Capítulo 03.-Duda


"…Yaboku, eres un buen niño, has hecho todo lo que te he pedido, haces a tu padre muy feliz. Por eso, te permitiré salir a jugar con tu hermana. Vayan y diviértanse, espero que me traigan los premios…"

" ¿Entonces cómo te llamas?"

"Yo no tengo nombre…"

"¿No? Entonces, yo te daré un nombre, de ahora te llamaras, mmm, Sakura"

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Un fuerte llanto lo hizo despertar de manera abrupta, enredado en sus sábanas, cayó al suelo dándose un fuerte golpee y terminando por abrir los ojos completamente. Se paró con dolor del suelo mientras se frotaba la frente donde sabría que saldría un chichón.

Eran las cuatro de la madrugada, ni siquiera los pájaros cantaban, sin embargo, él estaba en pie y sabría perfectamente que no podría dormir nuevamente, así como otras noches. Caminó hasta la cuna que estaba a la derecha de su cama y tomó al pequeño bebé para calmar su llanto.

—Vamos Yukine, volvamos a dormir —Yato comenzó a mecer al pequeño Yukine para calmar su llanto, como todas las otras noches desde que había llegado el pequeño bebé a sus brazos. Ya se estaba haciendo una costumbre, pero su cuerpo ya le estaba quejando el hecho de que sus sueños no fueran recorridos y sean interrumpidos siempre en la madrugada.

Caminó hasta su mesita de noche para tomar la mamila, que, para su desgracia, estaba vacía. Suspiro.

Dejó al niño devuelta en su cuna provocando que el llanto fuera más fuerte y que un terrible dolor de cabeza empezara a surgir en el mayor.

—Vamos Yukine, tan solo unos segundos, voy a hacer tu leche y vuelvo —dijo con desgano. Estaba muy agotado, de verdad necesitaba descansar más tiempo. Ya había pasado un mes desde que el niño había entrado a su vida y, fueron días que lo habían hecho muy felices, pero a la misma vez eran muy cansadores

Estaba pasando por una prueba de fuego muy fuerte.

Bostezó mientras preparaba el biberón. Un recuerdo efímero lo hizo reír. Recordó el cómo había aprendido a poder hacer una leche perfecta para Yukine, cuando le presentó al niño a Bishamon y a Kazuma.

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"...Soy padre"

"¿¡Qué, ¿¡qué!?"

increíblemente, Kazuma le enseño a él como hacer un biberón, a bañar y algunas cosas básicas de bebés.

¿Y tú como sabes tantos de bebés? —Había preguntado Bishamon mientras miraba sorprendido a Kazuma que le enseñaba en ese minuto a como se alimentaba correctamente a un bebé (al parecer tenía su ciencia alimentar a un bebé sin matarlo por exceso de leche) —Yo que sepa no tienes hijos.

Bueno, no tengo hijos, pero tengo hermanos pequeños. Como mis padres trabajaban me tocaba a mi cuidar a los pequeños mellizos. —Había respondido.

Se te va muy bien —replico ella mientras le sonreía y acariciaba la cabecita rubia de Yukine con cariño —Sin duda serias un buen padre.

Más sonrojo para el pobre Kazuma y él explotó de risa.

Un escandaloso llanto hizo que volviera los pies a la tierra, y con el agua ya en su punto preparó sin demora la mamila que tanto estaba reclamando el pequeño Yukine.

—Ya estoy aquí, vamos Yukine que los vecinos de los otros pisos van a despertar —Tomó al niño en sus brazos y lo comenzó a alimentar mientras comenzaba a caminar por el cuarto. Se paró en la gran ventana y miró el paisaje, ya eran cerca de las cinco y los primeros rayos del sol comenzaban a asomarse.

Yukine miraba curioso al mayor mientras tomaba su biberón saciando su hambre.

"¿Esto está bien, ¿no?" se preguntaba el pelinegro mientras seguía meciendo al bebé y sus ojos hinchados por la falta de sueño estaba fijos en el paisaje invernal, una preocupación comenzó a crecer en su interior. Había estado buscando a la madre del niño desde hace un mes, y no la había encontrado en ninguna parte, simplemente había desaparecido de la faz de la tierra.

