Él lo llamaba "La maldición de la familia Iki" Solamente para molestar a sus padres, como el "chico rebelde" del cual se le había tachado.

En su juventud odiaba el hecho de que toda su familia estuviera ligada al tedioso oficio de salvar vidas. Ver la cara de suplicas de las personas para que ellos, siendo simples mortales, sacrificaran sus propias vidas para sanar aquel que lo quisiera.

Si, no podía negar, era un oficio bastante noble y, porque no decirlo, hermoso. Pero él sabía que no había nacido para aquello. Su deseo era poder seguir su propio camino, le encantaba el mundo de lo artístico, las obras de arte lo fascinaban, la música, los escritos, todas aquellas profesiones que tenían que ver con lo creativo le encantaba, así que, a pesar de las risas de sus padres al escuchar sus sueños, él estaba decidió en seguir su propio camino y romper con la maldición con la que había nacido.

Eso fueron sus pensamientos hasta que tomo en sus propias manos a su pequeña hermana y todo se fue por la borda. Si él no tomaba el oficio de la familia, ella tendría que arruinarse la vida siendo algo que posiblemente no quisiera. No podría permitirse eso, ese día había hecho un nuevo juramente, su hermana había nacido para seguir su corazón y no escuchar "lo que debería ser" ella podría seguir su camino y él se encargaría de estar a su lado y apoyarla en todo. ...

—¡Cuando crezca quiero ser doctora!—

Fue el grito que había escuchado aquella tarde de otoño cuando él había regresado de la preparatoria. Ella llena de alegría saltaba de un lado a otro con una de esas terribles batas blancas que su padre siempre poseía en su oficina y le daba una tierna sonrisa.

Se mordió el labio cuando vio como ella había sido tocada por la maldición de su familia, pero al parecer, sus padres no veían aquello, para ellos, seguir "el camino del deber" era lo normal

—¡Aww! Estoy segura de que tus abuelos estarían contentos de saberlo. —Había respondido su madre con emoción mientras miraba a la pequeña niña.

Su padre, por supuesto, no se quedó atrás en la celebración, tal vez, estaba muy feliz de saber que al menos uno de sus hijos se iba a encargar de mantener la tradición/negocio familiar —Así es, ¡Entonces quizás algún día trabajarás conmigo!

Él solo miró melancólico por la ventana aquella tarde...

—¿A ti no te gustaría ser doctor, hermano? —recordaba aquella tierna preguntaba mientras ella se acurrucaba a su lado en la cama para dormir. Él dejo su libro a un lado para mirarla.

¿Cuándo peso tendría que cargar en sus pequeños hombros por tomar una decisión tan apresurada? Ella era muy buena y bondadosa.

—Odio aquel oficio. Pero no me queda de otra...—Respondió él —Tú en cambio, no tienes que decidirlo en este momento. No necesariamente tienes que convertirte en doctora, deberías hacer lo que te guste.

La niña tan solo sonrió y dijo —Quiero ser como papá, ¡él es asombroso! Sus pacientes lo aman.

Él tan solo suspiró. —Definitivamente eres de la familia Iki, bueno, estudia mucho para que no desperdicies tú potencial.

Miró el techo de su habitación, luego a su pequeña hermana. Al parecer, había terminado con la carga de los deseos de sus abuelos y de otras personas.

—Hiyori, solo tienes que saber, no necesitas cargar con todo el peso tú sola, no tienes que ser siempre tan buena y bondadosa, está bien querer ser egoísta, está bien tener miedo, está bien querer seguir tus propios sueños en vez de seguir el qué dirán de las personas. Está bien...que desees ser doctora si es tu verdadero sueño, si de verdad lo quieres, sin embargo, si no lo es, si sigues tan solo lo que los demás pensaran que es correcto, probablemente terminarás destruyéndote, si eso llega a pasar...

Estará bien si tienes deseos de huir...—

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.

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—¿Hermana? ¿Qué haces aquí? ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?

Masaomi miro aterrado la persona quien estaba respirando con cierta dificultad en la entrada de la casa. Eran apenas las siete de la mañana y afuera caía nieve como si nunca fuera a parar, pero sin importar aquello ella estaba ahí, era de verdad y no una ilusión, sabía que le había dicho que podría visitarlo a él y a su abuela cuando quisiera, pero...realmente no esperaba ese tipo de situaciones.

Se veía pálida, tenía cierto "terror" en sus ojos, apenas cargaba una mochila en su espalda y entre sus brazos , llevaba bien envuelto en muchas mantas un raro paquete, lo tomaba como si su vida dependiera de ello.

