No soy dueña de ni de mi vida, así que Shingeki no Kyojin no me pertenece, lo cual es bueno porque me podría muy cursi.
Espero hubieran pasado felices fiestas, la verdad no pude actualizar antes.
Nos vemos abajo en las notas.
—A como veo las cosas, tu padre podría ser procesado por abandono de menores, lo que le daría uno o dos años de prisión.
—Oficial Rheinberger —Inició Hanji— Soy consciente de la suerte que tuve por haber sido acogida por Levi, en lugar de toparme con alguien que sacara provecho de mi situación, y mi padre, no solo me dejó a mi suerte, sino que me apartó de él, aun así, no quiero enviar a mi padre a la cárcel, sé que puedo parecerle tonta por mostrar compasión hacia él, pero no puedo hacerlo, aun cuando quizás debería considerarlo mala persona por lo que me hizo.
—Las personas no son exclusivamente buenas o malas —Declaró Anka— El mundo no es solo blanco o negro, hay escala de grises, no lo olvides. Considero que tú tendrás tus motivos para no demandarlo.
—Bueno, como usted es una mujer de leyes, supuse que querría velar porque se cumplieran.
—Hace años sí fui muy rígida, pero el señor Kenny me ha hecho ver que hay momentos donde cumplirlas no es lo conveniente. En tu caso, luego de que tu padre fuera a prisión, él perdería total potestad sobre ti, pero tú, al ser menor de edad, serías enviada con algún familiar, y en caso de no encontrar a nadie apto, irías a un orfanato —Hanji hizo una mueca.
—Además de mi padre solo tengo a mi tía abuela, pero ella no me dejaría estudiar, tiene la creencia de que las mujeres solo nacieron para servir en el hogar.
—Por lo que veo, no quieres vivir con esa mujer —Hanji negó— Luego de demandar a tu padre, podrías otorgarle el perdón legal, vivirías con él, aunque, he visto casos donde las personas que reciben el perdón legal, toman algún tipo de represalia contra quien se los otorgó —La adolescente reflexionó esas palabras un momento.
—Quisiera pensar que mi padre no haría algo como eso, pero después de abandonarme, ya no puedo esperar nada de él.
—En ese caso, lo conveniente para ti es continuar viviendo aquí —Finalizó Anka.
Días atrás…
—Quiero estudiar, papá… —Dijo Hanji— Y deduzco que sabes que no estoy hablando de la preparatoria, sino de algo más avanzado —Su padre lo sabía, lo que le sorprendía era que lo dijera abiertamente.
—¿Qué piensas estudiar?
—Estudios profesionales de química.
—¡¿Química?! —Inquirió espantado— Eso solo sería posible en la Universidad Tecnológica del muro Sina. Si lograras matricularte serías la única mujer en todo el campus.
—Por eso me alegré cuando me dijiste que nos mudaríamos a la Capital —Su padre suspiró— Muchos tienen que irse lejos de casa para estudiar, pero a mí me tendrás cerca, no te preocupes.
—Seré sincero, no solo pienso que podrías dejar tus estudios a medias si tuvieras algún novio que te pidiera matrimonio. También me preocupa el dinero. Estudiar allí no debe ser nada barato.
—Obtendré una beca. Sabes que soy inteligente. No te dejaré solo con los gastos, buscaré un trabajo de medio tiempo.
—Aun así, Hanji —Resopló— ¿Por qué no estudias otra cosa más acorde a tu sexo? —Eso le ofendió duramente.
—Siempre has dicho que soy igual o más brillante que un hombre —Insistió la adolescente. Su interlocutor, hizo una mueca, mientras deseaba jamás haberle dicho eso.
Hanji, notando el semblante de su padre, supuso que de momento no podría convencerle. Aunque tampoco iba a aceptar la derrota, solo sería una tregua.
—Está bien. Creo que es muy pronto para hablarlo... Lo retomaremos cuando esté a punto de salir de la preparatoria.
«Y para ello faltan poco más de tres años» Pensó el hombre.
La adolescente desconocía que su padre terminaría comentándole de esa última conversación a su esposa.
—¿Cómo piensas pagar los estudios de mis hijos si tu hija pretende estudiar algo demasiado caro? —Inquirió la mujer.
—No te expreses como si Hanji fuera una arrimada en la casa, yo nunca trato mal a tus hijos.
—No me malentiendas, no estoy hablando de ella como si fuera una arrimada, pero ella puede tener un marido que la mantenga, así que no necesita estudiar algo que quizás no ejercerá. Pero mis hijos tendrán que mantener a sus esposas, tendrán que conseguir un trabajo sí o sí, y una carrera universitaria les facilitaría la vida.
—No digo que le pagaré los estudios profesionales de química, ¿pero qué se supone que hará Hanji si no lo hago? ¿Buscaría la manera de hacerlo?
—Si tiene tantas ganas de estudiar como dice, supongo que sí… —Declaró la mujer— De hecho… deberías hacerlo desde ahora, dejarla por su cuenta, que luche por estudiar lo que tanto quiere. De cualquier forma dice que trabajará, ¿no es así? —Y el hombre, minutos después se dejaría convencer de abandonar a su hija en medio de la mudanza.
Hanji despertó en medio de la noche con los ojos humedecidos.
—¿Estás bien? —Preguntó Isabel. La mayor se apenó de pensar que seguro le había despertado.
—Sí —Mintió, dándose cuenta de que no había sonado muy convincente.
—¿Soñabas con tu mamá?
—Sí —Volvió a mentir, le parecía indigno admitir que había soñado con su padre, un sueño que a la vez era el recuerdo de la última conversación que habían tenido. En ese momento, aun adormilada, supuso que su padre le había abandonado con tal de no pagarle los estudios universitarios.
—Cuando extraño a mamá, imagino que ella me abraza —Confesó la pelirroja sacando a Hanji de su trance, aunque de hecho Isabel no había sido abrazada por su madre luego de haber sido capaz de caminar, y Hanji lo sabía, le caló tanto el comentario que sin dudar le abrazó, queriendo darle el consuelo que ella misma no sabía cómo darse, pero lo recibió cuando fue correspondida en el abrazo.
La adolescente de cabello castaño comenzó a canturrear aquella canción de cuna que solía escuchar de su progenitora, la cantaba para sí misma, aunque Isabel le escuchó con atención pensando que Hanji se la cantaba. Finalmente ambas pudieron volver a conciliar el sueño en aquella cama que compartían.
