La situación en si misma ya era lo suficientemente preocupante incluso para que Shark quisiera volver sobre sus pasos, a golpear a ese par de amigos que siempre hacían locuras a causa de su natural autosacrificio. La terrible distancia de Ambos Mundos siendo todo un impedimento ahora para volver y retractarse de aquello que Astral, Vector y él mismo habían planeado a causa de esta emergencia tan precipitada y horrible. Un sentimiento amargo volviendo a colarse en su interior le hizo saber que, eso ya no seria siquiera posible.
Sus labios apretándose sutilmente fue lo suficiente para que los Emperadores que le rodeaban en la sala del trono, comprendieran lo que su líder principal había concluido y decidido. Cada uno de ellos resignándose ante el semblante serio del pelimorado. Sus rostros mostrando lo difícil que era para ellos hacer aquello. Sus puños apretándose abiertamente dejo en claro su conflicto interno por lo sucedido. La ira comenzando a acumularse en sus cuerpos y mentes, haciéndoles iniciar moverse después en una coordinación perfecta. Cada uno comprendiendo su posición y lo que conllevaba.
-¡Hermano!-Llamo Rio con voz áspera, ligeramente preocupada. Alzando un poco su puño en alto mientras su postura mostraba el aura digna de toda una Emperatriz.
-Rio...-Respondió Shark en tono serio, apenas ocultando lo afligido de su rostro. Pasando una mano sobre el después, dejando salir un suspiro antes de volver a su papel- ¿Ya han decidido?
-Partiremos de inmediato si así lo permites-Rio se acercó con pasos decididos, el tacón de sus botas sonando como el presagio de una tormenta; una tableta digital siendo mostrada desde su disco de Duelo- Los preparativos que manejaste sirvieron para al menos la primera fase de defensa del Reino. Sin embargo, aún falta cubrir las zonas faltantes y aledañas, nuestros soldados ya han sido desplegados, así mismo ya hay en proceso algunas batallas que involucran grandes zonas de daño y monstruos de Duelo. Los civiles mas capacitados ayudan a los débiles para ir a los refugios construidos en cada ciudad... Esperan por nosotros y por nuevas instrucciones-Informo, mirando por un momento los diversos comandos en la pantalla antes de observar a su hermano, quien de inmediato asintió en reconocimiento.
-Entiendo...-La voz de Shark de pronto volviéndose gélida, así como su mirada- ¡Entonces escuchen Emperadores! ¡Esta situación nos rebasa en preparación y fuerza! Sin embargo, ¡Confió plenamente en cada una de sus capacidades y talentos! ¡Demuestren porqué es que son conocidos por cada uno de sus títulos! ¡Salven a tantos ciudadanos como sea posible! ¡Minimicen el daño! ¡Y desháganse de la amenaza que hoy nos invade y nos quita la tranquilidad! ¡Hagan que sus nombres queden en alto! ¡sacrifiquen algunas vidas sí así lo requieren!, pero, Jamás olviden su labor principal con el Reino al que tanto protegen y cuidan... -Su voz se suavizo, así como su mirada, la cual, de soslayo notaba la presencia que más amaba y le preocupaba- Sean fuertes y valientes... Regresen a casa con la cabeza en alto, virtuosos y victoriosos... Les deseo la mejor de las suertes en sus caminos y misiones...
Un sonoro "Sí", se escuchó de cada Emperador, quienes, excluyendo a Durbe, se inclinaron ante aquel discurso y orden. Su sincronía siendo perfecta antes de romper la formación para comenzar a dirigirse a la salida. Sus voces sonando en alto, mientras una sonrisa determinada los acompañaba. El orgullo de ser un Varian alzándose de pronto ante aquel reto que llego a sus puertas, envalentonándose ante cada paso dado. Sus discos de Duelo siendo desplegados, así como diversas cartas insignia eran mostradas, armas apareciendo alrededor de sus cuerpos mostrándolos listos para partir. Sus trajes Varian siendo el toque final que Shark necesitaba para asegurarse de que les volvería a ver.
-¡Nos vemos líder!-Se despidió Alito, agitando su mano antes de alzar en vuelo, yendo a su propia zona a resguardar mientras sus hombres mas confiables llegaban a él, gracias al magia, con cientos de reportes que atendió de inmediato.
El aire de la batalla llamándolo como el más dulce néctar que jamás imagino volver a sentir. Esto siendo el inicio para las ordenes que siguieron después, desplegando parte de su fuerza y magia para cubrir más rápido sus deberes. La insignia Varian resaltando ante cada movimiento, convirtiéndose en un nuevo símbolo de esperanza y fuerza. Motivando a los rezagados a pedir ayuda a gritos, acercándose a él antes de que demás soldados tomaran a los heridos, dejándole el camino libre para seguir.