Es verdad, hasta ahora, había disfrutado las primeras semanas el hecho de cuidar a alguien más en vez de solo su persona. Yukine se había convertido en alguien muy importante en su vida en muy poco tiempo. Sin embargo, todavía no podía asimilar las grandes palabras que todas las personas le decían "Padre". Si, porque él incluso se nombraba a sí mismo como el padre del menor, se tomaba el descaró en decir que "era suyo" pero, todavía en su mente era un juego, una realidad que en cualquier momento se la podían quitar, y si fuera así, que por favor se la quiten rápido antes que se encariñe más y sufra por la partida.

¿Pero y si el niño nunca se iba de sus brazos?

Como él, tal vez Yukine no tendría nadie quien lo reclamara. Si fuera así, no le quedaba de otra que convertir al niño legalmente como "parte suyo", pero ¿Lo haría bien? Ese era el gran temor que lo hacía revolcarse varias noches y en la oficina no lo dejaba concentrarse.

Tenía miedo.

Tenia miedo de ser como él, como el hombre quien también se había atribuido el título de padre. Y eso le aterraba, porqué no tenía experiencia de que era un padre, y aunque intentara con mucho esfuerzo ser mejor figura paternal que él ¿Quién le aseguraba que en algún momento de su vida no tomará las mismas malditas medidas que ese hombre?

Tragó saliva. No, no, eso jamás.

Bajó su vista a Yukine sus ojos ámbar chocaron con su mirada azul.

Jamás. Jamás sería un padre como él. Y aunque no tuviera experiencia de niños, él lucharía, no entregaría a Yukine, a pesar del cansancio y el miedo, esa era su decisión.

Había encontrado otra forma de vivir.

—Estaremos bien —susurró mientras depositaba a Yukine en su cama -rodeado de varios almohadones para asegurarse que no cayera- y se acostaba al lado de él. —Tú y yo estaremos bien, te lo prometo. Estaremos juntos hasta al final.

Le quitó suavemente el biberón y la dejó en su mesita. Nuevamente el silencio reino en la pieza, Yukine dormía pacíficamente.

Tomó su teléfono celular. En dos horas comenzaría su rutina de trabajo nuevamente. Sus ojos comenzaron a cerrarse. —Todo estará bien Yato, todo estará bien. Lo has hecho bien, jamás serás como él.

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—¡Buenos días, Yukine, Yato! —Como ya era de costumbre, Hiyori entraba a su departamento con un gran tarro de leche en polvo. La niña también se estaba acostumbrando aquella rutina de comprar algunos suministros para el bebé y cuidarlo cuando uno de los dos estaba ocupado. Ya se estaban complementando el uno y el otro y claro, ella estaba encantada cuidando al niño.

—¡Bueno días Hiyori! —Yato salió de la cocina mientras sostenía en sus brazos al niño. Dejando su compra de un lado, corrió hasta el mayor y le arrebato de sus brazos a Yukine. Yato quedó con los brazos sostenidos y un poco sorprendido por aquel arrebato. Hiyori mecía embobada al infante. —Yo estoy muy bien, gracias por preguntar ¿Y tú mi pequeña estudiante?

Hiyori no pescó

—Muy bien Yato, en un rato más comenzaré las clases —Se respondió el mismo imitando una voz más aguda para hacer como si Hiyori le respondiera. Ella giró su cabeza para mirar al mayor y le dio una sonrisa como disculpa. —¿Está bien que estés aquí ahora? ¿No me habías dicho que tenías un examen importante hoy? —preguntó Yato mientras comenzaba a prepararse dos tazas de café. Hiyori dejó al niño en una pequeña mecedora (regalo de Bishamon para Yukine) y se acercó a la mesa recibiendo la taza.

—He estado estudiando hasta muy tarde hace más de dos semanas; estoy confiada que me va a ir bien, aunque no te niego que estoy nerviosa.

—Mmmm…

Él miro a la castaña mientras bebía el líquido de su taza. Hiyori era una estudiante de medicina por lo que ella le había contado, toda su familia eran doctores incluso tenían su propio hospital. Ella había llegado al departamento porque se habían ganado una muy buena beca por su excelencia académica en la universidad de la ciudad -que, entre comillas, es de las mejores del país-.

