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"¿Cómo te llamas chico?

...

¿Eh, por qué no hablas?

...

¿Qué es lo que estas escribiendo? (...) ¿Yato? ¿Tu nombre es Yato?" (...)Yo no tengo nombre, ¿Quieres ponerme uno?

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"...y entre todas las pesadillas, tú rostro es el único que puede calmar mis noches de intranquilidad"

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¿Quieres ponerme uno?

—Sakura.

—¿He, has dicho algo Yato?

—No nada realmente, solo que los árboles de cerezos son muy hermosos está época, hace mucho que no los veo.

—Pero ¿qué dices? si hay árboles de cerezo en todo Japón —Hiyori sonrió a un distraído Yato. Aquella cálida tarde de principios de primavera, habían ambos decidido tomar un descanso de su agitada rutina de trabajador/estudiante y criador a la vez, e ir a caminar por las veredas que mostraban los colores de una hermosa puesta de sol. En un pequeño coche de color azul, el pequeño Yukine miraba el paisaje con curiosidad mientras era transportado por la chica quién de vez en cuando enfocaba su vista al bebé.

Yato tan solo asintió sin decir ninguna palabra, era verdad, Japón estaba plagado de árboles de cerezo, eran tan fáciles de ver, y eso provocaba que su pecho se oprimiera, porque sabía que el único que estaba interesado en volver a ver ya había sido talado y jamás podría apreciarlo por una última vez.

Pero ahí estaba; apreciando nuevamente otros árboles de cerezo, por primera vez después de mucho tiempo, giró su cabeza ignorando su camino para apreciar el paisaje que le brindaban.

—¿No te parece sentarnos unos momentos debajo de los árboles? —propuso él a la chica quién estaba jugando con el bebé. Ella asintió feliz por la propuesta, sabía que el mayor estaba en su mundo y era bueno de vez en cuando dejarlo pensar a solas unos minutos. —Toma a Yukine para poder bajar el coche al pasto, será difícil llevarlo así. —Haciendo lo que le pidió, ella tomó al niño en brazos y empezó a caminar hasta llegar debajo de la copa del árbol.

—Mira Yukine, ¿No es bello? La primera vez que ves un árbol de cerezo ¡Que emoción! —Decía Hiyori al menor mientras lo cargaba en brazos. Yato caminaba detrás de la chica cargando el carro del niño, de vez en cuando, paraba para quejarse de lo pesado que era para seguir con su camino.

—¡Diablos! ¿Por qué no compre el más liviano? Para la próxima no me dejó convencer por ti para comprar coches para bebés, el otro se veía más liviano —reprochó el mayor a la chica quien tan solo le dio una sonrisa y dejó suavemente al niño sentado debajo de una cobija.

Ahora Yukine tenía cuatro meses y medio, pasaba más tiempo despierto y, por ende, se estaba volviendo más curioso ante las cosas que había a su alrededor, también comenzaba a diferenciar a sus cuidadores, por lo que, constantemente buscaba la compañía de la chica o Yato y a veces lloraba desconsoladamente cuando alguien desconocido lo tomaba.

El doctor le había explicado aquellas cosas del niño, cada vez necesitarían estar más atento a las cosas que él hacía, pues, empezaría a descubrir el mundo llevándose varios objetos a la boca y había que estimularlo lo suficiente para que tuviera un apego saludable a sus cuidadores.

La chica sonrió mientras miraba como Yukine agarraba sus piececitos con sus manos con curiosidad, estaba encantada de mirar como el niño crecía saludable bajo sus cuidados, era una sensación nueva y que le satisfacía. Legalmente, ahora Yukine era "su hijo" , después de estar una semana y media hospitalizado, se movió de un lado a otro inscribiendo al niño bajo su apellido, y de esta forma que pudiera estar protegido bajo cualquier circunstancia que pudiera ocurrir nuevamente.

Legalmente era Yukine Ikki, pero...