—Estúpido enano, ¿se cree beneficencia pública? —Se preguntó el hombre maduro luego de que Anka le informara que Levi había acogido a otra adolescente. Claro que a Kenny no le afectaba económicamente, pero le parecía inconcebible que su sobrino acogiera a otra cría— Como si no tuviera suficiente con las otras dos ratas que sacó del subterráneo —Despotricó— La rata rubia era huérfana de madre y el padre estaba desaparecido; la rata pelirroja también era huérfana de madre, y había sido vendida por su padre, ¿y esta qué?
—También es huérfana de madre —Explicó Anka— Su sobrino presenció el momento en el que la adolescente era abandonada por su padre y su madrastra en medio de una mudanza. Le hicieron bajar del vehículo con el pretexto de pedir orientación. Aquí le traigo la información que pude recopilar —Fue entonces cuando Kenny notó las carpetas que su subordinaba llevaba, el hombre las tomó.
Bebió su té negro mientras comenzaba a abrir la primera de las carpetas, y el caer en cuenta de la bebida caliente le hizo dar un bufido. No es que no le gustara el té, de hecho era de sus bebidas favoritas, pero le irritaba el hecho de que Anka se hubiera tomado el atrevimiento de esconderle el alcohol al considerar que era demasiado temprano para beberlo, incluso había tenido el valor de decírselo de frente. Kenny no supo si considerarla valiente o simplemente imbécil, ¡¿cómo se atrevía?! Él era el jefe de la División Central de la Policía Militar, podía matarla y nadie siquiera se atrevería a cuestionarle, pero luego recordó que jamás había tenido a ninguna auxiliar tan eficiente e inteligente como ella, tan discreta, ni una que tuviera la capacidad de ver más allá al punto de predecir sus órdenes como acababa de hacer, que había llegado a informarle acerca de la chiquilla que Levi había acogido, y se había adelantado a conseguirle la información que supuso que querría saber. Entonces reflexionó que podría predecir de cualquiera, incluso de todos sus demás subordinados juntos, pero no de ella.
Decidiendo que no podía matarle, comenzó a leer la información de Abelardo Zoe, el padre de Hanji. Luego continuó con la información de la madrastra y los hermanastros de Hanji.
—Por lo que veo: El imbécil está hasta el cuello de deudas—Murmuró Kenny— Quizás botó a la chiquilla para tener una boca menos que alimentar, aunque en todo caso también hubiera botado a la bruja y a los otros tres homúnculos —Decidió abrir la carpeta que contenía la información de Hanji— Vaya, parece ser una cerebrito —Comentó en referencia a sus calificaciones, era una estudiante sobresaliente— Bueno… Dejaré que Levi conserve a la mocosa —Declaró, como si estuviera hablando de una mascota.
Con el pasar de los días, Hanji terminó comprobando que Levi era alguien de trato difícil, alguien que le regañaba por el más mínimo desorden, pero prefería mil veces a Levi que a su madrastra, porque con Levi solo tenía que contribuir con su parte, y con su madrastra había tenido que encargarse prácticamente de toda la limpieza.
El señor Zoe nunca escuchó las quejas de su hija, no creía que fuera verdad que su nueva mujer le tuviera limpiando todo el día, creía que su hija mentía para hacerlos pelear. Aun así Hanji no podía odiarlo, puesto que cuando llegaba del trabajo le enseñaba lo que aprendería de ir a la escuela normalmente, ni siquiera pudo odiarle luego de que le abandonara en medio de la mudanza.
Y aunque sus hermanastros también habían sido groseros y desconsiderados con ella, Hanji tampoco les odiaba, de hecho extrañaría a ese trio de latosos cuando comenzaría a vivir con Levi, extrañaría lidiarlos, ayudarles a hacer la tarea, aunque ahora ayudaría a Isabel con sus estudios.
Hanji despertó ese sábado temprano esa mañana, acostumbrada a despertarse a la misma hora para desayunar con su padre antes de que se fuera a trabajar, pero como en los días anteriores, terminaba dándose cuenta de que ya no vivía con él, y que su vida había cambiado radicalmente.
—Estoy bien —Se dijo a sí misma, como hacía cada mañana, mientras miraba que Isabel aun dormía a su lado. Hanji sonrió pensando que la pelirroja era una dormilona adorable. Decidió no molestarle, se levantó de la cama silenciosamente, se quitó el pijama, y se puso otra ropa y sus anteojos para salir de la habitación. Al llegar a la cocina encontró al otro par de chicos que recién regresaban de su caminata mañanera. Levi le comentó que iría a comprar las cosas para el desayuno, pero Hanji se ofreció a ir. Entonces Farlan y Levi se quedaron haciendo la lista de cosas que comprarían por la tarde. Parecía que sería un día tranquilo, hasta que…
—¡Hermano! —Escucharon gritar a Isabel, Levi se levantó como un resorte para irse corriendo a la habitación, Farlán le siguió. La pelirroja había sonado como si le estuvieran matando.
Hanji entró a la casa segundos después, fue a colocar las compras sobre la mesa de la cocina. Había comenzado a preguntarse dónde estaba Levi y Farlan, pero acudió a su habitación ya que desde abajo se escuchó el llanto de Isabel. Al entrar se encontró con una rara escena: La pelirroja hipaba con el rostro hundido en el pecho de Levi, mientras los dos hombres estaban paralizados, como si de pronto se hubieran convertido en un par de estatuas con apariencia ensombrecida.
—¿Qué sucede? —Preguntó la chica que recién había entrado a la habitación.
—¡Hanji! ¡Me estoy muriendo! —Declaró asomando el rostro por encima del hombro de Levi.
—¿Pero por qué?
—Me duele mi panza… además estoy… sangrando.
—¿Sangrando?
—Sí… de allá abajo… —Hanji entonces creyó comprender, y pudo confirmarlo al mirar sangre en las sábanas y la cobija de la cama.
—¿Hablas de tu entrepierna?
—Sí —La chica de cabello castaño estuvo a punto de largar una carcajada, pero se contuvo al recordar que la pelirroja estaba aterrada, Isabel estaba realmente convencida de que se iba a morir. No pudo decidir si debería parecerle cómico o triste el hecho de que la menor desconociera algo tan natural en las mujeres, por suerte ella podría explicarle.
—Tranquila, pequeña —Le habló con dulzura— No te vas a morir. Te pasa algo común en las mujeres… Te explicaré mientras te ayudo a bañarte —Le dijo tomándola del brazo para sacarla de la habitación. Le ayudó preparar la bañera mientras Isabel se quitaba el pijama. Minutos más tarde, Hanji le enjabonaba el cabello mientras hablaba, tratando de que la pelirroja entendiera perfectamente lo que le sucedería de ahora en adelante, mes a mes.
