Shingeki no Kyojin no me pertenece, lo cual es bueno porque me podría muy cursi.

Corregí leves detalles del capítulo anterior, solo aclarando que Levi traía únicamente camisa puesta durante la pelea, así visualicé la escena, pero entre tantas veces que modifiqué esa escena, en algunos datos señalaba que Levi traía saco encima (hasta en eso me irrito si me equivoco).

Debo aclarar que en las notas del capítulo anterior no especifiqué el tono del color de los ojos de Levi: verde oliva.

Curiosamente me enteré de otro mito muy extendido en el fandom: Eren no tiene los ojos verde esmeralda, de hecho son azul verdosos, o incluso podríamos poner que son verde azulados; lo consulté en la wikia y luego lo verifiqué en el anime. Y wow. Aunque no sé a quién sacó ese color de ojos, Grisha los tiene cafés y Carla los tiene como de color ámbar.

Una disculpa por a veces suponer que mis lectores saben todo sin que se los diga, solo por aclarar: Levi y Zeke tienen quince años en este punto del fic.

Nos vemos abajo en las notas.


Serguei Jaeger tenía el hospital privado más importante de todo Stohess, cuando no estaba en medio de una cirugía o dando rondines entre los pacientes, la mayor parte del tiempo se mantenía encerrado en su oficina. Le extrañó totalmente que su secretaria le informara por el interfono que lo visitaba su esposa, acompañada de su nieto y de un profesor del colegio. Dio la autorización inmediata para que se les dejara pasar.

—¿Qué pasó? —Inquirió al ver como Zeke se sostenía un pañuelo ensangrentado contra la ceja, mientras su rostro había comenzado a hincharse, además de que había manchas de suciedad y sangre en su camiseta.

—Tu nieto tuvo una pelea luego del colegio —Informó Graciela.


Por aquello de que no era correcto que un médico revisara a alguien tan cercano, y menos a un familiar, fue alguien de confianza del director quien hizo las revisiones, y colocó las puntadas necesarias en la ceja de Zeke.

—No hay fracturas ni hemorragias internas, pero igual deberá guardar reposo durante dos días —Informó el médico a Graciela— El director podría autorizar una habitación para su nieto.

Zeke hizo una mueca.

—Si no necesita cuidados mayores me lo llevaré a la casa —Dijo Graciela, sabiendo que su nieto odiaba estar en el hospital, y únicamente había ido por haber sido necesario.

El médico se extrañó pero no puso objeción, le extendió una hoja con los alimentos prohibidos para una buena cicatrización de la herida.


El maestro que se ofreció a acompañar a la señora, fue incluso invitado a pasar a la casa, una enorme residencia.

Y al entrar la habitación del chico, supo que estaba ante el paraíso para cualquier adolescente: Una cama demasiado grande para él solo, ornamentada con cojines decorativos que tenían la forma de balones de distintos deportes; una enorme pantalla, una consola con muchos videojuegos, los que podía jugar, ya sea desde la cama con sus controles inalámbricos, o tirándose en una costosa alfombra traída de Mare; un equipo de sonido; una computadora de escritorio; un enorme mueble lleno de libros de los que el profesor no reconoció ningún título, por lo que dedujo que eran sagas juveniles recientes; muchas películas (ninguna en formato VHS, solo DVD), ¡incluso tenía un frigobar en su propia habitación! Para sus antojos nocturnos, o para ofrecer bebidas a sus amigos sin necesidad de salir del cuarto, mientras se sentaban en la alfombra, o en unos sillones que había en el cuarto.

Y el maestro supuso que era por todas estas cosas que el adolescente no había querido quedarse en el hospital, y eso que no vio el baño privado con bañera incluida. La verdad era que los hospitales evocaba el recuerdo más negro de su niñez, y por eso, solo iba cuando era necesario, y había aceptado ir, por su abuela, porque quería mucho a su abuela y sin dudar buscaba la manera de eliminar sus disgustos y preocupaciones, si por eso había terminado revelando que Levi había nacido en el Distrito Subterráneo, claro que en parte fue para evitarle problemas a Levi pese a que lo odiaba, porque conocía a su abuela, y jamás le había visto tan furiosa como cuando hablaba de hacer lo posible por verlo tras las rejas, pero por eso mismo quiso calmarla, y haría lo que fuera para que su abuela estuviera en paz, incluso si tenía que ir a un hospital, pese a que los odiaba, lo haría sin dudar, porque Graciela no se habría calmado hasta que un doctor le dijera que no había fracturas ni hemorragias internas, y no lo dijo en voz alta, pero agradeció que su abuela no le obligara a permanecer allí. No, no. Prefería guardar reposo en su casa, no por los lujos de su cuarto, sino para no estar en las blancas y frías habitaciones del hospital, además de que, los mismos de su abuela serían un plus.

