Ella recordaba perfectamente el día en que padre le había tomado de la mano y la había sacado de aquel basurero donde pasaba sus noches deambulando. Recordaba a sus tiernos cuatro años caminar sin rumbo y poder conseguir un poco de comida para alimentar aquel apetito que era insoportable. Recordaba sus dedos congelados y la envidia en sus ojos al mirar aquellos seres que reían sin preocupaciones, que tenían un lugar donde poder regresar siempre, un techo cálido, comida, gente que los amaba, ellos tenían todo. Y ella no tenía absolutamente nada.

—¿Te has perdido pequeña?

Aquellas palabras la habían salvado de una muerte prematura.

—No. Solo espero —había respondido ella mientras miraba el pequeño lago de aquel pueblo donde había vivido desde que tenía memoria. El hombre se sentó a su lado y, de sus vestimentas, sacó un panecillo que provocaron que sus tripas comenzaran a rugir de tal manera que dolía.

—Si no te molesta, puedo esperar contigo ¿Quieres? —Ella quedó en silencio para suavemente asentir a la pregunta. No fue necesario que el hombre estirara su mano para darle el alimento, ella se lo arrebató de las manos y lo aprecio unos segundos antes de devorarlo; hace días que no había probado un bocado y tan solo engañaba su estomagó con el agua de aquel lugar. —¿A quién esperas? ¿ puedo saber?

—No sé —dijo ella —solo espero algo y ya está. ¿Y usted? No lo había visto nunca por estos lugares, es un forastero ¿no?

—Eres una niña muy inteligente para tu corta edad. Me agradas, es verdad, yo no soy de aquí, verás, soy un médico, pero por cosas del destino ahora me encargo de deambular buscando ayuda para poder lograr mis objetivos.

—¿Objetivos? Usted es un médico ¿no? Debe tener dinero. La gente con dinero no necesita ayuda de nadie, puede comprar todos sus objetivos con dinero, así como el alimento. —respondió ella mientras se lamentaba que aquel pan se acabará tan rápido.

El hombre dio una sonrisa irónica, sacó otro panecillo y se lo entregó a la chica, ella quedó dudosa "¿por qué un hombre desconocido era tan amable con ella?" bueno, no importaba, ya su vida era bastante mala, no importaba si ese hombre la quisiera matar. Acepto el panecillo y siguió comiendo.

—Es verdad...este mundo lo maneja la gente que tiene poder, es decir, dinero. Yo, por más dinero que tuviera, no pude tener justicia y es lo que buscó.

Ella miró al hombre para luego hablar —Sus ojos me dicen venganza más que justicia.

—Eres una pequeña muy perspicaz ¿no? ¿Tienes nombre?

La niña quedó en silencio. ¿nombre? La gente la llamaba vagabunda, escoria cuando robaba, mal nacida, errante, ¿Esos eran nombres? Entonces tenía muchos.

—Tú silencio me dice que no ¿Te gustaría tener uno?

Los ojos oscuros de la chica tuvieron brillo ¿iba a tener un nombre? ¿Él le iba a dar un nombre? Si él le daba un nombre ¿Eso la convertiría en parte de él, no?

La niña tragó saliva y susurro suavemente —Si.

El hombre sonrió y quedó pensativo unos minutos —¿Qué nombre podría ponerte? Umm...veamos tú, tu rostro —dio una sonrisa para luego pronunciar el primer nombre que se le vino a la mente —Tú desde ahora te llamarás...Mizuchi. Desde ahora me encargaré de ti, eres la persona que me va a ayudar en mis planes ¿Te gustaría? No estarás sola nunca más, cuidare de ti, desde ahora, puedo decir que soy tu padre.

Mizuchi quedó en silencio para luego mirar al lago, asintió con la cabeza suavemente sin mirar a los ojos a ese honbre, sentía que iba a derramar lágrimas de felicidad, un nombre, un padre, alguien quien la iría a cuidar ¿Nunca más pasaría frío, ni hambre? No importaba lo que tuviera que hacer, solo deseaba eso. —Si—asintió haciendo que "padre" le acariciara suavemente sus cabellos.

—Al parecer la persona a quién esperabas, era a mí.

.

Fue una noche cuando ella disfrutaba el calor de la chimenea de su humilde hogar cuando padre llegó con un niño pequeño en sus brazos, no tendría más de tres años (o posiblemente menos), apenas sabía hablar y se encontraba muy golpeado, su cuerpecito apenas estaba cubierto con una túnica, por lo cual, se encontraba tiritando por el frío de aquel tiempo. Una sensación extraña creció en su interior al ver aquel niño, muchas memorias de sus primeros años fueron revividos al ver aquel pequeño.

—Mizuchi —habló padre mientras dejaba suavemente al niño de cabellos oscuros y penetrantes ojos azules en el suelo. —Te presentó a Yaboku, desde ahora, él es tu hermano menor. Por favor, mi deseo es que ambos se cuiden mutuamente y, como hermana mayor que vas a hacer, tienes que cuidarlo y enseñarle el camino por el cual te estoy educando. No tengo dudas que harás un buen trabajo.

El niño la miraba fijamente a sus ojos mientras se ocultaba detrás de las piernas de su padre, se veía asustado, le recordaba cuando ella había llegado también.

—Si padre —respondió ella.

Era un niño bastante peculiar, no era de hablar mucho, pero muy pronto se integraría a esa familia, le encantaba reír y correr por varios lugares. Era un experto escondiéndose en varios lugares y sorprender a la gente, no fue en mucho tiempo en que ambos se tomaron de las manos y no se separarían por mucho tiempo.

Ella tenía una familia y se sentía dichosa. Sus sueños se habían cumplido: tenía un padre que los protegía y les daba el amor necesario, tenía ahora un hermano menor que era cómplices de sus travesuras y pasaban juntos la mayor parte del tiempo.

Así como padre, Yaboku se volvería su mundo completo, era el niño de sus ojos, la persona que más amaba y deseaba correr siempre a su lado. Por aquello, no acepto que otra mujer tratará de arrebatarle a su amado hermano y lo alejará de ella.

Ella lo quería, ella lo amaba, ¡Diablos, era su hermano, el niño que juro proteger y amar en toda su vida! ¿Quién aceptaría que se fuera así como así de su lado?

Sakura llegó a su vida y provocó que Yaboku cambiara totalmente. Ya no sonreía con ella, ya no le gustaba salir a jugar con ella, ya no le gustaba dar largos paseos tomados de las manos como antes. Ya nada era igual por culpa de esa mujer y sus ideas de una "vida feliz" que hicieron que Yaboku se volviera completamente loco.

No lo iba aceptar, no iba a permitir que vinieran y le arrebataran a su querida familia que a ella tanto le había costado formar.

Padre se encargó de Sakura y la hizo desaparecer. Tomó a Yaboku y a ella y se fueron de aquella ciudad por un tiempo.

Pero ya nada iba hacer igual, su pequeño y amado hermanito ya no era el mismo. Yaboku nunca volvió ser el mismo niño alegre y travieso, era rebelde, tan solo se encargaba de los trabajos que padre les mandaba de mala gana y apenas le dirigía la palabra. En las noches, cuando ambos estaban en su cama, podía escuchar los lamentos y el llanto silencio de Yaboku, le había pedido a padre y a ella que no lo llamaran Yaboku nunca más, que él era Yato. Padre se rio de aquello:

—No digas tonterías Yaboku. Ese es el nombre que te he dado desde que te encontré y con ese nombre siempre vivirás hasta el final de los días ¿Yato? Que estupideces, por favor, sé que los adolescentes son un problema, pero tú me estas colmando la paciencia. Ahora, déjame tranquilo y prepárate con Mizuchi para salir, hay trabajo que hacer. —Respondió padre con ironía y Yaboku tan solo se fue enojado de aquel lugar. Ella lo siguió por detrás, sabía que él estaba muy molesto con ella y no le dirigía la palabra, pero aun así, ella lo protegía y estaba a su lado. Y, se sentía profundamente culpable con la pena de su hermano, ya no quería escucharlo llorar en la oscuridad ni que sintiera asco de él mismo nunca más.

