La brisa que llegaba hasta ese lugar, era simplemente fría, áspera. El clima extrañamente seco era lo que terminaba de dar esa apariencia decadente al sitio. Mientras las olas del mar al fondo del acantilado parecían advertir con su sonido el peligro que representaba estar ahí, asomando piedras afiladas en punta hacia arriba. Intimidando incluso a los animales mas salvajes y valientes. La muerte siendo lo que más llamaba desde ahí. El aura supurante siendo prueba de ello.

Y sin embargo parecía que a los involucrados no les importaba realmente estar allí.

Don Milenario se acerco a paso confiado hasta estar cerca de los recién llegados, quienes trataban de controlar a los caballos que querían salir despavoridos en cualquier momento, a excepción del único Guerrero cambia-formas que se mantenía sereno. Su mirada afilada sirviendo como un limitante para que Don Milenario detuviera sus pasos a un par de metros. Su sonrisa siendo algo que llego a congelar la sangre de los heroicos guardias de elite que se jactaban de ser inmunes al miedo. Intimidando fácilmente a tantos hombres como podía. Divirtiéndose al ver las muecas hechas. Enfrentando al frio rostro de su hijo después. Su voz resonante en cada rincón, del lugar ante su tono burlesco y ligeramente ronco.

-¡Sabia que vendrías a verme! Es todo un honor verte una vez más... Querido Astral... -Menciono, levantando ligeramente sus brazos como si quisiera dar un abrazo, deteniéndose a la mitad ante la nula respuesta o reacción del mencionado- ¿Mm? ¿Algo esta mal?

-¿Qué haces aquí? -Interrumpió bruscamente Astral, posando sutilmente una de sus manos en la espada que colgaba en su cintura, mientras Hayato pasaba a transformarse una vez más a su forma original. Colocándose detrás de su señor ante cualquier eventualidad, mandando olas de energía pura para contrarrestar la magia oscura. Calmando a guardias y animales que seguían detrás.

Don Milenario noto aquel gesto con facilidad, más importándole poco, fue que siguió con aquella conversación, su tono volviéndose calmado, e inclusive hasta cierto punto dulce. Solo consiguiendo mandar escalofríos a los presentes, quienes no dejaban de mirarle por precaución.

-¿No es acaso obvio ya? ¡He venido a verte! Felicitarte...- Su mirada se agudizo, y su sonrisa se afilo- Se que ya eres todo un Rey. Y no solo eso... ¡También estas a punto de ser padre! -Su postura cambio a una que demostraba tristeza y afligimiento- ¿No me digas que acaso no ibas a decírselo a tu madre? ¿Es eso? ¿Por eso es que no recibí invitación a tu boda o al alumbramiento de mi nieto? ¡Eres cruel!

Astral dio un paso atrás ante lo dicho, su postura y rostro mostrando el disgusto que sintió al escuchar a quien se proclamo sin ningún cuidado su madre, confundiendo a los presentes ajenos a la verdadera historia frente a ellos.

-No digas tonterías, ¿Por qué invitaría a mi enemigo a estar junto a las personas que quiero?

-¿Mm? -Don Milenario se mostro confundido, ladeando un poco su cabeza antes de sonreír burlonamente- Tú... ¿Eres capaz de querer? ¿No acaso solo eras un arma del Mundo Astral? -Astral solo cambio su postura a una rígida, dura, sin notarse afectado por lo que insinuaba el ser frente a él- ¿No me digas que sigues creyendo que eres amado? Tsk. No, no, eso no te llevara a nada. ¡Pero! ¡Estas de suerte por que para eso mamá ha venido a verte! ¡He venido a liberar a este Mundo de tanto sufrimiento! ¡Salvare a tantos como me sea posible antes de ser coronado el nuevo Dios!

-¿Qué dices?... Hn, no me hagas reír... Tus acciones no tienen ningún sentido, mucho menos tus palabras... No eres mas que un vil villano que clama atención- Las palabras de Astral resonando duramente en cada rincón del lugar, acallando la risa ligera de Don Milenario, quien simplemente le miro antes de volver a reír divertido.

-Veo que has madurado. Ya sabes defenderte muy bien, por supuesto, por supuesto, eres mi hijo de todas formas, no había manera de que no aprendieras algo útil...

-¿Podrías dejarme de llamar así? Es horrible viniendo de ti...

-¿Qué? ¿Acaso te molesta la verdad? ¿Te molesta de donde provienes?

