Shingeki no kyojin no me pertenece, ya ni siquiera mi vida me pertenece.
Me disculpo por mi tardanza en actualizar, mi madre estuvo en coma durante dos semanas y luego falleció, lo cual me sacó de estar escribiendo durante algún tiempo puesto que no tenía cabeza.
Señalo que me sentía muy mierda el día que mi mamá cumplió dos meses de haber fallecido, y quizás queriendo combatir eso, metí ciertas escenas de relleno medio cursis que caen en lo OOC, pensé en borrarlas del cap y solo publicarlas en Facebook pero Odette Vilandra me dijo que las dejara. Pero no pretendo ponerme así de cursi todo el tiempo.
LA FIESTA
Mientras Keith Shadis se prometía fingir demencia, Hanji Zoe se sentía ilusionada, y abrumada de tanto, tantísimo.
Anka les había informado dos semanas atrás que a principios del mes siguiente tendrían que asistir a un evento con el Capitán Kenny. Les había guiado con una modista para que les hiciera la ropa para ese día, desde entonces también asistían a clases de baile de salón, y las chicas tenían que practicar el caminar y bailar en zapatos de tacón.
—Hanji tiene más modales y mejor conocimiento general. Me parece que será más adecuada para que esté conversando con el Capitán y sus colegas —Había sido la explicación de Anka. La adolescente no había imaginar de qué cosa podría hablar con hombres adultos, pero lo acató pensando que si ella no podía, Isabel mucho menos— Aprovechando que Hanji tiene cabello un tanto largo, considero que debería hacérsele un peinado elegante —Eso había dicho Anka, e Isabel se había ofrecido a peinarle y maquillarle, pero aunque ella supiera hacerlo, aun así no había tenido mucha experiencia desde que dejó las clases de belleza, por lo que había decidido practicar varias veces, para que en el día preciso todo saliera perfecto.
Normalmente Hanji no tenía muchos momentos de ocio, pero entre el estudio, las clases de baile, y las prácticas de Isabel de maquillarle y peinarle, apenas le daba tiempo de respirar.
Se sentía abrumada. Tenía muchas cosas que hacer y que pensar. Cosas vitales e importantes. Como sus planes, sus sueños. Seguir manteniendo buenas calificaciones en la escuela, luchar por darle una buena impresión a su benefactor, y su mente se concentraba más en Keith Shadis. En sus descansos de no pensar en Keith Shadis era cuando se daba el tiempo de pensar en todo lo demás.
Y se sentía ansiosa de estar actuando así, aunque tampoco sabía cómo parar.
Pese a que tenía una edad mental que superaba sus años, no dejaba de ser una adolescente en su primer enamoramiento.
Para entonces, había recopilado toda la información que pudo de Keith Shadis en una carpeta: En la biblioteca encontró un viejo periódico de la Universidad Tecnológica del Muro Sina, donde se hablaba de la reforma a los programas de Física y Química de las preparatorias de todo el país, la nota se acompañaba además, de una fotografía del Químico recibiendo un reconocimiento que posteriormente enmarcó. El profesor no era afecto a usar el internet para el ocio, por lo que no tenía cuenta en ninguna de las redes sociales de la época, aun así Hanji pudo conseguir fotografías, en los blogs de la preparatoria donde a veces se colocaban fotos anuales de los maestros, y también encontró algunas que subieron los distintos campus donde realizó un post-grado.
La parte sensata le decía que era una imposibilidad, que él era mayor, que quizás tendría alguna novia, alguna prometida, e incluso podría estar casado. Pero por otro lado, no se podía quedar sin intentar por lo menos que él la notara, que él pudiera recordarla como una gran estudiante.
Otra adolescente quizás se habría esmerado más en su arreglo; o habría subido el dobladillo de la falda hasta los límites permitidos por el colegio –e incluso más-; o usado maquillaje para resaltar las zonas que le favorecían; o habría intentado coquetearle abiertamente; pero Hanji no entraba en esos estándares.
Ella no era femenina, o al menos no en esa forma, por comodidad prefería usar el uniforme deportivo, que aunque se ajustaba en ciertas zonas de su cuerpo, quedaba disimulado totalmente por su bata de laboratorio; maquillarse le parecía algo superficial, y no le interesaba aprender a hacerlo; no se atrevería a coquetearle si no era capaz de mantener una conversación con él, y quería impresionarlo por quien era. Y la única forma que consideraba correcta y sincera para ambos, era con su inteligencia. Si por eso se mataba estudiando.
Era una chica "rara" para su edad. Una que prefería estudiar, en lugar de ver la sección de chismes del espectáculo. Incluso bañarse diario le parecía una pérdida de tiempo, y lo hacía solo hasta que Levi la amenazaba con lanzarla a la bañera llena de agua fría, cosa que de hecho pasó una vez y no fue nada agradable.
Luego de clases, Zeke estaba en su casa, se había quitado el uniforme y se había puesto otra ropa arguyendo que iría a hacer una tarea con Klaus.
Su abuela le miraba desde la puerta, sonriente, orgullosa de verlo, tan guapo, y tan alto que incluso sobrepasaba su altura.
Pero de momento sonreía por otro motivo más…
De que oficialmente era un adolescente.
—A mí no me engañas, jovencito —Dijo con indignación fingida— Te estás esmerando mucho en tu arreglo.
—Pero sí siempre me arreglo —Respondió con simpleza.
—Últimamente te estás engalanando más —El adolescente iba a decirle algo pero ella se le adelantó— Incluso diario te pones el perfume que supuestamente reservarías para ocasiones especiales —Zeke se quedó titubeando, lo había descubierto— ¿La conozco? —Preguntó en evidente interés.
—¿A quién? —Intentó fingir demencia.
—A la chica que te gusta —El adolescente tosió por la sorpresa, sin saber si negarlo o terminar admitiéndolo— Si es una chica, ¿verdad…? Yo no tendría problemas si fueras homosexual, pero tu abuelo…
—¡No, no, no, abuela! —La interrumpió— ¡No te preocupes! Sí es una chica.
—¿Y bien… la conozco? —Zeke terminó diciéndole que sí, e incluso le dio el hombre.
Graciela la recordaba, la chica había asistido a la fiesta del último cumpleaños de su nieto, y había desagradado totalmente a la matriarca de la familia Jaeger.
No había un motivo en especial, simplemente no era del tipo de jovencita que le gustaría que fuera la novia de su nieto. Le parecía demasiado "desfachatada" para su gusto.
—Es muy bonita —Dijo ocultando su desagrado, decidiendo que aunque no le gustara, esa era la chica que Zeke había elegido, y lo apoyaría en eso— Pero dime… ¿ya has intentado… "acercarte"?
—Sí —Dijo sonriendo, alegre de que -como siempre- su abuela le apoyara— Le he preguntado si quería ser mi novia.
—¿Y qué dijo?
—Que tenía que pensarlo —Graciela, sin poder evitarlo, se llevó una mano a la boca, luciendo terriblemente apenada— ¿Qué sucede, abuela…? ¿Es algo malo?
—Ay, mi vida —Murmuró apresurada.
Graciela se tomó unos segundos antes de empezar a hablar. Como queriendo buscar las palabras adecuadas.
—A veces uno se confunde en el amor. Sobre todo a tu edad, por las hormonas y la inexperiencia.
—Ve al grano —Le pidió, dándose cuenta de que solo le estaba dando vueltas al asunto.
—Pero si a la tercera vez te dice que aún tiene que pensarlo, es porque quizás no quiere decirte directamente que no.
Zeke lució confundido, y para ella que lo conocía demasiado bien, lució herido.
—¡Eso es estúpido! —Espetó Zeke, quien rara vez soltaba maldiciones delante de su abuela para no molestarla. Pero estaba demasiado dolido como para pensar en ello— Si no quiere ser mi novia, debería decírmelo directamente.
—Mi niño… Lo siento tanto… —Dijo triste y apenada. En seguida lo forzó a abrazarla, para acariciar su cabello, mientras él reposaba la cabeza en su hombro— No dudes en decirme si de algún modo puedo hacerte sentir mejor —Declaró en tono conciliador.
—¿Lo que sea…?
El día siguiente inició como cualquier otro dentro de la residencia de los Jaeger, con Serguei viendo el noticiario matutino y bebiendo café antes de irse a trabajar.
Al terminar colocó su taza en el fregadero, y aunque el día había iniciado como cualquier otro, le pareció que algo no cuadraba.
Normalmente era el último en salir por las mañanas, su esposa y su nieto se despedían luego de tomarse sus licuados, y de hecho ya se habían despedido, pero se dio cuenta de que no se encontraba solo en la casa.
—¿No deberían estar tú y Zeke de camino al colegio? —Le preguntó a Graciela, quien seguía sosteniendo el vaso de lo que había contenido "jugo verde".
—Normalmente sí, pero tu nieto subió a buscar algo y no ha bajado. Pero no te preocupes Serguei, aún es temprano.
—Bien… Pero dile que se dé prisa, no quiero que tengas que pisar el acelerador por un descuido de ese olvidadizo —Dijo dándole un segundo beso de despedida que ella se apresuró en responder.
Ella lució tranquila mientras su esposo salió de la casa, pero cuando la puerta se cerró, Graciela se acercó a la ventana para verificar que su esposo se fuera.
—Ya puedes salir de dónde estás —Dijo la mujer cuándo Serguei salió de su rango visual.
—¿Cómo supiste que estaba aquí? —Inquirió Zeke metiéndose a la sala por un pasillo.
—Yo siempre lo sé todo. Además pude olerte porque volviste a el perfume destinado para "las ocasiones especiales" —Replicó burlonamente.
—Es una ocasión especial… No todos los días me voy conduciendo al colegio.
—¡No lo digas como si fuera cualquier cosa! ¡Si tu abuelo se entera seguro nos mata!
—No nos matará… Nos dejará vivos para hacernos sufrir. A ti te pedirá el divorcio y a mí me castigará hasta que cumpla los treinta.
—Claro que no. Tu castigo comenzaría desde hoy… —Dijo entre risas nerviosas— Está bien.