Esa era la promesa que le había hecho a su padre.

—No es un mal nombre, Yato. No le encuentro nada de malo, yo tengo muchos nombres, no sé porque a padre le molesta tanto —dijo ella para luego sentarse a su lado y apoyar su cabeza en el brazo del chico.

Él ya no era el niño pequeño que padre había encontrado, ahora era un joven de aproximadamente quince años (o menos, realmente, no se podría saber bien su edad, pero estaba claro que ya había entrado a la adolescencia) y ella, a pesar de ser mayor que él, su apariencia seguía siendo el de una niña de once. Sentía que los papeles se habían invertido y que ahora el hermano mayor era él.

Yato quedó en silencio, pero luego apoyo su cabeza suavemente en la cabeza de la chica y dio un suspiro de frustración. ¡Oh! Nuevamente dicha, su hermano le había hecho un gesto cariñoso, ella sonrió a pesar de no haber palabras.

Cuando el tiempo paso, la diferencia corporal de ambos era evidente. Yato era ya un muchacho que aparentaba bien sus posibles dieciocho años, era alto, un cuerpo bien formado, un cabello largo y oscuro amarrado en una coleta (donde ella se encargaba cada día de hacerla) y aquellos profundos ojos azules se había vuelto tan hermosos mostrando tristeza. Ella en cambio...al parecer había quedado con la apariencia de una joven de quince años, era alagada por varios por aquella belleza de muñeca que podía engañar a más de uno. Pero a pesar de ser alagada odiaba seguir pareciendo una niña, ¡Ella era la mayor y su deber era proteger a su hermanito! Pero cada día era más difícil. Especialmente si Yato le gustaba irse solo a cualquier lugar.

Fue una tarde de verano después de terminar un trabajo cuando Yato pronuncio:

—Me voy

Hubieron unos minutos de silencio antes que ella le preguntara:

—¿Dónde irás?

—Ya no quiero esto, odio esta vida. Me iré hacer una vida a otro lugar, una vida que sea honesta y que no derrame sangre por pedidos de otras personas engañándose que "esto" es la "justicia" —pronuncio con asco sus palabras.

—No puedes irte, ¿Qué es lo que harás en ese mundo exterior? Tú no eres parte de aquel sistema, tú y yo no somos como los demás, somos lo hijos abandonados por los mismos dioses, no existimos para nadie. No puedes llegar y tratar de meterte al sistema por la fuerza. —dijo ella con tranquilidad.

Hubo un silencio, pero luego Yato tomó una mochila y guardo las pocas pertenencias que tenía —No me importa, me las arreglaré. Esta es una decisión tomada, me iré de al lado de mi padre, no pienso volver a verlo nunca más. No seré un títere nunca más.

—¿Y qué será de mí? ¿ piensas abandonarme?

Yato paró su caminata y miro a los ojos a su hermano, dio una sonrisa que mostraba tristeza

—Ven conmigo Hiiro, tú y yo juntos, nos enfrentaremos a todo, me encargaré y te protegeré, realmente me daría mucha pena dejarte, no puedo simplemente ignorarte, porque eres mi hermana, la persona quien ha estado conmigo desde que existo. Así que ¿vendrás conmigo?

¿Ir con él? ¿Allá afuera? ¿Es que había perdido la cabeza? Yato estaba en una nube soñando que las personas iban a recibirlos con los brazos abiertos. Ella no quería que se fuera, su mundo estaba bien, no quería volver nuevamente a los días de incertidumbre, además, había jurado a su padre estar a su lado. Ellos eran su familia, lo que más deseaba en el mundo. ¿Quería ir con él? Había un gran sentimiento de confusión en su interior y, su corazón, gritaba una respuesta: "si" pero su mente le hacía revivir cada momento de aquella infancia: miedo, incertidumbre, hambre, frío, soledad, muerte. Todas las cosas que ella no quería volver.

Yato podía irse porque, aunque posiblemente haya experimentado aquellos sentimientos antes de llegar a los brazos de su padre, él no lo recordaba, así que no sentía miedo de aquello.

Pero ella sí, además le gustaba la vida que tenía. Había jurado lealtad a su padre, estar con él. ¿De verdad iba a tirar todo?

—No Yato —dijo ella con dolor —No podemos irnos. No podemos dejar a padre, él nos dio una vida, gracias a él estamos vivos. No podemos irnos.

—Si podemos

—Él nos encontrará.

—Huiremos.

—Yato...no, acéptalo es imposible. Ya no tengas esos pensamientos, padre se molestará y ya sabes cómo se pone cuando se molesta, tú todavía estas muy golpeado de aquella vez que le alzaste la voz y él se desquitó contigo.

Hubo silencio nuevamente, Yato suspiró frustrado. —No me quedaré aquí Hiiro, tampoco puedo obligarte a venir conmigo, está bien si quieres quedarte al lado de padre, pero yo no lo haré más. Prometo, que cuando tenga una buena situación y haya podido arreglar varios de nuestros problemas, vendré a buscarte y te ofreceré esta propuesta nuevamente. Por ahora, me tengo que ir antes que padre llegué. —El chico se fue a la puerta, y por primera vez en mucho tiempo, ella sintió terror ¿Era verdad que se iba? No, ¡no!

—Espera Yato, por favor, no puedes irte. Quédate, yo... juré estar a tu lado y protegerte, si te vas yo no puedo hacerlo —sentía que las lágrimas estaban a punto de salir de sus ojos —por favor, Yato, eres mi hermanito, no puedes irte. Tan solo, volvamos a esos días, donde ambos reíamos y salíamos a jugar tomados de las manos.

Yato dio una sonrisa y paró su ida —Esos días jamás volverán Hiiro, porque yo me saque la venda de los ojos. Ahora, tienes que decidir ¿Vienes o te quedas?

Su padre, la persona que lo salvó y le había dado todo y ella le juró eterna fidelidad y ser su niña siempre.

O su hermano, el niño de ojos azules que había jurado proteger con su vida y cuidarlo hasta la muerte.

—No tengo tiempo —dijo finalmente Yato —Me encargare de ti Hiiro, lo prometo. Nos veremos, tal vez.

—¡No, espera Yaboku! —Él se había ido en un abrir y cerrar de ojos. Cuando padre se enteró, tan solo se rio y respondió: "—Supongo que esa es su etapa rebelde, la esperaba, no te preocupes Mizuchi, él volverá, porque uno siempre vuelve a sus orígenes y, aquel nombre que le he otorgado, por más que trate de ocultarlo siempre saldrá a flote, porque yo los he criado a ambos y, esta es su naturaleza y verdad. Deja que él se mienta a si mismo pensando que está en lo correcto y, cuando este desesperado y se dé cuenta de su error, ya verás que volverá nuevamente a nosotros. Porque el mundo de afuera, por más dinero que tengas y pienses que tienes poder, realmente no tienes nada y no existe la justicia..."

Pasaron muchos años y ella nuevamente había quedado sola.

Aquellas palabras siempre estarían en su mente: —¿Qué hubiera pasado si...? ¿Hubiera sido feliz estando al lado de su hermano? Introduciéndose aquella sociedad que la había negado en el pasado. ¿Qué hubiera sido de ambos?

No lo podía perdonar. Él había ahora obtenido una familia y, es verdad, que cumplió su palabra y se encargaba de ella económicamente, pero, por más dinero que él le diera no le daba lo que ella fundamentalmente anhelaba: ella quería devuelta a su familia. Lo quería a él y a su padre, los tres juntos riendo mientras comían algo.

Y ahora, por solamente gracias a las amenazas en contra de Iki Hiyori y el bebé, Yaboku había vuelto a estar con ella y salir hacer trabajos como los viejos tiempos, pero, realmente nada era lo mismo.

—Eres descuidado —pronuncio ella mientras se encargaba de limpiar y curar las heridas de su hermano, él tan solo suspiro y, de vez en cuando, expresaba una queja de dolor. El pedido que padre les había dado no era difícil: deshacerse de un joven que había violado a una escolar, pero, como el padre de aquel hombre era millonario no hubo justicia ante aquel juicio, a pesar de haber pruebas en su contra, no le dieron ninguna condena.