-Yo no dije eso... Deja de transgiversar mis palabras-Menciono Astral, mirando de soslayo como es que el Guerrero detrás de Don Milenario se movía levemente- ¡Deja ya las tonterías y dime a qué has venido!

La postura de Don Milenario cambio a una mas seria, complacido por haberse divertido.

-Sigues siendo tan perspicaz como siempre, pero en vista que has logrado ver a través de mí, bien puedo decirte...- El Guerrero escondido ataco, el filo de la espada siendo detenida inmediatamente por la Naginata de Hayato, quien en un movimiento rápido redirigió el conflicto hasta los límites del lugar, dejando caer la arena por la orilla del acantilado, forzando su arma en la que insista en arremeter en contra de él. Creando un nuevo cráter ante la fuerza expedida de ambos, mandando apenas una corriente de aire ante el impacto, moviendo ligeramente las ropas de los presentes, los cuales se colocaron alertas ante lo que se avecinaba.

-¿Atacaras simplemente el Mundo Astral, el Mundo Varian, La Tierra? ¿Esa es tu respuesta? -Cuestiono Astral antes de acercarse un par de pasos a Don Milenario, quien negó con una sonrisa arrogante.

-Me... da un poco de risa como es que tu visión siempre cae en las cosas tan superfluas que te rodean, jamás ves mas allá de lo evidente... Vives creyendo que simplemente con detenerme harás que las cosas sean mejor, que nadie sufrirá... Pero... Astral, este es el Mundo real...

-... ¿A que te refieres?... -Don Milenario ensancho su sonrisa.

-Estoy harto de muchas cosas, de no poder hablarte, de no tener lo que deseo... Atacar... Es solo un verbo que pudo usar muchas veces antes de obtener, aunque sea una pizca de lo que quiero... Pero, no, mis motivos no se detienen ahí, tengo muchas mas cosas que decir de las que te imaginas, el dolor, por ejemplo, es uno de ellos. Tantos conflictos, tantas peleas... Yo también he sufrido... Y sin embargo, los muertos se quedan en el pasado, y yo... yo debo seguir avanzando...

-¿Qué?

-Astral... Mi único propósito, es llevarte conmigo al infierno... y si para eso debo destruir todo, ¡Pues que así sea! -Exclamo con fuerza Don Milenario antes de abalanzarse a su contrincante, quien le recibió casi de inmediato, notando entonces como es que la oscuridad comenzaba a rodearlos con rapidez, opacando la visión que tenia de los guardias que entraban también en una pelea intensa con monstruos de duelo apareciendo casi de la nada, ganándose heridas que revertían con pociones antes de devolver el golpe. Iniciando entonces la verdadera batalla.

El filo de las armas resonando con fuerza en el lugar, expandiendo con rapidez los gritos de los Monstruos de Duelo que se asomaban apenas, dañando gran parte de la estructura del acantilado que los mantenía en pie. Rompiendo las rocas y haciéndolas pedazos, mientras el suelo retumbaba ante los golpes dados y la magia que inmediatamente comenzó a hacer acto de presencia. Cada uno entonces ocupándose de la parte que antes ya se había establecido naturalmente, dejando entonces a Astral y Don Milenario apartados de todo y de todos, su propio conflicto tomando rutas diferentes si quiera antes de que los discos de Duelo hicieran presencia.

La magia oscura siendo predominante ante la luz emanada del peliblanco, la cual parecía luchar para batirse entre tanta maldad. Su rostro contorsionándose ante el esfuerzo antes de recibir los golpes contundentes de su contrincante, quien de inmediato aprovecho la clara ventaja antes de propinar un fuerte puñetazo en el estomago de Astral, el cual lo mando directamente al suelo. Recibiendo de inmediato cientos de hechizos que se arremolinaron a su alrededor antes de electrocutarlo en sincronía, llamando la atención de los guardias que exclamaron en preocupación. Atrayendo la mirada de Elifas, quien solo se limitó a observar antes de moverse libremente por el campo de batalla. Colocando distintos sellos alrededor sin ser detectado. Escuchando la conversación que insistía en mantener el pelinegro, quien no paro de atacar ni una sola vez, apenas dejando que Astral se parara antes de seguirle con un claro odio en su mirada.

-¿Qué pasa? ¿Acaso esto es demasiado para ti? ¿Qué no eras un arma?

Astral solo le miro antes de invocar sus propios hechizos, los cuales se mostraban antes de ser lanzados con precisión a su contrincante, confundiéndole al notar como es que los mismos, parecían ser mas antiguos de los que creía conocer. Alertándolo antes de alejarse con rapidez, una punzada de reconocimiento siendo reflejada en su rostro poco después de esquivar el arma que le atacaba, notando como es que ya había cambiado.