Aquello siendo lo suficiente para motivarlo a lanzarse a sí mismo adelante. Su fuerza comenzando a destacar una vez monstruos de Duelo comenzaron a aparecer mucho más cerca de lo esperado. Su grito de batalla llegando hasta los siguientes Emperadores que imitaron su acción hasta llegar a las zonas correspondientes.
Cada uno desplegando su fuerza, así como sus estrategias a seguir una vez el enemigo se acercará lo suficiente. Siendo Mizael el supervisor de todas y cada una de ellas, comunicando ordenes, sugerencias o regaños una vez todo comenzó. Mientras civiles bañados en rojo eran sacados de las zonas mas conflictivas o devastadas, las fronteras siendo las principales. El polvo, así como el rugir de los monstruos atacantes evocando un sentimiento de lucha en cada uno de los Emperadores, quienes comenzaron a convocar a diestra y siniestra sus propios monstruos de Duelo, limpiando o barriendo áreas grandes y remotas que ya habían sido conquistadas, arremetiendo en menos tiempo del esperado antes de que los daños volvieran a extenderse. Alzando barreras y matrices en cada frontera para contener la oscuridad que osaba adentrarse a sus territorios.
Los primeros protocolos siendo ya aplicados antes de que una oleada de oscuridad mas llegara, haciendo desquebrajar levemente los sellos antes puestos, alertando de esta manera al Palacio, en donde Durbe se hizo cargo de recibir las órdenes y demás sugerencias de cada uno de sus compañeros y agentes externos que ayudaban en su labor, Generales así como soldados siendo los principales recolectores de información a pasar, para que él pudiese tener un panorama general de la verdadera situación fuera del Palacio. La red de comunicación ampliándose a niveles y canales casi interminables una vez todo se desplego. Sus dedos moviéndose a un ritmo incomparable era prueba suficiente como para hacerle saber a Shark cuales eran los siguientes movimientos a seguir.
-¡Contactaren a cada uno de los regentes de las ciudades y pueblos del Mundo Varian, que sepan que estamos apoyando! ¡Manden una orden imperial para que los rezagados y demás civiles sean trasladados por los túneles al Palacio! ¡Alcen la barrera Varian antes de que otra ola de oscuridad nos vuelva a atacar! ¡Muevan las tropas estacionarias en los mares y el aire! ¡Que los doctores y sanadores comiencen a salir ya! ¡Lancen los hechizos defensivos y opresivos! ¡Asegúrense de que nadie quede en zonas muertas! ¡Que los sirvientes preparen todo para recibir a los más heridos! ¡Hagan hasta lo posible para saber también la situación del Mundo Astral! ¡Rápido! .-
-¡Sí! -El asentimiento y movimiento de los científicos, y demás sirvientes, fue suficiente para que Shark comenzara a prepararse también, su armadura Varian siendo completamente puesta una vez noto como es que aquella amenaza rodeaba casi por completo los dos Mundos, apenas dejando a la Tierra con secuelas que, sabia, estaban siendo repelidas con fuerza por Kaito y los Arclight. Aquello solo otorgándole un momento de respiro antes de que Durbe volviera a darle un informe detallado sobre el manejo de la situación. La voz que más amaba trayéndole un buen panorama ante la acción oportuna de las fuerzas de emergencia antes hechas.
-Gilag demuestra su proeza en batalla, pocos son los heridos bajo su mando, sus hombres se mueven con eficiencia y casi sin ningún error. La frontera de él y la que pertenece a Vector han sido recuperadas y protegidas, sellos y matrices están siendo colocados una vez más. Se espera el movimiento e impactos durante las siguientes oleadas de oscuridad. Mizael y Alito están trabajando en conjunto para visualizar las mejores estrategias a seguir si es que la situación sale de nuestro control, su objetivo son proteger a los civiles ya tomados, tratando de que haya menos bajas de las previstas. Cada una de sus zonas ya han sido reestablecidas, se está repeliendo conforme los soldados avanzan, es la misma situación que con Gilag. Los sellos y demás conjuros ya se han levantado... -
-¿Qué hay de Rio?-Interrumpió Shark con ligera preocupación teñida en su voz, desplegando su disco de Duelo.
-Ella ha sido la principal fuente de información que tenemos, ha administrado con gracia y eficiencia cada uno de los movimientos de los Emperadores en servicio, el despliegue de las tropas de elite, así como su conteo, ha sido gracias a ella. Ahora mismo lucha al frente para recuperar sus territorios, protegiendo a los civiles atrapados en el fuego cruzado. Sigue comandando además de eso, especula que triunfara por el momento en al menos unos quince minutos, quizá menos ya que ha avistado los refuerzos que has mandado...
