6.-
—…si alguna vez, ves a la maldita de Nora, huye…
—Nora…la hermana de Yato —susurró Hiyori mientras miraba por la ventana en el aula de la universidad, podía ver como ya estaba tardeciendo y los diferentes colores en el firmamento, como siempre, se dejaban ver haciendo que la nostalgia invadiera a más de uno. Y su cabeza ya no se encontraba en la clase de Biología Celular, y eso era raro, pues era una de sus materias favoritas.
Suspiro.
Había pasado ya un mes desde que aquel nombre junto con el de Mayu hacían eco en su mente. Un mes y no se atrevía acercarse a su amigo para simplemente preguntarle por aquello. Sentía que, si lo hacía, Yato la odiaría. Se mordió el labio ¿Pero es que como podría plantearle la pregunta? "¿Un pajarillo me dijo por ahí que tienes una hermana que se llama Nora?" ¡Era realmente estúpido!
Por más que ella intentará sacarle un poco de información, el pelinegro podía dar vuelta la pregunta haciendo que jugara a su favor, era un profesional en esquivar las cosas. Tampoco quería mostrarse como si fuera una entrometida en su vida.
—¿Qué se supone que haga? —susurró antes que su celular vibrara en uno de sus bolsillos. Miró a su profesor, estaba explicando la materia tranquilamente, no se daría cuenta si sacaba el aparato. Sigilosamente, metió la mano a su bolsillo y prendió la pantalla del móvil.
"Se que debes estar muy ocupada con tus exámenes, por eso, deseo invitarte a una fiesta que hará la empresa ¡Por favor dime que sí! Estoy obligado a ir y…me metí en un pequeño lío, si llegó solo al compromiso seré la burla de todos ¡Por favor, por favor! "
El mensaje de la persona que rondaba en sus pensamientos la sobresaltó. ¿Una fiesta?
Nuevamente miró al docente y comenzó a escribir.
"¿Y qué haremos con Yukine? ¿Lo llevaremos? No podemos ir a una fiesta si no sabemos qué hacer con él, olvídalo, anda tú solo y yo me quedó cuidándolo"
Escribió ella con cierto enfado. Yato era un gran padre, si no decir un poco sobreprotector, con su hijo, y porque no decir, con ella también. Pero a la vez también podría olvidar el hecho de que ahora estaba a su cuidado un niño pequeño que no debería estar expuesto a tanto público.
Pasarón unos minutos antes que otro mensaje llegará.
"¡No te preocupes por eso! Dios, Hiyori, ¿Qué clase de padre crees quién soy? No estoy tampoco dispuesto a dejar que me bombardeen de preguntas si llevó a Yukine. Le pregunte a Kofuku si lo podría cuidar por unas horas ¡Y aceptó! No te preocupes estará en buenas manos. Necesitas relajarte, dime que sí"
—Kofuku…
La conversación que tuvo la última vez con aquella chica nuevamente comenzó a repetirse en su cabeza. Ella le había advertido que, si quería alejarse de Yato, que lo hiciera lo más luego posible ¿Pero ¿cómo podría alejarse de él si no tenía razones? Yukine ya estaba a su nombre, y el niño también era de Yato, estaban unidos si o si, y no puede irse de un momento a otro sin una buena razón.
Tenía que hablar con el pelinegro, ella tenía derecho a saber más de él ¿Acaso no confiaba en ella? ¿Por qué le ocultaba la existencia de su hermana y decía que no tenía familia?
Una pequeña idea pasó por su cabeza. Tal vez la fiesta no sería una mala idea, podría estar unos momentos ellos solos y ella podría plantear su pregunta sin problemas, frente a frente con él. Después de todo es solo una pregunta, "¿Tienes una hermana?" y la respuesta es muy simple, con un sí o no le bastaba por ahora y una pequeña explicación.
Tan solo conoce un poco más de él.
—Valentía Hiyori, no puedes estar con esta duda para toda la vida. —Con valor comenzó a escribir en su celular.
"Está bien, iré contigo, pero antes necesitó hablar sobre un tema que he estado pensando hace mucho"
La respuesta no tardó en llegar.