Solo era la muerte de un hombre asqueroso, entonces ¿ por qué Yato mostraba asco y tristeza al hacerlo? Incluso sus dudas hicieron que recibiera golpes de parte de su víctima en el forcejeo y ahora su brazo estaba muy lastimado.

Bueno, sí, aceptaba que era un trabajo asqueroso , pero para que hubiera justicia alguien debía hacer el trabajo sucio ¿no? Y ellos eran los que habían sido criados para encargarse de este lado. Luego estaban los otros hombres de padre que se encargaban de las escenas de crímenes, aunque ella y Yato eran bastante cuidadosos en no dejar rastros, igual era bueno que alguien más se asegurara que no hubiera pruebas.

—Ya no tengo el físico de antes Nora, se supone que había dejado esto hace mucho tiempo —respondió Yato —mierda, ¡se más suave! Esto duele, siempre eres tan brusca ¿Acaso estas molesta?

—¿Molesta? Si, sí, porque si no hubieras mostrado dudas en el trabajo, esto no te hubiera pasado, todo tu brazo se encuentra herido, se tardará un tiempo en sanar —respondió ella mientras terminaba de vendar el brazo del chico— si no le pones más dedicación al trabajo pueden lastimarte de forma que no se pueda ocultar y aquello será un problema para ti. —le regaño la chica. Yato suspiro frustrado.

—Nunca cambias, siempre me regañas como si fuera un niño. ¿Tengo que recordarte que yo ya soy un hombre adulto?

—¿Adulto? No me hagas reír Yato, sigues siendo igual de infantil para estos encargos como cuando tenias quince años, puede que ya no tengas el físico, pero sigues teniendo tú mismo método de trabajo un tanto infantil y descuidado. —respondió ella—bueno, realmente no es que me moleste tus métodos de hacer el trabajo, para eso estoy yo.

Ella lo abrazo por la espalda para luego seguir hablando —Estoy para que cuando te lastimes yo curarte las heridas, como tu hermana mayor que soy.

Yato quedó en silencio unos minutos, pero luego acaricio la cabeza de la chica.

—Tú, pueden pasar los años y siempre mantendrás esa sonrisa sin importar nada ¿no?

—Mi sonrisa ahora es solo porque estás tú, ¿sabes lo aburrido que es completar los trabajos sin una compañía? Contigo aquí, siento como si volviera aquellos días felices.

—¿Días felices? No me hagas reír, Nora. Ahora, tengo que irme, ya termine este trabajo así que dejo todo en manos tuyas.

—Espera, no puedes irte todavía, padre pidió que volviéramos a casa, dijo que...

—Calla —dijo de un momento a otro Yato mientras quedaba en silencio y de manera repentina se puso la bufanda que lo ayudaba a ocultar su rostro dejando solo visible sus característicos ojos.

Ella quedó un tanto desconcertada, Yato se había puesto en guardia, pero ella no sentía nada.

—¿Qué?

—Cuidado —de un momento a otro, su hermano la tomo del brazo y la tiro a un lado protegiéndola con su cuerpo, el sonido de un disparo se escuchó. ¿Dónde venía el ataque? ¿Cómo los había encontrado? Muchas preguntas la inundaron, pero no había tiempo, rápidamente le paso el primer objeto que tomo para que el pelinegro pudiera defenderse.

Yato la obligo a quedarse detrás de él cuando dos hombres salieron de un escondite, dos hombres, no se veían con compañía, más que seguro habían encontrado algo extraño en la escena del crimen y cometieron el error de buscar a los culpables sin refuerzo, típico error de policías novatos, pensó la chica.

—Son policias—habló ella —Esto se volvió un tanto complejo, no debería habernos encontrados, la escena del crimen está a varios kilómetros de nosotros y Kugaha se iba a encargar de aquello.

—¡Baja el arma y pon las manos donde podamos verlas! Quedan arrestados por presuntos asesinatos que han ocurrido en la ciudad —grito un hombre de cabellos rubios y largo, tenía una cicatriz que le dividía una parte del rostro. A pesar de estar amenazando su tono era sereno y no dudaba con su arma.

—Hiiro, voy a bajar el arma, y cuando cuente hasta tres, tomas las cosas y corres a la dirección opuesta donde vaya yo ¿sí? Nos veremos en el segundo punto del plan, terminare rápido aquí así que tú solo dedícate a escapar—susurro Yato mientras se agachaba lentamente para dejar el cuchillo que tenía —voy a distraerlos, correré al frente. No siento más movimiento, solamente son estos dos hombres, posiblemente sospecharon algo raro.

—Si —asintió ella con confianza, ese era el Yato que conocía, no tenía que preocuparse, él era bastante fuerte.

—uno —dejó el arma y comenzó a levantarse lentamente —dos...

—Eso ahora, ambos, las manos en la nuca y caminan lentamente hasta aquí —gritó el segundo policía de cabellos negros, su voz mostraba serenidad y se notaba que era quien mandaba en la situación. Yato tan solo se limitó hacer lentamente las instrucciones que le ordenaron. Puso sus manos en la nuca y dio un paso adelante para luego suavemente pronunciar con sus labios:

—Tres...

Yato corrió de un momento a otro si dar tiempo de ambos policías de responder, ella en cambio hizo las instrucciones que le habían dado, con la mayor rapidez tomo todas sus pertenencias para que no quedaran huellas de que habían estado ahí y se fue del lugar dejando al pelinegro atrás.

El chico de un movimiento rápido le arrebato el arma al policía de cabellos blancos y lo empujo lo más fuerte para derribarlo.

—Kiun, ¡tú bastardo! —grito el otro policía de cabellos negros y apunto con su arma a Yato, pero en cambio él era rápido, de un abrir y cerrar de ojos ya estaba frente a frente y le quitó su arma de servicio sin ni siquiera darle unos momentos de respirar.

Silencio. Solo se miraron a los ojos por unos segundos sin decir una palabra.

—¡Señor Takemikazuchi! —grito el hombre ante el repentino acercamiento de ambos.

—Esos ojos ...—susurro el nombrado. Yato reacciono, no pretendía hacer daño a nadie, no ya estaba bastante agotado para lidiar con eso, solamente se iba a dedicar a salir de ahí. Para huir, solamente empujo a ambos hombres y se llevó sus armas para evitar que dispararan. Así, de la misma manera como esquivo todos los ataques, desapareció del lugar sin dejar rastros y dejando a ambos hombres sorprendidos y un tanto impactados por la situación vivida, un hombre sin ningún tipo de armas los había sorprendido y finalmente derribado.

—Señor Takemikazuchi, ¿Se encuentra bien? ¿Le ha hecho algo? —rápidamente Kiun se acercó a su superior para ayudarlo. Takemikazuchi negó con la cabeza.

—Hizo lo mismo que a ti, generalmente los criminales al verse acorralados atacan enseguida a sus amenazantes, pero, este hombre solo nos empujó y nos ha dejado con vida. —Dijo sorprendido —Es alguien rápido, creo que lo subestimamos, debimos haber venido con más hombres.

Kiun mantuvo silencio para luego exclamar —Entonces, ¿ podemos asegurar que él está detrás de todos estos asesinatos?

—No puedo asegurarte eso, pero que está detrás de algo, lo está y lo peor es que conoce nuestros rostros, si es parte de alguna organización estaremos en grave peligro. Tendremos que encontrarlo, llama a todos los hombres y que revisen el área. ¡Ahora! Vamos...mierda, se ha llevado nuestras armas, eso es peor. —replicó Takemikazuchi. Ante la orden, Kiun se fue corriendo al auto donde se encontraban los radios para comunicarse, en cambio él, se dedicó a inspeccionar el lugar donde hace unos minutos había encontrado al pelinegro junto aquella chica. No había nada, no habían dejado rastros de ellos, definitivamente eran profesionales en lo que hacían, entonces, no entendía por qué tan solo los había empujado en vez de matarlos, la gente como ellos no es de dejar testigos ante sus actos. Pero aquel hombre de peculiar mirada tan solo los tiro a un lado, ni siquiera trató de enfrentarlos ¿Acaso tuvo compasión?

