—¡Vamos Yukine, di pa-pá!
Exclamó un emocionado Yato mientras que su pequeño bebé de ya ocho meses lo miraba con curiosidad por los extraños gestos que el mayor hacia al pronunciar las palabras. Daba una pequeña sonrisa para luego distraerse con los peluches que estaban a su alrededor.
El pelinegro suspiro. Nuevamente había sido ignorado en su intento de hacer que el pequeño lo nombrara.
—¡Yato, espero que tengas el informe listo de la mañana! —Como era de costumbre, Bishamon entró a la oficina del chico con una cara de pocos amigos. Ya era fin de semestre, no solamente las escuela o universidades cerraban un ciclo, si no, que las empresas también tenían que presentar sus respectivos informes semestrales de balances, por eso, la tensión en todas partes estaba presente. Sin embargo, aquel gesto rudo de la fémina desapareció al ver al pequeño Yukine jugando con sus peluches, luego miro a Yato —Te he dicho que esto no es una guardería Yato, si descubren que hay un bebé en la oficina nos puede llegar una multa por las inspecciones.
—Lo sé, pero no me quedaba de otra, Hiyori esta en proceso de exámenes así que se encuentra muy ocupada, tenía que llevarme a Yukine si o si —se excusó Yato mientras se levantaba del suelo e iba a su escritorio para sacar unos papeles —Pero tranquila. Como siempre, Yukine y yo nos quedaremos aquí bien ocultos, nadie nos notará.
Expresó con seguridad el mayor esas palabras mientras caminaba a pasar los papeles, y, en cosa de segundos al ver la puerta abierta, el bebé dejó de un lado sus juguetes y gateo hasta la entrada de la oficina, donde, la rubia lo tomó en brazos al percatarse que el pequeño se quería escapar de la habitación. Miró al mayor que se encontraba con una sonrisa nerviosa por el intento de escape de su hijo.
—No es sano que un bebé este encerrado todo el día en una oficina, Yato. —Dijo Bishamon —Se que no te gusta dejar a Yukine con desconocidos, pero tienes que conseguirte una niñera, este mes será de mucho trabajo y no estoy dispuesta a más papeleo por si descubren a Yukine en tu oficina. ¿Te imaginas el gran lío que nos darían los altos mandos? No, olvídalo Yato. Hoy te la dejó pasar, pero te doy un plazo de dos días para conseguir alguien quien lo cuide.
—¿¡Dos días!? —replico Yato —¡Es imposible! Olvídalo, para dejar a mi bebé con alguien primero tengo que saber todo el historial de esa persona, por lo menos estar con esa persona más de un año, familia, trabajo, ingresos, estudios, que comida le gusta, programas favoritos, hobbies... —Empezó a enumerar todos los impedimentos para evitar tener que dejar al pequeño en manos de un desconocido. Bishamon dejó al niño nuevamente en la alfombra lleno de juguetes para luego acercarse al pelinegro y arrebatarle los papeles que tenía en sus manos.
—¡No hay excusas! —Fueron sus últimas palabras antes de dirigirse a la puerta —Tienes que concentrarte en los informes finales. En una semana más se nos acerca el comité de presupuestos, ¡Te quiero aquí, tu cabeza en la tierra! Comprendo que te de miedo dejar a Yukine con un desconocido, pero son los riesgos que tienes que tomar con la paternidad, no puedes ser tan sobreprotector.
—Yo...—Yato no alcanzó a terminar su frase, Kazuma había entrado corriendo a la oficina buscando a Bishamon.
—Permiso, perdón —dijo antes de entrar —Veena, doña Kofuku te llama para los informes de pronósticos financieros, dijo que ya estaban terminados, así que puedes ir a retirarlos cuanto antes.
—Oh diablos, no tengo tiempo de ir a buscarlos, ahora tengo una reunión con el comité internacional —Expresó la rubia con frustración. —¿Puedes ir tú, Kazuma?
El nombrado negó con la cabeza suavemente —Se me hace imposible, en unos minutos más tengo una reunión con los bancos financieros, pero...—Miró al pelinegro para luego dar una sonrisa —¿Yato, puedes ir tú? Por lo que tengo entendido no tienes nada programado para estar tarde.
Bishamon sonrió—Oh sí, es verdad. Yato puede ir, como ya termino los informes que necesitó, le voy a dar la tarde libre para que, a parte de ir a buscar los pronósticos, se dedique a buscar una niñera para Yukine.