-Perfecto, ¿Cuánto tiempo nos queda antes de que la situación pueda cambiar? -Cuestiono revisando cada una de sus cartas maestras, su espada principal resaltando en su cadera, así como pequeñas armas de metal oscuro y bellas hojas de platino que colgaban estratégicamente en cada parte de su cuerpo, la energía sutil Astraliana de las mismas, dándole un aire majestuoso y peligroso. Consiguiendo llamar la atención de su amado.
-Aproximadamente al menos alrededor de dos horas, quizá menos ante la oscuridad literal que nos acecha...
-Comprendo... ¿Pasa algo? -Pregunto una vez se noto listo, alzando su mirada para encontrarse con la de Durbe. Percatándose de la sutil curiosidad de su amado por lo mostrado. Una sonrisa pequeña colándose en sus labios ante aquello.
-Eso...-Durbe señalo elegantemente las armas que adornaban el cuerpo de su prometido, acercándose apenas se vio relajado para seguir con el recibimiento de información.
-Astral...-Fue la respuesta corta que dio Shark, esto pareciendo ser lo suficiente como para que Durbe imaginara lo que hubiese pasado para que aquello fuese necesario.
-¿Acaso es un mago? -La sorpresa sonando genuina en su voz a pesar de que su rostro no la reflejara. Aquello distrayendo lo suficiente al pelimorado como para aclarar su mente y sentimientos. Ayudándole a concentrarse en lo importante y en su deber.
-No, no lo es. Pero su paranoia es algo de admirar... -Aquellas palabras congelando por un momento a Durbe, quien solo asintió.
¿Acaso Astral había previsto que algo malo le pasaría a Ryoga? ¿O es que acaso solo era un apoyo extra? Si era lo primero... ¡No! No debía concentrarse en lo malo. Todo saldría bien, todo estaría bien. Ryoga mismo se lo confirmo. Debía confiar, tenia que confiar. Ese era su deber, eso y, retirarse ahora a proteger la parte de su frontera que apenas y resistía sin él. Necesitaba partir ya. Y así se lo hizo saber a su amado.
-Me alegro de que Astral sea tan preventorio, me asegurare de agradecérselo después, pero, debo irme Ryoga- Su voz sonando un poco forzada sin querer, mientras una ligera angustia se posaba en él.
Shark le miro por un momento antes de acercarse y rodear en un abrazo a su prometido, resguardándolo, aunque sea un poco mas en sus brazos, sintiendo querer desgarrarse por dentro. Repitiéndose una y otra vez que no había porqué sentirse así, pues solo era una separación momentánea, no había porqué angustiarse, o temer. Sin embargo, algo muy dentro de él, le hacía moverse y hacer aquello. Un miedo al parecer infundado inundando su corazón, este dolor incluso superando por poco al escuchar como es que su hermana y sus amigos se abalanzaban a la defensa de su Mundo, con armas en mano y discos de Duelo desenvainados...
Una vez más.
Las manos grandes y protectoras de Shark, moviéndose de arriba a bajo en una caricia silenciosa y necesitada, le hizo saber a Durbe cuanto es que a su amado le costaba aquello, sintiendo incluso los ecos del pasado en todo eso. Él mismo contagiándose sin quererlo solo por un momento, regresando el abrazo sin dudar, apretando ligeramente las ropas ajenas que se cernían sobre sus dedos, dejando salir un par de lagrimas antes de limpiarlas con brusquedad, sin permitir que Shark las viese.
Tomando un respiro una vez sus sentimientos se aclararon y volvían a la normalidad, aquello siendo pauta para comenzar a separarse del mayor. Quien simplemente no lo permitió, pues de un segundo a otro, un brazo viajo hasta su cintura y otra hasta su nuca, empujándolo a él para hacer nacer un beso demandante y amoroso. Apenas lastimando un poco sus labios por la fuerza del empuje, esto ni siquiera importándole en el momento. Correspondiendo aquel gesto que dejaba muchas mas cosas en claro que las palabras que se pudieron haber usado, sus ojos cerrándose, sin notar como es que los presentes desviaban sus miradas o cabezas, otorgándoles al menos la privacidad para despedirse.
Eran sus Gobernantes después de todo, ellos dos debían hacer nacer un heredero mas adelante. Aquello ya tenia que ser normal.
Shark, después de un par de minutos, fue que se separo lentamente de su amado, abriendo sus ojos poco a poco antes de encontrarse con la mirada que mas adoraba, sus retinas recibiendo su propia imagen reflejada antes de sonreír. Sus dedos acariciando poco después la mejilla contraria, los movimientos ligeramente bruscos haciendo sonreír tímidamente al peligris, quien acerco su frente a la ajena, posándola sobre ella. Tratando de absorber toda la calidez que podía del momento, mientras sus ropas que aun seguían siendo las túnicas finas rojas, pasaban a desaparecer en cientos de partículas de luz, para ser remplazadas con su traje Varian y sus propias armas. Con ello anunciando lo que venía. Separándose entonces de su prometido, sosteniendo sus manos antes de que ambos se miraran cariñosamente, soltándose lentamente antes de que Shark asintiera en reconocimiento a su petición. Su voz sonando anhelante y un poco ronca. Mandando con ello, ligeros escalofríos al Reina, quien se removió ligeramente ante la visión percibida. Otorgándole el valor que necesitaba para continuar.