»Subamos al auto antes de que me arrepienta.
Graciela había sido huérfana de madre, había vivido una niñez llena de carencias económicas y afectivas. De adulta tuvo dos embarazos, y ahora solo le quedaba su nieto.
Por eso le daba todo, y Zeke ni siquiera tenía que desear las cosas para que aparecieran en su cuarto, porque antes de siquiera pensar en pedirle a su abuela que si le compraba zapatos, ropa nueva, o el celular de moda, Graciela ya se lo había dado.
Y Zeke rara vez tenía que pedir algo.
Oh, pero cuando pedía algo.
El mundo ardía.
El problema no era precisamente que Graciela dejaría conducir a Zeke al colegio.
No era un tramo largo, de hecho el patriarca de la familia dio su aprobación para que Graciela le enseñara a manejar, y Serguei mismo lo había puesto tras el volante en distancias similares.
El problema era que Zeke quería conducir el viejo auto deportivo de su abuelo.
Y Graciela había aceptado. Aunque Serguei, no se lo habría prestado ni a dios.
—Este auto es el primer amor de tu abuelo, han estado juntos desde antes de que él y yo nos conociéramos. ¡Por las diosas…! Cualquier abuela creería que esto es una mala idea.
—Qué bueno que no eres cómo las demás abuelas —Murmuró acariciando el volante, a punto de encender el motor.
—Conduce con cuidado. Si le das un raspón… —Fue interrumpida.
—No te preocupes, tú me enseñaste a conducir.
—Precisamente eso me preocupa —Ambos se carcajearon con la broma.
Eran carcajadas de nervios, de diablura. Como las de los niños que están a punto de hacer una travesura tan grande, que les traerá un gran castigo si son descubiertos, pero pensar en el riesgo no tenía importancia, porque ya lo habían decidido.
—Ya abuela —Inició Zeke cuando pudo terminar de carcajearse— La camioneta es más grande y la he manejado bien, incluso en las calles angostas.
—Sí pero… —Fue interrumpida.
—Ya es tarde para arrepentirse —Dijo justo un segundo antes de encender el auto.
Graciela Jaeger asistía a clases de yoga. Estas iniciaban justo al mismo tiempo que las clases de Zeke. Por eso todos los días lo dejaba muy temprano en el colegio. Para poder irse con calma sus clases.
Pero con lo mucho que habían alargado su salida de la casa, si bien no llegaron tarde al colegio, sí llegaron a la hora de más congestión vehicular en la entrada.
Afortunadamente Zeke pudo esquivar los demás autos y descendió del vehículo solo llamando la atención por el hecho de ser un estudiante manejando un viejo carro deportivo, y no por un choque.
—¡No inventes, Zeke! —Bramó Klaus acercándose mientras su amigo se bajaba del vehículo— ¿Qué haces manejando esa preciosidad…? ¡Ese carro debe valer más que tú!
—Al menos para mi abuelo… Si se entera que toqué su deportivo me mata —Respondió, hablando tan en serio, pero al mismo tiempo tan sonriente.
Graciela lo miraba con oculta ternura.
El día anterior, cuando lo vio dolido, se le partió el corazón.
Era su niño, ¡su vida! ¡Y ya había sufrido demasiado para ser un muchachito de dieciséis! Si por eso lo protegía, por eso lo mimaba y le cuidaba, aunque por momentos pareciera excesivo, ¿pero cómo no hacerlo? Era el único al que le podía entregar todo su amor maternal, y lo consideraba necesario para compensar el sufrimiento del pasado.
Y haría lo necesario para devolverle la sonrisa.
Claro que Zeke anduvo feliz con los cuchicheos, con los dedos que le señalaban mientras pasaba por el colegio durante ese día, alumnos incluso mayores hablaban de lo mismo, de cómo él había llegado manejando.
Y estaba tan feliz que luchaba por contener la sonrisa durante la clase de Keith Shadis.
—Creo que amanecí de buenas —Dijo el docente casi al terminar la clase de física— Tan de buenas que haré algo insólito… Le daré un punto a quien logre despejarme la "t" en la siguiente formula.
Inmediatamente escribió: v=d/t
Hanji bajó la vista a su cuaderno para intentar hacer el despeje de forma correcta antes de exponerse a otra burla del maestro, mientras tanto Zeke y Klaus levantaron la mano.
—Jaeger, tú ya tienes un punto, le daré oportunidad a Becher —Dijo mirándolo para invitarlo a responder.
—t=v/d —Respondió Klaus.
—No —Replicó el maestro de forma brusca— ¿Cuál es tu respuesta, Jaeger? —Zeke se quedó sin habla— No me digas que ibas a responder lo mismo —Aunque pareció pregunta, fue más bien un regaño— Qué vergüenza con ustedes, ni siquiera se dejan ayudar —Giró la vista para notar que alguien más había levantado la mano— Zoe, no estamos jugando adivinanzas, así que más te vale responder bien a la primera.
—t=d/v.
—¿Y cómo puedo estar seguro de que sí eres digna de ganarte el punto?
—Usted lo prometió, y di la respuesta correcta —Replicó Hanji, a quien le temblaba la voz a causa de recibir tan fijamente la mirada del objeto de sus delirios.
—¿Cómo sabes que tu respuesta es la correcta?
—De haber errado me lo habría hecho saber en seguida.
—Sí pero, pudiste adivinarlo, y yo preferiría darle el punto a alguien que sí razona, ¿o acaso puedes demostrarme que usaste el intelecto?
—Bueno, pude reconocer la fórmula que nos dio a despejar: velocidad es igual a distancia sobre tiempo, nos pidió despejar la fórmula para obtener el tiempo y al hacer el despeje decidí responder hasta ver razonable que el tiempo se calcula dividiendo la distancia entre la velocidad. ¿Me equivoco acaso? —Por esta vez Hanji sonrió, segura de ver que podía demostrarle cuan inteligente era.
Keith Shadis tuvo que darle el crédito, nadie parecía haber podido reconocer la formula antes, ni siquiera porque era lo que habían aprendido unos días atrás. Sin responder todavía, se fue a sentar mientras tomaba su bolígrafo, para marcarle un punto a Hanji. Ella sonrió al deducir lo que estaba haciendo, y él notó su sonrisa.
—Pareces muy satisfecha de haber obtenido un punto de manera tan tonta —Dijo aparentando un tono desinteresado— Te tardaste en responder.
—Cierto, pero si esto fuera el salvaje oeste, mis compañeros habrían desenfundado rápidamente, pero fallado al disparar. Yo quizás me tardé, aunque di en el blanco.
—Pues felicidades —Dijo con notorio sarcasmo mientras metía sus cosas a su maletín— Acabas de ganarte una décima para el examen que seguramente vas a reprobar— Dijo para colgarse su maletín, de pasada borró lo que había anotado y se llevó su borrador y sus marcadores con los que escribió en la pizarra.
Como si tuviera el tiempo cronometrado, justo cuando salía por la puerta, sonó el timbre que indicaba el inicio del receso.
—¿Vieron la cara que tenía Hanji cuando salió el maestro Shadis? —Preguntó Flagon, con evidente pena ajena durante el receso.
Zeke por el contrario, se rio e inevitablemente escupió su refresco al suelo.
—A Hanji no pareció importarle que él le estuviera ofendiendo —Agregó Sayram.
—Más bien parece que ella escuchó: "Eres el amor de mi vida" —Dijo Zeke antes de reírse de nuevo, y pese a que su voz ya era un tanto grave, la hizo sonar más ronca al cambiar las palabras del maestro, en un intento de imitar su talante.
El hijo de Grisha, disimuladamente notó que Klaus no participaba en las bromas, y se dio cuenta de cuanto trabajo le estaba costando fingir demencia.
«No es mi culpa si este bruto no intenta acercarse a Hanji» Se dijo Zeke.
Y hablando de acercarse, el hijo de Grisha notó que la chica que le gustaba andaba cerca. Se disculpó con sus amigos, pero había algo que tenía que arreglar.
—Marlene —Llamó Zeke, a la chica rubia— ¿Podemos hablar un momento?
—Sí, claro —Lo guio hacia unos pasillos aledaños— ¿De qué quieres hablar?
—Quería saber qué has pensado, de si ser mi novia o no —Decidió quitarse esa duda. Ya le había rechazado una vez que había preparado un lindo escenario, por lo mismo no quiso tomarse la molestia de crear otro.
—Aun necesito pensarlo —Zeke, pese al dolor sentido, sonrió.
—No te preocupes.
«Ni creas que voy a preguntarte una tercera vez» Se lo prometió a sí mismo.
Claro que le dolió, pero envió el dolor muy al fondo de su corazón. Ese día llegó a la escuela conduciendo un carro precioso, traía la moral demasiado alta como para quedarse dolido por algo como eso, simplemente se dijo que no valía la pena. Pese a todo no fue descortés con la chica.
—Nos vemos más tarde —Se despidió Zeke— Tengo que volver con mis amigos.
—Igual yo.
Al despedirse de ella, dejó que se adelantara. La vio casi lanzándose a los brazos de Mike, quien como siempre, no dijo nada ante las muestras de afecto tan explosivas de la chica.
«¿Me habrá rechazado porque le gusta Mike?» Se preguntó, al final negó con la cabeza. Marlene le había dicho que no, y era todo lo que necesitaba saber. No valía la pena darle más vueltas al asunto.
Aun así iba tan metido en sus pensamientos que no se daba cuenta de que alguien le hablaba.
—Zeke… Zeke… Zeke… —Llamaba Klaus —Hazme caso, maldito simio.
—¿Qué quieres?
—Necesito que me ayudes —Su interlocutor se sorprendió con eso, Klaus normalmente no era alguien que admitiera algo así, y evidentemente se lo estaba comentando porque esperaba recibir ayuda.
—¿Con qué?
—Con Hanji… Dame ideas para que al menos sepa que existo.
—¿Acaso no te das cuenta de lo embobada que está con el maestro de física?