Zeke Jaeger había nacido en una cuna de oro, jamás había vivido en carne propia ninguna carencia económica, y tenía de hecho, más cosas en su cuarto de las que en realidad había pedido.

Sí, había crecido rodeado de más lujos de los que las personas normales tendrían en toda su vida, pero sobre todo, había crecido con el amor y apoyo incondicional de su abuela Graciela, y eso era algo, que no cambiaría ni por todo el dinero del mundo.


Mientras tanto, Anka había dejado de hablar con el sobrino de Kenny, y ya se había retirado. Hanji nunca le preguntó directamente a Levi de qué habían hablado, y de momento se mantuvo seria, incapaz de bromear del asunto como haría después al preguntarle: "¿y qué se siente ser esposado por un oficial de la Policía Militar?"

Para esto último, faltaban varios meses.


La señora Jaeger se disculpó con el maestro mientras ayudaba a su nieto con el baño, quien por cierto, tenía años haciéndolo solo, y le dolió el orgullo que Graciela se ofreciera a ayudarle. Al final, solo aceptó que le ayudara a ponerse un gorrito de plástico para no mojarse ni el cabello ni la gasa de la ceja, además de que tallara el cuello y los hombros porque le dolía mucho cuando levantaba los brazos. A Zeke le dolía el cuerpo más de lo que admitiría abiertamente, y eso lo supo su abuela, que solo aceptaba su ayuda porque el dolor debía rayar en lo insoportable.

Lo ayudó también a que se metiera a la bañera, por cierto que esta solo era llenada una o dos meses por mes, pese a que no era muy grande, consideraban que llenarla diario representaría un enorme desperdicio de agua, mejor usaba una regadera que tenía en una esquina para su baño diario.

Justo estaba terminando de ayudarle a enjabonar las zonas acordadas cuando le soltó un comentario.

—Me recuerdas a tu padre cuando tenía tu edad.

—¿Qué dijiste? —Graciela estaba tan metida en su nostalgia, que de momento no distinguió la molestia en la pregunta de su nieto.

—Que me recuerdas a tu padre cuando tenía tu edad —Reiteró— En aquel entonces le informaron del colegio a tu abuelo que Grisha se había peleado. Y a la semana ya era muy amigo del chico con el que se había peleado: Grice.

—Sabes que no me gusta que me hables de él.

—Pero Grice te caía bien, si hasta decías que era tu tío.

—¡Estoy hablando de Grisha! —Espetó molesto, y eso no le gustó a Graciela.

—Sea como sea es tu padre y no voy a tolerar que hables así de él —Le dijo con firmeza.

Y Zeke no pudo evitar molestarse, ¿cómo se atrevía a decirle «sea como sea es tu padre» cuando ella más que nadie sabía que Grisha no se había comportado como uno?

El adolescente bajó la mirada, contuvo su rabia lo más que pudo, de verdad que lo hizo, ¡se esforzó! No quería pelear porque Graciela era la única persona con la que podía contar a pesar de todo, pero, simplemente no pudo dejarlo pasar, porque le dolía que precisamente ella le estuviera haciendo esos comentarios. No, no. ¡Ella no podía estarle haciendo esto!

Se rascó la oreja derecha con la mano izquierda, fue entonces cuando Graciela supo que él estaba furioso, porque eso hacía cuando sus emociones se volvían un huracán.

Justo iba a cambiar de tema para que se calmara, pero él le ganó la palabra.

—Vete abuela, lo demás podré hacerlo solo.

Graciela obedeció, porque entendió y respetó que Zeke se había molestado, además de que le estaba pidiendo espacio en lugar de explotar y decirle una grosería, debía darle un momento a solas.

No le gustaba que le tuviera tanto rencor a su padre, pero al mismo tiempo lo entendía.

Solo esperaba que su nieto pudiera liberarse de eso algún día.

Un chico tan joven no debería llevar tanta ira encima.


A pesar de todo salió de la habitación de su nieto mostrando su mejor cara al maestro que se había ofrecido desinteresadamente a acompañarle, le ofreció refresco y bocadillos al docente, él aceptó todo mientras miraba una fotografía familiar colgada en la pared: Una joven pareja de pie, el hombre de cabello castaño un poco largo, una mujer rubia a su lado que carga a un niño. Era una imagen de más de medio metro enmarcada.

—Mi hijo y mi nuera —Dijo Graciela para hacerle plática— Y el niño es Zeke.