—¿Niñera? ¿Todavía no encuentras una, Yato? —Bishamon señalo al piso donde Yukine miraba curioso al nuevo integrante que había entrado a la habitación. Se arrastró hasta llegar a los pies de Kazuma y estirar sus bracitos pidiendo que lo levantara.
—¡Ma! —dio un pequeño gritó para llamar la atención. Kazuma sonrió y levantó al niño.
—¡Cada día esta más grande! —expresó con alegría —Y ya esta aprendiendo a hablar, eso es una muy buena señal.
—Si, pero no logró que diga papá, puede pronunciar muchas cosas, hacer sonidos cuando se les muestra programa de animales, ¡Pero solo se ríe cuando le pido que me llamé! —digo con frustración el pelinegro.
Kazuma río —Todavía es muy pequeño, se dará con el tiempo. —Dejó a Yukine en su alfombra.
—¡Ya! —intervino Bishamon en la alegre conversación —Es horario de trabajo, y hay mucho que hacer, Kazuma por favor, pide que arreglen la sala de juntas, yo...tengo que ir a llamar a los ejecutivos y tú Yato, necesito ese pronostico para mañana a primera hora, ¡Y por lo menos contactos de niñeras! Para saber que hiciste el trabajo que te pedí. Me encanta ver a Yukine pero no en la oficina. Así que, hazlo.
—¡Pero!
—¡Sin peros! Mañana a primera hora junto con el pronóstico. ¡Ah! Y también necesito que hagas un informe de los productos que se encuentran agotados en los puntos de ventas, me lo van a pedir en la siguiente reunión, así que a moverse —Fueron las últimas palabras antes de arrastrar a Kazuma a la salida e irse de la oficina
Yato suspiró y se tiró al suelo al lado del menor.
—Mierda. Pero si acabo de terminar los informes de control de calidad que me pidió Ebisu y ahora tengo que hacer otro informe más ¿Quién cree que soy yo? Diablos, me pasa por acostumbrarlos a que yo no tengo más vida que la empresa, pero ahora —miro a su hijo, estaba feliz con el peluche de un gato que le había regalado Hiyori —Tampoco quiero dejarte en las manos de cualquier persona. Se que te tienen los ojos puestos en ti... —Con sus brazos cubrió sus ojos. Estaba agotado. Más mental que físicamente, aparte de la empresa y Yukine, también estaba el asunto de su hermana y padre. Sabía perfectamente que Nora estaba planeando algo para hacer que fuera de nuevo a buscar los brazos de su padre, así como aquella vez cuando Yukine había enfermado grave. Era capaz de aprovechar cualquier momento de flaqueza de su parte para atacar.
Y él era un ser humano capaz de errar, no era un Dios.
No podía negar que lo que más rabia le daba de aquella ocasión que Nora le había ofrecido su ayuda, era que él vacilo. Porque pensó en algún momento de aceptar la mano de su hermana y llevar a su hijo a los brazos de su padre para salvarlo. Y eso él no se lo perdonaba ¿Cómo se le ocurre pensar tan solo unos segundos en aquella posibilidad?
La desesperación podría ser gigantesca cuando se trataba de la vida de un ser que tú quieres.
—Me asegurare que tú y Hiyori estén bien —susurró mientras tomaba un peluche del niño y lo miraba. —si te dejo en manos de un desconocido, Nora se aprovechará de ese momento para arrebatarte de mi lado. Por otra parte, esta...
Sacó el celular de su bolsillo, y reviso el último mensaje que había recibido.
"No hay nueva información de su paradero. Mis informantes seguirán buscando" Ebisu.
Cerró sus ojos. De los meses que Yukine había estado a su lado se había encargado de contratar informantes para que buscaran a la verdadera progenitora del menor, pero no había rastros de ella, se la había tragado la tierra prácticamente. Y eso lo tenía preocupado, no era la primera vez que le pasaba, sabía del sufrimiento...
—Ma...ma —Dijo Yukine con una sonrisa mientras le ofrecía el peluche del gato al pelinegro.
—¿Mamá? —preguntó un tanto desconcertado por las palabras del menor —¡Mamá! ¿Has dicho mamá? —Yato dio una gran sonrisa, su rostro se ilumino, su cansancio se fue a un lado por las palabras pronunciadas por el menor —¡Vamos, vamos Yukine, ahora di, pa-pá!
El niño tan solo sonrió y nuevamente dijo: —Ma ma —mientras comenzaba a reír por los gestos del mayor.
—Yo se que tú puedes Yukine, dime, papá, yo soy , pa-pa...—su celular comenzó a sonar, dejó de un lado al niño para contestar.
