerta de ambos Mundos!

¿Qué fue lo que dijo? ¿¡Dónde diablos estaban los dos Reyes?!

Esa era la cuestión que se hacían los presentes, a excepción de Yuma. Quien parecía mantenerse tranquilo y sereno. Esto pasando desapercibido para la mayoría.

-¿¡Qué dices?!-La exclamación preocupada de Byron de pronto llegando a los oídos de todos.

¡¿Cómo es que un festejo se convirtió en eso?! ¡Que alguien les explicara! ¡¿Qué demonios estaba pasando?!

Los engranajes volvían a moverse.

Mientras a lo lejos.

Justo donde todo comenzó. En aquel acantilado del Mundo Astral, un hombre de postura intimidante y demandante, dejaba de tapar uno de sus ojos. El azul y rubí recibiendo la visión de la gama de los colores fríos de aquel mundo que siempre odio. Su piel oscura resaltando naturalmente ante el ambiente.

Un Guerrero detrás de él resguardándole con devoción.

La tranquilidad ya no podía ser disfrutada.