—No es como si realmente Hanji tuviera alguna posibilidad con él.
Zeke no consideraba que Klaus y Hanji pudieran ser compatibles, por eso dudaba si "ayudar" o no, aunque Klaus tenía un punto: Hanji no tenía ninguna oportunidad con Keith, jamás se iba a interesar en ella, y además era muy viejo, Hanji debería mejor enamorarse de chicos de su misma edad.
Aunque, dada su historia con Marlene, tampoco se sentía digno de ir dando consejos.
Pero como por cosa de adrede, justo en ese momento vio a Hanji, caminando acompañada de Isabel, y dando vistazos al profesor Shadis que conversaba con el subdirector.
La adolescente le miraba con una especie de adoración. Como si Keith Shadis fuera su salvador, su ídolo y su todo. Como si ella esperara recibir todo de él, y era estúpido esperar algo así.
Decidió cooperar, pero no precisamente por hacerle el favor a Klaus, sino a Hanji.
—No te prometo nada, pero si se me ocurre algo te aviso —Dijo Zeke.
Cosa que de hecho sucedió, a la salida.
—Mike, profesor Erwin —Llamaba Zeke, los aludidos se detuvieron. Si bien ambos estudiantes no eran precisamente amigos, tampoco se llevaban mal— Disculpen, le quiero regalar a Hanji algo que le guste, ¿me podrían dar ideas? —El maestro de historia le comentó que a Hanji le había dado por querer leer todos los libros de un fallecido autor Erdiano del cual dio su nombre— ¿Hay algún libro en especial?
—"Maten al colosal" —Replicó Mike— No lo ha podido conseguir —Había visto que Hanji preguntaba en cada lugar donde exhibían libros usados, pese a que le habían advertido que incluso nuevo sería raro que lo encontrara en librerías de Stohess. Así que Mike decidió comentarlo porque supuso que Zeke (o su abuela) podría conseguirlo.
De hecho así fue. Más tarde estaban en la librería de un centro comercial.
—Tenemos ejemplares en la sucursal de la capital, aunque si usted lo paga lo tendrá aquí en dos días —Informaba la empleada.
A Klaus no le quedó otra más que tomar un poco de lo ahorrado en una alcancía para poder comprar el libro.
Zeke, al día siguiente, para no arriesgarse a que Levi quisiera golpearlo antes de tiempo, se acercó a Hanji en un momento en el que solo Isabel y Farlan estaban cerca.
—Oye —Reprimió llamarle "cuatro ojos" como casi siempre hacía— ¿Isabel y tú no querrían ir a comerse un helado al parque conmigo y con Klaus? —La pelirroja estuvo a punto de responder por su amiga, pero Hanji se adelantó.
—En estos días no puedo, estoy yendo a clases de baile por las tardes.
—Ah, entonces en otra ocasión —Replicó el Jaeger, educadamente.
Aunque, pensándolo bien, eso le dio una idea.
—Klaus, nos vemos en la tarde en casa de Frederick, se me acaba de ocurrir otra cosa.
Frederick Hoffman era un buen amigo de la familia Becher. La clase de hombre que no era precisamente influencia para los hijos de nadie: soltero, bohemio, sin trabajo fijo, amante de las motocicletas y el buen vino.
Cuando se descubrió que el patriarca de los Becher tenía una amante, Zeke andaba de viaje con sus abuelos, así que Klaus no podía contar con él de forma presencial, por lo que decidió intentar sobrellevar su pena sin hablarlo.
Se sentía fatal, no quería estar en casa, deseaba un escape de las disputas a todas horas entre sus padres, y lamentaba no poder llamarle a su mejor amigo para suplicarle que le dejara quedarse en su casa, irse al cine, o cualquier otra distracción.
Fue tanta su desesperación que una noche terminó llamándole a su padrino.
—Frederick.
—¿Qué pasa Klaus? —Preguntó, al escucharlo hablar como si estuviera conteniendo el llanto, y sobre todo por la hora.
—¿Puedo ir a tu casa? —Y terminó actualizándolo de los eventos de los últimos días, e incluso Frederick pudo escuchar que los padres de su ahijado discutían.
—Con una condición… Nada de venirte sin avisar a tus padres. Ve llenando tu mochila de ropa, en diez minutos voy por ti.
El adolescente no lo pensó dos veces. Vació los libros de su mochila llenándola con los cambios de una semana, el cargador de su celular, un cepillo de dientes y sus sandalias de baño.
Exactos diez minutos Frederick hablaba con su padre a las afueras de su casa.
—Walter... No pretendo juzgarte.
»Entiendo que tú y tu esposa necesitan hablar, pero te juro por dios que su disputa se escuchaba hasta acá, y si yo me tensé de escucharlos, no me puedo imaginar lo mal que lo están pasando tus hijos.
—Siento mucho que tuvieras que escucharnos.
—Mira. Klaus me llamó para ver si lo recibía en mi casa, y creo que es buena idea que envíes a tus hijos fuera unos días, mientras tú y tu esposa deciden si separarse o no.
—No creo que eso haga falta, cuando le diga a Keila que nuestra disputa se escucha hasta afuera, se va a calmar.
—Sí pero, creo que si Klaus está pidiendo irse, es porque sencillamente no soporta estar aquí, sabiendo que sus padres quizás se separarán…
»Deja que se distraiga un poco, está en la edad difícil, y si le prohíbes despejarse de esta manera, luego podría caer en drogas u otras cosas.
Walter al final terminó aceptando, se disculpó con su hijo mientras le abrazaba antes de dejarle irse de la residencia.
Caminando un par de cuadras llegaron a la casa del adulto, quien le pidió subirse detrás de él en la motocicleta.
—¿Eh?
—Me salió un trabajito para pasado mañana. Justo me llamaste cuando casi me iba. Así que, disfruta del viaje.
Frederick era operador y soldador de maquinaria pesada, no tenía trabajo fijo, pero ganaba muy bien cuando trabajaba.
Viajaron en motocicleta hasta el amanecer, durmieron unas horas en un motel del Muro Rose, al mediodía siguiente pescaban en Karanesse, y llegaron a tiempo para disfrutar del ocaso en la playa del Muro María.
—¿Klaus? —Llamó Zeke acercándose. Sin querer lo había reconocido de lejos— ¿Qué haces acá?
—Ay simio —Le respondió "cariñosamente" en referencia a una foto donde lo vio disfrazado de ese animal— No tienes idea.
Pese a que Frederick había viajado al Distrito Exterior Este del Muro María por trabajo, aun así quiso hacer que su ahijado disfrutara de la mejor semana de vacaciones. Todo fue gracias a que supo acomodar sus tiempos, y a que realmente no tenía prohibido llevarse a Klaus al trabajo.
Incluso le pidió a Graciela permitirle que Zeke pasara el último viernes con ellos, aunque al principio, ella estaba reacia a aceptar.
—Se ve que usted quiere mucho a su nieto, pero seguramente disfrutará de una noche a solas con su esposo. No sé, de ir a cenar, a bailar, al teatro o a la playa —Graciela no pudo evitar sonreír levemente ante la idea.
—No quisiera que mi nieto fuera una molestia.
—No lo será, veremos una película los tres.
—Está bien, pero solo será esta noche.
Desde entonces Klaus no dudaba en irse a la casa de su padrino, y este siendo tan permisivo, y sabiendo que podía el muchacho podía "necesitar" ir a su casa incluso cuando él no estuviera, le dio copia de las llaves de su casa, le asignó un cuarto a modo de espacio personal, y le dio luz verde para que incluso llevara a Zeke –le había terminado ganando aprecio al chico-. Y tampoco le puso peros cuando le pidió permiso para llevar a alguien más: a Marlene, o a cualquier otro compañero. Aunque no era frecuente que invitaran a alguien más, porque lo sentían como un lugar privado.
Graciela a veces permitía que Zeke durmiera allá en los fines de semana. Su nieto había decidido decirle unas cuantas verdades para que le dejara irse. Keila había quedado bastante irritable luego del divorcio, por eso mejor casi siempre se iban con el padrino de Klaus, y el que el hombre le hubiera parecido "responsable" a Graciela era un punto a su favor. La abuela desconocía que Zeke y Klaus a veces dormían solos en aquella casa, pero él le había mentido por la libertad que tenía allá: se desvelaban viendo los canales "candentes" en la televisión, fumaban cigarrillos y ojeaban las revistas para adultos que Klaus le había tomado a su hermano mayor. Claro que si Graciela hubiera sabido que ellos no siempre estaban acompañados en esa casa, habría pensado que hacían cosas peores, y por lo mismo Zeke había decidido no mentirle en todo, por si acaso alguna vez Keila mencionaba delante de Graciela que los chicos casi siempre dormían en casa de Frederick. No le había dicho la verdad, aunque tampoco le había mentido en todo.
El que estuviera Frederick tampoco representaba una diferencia real, solo tenían que satisfacer "sus curiosidades" (la pornografía y los cigarrillos) de manera más escondida, por lo demás el adulto tampoco se aseguraba de que durmieran temprano, incluso era el primero en llevarlos a comprar comida "chatarra".
—¿Por qué tenemos que incluir a Mike? —Preguntaba Klaus ya estando en la casa de Frederick.
—Porque se verá muy raro si solo somos tú y yo, aparte quiero evitar que Levi Ackerman nos envíe al hospital, ya me pasó una vez y preferiría que no me pasara de nuevo.
—Pues sí pero, es uno de los mejores amigos de Hanji, además es muy alto, ¿y si Hanji se fija en él en lugar de fijarse en mí?
—¿Qué más da…? Si de todos modos Hanji no te mira a ti si no a Shadis, y eso no te ha detenido.
»Además, es mejor que tengas a los amigos de Hanji cerca, y será más fácil si primero te acercas a Mike, Farlan también importa, pero es demasiado cercano a Levi.
—Isabel —Llamó Hanji cuando estuvieron a solas en el cuarto— ¿Has estado bien? Te he notado distraída.
—Solo estoy cansada —Respondió con evidente fastidio.