—¿Aló? —dijo, no había visto el número quien lo llamaba.
—Yato, hola, perdón ¿Estás ocupado? —una voz femenina lo hizo sonreír, Yukine lo miraba.
—¡Hiyori! —exclamó con alegría —No, estoy libre por ahora. ¿Qué tal todo? ¿Muy difícil ese examen? —preguntó el pelinegro.
—¿Ma-má? —dijo Yukine para gatear hasta los brazos del pelinegro y tratar de arrebatarle el celular.
—No Yukine, es Hiyori —replico Yato al niño evitando que le arrebatará el celular de sus brazos. Al no poder quitarle el aparato, el pequeño tomo mechones del cabello del chico y comenzó a tirarlos haciendo que se quejará de dolor —¡Ay! Yukine, vamos, déjame hablar con Hiyori.
—¿Qué pasa, Yato? ¿Acaso Yukine se está comportando mal? —preguntó con gracia la chica al otro lado de la línea.
—Me está tirando el cabello por no pasarle el celular, los niños de ahora quieren todos los aparatos electrónicos. —replicó —pero, bueno... ¡Ya, Yukine vamos, anda a jugar con Ue-samapero déjame hablar por el celular! —tomó el peluche del gato y se lo paso a su hijo, nuevamente el pequeño dijo las palabras "mama" para seguir jugando con su juguete. —Ahora sí. Le encanta ese gato que le regalaste.
Al otro lado de la línea, Hiyori se encontraba saliendo de los recintos de su universidad. Había estado toda la mañana en la biblioteca estudiando para los exámenes finales y ya había tenido su penúltimo examen, con Yato, habían hecho hasta lo imposible para poder turnarse mientras cuidaban al menor. Tanto el mayor como ella había estado saturado en trabajo, pero ya por fin podía darse un pequeño descanso.
Ya con ese ultimo examen podría dar por finalizado un semestre y tener unos días libres antes de comenzar otro. Y sus esfuerzos habían valido la pena, estaba saliendo con muy buenas notas y pasando todos sus ramos
—...le encanta ese gato que le regalaste —fueron las palabras que dijo el pelinegro. En su tono de voz ella podía notar que estaba muy agotado. —Pero bueno dime, ¿Qué tal todo? ¿Hemos pasado a un nuevo semestre?
Ella sonrió —Si, tan solo me falta un examen y las vacaciones están a la vuelta. Pero ahora no doy más, he estado todo el día estudiando, y tengo fe que este último examen lo podré pasar sin ningún problema.
—¡No es bueno confiarse! —exclamó Yato —Tienes que descansar, pero tampoco dejar tus responsabilidades de lado.
—¡Suenas como un anciano así! —se quejó Hiyori —¡Y mira quien dice dejar las responsabilidades de lado! Dime ahora ¿No deberías estar haciendo informes? —preguntó, hubo un pequeño silencio. —¿Ves? Eso me dice que sí. No te preocupes por mí, ahora ¿Te parece si voy a buscar a Yukine para que puedas trabajar tranquilo?
—¿Enserio no estas ocupada? —preguntó Yato. —De verdad que no tienes que dejar tus responsabilidades de lado por Yukine, puedo cuidarlo, tu céntrate en lo tuyo.
—Yato, tú también tienes que centrarte en lo tuyo, de verdad que ahora necesito despejarme del estudio. Vamos a almorzar y después voy con Yukine al parque mientras tú terminas tu trabajo —Hubo un pequeño silencio hasta que escuchó el suspiro del chico.
—Si de verdad no tienes nada que hacer, te lo agradezco de verdad, tengo que ir a buscar unos informes a la casa de Kofuku y después tengo que terminar unos informes que Bishamon me pidió...Lo haría en la casa, pero no puedo entrar a los sitios correspondientes con la señal de mi casa, tengo que tener las claves de la empresa —dijo Yato —Muchas gracias, Hiyori, dime donde quieres ir a comer y nos vemos allá.
La chica sonrió —mmm...el restaurante nuevo de ramens que esta cerca de la empresa no estaría mal, ¿te parece?
—Me has leído la mente, ¡muero por un platillo de ramen! A Yukine le voy a comprar unas papillas para darle, así que ¡nos vemos allá! —Fueron las últimas palabras del chico para luego cortar.
—¡Hiyori! —el gritó de una chica hizo que ella dejará de mirar su móvil para luego buscar el emisor de la voz. Sonrió al ver a sus amigas que se dirigían a ella.