Miró a Yato, y pensó ¿Cómo lo había hecho por tanto tiempo él? Le había explicado que tenía papeles ilegales porque tuvo problemas con la justicia en su juventud. Un pequeño escalofrío subió por su columna, no podía negar que aquello no le daba buena espina, pero, desde el tiempo que había conocido al mayor jamás le había hecho algo malo, al contrario, él siempre le estaba sacando varias sonrisas con sus ocurrencias y también estaba al pendiente de ella.

En tan poco tiempo el pelinegro se había vuelto una parte importante de ella juntó con Yukine, y era tan raro...

—...tierra llamando a Hiyori ¿Hay alguien en casa? —Yato, como siempre sin conocer bien el significado de la palabra "espacio personal", se acercó a la chica y la miraba con aquellos ojos azules curiosos lo que hizo que , por instinto, ella se alejará del rostro del mayor y mirara a otro lado para ocultar su rubor.

—¿Qué pasó? —preguntaba mirando a otro lado.

—¿Esta todo bien con esto? —hizo una pregunta que la dejó un poco extrañada.

—¿A que te refieres "con esto"? —replicó.

Yato miraba a los jóvenes caminar mientras conversaban con grupos de personas de su misma edad, sonreían, reían, se veían despreocupados ante el mundo, como un joven debería ser. Luego miró a Hiyori quién estaba pendiente del bebé.

—Ya sabes —comenzó a hablar —estás conmigo un viernes por la tarde, lo normal es que la gente de tu edad saliera con sus amigos de fiestas a cualquier lugar; sabes que puedes ir a cualquier parte sin necesidad de estar pendiente de Yukine. También quiero que disfrutes lo que te queda de adolescencia antes de meterte de plano a este mundo de la adultez —dijo él con un tono preocupado. Hiyori lo miró extrañado, pero luego dio una pequeña carcajada que hizo sonrojar ahora a él —¿Por qué te ríes? ¡Hablo enserio!

—Lo siento, lo siento, pero suenas como un anciano cuando me dices eso. Tú también eres joven. Joven, con dinero, soltero, pero estás aquí con una universitaria cuidando un bebé —Ella seguía sonriendo —Creo que estamos en la misma situación ¿no? Pero es lo que hemos escogido.

Él miró a otro lado —¡Vamos! Es decir, no soy tan viejo, pero yo ya he vivido varias cosas y puedo considerarme un adulto con responsabilidades, pero tú estás recién viviendo tú vida sin padres, una vida independiente. Es bueno que salgas a fiestas o te juntes con gente de tu edad y no con ...

—¿Contigo?

—Si...no sé si sea tan bueno que estemos así, tan juntos ... —susurró casi lo último. —Si sigues conmigo y para colmo cargando a un bebé en tus brazos ¿No te molestará sobre tu reputación?

—¿Reputación?

—¡Con los chicos vamos! Recién comenzando la universidad y si te ven conmigo y un bebé, ¡ya sabes! La gente comienza a hablar, dirán "Oh, que pena, tan joven y ya tiene un hijo" ¿No te es molestoso? —dijo ya casi desesperado. La chica lo miró con gracia.

—¡No sabia que cosas así te importaban, Yato! Realmente no me importa, es lo que he decidido, siempre te dijo lo mismo, no tienes que sentirte culpable con las decisiones que tomó. Yo elegí esto de ayudarte y criar a Yukine, yo decidí ponerle mi apellido a Yukine e inscribirlo como si fuera mi primogénito sin que nadie me obligará y eso es porque...

—¿Por qué?

"Te has vuelto alguien importante en tan poco tiempo..."

—¡Yatoooo! —un femenino y chillón gritó evito que las palabras que ambos tenían en sus corazones se dijeran; la castaña vio con sorpresa como el pelinegro era derrotado por un cuerpo que lo hizo rodar por el pasto.

—¿Eh?

—¡Kofuku! —Una voz masculina se agregó al grupo.

—¡Ah, Kofuku me aplastas me duele, sal de encima mío! —Gritó Yato mientras era callado por un fuerte abrazo de la chica quién estaba arriba de él muy cariñosa. Hiyori seguía impactada, y Yukine, él daba pequeñas sonrisitas y balbuceos de alegría, tal vez le hacia gracia la escena de su padre siendo derribado.