-Ve con cuidado, te estaré esperando en casa... -Durbe asintió, dejando un cálido beso mas antes de dar la vuelta, dejando entonces a los científicos a cargo de la mitad de su trabajo, esperando que con ello Shark pudiese seguir adelante, aun en las peores circunstancias.
-¡Me voy! -Anuncio, siendo seguido entonces de sus propios hombres bajo su mando, sus pasos, así como su aura siendo exactamente la que se esperaba. Digno de estar a un lado del Rey del lugar, su valentía siendo contagiada a los presentes, quienes se vieron entusiastas para moverse mucho más rápido también. Comenzando los cuchicheos después, argumentando que aquello quedaría para la posteridad como la mejor prueba de amor a su Regente y a su pueblo.
Cada uno entonces comenzando a especular sobre un buen futuro y prosperidad. La esperanza de ganar siendo comunicada sin necesidad de palabras o mas acciones, calando profundamente en sus corazones. Todo ello mientras la angustia inicial de Shark se disipaba, confiando plenamente en volver a ver a todos a salvo y a su lado.
Esperando que todo saliese como ya se había planeado, como se seguía planeando. Sus pasos resonantes siendo los siguientes que se escucharon antes de que los científicos comenzaran a trasladar información a diestra y siniestra, algunos siguiéndolo en espera de ordenes o mas protocolos, atentos a cualquier cambio que se suscitara a través de las pantallas portátiles que tenían. Comenzando a compartir sus hallazgos sin parar antes de que las alarmas volvieran a sonar a causa de la nueva ola de energía oscura esperada. La voz, así como el filo del arma de Shark siendo lo siguiente que resonó en cada rincón del Palacio, su ceño fruncido, así como su postura, demandando atención, como estableciendo orden.
-¡Prepárense para el contraataque! ¡Resguarden energía en caso extremo! ¡Comiencen a evacuar la ciudad, los escudos podrán no resistir! ¡Que los soldados restantes estén al tanto! ¡Es hora de ir al frente!
-¡Si! -El grito sonoro y fuerte de los científicos resonando en los pasillos antes de atender lo pedido.
-¡Y por favor que alguien me contacte con el Mundo Astral!- Pidió, antes de que su audífono sonara con la voz de III, la cual se percibía agitada y preocupada- ¡Gracias!
-¿Shark?
-El mismo, ¿Puedes decirme que está pasando allá?
-¡Al parecer una jodida locura! ¡Elifas me lo acaba de decir!
-¿Qué?-Fue la simple reacción que Shark tuvo solo al escuchar como es que III hablaba como cierto Emperador que era más un peligro andante que una salvación en sí. -¿Crees que puedas detallarlo?
-¡Faltaba más! ¡Escucha con atención! -Demando el pelirosa antes de relatar lo sucedido. Provocando que el rostro de Shark se mostrara estupefacto antes de seguir atendiendo sus propios problemas. De pronto comprendiendo lo contado.
¡Así que eso era lo que Astral planeo! ¡Ese jodido loco lo escucharía una vez todo terminara! ¡Mira qué no decirles nada! Oh, pero se enteraría que también tenia amigos. Por fin Vector tenía un propósito en su vida. ¡Era eso o dejaría de llamarse Ryoga!
Su sangre comenzó a hervir. De pronto todo parecía mas claro, ¡Era una apuesta!
En el Mundo Astral nada era distinto al Reino vecino, los gritos angustiados seguían, así como el vendaval que azotaba con fuerza las fronteras. Los guardias que antes ya habían sido llamados, ahora mismo atacaban con toda su fuerza para detener el avance de la oscuridad que amenazaba con tragarlos vivos si no se movían, a la vez que trataban de salvaguardar la seguridad de los rezagados que habían quedado atrapados en medio de las peleas. Rugidos, gruñidos, así como lamentos provenientes de los monstruos de Duelo era algo que parecía permanecer en una constante melodía que sonaba de un lado a otro, acompañando a los valientes que se atrevían hacerles frente, al menos hasta que la avanzada de Los Guerreros de la Esperanza llegara, los cuales, por primera vez en tanto tiempo, volvían a volverse dignos de su titulo otorgado, arremetiendo sin piedad alguna sobre las amenazas que parecían salir de la oscuridad.