—Hola...lo siento, hermano...yo...solo...—Ella miraba a todas partes claramente incomoda. ¿Qué había pasado? ¿Acaso estaba huyendo de algo?

—Tranquila, tranquila, oye, respira, te ves muy mal, todo está bien ¿sí? Ven entremos, hace mucho frío afuera y te daré algo caliente ¿sí? Después me puedes contar todo. —trató de tranquilizar a la joven mientras la tomaba de los hombros para hacerla entrar.

Hiyori mantuvo el silencio unos segundos para luego asentir y dejarse guiar por su hermano a dentro de la gran casona que era el hogar de su abuela. Masaomi soltó los hombros de la chica y apresurarse para ir a calentar un poco de agua y darle algo tibio a su pobre hermana.

—Tú ropa esta mojada, no has venido muy preparada para un cambio muy brusco, el clima es diferente acá que en la ciudad ¿Has llegado del departamento no?

—Sí...tome el primer tren de las seis para venir acá...y olvide todo ese detalle que el clima es diferente, en la ciudad soló había mucho viento, no estaba cayendo nieve como acá.

—¿Has traído ropa, ¿no? Será mejor que te vayas a cambiar, apenas tienes una chaqueta y se nota que no es apta para la nieve. Si sigues con eso lograrás que te de una neumonía.

Hiyori dio una sonrisa un tanto melancólica para luego mirar a otro punto de la habitación. —Yo, se me ha olvidado tomar cosas para mí, solo tome lo esencial para venir aquí...yo solo...no sabía qué hacer y...—se rascó la nuca un tanto nerviosa —solo se me ocurrió venir para acá.

Masaomi la miró intrigado y con cierto terror en su interior, al ver tan mal a la joven miles de malos pensamientos se le venían a la cabeza, se imaginaba lo peor —Hiyori si alguien se ha atrevido acerté algo necesito que me digas ahora ya para actuar cuanto antes —

—¡No, no! —gritó mientras movía una de sus manos desesperada —No me han hecho nada, tranquilo, es solo...no es nada realmente solo, solo quería huir eso es todo. Pero no es necesario actuar de verdad —ella se puso nerviosa —no hay que hacer nada, solo...realmente solo soy yo.

El chico suspiró esperando que fuera verdad, la miro unos segundos arriba y abajo buscando prueba de que en verdad no hubiera nada malo, solamente estaba muy pálida y tensa, pero golpes físicos o muestra de algún forcejeo no había rastro, eso lo hizo sentir un tanto más tranquilo, no perdonaría que alguien le hiciera algo malo a la persona que más quería en el mundo. —¿Entonces? ¿Te has sentido sola? ¿Cómo esta tú salud mental? ¿Te has cuidado cierto? Sabes que el estudio es importante, pero te conozco y eres capaz de pasar días enteros sin dormir por estudiar.

Hiyori sonrió —No, no...solo, tal vez solo quería verlos.

Hubo unos segundos de silencio, claramente, había mucho más que "solo querer verlos" pero comprendía que su hermana no estaba en el mejor estado para responder y dar más explicaciones—Bueno—finalmente respondió— está bien, si no me lo quieres decir ahora está bien, mientras no te hayan lastimado y no sea algo ilegal, está bien si quieres mantener el silencio... Hiyori, escúchame, sé que puedo sonar paranoico, pero prefiero asegurarme de que no me estés ocultando algo grave ¿está bien?, respetare tú silencio por ahora...además, sé que es normal que los jóvenes en la universidad sufran colapsos

—De verdad no te tienes que preocuparte de más...—La castaña bajó su mirada para observar al pequeño que sostenía en sus brazos.

Masaomi la miró intrigado —Okey, como te he dicho anteriormente, es normal que los universitarios sufran colapsos, estas estudiando una carrera bastante estresante y tener dudas y querer huir es normal y ¿¡me estas escuchando!? ¿Qué es lo que tienes en tus brazos que lo observas tanto?

La chica miró un tanto nerviosa al verse sorprendida acariciando la pequeña cabecita del bebé que dormía tranquilamente en su pecho. Ella lo había envuelto y amarrado en su pequeño canguro muy bien antes de salir, y el niño, como si supiera que tenía que estar tranquilo, no había hecho ningún problema en todo el agitado viaje que ambos habían realizado, mientras estuviera calentito y al lado de su "madre" no había problemas para el menor.