La hoja pura y blanca siendo remplazada por una mas grande, de color azul cielo y distintas joyas en ella. El nombre de su propietario apareciendo ante el rayo que la iluminaba. Ganándose una mirada estupefacta de Don Milenario, quien siseo con repudio en su voz. Tratando de alejarse con un movimiento rápido y preciso, apenas funcionando verdaderamente, pues un campo de magia comenzaba a visualizarse a su alrededor, producto del hechizo del peliblanco. Quien sonrió antes de agudizar su mirada.

-¡Tú...! ¡Me has engañado! ¡Maldito seas!

Astral no respondió, solo se limito a seguir atacado con fuerza una vez más, llamando hechizo tras hechizo, imbuyendo magia en Monstruos de Duelo invocados, dando ordenes precisas y certeras, consiguiendo entonces igualar la batalla que en un principio le preocupo. Pero que ahora dominaba con maestría, con tanta experiencia que hizo enojar a su contrincante, el cual seguía esquivando y atacando para responder a los golpes venideros y feroces.

-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué llegar tan lejos?! ¡¿Qué acaso no son héroes?! ¡¿AH?! ¡RESPONDE!

Astral logro detener fácilmente el golpe de espada que mando Don Milenario, mostrándose fieramente, sus ropas revoloteando con ligeras rasgaduras antes de que su sonrisa se ensanchara más. Divertido por observar como es que su contrincante pasaba a desesperarse por tratar de comprender y entender lo que pasaba. Su voz resonando ante los oídos del pelinegro, quien le miro con rencor antes de volver a abalanzarse en su contra. El filo escuchándose incluso a kilómetros por el impacto.

-¡Hn! ¡No existen los héroes o los villanos! A pesar de que te creas uno, ¡Solo son seres con intenciones, intenciones que pueden destruir un mundo o salvarlo...!

-¿Qué dices? -Exclamo con rabia Don Milenario, apenas encontrando una lógica detrás de las palabras del peliblanco- ¿A caso no quieres que nadie sea feliz? ¿¡No es por eso por lo que luchas!?

-¡Te equivocas...! Por supuesto que quiero la felicidad, la deseo con todo mi corazón... ¡Pero también comprendo que la felicidad puede ser alcanzada en base a sacrificios!

-¿A qué te refieres?...

-...-Astral solo sonrió antes de dirigir un golpe certero al abdomen de su contrincante, alejándolo a metros de él, su voz susurrante pasando a ser más grave que antes, un ligero sonido gutural proveniente de lo profundo de su ser- ¡La felicidad puede ser alcanzada, pero yo conquistare la mía! Y tú estás por averiguarlo...

-¡No me mientas! -Exclamo Don Milenario antes de volver a la refriega, sus manos alzándose en dirección al peliblanco, invocando sus mejores hechizos antes de que cientos de cadenas alcanzaran, al contrario- ¡Atinifni Dadirusco! ¡Etneicaner Dadlam!

Astral se movió tan rápido como la fuerza usada para evitar ser atrapado en aquel enjambre de cadenas. Apenas una de sus piernas siendo raspada por la acción, percatándose de que la velocidad de los hechizos en su contra aumentaba gracias a la desesperación de Don Milenario. Aquello siendo perfecto para descentralizarlo en su propio juego, poco a poco alejándolo de aquel Guerrero que apenas y se notaba a la distancia. Un audífono en su oído siendo encendido para transmitir su siguiente paso a seguir.

-¡Ahora! -Grito antes de que una matriz blanca apareciera a sus pies, envolviendo también a Don Milenario, quien al percatarse frunció su seño mucho más de lo que ya lo hacía, enojándose aún más antes de querer llamar a su Guerrero que aun peleaba a sus espaldas. Siendo interrumpido por Astral, el cual, de inmediato, sonrió en triunfo. Su espada alzándose antes de recibir una vez mas un golpe por parte de su contrincante, el filo reluciendo ante ambas miradas que no paraban de verse, en una reluciendo el odio mientras que en la otra relucía la valentía- ¡No funcionara!

Se escucho el crujir de los dientes de Don Milenario antes de que este sonriera en ligera burla, confundiendo al peliblanco.

-¿Cómo es que están tan seguro? ¡Sí no has visto nada!

-¿Qué?