Farlan y Levi se habían paralizado. Durante el tiempo de convalecencia de sus madres, cada uno había tenido que ayudar a sus progenitoras con el cambio de toallas sanitarias, pero no sabían mucho al respecto, ni habrían tenido idea de cómo explicarle a Isabel, además se sintieron muy incómodos. Agradecieron que Hanji hubiera llegado a tiempo a sus vidas.
Levi fue el primero en reaccionar, Farlan le vio quitar las sábanas y cobijas de la cama, para colocar unas nuevas. El rubio entonces le anunció que iría a hacer el desayuno.
El sobrino de Kenny se puso a lavar las sábanas y la cobija, lo hizo con sus propias manos puesto que no tenían lavadora, le parecía un lujo innecesario debido a que desde niño se había lavado a mano. De pronto se sintió un tanto perturbado de pensar que estaba lavando la sangre que había salido de la entrepierna de Isabel, pero el trastorno obsesivo compulsivo de la limpieza le pudo más, además no había querido que Isabel se topara con la escena que tanto le había asustado.
Por suerte Hanji tuvo entre sus cosas unas cuantas toallas sanitarias, mientras le arropaba le seguía explicando lo que sabía acerca de la reproducción. Isabel tuvo cólicos y Levi se mostró compasivo, le dejó desayunar en la cama cuando antes jamás lo hubiera permitido, incluso le hizo compañía luego de eso, le llevó un analgésico y un té ya que Hanji lo sugirió. Cuando terminó la bebida caliente, Levi le acarició la cabeza mientras la pelirroja se quedaba dormida. Al final salió de la habitación llevando la taza que Isabel había usado.
Al llegar a la cocina con la intención de lavar la taza, el sobrino de Kenny se encontró con una escena que lo alegró: sus compañeros eran los suficientemente acomedidos para hacer algo sin haber tenido que pedírselos. Se acercó por atrás mirando a Hanji lavando los platos, mientras Farlan le ayudaba a secarlos.
—Es lamentable que Isabel desconociera totalmente lo que implica ser mujer —Se quejó Hanji— La pobre no tenía idea de nada. Incluso le hablé de lo que era el sexo pero creo que no me entendió.
—¡Oye, cuatro ojos! ¡No voy a permitir que perviertas a Isabel! —Gruñó molesto, pero ella no se dejó amedrentar, volteó tranquilamente para responderle.
—No estoy pervirtiéndola, solo le estoy hablando de algo que tiene que saber.
—Tranquilo, Levi. De cualquier forma Isabel no entendió nada —Intervino Farlan, mientras le daba una mirada a Hanji, como pidiéndole que ya no dijera más, porque la discusión iba para largo, y al final no estarían de acuerdo.
El sobrino de Kenny dio un bufido. Decidió salir de la habitación, pero antes solo se acercó a dejar la taza para que la lavaran ellos.
—No lo hice con mala intención —Declaró Hanji cuando Levi se marchó— Es solo que me pareció lamentable hasta dónde llega la ignorancia de mi amiga. Sabía que Isabel desconocía lo que era el sexo desde que contó que su comprador quiso darle de nalgadas, para ti y para mí es obvio que no fue eso lo que hizo hacerle cuando intentó quitarle los pantalones, pero ella no lo sabe, incluso desconocía lo que era la menstruación… Puedo entender que su madre no le hablara de lo que era el sexo, pero considero que debió explicarle algo que en un futuro le pasaría mes a mes.
—En base a lo que Isabel nos contó de su madre, creo que era una mujer muy sometida, y eso es común en el Distrito Subterráneo. La ignorancia es una forma de quitarles el poder… Además creo que es mejor que Isabel desconozca lo que ese bastardo quiso hacerle, la inocencia es algo que cuando se pierde, nunca vuelve —Hanji reflexionó las palabras del rubio, decidió darle la razón, Isabel estaba mejor así.
A Farlan ya se le había hecho costumbre comprar el periódico, cierto día encontró el anuncio de que se abrirían varios cursos a precios accesibles, convenció a Levi, y terminaron apuntándose a un curso de música. Aunque en la primera clase, Levi tuvo el atrevimiento de decirle a Isabel que cantaba horrible, así que la pelirroja se había salido del aula. El sobrino de Kenny no había querido disculparse, pensó que tal acción solo había sido una rabieta momentánea, y que Isabel más tarde volvería a la clase de música, pero luego de salirse, la pelirroja se había escabullido a la clase de maquillaje y peinado, ¡y le había encantado! Así que prefirió quedarse allá.
Por ahora Isabel practicaba, ya que la maestra les aconsejaba practicar incluso fuera de clases. Colocaba distintos colores en el párpado, para dar la impresión de que los ojos eran más grandes. Cuando hubo terminado, se quedó admirando la diferencia entre el ojo maquillado del ojo sin maquillaje. Sonrió. Estaba satisfecha con el resultado.
—¿Qué opinas Hanji? —Preguntó la pelirroja.
—Sin duda maquillas como una profesional… Levi se ve DI-VI-NA —Exclamó antes de reírse.
—Tsk… Isabel. Explícame nuevamente porqué siempre quieres usarme de modelo —Exigió Levi, sin haber hecho el intento de quitarse las sobras del ojo.
—Solo te uso de modelo para maquillaje, la maestra nos recomendó practicar con ojos pequeños y tú eres el único que los tiene así. Hanji es mi modelo de peinado porque tiene el cabello más largo. Además tú tuviste la culpa de que me saliera de la clase de música.
—Podrías volver —Dijo Levi— Te he escuchado practicar con Hanji, y has mejorado.
—Solo lo dices porque no quieres que siga maquillándote —Dijo la pelirroja en un puchero.
Habrían seguido alegando, llegando como conclusión final que Levi tendría que seguir siendo el modelo de maquillaje, pero Farlan llegó a interrumpir la plática.
—Levi… Ya están abiertas las preinscripciones en la preparatoria a la que iremos, el detalle es que solicitan actas de nacimiento originales, no les bastará con el carnet de ciudadanía en la superficie.
—¿Y cuál es el problema? —Inquirió Levi sin entender.
—Que las actas de nacimiento solo se pueden tramitar en el distrito natal —Explicó Farlan, Levi entonces supo que únicamente podrían conseguirlas en el Distrito Subterráneo, y para llegar tendría que ir a la Capital y bajar. Anka podría habérselas conseguido, pero justo había ido hacia tres semanas atrás, y faltaban por lo menos otras tres semanas para que volviera a ir.