Acaparando la mayoría de las batallas que se esperaban en el frente, siguiendo las estrategias antes diseñadas por ellos mismos y por su Señor Astral, quien parecía seguir dándoles instrucciones una vez aparentaban quedar rodeados, recordando entonces cada una de sus palabras, pasando a seguirlas al pie de la letra para seguir avanzando sin detenerse en lo que parecía una masacre, pues por alguna razón, los monstruos salidos de aquella oscuridad eran mucho mas susceptibles a sangrar que las invocaciones normales. De alguna manera, dándoles un mal augurio al par de Guerreros que luchaban sin descanso o respiro.
Los sellos y demás matrices lejos del escudo del Palacio y la capital, comenzando a brillar en un bello dorado y blanco que hacia retroceder por la fuerza a aquella niebla que se atrevía a adentrarse cada vez más, dejando ver entonces a mas seres Astralianos que habían sido alcanzados, los equipos de emergencia comenzando a canalizarlos para ser llevados a la capital, lejos de todo aquello, suministrando tantas pócimas como era posible, llenando de trabajo a Ana, quien se lucia ante su calma y fuerza, llamando al orden con suma maestría. Dirigiendo como toda una soberana a sus lacayos y ayudantes, el Palacio llenándose de movimiento mucho antes de lo previsto.
Especialmente gracias a cierto Embajador pelinaranja que mantenía la avanzada a raya, matando a diestra y siniestra todo aquello oscuro o sospechoso que se le acercara o se acercara a la barrera, saliendo cada vez que se le necesitaba o cuando notaba que los inútiles de los guardias necesitaban ayuda, partiendo mayormente de un solo golpe de su guadaña, a los enemigos que salían sin parar. Su risa satisfecha haciendo temblar levemente a los seres astrales que aún se mantenían cerca de él. Bañándose en sangre en menos tiempo del que él estimaba, apenas prestando atención aquello, mientras que por el auricular escuchaba la respiración errática del amor de su vida. Preocupándose realmente por la agitación del mismo, su voz disonando con su apariencia y el filo de su arma que no paraba de moverse.
-¿III cariño estas bien? ¿Es seguro que te muevas así? -Cuestiono, cortando en dos a lo largo a un monstruo de Duelo, usando su disco de Duelo para azotar a otro.
-¡Lo estoy! ¡Solo...!-Hubo una pausa por parte del pelirosa antes de escucharse como es que una puerta se abría, un jadeo sonando después- ¡Realmente odio que este lugar, esta lleno de puertas! ¿Sabes? ¡Jamás lo había notado hasta ahora! ¿Por qué demonios Astral y Yuma necesitarían tantas puertas? -Se quejo libremente, haciendo reír levemente a Vector, quien seguía valiente su labor.
-No lo sé, ¿Tal vez por la misma razón que nosotros necesitamos las nuestras? -Hubo un ligero golpe por parte de III a algo antes de que un suave quejido se escuchara. Vector no necesitaba saber que aquello era por que su amado esposo estaba avergonzado.
-No me recuerdes eso Vector... ¡Mi padre ya se disculpo por querer arrojarte al volcán!
-¡Eso no es verdad! -Contradijo el pelinaranja de inmediato arremetiendo brutalmente en contra de un nuevo objetivo, provocando un grito de dolor- ¡Se disculpo contigo por haberme tirado a un volcán! ¡A mi solo me vio mal!
-¡Eso no es cierto! ¡Mi padre te adora!
-Cariño no se si te enteraste, pero ¡Tú padre espera que quedes viudo!
-Mentiroso, mi papá te ama. ¿No acaso te envió un regalo por nuestro embarazo?
-¡Me envió una jodida bomba con una etiqueta que decía: "Para el yerno que mas odio, ojala la bomba ya haya explotado siquiera antes de que puedas ver esta etiqueta. Estúpido y maldito lobo roba crisantemos. Pd: Ojalá mueras dolorosamente, con amor, Byron"
-... ¿Eso decía? Ja, yo solo vi la bomba...
-¡Eso es porqué la lance antes de que explotara!
-...¡Hn! Delicado...
-Michael...-Llamo con ligero cansancio el pelinaranja antes de volver a alcanzar un pequeño monstruo para aplastarlo bajo sus pies, la sangre desparramándose por el suelo y sus botas- Te amo cariño, pero si seguimos así, un día tu padre si va a matarme...
-Tonterías. No dejare que eso suceda, antes yo mismo te enterraría a que pasara eso...
-...III, para serte sincero, no sé cómo sentirme con eso al respecto...
-Honrado, es lo que deberías sentir. Oh...-La voz de III se detuvo abruptamente antes de comunicar lo visto- Ya he llegado...
-¿Michael cariño esta todo bien? ¿Pasa algo? -Cuestiono Vector al notar el cambio en el timbre de voz de su amado.