En conclusión, Hiyori tenia una gran vida y un brillante futuro por delante. ¿Cómo es que un ser tan interesante ahora se estaba dedicando a cuidar al niño que le llegó a su puerta? Se sentía culpable, la estaba distrayendo de su objetivo.

—¿Estas pensando que me haces perder el tiempo? —dijo ella haciendo que él escupiera el café que estaba tomando por el asombro. ¡Prácticamente había leído su mente! Ella se rio por el gesto y bueno, a él no le quedo de otra que buscar una toalla para limpiarse. —Nos conocemos un poco más de un mes, pero creo que ya estoy empezando a entender algunos gestos tuyos. ¡Te he dicho que no tengo problemas en cuidar de Yukine! Me encanta, es un niño muy adorable y, además, así también no me siento tan solo por haber llegado a esta gran ciudad.

—Comprendo, pero ¿Qué pasa si tus padres o tu hermano se dan cuenta que te estas distrayendo con tus estudios jugando a la familia conmigo? —preguntó él mientras limpiaba donde había tirado el contenido y comenzaba a hacerse otra taza.

Ella tan solo dio una sonrisa —No lo sé, eso es el futuro Yato. Vivamos el presente y no nos preocupemos por lo demás. Lo importante ahora es Yukine, me he comprometido con él y contigo claro —lo último lo hizo sonrojarse, era la primera vez que una chica le hablaba de esa forma tan tierna. Miró a otro lado.

—Yo si fuera tu padre me espantaría —susurró él. —¡Oh diablo mira la hora que es! No he podido completar el informe de hoy, tengo que irme ya. —Corriendo comenzó a ordenar sus cosas y sobre todo las pertenencias de su hijo adoptivo. —Hoy tengo una junta importante con Ebisu y los demás jefes, si no estoy listo…

—¿Tienes una junta? ¿Cómo lo harás con Yukine? —Yato se detuvo, ¡Sabia que se le olvidaba algo! Dio una sonrisa nerviosa —Bueno, umm, supongo que tendré que dejarlo al cuidado de alguien por unos momentos. Por desgracia Kazuma y Bishamon también estarán ahí.

Hiyori sonrió —¡Dame la dirección donde trabajas!

—¿Eh?

—Hoy tengo examen temprano, terminó y voy corriendo a buscar a Yukine para que puedas estar tranquilo. ¿O tu reunión es temprano?

—Um, no, pero, estarás agotada después de tu examen yo…

—No digas tonterías, estaré bien. Así que, ¡Dame la dirección! —Exigió ella, a lo que Yato tan solo suspiro derrotado dando lo que le habían pedido, la castaña sonrio y tomó su mochila. —Nos vemos en unas horas más. —Se acercó al bebé y le dio un pequeño beso en la frente.

—¿Y a mi no? —dijo de broma con un puchero Yato. Ella rio y tan solo le respondió un suave "idiota" para luego irse.

Hoy seria un día duro y su cansancio no le estaba ayudando mucho.

—Será mejor que también nos movamos a trabajar Yukine —tomando las cosas que había preparado y abrigando bien al bebé salió de su departamento para comenzar su laborioso día.

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—Ya está —fueron las palabras de alivio que resoplo con placer la castaña. Había terminado un examen importante pero tenía la suficiente confianza como para decir que le había ido bien. Sin perder el tiempo, entregó la hoja con las respuestas a su profesor y salió del recinto de educación con la mayor prisa posible.

Tenía que ir a buscar a Yukine, se lo había prometido a Yato. Tomando el papel donde le había anotado la dirección fue a la empresa donde trabajaba el chico, andaba distraída buscando el sector donde estaba anotada la dirección, sumergida en sus pensamientos, no vio a la chica que estaba caminando en dirección contraria a la suya también distraída como ella.

Ambas chocaron cayendo al suelo.

