(Solo una pequeña recomendación, Esta canción me inspiró para este capítulo, Lean la letra ¿Se podrá imaginar para quién va dirigida?)

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"¿Qué estas escondiendo a tu padre, Yaboku?"

... Todavía están en su mente estaban pocas palabras ...

Palabras típicas con tanta tranquilidad en su tono de voz habitual, grave, que provocaban escalofríos y que los vellos de su piel se erizaran, su garganta se apretaba del terror al tan solo escucharlo y ver aquellos fríos ojos que parecieran que mirarían tú interior y descubrieron la verdad

No iba a demostrar debilidad ¿Qué es lo que podría estar escondiendo? Nada no había nada para esconder. Tan solo sonrió nervioso y respondió tratando de sonar lo más normal que sus nervios le permitían.

¿Qué es lo que podría estar escondido, padre? - No puedo nada regulando su agitado corazón.

-¿Si? —Preguntó él hombre mientras giraba en el lugar sin despegar su vista al joven muchacho de cabellos oscuros que estaba sentado en el piso de aquel modesto 'hogar' - Tú sabes que padre te conoce muy bien, no eres el mismo Yaboku que yo amo. Estás más desanimado, más agotado que de costumbre, no duermes bien ni tampoco te estas alimentando bien, te escapas más que de costumbre de la casa y últimamente no me ha traído premios como antes. Dime ¿Algo pasa? ¿Acaso Mizuchi no ha sido una buena compañía? —Dijo lo último mirando a la pequeña niña de oscuros cabellos sentada en una esquina de la habitación.

Rápidamente, el joven Yaboku negó con su cabeza. ¿Por qué dices eso, padre? Hiiro es una excelente compañía para divertirme, realmente no hay nada de que te preocupes.

El oscuro hombre miró fijamente al padolescente por unos minutos. Él tan solo bajo su mirada intimidado, temor temor que su padre le gritará que mentía y que dijera la verdad.

Claro esta que no podría, padre le había dicho que jamás hablará con desconocidos, solo que se limitará a tener un mínimo contacto con los clientes habituales (un pequeño saludo o despedida, un 'si' o un 'no' cuando fuera necesario) pero a parte de nosotros a él junto con su hermana se les tenía estrictamente prohibido conocer a más personas. Padre le había dicho, el mundo había afuera es peligroso y el único lazo que necesita era entre ellos, nada más.

Pero luego llegó ella.

—¿Cómo te llamas, chico? —Recordaba perfectamente esa melodiosa voz y su hermosa sonrisa mirándolo fijamente mientras se divertía observando el lago cuando había escapado a los momentos de su 'familia'. No podría negar que, al principio, al ver que había sido descubierto, pavor, pero ella era tan dulce y hermosa ¿De verdad una chica así le hizo daño?

Padre le había dicho, "no hables con extraños" así que simplemente no tenía que saber cuándo había identificado su nombre, tan solo había tenido éxito una ramita que había recuperado por ahí y escrito (su única palabra que había enseñado a escribir y leer ) su nombre.

¿Um? ¡Ya veo! ¿Eso que escribiste se lee como 'Yato', verdad? —Preguntó ella con una sonrisa, él tan solo frunció el ceño e iba a negar suavemente con su cabeza explicando que se equivocaba, pero antes de que pudiera hacer el gesto ella misma hablando feliz —¡Te llamas Yato, que maravilloso nombre! Yo por desgracia no tengo uno

¿De verdad alguien no tiene un nombre? Es un poco difícil de creer. Su padre le había dado su nombre y recordaba eso, no había más antes de aquel recuerdo, no sabía qué es lo que podría o si estaba vagando por cualquier lugar, pero su primer recuerdo era ese. Cuando tenía tres años y su padre lo tenía de los brazos para darle una sonrisa en una cálida noche de verano, recordaba aquella calidez, recordaba agua fluyendo y luces en el cielo y por el supuesto rostro de su padre nombrarndolo.

—Yaboku, tu nombre es Yaboku y desde ahora tú me servirás, eres parte de mi familia y acatarás todas mis órdenes sin rechistar. Si escuchó un reclamó de su parte el castigo te estará esperando. Pero no te preocupes pequeño Yaboku, sé que tú serás muy obediente. Contigo y Mizuchi sembraremos orden a este mundo de caos, pondremos justicia donde no hay. Nosotros somos la justicia, Yaboku, eliminamos a los malos ¡Seremos como héroes salvando a los débiles!

Aquella frase estaba presente en su vida siempre y era el único motivo de su vida. Plantar la justicia matando a los malos.

¿Acaso esa chica no tiene un motivo similar? Se ven que son iguales, Hiiro, su hermana había dicho que la gente como ellos no tienen un nombre fijo, pueden tener varios como un gato callejero.

Se mordió los labios y con timidez identificados específicamentepor qué no tienes uno?

Ella lo miró sorprendida, tal vez, no esperaba que le preguntaría qué.