—Ami, Yama, pensé que ya se habían ido almorzar —exclamó Hiyori a sus amigas, ellas sonrieron.
—Nos devolvimos, teníamos que ir a buscar unos libros a la biblioteca para poder pasar ese último examen. Y adivina que —expresó Yama a su amiga —Había un hombre tan guapo ¡me enamoré!
—¡Yama! —gritó Ami —Ignórala Hiyori, de la persona de quién se enamoro es...
—¡De un profesor! Y es que estaba tan guapo. —Dijo Yama mientras que "bailaba" de la felicidad —No alcanzaba el libro del estante y el profesor vino y me lo paso ¡y me sonrió! Me enamoré, y ¿sabes que es lo mejor? ¡Creo que va a hacer nuestro profesor de Anatomía del próximo semestre! Es que de verdad estoy bailando de la alegría.
—¿Un profesor? —dijo Hiyori con una sonrisa nerviosa —creo que no es bueno enamorarse de un profesor, y menos de universidad.
—¡Ah! Pero se veía joven, debe tener, um, tenía cara de tener unos treinta años. ¿Cierto Ami? —la nombrada asintió a la pregunta.
—Que raro, generalmente todos nuestros profesores ya tienen su edad. Treinta años...
Ahora que lo recuerdo, Yato está cerca de esa edad...
—...no es malo salir con chicos mayores, es verdad que todavía ni veinte años tenemos, pero imagínate, un hombre ya experimentado. —dijo Yama sacando a los pensamientos a la castaña. Se sonrojo al pensar en Yato.
—¡Ah, Hiyori se sonrojó! —expresó Ami al percatarse del rubor de su amiga —¿Es que acaso tienes un hombre mayor que nos ocultas por ahí, Hi-yo-ri...
La nombrada agitó sus manos desesperada mientras negaba con la cabeza, pero por más que quería, la imagen del chico no se alejaba de su mente —¡N-no! Para nada...
—Ahora que lo pienso—hablo Yama —Nunca nos dijiste que paso al final con la cita que tuviste hace ¿un mes? Atrás, ¡Donde fuimos por un vestido! No me digas que fue con tu hombre mayor con quien saliste.
—¡No es mayor! —exclamó desesperada Hiyori, pero se arrepintió enseguida al expresar sus pensamientos, se cubrió la boca por aquello, y sus amigas quedaron impactadas por la confesión de la chica. Ambas se cubrieron la boca para evitar gritar de la emoción. —Y-yo, ¡me tengo que ir, se me hace tarde!
Sus amigas miraron como la castaña se iba rápido del lugar.
—Definitivamente esta saliendo con un chico mayor ¿no? Se le nota en su rostro —dijo Ami —Debe estar locamente enamorada, siempre esta en el celular mandando mensajes o sale corriendo después de clases, esta comprando mucha comida y...también he notado que mira mucha ropita de bebé...
Yama quedó con los ojos impresionados por lo último dicho —No me había percatado de ese detalle, es verdad, Hiyori siempre que pasamos por tiendas de bebé se queda mirando la ropita. ¿No será que...?
Unos minutos de silencio.
—¡No, imposible! Es decir, ¿Nos diría si tuviera un hijo no? ¿O si estuviera embarazada de ese hombre? —Yama se comenzó a desesperar —¿Hiyori no esta embarazada cierto? ¿¡Cierto!?
Ami quedó pensando —No, no, se le notaria enseguida, es decir, ella es muy delgada y los cambios del cuerpo en un embarazo, la mayor parte son notorios. Su apetito es normal, se ve igual a como la conocimos al principio de semestre.
—¿Y si oculta su embarazo tan bien? —Exclamó preocupada —Dios ¿Qué haremos si de verdad...?
—¡No Yama! Mira, mira, para estar seguras, un día de estos sigamos a Hiyori o preguntemos directamente, ¿Hiyori estas embarazada? A lo mejor así, podríamos ayudarla...
—Hiyori es la hija de un importante doctor ¿no? Debe estar ocultando lo para no deshonrar a su familia.
—¡Estamos haciendo muchas especulaciones! Mira en vez de matarnos la cabeza yo...
—Chicas —una tercera voz se unió a la conversación de ambas chicas voltearon para ver al hombre quien les habló, Yama se sonrojo para luego dar una sonrisa —Pensé que los estudiantes a esta hora iban almorzar, ¿Acaso están pensando en un buen sitio?