—¿Eh? ¡Perdón! —Hiyori se levantó rápido del sueño para ayudar a la chica quién había caído junto con ella. Cuando la vio, quedó impactada por la belleza de muñeca que tenía aquella fémina; cabellos cortos y oscuros como sus ojos -aunque podía jurar que tenían un pequeño color escarlata- piel pálida y se veía suave, ocupaba un vestido blanco y apenas un abrigo de color rojo. —De verdad perdóname yo…

—Que torpe —dijo tajante la chica haciendo que Hiyori quedará helada por la sinceridad de aquella niña. —Solo fíjate donde vas.

—S-si, perdóname —apenas pudo decir por los nervios—Es que, estoy un poco perdida.

—Umm ¿Buscas alguna dirección en particular?

—Si estoy buscando esta dirección —Hiyori le mostró el papel a la chica de cabellos cortos, ella tomo el papel y leyó

—Es la empresa "God's" ¿no? —preguntó la mujer mientras señalaba un edificio —Ese es.

Hiyori al ver el lugar señalado quedo con la boca abierta, era un recinto gigantesco de dos edificios unidos, sabía que Yato tenía un cargo importante ahí -siempre estaba hablando del papeleo y cosas de su oficina – pero no pensaba que su lugar de trabajo era de gran magnitud. No se veía la clase de chico que tenía un gran cargo.

—B-bueno, muchas gracias por ayudarme y nuevamente perdón —La castaña hizo una pequeña reverencia a la mujer, ella tan solo dio una sonrisa irónica y dio un "No hay problema" como respuesta antes de irse.

Comenzó su caminata al recinto mirando todo a su alrededor; se veía una empresa importante, tenía un nombre curioso "¿Dioses?" un poco presumido. En el momento de entrar fue detenido por el guardia del lugar haciendo que se pusiera nerviosa.

—¿Adonde va? —preguntó el hombre de cabello canosos y largos vestido con ropa de seguridad. Ella trago saliva y respondió;

—Yo, vengo a ver al señor Yato, yo, no se su apellido lo siento, solo se su nombre —respondió ella. Era verdad, realmente nunca le había preguntado todo su nombre al chico, era una de las cosas que tenía en la lista como pendiente.

—¡Oh! Si, el señor Yato, tranquila, nadie sabe de verdad su apellido, solo lo conocemos como Yatogami, es el único con ese nombre. No se preocupe ¿Él sabe que vendrá?

—Si

—Entonces voy a dar aviso al lugar. El pertenece al departamento de relaciones públicas, el de doña Bishamonte, tiene que ir al otro edificio la octava planta. Suena más difícil de lo que es, pero avisaré a los otros departamentos para que no se pierda.

Hiyori dio las gracias y comenzó a avanzar cuando dieran la orden. Nadie conocía el apellido de Yato, era bastante extraño, por lo que él le había dicho llevaba muchos años trabajando en el mismo lugar.

Cuando llegó al lugar donde le habían indicado -después de varias vueltas perdida- un hombre la hizo detenerse, nuevamente, para preguntar sobre su entrada.

—Iki Hiyori, vengo a ver al señor Yato

—¡Oh si, el señor Yato, esta en la siguiente oficina yo…

Un fuerte llanto de bebé hizo que ambos dejaran de hablar y miraran donde provenía el grito.

—Es donde esta llorando un bebé —respondió el hombre quien tenía un parche en el ojo un poco nervioso por el ruido del lugar.

—Vengo por eso mismo —respondió ella.

—¡Oh! No me diga que es la pareja del señor Yato, la madre del niño —él la inspecciono de arriba abajo haciendo que ella se incomodara. —Nunca la había visto antes por aquí, mejor dicho, no pensé que el señor Yato tendría familia. Se ve muy joven señorita.

—¡No, no! —ella negó haciendo gestos con sus manos —Solo soy una amiga, que cuida de su hijo a veces. Y bueno, me comentó que hoy tenía una reunión muy importante así que…

—Si, si, hoy vienen todos los altos mandos así que, si ven al pequeño Yukine, la cabeza del señor Yato podría rodar así que por favor pasé.

Ella dio una sonrisa de despedida y camino hasta la oficina de Yato, en el momento en que abrió la puerta vio una escena un tanto cómica; el pelinegro estaba haciendo por todos sus medios con una mano calmar el insesante llanto del infante y con la otra estaba escribiendo en su computadora, el teléfono de su oficina estaba sonando y el aspecto del mayor era de cansancio total.