—¿Segura? No diste una ni en la clase de química ni en la clase de física.
—Es que me parecen materias muy difíciles.
—Sí necesitas orientación…
—Solo quiero un respiro —Le interrumpió— Sé que has estado practicando más que yo, pero tú eres muy inteligente, a ti no se te dificulta aprender nada.
—Recuerda que tendremos los exámenes en dos semanas.
—Y me preocupa no tener suficiente tiempo para estudiar.
Hanji estaba segura de que Isabel no le estaba diciendo todo, pero no le vio dispuesta a hablar.
—Hablaré con Anka —Prometió.
Más tarde se verían con la oficial para la prueba de vestidos.
La auxiliar acostumbraba llegar diez minutos antes de la hora citada, fue el momento en el que Hanji decidió hablar con ella. Bajó antes que los demás para poder conversar a solas, y la encontró sentada, hablando por celular con el auricular inalámbrico que tenía en el oído.
—Oficial Waltz, me arregla eso antes de que llegue al cuartel, o personalmente iré a patearle el trasero —Hablaba enérgica— Y Créame, eso no será nada con lo que el capitán Kenny le hará si se entera de su error. Buenas tardes —Y le colgó.
Hanji, apenas iba a hablarle cuando volvió a sonar el celular, y Anka hizo un movimiento con el que la adolescente supuso que contestó la llamada, aunque lo dudaba al principio, lo confirmó cuando la adulta inició a hablar.
—No, señorita, yo dije negro brillante, no mate… Corríjame eso por favor… Sí, sí, pasaré mañana para recogerlos… Gracias —Colgó.
—Oficial Rheinberger —Llamó Hanji, la mujer volteó, pero al sonar el teléfono la oficial por reflejo se asomó para ver cuál era la llamada entrante.
—Disculpe señorita, no puedo ignorar esta llamada —Dijo antes de contestar— Dígame capitán.
Kenny contestaba del otro lado de la línea. Hanji lo supo por el tono respetuoso que usó la mujer al contestar. Le mataba la curiosidad, habría querido por lo menos escuchar la voz del hombre que conocería en unos días, pero la única que le escuchaba era la mujer del auricular.
—Necesito que le envíes una botella de vino de mi parte —Decía Kenny— Con un mensaje.
Dicho esto, un hombre que parecía un poco mayor que Anka, se acercó haciéndole señas, como queriendo que interrumpiera la llamada.
Anka le dio una mirada molesta mientras tomaba su bolígrafo y su libreta de notas. Aunque su semblante denotaba irritación, su voz seguía sonando calmada.
—¿Qué cosa dirá la tarjeta…? —Comenzó a anotar el mensaje, al terminar cerró el cuaderno y lo metió en su bolsillo trasero— No se preocupe, capitán, me aseguraré de que su encargo sea entregado mañana a media tarde…. Hasta luego —Dijo antes de colgar. Luego suspiró molesta, mirando al otro adulto.
—Gustav… ¿Se puede saber qué es tan importante como para que pretendas que interrumpa una llamada con el capitán Kenny? —Preguntó, siendo notable el esfuerzo por moderar su voz e impedir que sonara a ladridos enardecidos.
—Acaban de hablar del salón que reservaste, nos han cancelado.
—Ay, no puede ser —Dijo masajeándose la sien— La decoración, los muebles, el banquete. Todo está contratado para ser llevado a ese lugar. ¡¿Qué mierda les pasa?!
»Dame el número, voy a llamarles en este instante.
Gustav se lo pasó, y mientras ella espera a que entrara la llamada, él inició a masajearle los hombros.
—Señorita, soy Anka Rheinberger… creo que hubo una confusión, hice una reservación para el segundo sábado del mes entrante, y me dice mi auxiliar que llamaron para cancelarnos… señorita, hace dos semanas me dijo que la fecha estaba disponible, incluso ya le hice el pago… Ajá… ¿así que me están cancelando por una boda…? Ah… Mire, ¿Cuánto le van a pagar ellos…? Bien, le ofrezco tres mil kyojins más de lo que le pagarán, y no se le ocurra cancelarme de nuevo, el anfitrión de la fiesta es el jefe de la policía militar, y solo bastará una orden mía para que le clausuren el lugar. ¿Entendido…? Gracias, mañana le mando un cheque por la diferencia— Colgó.
—¿No había gente a la que le podías pagar para que te organizara el evento? —Preguntó Gustav.
—Ya sabes que no se puede confiar en cualquiera. Además, ningún organizador hubiera aceptado organizar un evento en apenas un mes.
—¿Te traigo un refresco? —Ofreció Gustav.
—Sí, refresco de cola y unos panecillos glaseados. Necesito todo el azúcar que me pueda entrar —Suspiró. Gustav se alejó y fue entonces cuando notó que Hanji seguía allí— ¿Qué era lo que tenía que decirme?
—Bueno… yo —Estaba incómoda de verla tan tensa. Le apenaba pensar que le agregaría un problema más a la lista— Quería saber si es tan necesario que Isabel y yo aprendamos a bailar.
—No es tan necesario que aprenda Isabel, pero usted definitivamente sí. Será la invitada especial del capitán Kenny, hombres poderosos podrían querer bailar con usted y no querrá hacerlo mal.
—Bueno, en ese caso, me esforzaré por aprender.
—Me alegra —Comenzó a ponerse de pie ya que Gustav se acercaba con lo solicitado.
—Despulpe, oficial —Inicio Hanji— ¿De qué se supone que hablaré en la fiesta con el capitán Kenny…? Levi es el único de la casa que lo conoce, y no me responde cuando le pregunto cómo es nuestro benefactor, y usted trabaja para él, así que debe conocerlo bien.
—No se preocupe por la fiesta, estoy segura de que usted sabrá que hacer.
A la tarde siguiente, la oficial Anka, usando sus influencias como segunda al mando del jefe de la policía militar, pudo programar una cita para poder recibir intensa sesión de masaje al día siguiente de la gran fiesta.
Mientras tanto seguía en la oficina, haciendo trabajo de escritorio.
Debido a su puesto respetable, eran pocos los que se atrevían a entrar a su oficina sin avisar.
La puerta se abrió repentinamente, pero Anka no dijo nada. La visita entrante era la única persona a la que ella no le podía dar órdenes directas.
—Hola, Anka… —Inició Kenny— Me acaba de llamar el propietario del "Liberio's", un salón de eventos de Stohess, para disculparse por la confusión y para decirme que no me preocupe, que la fecha acordada está disponible, y que esperan que disfrute de la fiesta.
—Bueno… Usted una vez dijo: "Cuando tienes un poder, debes usarlo, sino lo usas, entonces para qué lo tienes" —Kenny no pudo evitar reírse un poco al ver que su auxiliar había aprendido su forma de pensar. No quiso agregar más.
—¿Enviaste el vino como te lo ordené? —Preguntó, con fingido desinterés.
—Hice algo mejor… Alguien de la servidumbre me dijo que el joven Reiss sí gusta del vino, pero que sería mejor enviarle un arreglo frutal.
—¿Un arreglo frutal? —Preguntó, sin entender de qué hablaba.
—Son muchas frutas, encajadas en palillos. Da la ilusión de ser un adorno pero, comestible… —Sacó una fotografía de un cajón— Este es el que le llegó.
—¿Esta es la cosa más ridícula, cursi y nefasta que se te pudo ocurrir enviarle?
—Bueno pero esa cosa ridícula, cursi y nefasta le gustó mucho.
—¿En serio? —Preguntó sin podérsela creer.
—Claro, Capitán. Llamó para agradecerle personalmente por el detalle, le comenté que usted estaba ocupado y sonó un tanto triste… Me dejó el número de su celular —Kenny con sorpresa veía la nota extendida con el número a la vista.
—¿Crees… que solo quiera agradecerme?
—Me parece que espera recibir una invitación a salir. Aunque debo advertirle que él joven Reiss es muy especial. Seguro querrá que usted pase por él mañana a las cinco.
—¡¿A las cinco?! Creí que tenía veintiséis, no dieciséis.
—En realidad tiene treinta.
—¿Qué?
—Que si bien el joven Uri aparenta menos edad de la que dice tener, en realidad tiene treinta, cumplirá treinta y uno a fines de año.
—Y si ya es un hombre, ¿entonces por qué se pone tan mojigato?
—Bueno, capitán. Por lo que me dijeron de él, no es un treintañero virgen, pero tampoco acepta salir con cualquiera, incluso podrían pasar meses enteros antes de permitirle llegar "más allá". Así que, si eso no es para usted, quizás deba llamarle y decirle que su "torpe" asistente le envió el arreglo a la persona equivocada.
Anka había dejado la escuela de leyes para dedicarse a la milicia. Al entrar a la policía militar, su sueño había sido atrapar criminales. Y allí estaba, años después, convertida en la asistente del jefe de la policía. Claro que todo era distinto a como soñó: delegaba funciones, negociaba con ciertos criminales, atendía asuntos personales de su jefe como el cuidado de su sobrino y sus allegados, había reprendido al protegido del jefe de la policía, e incluso había aconsejado a un hombre mucho mayor que ella, que si quería avanzar con el niño de los Reiss, tenía que ir en serio, o ya de plano retroceder.
Claro que todo era muy distinto a cómo lo había soñado, y extrañamente, no se arrepentía de nada.
Mientras tanto Kenny seguía en su oficina, debatiéndose si llamarle o no a cierto jovencito de familia noble.
Su oficina estaba lustrosa, con una computadora de las más modernas, aunque él casi no supiera usarla, aunque solo fuera capaz de cambiar el fondo de pantalla sin ayuda. El fondo que por cierto, era una imagen de Levi con una mueca de incomodidad ante su último pastel de cumpleaños.
Al final decidió asumir las cosas como hombre.
Tomó su celular y marcó el número proporcionado por Anka.
«Hola. Casi no cruzamos palabra pero coincidimos en la boda de los Walt. Me gustaría que nos conozcamos…» Leía un jovencito rubio una y otra vez la nota que le había llegado junto al arreglo frutal que ya casi estaba terminando de comerse. También le habían anexado los datos y el número de contacto para localizar a quien le había enviado el arreglo.