Al decir aquello, un rayo de energía oscura impacto el centro de la matriz blanca, rompiéndola en cientos de pedazos antes de que el suelo comenzara a temblar. Desequilibrando a los guardias que seguían peleando, así como a los Monstruos atacantes terrestres, provocando una mueca extraña en Elifas, quien comenzó a flotar en un aura blanca antes de ser arrastrado por la misma tierra que comenzaba a caer por el acantilado, afilando aun mas las piedras talladas por el agua. Cada Mundo notando este cambio antes de ser simplemente envueltos en total oscuridad con una rapidez increíble, engullendo todo a su paso antes de ser detenidos por la fuerza por sus defensores, quienes se mostraron estupefactos y preocupados.

-¿Sorprendido? -Cuestiono en burla Don Milenario al peliblanco antes de que una oscuridad aun mas densa lo cubriera, casi dejando sin visión a Astral, su aura blanca comenzando a trastabillar ante la fuerza expedida por su contrincante, quien de inmediato le ataco sin más, el filo de su arma resonando en todo el lugar antes de romper parte de la armadura que protegía al peliblanco. Alarmando con ello a quienes alcanzaron a verlo. Los gritos comenzando a resonar en cada Mundo antes de siquiera verse preparados para lo que vino después.

Pues un terremoto comenzó a hacer caer cientos de estructuras y bases ya levantadas recientemente, cobrando muchas mas vidas de lo que se tenían previstas, haciendo retroceder a los guardias y soldados que también se volvían victimas rápidas de aquello. Volviendo el escenario en uno fatalista y sin misericordia.

-¡Esto apenas comienza! -Una exclamación por parte de Don Milenario hizo actuar a Elifas, quien se acercó hasta donde se libraba la batalla, antes de tomar a Astral para retroceder un poco para sanarlo, imbuyendo su energía mientras observaba el panorama. Su susurro siendo malo para quien le escuchaba a través del auricular en su oído. Su orden viniendo después.

-Debemos proceder al plan de contingencia, perderemos mas vidas si solo lo atrasamos... Los Mundos podrían no resistirlo-

-Entendido...- La voz de Kile escuchándose fuerte y clara antes de proceder en el Palacio con lo mandado, dejando con un deje de preocupación al peliblanco, quien ya volvía a levantarse antes de volver a la refriega. Recibiendo un consejo de Elifas, quien le sonrió apenas perceptiblemente. Su voz sonando mas juvenil que antes.

-No deberías dejar lo mejor para el final, quizá no lo resistas después... -Astral sonrió ante aquello.

-...Lo sé... Deberías hacer lo que me dijiste antes... Lo distraeré mientras tanto- Respondió, alzando su espada antes de que su armadura cambiara por otra, y su cabello comenzara a teñirse ligeramente de color oro. Mientras uno de sus ojos heterocromos pasaba a ser distinto, su voz sonando ligeramente ronca, pero sin opacar el sentimiento del cariño en ella- Es mi deber, ¿Qué padre sería si no cuidara de mi hijo?

Elifas le miro antes de sonreír enternecido, su cabello pasando a tintarse poco a poco de blanco. Aquello quedado guardado para siempre en su memoria, junto con la postura valiente y obstinada que se le mostro. Sintiendo por primera vez en mucho tiempo el orgullo de sus orígenes.

-Sí... tienes razón, debería marchar ya... -Menciono antes de que sus ojos pasaran a ser blanco y dorado, y su altura pasara a ser mucho mas pequeña- Yuma se retrasara si no actuamos rápido...

-Entiendo...

Astral no necesito más antes de partir con prisa, apenas dejando una estela de viento atrás. Revoloteando las ropas de Elifas, quien miro en dirección al Palacio, sacando entonces cientos de talismanes en dorado y blanco, los cuales de inmediato coloco y rego por el suelo en un limpio movimiento, ayudándolos a extenderse después. La magia pura y antigua comenzando a avanzar hacia adelante tomando mas camino que libro a los guardias que seguían luchando por sobrevivir y defender, acunándolos casi levemente ante ella. Ayudándolos a redirigir sus pasos. Mientras el mundo aún continuaba temblando, y moviéndose ante el ataque recibido.

Esto siendo pauta para terminar en catástrofe, avisando entonces al Palacio, donde todo pasaba a ser caos y un sinfín de heridos y muertos. La barrera siendo el único punto a salvo ante lo que acontecía, siendo su brillantes como un faro para los rezagados que pasaban sin problemas, escuchando el crujir del mismo mientras los Monstruos de Duelo oscuros y muertos vivientes lucharan por entrar.

