El ambiente seguía siendo pesado, caótico, pero, sobre todo, peligroso. Pues el filo de las espadas aun podía escucharse claramente a la lejanía, el tintineo de los metales siendo el sonido característico de los guardias que aun luchaban a muerte contra la horda que llego una vez terminaba la última, aquello volviéndose un ciclo repetible una vez habían conseguido un poco de tierra a la cual poder tocar y reclamar, volviendo al inicio al poco tiempo, mientras que algunos ya comenzaban a caer presas del cansancio. Las bajas comenzando a ser contabilizadas por el lado de Elifas, quien aún se mantenía moviéndose alrededor de la pelea que continuaba fieramente entre Astral y Don Milenario, el cual se mostraba mas y mas molesto cada vez. Su magia solo siendo reforzada ante la inevitable caída de los involucrados en el asedio. Las victimas mas vulnerables siendo la principal energía que ayudaba a que el pelinegro no se viera ni en lo más mínimo afectado, contrario a Astral.

Quien lamentablemente ya mostraba signos de cansancio ante tanto esfuerzo y algunos huesos rotos que produjo el ultimo impacto de poderes de ambos, logrando con ello que lo último del suelo del acantilado fallara en sostenerse a sí mismo y cayera ante las olas del mar que rugían con fuerza y violencia. El aire siendo todo un vendaval ante aquellos que aún se mantenían en pie y en lucha, dificultando de muchas mas maneras el movimiento y las estrategias que se pudieron alcanzar, ralentizando el avance, haciéndolos retroceder.

Aquello ya dando tintes fatalistas poco a poco. Cosa que traía desesperación a los presentes, quienes luchaban por contener todo lo que estuviese a su alcance, dejando ciegamente la pelea principal a su más grande líder, quien ya comenzaba a sangrar de distintas maneras, la comisura de su boca siendo la fuente principal de ello. La sangre dorada siendo un delator increíble ante lo que Don Milenario ya sabía. Provocando su furia y violencia a limites insospechados, su odio creciendo ante la ayuda que Elifas brindaba desde afuera a su contrincante. Sanándolo antes de que pudiera atacar a matar, frustrándolo de sobre manera. Haciendo sus ataques mucho más contundentes e impactantes.

Llevando todo a términos en donde solo las ligas de mayor poder podían alcanzar, rompiendo incluso por momentos le mismo espacio y tiempo que tanto se esforzaba en volver a su origen. Alzando la magia y demás hechizos antes de que fueran esquivados o evitados. La luz tratando como siempre, escapar de la oscuridad, mientras que la oscuridad, trataba de exterminar a la luz. Aquello siendo un cuento que jamás acabaría, al menos a ojos de quienes veían exactamente esto.

Pues, a lo lejos en el Palacio, en el balcón principal, pantallas yacían desplegadas, así como más artefactos tecnológicos que ayudaban a la labor de poder observar con detenimiento la pelea. Mientras que Yuma seguía en preparar algo que los presentes no alcanzaban a entender, dejándolos a la expectativa, la cual comenzaba a ser desesperante al ver como es que la oscuridad se cernía a niveles de alarmantes sobre ellos, el escudo que rodeaba la capital y los pueblos aledaños sonando fuertemente ante las fracturas que estaban por ceder ante la fuerza brutal de cada monstruo y muerto viviente que se asomaba con violencia a el. Provocando el pánico en aquellos que habían salido a ayudar, haciéndolos volver sobre sus pasos una vez notaron que las fracturas comenzaban a ser mas y mas grandes. El Palacio siendo un punto importante de encuentro ante los rezagados que trataban de ser fuertes y firmes, fallando por poco ante la horrible visión que se les era presentada.