—Yo...—Hiyori tragó saliva, este era un secreto que no podía guardárselo ahora—Bueno, ¿Recuerdas que ayer me llamaste por el quinto nombre que aparecía en la libreta?

Su hermano sintió miedo dándose una idea de lo que podría estar pasando, pero decidió tan solo asentir aquella pregunta.

—Bueno...—Suavemente, saco algunas frazadas al bebé, lo bueno es que el interior de la casa estaba agradable, el niño no sufriría un golpe de temperatura, no había problema. Hiyori hizo un gesto a su hermano para que se acercará y mirara bien.

Él lentamente caminó y se posiciono al lado de su hermana, sus ojos vieron impactado al pequeño infante que dormía sin ninguna preocupación en el pecho de la joven, luego miraba a su hermana y luego nuevamente al niño sin poder creerse lo que estaba pasando.

—Iki Hiyori...Debes darme más respuestas definitivamente de lo que está pasando en tú vida. ¡Tan solo va a pasar un año de que te has ido a vivir sola y...! ¡Mira! ¡Que es...! —gritó desesperado ante lo que estaba ocurriendo, Hiyori rápidamente trató de tranquilizarlo:

—¡Masaomi no grites lo vas...! —Muy tarde, Yukine abrió los ojos y empezó a llorar de miedo al sentir una fuerte voz desconocida a su lado—¡Mira lo que has hecho! Ha estado tranquilo todo este tiempo. —Hiyori camino de un lado a otro consolando al niño —Shhh...shhh...tranquilo Yukine, soy yo, Hiyori...mamá...todo está bien.

—¿¡Mamá!? —gritó nuevamente impactado por la situación.

—¡Hermano por favor! Solo lo asustas, mira, tranquilízate te contare los detalles en un momento más, déjame calmar el llanto de Yukine yo...

—El llanto de ese bebé es claramente de miedo y hambre ¿Qué estan haciendo ustedes dos? ¿ por qué gritan ustedes en vez de calmar a ese niño? —Una tercera voz se unió a la sala sorprendiendo a los presentes.

—¡Abuela! —dijeron unisonó los hermanos Iki mientras miraban a la anciana quien se movía lentamente hacia ellos.

Masaomi rápidamente se acercó a su abuela y la ayudo a caminar hasta una silla —Abuela no debería levantarse a esta hora con este frío, si quería el desayuno o algo me podría haber dicho.

—pero ¿qué dices Masaomi? ¿Cómo no esperabas que me levantara con este griterío que hay en mi casa? Además, escuche la voz de mi querida nieta ¿ por qué no vienes y le das un abrazo a tu anciana abuela, Hiyori? —La nombrada sonrió al ver a la mujer, asintió con una gran sonrisa a la petición y camino a su lado para estar más cerca de ella, sin embargo, era imposible abrazarla con sus manos ocupadas tomando al pequeño que había cesado su llanto y ahora se dedicaba mirar curioso el lugar donde estaba.

—¡Oh, Hiyori! ¿En qué momento estuviste embarazada? ¿Cómo es que yo no supe? —pregunté la señora mientras miraba al bebé en los brazos de su nieta, él tan solo la miró devuelta con curiosidad. —¡Es muy lindo!

—No te preocupes abuela, le aseguró que para todos esto es una sorpresa, nadie supo de un embarazo —

—¡No hubo un embarazo! Hermano, yo ya te había explicado una parte por teléfono ¡No sé porque ahora vienes y te sorprendes de tal manera!

—Una cosa es escucharlo y otra verlo con tus propios ojos, Hiyori. Además, me habías comentado que habías inscrito al niño por hacerle un favor a un amigo ¡ pero eso no significa que sea TUYO! Pero mira, ahora vienes una mañana con el niño en brazos y resulta que de verdad eres su madre—le reprochó Masaomi mientras se acomodaba los lentes e iba a la cocina para apagar la tetera que había puesto hace unos momentos atrás.

—Bueno—susurró Hiyori mientras miraba melancólica a otro lado. Todavía aquello de huir de donde estaba le dolía.

Su abuela se percató de aquella mirada de tristeza y le acaricio los cabellos a su nieta —Tienes cara de haber pasado un momento difícil, no te preocupes querida, no necesitas contarnos toda la historia ahora, lo importante, es que tú este bien. ¡Además me hace muy feliz saber que tengo un bisnieto tan bello! Es muy pequeño ¿Cuánto tiene?

Hiyori sonrió —Ayer cumplió recién un año.