—¡Ah! Profesor Fujisaki —exclamó Yama emocionada al ver al hombre. Él le dio una sonrisa, un hombre de cabellos claros y de apariencia joven. —No solo, estábamos hablando cosas triviales, íbamos a invitar a nuestra amiga Hiyori pero, se acaba de ir corriendo, ¡no nos dio tiempo de invitarla!
—¿Hiyori? —preguntó Fujisaki —Ese nombre me suena de alguna parte.
—Iki Hiyori —habló Ami al profesor —Más que seguro le suena su nombre, es de las primeras de la clase, es famosa por la mayoría de los otros docentes y aparte sus padres son famosos médicos, de la cadena de hospitales Iki.
Fujisaki quedó pensando unos segundos para luego dar una sonrisa un tanto aterradora —¡Oh sí! Ahora me acuerdo, si es una chica bastante famosa, he escuchado su nombre antes...
Así que Hiyori Iki va a esta universidad...
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Corrió lo más rápido que sus pies le daban. Había llegado tarde, la conversación con sus amigas la habían hecho que se distrajera. Trató de regular su respiración y arregló sus cabellos antes de entrar al restaurante donde se había prometido juntar con el chico.
Se miro bien por la vitrina del local; se veían bien, sus castaños y largos cabellos estaban arreglados y usaba un vestido rosa, fresco para ya los días de calor que se estaban sintiendo. Sonrió para luego entrar.
Buscó por tardes partes para luego encontrarlo. Estaba distraído, sus ojos azules miraban por la ventana el firmamento que estaba despejado.
...No es malo salir con chicos mayores...
Recordó las palabras de su amiga y en cosa de segundos sus mejillas comenzaron a arder. ¿Salir con hombres mayores? Es decir, si, Yato es tal vez, unos ocho años mayor que ella, pero, es decir, ¡No estaban saliendo de una forma amorosa! Solo salían juntos porque compartían algo en común, y era a Yukine.
Miró a un lado de la mesa del chico, dentro de un coche estaba el pequeño bebé durmiendo plácidamente.
—¡Oh, Hiyori! —Habló Yato cuando se percató que la fémina estaba a unos metros parada —Por fin llegaste ¡Muero de hambre! ¿Por qué te demoraste tanto? Mira, hasta Yukine ya se durmió esperándote.
Hiyori sonrió y caminó hasta estar al lado del chico, se sentó en el asiento que se encontraba al frente y comenzó a responder la pregunta :
—Lo siento, me distraje por el camino ¿Ya has ordenado algo? —
—No, solamente algo para beber. —respondió —¿Qué tal todo? Te veo un poco ¿agitada? Estás sonrojada.
Por aquello último la castaña se sonrojó más y miró a otro lado : —N-no es nada —dijo —Vine apurada, obviamente voy a estar así.
—¿No será que estabas pensando algo pervertido? —dijo vacilón aquello —no te avergüences, es normal a tu edad.
—¡Claro que no! No soy como tú —dijo lo último sacando su lengua en forma de burla.
—¡Oh, oh! Que dolor, yo no soy pervertido para tu información. Soy un hombre decente. Y bueno ¿Qué tal todo?
Comenzó una charla trivial y cálida entre ambos, pidieron su orden y el tiempo se les pasó volando, o así es como ellos lo encontraron.
—Diablos, ya son las tres, lo siento Hiyori, estaba muy divertida nuestra charla pero tendrá que seguir después. Ahora tengo que ir a buscar esos condenados papeles donde Kofuku —Habló Yato mientras se levantaba dispuesto a pagar la cuenta
—¿Kofuku trabaja para la empresa? —preguntó curiosa Hiyori. Yato miró a otro lado por aquella pregunta.
—Bueno, si algo así, se encarga en secreto de darnos algunos informes de especulaciones financieras, es irónico al pensarlo, si conoces muy bien a Kofuku te das cuenta que ella tiene una mala suerte por montón, parece un imán de tragedias —dijo lo último con gracias recordando varias escenas con su amiga de pelo rosa —sin embargo, cada vez que hace especulaciones financieras sus predicciones aciertan —levantó los hombros —Así que Bishamon le gusta de ves en cuando pedirle ayuda para saber como podrían estar las cosas en el mercado.
—Eso suena genial —respondió Hiyori —No pensé que todos se conocían.
—¿Crees que parecemos una secta? —rió —creo que el mundo es muy chico, ¿o será esta ciudad es realmente pequeña? Conocí a Kofuku en mi adolescencia, al igual que a Daikoku y Kazuma, después conocí a Bishamon quien resulto ser familiar de Kofuku y después supe que Kazuma era trabajador de Bishamon, junto con eso, Ebisu también es familiar de Kofuku, todos aparentados o con lazos entre medio—Movió la cabeza de un lado a otro —Realmente esta empresa parece más mafia que empresa.