Aquello solo siendo un aviso para apurar aún más a Yuma, quien, con rapidez, moviendo sus manos en ademanes que dejaban salir energía rojiza y talismanes que se desplegaron a su alrededor, noto que ya era el momento preciso para actuar. Llamando entonces a lo que sabia, era esencial para proceder a el sellado que ya estaba comenzando a actuar. Logrando que diversos kanjis en japonés y el idioma Astraliano aparecieran en el suelo y alrededor de él, mientras se desplegaba de su pecho una carta que III alcanzo a reconocer. Su voz exaltada siendo lo suficiente para que los presentes buscaran explicaciones.

-¡L-La carta Númeron!

-¡¿Qué dices?! -Menciono alterado Kazuma, sabiendo el alcance de poder de aquel artefacto que tenia ahora su hijo en manos, quien de inmediato hizo una mueca de dolor antes de negar con fuerza y suspirar para poder extender sus manos con aquella carta que paso a ser convertida en un bello cetro que asombro por igual a los testigos. Quienes no pudieron evitar seguirse sorprendiendo por lo que pasaba, atando algunos cabos que ahora pasaban a tener un poco mas de sentido. Sus rostros comenzando a ser iluminados ante la belleza que traía la nueva esperanza que Yuma sostenía en manos.

-¿Usaras el cetro no es así? ¡Yuma! -Llamo III, sus manos siendo acunadas en su pecho mientras que sus pies trataban de aferrarse al suelo ante el despliegue de poder que vino después.

Su vista siendo bloqueada momentáneamente antes de registrar como es que Yuma pasaba a convertir el cetro en un arco que se ajustaba perfectamente a él. El oro y las joyas siendo perfectas ante la mirada fiera que exhibía el embarazado, mientras su cabello largo se movía a su alrededor en una muestra de autoridad que jamás habían podido percibir si es que algo malo no hubiese pasado. Aquello quedando registrado en sus mentes para siempre, siendo grabada a fuego, cambiando la perspectiva que habían tenido de Yuma momentos antes. El miedo y el respeto comenzando a nacer en sus corazones, al igual que la confianza que ya antes había sido plantada. Su pecho siendo llenado de orgullo poco antes de que Yuma volviera a moverse.

Sus brazos largos y delgados, siendo bellamente implacables en el arco que, de alguna manera, lograba hacer una cuerda de magia que desprendía aun mas poder y luz que volvió a cegar por un momento a los testigos, quienes se hincaron ante el vendaval que surgió del mismo poder desprendido por la misma arma y por Yuma, el cual arqueo débilmente su espalda para después colocar sus rodillas a una posición cómoda y limpia para lanzar una flecha que fue apareciendo conforme pasaban los segundos.

Cientos de colores juntándose ante los dedos finos que pasaban por el arco, antes de estirar la cuerda que ahora mismo empujaba una flecha de energía tan pura como la luz, llamando la atención de los habitantes del Mundo Astral, y diversos peleadores que aun mantenían la calma suficiente para observar como es que la oscuridad retrocedía ante aquel evento. Sintiendo el preludio de que algo importante estaba a punto de pasar, su presentimiento siendo atendido casi de inmediato una vez su vista se fijo en la luz que se mostraba orgullosa en lo mas alto de del Palacio.

Aquello siendo lo suficiente antes de que Yuma suspirara, y dejara salir aquella flecha que se disparo directamente hasta su objetivo, abriéndose paso a la fuerza por la niebla que aun asediaba el Mundo de fríos colores, dejando un camino largo que aun se conectaba con los sellos que revolotearon aun mas debajo de Yuma, los kanjis y demás símbolos volviéndose erráticos ante lo hecho. Una matriz de distinta letra apareciendo frente a Yuma después. La cual mostraba mas y mas matrices pequeñas ante el poder que desprendía el arco, moviéndose en un círculo que se difundía cada cierto tiempo antes de ser devuelto a su lugar, dejando entonces un silencio que no fue roto hasta que las pantallas alrededor del sitio dejaron salir un grito enfurecido de Don Milenario, quien maldijo tanto hasta que la garganta le dolió.

Los planes siendo comprendidos después.