Masaomi se acercó con tres tazas de líquido caliente para poder dejarla en la mesita del comedor.

—Abuela, no podemos mimarla de esa manera, ella nos está ocultando cosas ¿no crees que es muy joven para esto? Como su hermano me preocupo.

—¡Oh Masaomi! No seas un anciano —dijo la abuela —Ella no es una niña y sabe lo que hace, puedo verlo en su rostro, tomar la decisión de tener un bebé a su cuidado te hace crecer. Además, yo tuve a su madre cuando tenía la edad de Hiyori y ya ven, no resulto para nada mal. Ahora, lo importante es lo siguiente, cariño —se dirigió a Hiyori —¿por qué no le pasas al bebé a tu hermano mientras tú te vas a cambiar aquellas ropas? Estan muy húmedas, anda a la antigua habitación de tu madre, ahí debería haber mudas.

—Yo —la castaña miro a su hermano.

Masaomi suspiró y estiró los brazos para recibir al pequeño Yukine. —Anda, es mejor, yo lo cuidare.

—Gracias —Hiyori dejó la pequeña maleta en el piso del lugar y le paso un pequeño gato de peluche -el favorito del niño- —toma, si se asusta y llora, entretenlo con esto, le encanta ese gato de peluche.

El mayor asintió y vio como su hermana se iba del lugar. En cosa de segundos, el pequeño comenzó a llorar mientras estiraba sus brazitos y decía suavemente "mamá" en sus lamentos.

—¡Oh no! —Masaomi comenzó a moverlo de un lado a otro para consolarlo, la abuela al ver esa escena tan solo rio suavemente.

—Eres todo un tío, Masaomi.

—¡No digas eso abuela! Bueno...es verdad, si es el hijo de mi hermana, pero ¡de verdad que esta situación me tiene muy dudoso! Qué pasa si mi hermana se está metiendo en cosas peligrosas ¿De quién es este niño? ¿ por qué le pedirían el favor de ponerle nuestro apellido? Y que Hiyori aparezca aquí, en un mal estado y con el pequeño en brazos tan temprano ¿no crees que algo huele mal?

—Lo que huele mal es ese niño, pues hay que hacerle un cambio de pañal, pero aparte de aquello, Hiyori podrá solucionarlo, tranquilo. Por ahora, su rostro me dice que está llena de dudas más que nada. Necesita su tiempo y espacio y nosotros, como su familia, se lo daremos ¿Si Masaomi?

El nombrado infló sus mejillas para luego rendirse y asentir al pedido. Era verdad, tenía que estar del lado de su hermana, si ella ahora no se sentía bien de tal manera que necesitaba huir para despejar su mente , estaba bien, cuando ella era una niña él le había dicho que estaba bien si algún día se sentía muy sofocada y necesita huir. Lo importante es que su vida no corriera peligro y no fuera una situación en extrema peligrosa.

—Será mejor que le dé un cambio a...si mal no recuerdo se llama Yukine.

—Es un buen nombre para haber nacido en invierno —Dijo su abuela mientras miraba al niño.

.

.

Hiyori cerró la puerta detrás suyo. Se encontraba en el antiguo cuarto de su madre, cuando ella era una adolescente y vivía en aquel lugar.

Sonrió.

Muchos recuerdos de su niñez la comenzaron a invadir. Ella había pasado por momentos tan felices en aquel lugar cuando era una niña, le gustaba jugar por los jardines de la casona y esconderse en todas las habitaciones secretas que tenía el hogar.

Su niñez había sido perfecta, con amor de padres, el amor de su hermano y abuela. Con risas, siempre con buena vestimenta, un techo, comida calentita todos los días, amigos, educación, pero sobre todo mucho cariño y amor, su vida había sido tan privilegiada y ella estaba agradecida de aquello.

Las lágrimas comenzaron a brotar en sus ojos y la culpabilidad, el miedo y la incertidumbre la comenzaron a invadir: Ella había tenido una muy bella infancia, ¿Qué era de Yato?

—pero ¿qué diablos he hecho? —se lamentó mientras se sentaba en el lecho y se cubría su rostro con las manos. —Me fui...ni siquiera lo pensé en aquel momento solo quise huir, lejos, lejos, porque tenía miedo. —susurró para ella misma. —pero ¡él me mintió! Yo, tan solo, no sé qué pensar. ¿Qué hago? ¿Qué podría hacer? ¿Esto es lo correcto?