—¡Yato eres malvado! Ya estamos casi a finales de abril y tú última llamada fue en año nuevo ¡Eres un rufián! Y yo siempre tan preocupada y ni una visita —se quejaba la chica de cabellos rosas. Era una mujer joven y muy bella, Hiyori tan solo miraba sin decir ninguna palabra, luego vio como un hombre de aspecto duro que acercaba a ambos y sacaba de encima de Yato a la fémina. —¡Pero Daikoku! ¿Es que no estas molesto porque ni siquiera se preocupa por nosotros? ¡Hay que darle una lección severa! —se quejó la joven mientras la separaban. Yato rápidamente se levantó y se fue al lado de Hiyori avergonzado.

La mujer de cabellos rosados de nombre Kofuku y el hombre Daikoku miraban curiosos a la chica, no podía negar la castaña que se sintió un poco observada y sus ojos magentas buscaban los azules del mayor pidiendo una pequeña explicación; pero no hubo palabras, solo un fuerte chillido y unos brazos derribándola.

—¡Yatito tiene una novia! Y es muy linda ¿Cómo te llamas linda? ¿Qué edad tienes? Te ves muy joven para este ¿Estudias? ¿Trabajas? ¿? —Nuevamente el hombre de aspecto duro separó a la chica.

—Perdóname, mi señora es un poco...un poco efusiva con sus sentimientos.

—¿Yato, acaso no me vas a presentar a tu novia? —Yato, inconscientemente ocultaba a Yukine a sus espaldas por temor a que Kofuku -en uno de sus ataques de alegría- aplastará a su bebé.

Tragó saliva y tartamudeo, sabía que también era imposible guardar al niño detrás suyo por mucho tiempo y que, por ahora, estaría en problemas y con un gran interrogativo por delante.

Miró a la castaña y le dio una sonrisa nerviosa —Hiyori, te presentó a Kofuku Ebisu y su esposo, Daikoku Ebisu, ellos son grandes amigos que tengo desde mi adolescencia. Kofuku, Daikoku, ella es Hiyori Ikki, es...mi amiga-vecina.

—¡Vah! —chilló Kofuku —¿Solo amiga? ¡Por favor! Conmigo nunca has dado un paseo, ¡Se nota de lejos que son novios!

—Kofuku, la estás asustando. Lo que me da curiosidad de esto, es lo que estás ocultando detrás de ti, Yato. —Daikoku miró riguroso al pelinegro y él se puso más nervioso, Hiyori miró con ternura como seguí ocultando a Yukine. No se había percatado de ese detalle antes.

—¿Yo? ¿Ocultar? No estoy ocultando nada. —Una suave risa comenzó a sonar detrás suyo lo que hizo que Yato sudara frío, desde que el menor había aprendido hacer suaves risas y sonrisas a veces no paraba y eso le encantaba, pero este no era precisamente el momento ideal pero una de sus dulces risas.

—Yato— dijo Kofuku dulcemente mientras se acercaba al pelinegro —mu-es-tra-me... —se abalanzó encima del hombre y por instinto este como pudo agarró al infante y se levantó del pasto sosteniendo a su hijo.

—¡Loca! Casi lo aplastas —Gritó Yato, Hiyori se paró y se colocó a un lado del mayor para ver si el niño estaba bien por aquella recogida brusca, en cambio, para Yukine toda acción que hacia su padre era juego, así que suspiro aliviada que no se haya asustado.

Por otro lado, Kofuku y Daikoku quedarón atonitos al ver a su amigo cargando con un bebé en sus brazos, luego miraron alrededor ¿Cómo no habían sospechado antes que había algo raro? Es decir, la manta donde estaban sentados tenía unos pequeños juguetes y aun costado el árbol de cerezo había un coche de bebé.

Fueron unos minutos de silencios que Yato tan solo suspiro.

—¡Ya escupen todo lo que quieran decir!

—Yato...—Apenas pudo pronunciar Daikoku.

Un fuerte chillido tardo en hacerse presente, de tal grado que sería capaz de escucharse varios metros del sector y espantaría a más de un animal.