—¿Y ellos dónde están? —Preguntó refiriéndose a los adultos.

—Mi nuera murió de cáncer hace algunos años, y mi hijo se marchó tiempo después.

—¿Y desde entonces se ha encargado de su nieto?

—No, eso fue desde siempre —Explicó, aunque sin reproche en la voz— Dina y mi hijo estudiaban, luego trabajaban, así que yo me hacía cargo de educar a Zeke… Mi hijo ya estaba distante de Zeke desde antes de que mi nuera muriera, al final la relación padre-hijo nunca pudo concretarse, y cuando Dina murió, Zeke prefirió vivir conmigo que con su padre.

—¿Y eso hace cuantos años sucedió?

—Hace seis años… No hemos vuelto a ver a mi hijo desde hace casi cuatro años, ni tenemos comunicación con él… —Dijo con cierta tristeza.

—¿Nunca ha intentado averiguar dónde está?

— Bueno… Hace un par de años investigué, me topé con la sorpresa de que se ha casado y vive en el muro María. No estoy en contra de que mi hijo rehaga su vida, y sé que Dina tampoco lo habría estado, pero Zeke lo verá como una falta de respeto a la memoria de su madre, por lo mismo he decidido callarme. Mi nieto está mejor sin saber que su padre se ha vuelto a casar, mi hijo es un adulto, y nadie podría cuidar a Zeke mejor que yo… Mientras tanto, cada quien sigue con su vida —Lo soltó, como si se liberara de la carga de ocultarlo, pero sin revelarlo a alguien que pudiera informárselo a su esposo y sobre todo a su nieto.

El maestro se despidió rato después.


La casa durante la mañana era aseada por una mujer que Graciela no consideraba realmente una sirvienta, sino una mujer de confianza que le ayudaba a poner orden, y por lo tanto, en las tardes ella misma tenía que hacer el resto de quehaceres domésticos, pero no se irritaba ante eso, a pesar de su actual posición económica, no olvidaba que su origen había sido humilde, y no se iba a morir por lavar los platos de la tarde, ni por preparar algún tentempié para Zeke, ni por limpiar las mesas.

En otra tarde cualquiera, Graciela le habría pedido a Zeke que le ayudara a hacer alguna de las labores domésticas, era una abuela mimadora, pero también era estricta, y quería enseñarle responsabilidades a su nieto, «No me rezongues. Nunca se te ha caído nada por agarrar una escoba» Solía decirle cuando se ponía quejumbroso.

Pero esa tarde, lo dejaría descansar. El doctor le había indicado que su nieto necesitaba reposo, pero aun así lo habría dejado descansar aunque el médico no se lo hubiera prescrito, porque lo habían golpeado, quizás él lo había provocado (él mismo se lo había confirmado mientras le ayudaba a bañarse antes de que pelearan), aun así no iba a castigarle por eso, ya bastante escarmiento sería haber recibido una golpiza.

Zeke, mientras tanto, se había terminado de bañar como pudo, le dolió doblar las piernas y estirar el brazo para tallarse los pies. Al final había descansado un poco en el agua, y se había salido luego de un rato de la bañera. Si no hubiera estado adolorido, se habría puesto crema humectante en el cuerpo y vaselina en los pies, pero como le dolía todo, se conformó con ponerse desodorante y bálsamo en los labios antes de meterse a la cama.

Recién se había recostado cuando prendió el equipo de sonido que Graciela había tenido la atención de colocar en el buró para que su nieto no tuviera que pararse si quisiera usarlo, puso la música más baja de lo que siempre hacía para que su abuela pensara que estaba durmiendo y le dejase en paz, programó el equipo para que repitiera la misma canción una y otra vez, de pronto escuchó que su abuela golpeaba la puerta, pidiendo permiso para entrar. El adolescente no respondió, aún estaba molesto y esperaba que no insistiera con querer pasar. Decidió que usaría audífonos. No le dio tiempo, la puerta se abrió segundos después, y Zeke cerró los ojos para fingir que dormía.

Se escucharon pasos y luego el suspiro de la señora. Ella reconocía esa canción, era la que se ponía cuando se acordaba de Grisha.

No te obedeceré,

Porque ya te respeto,

No te seguiré,

Porque ya no putas quiero.

Incluso te daré,

Mis alas de cartón,

Para que te vayas

Al jodido sol.

Y no regreses nunca,

Ya no quiero verte,

Ni hoy, ni mañana,

Ni en el día de tu muerte.