"¿Eh? ¿Un tema? ¿Pasó algo malo?"
Se mordió el labio.
"Te lo diré en su momento, no te preocupes no es malo, creo. ¿Cuándo se supone que es la fiesta?"
—…con eso termina la clase de hoy alumnos, nos vemos la otra semana, no se olviden estudiar el libro, el examen no estará tan fácil como los otros. —fueron las últimas palabras del docente. Dejó su vista del aparato.
—Oh no, no puse atención a la clase y ya terminó. Qué problema —se puso nerviosa.
—Veo que alguien ha estado pendiente más en su novio que en la clase de biología celular, que mal, que pasa si un paciente llegué a la consulta y tu no sepas que tiene; "Perdón señor, esto se ve grave pero no sé lo que es porque no puse atención justo a esa clase porque estaba hablando con mi novio" —Una voz femenina la hizo sobresaltar, sus mejillas se tiñeron de rosa por la vergüenza.
—¡Eso no pasará Yama! —dijo ella abochornada, guardó su celular en el bolsillo y comenzó a ordenar sus cosas.
—¡Quién diría que la tierna Hiyori tiene novio y nosotras no! Que mal, pero es bueno que pongas también atención a la clase, dicen que los novios no duran para siempre en cambio esta profesión si —Una tercera persona se hizo presente, se colocó al lado de Hiyori y movía su cabeza de manera de negación. —Mal, mal.
—No es mi novio, Ami, es solo un amigo.
—¡Un amigo! —gritaron ambas chicas con emoción.
—Bajen la voz —dijo desesperada la castaña para evitar que sus amigas siguieron vociferando ante todo el aula, mejor dicho, ante toda la universidad. —Es solo un amigo, de verdad, también es mi vecino. Oigan ¿Podrían prestarme sus cuadernos para poder copiar sus apuntes?
Ambas chicas se miraron y comenzaron a reír —O si, solo amigos, y no anoto apuntes en mi clase favorita solo por mi amigo. —La fémina de nombre Yama sacó un cuaderno y se lo pasó a la castaña. —Te lo prestó, pero quiero que me presentes aquel chico que evita que mi amiga ponga atención a su clase favorita.
Exhalo. Sus amigas la molestarían por un tiempo. Su celular nuevamente vibró y rápidamente lo sacó para leer el mensaje.
"Se que debería habértelo dicho antes, es esta noche ¡Perdón! Ponte tu mejor vestido, y te ire a buscar a tu casa a las ocho (¡Soy puntual, te lo aseguró!)"
—¿¡Está noche!? ¡Ay no, no tengo vestido de fiesta! —se quejó Hiyori sin percatarse que se estaba quejando en voz alta. Sus amigas dejarón de caminar y miraron con curiosidad los lamentos de la castaña.
—¿Vestido de fiesta? ¿Tienes un compromiso esta noche Hiyori? —Preguntó Ami.
—¡Con el novio! —Gritó emocionada Yama —¡Por eso estaba tan perdida! Tiene una cita con su novio esta noche, y la despistada se acaba de acordar que no tiene un vestido para lucirse.
—¡Que no es mi novio! —expresó Hiyori. —Pero si tengo un compromiso y no tengo nada elegante para colocarme, dejé todos mis vestidos de noche en la casa de mis padres, no pensé que los utilizaría tan luego, solo trague lo justo y necesario al departamento de mi hermano —Dijo ella resignada.
—¿Entonces que esperamos? ¿Tienes dinero? —La castaña asintió a la pregunta de Ami. —¡Vamos de compra por un lindo atuendo!
—¡Si, si! Ya verás que el chico si no es tu novio ahora si lo será por lo diosa que te verás —declaró Yama y tomo a la castaña de los hombros para arrastrarla. Sería una tarde de chicas.
A unos metros más allá del trio efusivo, una chica de cabellos cortos y sonrisa siniestra la estaría espiando.
—Ikki Hiyori.