—Es una larga historia, tuve uno antes, pero decidí que no quería ese nombre, quiero deshacerme de todo lo que tengo que ver con aquel nombre.

Yaboku la miró mientras ella se sentaba al lado suyo. Su corazón se acelero por ¿miedo? No, era una sensación extraña, no era miedo lo que estaba sintiendo, solo sabía que sus mejillas ardían por la cercanía de esa extraña chica. Se alejó un poco mientras miraba a otra parte.

¿Por qué alguien se querría deshacer de su nombre? Aquello es lo más hermoso que nos dan. —Respondió él mientras agarra una pequeña piedra y la lanzaba al lago para ver como esta rebotaba en el agua antes de caer al fondo.

La chica sospechó y miró a otra parte. ¿No quería hablar? Bueno, no importa. Ahora que lo pensaba mejor, él le había cambiado el nombre a su hermana porque no le gustaba, tal vez con ella era algo similar.

La melancolía de la chica sorpresivamente desapareció y mostró nuevamente su sonrisa.

—Tengo una idea, como esta es mi nueva vida y tú eres la primera persona que conozco, ¿por qué no me das un nombre?

Aquellas palabras lo sorprendieron ¿Él? ¿Él le daría un nombre a esa chica? ¡Pero eso no es algo para tomarse a la ligera! Un nombre es importante, es precioso, ¿por qué necesita él ese honor de otorgarle un nombre a una muchacha tan cálida?

Ella hizo un puchero ante los minutos de silencio.

—Si no quieres está bien, perdón por ser tan atrevida apenas nos estamos conociendo, debes pensar que soy muy rara. Bueno, es decir, yo, realmente no sé mucho de esta vida, pero he tomado esta decisión y quiero seguir forjando mi propio destino sin mirar atrás sin importar lo que tenga que costar. —Empezó hablar ella, Yaboku sonrió, era una chica rara, pero con bastante valor.

Miró el estanque unos minutos.

Un nombre ...

Los pétalos de cerezo adornan el estanque, se veían hermosos en ese lugar junto con los colores del firmamento por el atardecer que estaba estaba presentando.

—Cerezo — susurró él —Sakura.

¿Eh? —El joven sonrió y miró a la chica con alegría.

—¡Tú nombre será Sakura! —Pronunció él mientras la miraba. Los ojos de la chica se iluminan y sonrió también.

—Sakura, ¡es un nombre maravilloso! Muchas gracias, Yato ...

Ella era maravillosa, cálida ya él le gustaba esa vida que le estaba mostrando.

Pero había un gran problema, era todo lo contrario a lo que padre le había enseñado. Padre le había mostrado la realidad del mundo, uno injusto, cruel, donde para sobrevivir había muerto al mal, porque el padre tenía una idea de vida y justicia. No era necesario aprender cosas como leer o sumar y restar (cosas que Sakura le enseñaba con tanto afán en el momento de enterarse que no sabía de qué) esas cosas eran estúpidas impuestas por el exterior.

Lo único que le importaba a su padre era que él se divirtiera eliminando el mal, cumpliendo sus encargos y bandejaéndole los premios necesarios (que eran pequeñas muestras de que cumplía perfectamente su trabajo, cosas como las orejas, ojos o lenguas eran sus favoritas) . Un cambio de padre lo alababa y le dio una gran sonrisa.

El mundo de Yaboku era padre.

El mundo de Yato era Sakura.

Podría vivir bien así ¿no? Sabía que estaba cometiendo un error, que era muy peligroso cuando padre se enojaba y uno le mentía. Pero Yaboku no le estaba mintiendo a un padre, él era todo lo que él le pedía. En cambio, Yato ...

Pudo vivir bien en ese estado, siendo Yato en la mayor parte del día, tomándose de la mano con Sakura, corriendo con ella donde fuera, aprendiendo las maravillas del mundo con aquella chica de largos cabellos castaños y una hermosa sonrisa. Recordaba perfectamente la vez en que ella quiso mostrarle como era una escuela con jóvenes de su edad, se escabulleron por el sector, se consiguió un uniforme de los que usaban los demás y se infiltraron en el recinto. Profesores, alumnos, uniforme, libros, cuadernos, lápices, biblioteca, risas, nervios, había tantas cosas nuevas que él no había conocido antes y ella le estaba mostrando todo aquello.

Recordaba perfectamente la vez en que tomó un cuaderno y con su caligrafía (recién aprendida, como el niño de primaria) escribió alguna palabra con la letra "M", recibió un diccionario y buscó alguna que él podría conocer.

"M" -Miedo. Si. Aquel sentimiento que ahora no experimentó porque no tenía necesidad de sentir miedo para sobrevivir al lado de aquella chica.

Con el paso del tiempo había llegado una nueva chica al grupo, su nombre era Binbou, tenía cabellos rubios y largos y unos ojos color púrpura. A pesar de su apariencia era muy tierna y muy pronto ella también se convirtió en una profesora para él compartiendo libros y apuntes de las clases, junto con Sakura, eran grandes amigos.