Apagó el equipo de sonido mientras se giraba para ver la cabeza de su nieto reposando en la almohada, el párpado se le había inflamado un poco más debajo de la gasa sobre la ceja, y tenía una cara que intentaba aparentar paz. Pero ella le conocía demasiado bien, supo que fingía dormir, incluso Zeke supo que no había engañado a su abuela, pero ninguno dijo nada.

Simplemente se escuchó como la mujer dejaba algo en el buró antes de acariciarle la cabeza maternalmente, luego se retiró silenciosamente, y al medio minuto el adolescente decidió satisfacer su curiosidad, había una botella de refresco junto a una bandeja de comida, levantó la tapa para encontrarse con pollo al vapor y puré. Se le hizo agua la boca mientras se reincorporaba para comer. Seguía molesto con su abuela, pero el hambre era el hambre.


Unespectador del pasado y del presente.

Él se había esforzado por cumplir sus sueños, con tan solo quince años, tuvo que dejar la comodidad del Distrito natal para estudiar la preparatoria y la Universidad en la Capital, logrando graduarse con el mejor promedio de su generación de Ingeniero Químico.

Habiendo estudiado con mucho entusiasmo, no podía esperar a recibir los frutos de su esfuerzo, a recibir reconocimientos en las conferencias que daría, o a que fueran publicados sus trabajos de investigación, pero año tras año, comenzaba a llenarse de insatisfacción ante los sueños no cumplidos.

Se convirtió en catedrático de "Física básica" en la universidad en la que había estudiado, viendo generación tras generación, como estudiantes que él había enseñado, lograban las cosas que él había querido lograr, y el colmo era cuando comenzó a ver una década de diferencia de edad entre él y sus ex estudiantes. De pronto se encontraba ante una estadística alarmante, más de la mitad reprobaba su materia, en un momento de sinceridad con sus estudiantes, se dio cuenta de que el sistema de educación en la preparatoria estaba mal, demasiado simple para que los estudiantes posteriormente pudieran aprender los conocimientos en sus primeros semestres universitarios, la mayoría reprobaba y naturalmente no podría adquirir los conocimientos en los siguientes semestres.

—"Física I" y "Física dos", están destinados para los estudiantes de tercer y cuarto semestre en general, pero estas clases se vuelven el preludio para "Física 3" y "Física 4", que se otorgan a los estudiantes que toman la rama "Física-matemática" en su último año de preparatoria, y estos últimos son los estudiantes que recibe nuestra casa de estudios. Según el programa de estudios de "Física 1" y "Física 2", es aquí dónde aprenden los conceptos más simples de física. "Física 3" y "Física 4" prácticamente es una repetición de lo visto el año anterior, y es por eso que los estudiantes que aprueban incluso de manera excelente estas materias en la preparatoria, son los que reprueban los primeros semestres de universidad, los que no pueden contra los ejercicios prácticos, porque anteriormente vieron lo más básico de la teoría —Explicaba en privado a un compañero— Y el mismo caso es en Química… Sé que ya no es igual a cuando tú y yo éramos estudiantes, el programa de estudios es más suave que en nuestra época, pero esto me parece el colmo.

Y esto mismo se lo explicó a un compañero, y luego a otro, y a otro, hasta que entre varios colegas lo convencieron y lo acompañaron para que le explicara lo mismo al subdirector, luego al director, y así, hasta que lo explicó en una asamblea delante de los representantes de cada universidad y cada preparatoria en todo Erdia. Y para ese día, ya había llevado unos programas de estudios diseñados por él mismo, tanto para las clases de Física como de Química.

—Profesor. Aun así me parecen que serán complicados los casos prácticos para los últimos dos semestres de la preparatoria —Comentó uno delante de los demás en la conferencia. Pero aquel, ni se inmutó: respondió con firmeza.

—Y todavía son más sencillos que los que se les ponen a un estudiante de primer semestre en la universidad, ¿no es así?… Y si algún estudiante no puede con los casos prácticos que estoy proponiendo para los curso de la preparatoria, tal vez debería reconsiderar no hacer los estudios profesionales de física y química —Declaró sin temblarle la voz, porque no se había puesto un traje carísimo para dejarse amedrentar al primer cuestionamiento. Se había preparado, y no había ido a jugar.

Al había logrado que su nombre apareciera en un lugar, al pie de las hojas que rezaban que él había diseñado el programa de estudios. Era frustrante, porque no había querido que ese fuera su máximo logro, pero siendo realistas, eso sería lo máximo: Había mandado su currículum a todos los laboratorios habidos y por haber. Nunca le habían llamado, menos lo harían ahora que podrían encontrar jóvenes incluso doce años menores pero con más experiencia que él.