Dejando sorprendidos a los testigos, quienes admiraron como es que Don Milenario cambiaba su expresión a una dolida y enfurecida, su voz siendo escuchada ante aquello inconcebible que pudieron observar posteriormente.

Todo pasando como si fuese en cámara lenta, antes de poder oír, una vez más, como es que un cristal se rompía en miles de pedazos. Anunciando la catástrofe.

-¡MALDITO! ¿¡Ya lo tenías planeado no es así?! ¡ASTRAL! - Exclamo Don Milenario antes de ser detenido a la fuerza por los cientos o miles de sellos que se abrieron paso por debajo de él y de Astral, quien en ese momento dejo de serlo. Su imagen pasando a ser rota antes de mostrarse como quien verdaderamente era desde un principio.

Elifas mostrándose en todo su esplendor poco después. Dejando entonces a Astral fuera de la pelea desde un principio, hallándolo fuera de la matriz que comenzó a aparecer una vez aquello se descubrió. Desesperando a Don Milenario, el cual se obligaba a mover en vano, pues la matriz paso a ser dividida en tres, la cual se alzo enseguida entre tanta oscuridad, los colores siendo atrayentes para todo aquel que estuviese cerca.

-¡Se llama estrategia! ¡Deberías de usarla también madre! -Menciono Astral antes de que sus ropas volvieran a ser las mismas que antes, tan blancas como su cabello, las joyas adornándolo, así como su aura radiante, su sonrisa siendo algo irritante para Don Milenario, quien le observo antes de que la matriz le rodeara junto con Elifas por completo.

-¡Regresare! ¡Regresare y terminare con lo que inicie! ¡Astral! -El grito escuchándose en los alrededores antes de que un sonido tintineante se alzara a través, ocultándolo.

Los Kanjis y demás símbolos que aparecieron debajo de Astral, solo ayudo a redireccionar las cientos de cadenas de oro que se mostraron después. Las cuales se encaminaron alrededor de la matriz que pasaba poco a poco a sellar a su objetivo, revoloteando a su alrededor antes de jalarse así mismas, esperando entonces que la matriz volviese a separarse antes de que la flecha que en un principio disparo Yuma, llegara al medio del conjuro. Invocando un tubo de luz que abrió por completo la niebla y la oscuridad que rodeaba a los dos Mundos, matando de inmediato a los monstruos y muertos vivientes que ya llegaban en masa. Ganándose gritos de alegría y triunfo una vez aquel efecto se expandió por completo, llegando a la Tierra, en donde se replicó. Aligerando la carga de los aliados que luchaban también ahí.

Aquella energía blanca y pura regresando hasta su origen en donde la matriz que sellaba a Don Milenario y Elifas, cumplía los requisitos necesarios antes de levantarlos en el aire, y volver a envolverlos con las cadenas y kanjis que se dirigieron a ellos. Encapsulándolos aun mas para luego solo comprimirse en una esfera dorada que salió disparada a un lugar lejano del Mundo Astral, siendo sellada por el mar, la tierra y el cielo, el cual volvía a mostrar los cientos de colores vistos, poco antes de regresar a enseñar el cielo que pasaba a ser iluminado con la luna radiante y blanca. Tan blanca como jamás se había mostrado, revelando entonces como es que los pocos del bando atacante pasaban a transformarse en estatuas de piedra.

Deteniendo justo a tiempo el ataque que estaba por recibir Astral, la espada congelándose antes de que Lian, el Guerrero oscuro acompañante de Don Milenario, quedara expuesto en piedra. Sus movimientos siendo detenidos antes de que pudiera lastimar a su objetivo. Un ultimo destello de vida siendo eliminado de sus ojos para después, simplemente caer en un sueño inducido por aquel sellado. Ganándose un ligero jadeo del peliblanco, quien volteo sorprendido a sus espaldas, notando entonces lo gravemente herido que se encontraba Hayato, la sangre dorada manchando el suelo a su alrededor.