Hiyori rió por lo último. Ambos se empezaron a mover para comenzar a hacer sus respectivas tareas. Yukine seguía durmiendo en su coche, por lo cual, Hiyori tomó el coche para luego ayudar a pagar a Yato y salir del lugar.
—Oye, Yato —habló la chica cuando ya estaban caminando por la calle. —He tenido una duda, ¡No me tienes que responder si te incomoda! Pero ¿Cómo lo hiciste para poder entrar a la empresa? Es decir, ya sabes...por tus papeles.
Yato dejó de caminar para luego dar una sonrisa.
—Bueno, tu sabes que mis papeles no son legales. Y donde los conseguí, fue gracias a Kofuku y a Ebisu.
—¿Ebisu? Pero el no es un accionista importante de la empresa ¿Por qué...?
—Verás, hace un tiempo ayude a Kofuku en algo un poco, un poco grave, pero es una historia que no puedo contar yo, solo te diré eso, ella junto con Daikoku pensaban que me debían un favor, incluso hasta el día de hoy ellos piensan que me deben la vida, pero en aquella época yo estaba un mal por el tema de mis papeles, para el sistema yo no existía, no había nada mío y es imposible que yo consiguiera trabajo de esa manera. Kofuku decidió ayudarme, Ebisu es como un hermano para ella, y sabía que él tenía contactos un tanto...bueno...no tan legales, él se movió y me consiguió los papeles que necesitaba. —
Respondió él mientras miraba el cielo —Ha pasado tanto desde eso, no deseo que nadie pase por todas las dificultades que yo pasé. —Yato se acercó al durmiente Yukine y le dio una sonrisa —Supongo, que él hubiera tenido la misma desgraciada vida que yo si hubiera decidido dejarlo...Pero bueno, te hablé de los orígenes de mis documentos, pero como conseguí el empleo es un tanto más gracioso. Aunque no lo creas ¡a mi me iba bien en tema de números y en, lo que podría llamar, escuela! Ebisu se enteró de aquello, y me pidió que lo ayudará con el tema de algunos papeles, no podía hacer que los balances cuadraran y eso los podía meter en graves problemas, no perdía nada en buscar ayuda externa; lo solucione, teniendo un nulo conocimiento de empresa, propuse un balance. De aquello, Bishamon escuchó mi nombre cuando Ebisu presentó los papeles. Ella era una novata, una joven que estaba recién comenzando con su departamento, y si no conseguía una propuesta que fuera novedosa le iban a rebatar el cargo, necesita accionistas, propuestas, contadores, y, bueno, prácticamente me suplico que me fuera con ella —dijo con seguridad lo último haciendo que Hiyori hiciera una mueca rara.
No se imaginaba a la mujer de largos cabellos rubios pidiendo a Yato que se quedará con ella, era una faceta que simplemente no le cuadraba.
—¿Ah sí? —preguntó ella. —No me lo puedo imaginar.
—He he, bueno, no, así como una súplica, pero pensó que podría hacer de gran ayuda, después de todo, el balance que le cree a Ebisu hizo que las sumas de su departamento aumentaran, y Bishamon estaba desesperada. A ella no le importaba nada, hizo pasar los papeles simplemente y cada vez se asegura que nadie se encargue de investigar sobre aquello. Presenté un balance de un proyector innovador para las empresas extranjeras, no preguntes como lo hice, pasaba día y noche leyendo sobre políticas, marketing y todas esas cosas legales, y, a los ejecutivos les encantó; el departamento de Bishamon creció hasta ser uno de los más grandes y bueno, yo me quedé con el puesto. Fin de la historia. Cree una rutina y me aseguraba de no perder mi empleo, me costo mucho conseguirlo, pasaba día y noche estudiando todo lo necesario, y...llegué hasta mi edad, sin ningún problema pude salir...
Hiyori sonrió y puso la mano en el hombro del chico dándoles animo —Se nota que has sido un chico muy esforzado. Has logrado tus objetivos con trabajo duro y ahora, le das la oportunidad que alguien más pueda tener aquella fortuna. ¡Sin duda, pareces un dios de la fortuna!
Yato se sonrojó y miró a otra parte —¿Tú crees? —la chica le daba un cálido gesto, y en su cabeza solo una palabra pasaba "hermosa" tanta calidez y ternura lo llevó al pasado...