Siendo apenas detenidos por Vector, quien luchaba sin descanso ante lo que se mostraba frente a él, retrocediendo estratégicamente antes de usar su propia magia para abrir una vez mas el camino que mas seres astrales siguieron. Su vos gritando ordenes a los guardias que peleaban sin parar. El ritmo pasando a ser casi en sincronía con lo que ocurría, el olor de la sangre pasando a ser penetrante ante el ambiente.

-¡Muevan la barrera, extiéndanla con los talismanes! ¡Recuperen a los médicos rezagados! ¡Maten a todo lo que se vuelva oscuro! ¡Muévanse mas rápido! ¡Armen las barricadas! -El sonoro "sí" de los guardias resonando, así como los soldados Varians que se quedaron, su comunicador sirviendo para la pregunta que vino después- ¿¡Qué diablos está pasando?!

La voz de III fue la que le contesto, su tono siendo preocupado y alarmado, su respiración de igual manera, volviéndose errática mientras de fondo se escuchaba como es que se encontraba ahora en la sala de control, el tecleo fuerte de los científicos apenas siendo suficiente para mantener el Palacio y la mitad de la capital bajo control.

-¡La oscuridad esta siendo concentrada antes de ser devuelta a la tierra, lo que provoca todo este caos! ¡Las vidas antes perdidas fueron su motor para ser canalizada a través de los Mundos! ¡Los niveles de energía estándar están en cero! ¡Esta arrojando a los Mundos a un vórtice!

-¿¡Qué dices?! ¿¡Cómo mierda fue que todo empeoró en menos de lo esperado!?

-¡No lo sé! ¡Yo...! ¡Vector esto es malo! ¡La comunicación con Astral y Elifas se cortó, así como con el Mundo Varian, ni que decir de los Guerreros de la Esperanza! ¡Estamos incomunicados!

-¡¿Qué?! -Vector dio un golpe más con su guadaña antes de volver a su conversación, su tono pasando a ser preocupado- ¿Qué solución es la que proponen? ¿Michael estas bien? ¿Necesitan que los saque de aquí?

-¡No! ¡Aun no! ¡Aun podemos hacer algo al respecto!

-¿Qué? ¿Qué es lo que proponen? -Demando saber el pelinaranja antes de volver a arremeter contra sus rivales, recibiendo un par de golpes en el proceso- ¡III cariño sé que necesitan tiempo, pero si no se apuran, no se si pueda ayudarlos después! ¿Me estas escuchando?

-¡Fuerte y claro! ¡Espera solo unos segundos más!

-¿Por qué...?- Trato de cuestionar antes de notar como es que la barrera se expandía a limites incluso insospechados, alejando a cada monstruo enemigo rápidamente antes de envolver a la capital y parte de los pueblos vecinos en un aura blanca y tranquila, calmando un poco el caos acumulado. Dejando ver a los rezagados y heridos en los caminos. De alguna manera consiguiendo mas tiempo ante la catástrofe inminente. Provocando una sonrisa estupefacta en Vector, su voz siendo escuchada por III, quien era el que estaba moviéndose detrás de aquello.

-B-Bueno eso también puede servir... ¿Qué es lo que sigue ahora?

-El protocolo de contingencia acaba de activarse, aun estamos esperando respuesta, las comunicaciones dentro del Palacio se han reestablecido, Mira-san y Kazuma-san ya han sido puestos para que den un mensaje llamando a la calma. Debería ser trasmitido en breve...

-Entiendo, sacare a todos los que pueda de aquí... -Menciono Vector antes de ser detenido momentáneamente por la voz preocupada y cariñosa de III. El anhelo siendo algo que alcanzo a captar antes de hacerlo sonreír levemente.

-¡Sí! Ten cuidado Vector, yo y nuestro hijo estamos esperándote... -

-Sí... Volveré a ti, lo prometo- Juro antes de escuchar la susurrante respuesta de su amado, alentándolo a seguir adelante con un grito que hizo mover a los guardias y soldados que le seguían de cerca. Avanzando sin ningún miedo a lo antes dicho, mientras su corazón palpitaba aún más, inundándose con el deseo de ver a su esposo.

Su magia siendo algo que resalto después ante la mirada sorprendida de los presentes, extendiéndose antes de que pudieran reaccionar, mientras la misma ayudaba y recorría los caminos aniquilando lo restante. Su sonrisa ensanchándose en ligera locura. ¡Vaya motivante para pelear! ¡Mas valía que su amado esposo lo cumpliera una vez todo terminara! ¡La idea de vivir en la Tierra junto a él en su apartamento no sonaba nada mal y mucho menos si Byron estaba lejos, tan lejos como pudiera! ¡Debía esforzase! ¡Su vida dependía de ello!