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—Muchas gracias por cuidar a Yukine por unas horas —Expresó Yato mientras sostenía a su bebé. Yukine se encontraba inquieto en estos, ya a sus seis meses se estaba volviendo cada vez más agitado, quería estar menos en brazos que antes y ya sabía gatear, convirtiéndose en el terror de Yato porque se encontraba detrás del niño cuidando que no se metiera en problemas.
Kofuku encantada extiró sus brazos para recibir al niño. El pelinegro entregó al bebé y a Daikoku que estaba al lado de su mujer le entregó algunos bolsos que tenían cositas que podría necesitar de Yukine.
—No hay problema Yatito ¡Me hace muy feliz cuidar de este pequeño niño! —Dijo Kofuku mientras le hacía cosquillas a Yukine haciendo que comenzará a reírse. Yato sonrió, sabría que su hijo estaría en buenas manos.
—Así que hoy es la fiesta de la empresa ¿no? Un nuevo aniversario.
Yato asintió a la pregunta de Daikoku —Así es. Y ya sabes, como su parte del equipo de la loca de Bishamon tengo que presentarme a las grandes cabezas. Odio estas fiestas para ser honesto, siempre es lo mismo.
—¡Wah! Salúdame a Tenjin y al pequeño Ebisu de mi parte, ¡Dile que me venga a visitar! O por lo menos que se digne a llamarme. Es otro mal agradecido —Se quejó Kofuku.
Daikoku sonrió —Hace mucho tiempo que no los vemos, si ese hombre no estuviera en la fiesta sin duda iríamos.
—Es mejor no arriesgarse —Dijo Yato despreocupado —lograron desvincularse de él y así tiene que quedar. Mientras que no sepa que viven aquí todo estará bien
La pareja suspiró. Kofuku dejó al niño rodeado de almohadones y juguetes en el suelo para dirigirse al pelinegro.
—¿Has hablado de Hiyori del tema? —dijo de un momento a otro la chica. Yato se encogió de hombros un poco nervioso.
—Cuando me dijeron que le habían explicado algunas cosas, pensé que ella me atacaría enseguida con muchas preguntas, pero…nada, ella no ha tocado el tema, ni siquiera la noto extraña. Es como si ustedes no hubiesen hablado con ella, como debía de ser —dijo lo último con un tono de enfado.
—Teníamos que hacerlo. Estas engañando a esa chica Yato.
—¡No la estoy engañando, solo…omito algunas cosas de mí! No quiero…no quiero que ella huya de mí, no quiero que tenga miedo. ¡He tomado muchas precauciones para que Nora no se acerqué ni a ella ni a Yukine! Le he dado más dinero del normal para que no se acerqué por un tiempo.
El hombre de faceta dura suspiro, iba a sacar un cigarrillo, pero luego recordar la presencia del niño que estaba jugando con unos peluches.
—Eso no te asegura que aquella loca no se acerqué a ella.
—Se que Nora es un poco posesiva, pero se lo advertí, es mi hermana y la conozco, mientras le siga dando dinero y un poco de mi presencia me dejara tranquilo por un tiempo.
—¿Y qué pasa si eso no le importa y comienza a acosarla, así como lo hizo con Mayu? —Dijo Kofuku. El pelinegro sintió un escalofrío y nostalgia con ese nombre.
Mayu, o como a él le gustaba decirle, Tomone. Suspiró, era una parte que no podía negar que le seguía doliendo, después de todo, a pesar de que aceptó su partida fue una parte importante de su vida.
—No permitiré que pase lo mismo.
—Hiyori tiene derecho a que le adviertas en que peligros puede meterse si está contigo. Si Nora llegará acosarla, es mejor que se le advierta antes y que esté preparada por cualquier cosa.
—Eso asustaría a cualquiera.
—Yato —dijo Daikoku.
—Está bien, está bien. Le hablaré de Nora a Hiyori, y si me ven borracho por aquí, ya saben que pasó. —Fueron las últimas palabras de Yato antes de acercarse a su hijo y darle unos cariñitos en su cabecita en forma de despedida. —Esta es la primera vez que nos separaremos de esta forma. Cuídenlo, por favor.
—Claro, claro, estaremos preparando los pañuelos y helado por cualquier cosa. Y sobre Yukine, no tienes que preocuparte, sabes que está en buenas manos.