"¿Cómo te llamas?
...
...por tanto, te prometo que tú y yo saldremos de todo esto ¡Ya verás! Tú y yo estudiaremos, iremos a una escuela, y nos esforzaremos para ser los mejores. Luego trabajaremos, tendremos por fin un hogar y nuestras propias cosas, ¡Jamás nos faltará nada! Nunca más pasaremos frío ni hambre. Y luego, ayudaremos a todos esos niños que tenga nuestra misma situación.
Yato, siempre estaremos tomados de las manos, jamás me separare de ti. Las palabras que esa chica dijo, que eres un dios de la calamidad, no las tienes que escuchar, ¡tú serás alguien de fortuna! Me asegurare de eso para tu futuro"
"Tú, eres tan cálida, siempre estás sonriendo Sakura, eres honesta con tus sentimientos y tratas de mirar las cosas buenas de la vida. Quisiera hacerte la mujer más feliz de la vida"
—¿Qué le estas ocultando a tu padre, Yaboku?
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.
—¡Aló! Hay alguien en casa —Hiyori le hablaba al chico, después de unos segundos salió de su ensimismamiento y la miró, estaba pálido, estaba sudando frío y sus manos comenzaron a tiritar. —¿Te encuentras bien? De repente, estás muy mal ¿Te cayó mal la comida?
—Yo —te pareces a ella —yo...—tú sonrisa, tú calidez —es solo...—tus gestos, tu bondad. —Sakura...
—¿Sakura? ¿Los pétalos? O sí, que mal no, me agrada el verano, pero solamente en la primavera se pueden apreciar, la casa de Kofuku se encuentra en este parque ¿no? ¡Que suerte! Debió ser un hermoso espectáculo en primavera.
Yato respiraba entrecortado mientras miraba a la chica, no, realmente quién estaba frente a él no era Hiyori, antes sus ojos estaba la mujer que anhelaba con todo su ser volver abrazar. Avanzó lentamente hasta estar al frente de la chica.
—¿Ya..Yato? —preguntó Hiyori al verlo en ese estado —Me estas asustando. ¿De verdad te encuentras bien? Yato mírame.
Tragó saliva, para mostrar sus ojos llenos de lágrimas.
Hiyori quedó impactada unos segundos, era la primera vez en todo ese tiempo, que veía al pelinegro derramando lágrimas y expresaba un rostro de dolor, tanta tristeza en una expresión, mejor dicho; era la primera vez que se mostraba tan sincero con sus sentimientos.
—¿Cuánto dolor tendrás que seguir cargando, Yato? —susurró ella para luego dejar el coche a un lado y abrazar al pelinegro que estaba estático derramando lágrimas. —Dime, que pasa, estoy contigo.
Una suave risa se escuchó ante la escena. Una risa femenina, la castaña se separó unos momentos para mirar a la emisora de aquella voz.
—¿Sakura? ¿De verdad sigues con eso Yato? Pensé que ya lo habías superado. Mírate, te ves tan patético. —Dijo la chica quién los miraba con una sonrisa. El ceño de la castaña se frunció ante aquellas palabras. Era una chica pequeña de estatura, cabellos oscuros y piel de porcelana, como una muñeca, y tenía la sensación de haberla visto antes.
—¿Disculpa? ¿Quién eres tú? —Hiyori se armo de valor para enfrentar a la mujer, su sonrisa cínica desapareció y miro con desprecio a la castaña.
—No habló contigo pequeña, esto es una conversación de hermanos.
—¿¡Hermanos!? Tú...tú eres Nora —dijo Hiyori impactada. Más que nada, parecía una niña, y por lo que había entendido ella debería tener casi la misma edad de Yato.
—Oh, así que Yato se aseguró de hablarte de mí. Yato ¿Estás aquí? O sigue tu cabeza en el pasado. —De manera sigilosa, y sin poder hacer nada, la castaña vio como Nora se acercó hasta el pelinegro y lo tomaba del rostro —Sal del pasado. Ella jamás volverá, padre se aseguró de eso hace ya un buen tiempo.
—¿Qué, de qué? —preguntó Hiyori tomando el coche por miedo a que ahora la chica se acercará al bebé que dormía.
Yato en cambio, tragó saliva y al sentir las manos de su hermana y la voz por fin salió de su estado de shock; sus lágrimas dejaron de correr y ahora estaba frente a frente con ella;
—Hiiro, ¿Pero ¿qué...? —Se apartó rápidamente y se fue cubriendo a Hiyori.