Muchas preguntas comenzaron a invadirla. Decidió cerrar sus ojos y respirar unos momentos. Tenía miedo y eso ¿estaba bien? ¿Está bien que sintiera miedo de la persona que más amaba?

Se comenzó a desvestir mientras sacaba la ropa de los armarios de su madre. Algo que fuera abrigador y cómodo, agradeció el hecho de que su madre tuviera el mismo físico que ella a su edad.

—Ni siquiera pensé, apenas pude reaccionar para volver al departamento tomar algunas cosas de Yukine, ni siquiera se me ocurrió traer algunas prendas mías —dijo con dolor en sus palabras.

Se mantuvo viendo al espejo que estaba en la habitación por varios minutos, sin pensar en nada hasta que los ojos de azules de su amante aparición en su mente. Su sonrisa bondadosa, su cuerpo cálido que le encantaba abrazar. Pero aquella hermosura y bondad que él siempre mostraba se veían opacada por el hombre que había visto aquella madrugada. Su cuerpo lleno de sangre, quizás si era suya o de otra persona y sus ojos...ya no mostraban alegría e inocencia como de costumbre, si no que eran ojos de un hombre perdido en el mundo.

Y ella sintió temor.

Se cubrió nuevamente el rostro con sus manos y suspiró —Él debe estar como loco buscándonos, aun así, no tengo deseos de hablar por ahora con él. Lo primero es asegurarme yo misma de donde estoy parada y que tengo que hacer, desde el inicio se me advirtió sobre Yato y su pasado, yo sabía dónde me estaba metiendo, pero...Es que no lo puedo entender, se supone que era pasado ¿no? Todos estaban seguros de que Yato...¡era Yato! Y ahora, es ¿Yaboku? ¿ pero por qué? ¿Qué provocó aquel cambio? —Se mantuvo pensando un rato hasta que varios momentos comenzaron a surgir en su cabeza, todas las veces que Yato estaba paranoico, aquellas llamadas que recibía y hacían que se sintieran tenso, todas las veces que había llegado tarde, todas las mentiras, las pruebas siempre estuvieron ahí, pero ella quería confiar en él "¿No puedes tapar la verdad de su naturaleza?" siempre había escuchado eso desde que lo conoció, ella simplemente quería hacer la vista gorda a todas las pruebas que estaban en su cara.

Alguien había provocado un cambio en Yato y ese alguien no era Nora, si no...

—¡Hiyori! ¿Has terminado ya de vestirte? ¡Necesito de tu ayuda! —Sintió el grito de su hermano quien la necesitaba haciendo que saliera de sus pensamientos y terminara de una vez por toda ponerse ropa más abrigadora.

—Aquello, no puedo quedarme así, ahora, no tengo que actuar nuevamente por impulso, tengo que pensar —se regañó así misma— sin embargo, no puedo exponer a Yukine a esto, es peligroso.

Salió de la habitación para caminar al lugar donde estaba su familia esperando por ella. Al entrar al lugar, comenzó a reír a la escena que había: su hermano tratando de consolar por todos los medios el llanto incesante de Yukine, su abuela regañándolo por "estar haciéndolo mal" más el comentario "¿De verdad eres un médico pediatra? ¡Deberías saber de esto!" y él...con sus lentes al borde de caerse y sus cabellos desordenados.

—¡Oh! —exclamó para llamar la atención de los presentes— Yukine, he vuelto.

—¡por fin! —dijo aliviado Masaomi, la castaña nuevamente rio y estiró sus brazos para recibir al niño. En el momento en que Yukine vio a la chica, dejo su llanto y comenzó a balbucear mientras estiraba sus manos:

—¡mamá, mamá!

Aquello hizo que el corazón de Hiyori saltara de ternura y un tanto de pena al ver como en sus mejillas caían lágrimas al sentirse abandonado por sus cuidadores. Al recibir al pequeño en sus brazos, este rápidamente se acurruco en su pecho y se quedaba tranquilo unos minutos antes de comenzar a mirar el lugar curioso.

—¡No sabes la odisea que me ha dado ese niño para poder cambiarlo! Tenías que haber visto la escena —dijo él chico mientras se arreglaba. —De verdad él te considera uno de sus cuidadores fundamentales ¿no?

Hiyori sonrió, dejó al niño en el piso de tatami del lugar -mientras se aseguraba que no hubiera nada que fuera peligroso para él ni algo que fuera a romper- y respondió:

—Bueno...ha estado conmigo desde que ha tenido dos meses.

—¿Y su verdadera madre?