—Permiso —dijo ella para darle a entender que había entrado a la oficina. Yato dejo de escribir y miro a la chica con ojos de esperanza "¡Por fin un poco de ayuda!"

—Hiyori, has llegado en el momento perfecto eres mi salvadora. —Exclamó Yato con efusión, Hiyori rio y se acercó para tomar a Yukine y tratarlo de calmar.

Yato le cedió el niño a la fémina y luego contesto el teléfono que lo estaba volviendo loco. Ella comenzó a mecer al infante para calmar su llanto, el incesante y desesperante lamento se volvió luego en tan solo unos pequeños quejidos cuando ella comenzó a consolarlo con amor.

—No sé que tiene, ha estado así toda la mañana —dijo él cuando colgó el teléfono. —Lo he mudado, le he dado su biberón, sin embargo, comienza a llorar fuertemente sin ningún motivo. Apenas se calma cuando lo tengo en brazos; y esta vez ni Bishamon ni Kazuma me pueden ayudar, están todos pendientes con la reunión.

La castaña miró al niño por unos segundos, se veía pálido, y podía ver que estaba respirando más rápido de lo habitual. Un temor empezó a crecer en el pecho de la chica, tal vez el bebé se estaba enfermando y estaba sufriendo los primeros síntomas, eso sería peligroso. Miró al pelinegro, podía ver su cansancio y como estaba tratando de terminar lo más rápido su trabajo.

Se mordió los labios.

No podía ahora plantearle su preocupación, no ahora que el pobre chico estaba tan atareado con su trabajo, en tan solo plantearle el hecho que el niño se podía estar enfermando lo haría preocuparse, y ya bastante problemas tenían por no poder conseguirse papeles legales para ir a un médico que revisaran al menor.

Por ahora, mientras pasa el día, se mantendría callada para evitar más problemas, y cuidaría a Yukine lo más cerca posible, si podía evitar que el resfriado aumentará lo haría todo lo posible.

—Será mejor que me vaya con Yukine —Dijo ella mientras tomaba algunas cosas del menor y lo abrigaba lo mejor posible —Así terminás más tranquilo tu trabajo. Nos veremos en la tarde.

—¡Eh Hiyori espera! —el mayor se acercó rápido a la chica. Y de su billetera sacó un poco de dinero para entregárselo, ella frunció el ceño. —Vamos acéptalo no es tu obligación tener que cuidar a Yukine y tú lo haces gastando tu tiempo, debes estar muy estresada después de exámenes y la universidad.

Ella negó suavemente con la cabeza mientras tomaba la maleta del bebé —No puedo aceptarlo. Yato yo decidí ayudar por cuenta propia y no como un trabajo. Este niño, se volvió parte de mi vida, así que no te preocupes por esas cosas.

—Por lo menos déjame sentirme bien y, no sé, cómprate una pizza o algo delicioso para que sea una tarde entretenida con Yukine. Si quieres, anda a mi departamento y estate ahí para descansar, no sé…—Hiyori sonrió. Él siempre se sentía culpable por esos aspectos.

—Está bien, comprare una pizza cuando tú llegues a la casa así cenamos juntos —el mayor se sonrojó, ¡ah! Su corazón latía con fuerza por aquello, era la primera vez que alguien lo iba a estar esperando con una cena para su hogar. —¿Llegarás muy tarde?

—Trataré de salir lo antes posible del trabajo, la reunión, espero que no sea tan larga. Mi cerebro ya no funciona —dijo él mientras bostezaba. Hiyori dejó suavemente a Yukine en el sillón y se acercó al chico para arreglarle la corbata que estaba mal amarrada, mejor dicho, todo su aspecto era un desastre. Él se sonrojo a más no poder nuevamente y quedó helado por aquel gesto tan cálido de ella.

—Nos vemos en la tarde entonces, estás muy cansado. Así que esta noche, yo seré quien se quedé con Yukine para que puedas dormir bien. ¡No quiero peros! Estoy mucho menos agotada que tú. —Él sonrió y de todo corazón le dio un gran "Gracias"

Nuevamente tomó al niño en sus brazos y salió del recinto.