El rubio había comenzado a considerar que en realidad no habría problema, puesto que plazo de la preinscripción estaba a dos meses de terminar, pero Levi terminó adelantándose.
—Viajaré y conseguiré esas actas.
—No es necesario —Inició Farlan— Aun tenemos tiempo de pedírselas a la oficial Rheinberger.
—No quiero arriesgarme. No pasa nada. Iré al Distrito Subterráneo y traeré varias actas de nacimiento de cada uno. Tú sí tienes, ¿Verdad, Hanji?
—Sí… Conseguí varias antes de la mudanza.
—El viernes en la mañana haré el viaje en barco. No importa si me pierdo una clase de música. Únicamente sería ir y volver —Dijo Levi.
Farlan le había puesto muchos peros a la salida de Levi, pero todo había sido en vano: él había decidido ir sí o sí. Finalmente le convenció de que al menos se comprara un celular para localizarle por cualquier eventualidad.
Levi se había acostumbrado a vivir de manera humilde, por eso no gastaba en lo que él considerara superfluo, además de que no quería confiarse de que Kenny le enviaba dinero, no quería arriesgarse a que este dejara de enviarle justo cuando tuviese la cuenta en ceros, prefería que el dinero siguiera acumulándose en el banco mientras él iba gastando lo necesario, así que compró el celular más barato que encontró, para que pudieran llamarle perfectamente desde el teléfono que tenían en la casa, aquel que Anka le había convencido de instalar.
Cualquier otro chiquillo de su edad estaría tan mimado como para hacer el viaje de un distrito a otro sin compañía, pero él lo tomaba como cualquier cosa, tres años atrás había sido abandonado en medio de una pelea callejera en un barrio peligroso, y desde entonces se las había arreglado como un hombre diez años mayor.
Quizás en otra ocasión haría el viaje acompañado de sus amigos, a modo de paseo, pero esta vez había decidido hacerlo solo, no quería que nadie se enterara de algo que ni él mismo sabía.
Luego de bajar del barco, fue a desayunar a aquel lugar donde dos años atrás Anka se había aparecido para entregarle los carnets de ciudadanía, fue insólito que la señora que atendía le hubiera reconocido y le hubiera sonreído mientras le preguntaba por sus otros dos amigos, como si no hubiera notado que Levi le respondía un tanto cortante, que vivían en otro distrito, y que solo había ido de pasada.
—¿Qué querrás de desayuno?
—Una orden cinco, y…
—¡Y un té negro! Lo sé… jamás olvido a mis clientes… Normalmente no doy desayunos cuando casi es mediodía, pero por ti haré una excepción.
Luego de desayunar, Levi bajó al Distrito Subterráneo. Al principio, casi regresa el desayuno de lo apestoso que le pareció el lugar, nunca le había parecido agradable, pero definitivamente, después de dos años, se había desacostumbrado al perene olor a drenaje que había en el subterráneo.
Preguntando se enteró dónde estaba el Registro Civil, ya que nunca lo había necesitado ni tenía idea dónde estaba. Finalmente llegó su turno. Dio el nombre y la fecha de nacimiento, de él y de sus dos amigos, curiosamente él y Farlan había sabido su fecha de cumpleaños desde siempre, o al menos Levi se la había aprendido de memoria desde que Kenny le había dado un regalo en su niñez, y lo había llevado a la taberna a celebrar su cumpleaños; pero Isabel lo sabría hasta el día en el que tuvieron su carnet de ciudadanía en sus manos.
Pidió cinco actas de cada uno por cualquier cosa. Pagó y se las entregaron en una carpeta. Sin salir del lugar buscó un lugar dónde sentarse, quería ver con sus propios ojos aquello que le daba vueltas, aquello que quería ver por sí mismo antes que nadie. Abrió la carpeta y con lo primero que se encontró fue con el acta de Farlan, donde se leía Harrison Church en el lugar del padre, y Felicia Church en el lugar de la madre. Sus dedos avanzaron un poco, ahora se encontró con el acta de nacimiento de Isabel, Lorenzo Magnolia estaba anotado como el padre, e Inés Magnolia aparecía como la madre.
Avanzó un poco más, y sabía que no había vuelta de hoja, la siguiente sería su acta de nacimiento. Sus ojos se abrieron más de lo que normalmente hacían, lo primero que notó era que el cuadro dónde debería estar anotado el nombre de su padre estaba en blanco, solo estaba llenado el espacio de su madre, y el de las testigos, a quienes Levi no recordaba, pero supuso que fueron compañeras de trabajo de su madre.
Al menos había podido comprobar que su apellido sí era Ackerman, puesto que lo había sacado de su madre, ¿y ese sería el apellido original de su madre? O tal vez era el apellido de casada.
Ahora que lo pensaba, ¿su madre alguna vez habría estado casada?
No lo sabía.
No sabía nada.
Kenny nunca había querido decirle lo que sabía de su madre.
¿Dónde se habían conocido? ¿Qué tan profunda era su amistad para que Kenny decidiera acogerlo?
Porque sabía de primera mano que Kenny era huraño, ¿entonces por qué de buenas a primeras había decidido criarle? ¿Por qué se estaba haciendo cargo de sus gastos?
En el pasado cuando le preguntaba a Kenny por su madre, este fingía sordera, o cuando estaba de buenas le contaba cosas leves, como que su madre apenas y sabía leer ni escribir, o que cantaba bien. Aunque aquella vez que Levi le preguntó por su padre, Kenny se molestó visiblemente, le dio un sopapo sin siquiera responderle, y Levi nunca tuvo el valor de preguntar de nuevo.
El que ignoraba ser sobrino de Kenny, estuvo a punto de formarse en la fila nuevamente, para pedir un acta de nacimiento de su madre, dispuesto a dar una propina ya que desconocía la fecha de nacimiento de su progenitora. Quería comprobar si el apellido de nacimiento de su madre había sido Ackerman, quería saber más de ella, y por un segundo quiso saber de su padre. Pero antes de siquiera acercarse a la fila, pensó bien las cosas.
¿Para qué quería saber de un hombre que no se había hecho cargo de él?
Simplemente… Decidió que no le importaba saberlo.
«Por mí se puede ir a tragar mierda» Pensó.
Finalmente salió del Registro Civil.
Horas más tarde Levi se encontraba en un problema.
Había una falla en los barcos, y no podría viajar hasta mañana. El detalle es que no tenía suficiente dinero para un hotel. Por su parte él no le veía problema a dormir en la calle, quizás era la primera vez que lo haría, pero bah, ¿qué tan peligroso debía ser dormir en la calle en comparación a vivir en el subterráneo? Aunque Farlan sí que se asustó de saberlo, y pese a que Levi se molestaría, decidió hacer todo lo posible por localizar a Anka y avisarle.