Su celular de pronto comenzó a sonar. Al ver el número desconocido se emocionó de pensar que la llamada entrante era de quien le había enviado el arreglo y la nota.
—Bueno.
—Hola… soy el que envió el arreglo. Solo quería decir que mi asistente cometió un error y lo envió a la persona equivocada.
—¡Ay, qué pena! ¡Me lo comí todo…! Pero si me da sus datos en este mismo instante le hago una transferencia.
—Entonces te gustó el arreglo.
—Sí, es una lástima, la verdad estaba precioso.
—Qué bueno, tontito, porque sí era para ti.
—Pero qué bromista me salió usted, señor Ackerman. Casi me mata de un susto —Dijo con fingida indignación.
—Je, Je. Solo quería reír un poco… También quería invitarte a comer algo mañana. ¿Aceptas?
—Claro que sí… Le enviaré mi dirección en un mensaje de texto. Recójame a las cinco.
—¿Y a dónde quieres ir?
—No sé… Pero si fue tan ingenioso para enviarme un arreglo frutal, seguro que se le ocurrirá un buen lugar —Se despidieron y colgaron.
—¿A dónde mierda se supone que lo voy a llevar? —Preguntó Kenny casi en seguida de entrar a la oficina de su subordinada.
—Ya le hice la reservación para mañana a las 05:30, en el "Marylean's pizzas" —Dijo dándole una hoja con la dirección— Le solicitan estar diez minutos con anticipación, tendrá tiempo de recogerlo y llegar.
—¿Y tú como diablos supiste que decidí invitarlo a salir?
—Hace unos minutos fui a su oficina para llevarle unos documentos para que me los firmara —Dijo extendiéndoselos— Pero lo vi muy entretenido hablando por celular, y sin querer escuché lo que dijo— Anka, por supuesto, omitió decirle que lo vio sonreír como el muchachito que hacía mucho tiempo había dejado de ser.
Kenny, visiblemente incómodo, únicamente firmó los documentos y se marchó.
Uri mientras tanto recibió de uno de sus hombres una carpeta que contenía fotografías e información del jefe de la policía militar. Quedó fascinado con lo que vio, y en seguida recordó que sí lo había visto en la boda, pero entre los círculos de amistades de uno y de otro, había sido imposible acercarse.
De pronto se encontró una disyuntiva.
—¿Y qué se supone que voy a usar mañana? —Con ese cuestionamiento, fue corriendo a revisar su grandísimo guardarropa.
Nueve días después, llegó el día de la gran fiesta.
A Hanji y a Isabel se les había indicado tomar una ducha temprano debido a que necesitarían muchísimo más tiempo para estar listas. Hanji incluso lo acató sin rechistar.
Luego de bañarse, ambas se pusieron ropa casual y ligera. Isabel maquilló y peinó a Hanji mientras se llegaba la hora de ponerse el vestido. Anka había indicado que Hanji debía de estar peinada y maquillada antes que la pelirroja, porque iniciarían a vestirla primero ya que su vestido era más laborioso de colocarse, la pelirroja maquillaría un tanto más a su amiga que a sí misma, por indicación de la auxiliar directa de Kenny, y le recogió su cabello en un moño dejando un par de mechones de su frente acomodadas a cada lado. Ella, por su parte, se haría su clásico peinado de dos coletas.
—Menos mal que ya es hoy el día —Dijo Hanji, pensando que había finalizado el periodo de tanta abrumación, de clases de baile y tensión por la reunión futura.
—Todavía no se relaje, señorita Hanji. El día será largo, aunque valdrá la pena —Declaró Anka, que recién acababa de llegar para ayudarle a vestirse, por su parte ella portaba un traje sastre.
Hanji no agregó más. Por suerte Isabel ya había terminado su labor y pudo peinarse y maquillarse antes de ponerse su propio vestido, Anka procedió entonces a ayudar a Hanji. Había querido estar presente durante la prueba de vestido frente a la modista, y había puesto atención en todo para que llegando el momento, supiera qué hacer.
El vestido de Hanji era color malva, de tirantes y escote discreto en forma de corazón, entallado en la cintura, y una falda amplia con holanes, tan amplia que tenía que usar un fustán debajo. El de Isabel era negro, y de corte más sencillo.
La oficial y la adolescente se quitaron los zapatos, para no maltratarlo por si lo pisaban por accidente. Luego la jovencita se subió a un banquillo para que Anka le amarrara el fustán a la altura del ombligo, mientras tanto, Hanji se desnudó el torso. Por supuesto que sintió pena, pero fue mucho mejor desnudarse ante una mujer que al menos veía de vez en cuando, que cuando tuvo que hacerlo frente a la modista durante la prueba de vestido. Posteriormente Hanji se arrodilló y colocó sus manos por encima de su propia cabeza (sus antebrazos quedaron frente a su rostro), para facilitar que Anka le introdujeran la falda por arriba, y prevenir que el maquillaje quedara impregnado en la falda, al evitar rozar el rostro.
Después de haber bajado la falda, la oficial se aseguró de que las costuras laterales quedaran centradas, y procedió a terminar de cerrarla.
Como si lo anterior no pareciera suficiente ceremonia, colocar el corsé (corset), fue otro extenso ritual en el que incluso Isabel tuvo que apoyar un poco, al menos ayudando a sostener la prenda mientras la oficial metía el listón entre cada agujero. Anka pudo finalizar sola ajustando la prenda una y otra vez, procediendo a meter el sobrante del listón por dentro del corsé. Al final, Anka tuvo que revisar que cada pliegue de la falda estuviera en orden, y habiendo dando el visto bueno, se alegró de haber terminado justo a tiempo, y de que Isabel ya estuviera lista.
Hanji sentía que era todo menos ella misma, lucía como una jovencita criada en medio de una familia ricachona. Su vestido llamaba mucho la atención en comparación al que Isabel usaba, tanto por el color como por el estilo. Sin embargo decidió fingir no darle importancia porque se había prometido comportarse a la altura.
Al final, salió de la habitación ante las miradas asombradas de Farlan y -más disimuladamente- de Levi. Claro que antes le habían visto maquillada, y a veces peinada, pero no era lo mismo cuando esto también se combinaba con ropa elegante y bella.
—¡No me vean así! —Espetó un tanto irritada— Esto ya es bastante incómodo para que ustedes me vean así.
—Es que si no te conociera… —Inició Farlan, pero en seguida calló, no quería decir nada de lo que pudiera arrepentirse después.
—Será mejor irnos —Indicó Anka. Subieron a la furgoneta. La auxiliar de Kenny iba de copiloto. Gustav fungía como chofer y guardaespaldas de todos.
Hanji llevaba puestos los zapatos bajos del diario, Anka se lo había indicado.
—Le daré otros en la fiesta —Fue su explicación— Seguro no querrá cansarse antes de tiempo —Y no agregó más.
Juntos llegaron a las afueras del salón de eventos "Liberio's". Hanji no tenía idea de cuanta gente estaría presente, aunque le pareció que el lugar no era tan grande como para abarcar a todos los conocidos que podría tener el Jefe de la policía Militar, pero supuso que más bien era una celebración privada.
Pese a que era temprano, dentro del salón se veía una oscuridad acogedora.
Hanji tenía el pulso acelerado. No importaba si Anka y Farlan le dijeron muchas veces que no se estresara, no podía dejar de sentirse nerviosa de conocer al Capitán Kenny.
Le estresaba pensar que algo saliera mal, ¿y si ella no era de su agrado? ¿Y si él le retiraba su apoyo?
Le preocupaba que él decidiera echarla de la casa, no por tener que valerse por sí misma, sino por tener que alejarse de sus seres queridos. De Isabel, de Farlan, y de Levi.
Al cruzar la puerta, momentáneamente la preocupación quedó de lado. El lugar atrajo su atención.
El lugar de honor sin duda estaba decorado de forma más extravagante que las mesas de los invitados, no por eso no pudo evitar mirarlas. Hanji de momento no razonó que esto no era acorde a la fiesta ofrecida por el jefe de la policía militar, pero su mundo se paralizó al ver que en las mesas había lo que la gente común creería simples recipientes, pero que en realidad eran instrumentos de laboratorio.
Cinco matraces Erlenmeyer de distintas alturas acomodados en un círculo, siendo acompañados también una probeta de más altura que todos los matraces, y había velitas apagadas esparcidas en la mesa. Los matraces y la probeta fungían como floreros de rosas color malva. A Hanji le pareció que pudieron usar algún tipo de químico o pintura, porque sin duda el color no debía ser natural en esas flores. Los arreglos no eran muy altos, llegaban a la altura de la barbilla de los invitados. Las mesas tenían color plata sobre manteles negros en tonalidades brillantes. Y por secciones había globos plata, negros y blancos de tonalidades brillantes.
Hanji no era amante de la decoración pero, la combinación le había encantado, sobre todo en el sitio de honor, que entre persona y persona había una probeta con flores. De fondo había una tela azul oscuro con luces pequeñas (que daban la ilusión de un cielo estrellado). Y a moderada altura de la mesa, había una enorme media luna de color plata en 2D.
Además de la decoración hubo algo más que le llamó la atención.
Conforme se adentró, entre los asistentes reconoció al director del colegio, y no le pareció raro que ese hombre pudiera estar en una fiesta privada del jefe del policía militar, el problema fue que comenzó a notar a algunos de sus ex maestros y actuales docentes, muchos adolescentes, la mayoría eran compañeros de clases. Hasta pudo reconocer a Zeke y a sus tres amigos, acompañados de Graciela y otros dos adultos que ella no conocía.
Antes de que pudiera alcanzar a asimilarlo, comenzó a escuchar una canción que reconocía como una especie de "entrada", las luces le apuntaron y comenzaron a lloverle globos negros.
Alguien con un micrófono dijo algo, algo que ella no captó en su estupefacción, y los invitados comenzaron a aplaudirle sin dejar de verla.