Eso era imposible, gente así no es de mostrar piedad por su seguridad. —Azules. Es lo único que tengo de él: hombre alto, de contextura delgada, y ojos azules. Su rostro y cabellos fueron cubiertos con una ¿bufanda? No estoy seguro, no puedo hacer mucho con esa información. —susurró a él mismo para luego dar una sonrisa—Lo encontrare sin duda ¡ por fin algo se puso emocionante en esta maldita ciudad!

.


—¿Estas bien, Yato? —preguntó Nora mientras se acercaba al lado de Yato. Él respiraba tratando de calmar su corazón, hace mucho que no hacía aquello de huir de la policía, había olvidado la adrenalina que sentía el hecho de correr por su vida y el miedo que se sentía estar a unos pasos de ser atrapado. Eran emociones que no deseaba volver a experimentar.

—Si —exclamó luego de poder calmarse. —Me encuentro bien.

—¿Los mataste? ¿Tengo que llamar a Kugaha para que se encargue de eso?

—No—Yato le paso las pistolas que les había arrebatado. —No hay más municiones en el arma, se las gastaron cuando forcejeamos —Mintió. En ambas armas había bastantes balas, pero él no tenía intenciones de matar a nadie, así que, mientras huía les quito las municiones y se las guardo para decir aquella mentira —Toma. Llévaselas a padre.

—¿Te han visto? ¿Tú los viste bien? ¿Sabes quiénes son? Dime y padre se encargará de ellos.

—No me vieron, mierda, ¡Estoy muy sofocado con esta cosa que me cubre la cara! ¿Cómo piensas que pudieron ver algo si apenas yo puedo ver? —dijo él mientras se quitaba la bufanda —Sobre lo otro, no recuerdo, ni idea, sé que uno tiene una cicatriz como todos los policías, y el otro tiene cabello negro, como todas los mundanos normales —dio una descripción bastante general, de esa manera padre no podría hacer nada.

Nora hizo un puchero —Te has vuelto demasiado descuidado, antes no importaba si hubieras estado desarmado, igual te hubieras encargado.

Yato suspiro—Como dijiste, eso era antes. Ahora no me apetece matar a nadie de esa forma tan...tan grotesca, yo solo cumplo el trabajo que padre me encarga, no de lo demás. Ahora, también si hubiera llegado con las manos rotas de haberlos matado ¿no crees que hubiera sido muy sospechoso? Ya no puedo hacer esas cosas, ni tampoco tengo intenciones. —replicó agotado, de los bolsillos de aquella ropa deportiva que utilizaba para hacer los pedidos, sacó un reloj. —Mierda, mira la hora que es, le prometí a Hiyori estar a las ocho, voy atrasado. Encárgate de lo demás si, Nora.

Al escuchar aquel nombre, sintió la ira apoderándose en su ser ¿De verdad iba a ir con ella? ¿Acaso no le había importado lo que había pasado aquí? No lo comprendía ¿ por qué ambos seguían juntos? Se supone que padre se estaba encargando de Hiyori, pero esa mujer era una terca y el embobado de su hermano estaba como perro siguiéndola fielmente. ¿ por qué ella no había huido? Trataba de hacer de todo, pero era como si no le importaba, tampoco quería que padre hiciera lo mismo que hizo con Sakura, ella había comprendido con el tiempo que igual había sido un plan bastante cruel y grotesco, no quería escuchar a Yato nunca más llorar escondido en las noches. Entonces, tenía que hacer algo, para alejarla.

Una pequeña idea se le vino a la mente cuando vio al pelinegro irse rápidamente del lugar.

—podría hacerla conocer nuestra realidad, si aun viendo a Yato todo ensangrentado, sigue con él, de verdad que esa mujer está loca.

.

.


Takemikazuchi caminaba de un lado a otro en su oficina, ya era muy tarde en aquellos lugares, había tenido un papeleo sorprendente por los últimos acontecimientos ocurridos en la ciudad. Muchos asesinatos y, lo único que lo podría conectar, era el hecho de que cada hombre muerto había tenido antes antecedentes penales que eran graves, pero, por vacíos legales ninguno había quedado con alguna pena.

¿Qué es lo que podría estar pasando? ¿De verdad aquel hombre con quien se había enfrentado aquella tarde estaba detrás de todo eso? Pero si fuera así, de verdad, no lograba comprender el porque ni siquiera se había dignado a darle una buena pelea. Es verdad, él se había sorprendido por su velocidad y no tuvo tiempo de responder ¿Acaso eso no le hubiera dado más ventaja para poder atacarlo?

Su mente era una gran niebla sin claridad, tantos asesinatos, un solo posible sospechoso y ¿Qué hay de esa chica? Realmente no pudo verla, sabía que era una mujer, o mejor dicho una niña por el tamaño comparado con ese hombre y llevaba puesto un extraño kimono.

La puerta de su oficina fue tocada. Él dejo de caminar frenéticamente para tratar de calmarse y pronunciar las palabras "adelante"

—No pensé siendo sincero que seguiría aquí —Kiun abrió la puerta y pronuncio aquellas palabras. Takemi suspiró y luego se sentó en el sofá que poseía la oficina.

—¿De verdad pensabas que iba a volver a mi casa haciendo como si aquí no hubiera pasado nada? Sabes que estuvimos a un paso de atrapar al posible asesino de todos estos crímenes y, por nuestra terquedad hemos perdido al sospechoso. Ahora la gran pregunta es como encontrarlo. La única pista que tenemos son el color de sus ojos y la forma de actuar, una forma cínica y minuciosa, sin dudar sabe lo que hace. Es como si hubiera sido criado como una maquina para matar.

Kiun tan solo quedó en silencio —No hay más pruebas, realmente ahora estamos con las manos atadas sobre este caso. Ahora, cambiando de tema yo había venido a ver porque...

—¿por qué?

—porque yo estoy aquí y vine hablar contigo —Una tercera voz se unió a la conversación de ambos hombres. Un hombre con traje oscura y gabardina había entrado a la oficina, tenía semblante serio haciéndolo parecer demás edad.

Takemikazuchi miró sorprendido por la visita para luego suspirar.

—¿Y que haces aquí tú? Me habían dicho que estabas en los Estados Unidos viendo temas de tu empresa. —respondió tratando de parecer frío. —Sin embargo, para que hayas regresado y estes aquí en mi oficina es porque algo te ha llamado la atención ¿no? Tú, quien te obsesionas por casos que no te corresponden, Ebisu.

El hombre dio una sonrisa irónica por ser nombrado —No sabías que saludabas así a tu tío Takemi. Pero veo que estas bien.

—No digas estupideces, estoy muy ocupado para ahora encargarme de la familia. Dime que quieres rápido.

—Me han comentado que han encontrado múltiples cuerpos en las periferias de la ciudad y pueblos cercanos ¿no?

Takemikazuchi quedó en silencio unos segundos para luego decir : —Esa información es algo que no puedo darte, ni siquiera se le ha dado información oficial a la prensa.

—No me interesan todos los cuerpos, solo estoy buscando uno en especial por trabajo. Aunque —Ebisu siguió hablando —Me gustaría saber detalles sobre los asesinatos, podría hacerte de ayuda, sabes que con mis hombres y yo manejamos bastante información teniendo una pequeña oficina de investigaciones.

—Si estas buscando un cuerpo podrías ir con su nombre a la morgue, yo no tengo tanta información de aquello para darte ni tampoco estoy interesado en dártela.

—Estoy aquí porque no existe nombre de esa persona, solo tengo información de la descripción física...

—¿Por qué no tienes nombre? Así jamás podrás encontrar al menos que reconozcas el cuerpo. Pero, para eso tendrás que pedírselo a un familiar de tu cliente, no se dejan entrar a reconocer cuerpos a personas externas.

—No hay familiares, es una mujer de la calle.

—Oh —dijo con gracia Takemikazuchi—entonces esta bien difícil para ti.