—Lo sé. Nos vemos, ¡Deséenme suerte!
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Se miraba en el espejo frenéticamente. Su figura no podía negar que se veía espectacular, aquel vestido de color rosa pálido se ceñía a su cuerpo de manera elegante, y el cabello recogido con el broche de una flor le daba el toque perfecto. Lo único que no estaba del todo segura era aquel escote en su vestido que la hacía sentir insegura.
Sus amigas le habían dicho que era perfecto, que no había problema, pero ¡Era la primera vez que iba a compromisos con un hombre que no era de su familia, y diablos, estaba nerviosa e insegura! Tomó un pequeño manto blanco y como pudo se cubrió la zona del pecho.
Aparte del tema dl escote había otra preocupación en su mente; ¿Cómo le expresaría sus inquietudes al pelinegro? Qué pasa si le hablaba de Nora y él preguntaba de dónde sacó el nombre ¡Podría meter en problemas a Daikuko y Kofuku! No quería que ellos se enemistaran por su culpa.
¿Qué podría hacer? Ya le había dicho a Yato que tenían que hablar de algo, por lo que no podía ignorar más el asunto.
El timbre de su hogar sonó de manera frenética.
—Yato, siempre hace lo mismo —Dijo ella resignada. Se miró por última vez al espejo. —Todo saldrá bien. —Fueron sus últimas palabras antes de tomar su bolso de mano y salir abrir la puerta.
En el otro lado, Yato se encontraba esperando en el pasillo a que la castaña saliera de su hogar.
—¡Diablos, Hiyori, te dije que sería puntual! Esperaba lo mismo contigo —se quejaba Yato mientras se arreglaba la corbata, en uno de sus manos tenía un ramo de rosas, Kofuku le obligó a comprarlas diciendo que era de agradecimiento por acompañarlo a la fiesta ¡Que sería un pecado no darle eso a una chica que invitas a un baile! ¡Mujeres! No las entendía, su hermana que era mujer no les interesaba esas cosas y se burlaba de aquellos que lo hacían, y eso era un gran acercamiento femenino, y ni que decir Tomone, ella también era una chica peculiar. —Esto es incómodo.
—¡Perdón por la demora! —se escuchó la voz femenina y la puerta se abrió mostrando a la chica.
Hubo unos segundos de silencio, el chico miró de arriba para abajo embobado a la castaña. Sus mejillas se tiñeron de rosa y trató de pensar en otra cosa, pero era imposible ¡Si era ya hermosa usando ropa casual con ese vestido parecía de verdad una diosa!
—H-hola, Hiyori, te ves muy bien —dijo él con dificultad mientras miraba a otro lado. Extendió su brazo que tenía el ramo con las flores para ofrecérselas a la fémina. —¡To-toma! Son para ti. Kofuku me dijo, que esto se hacía como agradecimiento.
Hiyori se sonrojo y dio las gracias —Son muy bellas, muchas gracias Yato. ¡Es la primera vez que un chico me regala unas rosas! Les dejaré en agua, ven entra—nuevamente la castaña entró a su departamento, Yato la siguió por detrás. Trataba de calmar a su corazón que estaba muy acelerado, se miró a un espejo que estaba colgado en una pared del living. Estaba sudando por los nervios y muy colorado.
—Vamos Yato ¿Qué te pasa? ¡Es Hiyori! Es una niña, no tienes que andar mirándolo así —se dijo Yato mientras se golpeaba suavemente la mejilla. Su vista se enfocó en una pequeña foto que estaba depositada en una mesita.
Una pequeña Hiyori de unos ¿Doce años? Se encontraba abrazada a un hombre joven (más que seguro su hermano) y detrás una pareja. Eran una familia muy bella, tomó el cuadro de la foto para mirarla mejor, dio una sonrisa. Que bellos momentos, tener una foto así.
—Es mi familia —La voz de la castaña se escuchó detrás de él sorprendiéndolo, dejó la foto rápidamente mientras movía frenéticamente sus manos nervioso.
—¡Perdón, perdón, yo…!