—Hanji —Isabel le llamó asombrada, por lo que inconscientemente había subido su voz y fue capaz de ser escuchada— ¿Por qué no me habías dicho que era tu cumpleaños?
La realidad es que ni siquiera se había acordado. Entre tanta cosa, solo vivía sus días sabiendo qué día de la semana era, y aunque supo bien la fecha del día, no había sido capaz de recordar que justo ese día cumplía dieciséis años.
La hija de Abelardo se había quedado anonadada. Pensó en la decoración, sobre todo en los instrumentos de laboratorio, y su mente se llenó con una idea: ¿Acaso la fiesta sería dedicada a ella?
Algo detuvo por un instante su tren de pensamientos.
Una pequeña explosión hizo que más de uno saltara de su asiento. Por supuesto que no Levi, ni Farlan. Tampoco Anka, ni Gustav. Ellos más bien voltearon con curiosidad al origen. La mayoría supuso que había sido una bala, pero para ellos que conocían perfectamente el sonido de las armas de fuego, no les pareció que el ruido se asemejara a ningún disparo.
Zeke había accionado una pequeña "bazuca" de serpentina. Graciela pareció disculparse –o eso se dedujo por sus gestos-, mientras le daba un pequeño jalón de oreja a su nieto.
Queriendo dejar atrás el incidente, Levi tomó a Hanji del brazo, guiándola en dirección al lugar de honor.
Hanji notó que había diez asientos en el lugar de honor –además de dos mesas agregadas, y sobre una de ellas había un enorme pastel-, y contándose a ella, a sus tres amigos, y a los dos oficiales, sobrarían dos asientos. Supuso que esto no había sido accidental, sino que alguien vendría. Llegó a la conclusión de que si bien la fiesta sería dedicada a ella, quizás sí iría su benefactor, acompañado de tres personas más.
—¿Dónde está el Capitán Kenny? —Preguntó Hanji, pero antes de que Anka pudiera responderle, escuchó la risa de Farlan.
—No vendrá… —Respondió Levi con simpleza— Por supuesto que está enterado de la fiesta, pero fue idea de Farlan engañarte para hacerte una fiesta sorpresa.
—¿Y por qué a mí no me dijeron nada? —Preguntó Isabel.
—Porque no podíamos confiar en que hubieras sido capaz de guardarle el secreto a Hanji —Explicó Farlan.
—Hanji… Si fuera posible que tuvieras una fiesta de dieciséis años… ¿cómo la querrías? —Preguntó Farlan, un mes y medio antes.
—No la querría.
—¡¿Eh?! —Preguntó asombrado, que si bien Hanji no se comportaba totalmente como una chica de su edad, no podía creer que rechazara cumplir el sueño que tenía la mayoría.
—No la querría porque no estaría mi padre para bailar el vals conmigo.
Farlan notó cómo la mirada de Hanji se tornó molesta, no se equivocaba en deducir que Hanji estuvo a punto de reclamarle, de reprocharle no haber respetado su deseo, y eso habría pasado, de no ser porque algunas personas acercándose al sitio de honor llamaron su atención.
Era Erwin, acompañado de Mike, Nifa, Nanaba, ¡y de Keith Shadis!
El corazón de la adolescente se paralizó, su mundo entero lo hizo. No solo el objeto de sus delirios había asistido a la fiesta, ¡sino que estarían sentados en el mismo lugar!
Keith Shadis tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para reprimir su incomodidad ante la mirada de la adolescente. Cuando Farlan le había invitado, y le había dicho que podía sentarse junto a Erwin, desconocía que estarían en la mesa de honor, y le parecía una grosería simplemente dar vuelta, además de que el lugar estaba prácticamente lleno. Pretendiendo sentarse lo más lejos posible de la festejada, se puso en la silla de la esquina.
A Hanji se le indicó tomar asiento en la pista, metros antes de la mesa de honor y dando espalda a esta.
Levi, Farlan e Isabel se habían quedado de pie junto a Hanji. Erwin, Mike, y las otras dos chicas, dejaron sus cosas en las sillas de la mesa de honor, y se acercaron a la festejada en seguida.
—Lamento llegar tarde —Dijo Erwin.
—¿Por qué no me sorprende? —Espetó Levi, en un tono en el que uno no sabía si estaba preguntándolo de manera irónica o con molestia.
El profesor de Historia agregó que lo bueno de todo, es que le parecía grosería ocupar su lugar en la mesa de honor antes que la festejada. Nanaba se disculpaba arguyendo que hubo un retraso en los barcos y todavía tuvieron que ir a arreglarse, pero Hanji no estaba poniendo atención a la disculpa, ni a la posterior conversación, sino que estaba tratando de asimilar todo lo que había pasado, y lo que seguía pasando.
De pronto Anka se acercó con la intención de cambiarle los zapatos.
—No se preocupe —Inició Farlan— Lo haremos Levi y yo.
El sobrino de Kenny le dedicó una fea mirada al rubio. Parecía más dispuesto a asesinar a la cumpleañera que a cambiarle los zapatos, pero al final lo hizo.
Unos días antes, Hanji consideró una exageración que le hicieran pedicure, cosa que comenzó a agradecer cuando Levi le ayudó a quitarse el zapato derecho, habría sido vergonzoso que su amigo le cambiara el calzado haciendo muecas de repulsión.
La adolescente por un segundo sintió temor de que los zapatos fueran muy altos –en otras fiestas le había tocado ver que les ponían calzado con diez centímetros de tacón-, afortunadamente eran del mismo alto que los que Anka le había proporcionado para que practicara el caminar y el bailar.
Ante el aplauso del público, llegó el momento de bailar el vals.
Farlan extendió su mano que fue tomada en seguida por la adolescente. Fue el primero de entre muchos. Cada uno duraba poco más de medio minuto, aunque Levi no duró ni veinte segundos. Estaba irritado, Hanji de por sí ya era más alta que él, y de momento estaba usando tacones que le agregaban dos pulgadas más de diferencia. Para colmo, a la festejada se le ocurrió llamarlo "enano" en medio del baile, así que se alejó, sin importarle haber sido tan evidente en su molestia.
Los siguientes fueron Mike, Klaus y Zeke. Después Erwin e Isabel –aunque se le insistió que solo debían ser hombres ella no pudo resistirse a bailar con alguien a quien consideraba casi una hermana-, Flagon, Sayman, y así, hasta que al final Keith Shadis pasó. El docente de física no quiso parecer grosero, después de todo estaría sentado en la mesa de honor.
Hanji lo único que atinó a hacer fue a hundir el rostro en su pecho mientras los pasos del mayor con cierta torpeza, como si hubiera olvidado sus clases de baile.
Al terminar se le indicó nuevamente sentarse en el mismo lugar de antes. Farlan había insistido que él y Levi debían quedarse al lado de la festejada, pero Anka les dijo que estaba bien si la adolescente se quedaba sola un momento.
Hanji no recordaba que algo así pasara en las otras fiestas a las que había ido, y le parecía raro que Anka había insistido tanto con dejarla allí, en la pista de baile, a la vista de todos. Cosa que de hecho la ponía nerviosa. Había comenzado a idear las más absurdas teorías, cuando la música que puso el dj hizo que gritaran la mayoría de los adolescentes, era uno de los hits más sonados de la época.
De distintos puntos, entraron tres chicos a la pista, al mismo tiempo. Entre bailando y brincando. Hanji pudo distinguir quienes eran hasta que se acercaron lo suficiente: Klaus, Zeke y Mike. Los tres vestían más o menos como en el video musical de la canción. Y de manera coordinada comenzaron a bailar una coreografía en la que se mostraban las extensas horas de práctica. Si hubiera sido un concurso de baile, sin duda habría ganado Zeke, aunque Klaus no se quedaba muy atrás, ni siquiera Mike, que bailaba con moderada gracia pese a que no era precisamente amante de ese género musical.
La mayoría de las adolescentes en el público gritoneaban como si estuvieran viendo a las estrellas juveniles del momento. Muchas hubieran querido ocupar el lugar de la festejada al ser la espectadora más cercana.
—Se me acaba de ocurrir una idea para el gran final —Había dicho Zeke a su amigo, instantes antes— Fuera camisa —Klaus no había estado muy cómodo con la idea, se sentía inseguro ya que era el más bajo de los tres.
—¿También te vas a quitar la camisa? —Quiso saber.
—Se verá muy sospechoso si solo lo haces tú.
—Pero eres más alto que yo, seguro que Hanji te mirará a ti.
—Claro que no. Estarás más cerca, sería el colmo que no te mirara.
Al final de la canción, ambos se quitaron la camisa, quedando estáticos, aunque con la respiración todavía algo agitada.
Zeke se fijó en la expresión de Hanji. Sintió pena por su amigo. Hanji aplaudía agradecida, emocionada, pero era claro que Klaus no estaba más lejos de llamar su atención de lo que había estado el día anterior en clases. Tal vez le había gustado el detalle, pero le habría gustado de la misma forma viniendo de quien sea.
Las adolescentes habían terminado aplaudiendo y gritando más emocionadas de lo que lo hubieran hecho si se hubieran dejado puestas las camisas, Zeke predijo que así sería, pero para su sorpresa, el griterío se intensificó tres segundos después de haber terminado. También notó como el gesto alegre de Hanji, mutaba a uno de estupefacción, mientras miraba un punto detrás de él.
Mike había escuchado vagamente que sus compañeros mencionaban algo respecto a las camisas instantes antes de ir a la pista, pero dado que no parecían incluirlo en la conversación, no había intervenido ni había puesto atención, así que cuando Zeke y Klaus se quitaron las camisas, supuso que era algo que habían acordado, y se regañó pensando que había cometido un error. Así que en lugar de averiguar si se había equivocado o no, había optado por quitarse la camisa aunque la canción ya hubiera terminado. Lo hizo velozmente, enviándola a volar muy lejos. Y al ser más alto y corpulento, había terminado sobresaliendo por encima de sus compañeros.