-¡Confía en mí, tengo que colgarte! ¡Te mantendré al tanto! -Corto el pelirosa antes de que siquiera Vector pudiera detenerlo con libertad.
-¡III! ¡III! ¡Espera!... Colgó... ¡Maldición! ¡Debería estar a su lado! -Rugió con enojo antes de que un chillido se escuchara a su lado, producto de su guadaña siendo usada- Oh, cállate... Muere de una vez... -La sangre comenzando a manchar el suelo una vez aquel monstruo despareció. Dejándole de muy mal humor.
Mas valía que lo que sea que Astral y Yuma hayan planeado o estén haciendo, este valiendo la pena, de lo contrario, volverían a enfrentarse a su furia.
Un grito furioso fue lo que se escuchó antes de que se volviese a lanzar al frente, siendo recibido por un buen panorama. Aquellos Guerreros de la Esperanza al parecer no eran tan inútiles como él lo creía. Y al menos tres Guerreros más ya habían partido rumbo a las fronteras.
La batalla seguía.
Los pasos resonantes de III se detuvieron una vez logro abrir la puerta del laboratorio, justo en donde fue recibido por un panorama poco común, pues al menos la familia Tsukumo era la que estaba en el lugar con algunas ataduras mágicas que resaltaban en sus muñecas y tobillos. Mientras Kazuma y Mira eran detenidos a la fuerza por las Doncellas que les atendían cambiando sus ropas por otras mucho mas aptas para el nuevo puesto que se les fue asignado.
Sus rostros luciendo decaídos y poco esperanzadores ante lo vivido. El ambiente desolador aun pudiendo leerse claramente en la familia, y no era para menos. El mas importante de sus tesoros se les volvió a ser arrebatado, y esta vez, por las manos de él mismo. ¿Acaso no eran suficientemente fuertes para velar por él? ¿Por ambos?
Akari era la más afectada, sus leves sollozos escuchándose en el mortal silencio de la sala, siendo consolada por su abuela, quien se mostraba mortalmente seria, su ceño fruncido siendo algo inusual en ella. El lugar siendo donde los científicos los habían trasladado para que no intentaran interrumpir con aquel plan desconocido que sus Señores estaban implementando. A la vez que seguían su trabajo sin descanso, una sola Guerrera quedando en las sombras velando cada movimiento, mientras se camuflaba con su magia. Quedando solo como una espectadora ante lo que ocurría, sorprendiéndose momentáneamente una vez III entro al sitio. La voz del recién llegado sonando en cada rincón, atrayendo de inmediato la atención de la familia que esperaba poder moverse para evitar algo que ni siquiera entendían.
-¿Qué esta pasando? ¿Por qué están atados?
-¡Michael-kun! -Llamo Mira tratando de levantarse de un banquillo en donde la mantenían calmada, siendo obligada a sentarse después gracias a las Doncellas que la tomaron de los brazos para regresarla a su postura original. Terminando de peinar su cabello en un estilo hermoso, pero visiblemente complicado, dejando descubierta de adornos la coronilla a propósito.
-¡Michael!-Llamo esta vez kazuma, sufriendo la misma suerte que su esposa, las largas túnicas grises, como blancas dejando ver el atractivo que tanto su esposa amaba, pero que, por esta situación no podía visualizar. Su voz sonando verdaderamente preocupada. -¿Dónde esta Yuma? ¿Dónde esta Astral? ¿Qué está pasando afuera?
-Bueno...-III estaba por responder, mas fue interrumpido una vez escucho como es que las puertas a sus espaldas se abrían por completo. Haciéndolo voltear con disco de Duelo en mano, su sello brillando de manera amenazante a los recién llegados a la sala. Topándose entonces con al menos otras dos Doncellas que tenían dos almohadas de ceda blanca en las manos, cargando dos cajas como si fuesen los tesoros mas preciados que alguna vez osaran tocar. Sus ojos mostrándose brillosos y levemente hinchados, el llanto siendo escondido de mala manera. Alertando a los presentes, quienes fueron de inmediato liberados. Los sellos removiéndose rápidamente antes de que Elifas entrara en escena.
La familia Tsukumo como III, se quedaron viendo al recién llegado, sus posturas alertas, así como sus rostros, dejando ver la determinación de iniciar una lucha de ser necesario. Esto logrando sorprender a Elifas, quien de inmediato se adelanto para caer sobre una de sus rodillas ante los proclamados nuevos monarcas. Agachando su cabeza en sumisión, mientras sus ojos mostraban una culpa que nadie noto. Postrándose como todo un Guerrero a los padres afligidos que buscaban más respuestas que actos. La voz de Kazuma siendo la primera en alzarse.