Un día paso algo horrible y recordando la cara de terror de su querida Sakura al ver la sangre en sus manos. Nuevamente el miedo se hizo presente, tanto para Yaboku como para Yato.

Yaboku tuvo un encargó.

Yaboku tenía que salir a jugar con Hiiro si no quería que padre lo castigará por su notoria ausencia en el día, así que, tratando de ser lo más rápido posible eliminó el mal como un padre le gustaba y le entregó los premios a Hiiro para que se los llevará.

¿Dónde vas ahora, Yaboku? —Preguntó Hiiro mientras tomaba la bolsa junto con las cuchillas que le pasaba el pelinegro.

—Voy a quitarme esta sangre, apesto, ese hombre apestaba —respondió él para huir.

La niña de cortos cabellos la miró extrañada —pero para eso padre nos tiene una bañera, para que nos aseemos ahí. A padre no le agradará que andes mostrándote de esta manera y dando baños en otros lugares. —Replicó.

—Hiiro, no te preocupes, también quiero ir al baño, tan solo voy a ir al estanque que está cerca de casa, de verdad, no hay problema, volveré pronto nadie se recibirá cuenta de mi presencia.

Fue un gran error. Aquella noche, Sakura estaba apreciando la luna reflejada en el agua y fue ahí cuando lo evidenció, su horror en sus pupilas era evidente. Claro ¿Quién no? Su cuerpo estaba bañado en sangre ajena.

—Ya-yato, ¿Qué? ¿Estás herido? —Preguntó ella con pavor. Su corazón al verla en ese estado palpitaba tan rápido que su pecho dolía.

—Sakura. —Ella trató de acercarse a él, pero rápidamente se alejó. No, no te acerques, te contaminarás tú también.

—Pero si estás herido tengo que curar tus heridas, ¿Qué te pasó? —Preguntó ella preocupada.

—Esta sangre no es mía, es de otra persona. —Respondió él con sinceridad para evitar que la muchacha se preocupara, sin embargo, tenían palabras que el horror fueron más grandes.

-¿What?

Al principio él no lo entendía. No entendió muy bien ese terror en ella, es decir, él solo cumplió los deseos de su padre ¡Él era un super héroe! Padre siempre se lo había dicho, que él plantaba la justicia en ese mundo, hacia pagar a los malos y salvaba a los débiles. ¡Toda la gente lo alababa cada vez que él hacia perfectamente un trabajo! ¡Era como un dios! La gente lloraba de felicidad cuando eliminaba la plaga de las personas malvadas. Pero, sobre todo, padre le dio una gran sonrisa y eso no tenía comparación.

¿Por qué entonces ella lloraba y lo miraba como si fuera un monstruo?

No lo comprendo —Dijo él.

Desde ese día Sakura ya no lo frecuentaba como antes. No se veían todos los días y aquello lo desanimaba más, su estado de animo empeoro y, aunque eran de disimularlo ante su padre, era evidente que no estaba muy bien.

¿Pero que había hecho mal? ¿Cómo podría disculparse con ella?

Tomó unas flores que había encontrado en el parque ¡Se iría a disculpar con ella! Ella ese día había llorado por su culpa, no quería eso, ella un ser de luz y sonrisas, ¡Jamás permitiría que deberían apagará!

La encontrada sentada mirando el árbol de cerezo cerca del estanque.

—Sakura —habló él para llamar la atención de la muchacha. La nombrada dio un saludo de sorpresa al escuchar al chico detrás suyo. Rápidamente, Yato sacó las flores amarillas de su espalda y con la mano extendida se las ofreció a la fe —¡Perdóname! Pero por favor vuelve a sonreír y estar conmigo ¡No puedo más! Te necesitó, tú eres lo más importante, eres parte de mi vida, así que, por favor, prometo nunca más hace llorar ¡Quédate a mi lado!

Sakura se sonrojó y sin previo aviso abrazó al chico.

—Solo prométeme, Yato, La vida de cualquier ser vivo es preciada, Todos tenemos un ciclo de vida que hay que respetar. Se qué, tú no eres malo, el Yato que conozco, es un buen muchacho.

—Yo no soy malo, padre me dijo que esto era el bien, que esto era lo que la gente le hizo feliz, cumplo sus deseos matando el mal, siendo la justicia para aquellos que no tienen voz —respondió él.

Sakura quedó perpleja con nuestro pronunciado por el joven.

—Tú padre está errado, matando a personas ¡Eso no es la justicia! ¡Ella no es el camino del bien, nosotros no somos deidades para arrebatarle la vida a las personas! Te lo mostró Yato, con pequeños gestos la gente puede ser feliz.

—Yo ... es para lo que él nació, padre me ha dicho que yo soy su deseo, que soy el único que lo puedo hacer para pagar a los malos, es el único camino que me ha mostrado. ¿De verdad padre esta equivocado? —La mujer asintió suavemente —si ese es el mal. ¿Yo soy malo? Pero yo no quiero ser malo.