-¡Hayato! -Llamo con rapidez antes de alejarse con desconfianza de su atacante silencioso. Consiguiendo llegar a un lado del Guerrero que le defendió hasta ese punto, recibiendo una sonrisa torcida que solo le hizo enojar.

-N-No tiene por qué preocuparse... Estaré bien... -Jadeo el Guerrero antes de caer casi de inmediato en inconciencia.

-¡Estar bien mis...! -Quiso insultar Astral, deteniendo la caída del hombre en sus brazos, aplicando su magia sanadora poco antes de que su corazón palpitara en un mal presentimiento, su ritmo volviéndose loco antes de que su mente registrara la información recibida.

Su piel volviéndose mucho mas pálida que originalmente era. Dejando que su rostro mostrara una expresión de puro terror antes de dejar en el suelo al Guerrero, para después salir disparado de regreso al Palacio, cambiando a su forma anterior, sobrevolando todo el camino ahora despejado, importándole poco el llamado de los guardias que le acompañaban o de los civiles salvados, ignorando todo ante el temblor que poco a poco percibió en él.

El miedo comenzando a acumularse ante lo recién descubierto. Sus alarmas siendo disparadas tanto como lo fue su velocidad para llegar a su destino, extrañando a quien le veía, haciéndolos dudar sobre si la situación ya se había calmado o no. Comenzando las especulaciones y la paranoia que les costo calmar a los mas valientes, los cuales dieron ordenes de ayudar a tantos como pudieran. Mientras que en el Palacio se vivía la otra versión de los hechos.

Pues una vez Yuma logro cumplir su objetivo y pudo visualizar como es que Astral lograba salir ileso de todo aquello, además de supervisar que el sellado continuara como era debido. Registro como es que un terrible dolor le ataco sin más, haciendo que desapareciera a la fuerza su arco y cetro al mismo tiempo. La carta Númeron siendo absorbida por su piel de manera veloz antes de que su figura Astraliana comenzara a fragmentarse en cientos de pedazos que alarmaron a los presentes, quienes dejaron de festejar ante lo visto, preocupándose rápidamente por el menor, el cual logro dar su ultima orden antes de que su cuerpo se desintegrara a la vista.

-¡Kile! -Llamo Yuma poco antes de desaparecer- ¡Invoca a Ana! -Aquella siempre orden aterrando a la Guerrera que de inmediato acato aquello, siendo seguida rápidamente por los presentes, quienes apenas procesaban lo pasado. Prestando poca atención al camino que seguían para que aquello se cumpliera.

Pues, si Yuma había llamado explícitamente a Ana, no era desconocido el hecho de que se trataba de una emergencia. Y no cualquiera, sino que tenia que ver con el niño que llevaba en su vientre. Y si ese era el motivo... ¿Qué significaba realmente?, ¿Acaso...?

¡No podía ser!

Mientras eso acontecía, en lo mas alto de la Torre del Mundo Astral.

El cristal que contenía a Yuma, pasaba a fragmentarse para dejar caer, casi de bruces al suelo al menor. Quien fue apenas detenido por las Doncellas que le custodiaban y que se mostraron extrañadas por ello, susurrando sus comentarios antes de entrar en pánico y alarmarse ante la sangre que comenzó a correr por las piernas de su Señor, manchando la pureza de su vestido y sus ropas.

Aquello siendo pauta para hacerlas correr con él en brazos para llevarlo a su habitación mientras una de ellas iba en busca de Ana. Cada una de ellas actuando tan rápido como para dejar en vergüenza a los guardias más capaces y experimentados. Sus ropas siendo apenas un borrón ante la velocidad que ejercían. Sembrando el pánico en quienes pudieron percibirlas.