Hiyori le sonrió y al lado de la foto dejó las rosas en un bello florero. —Estas rosas quedan muy bien aquí. Esa soy yo a los once años, mi hermano mayor, es su graduación de preparatoria. Y mis padres. Ha pasado mucho desde esta foto, mi hermano ya se graduó de la universidad y ahora trabaja en muchas partes del país como médico, me gustaría hacer lo mismo que él cuando salga.
Yato la miró sorprendida —¿Irte a viajar por todo el país?
—¡Debemos tomarnos una foto también, nosotros con Yukine, sería un bello recuerdo especialmente ahora que sigue muy pequeño! —dijo emocionada ella, pero su sonrisa se esfumó cuando vio al hombre con una faceta sería —¿Pasa algo, Yato?
—¿Eh? Perdón, yo…no es nada, solo estoy pensando, es una bella foto familiar —Respondió él fingiendo una sonrisa.
La castaña tragó saliva —¿Tú no tienes una de estas?
El chico sonrió —Tú sabes que no tengo una familia así
Fueron unos minutos de silencio antes de que la chica se armara de valor. —Yato yo… —
El pelinegro tomó la mano de la chica mientras le daba una sonrisa. —¿Nos vamos? Ya es muy tarde, no tenemos que retrasarnos más.
Se quedaron mirando unos segundos, ella estaba sonrojada porque el pelinegro seguía con su mano tomada a la suya.
—Pero…—quiso protestar, pero nuevamente el chico la calló, pero esta vez, acariciándole suavemente una mejilla.
—Lo sé, lo sé. Se lo que me quieres decir, Hiyori. Pero, todavía la noche es muy joven como para arruinarla de esa forma ¿no? —replicó él. —Te prometo, que cuando volvamos de la fiesta responderé todas tus dudas.
Hiyori bajó la mirada, sitió cierta culpabilidad por esa que la alegría del chico se apagará, pero esta conversación ya se estaba alargando demasiado como para seguir negándola.
—¿Me lo prometes? —preguntó.
—Te lo juró, sé que no debo seguir escondiéndote la verdad de quien soy, especialmente si eso te puede afectar. —Dijo con cierta inquietud Yato —Pero, quiero que estés tranquila ¿Sí? Yo ya no soy aquel chico que la gente te advierte, yo soy el Yato que tú conoces —sonrió —¿Confiarás en mí?
La castaña quedo unos momentos en silencio, para luego devolverle la sonrió al chico. —No necesitas preguntármelo, confió en ti Yato —"O quiero confiar en ti" —Se que igual, lo que te estoy pidiendo no es tema fácil para ti, incluso, podría hasta doloroso ¿no? Solo quiero que, me prometas que no me vas a mentir ¿sí? Solo quiero seguir segura de que el hombre que esta al frente mío es de verdad aquel chico alegre, travieso y amable que conocí, y no aquel que todos temen por alguna razón
"…Yato antes, era un chico un tanto aterrador. Así que, no te dijo que tengas cuidado de él del presente, pero ten cuidado de sus lazos del pasado."
El hombre bajo su mirada soltó la mejilla de la chica y tan solo dio una sonrisa un tanto melancólica.
—Gracias por entender, que este no es un tema fácil para mí, y, a pesar de que debes sentir cierto temor, aún sigues a mi lado. Yo…—Se silencio unos segundos, las palabras que iba a decir al final decidió callarlas —Creo que hemos tenido mucha charla ¿no? Todavía nos queda bastante tiempo para esta charla así, que —extendió su brazo a la castaña —¿vamos?
Hiyori sonrió —Si —aceptó la mano del chico.
Sabía perfectamente que todas las decisiones que estaba tomando eran arriesgada, pero quería confiar en el pelinegro, debía confiar en el hombre que estaba a su lado sonriéndole, porque para bien o para mal, sus lazos ya eran bastante fuertes como para cortarlos aún.
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—¡Pensé que ya no vendrías, Yato! —expresó con cierta alegría Kazuma al pelinegro.