Klaus notó perfectamente que poco hacía falta para que Hanji se pusiera a babear, y tuvo que esforzarse para reprimir alguna palabra mal sonante.
Hanji no sabía exactamente qué le pasaba, qué estaba sintiendo, ni cómo debía actuar al respecto. Simplemente era como si el torso desnudo de Mike fuera un imán de gran potencia. Y le parecía raro porque meses atrás le había visto quitarse la camisa para entrar a nadar a la playa de Shiganshina, pero en aquel entonces no le había provocado mirarle tan fijamente.
Mike, sin importarle que todo mundo lo estuviera viendo, se acercó a Hanji, le extendió su mano para invitarle a ponerse de pie. La chica la tomó, estremeciéndose por dentro mientras se levantaba del asiento. Y el chico, con la transparencia de su alma, le dio un fuerte abrazo.
—Feliz cumpleaños —Escuchó la adolescente, entre el griterío de sus compañeras. Agradeció que el fuerte abrazo impidiera que cayera cuando sus rodillas se doblaron. Mike tenía unos enormes brazos, lo tuvo en cuenta mientras fue estrechada en estos, y él sintió perfectamente que Hanji por poco y se dejaba caer, supuso que había trastabillado con los tacones y no le regañó ni le hizo ningún comentario al respecto— La oficial indicó que luego de la sorpresa volverías conmigo a la mesa de honor —Fue lo único que dijo.
—Se dice "gracias" —Fue lo único que Klaus atinó a decir porque estaba molesto por sentir que le habían salido mal las cosas.
—Gra-cias, fue-un lindo-de-talle —Tartamudeó Hanji, apartándose de Mike, y este no se inmutó, sino que mejor fue a buscar su camisa para desgracia de las adolescentes que estaban embobadas con su fornida apariencia.
Hanji, con torpeza comenzó a caminar a su lugar en medio del sitio de honor.
La cara le ardía, tenía el pulso acelerado, y en lo único que podía pensar era en la sensación de ser estrechada por el fuerte abrazo de Mike. No volteó a ver a nadie de la mesa, no quiso saber si alguien le estaba mirando, y por si fuera poco, Mike ocupó el lugar a su lado.
—Hanji… —Llamó Isabel— ¿Estás bien?
—Sí —Dijo medio ausente.
—¿Por qué estás roja de la cara?
—Por nada.
—No es cierto. Algo te pasa, aunque no entiendo qué, es solo Mike.
Pero no era solo Mike, era Mike sin-ca-misa.
De pronto Hanji se acordó de cierto docente gruñón que estaba en la misma mesa que ella, y se avergonzó hasta el fin del mundo, puesto que le era "fiel" a Shadis hasta la exageración, al punto de pensar que mirar a otros hombres, estaba mal.
«Aunque el profesor es más alto que Mike, seguro que no tiene nada que envidiarle» Pensó la adolescente, y el rubor en sus mejillas se profundizó cuando se imaginó al docente sin camisa.
—Hanji —Llamó Farlan a su lado— Mira en esa dirección.
Ella obedeció en mirar a donde se le había indicado. Había un pequeño escenario, y Anka estaba de pie a punto de comenzar a hablar por micrófono.
Notó a los meseros que discretamente estaban sirviendo bebidas. Le deprimió saber que venía el discurso que en circunstancias normales habría dado su padre, y no es que no le tuviera estima a Anka, pero naturalmente no podía evitar sentir tristeza de que su padre no fuera partícipe de un momento tan importante.
—Como ustedes suponen es hora del discurso en honor a nuestra festejada—Inició Anka— Pero en lugar de dar un discurso vacío, decidí investigar ya que yo solo tengo conociéndole un par de años —Para esto comenzó a leer unas notas.
»Harumi Aomaya creció en Mar del este, bajo una estricta educación tradicional —A un lado de Anka se proyectó una fotografía de una mujer con rasgos orientales, Hanji dio un grito ahogado. Era una fotografía de su madre en su adolescencia, y la cumpleañera no recordaba haber visto esa imagen nunca— Junto a su familia emigró a Erdia antes de llegar a la edad adulta, y acá se casó quedando bajo el apellido Zoe hasta el final de sus días —Se proyectó lo que Hanji reconoció como la fotografía de la boda de sus padres, que por cierto tenía años sin ver porque su madrastra había quemado las fotos que encontró de su madre junto a Abelardo.
»Meses después fueron al cine juntos, y vieron una película que se llamaba "Flores después de la nieve" —Se proyectó un poster promocional del film, donde se apreciaba una actriz de rasgos orientales— Y quedaron tan fascinados con la película, que decidieron que al primer hijo o hija, le podrían el nombre asexual de la protagonista: Hanji.
»Para los que no conocen la película, esta fue basada en hechos reales... Durante la guerra de Mar del Este contra la Unión media, al menos un hombre de cada familia, fue requerido para enlistarse en el ejército, y la protagonista decidió hacerse pasar por un hombre para suplantar a su anciano padre en la guerra, quien se da cuenta cuando la jovencita ya se ha fugado, y decide callarse mientras reza porque su hija sobreviva, porque delatarla ocasionaría la ejecución inmediata de la chica —Mientras Anka hablaba, se mostraba parte de la transformación de la actriz a un hombre: el momento en el que se lavaba el maquillaje tradicional, se cortaba el cabello, y se colocaba la vestimenta de combate.
»Es curioso mencionar el origen del nombre de la cumpleañera, si tomamos en cuenta que cuando tenía seis años, le pidió a su madre que la dejara vestirse como un niño para poder asistir a la escuela, debido a que en aquel entonces, estaba prohibido que una mujer estudiara —Hanji no pudo evitar reír ante lo que durante muchos años había olvidado.
»Al final Harumi Zoe, convenció a su esposo de que instruyera a Hanji durante las tardes, para satisfacer su deseo de aprender, sin desobedecer las leyes —Se proyectó una imagen de la festejada sentada frente a un pizarrón mientras su padre le enseñaba las fracciones.
»Actualmente cuenta con uno de los promedios más altos de su generación, y sueña con matricularse en una de las universidades más prestigiosas del país.
»Así que, quiero pedir un brindis, por Hanji Zoe, quien su inteligencia, solo es equiparable a su gran corazón.
»Por Hanji —Dijo levantando su copa de Champange.
—Por Hanji —Exclamaron todos al unísono, antes de que finalmente todos dieran un trago a cualquier bebida que trajeran.
Mientras Anka volvía a sentarse a la mesa de honor, inició un audio de la canción de cuna que solía cantarle Harumi su hija. Al día siguiente Hanji se enteraría que esa canción es tradicional en Mar del Este, y el audio que se escuchaba, era la interpretación de la actriz en la película.
Aunque solía canturrearse como una canción de cuna, la verdad era un mensaje de esperanza por días mejores, en los que las flores llegarían después de las peores nevadas.
Mientras se escuchaba la canción de cuna, siguieron mostrándose más imágenes: Hanji recién nacida siendo cargada por sus padres. Su madre daba la impresión de ser un ama de casa entregada al hogar, y sin duda Hanji heredó esa sonrisa, transmitiendo esa alegría que parecía demasiada al lado de Abelardo Zoe.
Hanji sin duda era la versión femenina de su padre, eran tan iguales, y al mismo tiempo no, puesto que él se veía demasiado serio en comparación a cualquiera que le acompañara en las fotos.
Hanji creció gradualmente conforme avanzaron las fotografías: A los tres años ojeando el periódico, a los seis jugando con una rana, a los siete jugando con Hiroshi –el primo de su madre-, a los ocho vestida con un kimono –Hanji recordó lo mucho que le dolió la cabeza para lograr el peinado perfecto con los palillos-, a los nueve ayudando a su madre cocinar –para ese entonces era evidente la demacración de su progenitora a causa de las quimioterapias, aunque nunca dejó de sonreír-, y las fotos dieron un salto en el tiempo -como si no quisieran que Hanji recordara la soledad que sintió luego del fallecimiento de su madre, ni los abusos de su madrastra-, hasta el punto donde estaba escuchando música con su reproductor portátil de casetes en la cama donde actualmente dormía, recibiendo el documento que acreditaba su educación secundaria, en un recital de las clases de música, sirviendo de modelo de peinado para Isabel, su cumpleaños número quince, la fiesta de Halloween pasada, coloreando huevos para la semana de pascua, en la playa de Shiganshina, arrullando a Armin, y unas fotografías de un posterior viaje a la Capital que hizo junto a los amigos con los que vivía.
Al final los invitados aplaudían, mientras Hanji luchaba por contener el llanto.
—¡No llores, Hanji! —Exclamó Isabel— ¡Se te está corriendo el maquillaje!
—Que no cunda el pánico —Dijo Nifa, sacando de su bolso de mano algunas toallitas y desmaquillante— Eso te pasa por no usar delineadores a prueba de agua —Le regañó.
Isabel se acercó para ver cómo estaba retocando la otra pelirroja mientras recibía consejos de belleza, como si estuviera de vuelta en las clases de maquillaje. Hanji no estaba acostumbrada arreglarse tanto, por eso sentía que Nifa exageraba, aunque solo le estuviera retocando el maquillaje.
—Qué bueno que tú y Nanaba pudieran venir —Dijo Hanji.
—Sí… aunque fue una pesadilla que mi papá se dejara convencer por el profesor Erwin.
—Al menos tu padre te cuida y se preocupa por ti —Replicó Hanji, Nifa hizo una mueca incómoda, porque había escuchado del abandono de Adalberto Zoe desde el día que le conoció.
—Ya, Hanji… —Inició Nanaba— Mi padre es una mierda como el tuyo, pero no hablemos de eso, hoy es tu cumpleaños.
—Tienes razón —Dijo justo antes de que Nifa se alejara, puesto que ya había terminado su labor.
Justo entonces alguien se acercó.
—Felicidades, Hanji —Dijo Erwin, extendiéndole un regalo— Espero y sea de tu agrado.
—Gracias, profesor —Respondió Hanji, poniéndose de pie y dándole un abrazo luego de colocar la caja en la mesa.