El dinero no le faltaba, su padre le había convencido de poner una fábrica de calzado y otros artículos de piel ya que ese era el negocio familiar en el distrito natal, y él colocó la suya en donde creyó más conveniente. No era la fábrica más grande de Stohess, pero sí le generaba los suficientes ingresos para vivir acomodado y tener oportunidad de ahorrar, además de que, con el ingreso de maestro, sin hijos, ni vicios, ni mujeres, no gastaba más que en él.

He aquí otro ejemplo de que hay cosas que el dinero no puede comprar.

No había tenido novia desde la preparatoria, ya casi ni se acordaba de cómo se sentía "un buen revolcón", las últimas veces habían sido con aquellas mujeres que conocía en los bares, aventuras de una noche, el escenario era la cama de algún motel de esos que hay a las orillas de la carretera, pagaba la cuenta y se marchaba al amanecer, algunas veces sin ser visto una última vez por su amante de ocasión. Aunque eso dejó de hacerlo al cumplir cuarenta años, ya no se sentía en edad para andar tonteando así.

Durante años estuvo enamorado de una joven mesera de en un bar de su distrito natal, ella lo tuteaba a pesar de la diferencia de edad. Sabía que tenía que acercarse más si realmente quería algo, se detenía ante el temor y la inexperiencia, no quería ser considerado un viejo "rabo-verde" por ella, «será para la próxima» se decía cada vez que se acobardaba.

Cierta ocasión, manejando a su distrito natal pasó por Ehrmich, llovía torrencialmente y distinguió a un joven resguardándose de la lluvia debajo de una marquesina, lo distinguió solo porque pasó justo al lado. Le vio una maleta, y teniéndole lástima de las horas que podría pasar allí antes de que pudiera conseguir forma de moverse, le ofreció un aventón, y el joven subió.

—Gracias, tengo rato esperando a ver si pasa un taxi.

—Los taxistas no acostumbran trabajar en la lluvia.

—Lástima. ¿Conoce algún hotel?

—No… no conozco bien aquí, vengo de paso.

—También venía de paso, pero hubo una falla en los barcos. Se supone que voy a Shiganshina, ¿usted cree?

—Yo voy para allá, si quieres de una vez te llevo —Y el joven no pudo más que estar agradecido por la coincidencia.

—¡Se lo agradezco mucho! Voy a cooperarle con la gasolina.

—No te preocupes, no hay problema. No ofrecí llevarte por eso.

El viaje no sería tan largo si lo hacía platicando con alguien, más si esta era una persona intelectual, porque de hecho, el joven resultó ser un doctor.

—Hace seis meses visité Shiganshina por primera vez, supe que no existe hospital, ni siquiera una clínica.

—¿Y entonces estás promocionando la fundación de un hospital?

—Sí, ya hice la investigación, hay médicos nativos de Shiganshina que ejercen en otros lados, algunos trabajan en Distritos cercanos. Si se les ofrece trabajo, seguro aceptarán trabajar aquí —Y empezó a explicarle del diseño del hospital, el equipamiento que tendría: una parte para las consultas médicas, un vestidor y baños para los trabajadores, un comedor, una lavandería, una cocina, y 3 quirófanos.

«Ese era del tipo de cosas que yo habría querido lograr» Pensó el mayor con amargura, cosas grandes, para ganarse el reconocimiento y el respeto de las personas, pero sobre todo de cierta mesera que le gustaba.

Llegó su turno de contar su vida, la relató fría, aburrida como la sentía, sin embargo el más joven le escuchaba con atención.

Por fin llegaron a Shiganshina y terminaron en el bar que siempre visitaba el mayor.

—Yo creo que eres alguien digno de admirar —Dijo el joven, para sorpresa del otro.

—¿Yo? —No cabía de sorpresa, aunque se le infló el pecho con orgullo por recibir semejantes palabras de un joven que se dedicaba a salvar vidas.

—Sí, mira. Para muchos maestros pudo ser cómodo reprobar estudiante tras estudiante, pero tú, decidiste investigar, encontraste la falla en el sistema y luchaste por corregirla.

Lo hacía sonar como la cosa más maravillosa. Claro que no había sido la primera vez que en su distrito natal le hubieran visto con respeto por el hecho de tener una profesión, y ser maestro de una de las universidades más importantes del país, pero jamás había sentido la satisfacción que sentía en ese momento ante las palabras de un joven doctor.

Le dio cierta esperanza, quizás sí, le explicaba estos logros a la joven que tanto pretendía... quizás…

Y de pronto escuchó esa voz de ángel, la mesera de la que estaba enamorado le estaba saludando amistosamente. Él sabía que ella le miraba como una joven mira a un viejo conocido, pero tenía esperanzas que esa mirada cambiaría ahora que ya tenía un motivo para acercarse, ahora que quizás…

—A ti te conozco —Dijo de pronto la mesera al doctor, confundiendo totalmente al mayor— Hace seis meses estuviste aquí con otro hombre.