Mientras tanto Levi decidió ir a cenar, al mismo lugar de siempre, puesto que la señora vivía por y para su pequeño establecimiento, ese que atendía de manera tan sonriente. Cosa que era rara para el sobrino de Kenny, que le veía sonreír, y le sorprendía más darse cuenta de que su sonrisa no era falsa.
Casi a punto de cerrar el local, la mujer se acercó a Levi, que era uno de los únicos que estaba en el establecimiento.
—Escuché que hubo falla en los barcos, y sé que vives en otro lado, ¿tienes en dónde pasar la noche? —Levi estuvo a punto de agradecerle su amabilidad, aunque había decidido mentirle y decirle que sí tenía una habitación en un hotel, pero…
—Joven Levi —El aludido giró la vista, era Anka— He venido por usted —El adolescente ya no dijo nada, y la señora dio por sentado que Levi iba a informarle que alguien iba a buscarlo, y esa persona ya había llegado. Una mujer imponente.
—Te dije que no le avisaras a Anka, ¿qué parte de «no le avises a Anka» no entendiste? —Espetaba Levi por el celular, sin importarle que la aludida estaba escuchando mientras conducía justo a su lado.
El rubio al otro lado de la línea, rodó los ojos con molestia.
—¿Pasa algo? —Preguntó Hanji, quien bajó para ofrecerle dulces a Farlan, podía escuchar la voz molesta del celular incluso a un par de metros, aunque no entendía nada.
—Nada —Respondió el rubio a la chica, aunque decidió lanzar una indirecta a su interlocutor masculino— Lo que pasa es que a veces ya no sé si soy amigo o sirviente de Levi —Dijo en talante serio.
Hanji decidió que eso era algo que el par de chicos tenía que arreglar, así que subió al cuarto.
El sobrino de Kenny se pasmó con el tono de su amigo, quizás lo había herido, aunque jamás había sido su intención.
—N-no, Farlan… —Tartamudeó el sobrino de Kenny—Y-yo, no te…. Considero un —El rubio lo interrumpió con una carcajada, sabiendo que para Levi era difícil disculparse, y jamás lo haría falsamente.
—¡Levi, no es necesario! Ya entendí —Dijo Farlan cuando pudo dejar de reírse.
—Me alegro. Espero poder volver para mañana. Cuida a las mocosas… —Le pidió, de pronto reflexionó lo que acababa de decir— ¡No es una orden! —El rubio volvió a reír.
—Está bien, está bien. Las niñas están bien, Isabel lloró cuando supo que no vendrías, pero Hanji la calmó, ahora están comiendo dulces y platicando.
—No dejes que coman tantos dulces, Hanji se modera pero Isabel no, tampoco las dejes trasnochar tanto.
—Tranquilo —Le dijo mientras contenía otra risa, pero siempre había visto que se ponía un tanto protector con las féminas del grupo, sobre todo con Isabel.
—Bien. Nos vemos mañana.
—Lo mismo digo.
Colgaron ambos.
Después de varios minutos, al fin llegaron a lo que Levi creyó que era la casa de Anka, una casa con decoración sobria, pero elegante. Le gustaba el lugar, aunque no supo por qué, se sentía cómodo allí. Más tarde se enteraría de que en realidad esa era la casa de Kenny, quien quizás estaba allí, aunque oculto.
—La próxima vez que necesite algo, no dude en pedírmelo, yo le habría llevado las actas de nacimiento para que no viniera hasta acá —Le comentó Anka, pero Levi no dijo nada, solo se limitó a seguir a la mujer mayor, quien quiso ofrecerle una cama, pero el adolescente arguyó que no era necesario, que siempre dormía sentado en una silla.
—Justo como el Capitán —Murmuró Anka luego de la explicación.
Años atrás…
Kenny se sentó en una silla, mientras hizo la seña a Levi de que se acercara, esa era la primera noche que dormirían juntos. El niño se acercó y el mayor lo tomó para sentarlo en su regazo.
—Duerme, mocoso.
—¿No tienes cama?
—No. No puedo descuidarme ni para dormir, así que siempre estoy listo para pelear, o para correr y pelear después —Le explicó— No tengo cama y es mejor que duermas aquí, para poder llevarte conmigo de ser necesario.
Y desde entonces, se acostumbraría a dormir sentado.
Anka lo guio a lo que parecía un estudio. Le guio a una cómoda silla y le acercó unas mantas por si quisiera cubrirse.
—Espero y no siga molesto con Farlan por avisarme —Murmuró la mujer.
La verdad Levi seguía hirritado por eso, no quiso dar explicaciones, pero Anka se dio cuenta de que él no quería ni siquiera mirarla, así que enfocaba su vista en lo que sea, y de pronto, los ojos se abrieron a su máxima capacidad.
En el escritorio, estaba la fotografía de una chiquilla: Era Kuchel de joven.
Levi se acercó embobado a mirar la imagen. Su madre parecía cantar, al lado de un anciano que tocaba una guitarra.
«Kuchel desde siempre cantaba muy bien» Levi recordó aquello que un alcoholizado Kenny le había confiado. «Todavía era una niña, pero cuando cantaba, se le escuchaba una voz mujer»
Levi con aquella conversación había evocado un recuerdo oculto: Su madre cantaba mientras limpiaba la casa. Por eso no le había puesto peros a clases de música, porque quería cantar mientras recordaba a su madre, si de hecho creyó que el canto estaba en los genes, el maestro le había felicitado desde la primera clase.
—A veces la misma lealtad que tenemos hacia las personas, hace que nos adelantarnos a sus órdenes, o las desobedecemos, pero jamás haríamos nada intencional para perjudicar —Agregó Anka, y Levi se sorprendió de haberle escuchado, puesto que el portarretratos en sus manos debió haberlo dejado obnubilado— Buscaré las fotografías de su madre para darle una copia —El adolescente dejó de mirar el portarretrato para ver a la mujer ante sí— Por la forma en la que admira la fotografía, me he dado cuenta de que es la primera vez que la mira, y no me parece justo que usted no tenga fotografías de su madre… —Dijo con firmeza— El Capitán Kenny no me lo ha pedido, pero haremos de cuenta que sí —Agregó para salir de la habitación.