Yato tan solo suspiro, la fiesta de su empresa era tan fastuoso, se mostraba que las más grandes personas estaban participando en aquella reunión, "todos ricos, bien vestidos, pensando que tiene a sus pies a todo el mundo y que sus decisiones son las correctas, como Deidades" pensaba Yato mientras miraba a su alrededor. Odiaba ese tipo de reuniones, pero era su deber el estar presente. Giró su cabeza para mirar a la chica que se encontraba al lado suyo, ella estaba fascinada por todo su alrededor. Lo bueno es que no estoy solo en esto.
—Estuve a punto de decistir, después de la apuesta que hice con Tenji la última vez, pero, verás. Como que esta vez ganó yo —dio una sonrisa victoriosa. Kazuma miró a la castaña que estaba distraída al lado de su amigo, luego miró a Yato. —Hiyori —La nombrada fijo su vista en el pelinegro quién señalaba a Kazuma.
—¡Lo siento! —dijo ruborizada por su despiste.
—No se preocupe señorita ¿Ikki Hiyori? Si no me equivocó. —Dijo Kazuma con una sonrisa —Mi nombre es Kazuma Kiyotsugu* , es un place conocerla.
Hiyori dio una sonrisa —¡El placer es mío! Yato siempre me esta hablando de sus colegas del trabajo, del señor Kazuma y doña Bishamon.
—¡Hiyori! —exclamó Yato avergonzado, Kazuma rio.
—¿Oh? Así que el desgraciado de Yato habla de mí fuera del trabajo, es un honoro —una voz femenina se unió a la conversación, Bishamon iba elegantemente con un vestido que hacia honores a su figura de color rojo y un gran peinado adornado con rosas. Hiyori se sonrojo, era una mujer muy bella, y, tal vez por instinto, agachó su vista y se fue moviendo para estar lo más cerca posible del pelinegro.
—Claro, ¿Cómo no le voy a hablar de la loca pervertida de mi jefa a Hiyori? —Respondió Yato a su jefa que tan solo dio un pequeño gruñido —Hiyori, deja presentarte a Bishamonte Vaisravana, por desgracia, mi jefa. Bishamon ella es…
—Ikki Hiyori ¿no? Yato nos habla mucho de ti, eres muy jovencita —La mujer se acercó a la castaña —¿Por qué siento que te estás tratando de ocultar de mí?
—¡No, no! Lo siento, esa no es mi intención, perdóneme si di esa impresión, es un gran gusto conocerla, señora Vaisravana.
—Tan solo dime Bishamon. —Dirigió su vista a Yato.
—Bueno, ¿Quién no se asustaría con una loca? —Habló Yato, siendo silenciado rápido por Kazuma para evitar peleas.
Bishamon miró fijo a la castaña para tan solo suspirar. —No pensé que eras del tipo que anda con menores Yato ¿Debería preocuparme? Asaltador de cunas*—Dijo con ironía la rubia para hacer enojar al pelinegro.
Tanto Yato como Hiyori se sonrojaron por aquello.
—¡No te equivoques loca exhibicionista! Hiyori es mi vecina y, por ende, también mi amiga.
—¿Y madre legal de tú hijo no? —Dijo Kazuma al aire, pero rápidamente se tapó la boca al darse cuenta de que lo pensando lo había expresado en palabras.
—¡Kazuma no me ayudes! —gritó Yato
—¿Oh? Esa no me la habías contado Yato —Dijo con una sonrisa siniestra la rubia. Dirigió su vista a la castaña —me compadezco por haberte unido a un completo…
—¿A ver? ¡Termina la frase!
—Ella sabrá como terminarla.
Hiyori sonrió, ver a Yato pelear con sus jefes, le hacía gracia "Realmente son buenos amigos"
—¿Y bueno? Señorita Ikki —dijo Kazuma mientras Bishamon y Yato peleaban por otro lado.
—¡Por favor! Tan solo llámeme por mi nombre —replico ella y él asintió con una sonrisa.
—Señorita Hiyori, cuénteme más de usted, siempre Yato nos habla de que es la persona que siempre lo está salvando, pero no da tantos detalles, ya sabe, es…
—¿Un poco reservado?