Los pasos resonantes siendo lo único que Yuma alcanzaba a escuchar mientras pasaba a ser aturdido por el dolor que le paralizo en menos de lo que imagino, aterrándolo por enfrentar toda aquella situación completamente solo. Apenas registrando el momento en el que llego a su habitación, la puerta siendo abierta de una sola patada, despejando todo antes de que fuese depositado con extremo cuidado en la cama. Las doncellas preparándose entonces para lo inevitable, cada una ordenándose antes de volver a moverse en la espera de la curandera. Sus voces resonando fuertemente en la habitación. Invadiéndola sin realmente quererlo.

-¡Cambien las ropas de Yuma-sama! ¡Quiten y remuevan sus joyas, coloquen algo cómodo! ¡Las sábanas deben ser removidas! ¡Debemos detener el flujo de la sangre, ya ha perdido bastante en solo el trayecto aquí! ¡Por favor que alguien vaya a ordenar a algunos sirvientes que limpien la sangre que cayo en el camino, no podemos causar más pánico del que ya se vive! ¡Debemos despejar la zona y desinfectarla! ¡Yuma-sama está entrando en labor de parto! ¡El heredero ya viene! ¡Su parto se ha adelantado! ¡Muévanse señoritas! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya!

-¡Sí! -El grito sonoro y vigoroso siendo pauta para que la habitación se llenara de movimiento, lo cual apenas fue visto por Yuma, quien se dejo hacer lo debido.

Apenas teniendo la suficiente conciencia como para avergonzarse cuando sus piernas fueron puestas al descubierto y sus ropas interiores fueron removidas. Siendo tapado entonces solo por una sabana de ceda roja, la cual ocultaba parte de la sangre que salía sin parar de su interior. Retornándolo al momento antes de sentir otra punzada de dolor en el vientre, provocando un par de lagrimas que inmediatamente fueron limpiadas por las Doncellas que se pusieron a su alrededor mientras otras se ocupaban de lo ordenado y lo dicho.

-¡Por favor sea fuerte Yuma-sama! ¡Ana esta por llegar! -Yuma asintió antes de balbucear el nombre de su amado, ganándose las miradas angustiadas de las Doncellas quienes no sabían que decir al respecto. Una de ellas siendo lo suficientemente valiente y capaz como para salir corriendo en busca del peliblanco, encomendándose a esa misión como si su vida dependiera de ello, apenas notando como es que la familia Tsukumo y III iban en dirección a la que ella había salido.

-¿¡Qué esta pasando!? -Quiso saber Akari entrando en pánico al ver como es que sirvientes eran casi arrastrados por una Doncella ante un camino con gotas de sangre en el suelo. Obligándolos a calmarse una vez explico algo rápidamente antes de desaparecer tan rápido como había sido vista, volviendo sobre sus pasos para ser llevada de nueva cuenta a la habitación que ellos esperaban alcanzar, siendo detenidos casi de inmediato por dos Doncellas mas que fueron puestas como custodias ante la entrada de la misma.

-¡Déjenos pasar! -Demando Kazuma apenas fue tocado por ellas, recibiendo una negación tan firme que solo le hizo desesperarse más, así como a Haru, quien demandaba con voz molesta entrar.

-¡Mi nieto necesita ayuda!

-Y ya esta siendo atendido, por favor no hagan las cosas más difíciles sus excelencias... -Respondió una de las Doncellas, sus miradas volviéndose tan fieras que lograron hacer retroceder a los presentes, a excepción de III, quien solo acuno sus manos antes de comunicarle todo lo que pasaba a su amado y a Shark, los cuales se movieron una vez lo supieron. La situación pasando de una complejidad a otra.

-¿Por qué es que Yuma esta...? -Cuestiono Mira con duda y angustia en su voz, antes de ser interrumpida por la Doncella que antes les negó el pase.

-Yuma-sama ha entrado en labor de parto, al parecer su fecha se ha adelantado, por ahora solo él necesita la presencia de Ana y Astral-sama. Por favor no insista...

-¿¡Qué?! ¡¿Cómo puedes...?! -Quiso alegar Akari, mas de inmediato fue detenida por el correr de pasos apresurados que se acercaban a ella, registrando entonces la presencia de la antes mencionada.