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—...así que así fue como terminó la cosa, convirtiéndose este niño, en mi hijo adoptivo hasta que pueda encontrar a su verdadera madre —fueron las últimas palabras de un agotado Yato mientras miraba como su amiga de cabellos rosado balanceaba suavemente de un lado a otro a su pequeño bebé quién dormía pacíficamente en aquellos brazos. Daikoku miraba fascinado al bebé mientras que con un brazo rodeaba a su mujer, parecían una verdadera familia con su pequeño.

"Debe ser un poco doloroso" pensaba Yato mientras miraba a sus amigos para luego morderse el labio, no iba a intervenir, ellos sabían hasta que limites soportaban todo esto.

Hiyori se sentó al lado de él y susurro suavemente

—No sabia que tenias más amigos Yato, casi siempre hablas de tus colegas del trabajo, el señor Kazuma y doña Bishamon pero a ellos no los conocía, estoy feliz —dijo sinceramente.

Yato la miró a los ojos y suspiró —Como dije antes, son amigos de hace ya mucho tiempo, ellos me ayudaron cuando estaba en un momento difícil—sonrió mientras nuevamente su vista se fijaba en la feliz pareja —Son gente en la que puedo confiar plenamente —aquellas palabras las dijo más para si mismo que para la chica.

Ella también enfocó su vista al matrimonio; —Que envidia —susurró ella mientras sonreía.

—¿Eh? ¿dijiste algo?

—¡No nada!

Daikoku dejó unos minutos de mirar al niño y dirigió las palabras a Yato —¿Y hasta ahora como los has hecho con todo...? —calló ante sus palabras y miró a la castaña. El aludido supo enseguida que estaba tratando de decir su amigo y estaba tomando medidas antes de meter la pata.

—No te preocupes Daikoku, Hiyori sabe que no soy del todo legal —dijo calmado.

—Ah, eso es bueno, ¿Y bueno, entonces como lo has hecho para inscribir a Yukine? ¿Acaso te conseguiste papeles con ese hombre también?

"¿Ese hombre?" se preguntó Hiyori y miró a Yato, estaba serio, pero tan solo suspiró y se encongió de hombros.

—No, estaba vez él no me pudo ayudar, ya sabes, ahora la empresa esta pasando por muchos negocios grandes así que no ha tenido tiempo para ayudarme. —el chico tomo de los hombros a la castaña y sonrió —Hiyori me ayudo esta vez con los papeles, y no son falsos como los míos, son cien por ciento legítimos.

—¿¡Qué!? ¿Enserio? ¿Cómo lo hizo? —peguntó el hombre.

—Lo inscribió a su nombre, la ven con cara de niña inocente, pero tiene muchos contactos.

Kofuku se metió a la conversación y con curiosidad y cierta picardía pregunto —¿Qué quieres decir que lo inscribió a su nombre? —sonrío, en el fondo se imaginaba una respuesta posible.

—Bueno, podemos decir que legalmente, Hiyori es "la madre" de Yukine. —Sonrió como niño travieso el mayor.

—¡Ah, lo sabía! Entonces legalmente ustedes son una familia —gritó de la emoción Kofuku pero su esposo la hizo silenciar rápidamente para evitar que el pequeño bebé se despertará. —Perdón —susurró.

—Eh...no, en ninguna parte figura mi nombre, quise evitar cualquier cosa donde mi nombre estuviera involucrado por precaución —respondió Yato mientras miraba a otra parte, Hiyori estaba sonrojada ¡No se le había ocurrido antes! Al principio estaba tan preocupada por Yukine que fue capaz de hacer todo lo posible para hacer que al niño lo atendieran, pero ahora que lo pensaba mejor, haber inscrito a Yukine significaba... miró al pelinegro. Eso lo unían por fuerzas mayores, era verdad que el nombre de Yato no figura en ninguna parte, ella estaba como madre soltera pero realmente Yato era el padre del niño, y ella...

Tragó saliva.

—¿Y eso está bien para ti pequeña? —Daikoku miró a Hiyori un tanto preocupado, lo que le llamó la atención.