—No te preocupes, no les haré nada, solo venia hacer una visita y conocer a mi sobrino y a la chica quien le dio un apellido.
—¿Hiiro? —preguntó ahora Hiyori.
—Es el nombre que me dio Yato hace ya mucho tiempo. Tú no lo entiendes —hablo Nora —Tú no eres de este mundo, nosotros los errantes, los abandonados por la mano del sistema y de los dioses, no tenemos un nombre. Llámame como quieras tú, ser de un solo nombre y marcada por un apellido, así de la misma manera como tú, no, ¿Yaboku?
Yato abrió sus ojos azules impactados.
—Me preguntó que nombre padre le puede dar a ese niño.
—¡Ya te lo advertí Nora! Aléjate de mi familia, ¡Desaparezca! Déjenme en paz. Jamás escucha y escúpele esto en la cara a padre, ¡JAMÁS volveré nuevamente a él!
Nora sonrió, y Hiyori sentía como Yato estaba tensó.
—Padre supuso que dirías eso. Te conoce tan bien, por eso dio una pequeña advertencia, dijo, "Si no quieres una nueva Sakura en tu mente, aléjate de la chica y ven a mi con el niño"
—¿¡Por qué!? —preguntó Yato al borde de la histeria —¿Por qué? Ahora ¿Acaso ahora se intereso por mi hijo?
Nora asintió —Dijo que le recordaba a ti, podría ser de gran ayuda para los trabajos, un niño sigiloso, si, sería un buen...
—¡Jamás Nora! Hiyori, avanza, nos vamos.
—Tú chica —ahora las palabras de la fémina se dirigieron a la castaña —¿Sabes quien de verdad esta a tu lado?
—Hiyori, no la escuches, te dije que ella es capaz de envenenar todas las palabras para que estén en mi contra. —Advirtió Yato mientras tomaba el hombro de la chica. —Fuera de aquí Nora.
—Tú no tienes ni idea ni siquiera sobre su verdadero nombre ¿De verdad piensas que aquel patético nombre es su verdadero? Claro, a él no le conviene, la gente puede investigar la verdad. Siempre había escuchado, que la gente del otro lado le interesaba la adrenalina de estar al lado de seres peligrosos.
—¡Nora silencio! —gritó Yato y tomó el brazo de la castaña tiró suavemente de ella para que avanzará y no mirara atrás. sentía las risas de la joven detrás de él. —Hiyori, por favor, Alejémonos.
—Yato...—Hiyori miró a los ojos al chico y asintió, su ser nuevamente se había llenado de dudas.
—El pasado no se puede borrar —dijo Nora para darse la vuelta y comenzar a caminar —Solo averigua un poco más pequeña, tienes que saber quien tienes a tu lado, un ser que conoce perfectamente el color de la sangre y el sonido de los huesos rompiéndose, así como yo... —susurró lo último, sin embargo, la chica pudo captarlo perfectamente.
.
.
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¡Hola!
¿Que tal todo?
¡Por fin actualización si! Creo que esta es una de las que más emoción me han dado, por fin que Hiyori conozco a Nora y ¡La introducción de padre! Ufa ¡Si! alguien estará en problemas. ¡son más de cinco mil palabras! espero que no los haya agotado tanto y perdón si hay errores ortograficos o de cohesión, voy a ir corrigiendolos en la medida que lo vaya leyendo nuevamente hahaha
MOMENTO DE SPAM
Oh sí!
¿Estás aburrido si no sabes si actualizare?
¿No sabes que hacer, nadie publica una imagen buena?
¡Bueno! No esperes buenas imágenes de mi pero si sabrás si actualizaré ¡Tengo twitter! (así como Yato, si, publico cosas de la vida, Noragami, spoilers de actualización y muchas cosas más) si me seguias en el otro, perdón pero lo perdí ;-; por eso por favor vuélveme a seguir en el nuevo .
Ahora sí que sí, estoy aprendiendo a usarlo y estoy tratando de ser constante ¡Para tener más contactos con ustedes! Eso, fin del comunicado ¡Les dejo el usuario, no me deja dejar un link aquí! y cualquier cosa esta en mi perfil uwu
Nombre:
Fin del spam!
Eso, cuidense mis amores, no salgan de la casa si no es necesario, lavense las manitos, también cuiden su salud mental y ¡Espero que les haya gustado el capítulo! Nos leemos la otra semana, (eso espero) y voten, comente, siganme (-inserte voz de youtuber en tu cabecita-) ¡Los quiero!