Ana apareciendo, siendo escoltada y ayudada por la Doncella que se encargo de aquella tarea. Abriéndole el paso hasta la habitación, ignorando las miradas exaltadas de los que esperaban fuera, dando órdenes una vez observo el panorama, primero de lo que pasaba en la habitación, sus palabras preocupadas llegando hasta los Tsukumo y III. Los cuales solo se congelaron momentáneamente al escucharla.

-¡Señoritas han hecho un trabajo excelente, pero la sangre no se detendrá así de fácil! ¡Procedan a desnudar por completo a su Majestad! ¡Coloquen otras sabanas, tiren las puestas! ¡Saquen agua caliente! ¡Necesitamos mas frazadas! ¡Consigan mas sabanas! ¡La sangre no parara hasta que el proceso termine! ¿Dónde es que se encuentra Astral-sama? ¡No podemos proceder sin él aquí!

-¡Me temo que no ha llegado Ana-sama! -Señalo puntualmente la Doncella que atendía directamente a Yuma, limpiando el sudor que comenzaba a aparecer por el esfuerzo. Así como las lagrimas que pasaban a resbalar por las mejillas poco a poco pálidas del menor.

-¡¿Qué?! ¡Lo necesitamos ya! -Exclamo Ana, apenas siendo respondida por la misma Doncella.

-¡Mil ya ha marchado en su búsqueda Ana-sama! ¡No debería tardar!

-¡Bien! ¡Entonces preparen todo para el parto! ¡Comiencen a realizar las pociones! ¡Entreguen magia si es necesario! -Ordeno Ana, antes de que la puerta fuese cerrada, dejando con un temor creciente a los que esperaban fuera.

-¡Yuma! ¿Dónde demonios es que esta Astral? -Cuestiono Akari queriendo ser de ayuda, apenas siendo respondida por III, quien sintió una leve punzada en su vientre al recibir tantas emociones juntas.

-¡Él es quien sello a Don Milenario! ¡Debe estar en la frontera!

-¡¿Qué?! ¡Debemos traerlo aquí ya! ¡Yuma lo necesita! ¡Ambos lo necesitan! -Menciono Akari a punto de partir hasta donde pudiera encontrar al peliblanco, encontrando entonces a Vector que venía en dirección a ella, siendo ignorada una vez Vector visualizo a su amado, yendo hasta su lado, preguntando por la situación actual. Su voz resonando para Akari antes de que se diera la vuelta una vez más, encaminándose a su misión auto impuesta.

-¿Cómo esta? ¿Cómo estas tú? -Cuestiono Vector tomando en brazos a su amado, siendo observado por los Tsukumo mayores que quedaron atrás por cualquier situación nueva que se suscitara. Quedando al pendiente ante estas.

-Ha entrado en labor de parto, desconozco el por qué, quizá... -Informo III, mirando de soslayo la puerta antes de seguir- Quizá fue provocado por el uso de la Carta Númeron...

-¡¿Uso la Carta Númeron en ese estado?! -Exclamo Vector ligeramente sorprendido- Así que ese fue el destello que vi... Pero, ¿No es eso perjudicial para su embarazo?

-N-No lo sé, apareció como un ser Astral y después todo fue bastante rápido, su figura se destrozo y solo alcanzamos a escuchar como es que llamaba por la presencia de Ana-san...

-Maldición... -Siseo Vector ante la actual situación, mirando unos momentos a la habitación en la que se encontraba su amigo antes de volver a abrazar a III. Esperando dar un confort ante tanto sucedido en poco tiempo, menguando las punzadas que el pelirosa sentía. Otorgando un suspiro necesitado a su amado- ¿Qué hay de Astral?

-No hay noticias de él aun... -Susurro III antes de sentirse un poco mas angustiado.

-Ese idiota... ¿Dónde esta cuando se le necesita?