-Elifas...-Llamo en un tono de advertencia, su timbre siendo gélido y poco amable- Quiero una explicación de esto. Y quiero la verdad...-El mencionado se estremeció levemente, sin embargo, apenas la Guerrera oculta lo noto. Sus ojos entrecerrándose en duda fue que decidió seguir escuchando sin interrumpir o darse a notar.
-Así será mis estimados Señores...-Respondió Elifas en un tono cortes, distante- Astral-sama y Yuma-sama se encuentran en medio de un plan que puede ser la supervivencia o mortalidad de los dos Reinos. Ahora mismo Varian y Astrales luchan por su vida, cada regente al frente lo demuestra, mientras los mas fuertes protegen a los débiles...
-¡Eso lo sabemos Elifas-san!-Exclamo Akari, logrando borrar su llanto con brusquedad, logrando llamar la atención del mayor, quien sonrió levemente antes de volver a su postura.
-Entonces no hay mas que decir, el plan ha sido trazado por ellos, y por los dos regentes del Mundo Varian, así que lo único que pedimos es que confíen...
-¿Confiar? ¿Cómo quieres que confiemos si nos tienen aquí? ¡Lejos de la pelea, de mi nieto! -Reclamo Haru, mostrando un aura que casi hizo vacilar a Elifas, quien se recompuso tan rápido como aquel sentimiento surgió. Su voz sonando convincente y segura de sí.
-Por qué de otra manera no habrían aceptado lo encomendado por Yuma-sama y Astral-sama...- La mirada de Elifas subió levemente solo para captar la atención de la familia, los cuales le observaron de manera dudosa. Apenas creyendo lo que decía y daba por hecho de que era cierto. -O respóndanme, ¿Hubiesen aceptado el mando del Reino Astral de ser pedido de frente por su hijo?... -Las negaciones casi innatas de los presentes solo hizo confirmar lo dicho- Me temo... Que a estas alturas ya es irreversible querer algo más, por tanto, suplico de manera atenta que tomen el mando ahora... Sean la cara publica que el Mundo Astral necesita para volverse fuerte, para que la perdida que estamos sufriendo no sea grande, y para que el plan de su hijo no sea en vano...
-¡Pero...! -Quiso hablar Akari, siendo detenida por su madre, quien le miro de soslayo antes de posar su vista en el Guerrero frente a ella, una resolución saliendo de su pecho siendo sentida incluso por las Doncellas que aun la rodeaban.
-Sé que la situación es crítica, problemática, ahora mismo se están perdiendo mas vidas de las que podemos ver desde aquí... ¡Pero no aceptare nada si no me dices dónde es que se encuentra mi hijo y mi yerno! ¡Me niego a aceptar si no hablas! -Mira exclamo de manera severa, su brazo siendo usado en un ademan que demandaba respuestas, alejando casi al instante a las féminas que le ayudaron a cambiarse, dejando su postura a la vista. El aura de una Reina siendo digna de ella. Logrando que una sonrisa muy leve se asomara por la comisura de los labios de Elifas, aquello ya siendo predicho.
Tal y como Astral y Yuma querían.
-¡Por supuesto Mira-sama! -Exclamo Elifas, volviendo a agachar su cabeza, aquellas palabras convirtiéndose en la primera orden de Mira, la cual al notarlo solo miro a su esposo, quien de inmediato se acerco a ella en muestra de apoyo. Negando a lo que sabían, ya habían aceptado a la fuerza- Yuma-sama ahora mismo se encuentra a salvo, pues yace en el cristal Rodalles a lo alto de la fortaleza del Mundo Astral, justo en el salón de ceremonias del mismo. En donde alguna vez Astral-sama descanso, una vez se vio herido por la pelea contra, el ahora, Embajador Vector...
-... ¿Por qué se selló? ¿Qué hay de Astral? ¿No dijo que lo protegería? -Cuestiono Akari esta vez. Sus manos pasando a ser puños, mientras sus nudillos se notaban blancos.
-Sellar a Yuma-sama fue necesario para protegerlo, a él y al heredero en camino... Astral-sama y él fueron los que tomaron la decisión. No hay nada que hacer ahora que está hecho...
-¿Qué hay de Astral? -Pregunto esta vez III, acercándose mucho más calmado al antiguo Rey. Sus pasos siendo casi silenciosos en comparación a como llego. Su rostro mostrándose afligido al saberse los planes desesperados de sus amigos.
-Me temo que ya esta por partir...
-¿A qué te refieres?-La voz de Kazuma se alzó una vez más. Demandante y preocupada a partes iguales.
-Que él se enfrentara de frente a la amenaza principal junto al Guerrero que le sigue. Esperando triunfar antes de que todo se vuelque en contra de los Tres Mundos...