—Si, tenía que hacer algo por Yukine, me encariñe mucho con este niño y no me molesta para nada figurarlo a mi nombre ¡al contrario me hace feliz! —respondió ella con sinceridad haciendo que el pelinegro se sonrojará. La pareja se miró unos segundos, se veían ambos preocupados. —¿Eh?

—Yato, que te parece si vamos a comprar algo para comer y tomar, después de todo hace mucho que no nos vemos y esta bien si seguimos poniéndonos a la corriente. Todavía no oscurece y la tarde esta cálida, es un buen momento —El pelinegro miró a la castaña y ella asintió.

—No estaría mal, Hiyori, te encargo a Yukine y Kofuku —Dijo él antes que ambos hombres se fueran, quedando ella, la mujer de cabellos rosas y Yukine solos en el lugar.

Fueron unos minutos de silencio, pero no eran incómodos, Kofuku se encargaba de mecer suavemente al niño en sus brazos y ella, ella estaba admirando los variados colores del cielo.

—¿Sabes Hiyori? ¿Puedo llamarte Hiyori, cierto? —habló de un momento a otro la mujer sacándola de sus pensamientos.

—Si, no hay problema —respondió ella —¿Qué pasa?

—Daikoku, no preguntaba del todo sobre Yukine, después de todo, él es un niño y realmente no es mucho problema, si no, preguntaba si estaba bien unir tu vida con Yato...

La castaña miró con cierta sorpresa a una seria Kofuku, ella cerró sus ojos para luego dar una sonrisa —No te confundas, Hiyori, Yato es un gran amigo nuestro y lo queremos mucho, deseamos su felicidad y bienestar, por eso, te pregunto ¿Esta bien esto?

—No entiendo, ¿Por qué no estaría bien?

—Estas uniéndote a un hombre, que, conociéndolo, no te ha dicho nada de él y su vida pasada. Por lo que dijo, sabes que él no es una persona legal, sus papeles son ilegales, lo suficiente como para poder comprar bienes y poder trabajar, pero, no puede hacer cosas como ir a un hospital o meterse en problemas con la ley. Mejor dicho, él casi siempre esta huyendo de la ley por miedo a que se den cuenta que sus papeles son falsos. ¿Acaso aquello no te asusta?

Fueron unos segundos de tensión, la castaña tragó saliva, y nuevamente una duda creció en su interior ¿Esta bien lo que estaba haciendo? Ella tenía razón, se estaba encariñando con el hijo adoptivo de otra persona poniéndolo a su nombre y, por ende, uniéndose a él.

—Se, que Yato ha tenido una vida pasada difícil, pero, eso es el pasado. El Yato que conozco actualmente es...un hombre trabajador, un tanto infantil, acosador, pero no es mala persona, hasta ahora jamás me ha tratado de hacer malo y no he visto que le haga el mal a nadie, yo, no le tengo miedo.

Kofuku la miró luego miró al niño —Piénsalo un poco más. Como dije, mi esposo y yo queremos la felicidad de nuestro amigo. Le debemos tanto a él, por eso lo protegemos, y, si alguna vez sabes la verdad, no queremos que Yato sufra con tu partida. Dicen que es mejor cortar lazos lo más luego posible antes que se hagan más fuertes.

—¿Por qué me iría de su lado? No tiene sentido. —Esta vez respondió un tanto molesta. ¿Acaso deseaban separarla de su lado? ¿Qué huyera? No lo iba hacer. Después de todo, en sí, ya era un poco tarde, sentía que sus lazos eran fuertes -sobre todo con el bebé- como para irse de un momento a otro de sus vidas.

—Yato, es verdad que ahora es un chico de bien, todos nosotros hemos trabajado duro para ayudarlo a salir adelante, porque todos le debemos más de un favor, y queremos su felicidad. Pero tampoco debemos ignorar lo que era antes de ser el niño travieso de ahora, Yato antes, era un chico un tanto aterrador. Así que, no te dijo que tengas cuidado de él del presente, pero ten cuidado de sus lazos del pasado. —Fueron las últimas palabras de Kofuku antes de escuchar que los chicos llegaban riéndose con compras en sus brazos —Así como lo hizo Mayu en su momento...