—Tienes una memoria prodigiosa… —Respondió el joven— A mí amigo le gustaría mucho saludarte.

—¿Viene contigo?

—Sí —Dijo mientras se agachaba para abrir su maleta. La joven no dejó de mirarle, hasta que por fin se reincorporó, poniendo una urna en la mesa, de esas que se usan para poner las cenizas de los muertos— Si pudiera hablar seguro diría "hola" —Luego le explicó que su amigo había estado enfermo de cáncer, además de que había más cosas que serían algo largas de contar.

Durante ese breve cruce de palabras, el mayor se sintió ignorado, desplazado, como si no estuviera allí, como un simple espectador sin voz ni voto, como si se conocieran de toda la vida y se pudieran hablar con confianza, de igual a igual, o eso fue hasta que la joven dijo que debía terminar su turno, pero que si le esperaban a que terminara se podría tomar algunas cervezas con él para escuchar la historia.

«Y yo jamás tuve el valor de invitarle ni siquiera a comer un helado» Pensó el mayor con amargura.

Su tristeza no terminaría allí.

Un año después, él estuvo presente en la boda.

Ver a la joven de sus sueños casándose con otro fue insoportable, no entendía cómo el joven había logrado tan rápido la cercanía, tan rápido todo, y ahora se casaban… Se largó temprano, incluso antes de que sirvieran la comida, se largó a su casa de Shiganshina, y bebió hasta hartase.

Quiso cambiar de aires y solicitó un cambio de lugar de trabajo, le ofrecieron la docencia en una preparatoria de Stohess, aceptó en seguida, se mudó de buena gana porque se ahorraría la molestia de viajar para supervisar su fábrica, le llamó a su padre para notificarle el cambio de número, le dijo explícitamente que no se lo diera a nadie.

—Si te preguntan por mí, di que no sabes nada— Le dijo, y así comenzó su nueva vida, que básicamente solo representó un cambio de residencia porque siguió igual de aburrida, en la misma soledad, sin conocer a alguna otra mujer a la que quisiera compartirle todo, siempre lamentando no haberlo intentado antes con la mesera, lamentando que otro le hubiera robado el lugar que creía suyo.

Pero fue como si el destino quisiera darle esperanzas…. Por casualidad por el apellido y el parecido tuvo sospechas de que cierta mujer era familiar de su "rival de amores", y al confirmarlo terminó conociendo a un hijo que el doctor jamás mencionó tener…Le hirvió la sangre. Decidió viajar a Shiganshina para quitarle la venda de los ojos a su amada, con la intención de servir de pañuelo de lágrimas, y quizás… quizás podría ganársela, aunque solo representara un premio de consolación, aunque solo fuera eso, ¡no le importaba! La quería para sí.

Condujo toda la noche y gran parte de la mañana del día siguiente. Llegó a un hotel de paso para bañarse, cambiarse, cepillar sus castaños cabellos y perfumarse. Era buen amigo del subdirector de la preparatoria donde ahora laboraba, le dijo que había olvidado algo en las instalaciones y él le prestó las llaves que tenía, así pudo obtener acceso a los expedientes, y sacó copias de toda la documentación que pudo recopilar de Zeke Jaeger.

Manejó en dirección a la casa que sabía que habían comprado, a pocas cuadras antes de llegar se encontró con la mujer de espaldas, le reconoció, seguía igual que siempre, usando más o menos el mismo tipo de vestidos que en el ayer, con el cabello igual de largo. Decidió acelerar el reencuentro ofreciéndole un aventón.

—Carla.

—¡Señor Keith! —Saludó ella, efusivamente. Fue cuando él pudo notar que cargaba un bebé como de un año y medio, sintió tambalearse.

—¿Y ese niño?

—Es mi hijo, se llama Eren —Y Keith Shadis sintió que se le encogía el corazón— Grisha y yo queríamos que fueras su padrino pero no pudimos localizarte, ¿dónde has estado? Tu padre decía que nunca le llamabas y que no le respondías al teléfono.

—Lo siento… —Se le acababa la voz— Me cambié de casa y ya sabes cómo soy… De hecho iba a visitarte, ¿ibas para tu casa?

—Sí —Y él le abrió la puerta del copiloto, para que ella entrara y se acomodara, con el mandado y el pequeño Eren en su regazo.