Kazuma la miró con cierta duda —Si, pero me alegra que a pesar de que es reservado para sus asuntos, usted siga a su lado, el hecho de que él tenga por fin más vida aparte de la oficina me alegra, no sabe cómo.
La chica quedó mirando como el hombre de anteojos tenía enfocada la vista al pelinegro con admiración.
—Se nota que ustedes son grandes amigos.
—Yato es una persona muy importante para nosotros, ha trabajo en esta empresa desde que tiene dieciocho años y, es un gran amigo personal. Esta es la primera vez que lo veo de esta manera, y , es gracias a usted. No sabe, las ansias que tenía de conocerla para poder darle las gracias por eso. Por eso le pedí que la invitará a la fiesta.
Hiyori río —Pensé que era solamente por su apuesta.
—Aparte de aquel detalle —dijo con gracia Kazuma —Creo que la mayoría de la oficina deseaba conocer a la mujer que sacó de su agujero a Yato. Muchas gracias.
Sonrojada, miró otra parte ¿Pero que cosas le estaba diciendo Yato de ella como para que le agradecieran? —Realmente, yo no he hecho mucho tan solo, soy una amiga que lo ayuda, el gran trabajo lo ha hecho Yukine.
—¿Yukine? —Bishamon se unió a la conversación dejando al pelinegro a un lado —¡Es verdad! El pequeño ¿Dónde lo dejaste Yato? Si la señorita Ikki está aquí, ¿Dónde esta él? ¡No me digas…!
—¡No pienses estupideces, loca! Mi hijo se encuentra con Kofuku y Daikoku, muy bien cuidados.
—¡Oh, la señora Ebisu! —dijo Kazuma —Hace un tiempo que no sabemos de ella y su esposo.
Hiyori miró sorprendida ¿Ellos conocían a la pareja amigos de Yato? Pensaba que la relación que tenían era una gran amistad de oficina, a comparación de la pareja que eran amigos de la escuela de Yato.
—¡Si lo sé! Kofuku me ha estado gritando todo el día que le diga a ustedes más a Tenji y Ebisu que son unos mal agradecidos que se olvidan de ella, que tan solo la buscan para sacar algunas especulaciones de finanzas y para nada más. —replicó el pelinegro recordando las quejas de su amiga.
Bishamon suspiró —Tendré que visitarla más seguido si no queremos que no haga alguna locura.
—Hablando de Ebisu ¿Dónde está ese mocoso? ¡Cuando lo llamé la última vez me colgó diciendo que estaba muy ocupado con sus negocios en Miami, por lo que no me podía atender! —Preguntó Yato, Kazuma negó con la cabeza suavemente
—Se excusó diciendo que estaba enfermo, por lo que no podía asistir.
—Además de mocoso arrogante, enfermizo —manifestó Yato mientras se acercaba a Hiyori. —Esta bien, será mejor que los dejemos o sino esta fiesta será solamente platica aburrida, los veo casi todos los días. Está noche soy de Hiyori no de ustedes.
—¡Ah Yato! —dijo avergonzada la castaña.
Fue así como empezó a pasar rápidamente el tiempo para la chica, no podía negar, que al principio se sentía un poco intimidada al estar frente a varios ejecutivos poderosos, sin embargo, Yato con su simpatía la presentaba y hacia que estuviera tranquila. Su corazón estaba tan tranquilo, ella estaba tan alegre, era verdad que no conocía al Yato del pasado, pero ahora estaba conociendo la vida del Yato del presente, y eso era lo que debería importarle.
—¡Ven Hiyori, soy muy malo bailando, pero no importa! Todos bailan, intentémoslo nosotros también —en un momento expresó Yato tomando la mano de la chica y llevándola al centro de baile, a pesar de sus quejas diciendo que ella tampoco sabía bailar, el resultado, un baile desastroso, pero donde rieron como nunca por las ocurrencias del momento.
Sin dudar, una noche inolvidable para ambos.
Ya el reloj daba las dos de la mañana para ambos, estaban agotados pero alegres, incluso en su interior se lamentaba que ya fuera muy tarde, pero tenían que ya volver a sus hogares.
—¿Qué harás Yato? ¿Vas a ir a buscar a Yukine a esta hora? —preguntó la castaña, el pleinegro quedó pensando unos minutos.