Y Levi no tuvo cabeza para preguntarse por qué Kenny tendría una foto tan vieja de su madre, ni por qué tendría más, lo único que podía hacer era apretar el portarretratos como si tuviera miedo de que desapareciera para siempre. Se había quedado sin habla, y aunque pudiese hablar, simplemente no tendría palabras para expresar lo dichoso que sería de tener fotos de su madre, ¡cuánta envidia había sentido porque sus amigos sí tenían unas cuantas fotografías! Sobre todo Hanji, que tenía un álbum lleno de imágenes. En ese entonces había entendido perfectamente aquella frase que dice: hay cosas que el dinero no puede comprar, y quizás sería el que menos imágenes tendría de su madre, pero no le importaba, porque al menos ya tendría algo, y no sería un recuerdo que se volvía borroso en su memoria.
Por primera vez agradeció que Farlan le hubiera desobedecido, porque de no haber ido esa noche, no habría visto la fotografía de su madre.
—Ya niñas. Será mejor que ya se duerman, porque si mañana Levi las ve bostezar, los tres recibiremos un regaño, ustedes por no dormirse, y a mí porque me pidió hacerlas dormir temprano.
—Pero no tenemos sueño —Dijo Isabel.
—Cuéntanos una historia, Farlan —Pidió Hanji.
—Sí, cuéntanos una historia —Reiteró Isabel.
—Cuéntanos cómo conociste a Levi —Pidió Hanji— De hecho la primera noche, solo contaste que tú y él ya vivían juntos desde antes de conocer a Isabel, pero nunca contaron cómo se conocieron.
—Oye, yo tampoco lo sé —Bramó Isabel.
—Está bien, niñas —Dijo Farlan— Les contaré, si me prometen que se dormirán cuando les cuente.
—¡Sí! —Bramaron las dos al unísono, alargando el monosílabo.
—Bueno… No sé si se acuerden que les conté que mi mamá enfermó de aquella rarísima inmovilidad que ataca a algunos habitantes del Distrito Subterráneo —Ambas asintieron— Pues la mayoría de la gente muere de eso, porque los tratamientos son demasiado caros… Mi padre se largó sin más, y yo apenas y podía conseguir algo de comer —Hanji apretaba las sábanas con sus dedos, le dolía tanto saber que sus amigos habían padecido hambre— Muchas veces tuve que robar comida, mendingarla no era buena opción puesto que la mayoría estamos sumidos en la misma miseria.
La madre de Farlan murió luego de una larga convalecencia. Pero él no tuvo a nadie que apareciera y se hiciera cargo de él, él siempre recordaría que no tuvo la misma suerte de Levi de que algo así le pasara, él tuvo que seguir en la misma vida, cometiendo pequeños robos, por lo que terminó en un grupo de pandilleros de su misma edad. Eran un grupo de jóvenes delincuentes, que analizaban a las presas potenciales antes de ir a atacarles.
Cierto día seguían a quien creyeron un niño, lo vieron comprar té negro, algo raro y caro en el subterráneo. Además le había sobrado dinero, por lo que decidieron ir a robarle: iba solo, se veía bajito y de cuerpo pequeño, seguro sería fácil. Lo seguirían para atacarlo en una calle deshabitada.
Así lo hicieron. Lo rodearon cuando creyeron que era conveniente.
—Oye, imbécil —Dijo uno— Eres un idiota para andar en nuestra zona solo y con tanto dinero. ¿No es así, chicos? —Y comenzaron a reír.
—Vean sus ropas —Dijo otro asqueado— Se cree mejor que nosotros —Declaró haciendo referencia a que su vestimenta estaba limpia, incluso su cuerpo se veía así.
—Solo entréganos el dinero y las cosas para que no te pase nada, niño —Dijo Farlan, notando con la cercanía que el chico solo era de baja estatura, pero debía tener más o menos su misma edad, y parecía indiferente de estar rodeado de cinco chicos que pretendían robarle— La otra opción es darte una golpiza. De cualquier forma terminarás yéndote sin nada —Le aseguró de forma altanera.
—Hay una tercera opción —Replicó el chico con frialdad— Que se quiten de mi camino o el que les dará una golpiza seré yo —Todos rieron, menos Farlán que estaba sorprendido, normalmente la gente cuando se veía rodeaba entregaba las cosas, pero ahora había alguien a quien tendría que golpear… Claro que cuando robaba en solitario, hubo casos donde había sido descubierto, y había tenido que pelear por la comida, pero había peleado de hombre a hombre, no como un cobarde en una multitud. Pero no había de otra, tendría que hacerlo esta vez.
Los cinco adolescentes se lanzaron sobre el otro al mismo tiempo, pero increíblemente ninguno pudo aterrizarle ningún golpe: O los esquivaba, los capturaba con su puño, o los desviaba con un ataque. Pero ellos sí terminaron golpeados, adoloridos y jadeantes en el suelo.
—Agradezcan que no les saqué la navaja —Escupió el chico antes de marcharse.
—Ese chico: Era Levi —Las chicas habían escuchado la historia anonadadas.
—¡¿De verdad Levi pudo pelear contra ti y otros cuatro?! —Inquirió Hanji sorprendida.
—¡Claro que pudo, Hanji! ¡Estamos hablando de mi hermano! —Bramó Isabel, aunque de hecho, ella tampoco le había visto pelear con más de una persona— Pero dinos, ¿cómo fue que terminaron viviendo juntos? Mi hermano es un poco rencoroso, seguro no fue fácil que te perdonara por haberle querido robar y luego te aceptar así como así.
—Chicas, eso no era parte del trato —Dijo Farlan— Les dije que les contaría cómo nos conocimos, lo demás, quizás se los cuente en otra ocasión.
Hanji e Isabel protestaron, pero se dieron cuenta de que no valía la pena seguir insistiendo, no parecía que el rubio fuera a ceder.
La verdad es que ni él mismo se explicaba cómo era que Levi le había aceptado en su casa.
Continuando con la historia…
Farlan, por algún raro motivo, era el que menos golpeado había quedado, así que pudo levantarse para seguir al chico, y ver exactamente en la casa en la que se metió. Aunque inmediatamente regresó a ayudar a regresar a sus colegas al refugio. Más tarde tomó sus pocas cosas mientras se despedía, diciéndoles que tenía algo pendiente.
La vida en el subterráneo era así, los colegas eran unidos y se protegían entre sí, pero a veces los colegas se separaban y tomaban caminos diferentes, y nadie se tomaba rencor por eso. Los ex colegas de Farlan, supusieron que iría a buscar a su padre como siempre decía, pero desconocían que antes quería hacer algo.
Algo que podía hacer en cierta casa a la que se llegaba por medio de una escalera.
Farlan tenía algo de nervios, pero recordando su objetivo subió hasta golpear la puerta. No escuchando ningún ruido, había comenzado a preguntarse si el chico había salido o simplemente fingía sordera cuando la puerta se abrió.