-¿Qué? -La voz incrédula de Akari resonando en el sitio. Calando profundo en los presentes, quienes notaron el noble, pero estúpido sacrificio que el peliblanco estaba por realizar. Alertando a los Tsukumo mayores por temor a que Astral se lastimara en algo tan peligroso. De pronto viendo los papeles en sus manos como una oportunidad para detenerlo.
¡Aquello era un nuevo camino! Pero debían moverse ya.
-¡Aceptare el papel!- Exclamo una vez mas Mira, siendo apoyada por su amado esposo, quien la hizo arrodillar ante Elifas una vez vieron como es que las cajas que cargaban las Doncellas se abrían para ellos. Mostrando las coronas prometidas.
Ambos sintiendo una vorágine desagradable y angustiosa cuando observaron como es que aquellas coronas que no les pertenecían, pasaban a adornar sus cabezas por manos de Elifas, quien dejo relucir las joyas en ellas como alguna ves lucieron en sus dueños originales.
Las piedras preciosas en rubí siendo brillantes y hermosas en la cabeza de Mira, mientras que las joyas mas pesadas y ornamentadas, adornaban a Kazuma. El blanco y los diamantes destellando ante los movimientos siguientes, la pareja levantándose con prisa una vez sus posiciones fueron dejadas claras, recibiendo la ovación de los Astralianos presentes. Cada uno de ellos postrándose ante sus nuevos regentes, los cuales salieron rápidamente del lugar con Haru y Akari detrás. Dejando a Elifas y compañía, así como a un pelirosa que se acerco al antiguo Rey con confusión en su rostro. Apuntando su mano hasta la salida, viéndose desplazado por la familia que no dudo en salir despavorida por la preocupación. Hablando una vez, Elifas se levanto del suelo.
-¿A dónde fueron?...
-...-Elifas le miro antes de tomar su mentón en un gesto pensativo, pareciendo meditarlo antes de responder con suavidad- Han ido a detener a Astral-sama...
-¿En serio? ¿Cómo lo sabes? -Cuestiono el pelirosa acercándose a la puerta, girando su vista por el pasillo ahora desierto.
-... Suposiciones, Yuma-sama ha sido sellado de todas formas, no hay manera de sacarlo a menos que él lo prefiera, y para ser claros, el mismo opto por sellarse, así que no va a ser fácil convencerlo de salir... Por tanto, eso nos deja a la ultima opción, la cual es ir por Astral-sama para que no cometa una locura... -Explico con paciencia, tan tranquilo al hablar sobre su hijo que solo le hizo sentir extraño al pelirosa, quien no dudo en reclamar.
-¡Oye! ¿A caso es que no te preocupa tu hijo también? ¿No acaso ibas a hacer mejor las cosas? ¿No se lo habías prometido a Astral? ¿Mn? ¡Responde! -Elifas le miro por un segundo, antes de acercarse a él en un movimiento rápido, susurrando algo en su oído.
Lo cual descoloco al pelirosa antes de que mirara una doble vez al antiguo Rey, su mente incrédula por escuchar aquello.
-¡¿Cómo es que Astral ya se ha ido?! ¿Acaso tú...?
Elifas sonrió culpable antes de hacer un ademan de silencio, posando una de sus manos sobre sus labios. Aquello siendo entendido por la Guerrera oculta en las sobras, la cual, sin temor, se movió a la salida, yendo a realizar la segunda fase del plan.
Era aterrador saber que el Plan de Astral y Yuma estaba saliendo tal y como lo predijeron.
Mientras tanto, III volvía a salir del lugar, volviendo sobre sus pasos, haciendo una llamada primeramente a su esposo y después a Shark, contando lo sucedido.
¡Eso debía ser una jodida broma!
Mientras tanto en la Tierra, la pandilla había sido llamada una vez más, pues cada uno de ellos junto a Kaito y la familia Arclight, luchaban en plena frontera, a la luz de la luna cerca de la playa en donde alguna vez Astral y Yuma lucharon, arremetiendo en contra de la oscuridad que se arremolinaba en puntos muertos, haciendo uso de su bajara y cierto sistema de realidad aumentada que lograba ayudarlos con su propósito.
Su propósito siendo definido desde el principio, ayudar y contener lo mas que podían, mientras soldados y demás elite, eran usados como refuerzo y protección de zonas que eran difíciles de llegar. Helicópteros siendo usados para aquella ocasión, así como equipo del mas alto calibre y calidad para visión nocturna y libre desplazamiento.
Todo ello siendo comandado por Faker, quien se mantenía al tanto de coordinar lo mejor que podía aquella misión asignada, cuidando de su hijo y su yerno, a quien, no toleraba mucho. Esa era una plática que vendría después. Por ahora, el equipo terrestre hacia de las suyas. Ganando tanto terreno como era posible.
Astral y Yuma no estaban solos.
Ya no.