El corazón de Sakura se oprimió por oprimidas palabras de inocencia del joven, él era tan solo una marioneta de su padre era un bebé en el cuerpo de un joven preadolescente, al principio ella pensaba que era nueva en el mundo, pero se dio cuenta que realmente el verdadero recién nacido era él. Aquel joven de ojos azules que la miraba con lágrimas en los ojos pensando que era malvado.

—Tú no eres malo Yato, pero, es hora de que habrán los ojos e indagues por ti mismo que es el bien y el mal, no solo quedarte con la "verdad" que te dice tú padre. Es hora de que comienza a caminar por ti mismo.

Yato tragó saliva por pocas palabras.

—Pero, lo único que yo se es matar no he conocido más vida que está. ¿Cómo puedo hacerlo? ¡Por favor, guíame, Sakura!

La chica sonrió y miró directamente a los ojos del joven respondió.

—Te enseñare más vida como ahora, ¿qué te muestra el te hace feliz? —Yato asintió - Entonces sigamos así, este es un mundo nuevo, nosotros somos niños de las calles, te prometo que tú y yo saldremos de todo esto ¡Ya verás! Tú y yo estudiaremos, iremos a una escuela y nos esforzaremos para ser los mejores. Luego trabajaremos, tendremos por fin un hogar y nuestras propias cosas, ¡Jamás nos faltará nada! Nunca más pasaremos frío ni hambre. Y luego, ayudamos a todos esos niños que tienen nuestra misma situación. —Respondió ella con felicidad —Ese es un mundo, eso puede hacerte feliz y podremos hacer feliz a los demás.

Los ojos de Yato se iluminan, se sienten felices, querían creer en esas palabras.

Desde aquel día no quiso matar a nadie más. Buscaba escusas para su padre, quería alejarse de Hiiro (a pesar de que esto último le dolía) quería pasar más y más tiempo con Sakura, con Binbou y luego con Daikoku, quién se integró al grupo y pronto se llegó en el enamorado de Binbou

Su felicidad duró cerca de dos años.

¿Hiiro? ¡Hola! —Fue un día de invierno, antes de entrar a su hogar, cuando diviso el cuerpo de su hermana lleno de sangre producto de los golpes en la fría nieve. ¿Qué te pasó? —Preguntó él mientras tomaba delicadamente el cuerpo de la chica en sus brazos y tenía calor de su cuerpo. —Diablos, estas toda golpeada, ¿padre no se encuentra? Él podrá sanarte, es muy bueno en eso ...

No — respondió débilmente la niña mientras miraba directamente a los ojos de su hermano —quién me hizo esto fue padre.

El joven quedó impactado, ¿Su padre? ¿De verdad él había golpeado a su hermana? Eso era imposible ¡Hiiro era la niña de sus ojos! Padre amaba con locura a Hiiro, él y ella eran sus queridos hijos. Era verdad, últimamente padre le había dado varias palizas por llegar tarde a casa o por quedarse dormido antes de que él le diera algún trabajo, pero eso eran cosas que él asumió ¡Era su culpa! ¿Qué podría haber hecho ella para que la dejara en ese lamentable estado?

—Es tu culpa —respondió Hiiro como si leyera su mente —Él dijo que por mi culpa tú no quieres ir a jugar, que ya no lo obedeces porque no soy una buena compañía y creo que es verdad ¿no? Prefieres a esa chica que a mí.

La garganta de Yato se apretó. Su hermana lo había descubierto.

—Así es Yaboku, tiene estado escondiendo varias cosas a tu padre y tu hermana ha tenido que pagar las consecuencias —La voz grave y tranquila de su padre se escuchó detrás de él.

-Pensilvania...

—Ni una palabra más Yaboku, ¿Quién es esa chica que te distrae de tus labores? ¿No te he dicho que no hables con extraños? Todas esas personas están contaminadas por el mal.

—¡Eso no es verdad! —Gritó Yato mientras seguía sosteniendo el cuerpo de su hermana en sus brazos —Sakura es una gran chica, ella no es mala, ella no esta contaminada.

—Oh Yaboku —el hombre se agachó para estar a la altura de su hijo —Tan ingenuo, todas las personas son iguales, ella tan solo te ha engañado, te muestra una cara amigable pero luego se va a ir de tu lado para siempre. Es diferente que tu hermana y yo, que siempre estaremos vara ti, que no se te olvide Yaboku —agarró fuertemente el rostro del niño y lo apretaba, apenas sé qué dolor de dolor por aquella brusquedad —Tú eres mi deseo, tú eres el bien , tú matas el mal, para aquellos ha nacido. Ahora, tienes trabajo, así que prepárate.

-Yo...

—Si te niegas tú hermana repetidamente sufrirá las consecuencias. ¿De verdad quieres eso, Yaboku? —El nombrado tragó saliva, cerró sus ojos y negó moviendo su cabeza de un lado a otro.

-No. —Respondió para luego mirar a su padre con dolor. El hombre le dio una sonrisa. ¿Quien es?