—¿Mujer de la calle? —Kiun se metió a la conversación — Este mes hemos recibido a tres personas sin antecedentes. Tengo una pequeña noción de su físico porque tuve que yo hacer el papeleo de los cuerpos y buscar posibles familiares. Dime, podría ayudarte.

—¡Kiun! No tienes porque ayudar a este idiota, su trabajo es ser un hombre de negocios no un detective encubierto. —Chilló el hombre de largos cabellos negros.

—Es una joven, no debe tener más de veinte años, cabellos rubios y largos y ojos de color ámbar, muy delgada por lo que me dijo mi cliente y no debe medir mas de un metro sesenta.

Kiun quedó en silencio para luego una imagen grotesca llegara a su memoria. Suspiro, dio una sonrisa un tanto melancólica para luego asentir:

—Si mi memoria no me falla hemos encontrado a una mujer con esa descripción, pero no era una persona de la calle, era una chica que había escapado de su hogar.

—¿Escapado de su hogar? ¿Tiene nombre? —Los ojos de Ebisu se abrieron sorprendidos.

—Si. No recuerdo su nombre, pero, se que la madre la estuvo buscando por un tiempo, al parecer había escapado de su hogar junto con su hijo, al niño tampoco lo hemos encontrado, aunque posiblemente este muerto.

Ebisu tragó saliva, sintió que su cuerpo pesaba. Si la persona que estaba hablando Kiun era la misma que Yato estaba buscando, podría ser un problema, especialmente si el niño estaba en búsqueda por desaparecido.

—por favor, envíame los datos necesarios para informar a mi cliente sobre el fallecimiento de la persona que él estaba buscando. Es una lástima de verdad. —apenas pudo hablar Ebisu. —¿Ustedes creen que tenga que ver con los últimos asesinatos que han ocurrido en este lugar?

Takemikazuchi se paró de su asiento y miró la pared del lugar. Había múltiples fotos de las personas que habían sido asesinadas en este último tiempo.

—No, realmente no tiene nada que ver aquella mujer que tu buscas con los asesinatos. Ella no tiene ningún antecedente penal y la forma en como murió no es el modus operandis que ocupa el asesino en este caso.

—¿Es un sicario que ocupa cierto modo?

—Sin duda —habló Takemi —He visto las escenas del crimen, todas tan limpias y profesionales, era asquerosa la forma tan fría que había hecho todo, además, me encontré cara a cara con él. Es un hombre, por su físico debe ser joven, delgado y lo único peculiar que pude apreciar de él fue su mirada.

—¿Su mirada? ¿Qué tiene de especial aquello? —preguntó Ebisu.

—Ojos azules. No toda la población de esta ciudad tiene aquellos ojos. Podemos hacer una pequeña búsqueda, aunque nos llevaría tiempo —respondió Takemi—Esto se pone divertido ¿no?

Ebisu quedó en silencio. ¿Era una coincidencia? El único sicario de ojos azules y que podría ser considerado como un profesional era...

—Con esa información puedo ayudarte, le diré a mis hombres que busquen en la base de datos, tengo mucha información de posibles sicarios conocidos. Te llamare si tengo algo —Ebisu estaba apunto de irse, si sus sospechas eran ciertas...esperaba de todo corazón que no. —por favor, Kiun, trata de mandarme el nombre de esa mujer lo más luego posible y toda la información para poder darle las noticias a mi cliente.

—No se preocupe, tengo varios archivos en mi computadora, se lo enviare por correo, señor Ebisu. También contamos con su apoyo. —Habló Kiun.

—Me tengo que ir, tengo una junta importante en mi compañía mañana a primera hora. Nos vemos.

Ebisu salió de la oficina, con muchas dudas que respuestas, pero algo solo sabía, nada bueno estaba ocurriendo ahora.

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—¡Feliz cumpleaños, mi hermoso niño! —gritó Hiyori mientras sostenía al pequeño niño de ya un año en sus brazos, él en cambio tan solo se reía por lo balanceos que la chica le daba y lo besos que le proporcionaba.

Era un viernes por la mañana, agradecía el hecho de que le hubieran cancelado sus clases de aquella mañana , así, ella podía celebrar el cumpleaños del bebé de la manera que deseaba. Haría una pequeña fiesta con los amigos de siempre, algo pequeño, pero deseaba que fuera algo para recordar. ¡Realmente tomaría muchas fotos de esta ocasión! Incluso, había comprado un álbum de fotos y se sentía realmente orgullosa de poder haber puesto varios momentos que ella capto cuando el niño todavía era un recién nacido de dos meses.

Claro, ella deseaba lo mismo que cuando le había regalado el mini santuario que a Yato. Sabía que en algún momento Yukine tendría dudas y, si en algún momento de la vida se entera bien de su origen, no deseaba que se sintiera triste y solo, ella deseaba darle a entender que siempre ha sido amado, empezando por su madre biológica quien lo había dejado esperando un mejor futuro para él.

Sonrió. Dejo al niño en la alfombra de la vivienda de Yato, él, a diferencia de ella, había sido llamado a una reunión aquella mañana que no podía suspender. Así que, a pesar de los lamentos de no poder estar todo el día con el niño, tuvo que aceptar aquello e ir al trabajo.

—Solo espero que no se olvide de traer el pastel que encargue, diablos, no mejor se lo recuerdo, conociéndolo va a traer un montón de cosas, pero no lo que pedí. —Dijo ella y se fue a buscar su móvil para enviarle un mensaje al chico y recordarle aquello.

—Mama —Yukine habló llamando la atención de la chica.

—¿Um? ¿ pasó algo, Yukine? —El menor gateo hasta llegar a una pequeño arrimo que poseía el salón del departamento de Yato, ahí había un broche de flor de cerezo de decoración y al lado estaba el mini santuario que ella le había dado en su cumpleaños, ella sonrió, toda la decoración de la vivienda había cambiado en el presente año desde que Yukine había llegado, ya no era una vivienda simple sin decoración y fría, ahora estaba lleno de juguetes de un lado a otro, el coche, la silla de bebe, mantas, almohadas de colores y peluches, Yukine le había dado vida al ambiente del lugar pero lo único que no cambiaba mucho era eso, el broche con el nombre escrito.

Yato le había explicado que ese broche lo había comprado recordando a Sakura

"—Es para nunca olvidar mi error, supongo"

Yukine lo miraba con curiosidad, pero no trataba de tomarlo, tan solo lo señalaba y balbuceaba.

Ella se acercó al niño —¿Es muy bello no? —dijo ella con amor al niño.

El niño sonrió para luego irse gateando a otro lugar, de vez en cuando, trataba de pararse caminaba dos pasos y caía, ella rio.

Su móvil sonó sacándola de sus pensamientos.

—Más que seguro será Yato —Dijo ella, pero quedó sorprendida al ver el nombre del celular. —Creo que no. ¿Aló?

—¡Mira, por fin contestas ese celular! ¡Muchas lunas desde que no te dignas a llamar a tu hermano! —se quejó al otro lado de la línea una voz masculina que la hizo sonreír, Iki Masaomi, su hermano mayor.

Ella rio —Lo siento, lo siento, ¡suenas como padre! También me reclama diciendo que no los llamó.

—Está bien que ahora te hayas vuelto más independiente, pero eso no significa abandonar a tu familia ¡Recuerda llamarnos y visitarnos!

—Si lo siento, ¡ pero también es raro de ti que me llamas de un momento a otro! ¿Ha pasado algo? —Dijo ella, puso el móvil en altavoz y comenzó a inflar globos por mientras que escuchaba. Todavía tenía que hacer muchas cosas para la fiesta de Yukine.

—Realmente solo quería saber cómo estabas ¿Qué tal este semestre? Bueno, ya pasaste el primero y si mal no recuerdo para mí fue el más difícil, bueno, tú eres muy inteligente más que seguro no hubo problemas.

—No pienses eso —respondió ella —Me ha costado bastante, aunque no lo creas, es decir, no puedo quejarme, he tenido muy buenas notas, pero eso me ha costado mucho tiempo. —Además que también me encargó de Yukine

—Si bueno, así es la carrera ¿no? Ya estas al otro lado, pasaste el primer semestre y estas listas, lo otro difícil ya es la práctica, cuando eres interna del hospital, lo único bueno es que padre te ayudara dejándote estudiar dentro de su hospital —dijo él —al menos que no quieras-

—Oh, no sé, eso todavía es el futuro ¡falta su buen tiempo para aquello!