Su sonrisa desapareció. Tenía que apresurarse en llegar a su hogar para evitar seguir exponiendo a Yukine al frío, pero antes tenía que pasar por una farmacia a comprar medicinas, se lamentaba estar recién en su primer año en medicina y no tener nada de experiencia sobre diagnósticos de bebés.

Su hermano en cambio era especialista en niños, él sabría que hacer.

—¿Debería llamarlo? —se preguntó mientras caminaba a la farmacia más cercana —Tal vez, tengo la esperanza que sea tan solo un refriado, después de todo, es invierno, los niños se enferman mucho por las heladas. Se que te podrás bien, Yukine.

El niño dormía tranquilamente en los brazos de la mujer; ella tan solo compro un poco de medicina para luego volver al departamento del hombre de ojos azules. Después de todo, él era quien tenia todas las cosas para que el niño estuviera bien.

Deposito a Yukine suavemente en su cuna para que durmiera, suspiro aliviada cuando comprobó que no tenía fiebre, sin embargo, su respiración muy rápida no daba buena señal. Yukine seguía en su sueño profundamente, Hiyori sonrió y le acaricio la mejilla antes de retirarse de la cuna; se encontraba en la habitación de Yato, no era la primera vez que estaba ahí, en el momento que comenzaron a cuidar al pequeño rubio ella tenía hasta una copia de la llave del departamento del chico para asegurarse que todo estuviera bien.

Se sentó en el lecho e inspecciono todo el lugar; era una habitación muy grande y bastante simple, no tenía muchas cosas. Bueno, él le había explicado que no era de estar mucho en su hogar, pues, como siempre estaba vacía prefería vivir en su oficina. Miró por el gran ventanal que poseía el cuarto, tenía una gran vista, en su departamento, la habitación de su hermano también tenia un gran ventanal pero no daba tan bien al paisaje de la ciudad.

Un pequeño dolor comenzó a crecer en su interior "Debe ser horrible vivir solo en este lugar" tan bello y grande, pero tan frío y solitario.

La vida de Yato no debió ser nada fácil, y debe ser la razón por la que había adoptado al niño cuando le llegó a su puerta. Él se negó a entregarlo a las autoridades y le explico que él sabia como era el sistema.

Él no le deciaba ningún mal a nadie.

Siguió caminando por el departamento, y se detuvo al ver un pequeño broche que brillaba como decoración en el arrimo del chico. Era un pequeño broche de flor de cerezo.

—Que bello —pensó mientras lo miraba atentamente, tenía grabado un nombre "Sakura". Era un bello detalle, lo dejó pasar, él debió encontrarlo igual de hermoso y por eso debió haberlo comprado como decoración. Sabía que tenía su lado delicado, rio.

No había más que recorrer. Era un lugar sin casi nada de decoración solo lo justo y necesario para una vivienda. Lo que le estaba dando vida al lugar era sin duda los pequeños juguetes del bebé y los implementos para este, de muchos colores y formas. Definitivamente, Yukine le estaba cambiando la vida al mayor.

Se sentó en el sillón y sacó sus cuadernos, se iba quedar estudiando mientras el niño seguía durmiendo.

—Oh verdad, tengo que llamar a mi hermano para preguntarle sobre Yukine, tal vez el sepa algo de eso…

..

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Se le había hecho muy tarde. Ya era de noche, había sido una reunión muy dura, pero para su suerte todo le había salido como lo había planificado. Así que podría respirar de alivio un mes más, seguiría en su trabajo tranquilo por lo menos hasta finales de la primavera donde sería la siguiente gran reunión del comité.

Mientras salía de la sala de reunión, varios ejecutivos lo hacían parar y lo felicitaban por su excelente presentación y trabajo arduo, y él bueno, se dejaba querer como era de costumbre. Bishamon incluso también lo paró para felicitarlo.

—Siéndote sincera, no pensé que ibas a tener la presentación lista para hoy, había preparado a Kazuma para que interrumpiera si te veía muy enredado —Le explicaba mientras caminaban por los pasillos del edificio

—¡Que poca fe me tienes vieja bruja! —le dijo él y se cubrió para el golpee que claramente le iba a proporcionar su jefa por decirle así.