—Un hombre, al parecer ha contaminado a la hija de nuestro cliente, una muchacha cerca de tu edad, ambos contaminados por lo que llaman amor. El padre de esta chica se encuentra desesperado, quiere a su hija a como de lugar, quiere la cabeza de ese hombre, pero por supuesto me a permitido coger el premio. —El hombre le entregó una mochila llena de implementos para ayudarlo en su cometa. —Así que vístete como es debido y anda, debe estar cerca de las calles -x- junto con la hija de nuestro cliente. Te doy una foto.

—Um. —Los ojos del chico se abrieron impactados por la fotografía entregada, no tenía palabras y su mente solo pasaban dos nombres al ver aquellos.

Daikoku, Binbou ...

—Mata al chico y deja inconsciente a la chica. Eso es todo, u trabajo sencillo para que puedas hacerlo solo ¿no? —Preguntó padre mientras miraba a su hijo. —Me ha decepcionado mucho este tiempo hijo, sin embargo, con esto puedes salvarte a Hiiro ya ti de más palizas, recuerda quién soy yo Yaboku, recuerda que eres tú. Ahora, no me decepciones y tiene bien tú trabajo.

—Si padre.

Se fue de la vivienda y comenzó a correr. ¿Qué podría hacer? No quería matar ¡menos a sus amigos! Tenían que anunciarse, decirles que se hubieran a otro lugar, que ambos huyeran lejos que sus cabezas tenían precio. Tenían que salvarlos como como lugar.

Corrió, corrió por toda la ciudad, tuvieron que ignorar el nombre de Sakura y sus lágrimas que estaban en su mente por el pedido que le habían hecho. Ella sufriría con más razón si supiera que su padre le había ordenado matar a Daikoku, su amigo. Pero si no hacia lo que su padre ordenaba, Hiiro sufriría las consecuencias. Estaba entre la espada y la pared.

Alguien tenía que morir, pero ese alguien no puede ser Daikoku, no lo permitiría.

Después de algunas horas merodeando por los sectores, buscando a la joven pareja escuchó gritos conocidos de desesperación en un almacén abandonado. Un lugar conocido por varias bandas de traficantes y un buen lugar para cometer fechorías.

—Binbou —conocía ese tono femenino perfectamente, estaba pidiendo auxilio con apenas un hilo de voz. Se acercó sigilosamente al lugar para poder observar y la escena le hizo hervir la sangre. Se mordió los labios, la ira se acumulaba en su ser, no permitiría, ¡no permitiría qué!

—... Ellos son míos ...

Sakura estaba llorando, él también lo hizo.

Muchos cuerpos, mucha sangre, como salvó a sus amigos y pesaron haber recibido varios golpes, fueron asesinados por su mano. La sangre ajena le comenzaba a provocar asco, las náuseas lo invadieron, respiro hondo para poder conseguir "el premio" para padre. Se mordió los labios para no vomitar, sus amigos ahora necesitan de su ayuda para salir de aquel lugar e ir a un sector seguro.

Los llevó al estanque, un lugar preciado para poder curar las heridas de sus amigos. Aquella noche Sakura estaba en el lugar, desesperada por la escena tratada de acercarse a Yato.

—¡No me toques! —Gritó él.

—Pero ...

—Tan solo, por favor, cura a Binbou ya Daikoku, estan moribundos yo ... voy a buscar medicina. Yo, perdóname ...— apenas pudo pronunciar. Estaba conmocionado ante todos los acontecimientos de las últimas horas.

—Yato —susurró Sakura mientras lo miraba fijamente. —Anda, necesitamos sanar las heridas de Binbou y Daikoku. —Habló ella mientras miraba a la pareja que estaban en estado de shock, Daikoku sostenía a la chica en sus brazos, a pesar de estar él también gravemente herido -y sin contar el maltrato psicológico sufrido-.

Yato bajo la mirada y se fue del lugar a buscar medicina para sus amigos, lo bueno es que sabía perfectamente donde conseguirla. Su padre era experto en sanar a las personas y tenía bastante medicina en sus librerías.

Cuando llegó a su hogar, el padre había curado las heridas proporcionadas a su hermana, ella se sintió durmiendo. El hombre miró al pelinegro, no era necesario las palabras para entender, Yaboku tan solo asintió con su cabeza y extendió la bolsa donde traía los objetos pedidos.

—Ya todo esta hecho —Fueron las palabras que pronunció el menor —En embargo, la chica murió. —Mintió. Binbou no iba a volver nunca más a los brazos de aquel hombre que había contratado sus servicios para matar a Daikoku, ella no podría volver a esa vida, tenía que cambiar su nombre y su apariencia si hubiera querido seguir viviendo.

—Solo tenías que matar al hombre, no a la chica —habló tranquilamente el alcalde. Yato se encogió de hombros.

—Al parecer alguien se me adelantó, otra banda estaba buscando a la chica para matarla y dejar moribundo al hombre, yo solo solo hice una parte del trabajo, ellos se mostraron la diversión. —Trató de sonar lo más casual posible para que su padre no sospechará.