Keith no había esperado toparse con la noticia de que Carla había tenido un hijo de Grisha, ¿cómo le diría que su esposo tenía otro hijo de quince años en Stohess?

Hijo del que llevaba su acta de nacimiento como comprobante, y las fotografías del expediente para demostrar el parecido físico con Grisha. Enorme contraste con Eren, que no se parecía a su padre sino a su madre.

Fue invitado a entrar a la casa como el viejo conocido que era, Eren fue colocado en el corralito de juegos, mientras Keith veía como Carla cocinaba al tiempo que le ponía al día con las novedades de los conocidos: Los Ackerman habían tenido su primer hija mes y medio antes de que Eren naciera, por cierto que Hannes fue nombrado padrino de Eren, el pobre todavía tenía problemas con la bebida, afortunadamente cada día bebía menos. La mayor de las hijas del bibliotecario se había embarazado, ni bien terminó la cuarentena se fugó con el padre de su hijo, el bebé había sido abandonado en la casa en la que vivían la tía y del abuelo, por cierto que el niño portaba el apellido materno y el nombre que su abuelo le había puesto, días atrás había cumplido su primer añito.

La comida ya casi estaba lista, Keith Shadis seguía sin abordar el tema del que había ido a hablar, no sabía cómo empezar. Le ofrecieron comida y la aceptó, acababan de servirle cuando se escuchó la puerta principal se abriéndose: Era Grisha.

El recién llegado llegó al comedor.

—¡Hola, Keith! Tanto tiempo sin verte.

Y el maestro tenía ganas de ponerlo como Levi a Zeke, le tenía rencor por haberle "robado" a Carla, la única mujer por la que hubiera considerado revertir la vasectomía que se había hecho veinte años atrás, pero se contuvo viendo como Grisha se sentaba a su lado con Eren en su regazo. El niño balbuceaba queriendo llamar la atención de su padre.

—¿Qué pasa? —Inquirió Grisha, como si estuviera hablando con un niño mayor. Eren levantó la mano acercando a su rostro lo que le quería mostrar a su padre: Una llave de juguete que acababa de comprarle su madre— Una llave… —Respondió con fingida sorpresa provocando risas en el bebé— ¿Es que acaso tendrás tu propio sótano?

—No sabía que habías tenido un hijo —Dijo Keith a modo de indirecta, pero Grisha no la captó puesto que respondió que no hubo forma de avisarle, y le reiteró lo dicho por Carla: que habían querido nombrarlo padrino de Eren.

Comieron juntos mientras conversaban, Carla siempre había visto al señor Shadis como un hombre respetuoso, pero por algún raro motivo lo veía distante, eso reflexionaba mientras comenzaba a fregar los platos. Keith de momento veía el álbum de fotografías extendido por Grisha, fotos de Carla embarazada que le parecieron adorables e hirientes a la vez, Eren recién nacido, el bautizo, el primer cumpleaños, etc.

De pronto Keith Shadis se decidió.

No podía quedarse callado.

Tenía que hablarlo.

—Oye…

»¿Podemos hablar a solas…?

Y esto ocasionaría que se ventilaran ciertas cosas del pasado.


Continuará…


¡Perdón! ¡Perdón! ¡Perdón!

Lamento haberle cortado allí.

No habría querido dejarlos a medias (sé que como lector se sufre mucho), pero tuve que cortar porque el capítulo ya rondaba las diez mil palabras y no terminaba de narrar todo lo que tendría, no termina de convencerme cómo narré ciertos sucesos, aparte de que hay unas escenas súper importantes que me están costando el medio ovario que me queda (al inicio del capítulo anterior había explicado que me había costado un ovario y la mitad del otro escribirlo).

Así que con el avance que tengo espero no tardar mucho en actualizar de nuevo.

En fin… Les dejo las notas por si quieren leerlas (léanlas, no se arrepentirán).


Según investigué, Grisha es un nombre de origen ruso, y por eso elegí un nombre ruso para su padre.

No es conveniente que médicos, psicólogos, enfermeros, etc atiendan a un familiar, por salud mental del profesionista, porque los nervios por acertar rápidamente en el diagnóstico para darle un tratamiento de manera inmediata los pueden traicionar, el juicio se nubla, y porque nadie querría confirmar con sus propios conocimientos la gravedad del mal que aqueja a alguien cercano. Además de que tus familiares pueden dudar de tu diagnóstico, pero acatar de inmediato lo que un tercero les diga.