—Si es verdad, después de todo hace un mes que te veo como un alma en pena desde que llegó Yukine a tu vida.

—¿Qué quieres decir con eso? ¿alma en pena?

—Pero a la misma vez —prosiguió con la charla —a pesar de tu cansancio, se nota que él te ha dado aquella vitalidad que falta. Se que debe ser difícil para ti dejar de velar en solo tu bienestar para empezar a cuidar otra vida, pero, te ha dado más motivos para luchar ¿no?

Bishamon le sonrió y él la miró fijamente, suspiró para asentir suavemente.

—Se que lo estas haciendo bien, no dudes de tus capacidades Yato —dijo ella mientras apretaba el botón del ascensor —Trata de descansar lo más que puedas, y si tienes problemas Llámame para que podamos solucionarlo. Puedo ser tu jefa, también soy tu compañera de tragos desde hace mucho tiempo, tienes todo mi apoyo —Fueron sus últimas palabras antes de desaparecer de la vista del mayor.

Se sintió tan privilegiado, podría no tener muchos amigos, pero los poco que tenía eran los mejores.

Tomó sus cosas de la oficina y se marchó del lugar, ya eran cerca de las once de la noche, Hiyori estaría muy molesta con él.

—Espero que por lo menos me haya dejado un pedazo de pizza, muero de hambre —se quejaba mientras caminaba por el sector.

Yato…

Un suave susurro lo hizo parar de su marcha apresurada. Miró a todas partes hasta que encontró al emisor de aquella suave voz.

—Nora…

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El reloj marcaba las doce con quince de la noche cuando llegó a su departamento. Entró suavemente, y esperando no despertar a nadie (si es que había alguien). La luz del pasillo estaba prendida y el lugar olía a comida, busco por todo el lugar si es que ella estaba ahí, pero no. No había nadie en el lugar, suspiro un tanto aliviado. Por lo menos no lo había esperado.

Vio que en la mesa había una caja de pizza, y dio una pequeña sonrisa, le debía una nuevamente.

Tiro todas sus pertenencias en el sofá, junto con los zapatos y la corbata. Estaba muy agotado, se iba a ir a tirar a la cama y dormir bien después de tantas noches, sonrió por ese pensamiento.

Pero en el momento en que entró al cuarto la vio. Ella estaba durmiendo pacíficamente en el pequeño sillón que tenía su habitación cerca de la ventana, Yukine también estaba durmiendo en su cuna.

—Oh no, después de todo si me estabas esperando, perdóname —Dijo él mientras se acercaba a la chica, no quería despertarla, pero tampoco podía dejarla dormir ahí, amanecería con un gran dolor en el cuerpo. Ese sillón no era del todo cómodo.

Trago saliva

—Permiso, te aseguro que no soy un pervertido —Con delicadeza tomo el cuerpo de la chica y lo dejó suavemente en su lecho. —Creo que esta noche me va a tocar dormir en el sillón. —Dijo resignado mientras tomaba unas mantas y la almohada que sobraba de su cama, le hecho la última vista a su bebé y siguió adelante para ir a dormir.

Cuando estaba ahí, por primera vez encontró que su hogar estaba cálido y el sillón era blando. Se sentía como hogar, se sentía bien, se sentía como un sueño.

..

"¿Por qué no regreses a tu hogar, Yaboku?"

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Fue la primera noche que dormía bien como nunca.

Y el siguiente día sería el primero en su vida que faltaría a su trabajo.

Fue aquella mañana donde despertó por la preocupación de Hiyori y las palabras que ella le dijo sería una de las que definitivamente nunca olvidaría.

—Yukine tiene fiebre muy alta…


.HOLA!

Aquí esta el capítulo de la semana ¡Yeih! no saben como me costo adaptar todas las ideas que tengo para que resultará algo ¡Pero aquí esta! Quiero introducir a los personajes de manera suave, no tan brusca y a la misma vez también quiero contar el pasado de Yato (que entre comillas se saboreo en la maldad que le tengo muajajaja) en pequeños recuerdos no tan bruscos.

Así que eso, espero que les guste y nos leemos espero que la próxima semana. Los quiero y nos leemos, besitos.