La chica se mordió los labios y el dolor la invadió, ella no había conocido a la verdadera madre de Yukine, solo se hacia una idea por los comentarios que Yato le había hecho, lo único que sabía era que, sin duda alguna, amaba mucho a su hijo.

—por desgracia, tuvo que dejarlo...—fueron las únicas palabras que pudo decir haciendo que los otros dos adultos presentes ya tuvieran una idea de que quería decir en verdad.

—Es una lástima tener que abandonar a un hijo tan pequeño —susurró su abuela mientras miraba al menos gatear por la zona mirando curioso todo su alrededor.

—¡Ah, Masaomi! ¿Te ha sobrado algo de agua caliente? Necesito prepararle su leche, ya van a hacer las ocho y de verdad que es muy marcado con sus horarios. —dijo Hiyori mientras de la mochila sacaba las pocas cosas que había traído, dio gracias al hecho de que, a pesar de haber estado en un momento sin razonar, su cerebro asimilo que el niño necesitaba cosas fundamentales para poder sobrevivir, una de esas era leche y pañales.

—Si...todavía hay agua en la tetera. —respondió el chico mientras se sentaba en el piso y miraba al niño, el pequeño al sentirse observado por un desconocido gateo lo más rápido que pudo a su cuidadora, sin embargo, para evitar accidentes Masaomi lo tomó en brazos y evito que entrará a la cocina del lugar.

—Yukine, ya voy, estoy haciendo tu leche —Como si aquella palabra fuera mágica, el pequeño se calmó en los brazos del hombre que era desconocido para él, mientras que pudiera ver a su madre cerca, todo estaría bien.

—¿Y el padre de la criatura? ¿No se supone que es hijo de un amigo tuyo? —Hiyori dejo de hacer lo que estaba haciendo para bajar la mirada unos segundos. Nuevamente, ahí estaba la imagen de Yato de aquella mañana. Tragó saliva y trató de sonreír.

—Masaomi deja de invadir con preguntas odiosas a Hiyori. Ella debe estar muy cansada por el largo viaje en tren más cargar con un niño y tú vienes y la bombardeas, es suficiente—Intervino la abuela en la charla de ambos jóvenes, al tan solo mirar el rostro de la joven ella se había percatado que nada bueno estaba pasando en su mente.

La castaña agradeció con la mirada la intervención de su abuela en la conversación, camino donde estaba el niño para nuevamente tomarlo en sus brazos y acurrucarlo para darle su tan anhelado alimento.

—Ya, supongo que es verdad, lo siento —soltó el chico mientras suspiraba—tiempo al tiempo, dicen por ahí. Bueno, ya es muy tarde y hoy el museo estará abierto hasta las tres así que tengo que irme ya al trabajo. ¿Estarán bien las dos?

—No te preocupes hermano, los tres estaremos bien ¿No abuela?

—He vivido sola desde que tú abuelo murió ¿Tú crees que moriré ahora porque no estés aquí? Además, ahora tengo a mi amada nieta y mi querido bisnieto a mi lado.

—¡Auch! ¿Y yo no soy tu amado nieto también? ¡En esta casa se nota que hay un preferido!

Ambas mujeres rieron por los berrinches que estaba haciendo el hombre. Hiyori suspiró y miro fijamente a su hermano quien se preparaba para salir y luego miraba a Yukine, no quería que la culpa y el miedo la invadiera. No de nuevo. Tenía que estar tranquila y pensar con la cabeza fría ¿Todo estaría bien, no? Ella se las arreglaría, era verdad, había actuado por solo instinto y pavor, y ya no había vuelta atrás, por ahora no pensaba regresar, ni tampoco tenía las mayores ganas de hablar con Yato, sabía que él debería estar como un demente buscándolos, pero...

—¿Huir para despejar la mente, no?

Habló de un momento su abuela llamando su atención. Hiyori se sonrojo y asintió suavemente con la cabeza, la mujer mayor dio una sonrisa para luego replicar:

—Tú cara me dice tantas cosas, hay muchas emociones pasando en este momento dentro tuyo, sin embargo, me preocupa que aquellos sentimientos que muestras sean de miedo...

Hiyori mantuvo silencio, a veces le sorprendía lo perspicaz que podía ser su abuela para ese tipo de cosas:

—Yo...—apenas pudo pronunciar —Simplemente, no he pasado por un buen momento y, sin pensarlo, solo se me ocurrió tomar a Yukine y correr a un lugar seguro.

—¿Y ahora no estas convencida de haber hecho lo correcto, no? —La chica asintió —¿Qué piensas de aquello?