¿Notaron la "antigüedad" del fic, por aquello de que haber señalado que Zeke ya no tenía películas en formato VHS y el profesor notaba esto con demasiado énfasis? Bueno, en la época actual, el formato DVD todavía existe, pero con el tiempo será reemplazado totalmente por el Blue-Ray. Este es un dato randon que de primer momento no parece importante, pero les estoy dando la pauta de que el fic tendrá saltos de tiempo posteriormente, y me voy a la tecnología del pasado porque no quiero luego tener que inventar tecnología.

Este es un AU y me gustó idear que Grisha y Grice al principio habían peleado y luego se habían vuelto amigos.

Llegué a pensar que Zeke era zurdo porque en el manga se rasca la oreja derecha con la mano izquierda, luego observé que para las demás cosas usa la mano derecha, por lo que deduje que rascarse de esa manera debe ser un tic nervioso. He visto cada escena en la que lo hace, y parece ser más un acto reflejo que algo que sea detonado por una situación en específico, pero decidí dejarlo en que es algo que hace cuando sus emociones se vuelven un huracán, tiempo atrás leí en un fic que sus subordinados se ponían nerviosos cuando lo veían rascarse la oreja porque ya sabían que estaba encabronado, y me gustó.

Y como he dicho y repetiré hasta el cansancio, este es un AU, pero tendrá ciertos sucesos del manga adaptados al fic, como el hecho de que Grisha se casara otra vez luego de enviudar.

Yo misma me reí, ideando que Zeke en este AU se cuida y se arregla más que un hombre promedio.

La canción que Zeke escucha fue ideada por mí, originalmente sería más un grito de independencia que una oda al rencor que sentía por Grisha, pero bueno.

Les conté que mi mami se cayó y se abrió la ceja, luego de las suturas y de que le pusieran una gasa en la cara, todavía se apreció como el párpado se le inflamó, y eso pasó con Zeke aquí, lo explico por si no me di a entender.

Cuando leí el capítulo "el espectador" del manga, me gustó cómo se reflejó el pasado de Keith Shadis, o sea, no me hizo feliz que él hubiera pasado por tanto, sino que me gustó como se narró la insatisfacción y sucesos dramáticos que él vivió. Quise reflejarlo aquí.

Mis maestros de universidad siempre decían que antes el sistema educativo estaba mucho más cabrón, ahorita hay más oportunidades de negociar, pero que en sus tiempos si no sabías, no pasabas. Pensé en reflejar eso con Keith, y pese a que es huraño, hay momentos donde escucha, porque en el manga, si bien en un principio no quiso escuchar a Erwin, en algún momento lo hizo y por eso terminó implementando su formación para largas distancias, y por eso puse que en algún momento escuchó a sus estudiantes.

Ehrmich (Donde Keith recoge a Grisha) es el Distrito Sur del muro Sina.

No sé mucho al respecto de hospitales, allí le inventé lo que tendría en base a lo que veo que tiene el hospital rural donde vivo.

Por allí hice unos guiños a las escenas del manga, como cuando Grisha le dice a Shadis que es alguien digno de admirar, en el manga pasa algo parecido, le dice algo así y el otro se vuela.

Me rio con lo aventada y atrevida que puse a Carla, o sea, casual se ofrece a tomarse unas cervezas con un tipo que mira por segunda vez.

Keith Shadis piensa en que no le invitó a comer un helado, porque él era de otra época, más respetuoso de las "buenas costumbres", no le iba a invitar una cerveza a una mujer que él pretendía para algo más formal.

Otra escena del manga es cuando Keith Shadis se va de la boda en el momento donde parecen estar comiendo.

Luego de la publicación del capítulo 86 del manga, donde se muestra que Grisha tuvo una esposa, releí el capítulo donde se veía el pasado de Keith Shadis, en aquel entonces ya estaba ideando este fic, y me preguntaba qué reacción habría tenido Shadis si se hubiera enterado que Grisha había tenido una esposa antes que Carla, y la reacción que tendría al saber de Zeke. Me pareció buena idea incluirlo aquí.

Quise especificar que Keith Shadis se peinaba sus castaños cabellos antes de revelar que era él, aunque supongo que cuando narraba la historia de la mesera y el doctor, deducían quienes eran y por lo tanto quién era "el espectador", aun así quise especificar lo del cabello porque si no seguro se lo estarían imaginando calvo ja ja ja ja.

Otro giño al manga, fue cuando Keith Shadis la encontró con Eren y le preguntó que quien era él, puesto que no se había enterado que tuvieron un hijo.

El padre de Keith Shadis jugará cierto papel en este fic, por lo que decidí ponerlo como un OC.

Las vasectomías son reversibles en un cincuenta por ciento de los casos.

Bueno, creo que ya no se me pasa nada.

Saludos.


Publicado el 19 de marzo de 2017.