¿Estás herido?

—Bueno, tuve que deshacerme de esos hombres ¿no? Eran demasiados y, aparte, me dieron furioso porque me robaron lo que era mío, eso no es divertido.

Padre sonrió ante las serias palabras de su hijo. —Anda a darte un baño, hiciste bien en deshacerte de esos que traten de robarte tu papel, es una última que la chica haya muerto, pero ya no es nuestro problema. Ambos se buscan en su propio destino. —El hombre dio la espalda a su hijo— Saca medicina de los estantes y cura tus heridas. Ahora tengo que entregar noticias a nuestro empleador. Mañana nos veremos nuevamente, descansando. —Fueron sus últimas palabras para salir de la habitación dejando a Yato mirando la puerta.

—Claro —susurró. Antes de empezar a moverse viola a su hermana, se siente durmiendo plácidamente en su lecho. —Bien.

Se dio un baño rápido para sacar la sangre ajena de su cuerpo y tratar de limpiar sus propias heridas. Tomó la medicina considerada por su padre y, tratando de hacer el menor ruido posible para Hiiro no despertará, salió sigilosamente de la vivienda para dirigirse donde estaban escondidos sus amigos.

Sakura, con lo poco que tenía, limpiaba suavemente las heridas de Daikoku, él no soltaba la mano de Binbou que se sentía durmiendo en el frío piso, había sido gravemente golpeada.

Se acercó a la escena y le entregó las vendas y todo lo demás a Sakura. Ella tan solo tomó los objetos.

—Ahora ¿qué? —Apenas pudo pronunciar Daikoku mientras miraba a Yato, él se encontró revisando las heridas de su amiga.

No sé qué —replicó Yato— Sus heridas no se ven bien, pero tampoco pueden llevar a cabo un examen médico. Desde hoy ustedes están muertos y si quieren seguir viviendo, así tiene que ser.

¿Por qué?

Yato sospechó. No tengo respuesta para eso, pero sin duda no los quería vivos. Ellos iban a por Binbou ya mi me contrataron para deshacerme de ti. A la persona que me contrato le he mentido y el dicho que están ambos muertos, ya no deben volver a molestarlos. Así que, les sugiero que cambien sus nombres y apariencia y, si es posible, que huyan lejos de esta ciudad.

Daikoku seguía mirando al joven. ¿De verdad él lo iba a matar? ¿De verdad había sido contratado para ser asesinado? Era una cara que no podía creer, su mente lo negaba, pero ... ahí estaba. El pelinegro los había salvado y había sido un espectador de primera fila ante el "espectáculo" cuando Yato mató a todos aquellos hombres sin compasión y de una manera brutal. Aquel niño no era Yato, ese no era su amigo ...

¿Quién eres? —Susurró Daikoku.

—Mi nombre es Yaboku y soy lo que ves, un monstruo que ha sobrevivido matando personas, eso es lo que soy.

—Pero, tú no me mataste.

—Porque yo no quiero matar a nadie más, no quiero que nadie más llore. La única forma de salvarlos, sin embargo, era ... esta.

Hubieron unos minutos de silencio.

—Gracias —pronunció Daikoku.

No me des las gracias, matar personas no es motivo de agradecimiento, solo hice lo que tenía que hacer por lo que yo nací. De ahora en adelante, ustedes tendrán que aprender a sobrevivir en este mundo sin un nombre. Ahora viene lo verdaderamente duro.

—Así es, pero eso no quita el hecho de que igual nos salvaste. Si no fuera por ti, esto no habría tenido este final. Comenzar una nueva vida no habría sido posible sin ti ...

—¡No me des las gracias! Trataron de guardar sus lágrimas de ira, buscaron rabia. Sakura le había dicho que terminaría con el ciclo de vida de cualquier persona sin era motivo de felicidad. ¿Por qué su amigo le estaba dando las gracias por cometer un crimen?

—Yato —Sakura perdió la mano del nombre para que se relajará. —Tranquilo, todo esta bien. Todo lo que pasó, no pienses más —la chica tragó saliva, sabía que ahora el joven tendría que estar sufriendo una gran crisis de lo "correcto e incorrecto" —Se que esto será contradictorio a todo lo que te enseñó hasta ahora, pero a veces es inevitable lastimar a otros para poder hacer lo que es correcto. Salvaste a Daikoku ya Binbou a costa de un precio a pagar y, lo hiciste bien. Con el tiempo, lo entendiste.

Con el tiempo lo entendiste ...

Habían sido las dulces palabras que Sakura había dicho para poder calmar su intranquilo corazón.

Desde aquel día su tormenta comenzaría. Alguien estaba observando en las sombras la escena que estaba ocurriendo en el lago.

Con el pasar de los días, Daikoku y Binbou empezaron a sanar físicamente, pero en el lado psicológico todavía había mucho daño.