III por otro lado sonrió una vez noto como es que la pantalla mostro a su amado realizando lo mejor que sabía hacer, enorgulleciéndole por ello. Dándole al animo también para continuar con lo que se le encomendó, observando cómo es que detrás de él Mira y Kazuma asumían las posiciones dejadas, sus rostros decididos siendo contagiados a los científicos, quienes se esforzaban aún más para continuar con sus deberes. Apuntando "Cámaras" para trasmitir lo ya dicho, aquello siendo un enorme bálsamo para los civiles que corrían en su ayuda, calmando a quienes ya estaban a salvo. Motivando a quienes los veían. Las pantallas creándose en cualquier parte que la energía del Mundo Astral pudiese llegar.

Esto era un llamado a la tranquilidad.

La voz de Kazuma resonando imponente junto a la de Mira, quienes entendieron el enorme peso que cargaban los anteriores Reyes a ellos. Compadeciéndolos un poco ante aquel descubrimiento. Admirándolos después.

-El día de hoy, ha surgido un terrible mal, entiendo que todos estén asustados y temerosos de lo que sigue a por venir, la situación escala cada vez más en una contingencia que es difícil de manejar, están cansados y débiles, puede que incluso no puedan visualizar un futuro, sin embargo, ¡También comprendo que ustedes y cada uno de nosotros somos fuertes!, pues nosotros somos el verdadero pueblo que hace al Mundo Astral valioso. Ustedes como habitantes son los más preparados para resolver este tipo de situaciones que acontece...

-Confiamos en ustedes como Astral y Yuma lo hicieron en un momento-Continuo Mira- Ustedes son seres valerosos y llenos de bondad, años atrás cuando mi esposo y yo llegamos a su Mundo, lo que hicieron en vez de rechazarnos, fue tendernos la mano para lo que fuese, brindándonos un hogar y un sitio donde pertenecer... ¡El día de hoy les contribuimos aquello! ¡Pues Yuma y Astral nos han confiado sus vidas en lo que ellos pelean al frente!

-Por ello...-kazuma volvió a tomar la palabra- ¡Ustedes deben permanecer fuertes! ¡Ayuden a los débiles, a los heridos y pasen al polvo a los muertos! ¡habrá tiempo para llorar, pero ahora, debemos cumplir nuestro papel en esta pelea! Se dice que un Rey es la representación de su pueblo, ¡Hagamos honor a la valentía de sus antiguos gobernantes entonces! ¡Respondamos al llamado de Astral y Yuma! ¡Confíen en que todo estará bien!

-Y crean en ellos... -Termino Mira, su mirada suavizándose ante lo mencionado, mientras un par de lagrimas rodaban por sus mejillas. Conmoviendo a todo aquel que la miro, envalentonándose entonces. Aquel discurso siendo absorbido como nunca antes, logrando motivar a los civiles que no estaban heridos para apuntarse a ayudar, o cargar con lo que ya no servía. Removiendo muchos obstáculos que sirvieron a los soldados y guardias que aun peleaban. La transmisión cortándose antes de que un par de aplausos se escucharan, llamando la atención de los presentes en el laboratorio. Cada rostro cambiando a ser sorprendido y estupefacto ante lo que pasaba justo frente a ellos.

Pues, custodiado por Kile, un Yuma en forma Astral se mostraba sonriente y orgulloso. Su forma cambiada a ser delgada, pero con un lindo pez revoloteando en su vientre, su color azul siendo rápidamente atribuido a su embarazo, representando la vida de su hijo, mientras que su cabello negro y rosa, había crecido tanto que casi llegaba a sus pies, los cuales jamás tocaron el suelo. Ya que aquella nueva forma, justo como anteriormente pasaba con Astral, le hacia moverse flotando sin problemas. Había joyas en su cuerpo, pero mucho mas discretas que las de su prometido, y un aura rojiza era lo que más llamaba la atención. Mostrándose etéreo y bello ante cualquiera que le viera, robando algunas miradas de mas de los presentes, quienes no pudieron evitar exclamar asombrados, confundidos y sobre todo, incrédulos.

Mira, Haru, Akari y III dejando rodar un par de lágrimas ante la presencia tranquilizante de su hijo, nieto, hermano y amigo. Sintiendo un alivio momentáneo ante la pésima situación que se vivía, pero también preguntándose qué era lo que Yuma y Astral habían planeado en su momento.