—¿Mayu?

—¡Chicas! —Yato se sentó al lado de Hiyori, en uno de sus manos sostenía una cerveza y sonreía juguetonamente —¿De que hablan? ¿Acaso hablaban mal de mi que se callaron enseguida?

—¡Es injusto Yatito! Comenzaste a ver sin nosotras —Se quejó Kofuku, Hiyori permaneció seria unos minutos, antes que Yato nuevamente no conociera la palabra de espacio personal y la abrazara.

—¡Esta chica me ha salvado millones de veces! Es definitivamente mi diosa personal.

—¿Cuánto has bebido? —preguntó la castaña tratando de huir del mayor.

—Realmente, esta debe ser su segunda cerveza, le dije que no bebiera, pero...ya sabes, comenzó con sus niñerías con "¡Que te apuesto que no te puedes tomar esta cerveza más rápido que yo" en plena calle! Puede tener casi treinta, pero se comporta como un mocoso adolescente a veces. —Se quejó Daikoku antes de sentarse al lado de su señora, dejó las comprar a un lado y ofreció sus brazos para esta vez, el sostener al pequeño Yukine.

—¡Es tan adorable! Desde que lo conozco, no tiene muy buena resistencia al alcohol, me trae tan buenos recuerdos cuando éramos más jóvenes —Habló Kofuku mientras sacaba algo de la bolsa de compras —¿Quieres tú Hiyori?

Tratando de apartar al pelinegro ella negó suavemente —Será mejor que no, tampoco soy tan buena con el alcohol y tenemos que llevar pronto a casa con Yukine, no hace mucho que salió de una pulmonía y, aunque este mejor, es preferible asegurarse antes que se ponga fresco. —Ella miró al chico que seguía cerca suyo y las palabras de Kofuku resonaron en su mente, él estaba sonriendo como un niño, se veía inocente, como alguien más, un chico feliz ¿Alguien así sería "terrible"? debe ser una exageración de ella ¿no?

—Yato me comentó algo de eso en el camino, debieron ser momentos muy tensos, saben que cualquier cosa que necesiten estaremos en disposición de ayudar. Nosotros no vivimos muy lejos, en una pequeña tienda de comida cerca del parque de la laguna, además Yato tiene nuestro número, que sea un mal agradecido es otra cosa —dijo con cierto enfado lo último Daikoku.

—¡Oye! Simplemente...no quería molestarlos, siempre es lo mismo...iba acudir a ustedes si la cosa se ponía más fea, pero mi diosa personal me salvó de esta —habló Yato mientras seguía bebiendo —¡De verdad que deseaba tomar una de estas hace mucho! Desde que Yukine llegó a mi no he salido ninguna noche a beber ¡La paternidad es dura!

—Idiota —susurró Daikoku —No se preocupe señorita Ikki, le ayudaremos a llevar a ese idiota a su hogar junto con el pequeño —sonrió.

—¡Solo díganme, Hiyori! Muchas gracias

—Ya esta anocheciendo, que mal...—susurró Yato —La oscuridad, no es muy buena amiga, además...Yukine le teme a la oscuridad.

—¿sí? —preguntó curiosa la pelirrosada.

—Por alguna razón siempre que está oscuro llora sin cesar, y la única forma de calmarlo es con cualquier pequeña luz, la cosa es que haya algo que lo ilumine —respondió Hiyori mientras miraba al niño.

—Que raro —Dijo Daikoku —todavía tenemos una hora antes que oscurezca completamente...

—¡Sigamos bebiendo! —gritó Kofuku

—¡Sí! —acompaño Yato

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—Muchas gracias por ayudarme a traerlo a su departamento señor Ebisu —Dijo Hiyori mientras abría la puerta del departamento y entraba con el coche dentro de la residencia. Daikoku pidió permiso para entrar, llevaba de un brazo a su señora completamente ebria y en el otro al pelinegro en el mismo estado.