No quiero, no quiero esto para ti, siempre pasa lo mismo, es verdad lo que me ha dicho mi padre, ¡soy una diosa de la mala suerte! Todo lo que este a mi alrededor, morirá o sufrirá horribles consecuencias. ¡No quiero eso para ustedes! - Gritó una tarde Binbou mientras estallaba en lágrimas.

El pelinegro con Sakura se encontraban haciendo una fogata y trataban de calefacción algunos alimentos que habían obtenido. Vieron la escena de como la chica gritó desconsolada mientras Daikoku consideraba de acariciarla para calmarla.

—Yo —siguió hablando —debí haber muerto ... debió ser mucho mejor para ustedes-

—¡No digas estupideces! —Gritó Yato sorprendiendo a los presentes —Incluso si las cosas son dolorosas o difíciles, las personas con riesgo de ser agradecidas de seguir con vida. ¡Binbou! Tú sigues viva, tu ciclo no ha parado, tú no tiene parado ¡y tiene que ser así! Tú eres una persona valiosa, tú vida es valiosa, así que ¡vive! ¡Vive al máximo! Esto ya pasó, es hora de comenzar de nuevo.

Hubo minutos de silencio.

—Pero ...— susurró la mujer. Daikoku se acercó para limpiarle las lágrimas.

—Es verdad lo que dice Yato, es hora de comenzar de nuevo. Una vida juntos sin nada ni nadie que nos separe nuevamente ¿Te gustaría estar conmigo hasta la eternidad? —Habló Daikoku mientras la abrazaba.

—Solo te traeré desgracias ...

¿Desgracias? Amor, tú eres lo mejor que me ha pasado en la vida, encuentro que en vez de traerme desgracias, me ha traído felicidad, buena suerte, eres, mi pequeña diosa de la buena suerte ...— Daikoku quedó pensando unos segundos para luego una sonrisa se formara en su rostro —Kofuku.

¿Eh? —Preguntó dudosa la chica.

¿Te gusta ese nombre? Kofuku, eres mi pequeña diosa de la fortuna ... —Las lágrimas de Kofuku aumentaron, pero esta vez eran de felicidad. Yato y Sakura sonaron, sabían que iban a estar bien y superarían este mal episodio juntos.

Kofuku y Daikoku se desesperaron de la ciudad un tiempo, no estuvieron ahí hasta que los rumores de su muerte ya hubieran cesado. volverían con el pasar de los años, volverían a ver a Yato, pero nunca más a Sakura.

¿No dije que no te involucrarás con otras personas? Observa bien Yaboku, este es el karma. (...) tú no naciste para estas cosas mundanas, tú eres mi deseo, este es tú castigo por desobedecer las palabras de tu padre, observa bien Yaboku ...—

—Yato, por favor recuerda esto: las personas mueren, aún si tú no las asesinas y eso significa

...

Que nunca más la volverá a ver -


.

.

Despertó de una pesadilla. No. De un recuerdo.

Su cabeza dolía, todo su cuerpo pesaba, sus mejillas estaban húmedas, sin duda alguna había estado llorando ¿Dónde estaba? No quería abrir los ojos todavía, sabía que era de día por la luz que "golpeaba" en sus ojos. A pesar del dolor, -tanto físico como mental - Calidez que lo tocaba, sin dudar, por lo menos sabía que la almohada era ¿blanda? Se movió lentamente y trató de abrir sus pesados parpados.

Y la vio

—Yato, tranquiló ...— Escuchó su voz, ella se mostró acariciando suavemente sus cabellos. —Solo ha sido una pesadilla, tranquilo.

¿Hola ... ri? —Susurró él para nuevamente cerrar sus ojos. De verdad se especificó muy mal

—En la casa de Kofuku, ¿No te acuerdas? Anoche bebiste demasiado y al parecer te quedaste dormido en el suelo.

—Umm — apenas podía articular —me siento fatal, nunca más bebo. —Trató de levantarse de las piernas de la chica, pero ella se lo impidió con sus manos.

No te muevas rápido, tranquilo. Primero relájate, establece muy inquieto hace un rato. —El pelinegro se sonrojo de la vergüenza, identificado que aquella chica siempre estaba ahí en sus momentos más débiles y, las pesadillas eran sus momentos en donde más se veía vulnerable.

—Perdón —susurró él. —Debo parecerte que soy un débil ¿no?

La chica lo miró con duda y le dio una pequeña sonrisa —Tonto. Eres la persona más fuerte que el conocido —susurró ella. —Nunca dudes de eso.

La pareja quedó en silencio unos minutos, ninguno de los dos se movía.

—Hiyori —habló Yato —yo ... ¡ugh! —Se quejó del dolor el hombre cuando un pequeño ser se levantó arriba de él y se reía. —¡Yu-yukine! Me siento mal, arriba de mi estomago ¡no! —Comenzó a sentir náuseas ante el peso de su bebé, Hiyori no pudo hacer nada para sacar al niño, su regazo estaba ocupado por la cabeza del mayor.