-¡Yuma! -El primero en acercarse fue el pelirosa, quien de inmediato le abrazo, siendo rápidamente recibido por el mencionado. Siendo seguido de cerca por las féminas que anhelaban también un contacto cercano, sucediendo algo que jamás pensaron. Pues al momento de querer imitar al pelirosa, sus manos simplemente traspasaron la figura del menor, dejándolas confundidas y sobre todo, un poco dolidas. Sus miradas posándose después en Yuma en busca de respuestas.

-¿P-Por qué no puedo...?-Cuestiono Akari, recibiendo una mirada culpable de Yuma, el cual negó levemente después. Su voz sonando levemente apenada.

-Lo siento, solo alguien que tenga magia puede tocarme... -III miro sus manos antes de alejarse de su amigo, esperando no hacer sentir mal a las amables mujeres que asintieron resignadas. Aunque cambiando rápidamente sus rostros a unas muecas mucho mas felices y reclamantes.

-¡Yuma! ¿Qué diablos esta pasando? ¿Qué significa todo esto? -Cuestiono Akari, limpiando sus lágrimas, sonriendo levemente a su hermano, quien reconoció el momento para seguir adelante.

-¡Lo siento! ¡Puedo explicar detalladamente después! Pero ahora necesitamos movernos, la situación es mas grave de lo que parece... -Menciono, volteando su mirada a la consola de control en medio del lugar, rápidamente acercándose después. Usando su energía para comenzar a introducir códigos y demás cosas que necesitaba para conseguir lo que quería. Obteniendo una imagen nítida de la batalla de su amado con Don Milenario. Aquello sorprendiendo levemente a los presentes, especialmente a los científicos que desde hace al menos media hora intentaban sin resultado hacer lo mismo. Su admiración creciendo tanto como la espuma en el mar.

-¿Ese es...?-Pregunto Kazuma en reconocimiento del ser oscuro que aun peleaba con lo que parecía ser Astral, pues sus poses y posturas estaban cambiando conforme pasaban los minutos. Dando un panorama rápidamente a Yuma, quien asintió. Su postura tornándose a una completamente seria e inquieta.

-Don Milenario... No creí realmente que se mostrara en persona... Me alegra haberme equivocado, eso nos deja todo preparado. ¡Kile! -Llamo demandante a la Guerrera que le seguía, la cual de inmediato cayo sobre una rodilla antes de bajar la cabeza en total respeto y sumisión. Su voz resonante y decidida opacando los susurros de los presentes, quienes aun especulaban sobre lo que Yuma había dicho.

-¡Escucho y obedezco!

-¡Es hora de pagar tu deuda con el pasado! ¡Prepara el balcón principal! ¡Yo mismo sellare a ambos! -Aquellas palabras alarmando rápidamente a los oyentes, haciendo vacilar por un momento a la Guerrera, quien apenas encontraba su entendimiento en todo aquello.

-¿Mi Señor? ¿Escuche bien? ¿Desea sellar a Don Milenario y Astral-sama? -Yuma frunció su seño ante aquellas palabras, colocando sus brazos frente a su pecho. Mostrándose severo ante la pobre Guerrera que paso duramente saliva, haciéndola entender su error casi de inmediato- Ruego me disculpe, yo... -

-Kile...- Llamo una vez mas Yuma, su voz siendo tan gélida como jamás la había sido- ¿Estas dudando de tus Reyes? -La Guerrera bajo mas su cabeza, negando varias veces ante lo escuchado.

-¡No! ¡Jamás me atrevería!

-Entonces, ¡Ve y haz lo que te he pedido! Es una orden... -El siseo molesto de Yuma siendo suficiente para acallar cualquier reclamo que viniera después, dejando ver entonces al soberano que el menor realmente era. Su título resaltando tanto como jamás había sido. Cada uno entendiendo por qué es que alguien tan bondadoso era la persona ideal para estar junto al peliblanco. Un escalofrió calando profundo antes de notar como es que la Guerrera desaparecía tan rápido como había llegado, dejando ver entonces a un par de Doncellas que seguían a Yuma como dos fieles sombras. Sus rostros tan estoicos siendo tan aterradores como el mismo Reina. Quien rápidamente se acercó a un botón cerca de la consola antes de oprimirlo con su energía, la voz extraña de Elifas sonando a los pocos segundos.

-¿Yuma?