—Ya verás, el tiempo pasa muy rápido. Bueno, ahora, no solamente te llamaba para saber cómo estaba todo —habló él haciendo que Hiyori dejará de hacer lo que estaba haciendo.

—¿Qué pasó?

—No es nada grave, tranquila, o es lo que espero, umm, bueno tú sabes que en mis tiempos libres me gusta ayudar en los diseños de arte de los museos

—¡Oh si! Me has comentado de eso ¿Qué tal todo? —dijo ella con una sonrisa.

—Todo bien, ahora me estoy quedado en la casa de la abuela porque el museo está cerca, ¡oye! Entrecomillas de esta conversación, la abuela vive a tan solo una media hora de aquella ciudad ¡ella me ha reclamado diciendo que no la has ido a ver! Podrías venir de vez en cuando, es solo tomar el tren e irte—Hiyori río, su hermano era así, estaba hablando de un tema y siempre se iba a otro.

—Si, si, prometo ir pronto un fin de semana, yo la llamó para avisarle —replico —pero continua. ¿Qué ha pasado como director de arte?

—Es que verás, el museo me ha pedido unos papeles del registro de hogares, estaba todo bien hasta que...

—¿sí?

—Bueno verás, en nuestra libreta ha aparecido una quinta persona y está bajo tu nombre, es decir, aparece como tu hijo.

La castaña palideció por aquello, ¡había olvidado aquel asunto! Ella no se preocupaba, sus padres no eran de sacar tantos papeles, pero sabía que aquel día llegaría

—Tú silencio me dice que me estas ocultando algo, señorita. ¿Me lo podrías explicar? —ella tragó saliva ¿¡Como se lo explicaba!?

—B-B-bueno, yo...es...es realmente una larga historia, pero...pero es verdad, yo inscribo a un niño a nuestro nombre.

—Iki Yukine ¿está bien? —dijo al otro lado el hombre.

—Así es, inscribe a Yukine a mi apellido, pero, realmente es una larga historia y creo que es un poco, difícil de decir estando al otro lado del teléfono.

Escuchó el suspiro de su hermano —Bueno, tranquila, sé que debes tener una buena razón, era solamente para poder confirmar mis dudas. Así que ahora soy tío, es bueno enterarme ¡ pero me podrías haber dicho por lo menos que hubo un embarazo! ¿Quién es el padre?—Dijo riendo lo último.

—¡Hermano! Vamos, no seas así —se quejó ella mientras miraba a Yukine jugar con algunos bloques. —Verás, te dije que es una larga historia ¡ pero jamás hubo un embarazo! Hice un favor a un amigo, eso es todo.

—Ya...—habló con duda Masaomi —Esta bien. Si tú lo dices, un gran favor a un amigo, ¡Solo no te distraigas de tus objetivos! De esta charla no te salvas señorita, cuando tenga tiempo iré a verte.

—Si, solo, por favor, todavía no se los digas a nuestros padres, posiblemente le dará unos cinco infartos antes que me deje explicarlos —habló con pena ella.

—por ahora no diré nada, tranquila, pero esto no se puede mantener en secreto por mucho tiempo y lo sabes ¿no? Después veremos con más calma el asunto.

—Gracias hermano. Te prometo que no es nada malo y estoy super bien —dijo ella.

—Bueno, diablos, ya es muy tarde, me da mucho gusto poder hablar contigo nuevamente, te voy a llamar cuando tenga tiempo e iré a visitarte. Nos vemos y cuídate pequeña. —Su hermano colgó el teléfono después de que ella le diera los mismos buenos deseos de despedida.

Suspiro, había sido una charla un poco dura e inesperada. Su hermano la había descubierto, era algo que no podía estar siempre oculto y ahora tendría que explicarle bien la situación. Tendrá que buscar una muy buena excusa sin involucrar a Yato en el proceso para no meterlo en problemas.

—Era algo que un día me tendría que enfrentar ¿no? Me gustaría presentarte a mi hermano Yukine, creo que deberíamos ir a ser un viaje los tres al pueblo de mi abuela, es un lugar muy bello —Le habló el niño quien solo la miraba curioso.

—¡Mama! —dio un pequeño grito para luego reír.

Hiyori también rio —Supongo que ya me estoy acostumbrando a que me digas así.

Un mensaje al móvil la sacó de sus pensamientos.

"Hola mi pequeña doctora ¿Qué tal todo? He terminado la reunión así que iré muy pronto allá, pasare a comprar las cosas que necesitamos. Kofuku y Daikoku me dijeron que iban a ir pronto para allá a ayudarte, Kazuma y la vieja bruja de Bishamon también me confirmaron, sin embargo, se unirá alguien más a la fiesta. (¡perdón!) Ebisu llegó a la reunión, así que me gustaría presentarle a Yukine. (Si, por fin conocerás al famoso Ebisu, es un niñato, por lo que me dijo llevará a su hijo -un mini Ebisu- así que Yukine no será el único niño del lugar) Nos vemos pronto.

Pd: te amo"

El corazón de Hiyori saltó de alegría al leer la última palabra. A pesar de que Yato todavía tenía aquellas pequeñas salidas misteriosas, se notaba que estaba más animado y trataba de cambiar a toda costa. Lo sentía nuevamente cerca, como antes, y ya no hablaba de querer irse lejos. Sentía alivio de poder haber frenado por unos momentos aquellas ideas.

Junto con eso, no era oficial, ni siquiera ella entendía ahora cuál era su relación con Yato, era una mezcla rara entre amigos y novios no oficiales y aquello la llenaba de alegría. El chico era una ternura de pareja y, para ella que todo este mundo del amor era nuevo, sentía que estaba en las nubes cuando estaba a su lado, cuando tímidamente ambos se tomaban de las manos y, especialmente, cuando se besaban tiernamente. Ella podía notar que Yato estaba tratando de llevar esta relación con calma y tiempo.

Pero ella sabía que, sin duda, a su lado era la mujer más feliz del mundo. Kofuku no mentía cuando decía que el amor era un sentimiento hermoso.

Comenzó a escribir de vuelta:

"No hay problema, me hace feliz poder conocer por fin al famoso Ebisu, ¡no me habías comentado que tiene un niño! Voy a comprar más dulces y un sobrero extra para él, me hace feliz ver que Yukine no será el único niño. ¡solo no te olvides del pastel que te encargue! Nos vemos pronto.

Pd: También te amo.

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También te amo.

Había leído esas palabras y sentía una felicidad que no debería merecer recorrer su cuerpo. Se sentía flotando por los aires y no le importaba que en ese minuto se encontraba en una reunión importante de la empresa. La voz de su jefa la podía escuchar de lejos, en su cabeza aquellos bellos ojos estaban mirándolo y su sonrisa lo iluminaba: estaba completamente enamorado.

—...¿No es así, Yato?

—¿Yato?

—¡Yato aquí en la tierra!

El grito junto con un golpe en la mesa lo hicieron despertar de su fantasía. Bishamon, no, mejor dicho, toda la junta directiva lo miraba, ella furiosa, en cambio todos los demás curiosos.

Él sonrió para luego gritar:

—¡por supuesto!

—¿Sabes por lo menos de que estábamos hablando? —preguntó a punto de estallar en ira la mujer de largos cabellos rubios. Él tan solo sonrió.

—Supongo que lo genial que soy y de cómo pude equilibrar esos malos cálculos que han hecho. —Dijo él tratando de salvarse de la situación —Como pueden ver en los informes, todos esos balances han podido ser cuadrados, no hay de qué preocuparse, los puntos de ventas estarán bien, por lo menos, terminando este año. Pero recomiendo que debiera buscar más mercados para expandirse, por lo que se ha podido revisar, muy pronto las ventas caerán en esta zona de la ciudad, pero podremos atacar si disponen de otro producto. —Dijo él haciendo que todos quedaran sorprendidos, la mirada furiosa de Bishamon paso al asombro y luego dio un suspiro.