-¡papá! —Soltó Yukine dejando en la habitación unos segundos de silencio.

—Hiyori ¿Escuchaste eso? —Yato se apresura rápidamente para tomar en los brazos a su hijo y darle un abrazo —¡Dijo papá! ¡Oh por los dioses soy la persona más feliz del universo! —Todos los dolores por la resaca (junto con el sueño en el duro suelo) desaparecieron como por arte de magia, esa simple palabra pronunciada por el menor lo hicieron renacer de nuevo. —Vamos Yukine ¿dirías nuevamente papá para mí?

Yukine seguía sonriendo —¡pa pá!

—¡Aw! ¡Que felicidad, que felicidad! Te quiero tanto hijo, eres lo mejor que me ha pasado —Yato sonreía y Hiyori observaba la escena de silencio en el nivel de silencio. Miraba al pelinegro y los recuerdos de la noche anterior llegaron a su mente.

-El sicario de Daikoku, Yato, no, p erdón Yaboku-

No había más dudas en su mente. Quién estaba ahí dando vueltas de alegría, ese era su Yato. No iba a buscar más vueltas al asunto, ella estaba decidida, quería estar más tiempo con él, sin importar qué.

Él no quería que ella se fuera, él tenía miedo de que ella corriera al sable de Yaboku, él iba a volver a sufrir y eso, eso ella no lo permitiría.

Porque ahora ella tenía un deseo y era poder hacer feliz aquel chico, que tuvo la felicidad que le negaron en su infancia, quería ser parte de su alegría, de su tristeza, quería apoyarlo y consolarlo en los momentos de sus pesadillas y reír a su lado en los momentos de felicidad, como este.

Precisamentepuedes creerlo, Hiyori? ¡Todos mis esfuerzos han valido la pena! —Gritó Yato mirando a la chica con una gran sonrisa que nadie le quitaría —por fin logré que Yukine me nombrará.

—Si, que felicidad —habló ella mientras se levantaba del suelo y se unía a la escena.

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—Tengo una p regunta Kofuku ...

-¿Si?

ExactamenteQué p asó ... con Sakura?

-No Lo Sé, Cuando volvimos p ara vivir acá, nos encontramos con Yaboku Nuevamente, CON Daikoku p udimos Hacer Nuevamente Que Yato volviera, p ero CREEMOS Que Tuvo Que p asar algo muy malo Como p ara Que Yaboku volviera. La vez que le p reguntamos él tan solo solo bajo la vista y res p ondió con "la p erdí". Nunca más p reguntamos del tema.

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Fin del episodio!

¡Hola!

-Se esconde por los tomatazos- ¡Wah perdón! -inserte un Yato amarrado llorando-

Se que debería este capítulo hace mucho perdón, es que, es que, exámenes finales (¡pase todo wuuuh!) Y, y, además que soy un ser indeciso (hice este capítulo como siete veces, al final, terminé haciendo nada que ver a lo que estaba planificado) y, me distraigo fácilmente; w; y depresión y, o bueno todo se me junto y explotó xDD

pero aquí estamos ¿no? ¿Que tal el capítulo?

¡Pasado de Yato, si!

Iba hacer, al principio, algo muy diferente, era un capítulo único con la perspectiva de Hiyori después de enterarse de la historia de Kofuku, pero al final renuncie a esa idea y salio esto, el pasado de Yato, todo contado en un sueño ¿ Algún día Yato le llegará a contar todo a Hiyori?

¡Lo dudo! jajajaja

¡Realmente no tengo mucho que decir en esto, además de dar disculpas por la demora!

¡Oh yes! Estoy corrigiendo los capítulos, errores de ortografía y cosas que no se entienden, no se como aguantan mi ortografía a veces es tan fea, ¡perdón! es que cuando escribo prácticamente vomito todas las ideas para que no se vayan y las junto y ¡tada! venta un capítulo del horno recién calentito y, como soy una ansiosa, lo subo y después lo leo y es como ... ugh ... la parte de editar es la más tediosa!

por eso ahora que estoy de vacaciones me estoy dando la flojera de releer los capítulos. Nuevamente, perdón por soportarme; w; pero ¡estamos trabajando duro, lo juro!

Este capítulo, lo releí y trata de corregir ortografía, pero en la última parte ya no, (en mi país ahora son las tres de la mañana xD y quiero solo subir el capítulo para sentir, vaz mental) solo espero que lo entienda!

eeeh ...

¡SIII! ES VERDAD CASI SE ME OLVIDA!

WAH! ; W; HEMOS LLEGADO A LOS MÁS DE 1K (-se siente como youtuber) realmente no pensé que tanta gente leería esta historia loca; w; los amo, muchas gracias por todo; w; de verdad sus comentarios me hacen tan feliz y cuando me leen wah; -; no saben lo feliz que todos ustedes me hacen, muchas gracias por todo, seguiré trabajado duro para que les siga gustando la historia

Muchas gracias.

Besos y abrazos! Cuídense mis amore te amo

Hasta la próxima ilusión 3