—También yo te traje un regalo —Dijo Mike, dándole un obsequio más pequeño que Erwin, pero que igual hizo que la adolescente sonriera por el detalle y le agradeciera en un estrujón rápido, quería evitara toda costa volver a sonrojarse a causa de los brazos del adolescente.
—No debiste molestarte, Mike.
—No te preocupes, es algo barato —Replicó con simpleza, pero sincero.
—Por cierto, Mike —Inició Nifa— Estoy enojada contigo —Dijo con fingida molestia— ¿Por qué ni a mí ni a Nanaba nos bailaste por nuestro cumpleaños?
—No se me había ocurrido, fue idea de uno de mis compañeros.
—Pues más te vale que cuando sea nuestro cumpleaños nos hagas un bailesito y te quites todo.
—¡Nifa! —Exclamó Nanaba, escandalizada.
—Feliz cumpleaños, niña —Declaró Keith, acercándole un regalo. Hanji se quedó sin habla y embobada de ver lo bien decorada que estaba la caja, tratando de imaginar al maestro envolviéndola. La verdad es que Keith era de los que prefería pagar para que alguien lo hiciera, porque él no era bueno en eso, y le parecía una pérdida de tiempo.
Como Hanji no reaccionaba, Keith colocó el regalo en la mesa antes de abrazarle con torpeza. Agradeció internamente que la adolescente no le respondiera el abrazo, pero la verdad es que Hanji se quedó anonadada, y cuando quiso reaccionar, el maestro ya se había apartado.
Nifa y Nanaba por su parte le dieron un pequeño regalo.
Gustav se encargó de tomar los obsequios y llevarlos a un lugar para almacenarlos. Luego acercó el pastel para que Hanji soplara las velas e iniciara la fiesta.
—Espere… —Dijo Hanji, dirigiéndose a Anka— Antes de apagar las velas… ¿podría decirme de dónde sacó la información que dio en su discurso acerca del origen de mi nombre, y demás fotografías que yo no recuerdo haber visto?
—Localicé a su tía abuela, y ella fue quien me proporcionó las fotografías viejas de su madre… —Hanji no pudo evitar abrir la boca ante la sorpresa— Le ofrecí conseguirle transporte y demás comodidades para que estuviera presente, pero arguyó que está delicada de salud y le es imposible viajar de momento.
—Sí, de hecho es algo mayor.
—Después le comentaré más detalles, pero de hecho me pidió que le dijera que quería verla.
Hanji se sorprendió totalmente, pero no quiso indagar más, ya luego sería con calma.
—Gracias, oficial —Fue entonces al desviar la mirada que se dio cuenta de que había un hombre filmando, y Anka le explicó que de hecho había estado allí desde antes de que hiciera su entrada triunfal a la fiesta, pero que hacía su trabajo tan discreto que casi nadie lo notaba.
Hanji no dijo más, se puso de pie para soplar las velas que Gustav había ayudado a encender.
—Creo que pediré una guitarra —Dijo Hanji, bromeando.
—No lo hagas, entre tus regalos habrá una —Dijo Mike. Ganándose una fea mirada de Levi— Bueno, yo lo hice para que no desperdiciara un deseo.
—Ya, cuatro-ojos. Sopla tus velas —Indicó Levi, en evidente molestia.
Hanji entonces decidió pensar en otro deseo, no tuvo que meditarlo mucho, porque de pronto se acordó que cierto maestro estaba sentado cerca.
«Deseo pasar una tarde a solas con el profesor Shadis» Pensó la cumpleañera justo antes de soplar las velas. Por supuesto que la adolescente no estaba pensando en nada erótico, sino en una tarde íntima, donde pudiera hablar con él y conocerle más a fondo.
Continuará…
Publicado el 28 de octubre de 2017.
Gracias por leer. Cualquier duda pueden preguntarme por mensaje privado.
Dejaré las notas para quiera leerlas.
Tuve que medio intentar recordar qué se sentía estar enamorada a esa edad, espero haberlo logrado.
Donde expliqué que Levi la había lanzado a la bañera llena de agua fría, fue un guiño a que supuestamente Levi noquea a Hanji para poder bañarla. Y en una época donde no acostumbraban bañarse diario, supongo que Levi lo hacía cuando de plano ya le parecía mucho tiempo sin asearse. Así que en el universo que estoy manejando, para Levi o te bañas diario, o te avienta al agua.
Amé escribir la escena de Zeke conduciendo y su abuela de copiloto.
Otra escena que amé escribir, fue el cruce de palabras entre Hanji y Keith Shadis en la clase.
Marlene es un personaje del arco del retorno a Shiganshina al igual que Klaus, en mi página diosadelamuertefanfiction subí una imagen que encontré al álbum "fanarts de snk".
Poner a Zeke en actitud de celestino, me hizo recordar en la secundaria, que te gustaba alguien, y si tú no eras la stalker, las amigas hacían el trabajo por ti.
El libro "maten al colosal" hace referencia a uno de mis libros favoritos: maten al león.
Soy hija de padres divorciados, de las pocas que puede decir que deseaba que sus papás se separaran, pero sí he visto que es un enorme choque para la mayoría de hijos.
En lugar de poner sandalias iba a poner chanclas, pero no supe si me habrían entendido jaja.
Walter y Frederick son nombres alemanes. Keila simplemente es un hombre que me ha gustado, y las fuentes no se deciden sobre si es un hombre griego o alemán.
Mi último ex novio trabajaba de operador y soldador de maquinaria pesada, ganaba muy bien por un día de trabajo. Para que vean que ni siquiera por interés me quedé con él.
Gustav es otro subordinado de Dot Pixis, lo puse aquí como colega muy cercano a Anka.
Según tengo entendido, que hay ciertos salones de eventos que dependiendo de qué sea la fiesta, pueden cobrar más barato o más caro. En ese caso, las bodas son de los eventos más caros.
Supongo que quedó claro, pero le hicieron creer a Hanji que conocería al capitán Kenny para que no le pusiera peros a nada, ni a la ropa, ni a los zapatos altos, y para darle la "sorpresa", y las clases de baile fueron para que supiera bailar bien.
La parte cursi y OOC que pensé quitar era el Kenuri. Originalmente pensé que si era necesario explicarlo, Kenny había entrado por "recomendaciones" de Uri a la policía militar, pero me ganó un momento payaso y terminé escribiendo esas escenas que pensé únicamente subir a Face. Lamento si les gusta lo poco que se ve, pero la verdad no creo profundizar en su romance.
A veces me da por idear universos donde Uri es virgen y demás cosas, pero dado que este es un universo alterno, se puede jugar jajaja. Me mató haberlo puesto come años, así de "tengo treinta pero diré que tengo veintiséis, total, me veo incluso más joven.
Creo que haberme puesto a ver la película de "¿y dónde están las rubias?" no me hizo bien jajaja, sobre todo por la parte donde van a comprar ropa y dicen: algo que diga "no soy una ramera pero tampoco soy virgen". Algo así me imagino Uri en un guardarropa digno de Lucrecia de la familia peluche, en el capítulo de "el concurso de reclamos" :v (en mi página " diosadelamuertefanfiction" puse el link del cap, o pueden buscarlo en youtube como "el concurso de reclamos" y es como al minuto 11 y medio)
Cambié temporalmente la imagen para mostrar el fan art donde me basé para el vestido que Hanji trae durante la fiesta (igual lo subí a mi página de facebook diosadelamuertefanfiction, igual lo encuentran en el álbum "redibujando mi vida"). Una amiga estilista me dijo que el color se llama malta, y Odette Vilandra me apoyó en la descripción que puse del vestido. Tuve que ver tutoriales para ver cómo se ponían los vestidos para poder narrar la escena. Normalmente veo que escriben corset, pero lo correcto es corsé, igual lo puse entre paréntesis por si había alguien que no entendía.
Tuve que investigar del material de laboratorio para la decoración, subí fotos de imágenes parecidas a el álbum de "redibujando mi vida" en la página diosadelamuertefanfiction.
Por allí a Izu le había hecho la observación de que Hanji se me hacía alguien como que pudiera olvidar que era su cumpleaños si nadie le recordaba, y por eso lo expresé así.
Normalmente en México se hacen las fiestas así a los quince años, pero me pareció mejor hacerlo en la fiesta de los dieciséis porque ya conocería a Shadis. El protocolo de la fiesta lo hice más o menos como se hace acá, aunque cambiando unos detalles por el fic.
Del vals había elegido una pieza que bailaría Hanji, pero no recuerdo cual era. Para la escena del baile sorpresa, me imagine que bailaban " Yeah!" de Usher. Como para que se den una idea de la época en la que se sitúa el fic. Quise abordar el tema de las inseguridades con Klaus. Durante la adolescencia –e incluso en la adultez- es normal que pase algo así. Mike me da la impresión de que no es alguien que se exprese con palabras puesto que no habla mucho, pero definitivamente sí se expresa con acciones sutiles. La verdad lo imagino como un "bruto tierno". Harumi es un nombre oriental. Aomaya es un apellido japonés. Mar del Este es lo que se teorizó que era el país oriental, y por eso sus habitantes tienen esos rasgos.La película sino se dieron cuenta hace referencia en su trama a Mulan. Donde el padre de la protagonista en algún momento le dice que ella será como la flor de cerezo (una flor que florece en primavera). Por cierto que hace mucho investigué y no recuerdo la fuente, pero Hanji es un hombre asexual.
Lo de que Hanji le pide a su madre que la deje vestirse de niño, lo saqué de Sor Juana Inés de la Cruz, una poetisa mexicana que le pide permiso a su madre para vestirse de hombre y asistir a la universidad, y la madre no la dejó. Al final entró a un convento para tener acceso a las bibliotecas.
En este año vi la versión de la bella y la bestia con Emma Watson, y me gustó la canción "días de sol", que habla de la esperanza de los días bellos del pasado, y en eso me basé para la canción de cuna que supuestamente le cantaban a Hanji.
Hiroshi es nombre japonés. Curiosamente así se llama el actor de voz de Levi.