-Sí, ya todo esta siendo preparado... -Respondió tan casualmente que llamo poderosamente la atención de los presentes. Confundiéndolos de sobremanera, pues, ¿Desde cuando ellos dos se llevaban bien? ¿No acaso Yuma tenia un complejo problema menor con el mayor?

-¿Cuánto tiempo?

-Cinco minutos, antes de que termine el efecto...

-Perfecto, los sellos ya han sido colocados, abriré el camino para que no haya inconveniente- Anuncio Elifas antes de cortar con la simple llamada. Provocando una sonrisa diminuta en Yuma, quien no dudo en susurrar para sí mismo un "Cuídate" antes de voltear a ver a los presentes, quienes le devolvieron la mirada aturdidos.

-¡Ya han escuchado! ¡Se sellará a ambos antes de que la situación empeore! ¡Sigan realizando sus esfuerzos, todo acabara antes de lo predicho! ¡Muestren su Valia señores! ¡Los Mundos los necesitan! -Los científicos se miraron entre si antes de atender con un fuerte "Sí", dejando satisfecho a Yuma, quien se mostro complacido antes de que su rostro le traicionara ante un leve dolor que sintió en su vientre. Apareciendo tan rápido como desapareció. Dejando un poco preocupados a los mas allegados, quienes se acercaron de nueva cuenta. Sus voces desentonando con su apariencia dura y rígida.

-¡Yuma! ¿Estas bien? ¿Pasa algo? ¿Qué hay de tu cuerpo? ¿Está bien que estés haciendo esto? ¿No le hace daño a tu hijo? -Cuestiono Haru tratando de tocar a su nieto, recordando duramente que no podía hacerlo después.

Yuma dudo un poco antes de responder con una sonrisa medianamente forzada, mientras un miedo le invadió antes de hacerlo desaparecer con un movimiento de su cabeza, recomponiéndose casi inmediatamente.

-E-Estoy bien, solo es un efecto de todo esto... Es, un poco difícil de explicar, pero estoy bien, tranquilos... -Sus palabras apenas calmando poco a los Tsukumo y al pelirosa, quien al parecer imito un poco sus dolencias, pues una fuerte punzada le ataco antes de siquiera registrarla como se debía, confundiéndolo y asustándolo a partes iguales. Haciéndolo llevar una mano a su vientre.

-¿Q-Qué fue eso?-Susurro, apenas siendo escuchado por Yuma, quien le volteo a ver ligeramente preocupado.

-¿III? ¿Está todo bien?

-¿Eh? Sí, sí, no te preocupes, solo... solo fue un cólico... -Menciono corrigiéndose después- ¡Y-Ya sabes! ¡Por el embarazo y eso! -Yuma le miro antes de asentir con ligera duda, negando pocos segundos, alzando su vista una vez volvió a concentrarse en lo que seguía.

-¡Entiendo! ¡No debemos atrasarnos! ¡Esto aun no acaba!

-¡Sí! -Exclamaron las Doncellas acompañantes antes de que Yuma comenzara a flotar hasta la salida, siendo custodiando con recelo por las mismas, las cuales también tomaron a III en su momento, ambos siendo llevados hasta el lugar descrito por el menor. Siendo seguido de cerca por los demás Tsukumo, quienes cerraron por un momento sus ojos al llegar al lugar indicado. La brisa acariciándolos antes de notar el panorama general del Mundo Astral, asombrándose por todo el caos que había.

La magia revoloteando alrededor antes de ser usada por los que aun peleaban abajo, las luces luchando por abrirse camino entre tanta oscuridad. Pintando un escenario fatídico, pero, de alguna manera siendo hermoso a su manera. La teoría del caos resonando fuertemente ante ellos, haciéndoles recordar al final que ellos combatían para evitar exactamente la catástrofe. Solo reaccionando una vez la vos de Kile se volvió a escuchar. Tan fuerte y clara que les guio hasta lo mas alejado del balcón, el barandal de cristal siendo tan brillante como peligroso ante la altura concebida desde ahí.

-¡Todo ha sido preparado mi Señor! ¡Los Guerreros de la Esperanza ya han sido alertados! ¡Puede comenzar!

¿Yuma de verdad iba a sellar a Astral y a Don Milenario? ¿Acaso eso era lo acordado? ¿Por qué se notaba tan tranquilo? Los Tsukumo y III se estaban volviendo locos, tantas preguntas, y tan pocas respuestas. Al parecer estaban por presenciar lo inevitable.

Que alguien por favor los despertara de esta pesadilla...