El habitante de la casa le reconoció como uno de los chicos que acababa de atacarle, lo había reconocido especialmente a él.
—¿Has venido por más golpes? —Preguntó.
—No —Dijo con seguridad pero siendo cortés— Quiero saber por qué me golpeaste menos que a mis compañeros —Pero él no respondía, Farlan supuso que no había entendido a qué se refería— Luego de la golpiza, pude seguirte de manera inmediata para saber que vivías acá, pero ellos no podían caminar sin ayuda —Agregó. Y su interlocutor, en lugar de responder, le hizo otra pregunta.
—¿Por qué titubeaste antes de golpearme? —Esta pregunta tomó desprevenido a Farlan, aunque al final decidió responder.
—No quería atacar en grupo… Eso es todo.
—Titubeaste, luego me atacaste casi sin fuerza… Por eso que te pegué menos que a tus acompañantes —Explicó.
—Ya veo.
—Y supongo que no has venido solo a aclarar eso —Declaró el chico, notando que traía una mochila en su espalda.
—Quiero que me enseñes a pelear como tú… —Su interlocutor no mostró ninguna expresión, ni siquiera pareció reflexionarlo. Aunque…
—¿Para qué quieres aprenderlo? ¿Para robar?
—Puede que ese sea el uso que termine dándole con tal de sobrevivir —Admitió— Pero antes iré a buscar a alguien para darle una golpiza por abandonarnos a mí y a mi madre.
—¿Y tu madre está de acuerdo? —El chico no supo por qué motivo preguntó eso, no le importaba en realidad, simplemente la pregunta salió de su boca.
—Mi madre murió —Soltó— Duró semanas postrada en una cama antes de morir… Yo robaba comida para alimentarla pero ella ya no se recuperó —El rubio, en medio de su dolor ante el recuerdo, no notó que su declaración había tocado una fibra sensible en su interlocutor.
—Te enseñaré —Dijo el niño de cabello negro— Aunque considero que no vale la pena seguir a alguien que se fue… Piensa que quizás te hizo un favor —Dijo haciéndose a un lado para permitirle pasar— Aunque primero tendrás que bañarte, no tolero la suciedad —Dijo para comenzar a guiarlo al cuarto de aseo. Antes de entrar Farlan decidió presentarse.
—Me llamo Farlan Church… —Dijo, esperando una respuesta, al no obtenerla decidió preguntar— ¿Cómo debo de llamarte?
—Levi… Solo Levi —Dijo con simpleza, porque él, en aquel entonces, desconocía su apellido.
Farlan desconocía que cuando contó lo de su madre, Levi había visto a su igual en él, por eso no había dudado en abrirle las puertas de su casa, además de que se había sentido solo desde que Kenny se había ido, era bueno tener alguien con quien compartir algo.
Y el rubio, desconociendo el porqué del actuar de Levi, jamás querría revelarles a las chicas nada, como si fuera un secreto entre ambos. Cuando le preguntaban más al respecto, siempre fingiría sordera.
Hanji, Levi y Farlan. Obtuvieron la acreditación de su educación secundaria. Por los que fueron inscritos como estudiantes "regulares" en la preparatoria. Isabel fue aceptada como "irregular" mientras presentaba la totalidad de su documentación, ya había terminado su curso de maquillaje y peinado, por lo que podría concentrarse más en la preparatoria, y en acreditar la secundaria.
—Hoy es el día —Bramó Hanji levantándose de la cama— ¡Arriba, Isabel! ¡Arriba...! —Comenzó a empujar el colchón para hacer que la pelirroja se moviera— ¡Vamos, Isabel! ¡Llegaremos tarde! —En cuanto notó que la chica abrió los ojos corrió a quitarse el pijama para vestirse, luego se recogió el cabello, se puso los anteojos y se acomodó las bandas elásticas que impedían que estos se movieran, al terminar volteó a ver a su compañera de cuarto, que seguía recostada— No puedo creer que volviera a dormirse.
—Niñas. Más les vale bajar en diez minutos —Bramó Levi mientras bajaba la escalera junto con Farlan.
—¡Ya estamos acá! —Anunció Hanji desde la cocina— ¡Preparé el desayuno!
Efectivamente, eso notó Levi cuando entró a la cocina, Hanji servía el té mientras Isabel cabeceaba en la mesa.
Levi siempre había sido, en opinión de sus amigos, alguien exageradamente puntual, alguien que mínimo llegaba quince minutos antes a cualquier cita, pero en esta ocasión, Hanji era la que exageraba.
—¡Vamos chicos! Se están quedando atrás —Decía la adolescente de cabello castaño mientras apresuraba el paso.
—No corras, cuatro ojos —Regañó Levi— Aún hay tiempo.
—No seas así, enano.
—Tks.
Por desgracia para Levi, Hanji había crecido en los últimos meses, y le había dejado abajo, eso le irritaba, además Hanji se lo recordaba cariñosamente al llamarlo "enano".
Ella mientras tanto sonreía como si hubiera encontrado un gran tesoro, y se apresuraba como si de no llegar a tiempo, no pudiera estudiar jamás.
Corría como si estuviera a punto de conocer tierras lejanas, o como si le hubieran dicho que haría un gran descubrimiento.
—Parece muy feliz de ir a la escuela —Balbuceó Isabel entre bostezos.
—Quizás es porque, a diferencia de nosotros, ella siempre había soñado con asistir —Comentó Farlan, y había dado en el clavo.
Hanji estaba feliz de que finalmente se cumplía uno de sus sueños: poder asistir a la escuela, algo que siempre había querido.
Mientras que el trío nativo del subterráneo, no había tenido ese sueño durante toda una vida.
Continuará…
¡Gracias, gracias, gracias por seguir aquí!
Hola. Habría querido actualizar el 28 de diciembre para hacer la broma de que siempre no escribiría esta historia, pero ese día anduve vuelta en la oficina y no pude terminar de escribir el capi, y mucho menos estas notas. Son muy grandes, las dejaré para quien quiera leerlas, supongo que en Facebook luego haré mejor un álbum de notas.
No se preocupen, voy a apresurar la historia, no crean que me iré contando el día a día en la escuela, solo me iré a lo relevante para irnos sobre la historia que estuve planeando mostrarles.
Investigué un poco del abandono de menores, crimen que se agrava si los dejaste en situación de riesgo. Lo puse a cómo lo interpreté, si la regué no se fijen mucho porque no soy abogada. Eso del perdón legal tengo entendido que es como que retirar la demanda, otorgar el perdón para que ya no se siga con el juicio, aunque no se borra todo del expediente.