-Deja vu... -Respondió III sonriendo muy ligeramente, dejando que su preocupación volara junto al confort de su amado, concentrándose en él una vez se sintió protegido.

¿Cómo es que todo se complicó en poco tiempo?

Y mientras la familia y el par de esposos esperaban fuera de la habitación, fue que Astral llegaba al Palacio en un destello de luz, volviendo rápidamente a su forma original antes de aterrizar limpiamente en el suelo, siendo recibido de improvisto por una Doncella que le vio desde lejos, la cual rápidamente informo de la situación.

-¿Cómo esta? -Cuestiono Astral comenzando a andar rápidamente, ignorando deliberadamente a todo el que se le cruzara. Siendo custodiado por la Doncella, quien le seguía sin rechistar.

-Ha entrado en labor de parto, tiene una ligera hemorragia por la tardanza a su atención, sabe bien que los partos Astrales son difíciles...

-¡Comprendo eso, sigue...! -Demando Astral moviéndose entre escaleras y pasillos, apenas alcanzando a visualizar a Akari a lo lejos, quien corría como si su vida dependiera de ello. Ignorando sus intentos de llamar su atención, concentrándose en lo que debía hacer una vez llegara al sitio indicado. Sintiendo su pulso acelerarse ante lo critica que era la situación de su amado.

-Ana ya debió haber llegado a escena, en ese caso solo se espera su presencia su Majestad... Las instrucciones más detalladas provendrán de ella- Menciono la Doncella sin siquiera verse afectada por la actitud de su Señor, comprendiendo perfectamente el porqué.

Registrando apenas la llegada de Akari, quien quiso arremeter de inmediato en contra de Astral, el cual solo dio un giro para ignorarla y seguir con su camino, dejando sorprendida a la fémina, quien una vez comprendido lo que sucedió, fue que regreso hasta donde había partido. Molesta por lo sucedido. Aunque entendiendo las razones, quizá no había sido buena idea ser tan precipitada.

La Doncella solo se adelanto a su señor cuando noto la puerta de la habitación a lo lejos, custodiándolo antes de que empujara levemente a quienes estorbaban en la entrada, haciendo una señal a sus hermanas una vez la vieron. La puerta siendo abierta de par en par para él, dejando entonces salir un sonido que hizo congelar brevemente a los presentes, provocando que los pasos acelerados de Astral pasaran a ser casi indetectables una vez lo escuchó. Sus ropas siendo cambiadas en un destello de luz a otras para poder atender el llamado desesperado de su amado, ignorando olímpicamente a los familiares y amigos que le vieron pasar.

Su energía comenzando a ser desprendida antes de que entrara a la habitación, observando la situación actual, acercándose de inmediato a su amado, colocándose a su lado. Tomándole de la mano una vez Yuma pudo verle, sonriéndole con culpabilidad una vez se centro en la situación.

Las puertas cerrándose entonces, dejando un futuro incierto a los presentes, quienes se colocaron cerca para estar atentos a cualquier llamado. Apenas atendiendo la llegada de Ena, quien quiso saber la situación actual, siendo informada rápidamente antes de ella tomar el mando por orden de Mira y Kazuma sobre el pueblo Astral. Aquello siendo recibido con humildad y serenidad, pasando a ser la suplente de Elifas al ver la ausencia del mismo, esperando que él siguiera con bien.

Siendo ajena a lo que realmente había pasado, encontrándose con los Guerreros de la Esperanza a la entrada del Palacio, atendiendo ella misma a los mas heridos. Sintiéndose angustiada al saber toda la delicada situación, rezando internamente para que todo siguiera tan bien como iba antes.

Alzando una plegaria que deseaba sea escuchada...

Esto siendo solo el preludio a lo que seguía, por que justo como lo proclamo en su momento Don Milenario, ese era el mundo real... Y no todo podía ser así de fácil.

Las estrellas solo brillaron un poco mas antes de opacarse, la brisa volviéndose tan fría como antes.

Todo era difícil...