—Yo... no lo sé...simplemente, ni siquiera quiero pensar, mejor dicho.

La señora miró a la joven unos momentos para luego levantarse de su asintió y acercarse a ella para acariciar sus cabellos.

—Está bien, tranquila. Has hecho lo correcto, no entiendo bien lo que haya pasado, tampoco tengo intenciones que hablas si no te sientes lista, pero quiero que tengas la seguridad que huir de las cosas que te producen miedo, está bien, además ahora...—La mujer miró al pequeño bebé quién se encontraba tranquilo tomando su biberón —ahora no solamente estas velando por tu seguridad, si no la de este niño también. Si has actuado por instinto, porque pensabas que aquí ambos estarían bien, entonces has tomado la decisión correcta. Ahora lo importante es que logres tranquilizarte y calmar tus emociones, para luego comenzar a pensar con la cabeza fría.

Aquellas palabras que había dicho su abuela fueron un bálsamo tranquilizador ante sus emociones, sentía que las lágrimas estaban a punto de salir de sus ojos y un fuerte nudo apretaba su garganta: deseaba llorar, deseaba gritar y se abalanzo a los brazos de su abuela para llorar en su pecho como una niña.

La mujer siguió acariciando sus cabellos suavemente mientras le daba palabras de aliento.

—¡No sé qué hacer abuela! —dijo de un momento a otro la castaña —¡Estoy tan confundida! No quiero dudar, no quiero sentir miedo...quiero...¡a pesar de todas las cosas yo quiero estar a su lado!

La mujer rio suavemente —¿Así que, la persona que amas es el causante de esto?

Hiyori asintió —Es...es la primera persona que he amado y...es tan bello, pero ahora, tal vez no sea lo correcto estar con él. Él es diferente a todo lo que conozco y lo que creo y, aunque sé que su anhelo siempre ha sido cambiar...yo ahora...no sé, no lo comprendo.

—¿Existe algo correcto para estar con una persona?

La chica mantuvo silencio "Claro, no lo comprendería, es más complejo de lo que se escucha ¿Es correcto estar con una persona que fue criado para matar?"

—Hiyori cariño, en el amor no se le puede hacer nada. Es difícil pensar con la cabeza fría cuando uno está locamente enamorado... tú ahora estas sufriendo de aquello, pero algo de él no te gusto y ¿Te desilusionaste?

—No...no...siempre, desde el comienzo, se me dijo como era él así que, no había desilusión, pero sus actitudes...es más difícil de decir y de creer.

—Suena un hombre complicado.

La chica negó suavemente con la cabeza —Él...no se si decir complicado, desde que lo conozco, ha tratado de ser sincero, es amable, siempre ha estado preocupado del bienestar de Yukine y mío, es un tanto infantil y aunque su aspecto no lo demuestre es bastante inteligente, amigable, amable, cariñoso...él es, he, he, no sé cómo decirlo, ¡Él es él! Pero, esta mañana vi una versión tan diferente, una versión de él que me dijeron que existía, pero se supone que estaba enterrado en el fondo de su ser...

La anciana mantuvo silencio unos momentos mientras que la castaña trataba de calmarse —Una versión diferente...—susurró

—Quiero...—nuevamente comenzó a hablar Hiyori —Necesito hacer algo, tengo que saber que es lo que ocurrió, yo...a pesar de todas las cosas yo...

En su mente la sonrisa de Yato estaba apareciendo, todos los bellos momentos con él, todos los momentos que él había expresado sus sentimientos y todas las veces que le había dicho que ella tenía que irse de su vida porque la podría lastimar. Pero él realmente era incapaz de hacerle un daño, tanto a ella como a Yukine, él no era el hombre que había visto esa mañana, si había ocurrido un cambio sabía que alguien lo provocó, la persona que más miedo el pelinegro tenía miedo.

—Quédate un tiempo más aquí—habló su abuela haciendo que saliera de sus pensamientos—piensa bien cada uno de tus movimientos, me has dicho que necesitas hacer algo, perfecto, pero antes tienes que asegurarte...—La mano de la anciana señalo al pequeño bebé quien estaba distraído jugando con su peluche después de beber su alimento, Hiyori asintió, era verdad, por más que quisiera hacer algo ella tenía que asegurar el bienestar de Yukine. Yabobku había regresado no para matar, si no para proteger y las palabras que le había dicho Nora ahora tomaban tanto sentido.

Su verdadera intención era sacarla del camino tanto a ella como a Yukine de una manera pacífica.