—Dime solamente Daikoku, señorita Hiyori ¿Estará bien con este borracho sola? Puedo quedarme acompañarla —dijo él mientras tiraba al sofá al ebrio Yato quién se quejó unos minutos por el impacto.

La castaña sonrió —No hay problema, también debe descansar. Estaré bien, Yukine de aquí es solamente darle un cambio y su otra munición de leche antes que duerma nuevamente, y Yato...creó que estará bien —Respondió.

Daikoku sonrió —Muchas gracias por cuidar de él y ahora, de su hijo. Al hablarme de ti, pude ver como su rostro se iluminaba, él siempre ha sido un poco solitario y tiene sus razones, ahora debe estar muy asustado porque estas a su lado y también con Yukine, esto es nuevo y todavía tiene que enfrentarse a muchos traumas. —él se acercó a la chica y le colocó una mano en el hombro —reitero, cualquier cosa, ven a pedirnos ayuda. Y, si algún día sabes de que estoy hablando, por favor, quiero que sepas no es una mala persona, es solo... un niño asustado, no huyas de él si decírselo antes, lo entenderá y será mejor para su salud mental, y la de usted también.

Nuevamente la espina de la inquietud creció en Hiyori, pero trató de disimular ¿De verdad tan malo era? Se sentía tan alejada de las cosas que decían, pero tenía que confiar, quería confiar en el pelinegro, era su amigo, y hay que confiar en los amigos.

—Otra cosa pequeña Hiyori, si alguna vez ves a la maldita de Nora huye, lo más luego posible, anda con nosotros, por favor, evita que ella te vea junto con Yato y también que vea a Yukine, esa maldita esta desquiciada... —Daikoku le tapó la boca a su mujer y se puso nervioso, rápidamente se dirigió a la salida mientras se despedía nervioso. La castaña lo siguió por detrás, no iba a permitirse tener más dudar que tenía ahora.

—¿Nora? ¿quién es ella? Por favor díganmelo.

Como pudo, Kofuku sacó la mano de encima de su marido y habló rápidamente.

—La hermana de Yato, es una zorra —fueron sus últimas palabras

—¡Kofuku! Lo siento, no te preocupes por eso, nosotros no podemos decir más detalles porque, bueno, Yato tiene que saber como abordar todos esos temas, nosotros no queremos meter la pata, pero te hemos advertido lo justo y necesario ¿no? Será mejor que nos vayamos. Espero que estén bien los tres, espero que nos veamos muy pronto.

—Dile a Yato que no sen un rufián y nos llame —gritó Kofuku antes que la castaña cerrará la puerta. Caminó despacio hasta llegar donde dormía el pelinegro.

Lo miró preocupada, en realidad no sabía nada de él ¿Todo estará bien?

—Me dijiste que no tenías familia, ¿Yato, tienes una hermana?

—...Sakura —susurró suavemente Yato antes de girar en el sillón y expresará una faceta dura.

Hiyori suspiró —Tendremos muchos que hablar...

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¡Hola!

Perdón por la tardanza, XD aunque no lo crean las clases online me están dando duro ¡Pero aquí esta nuevo capítulo de la semana ! Un domingo a las 23: 35 p.m todavía no termina la semana.

Quiero avisarles que posiblemente me tomaré una semanita de descanso por lo cual no habrá episodio c; muchas gracias por aguantarme

¡Muchas gracias por todos sus bellos comentarios! No saben la felicidad que me da, perdón si no les respondó, soy tan despistada, ¡Pero los leo todos, uno a uno! y por eso mi felicidad general a todos, los quiero mucho.

He visto también que tengo público que me lee y hablan inglés ¡Woah! Son geniales, también me emociona mucho ver que esta historia puede llegar a un público que no habla español, espero que se entienda mi escritura cuando lo traducen TwT 3

Como sea, muchas gracias por tanto perdón por tan poco, ¡Espero que les haya gustado el capítulo y nos leemos, la próxima próxima semana! 3 los quiero besos y cuídense en sus casitas viendo Noragami (la he visto ya como cinco veces al igual que el manga xDD) 3