—Es verdad, por aquello Ebisu está aquí, para que puedan ver aquello los dos, estamos pensando aparte y, aprovechando que en esta junta solo está la gente de mi confianza, contratar los servicios de la señora Ebisu Kofuku para aquellos balances. Yato ¿Te podrás encargar de eso?

Él suspiro ¿Más trabajo? —Si, solo necesitare un poco más del tiempo estimado para ver aquellos balances con la señora Ebisu Kofuku, primero tengo que encargar de los puntos de ventas con Ebisu.

—No hay problema — respondió Bishamon —Dispondrás del tiempo que tú estimes convenientes.

Yato asintió a las palabras de su jefa para luego tratar de relajarse, no había tenido ni idea de lo que en verdad estaban hablando, pero se había salvado de un regaño por estar en las nubes. Luego, su mirada se percató en el hombre de cabellos oscuros que lo miraba fijamente a su lado. Ebisu Omikami, uno de sus mejores amigos. Él sonrió al hombre.

—¿por qué me miras de esa manera, Ebisu? Acaso, ¿mi belleza te ha dejado embobado? Se que soy seductor, pero te he dicho esta mañana que tu amor hacia mí ya no puede ser correspondido —susurró con su típico tono de broma al hombre, Ebisu dio un pequeño suspiro luego de una sonrisa y negar suavemente con la cabeza.

—No, simplemente siempre me ha asombrado tu forma de poder salvarte de las situaciones más difíciles que se te presentan. Siento que aquella habilidad con los años se va perfeccionando cada vez más, ¿Cómo lo has hecho para tenerla?

El joven de ojos azules hizo un pequeño puchero ante lo dicho —Es un don que siempre he tenido, pero ¡diablos! Tus palabras me hacen sentir como si fuera un maestro de las mentiras, solo hago lo que tengo que hacer para que mi trasero este a salvo, nada más.

Ebisu mantuvo unos minutos de silencio para luego mirar a otro lado, su semblante nuevamente se había puesto serio, tan solo susurro : —Ya veo.

Aquello le llamó bastante la atención al pelinegro, sin embargo, trató de no darle tanta importancia, su amigo era así desde que lo conocía: un hombre serio, un tanto misterioso, pero que tenía un gran corazón.

Después de aquello, pasaron unas horas para que la reunión de aquella larga mañana terminara más allá de las doce de la tarde. Yato suspiró y estiró su adolorido cuerpo en aquella dura silla de la sala de juntas.

—Auch —exclamó despacio ante sus movimientos. Todo su cuerpo le recordaba la realidad en la que estaba viviendo, durmiendo solo un par de horas, perdiendo el apetito por culpa de sus recuerdos, junto con el exceso de ejercicio para ejecutar los trabajos que padre le encargaba y los moretones que cubrían todo su cuerpo por los golpes recibidos y las peleas en donde se metía para poder sobrevivir. "Ya mi cuerpo no está en su mejor físico como cuando tenía quince" pensó.

—¿Ha pasado algo, Yatogami? — Ebisu llegó a su lado sorprendiéndolo.

Él dio una sonrisa nerviosa —Anoche dormí mal, así que tengo todo el cuerpo adolorido, no es nada realmente. —respondió —Diablos ¿Cuál es esa manía de llamarme así? Tan solo dime Yato.

Ebisu dio una pequeña sonrisa —Es divertido ver tu expresión. Hace mucho que no nos vemos.

—Así es —replicó el joven para luego dar una expresión calmada a su amigo— ¿Cómo esta tú mini Ebisu? Antes pasaba siempre por las oficinas, especialmente por la mía, ha sido un poco triste no escuchar su risa este año.

—Él se encuentra bien. No hace más que hablar de querer volver a ver a su tío Yato y a los demás, les tiene bastante cariño, Me has dicho que hoy es el cumpleaños de aquel niño que has adoptado bajo tu nombre ¿no? ¿Cómo era su nombre?

—Yukine —respondió Yato con una sonrisa recordando a su pequeño niño con amor, ¡realmente deseaba correr a verlo y abrazarlo! —Iki Yukine para ser más preciso y, así es, hoy cumple un año, así que ven a la tarde a mi hogar con tú mini- Ebisu, le vamos a hacer una pequeña fiesta, así que habrá dulces y Yukine no será el único niño en su fiesta.

Ebisu sonrió ante la invitación —Hablaré con mi hijo para llevarlo esta tarde, estará muy feliz de conocerlo y volver a verte, Yato. Por otro lado... es ¿Iki Yukine? Iki...ese apellido me suena familiar, ¿Dónde lo abre escuchado?

—¿De mí? —replicó el pelinegro con duda.

—Es el apellido de la chica quién ayuda a Yato cuidar al pequeño Yukine —Bishamonte ingresó a la conversación —Su nombre es Iki Hiyori, además, sus padres son dueños de varias cadenas de hospitales. No es un apellido muy común.

Los ojos de Ebisu mostraron sorpresa —Ya veo, es una chica con poder. Has hecho una gran negociación asegurándole el futuro a tú hijo.

—¿¡pero ¿¡qué diablos dices Ebisu!? —Habló con cierto tono de enfado el joven pelinegro. Conocía muy bien a su amigo y, para él, todo se trataba de negocios (bueno, por eso era un hombre muy importante e influyente en los puntos de venta ) —¡Hiyori no es un negocio! Que le haya puesto su apellido a Yukine ha sido por una emergencia, cuando Yukine apenas tenía solo un par de meses enfermó gravemente y teníamos que llevarlo a un hospital. En ese tiempo tú estabas al otro lado del mundo, era imposible pedirte papeles como los míos así que Hiyori se movió y finalmente inscribió al niño bajo su tutela. ¡ pero eso no es por un plan maquiavélico!

—pero sigue siendo un gran futuro —dijo Ebisu —Estoy ansioso por conocer aquella chica.

Bishamon rio —Te advierto desde antes que ella no está disponible si piensas que puedes convencerla para estar contigo por ser alguien con bastante influencia.

Yato infló sus mejillas como un niño —¡Ni se te ocurra Ebisu!

—Que mal piensan de mí, se perfectamente que ella es la compañera de Yato, no voy a tratar de hacer nada. Pero si quiere hacer negocios...

—¡No todo es negocio!

—Bueno —Bishamon rio ante los signos de celos que el pelinegro estaba mostrando —¿Vas a regresar a tu hogar, Yato?

—Si. Ya sabes, antes tengo que pasar hacer algunas compras para Yukine. ¿Nos veremos más tarde? —preguntó.

—Claro—respondió la mujer —ya le confirmé a Hiyori. Así que, bueno, nos veremos en un rato más. Felicidades por el informe que has presentado, Yato, a pesar de que últimamente estas muy perdido, tu capacidad de poder responder es impresionante.

—Soy un genio. —replicó sin modestia el nombrado.

—Si claro.—Dijo Bishamonte rodando los ojos, ahí estaba el Yato que todos conocían, un ser para nada modesto— ¿Ebisu vendrás conmigo almorzar? Así solucionamos enseguida los negocios pendientes.

Ebisu miró al joven de ojos azules unos momentos antes de responder a la pregunta. Yato quedó con dudas por aquel gesto —Enseguida. Ante quiero hablar algunas cosas con Yatogami en su oficina, puedes bajar sin mí, me reuniré con ustedes en un rato más —Respondió él. Bishamon asintió aquello y se retiró.

—¿Hablar conmigo? ¿De verdad esta vez te declararas en privado?— preguntó con gracia el chico mientras ordenaba sus cosas. Ebisu en cambio no cambio su semblante serio. —Lo que vayas hacer, no tengo mucho tiempo, tengo muchas compras que hacer, tengo que comprar un regalo para Yukine, un ramo de flores para Hiyori, comida ¡y el pastel! Maldición, si lo olvidó, Hiyori me matará no lo tengo que...

—¿Cómo te has hecho aquellos hematomas en el brazo, Yato? —preguntó de un momento a otro Ebisu interrumpiendo la charla trivial del pelinegro. Yato quedó sorprendido unos segundas, sentía que estaba sudando frío por aquella pregunta, pero trató de mostrar ignorancia.