La escena entre Kenny y su subordinada fue la primera escena que escribí de este capítulo, y me encantó… Anka le esconde el alcohol a Kenny porque lo mismo le hacía a Pixis a partir del capítulo 50 del manga, y el calvo se lo tomaba con humor a diferencia de Kenny que es más explosivo, pero decide no matarle por su eficiencia, cosa vista en el relleno del Anime dónde le avisan a Pixis que Trost está siendo atacado por titanes, le informa a la vez que le dice que su caballo está listo, por lo que se ve que es capaz de adelantarse a las órdenes.
Según investigué (igual no me crean mucho), el apellido Zoe es de origen castellano, por eso busqué un hombre castellano para el padre de Hanji.
En esta época quizás suena rarísimo que existan mujeres que no sepan lo que es la menstruación, pero hubo señoras mayores que me contaron lo traumático que fue de pronto darse cuenta que sangraban sin saber por qué, en una época en la que había mucho tabú, y ni había televisión, o si acaso veían un comercial ni así se daban una idea. A veces quiero pensar que ya no pasan esas cosas, se me pasa al pensar en los pueblos aislados de la civilización, o en los países hindúes donde las chicas son desterradas de su casa durante la menstruación, y se arriesgan a morir de frío, por mordeduras de serpientes o por aspirar humo (de fogatas que hacen contra el frío) en las chozas pequeñas a dónde las mandan.
A lo que yo vi, Levi era más "tierno" con Isabel que con Farlan, y reflejé lo que creí que sería su comportamiento hacia la pelirroja luego del susto por su primera menstruación.
Sobre el canto, quizás pareció OOC, pero los que vieron "SNK chuugakkou" animado (no he podido encontrar el manga entero), recordarán que en el último capítulo Levi canta, y sí, tanto el Levi del Anime original, como en el chuugakkou, comparten el mismo "seiyuu" (actor de doblaje). Así que puse que Levi cantaba. En los extras del manga de Levi, se ve una parte en la que Isabel canta, y no se describe si la voz es agudísima, solo se sabe que es tan molesta que todos se tapan los oídos, por eso puse que Levi le decía a Isabel que cantaba horrible.
Una de mis lectoras me hizo ver que la forma en la que yo describo que Levi conoce a Isabel en este fic, es parecida a cómo ella pone en su fic. Sinceramente no me acordé hasta que releí, pero lo que sí recuerdo es que una escena de aquí se parece mucho a una escena de aquel fic, y hablo en la que Isabel maquilla a Levi, aunque allá lo hace por distinto motivo, y aquí pongo de pretexto que los ojos de Levi son pequeños, porque según una amiga estilista, tienes que tener más cuidado por el poco espacio que tienes para colorear, además de que practicas más el efecto de hacer que se vean más grandes. El fic de mi lectora es "Dancing on a highwire" y es uno de las poquísimas que conozco que escribe EruRi (Erwin X Levi), su perfil es "Izuspp" en fanfiction, y lo pueden encontrar entre los reviews.
Y bueno, lo de Levi, dejándose maquillar para que Isabel practique, reitero, quizás es OOC, pero consideré que con ella sí se dejaría al tener "la culpa" de que se saliera de la clase de música, además de que él como que se ablanda con ella.
Lo de las actas de nacimiento pues, acá en mi país pasa que no puedes tramitar un acta en un lugar distinto al que naciste, solo puedes solicitarla pero tardan semanas en llegarte por paquetería.
Sobre lo que puse de Levi viviendo de forma humilde, es así como me imagino a Levi, un poco tacaño, allá de vez en cuando dándose un lujo, porque no recuerdo dónde leí que pese a que en teoría gana bien (es el capitán de las fuerzas especiales), no endulza su té porque el azúcar es algo muy caro.
Ya ni me acuerdo de dónde saqué los nombres de los progenitores de Farlan e Isabel.
Bueno, acá en México no es así, de que las mujeres se cambian el apellido al de su esposo al casarse, pero quise dejarlo así para darle ese misterio, recordemos que Levi se sorprendió cuando supo que compartía el apellido con Kenny, y llegó a pensar que era su padre, porque de hecho en su lecho de muerte le preguntó que él qué había sido para su madre.
Lo que puse fueron ideas de lo que Levi debió suponer, o debiera haberse preguntado alguna vez, pero no se muestra en la serie, como el ¿por qué Kenny lo había cuidado algún tiempo?
Bueno, cómo aquí sí existen las murallas, quise poner los barcos como medio de transporte de un distrito a otro, igual sí hay taxis y autobuses, pero como transporte interdistrital. No sé cómo funcionan los barcos si se supone que en el universo de SNK no hay electricidad, solo se ven una especie de cables o cosas así debajo de los puentes por donde pasan los barcos, tampoco sé cómo funcionan las puertas interiores de los distritos. De hecho iba a inventar que x cosa se había jodido y que por eso no servían, decidí dejarlo "en una falla".
En el manga de Levi, hay un momento dónde Levi y Farlan discuten, y el rubio le pregunta "¿Si es una orden?", Levi como que titubea y Farlan se ríe como entendiendo que esa no había sido su intención, quise hacer un guiño a esa parte.
En alguna entrevista Isayama dijo que Levi dormía en una silla, quise ofrecer una explicación del porqué creo que hacía eso.
En el ova animado de Levi, Farlan dice que hay personas con piernas débiles por no recibir la luz, entonces Levi deduce que la madre de Farlan también enfermó por eso. En los extras del manga de Levi, Farlan le contaba una vez a Isabel cómo había conocido a Levi, había sido un tanto parecida: Levi terminaba rodeado, y Farlan desde arriba le ofrecía una cuerda para ayudarle a salir de ese callejón, corrían y luego le pedía disculpas, pero le informaba que él también era de los que quería probar su fuerza, Levi golpea a sus amigos, y cuando comienzan a anunciar que venía la policía, Farlan le intenta pasar otra vez la cuerda, y Levi le dice que debe estar bromeando si cree que aceptará su ayuda, y se va… E Isabel le pide que le cuenta más pero Farlan ya no quiso… Uno se queda con la duda de por qué se volvieron amigos luego de eso, di una teoría, aunque adaptándolo a mi historia.
Bueno, en el manga Levi sí le dice a Hanji "cuatro ojos", no hay momento en el manga donde esta le diga "enano" (si lo hay por favor que alguien me muestre), pero, en los fics por regla Hanji le dice así, por eso lo dejé.
Publicado el 04 de enero de 2017.