—Creo que no debería ser lo correcto, es decir, ya es muy tarde y es tan muy frío afuera para sacar al niño ¿no? Será mejor que regresemos solamente nosotros al departamento, y mañana temprano vamos a buscar a Yukine —respondió Yato. La chica asintió ante la respuesta del hombre.
Yato ofreció su brazo a la castaña para que lo tomará, ella le dio una sonrisa y lo aceptó, empezaron a caminar despidiéndose de las personas que habían conocido.
—¿Eh? No veo a doña Bishamon ni al señor Kazuma —Yato dio una sonrisa y señala con su dedo índice la pista de baile, donde, a pesar de la poca iluminación del lugar pudieron distinguir la figura de ambos nombrados bailando un vals. —Vaya, no lo esperaba —dijo Hiyori con una sonrisa.
—No es algo que todos sepan, rumores de oficina, ninguno de los dos es capaz de definir lo que sienten por el otro, pero de vez en cuando —Yato sacó su celular y sacó una foto con una sonrisa malvada —Estas escenas salen al público.
—¡Yato!
—¿Qué? De esta manera me puedo vengar y extorsionar a Kazuma para que me invite el almuerzo de vez en cuando.
—¿Oh? ¿Pero si no es Yatogami quién ve mis ojos?
La voz conocida de un hombre hizo que la sonrisa malvada del pelinegro se hiciera más grande, Hiyori lo miró con duda por aquella malicia en su rostro y sobre todo, por el nombre como lo habían llamado.
—¿Yatogami?
—Es un juego que tenemos aquí en la oficina —respondió Yato —¡Pensé que no te encontraría nunca Tenji, mira que vengo a reclamar el premio de mi…!
Giró para mirar al emisor de la voz que lo había llamado con alegría, sin embargo, al momento de ver a este, mejor dicho, a la compañía de él se tragó sus palabras y la gran sonrisa que al principio adornaba su rostro desapareció por completo.
—¿Yato? —preguntó Hiyori al ver el cambiante humor del chico al ver al anciano hombre y la hermosa mujer de cabellos cortos y oscuros que lo acompañaba. —¿Pasa algo?
—Hola Yato —saludo la mujer que hizo que el nombrado sudara frío y, con cierto pesar respondió al llamado.
—Hola Tomone, no…perdón, hola Mayu.
Los ojos magentas de la chica miraron sorprendidos al escuchar ese nombre, el nombre de la mujer que había estado rondando en su mente desde hace muchas semanas.
Mayu.
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* (Posible spoiler)
1 .- *Kiyotsugu* - Apellido verdadero de Kazuma
2.- Asaltador de cunas* - se le dice a la gente que sale con menores de edad (Hiyori no es menor de edad pero es mucho más joven que Yato)
-Imagínense a los personajes con el atuendo de la foto que subí uwu
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Hola!
Por fin un capítulo, yeih! Siendo honesta, me gusta como va avanzando la historia XDD como que pasan los días y se van descubriendo más cosa.
Me da mucho risa porque en un cuaderno tengo todo anotado de como avanzar los capítulos y como va a ir planificada la historia, pero en el momento de sentarme a escribir, todo fluye y manda al carajo la planificación xD pero no me quejó (Esto es un secreto, pero en la idea original Mayu todavía no tenía que aparecer, si no, que en la idea original Yato y Hiyori salian para hablar, pero, todo se fue a la shet, y me gusta así )
¡Espero que les haya gustado el capítulo! Muchas gracias por seguir mi historia, comentar y votar ¡Me hace muy feliz! De verdad que todos ustedes son mi inspiración -los quiero con mi corazón-
¡Nos leemos pronto! los quiero mucho y cuidense del virus este .
3 Besitos.
Pd: ¿Debería hacer los capítulos más cortos? ¿Que opinan? Para no sea tan tediosa la lectura, no sé, me preocupa :c porque escribo casí siempre más de cuatro mil palabras y no sé si les sea molesto eso. ¿Que prefieren? Un capitulo separado por dos o así como seguimos? ¡Los leo!