—¿Hematomas? ¿Ah? —miró su brazo, apenas su camisa estaba un poco subida, era muy difícil que alguien se percatar de lo herido que estaba todo su cuerpo, había sido muy cuidadoso que nadie, ni siquiera Hiyori, se percatar de aquello, pero él, en menos de lo esperado había visto más de lo que debería. —Bueno, estaba llevando algunos archivos mientras conversaba por teléfono y resbale en las escaleras. Un descuido mío, pero ya había ignorado el hecho de que aquella caída me ha hecho grandes hematomas, no es nada de qué preocuparse.

Ebisu mantuvo silencio.—¿Vamos a tu oficina? Quiero hablar contigo de algo un poco más privado.

Yato trago saliva, sabía que cualquier cosa que él quisiera hablar más en privado, no sería muy bueno. —Está bien, vamos. —Tomó sus cosas y en silencio fueron caminando hasta la habitación donde se encontraba las pertenencias del pelinegro. Ebisu al entrar cerró la puerta. —¿Qué ha pasado que quieres hablar conmigo de esta forma?

—Sabes que no me puedo creer de aquella caída ¿no?

—No tengo porque mentir. Ya ve al punto Ebisu, no tengo todo el día, tengo muchas cosas que hacer, lo sabes. —dijo con seriedad el pelinegro, se sentía incomodo, odiaba tener que mentir a una persona importante vara él.

Ebisu miró sus gestos, pero luego siguió hablando —Está bien, iré a punto. Me han llegado varios rumores de mis hombres, de los que trabajan para mi investigando. Los que se encargan de los pueblos cercanos me han dicho que han encontrado varios cadáveres de hombres que son de esta ciudad y la policía me a confirmado aquello.

Yato mantuvo silencio —¿Y? No entiendo a lo que quieres llegar.

—Ya sabes que todos aquellos misterios me mantienen intrigado, me gusta averiguar todas las cosas misteriosas del mundo. Así que, el hecho de que aparecieran cadáveres asesinados de maneras un tanto peculiares me ha llamado la atención y mande a mis hombres buscar más información. Realmente no hay rastros del o de los asesinos que ejecutaron los crímenes, solo se saben que son profesionales, no existe ninguna prueba que pueda encontrarlos.

—Anda al punto Ebisu —dijo ya irritado Yato mientras trataba de ponerse lo más indiferente posible —¿Me estas preguntando si es posible que conozca al asesino? Sabes que conozco a muchos sicarios, tengo muchos contactos y también tienes que saber que los sicarios profesionales tienen un modus operandis parecido, sin embargo, cada uno tienen su marca profesional que los identifica, ya sabes, para mostrar terreno. Tal vez, si me cuentas más podría ayudarte a buscar al posible asesino, pero...sabes que no me gusta involucrarme tanto en eso, sabes que no puedo me pondría en peligro y mucho menos ahora. Así que...

—No te preocupes por aquello. No te he dicho esto para tratar de involucrarte en los crímenes que estan ocurriendo, simplemente para advertir.

Yato tragó saliva —¿Qué me quieres advertir?

—La policía tiene solo una información muy segura del autor de los crímenes. Es un hombre de mediana estatura, una textura corporal delgada y...ojos azules —dijo Ebisu mirando fijamente a los ojos a Yato.

—¿Si? ¿Sabes que en el mundo existen muchas personas con ojos azules? Si buscando a alguien solamente por esa descripción es como buscar una aguja en un pajar. Es realmente estúpido, necesitan muchas más pruebas. —replicó Yato "Después de todo, si me vio" pensó.

—Es verdad, pero en mi caso solo conozco una persona capaz de hacer un trabajo tan limpió y con esa descripción y, lo estoy mirando ahora fijamente.

—No me pongas acusaciones de esa índole sin pruebas Ebisu, esto ya no es broma —exclamó Yato serio. Estaba tenso, muy tenso para ser sincero.

Ebisu suspiró y luego dio una sonrisa —No te estoy culpando de nada. Te dije, solo vengo advertirte, no estoy interesado en entregar a mi mejor amigo a la policía y, mucho menos conociendo su historia, si hay alguien aquí quien debe ser entregado a las autoridades, es tu padre, por abuso de menores y muchas mas cosas.

El joven pelinegro mantuvo silencio, pero luego replico —¿Solo vienes a decirme eso? No necesito que me recuerdes todos mis pecados, cada noche los revivo.

—No. —Ebisu se dirigió a la puerta advirtiendo que esas serian sus últimas palabras antes de retirarse —Solo es para detenerte si es que estas involucrado. Los rumores ya se estan esparciendo cada vez más, si la gente que te conoce bien sabe de aquello ¿Qué crees que van a pensar? La gente de los pueblos cercanos dice que ha vuelto "el demonio de ojos azules" ¿Así es como muchos te nombraban?

—Así es.

—Si te gusta esta vida. Tienes que cortar la cosa de raíz, confió en ti y solo espero que esto sean solo coincidencias. Pero si no lo son, es hora de que pares. Ahora, esto se quedará entre ambos —Ebisu dio una pequeña sonrisa al pelinegro para tratar de calmar los aires —Nos vemos ¿si? Te prometo que estaré en la tarde con mi pequeño Ebisu en la fiesta de tú hijo.

—Claro. Te estaré esperando, gracias por...esa advertencia, tratare de permanecer con un perfil más bajo si la gente esta diciendo esas cosas. —respondió Yato tratando de sonar lo más calmado posible. Ebisu asintió con la cabeza para luego cerrar la puerta.

En ese minuto su mundo se vino abajo, sentía su cuerpo todo sudado frío. Un pequeño error podría ser el inicio de algo más grande que no podría detener. ¿Después de todo si tuvo que silenciar a esos policías? Negó suavemente con la cabeza. Ellos no tenían la culpa de nada, no quería matar a nadie, jamás.

Si quería salvarse, tendría que hacer algo.

"Cortar de raíz" pero ¿cómo? ¿Cómo hacer que su padre cometiera un pequeño error que lo inculpara? ¿Cómo detenerlo? Suspiró. Estaba atado de pies y manos. Ya no quedaba mucho.

—Supongo que posiblemente no pasaré este invierno —susurró con melancolía mientras miraba por la ventana.

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Fin del capitulo parte 1 .

En mi defensa, iba hacer el capítulo mucho más largo, pero fue como ..."hermano no, esto ya esta muy largo se van aburrir" Son mas de diez mil palabras e incluso me faltaba mucho para terminar este capítulo de verdad, así que...podríamos decir que divide este capitulo en dos para no morir leyéndolo (Tranquilos la segunda parte la subiré muy pronto, será más corta, como unas tres mil o cuatro mil palabras no más...espero)

Y eso...¡Apareció Ebisu y más personajes fundamentales! Yeih... umm...no se que comentar realmente ;w;

Estoy muy triste por lo que esta pasando en el manga y, la última frase que puse, lo dice Yato en el manga y yo como nooooooooooooo aaaaaa -explotó-

Y bueno, nos leemos yo creo que en dos días más o el fin de semana -lo juro si estoy escribiendo el capítulo-

Esta parte la hice como tres veces xDD porque no me gustaba como quedaba, me siento ¿Satisfecha? si, podríamos decir que si, mi plan va por el camino que quiero. Espero que a ustedes también les guste.

Como siempre, muchas gracias por leer, seguir, votar la historia, me hace muy feliz todo ;w; son lo mejor de lo mejor, ¡ustedes son mi musa griega que me inspira a seguir y mejorar cada día! -imaginen aquí un Yato inspirado- Esta es la primera vez que publico un capitulo que no sea en la madrugada (en mi país son las Doce treinta -yeih- normalmente siempre publico a las tres de la mañana, me siento orgullosa. (Un seguidor me comentó "gracias por tus noches de sueño perdidas" y yo como ;w; we no los merezco, son tan lindos y comprensivos conmigo 3 los amo)

Los quiero y muchos besotes, cuídense mis bbs.