...por más que jueguen a la casita, esa no es la realidad, tienes que darte cuenta con el tipo de persona con quien te estas relacionando (...) Se que piensas que soy la mala de la película, que simplemente trató de alejar a todos sin ninguna razón de mi hermano, que solo lo quiero lastimar, pero eso es mentira. Mi único propósito, lo único que yo quiero es proteger a Yato, quiero protegerlo de un sufrimiento que ya ha pasado por qué padre se enojó. Si tú sigues involucrándote en su camino, solo lograrás la ira de nuestro padre y, quizás que cosas podría hacer contigo. Yato te ama, a ti y a ese niño, lo sé, y por eso no puedo permitir que Yato sufra tu perdida como lo hizo con Sakura. Así que ¿Vas abrir tus ojos a la verdad

Sus palabras, las actitudes de Yato, era para mantenerlos seguro del peligro, se había dejado manejar como un títere para evitar la furia de su padre, eso significaba una cosa: ella tanto el niño había estado siendo observados por aquel hombre misterioso, así que Nora solo había hecho el favor de sacarla de la mira...

Una sonrisa melancólica se formuló en sus labios: una dolorosa decisión tenía que tomar , para para mantener seguro a Yato, para hacer que él dejará de ser manipulado. —Tengo que mantenerme aquí por un tiempo.

—¿Um? Así que esa es tu decisión —dijo su abuela.

—Sí —respondió con decisión —quiero que la persona que amo no tenga que preocuparse tanto por mi y por Yukine, mis intenciones es que él pueda salir de su agujero sin miedo a perder algo, eso no significa que lo vaya a dejar solo, yo lo ayudaré por otros medios—

Solo había estado jugando, todos solo habíamos estado jugando a la casita feliz haciendo que nada pasaba, eso era mentira. Era verdad, Yato nunca podría ser feliz si no terminaba con aquella mentira, había que hacer algo...ella haría algo y no se rendiría. Pero necesitaba tiempo y apoyo.

No podía negar, tenía mucho miedo, porque su plan era arriesgado, había dos posibilidades: que Yato, al ver que no tenía nada que perder, decidiera desafiar a su padre o que él se envolviera en la locura.

La chica se acercó al niño para acariciar sus cabellos —Solo espera, nos volveremos a encontrar nuevamente, por favor, no caigas más, Yato —susurró.

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Suspiró —La he hecho de nuevo —se dijo a si mismo mientras traía algunas compras en sus manos. Sabía perfectamente que comprar algunos comestibles y flores no lo perdonarían por haberse desaparecido en la mañana. Lo único que suplicaba era que su amado y su hijo aún estuvieran dormidos y que no hubieran notado su ausencia en la madrugada. Pero realmente no tenía de otra.

Por su altanería, por tratar de desafiar a su padre su hermana había pagado las consecuencias y tenía que ir a rescatarla, como siempre, la única forma de calmar la ira de su padre era cumplir con sus trabajos, pero este en especial había sido más desagradable.

—Maldición, ¿De verdad ella me trata a mi de descuidado? Este horrible olor no se desprende de mí —susurró él con cierto odio en sus palabras junto con desagrado. —por lo menos se que ahora padre estará tranquilo un tiempo, esperó...

El chico suspiró, eran las nueve de la mañana, realmente no tenía muchas esperanzas de que la chica siguiera durmiendo, así que trató de formular la escusa que fuera más creíble mientras en su cabeza la palabra "perdóname" estaba presente. Pero tenía que mantenerla segura de cualquier peligro, aunque odiara mentirle, aunque quisiera decirle la verdad, no podía exponerla a todo esto.

Cuando entró al departamento un extraño frío lo invadió junto con una sensación de soledad extrema, el lugar estaba oscuro y solo quedaban resto de la pequeña fiesta de cumpleaños que había ocurrido el día anterior.

El chico sonrió y negó suavemente con su cabeza —No. Este departamento ya no es solitario, solo son imaginaciones mías.

Dejó sus compras en una mesa y comenzó a abrir las cortinas para iluminar el lugar, no había mayor ruido que él moviéndose y sentía que había más desorden de lo recordado, como si hubieran movido cosas de manera errática.

—Definitivamente, estoy más paranoico de lo normal, voy a ver, deben estar en la alcoba—Caminó suavemente hasta su habitación, pero sentía que una gran ansiedad comenzaba a crecer a cada paso que daba.

Algo estaba mal. Algo estaba muy mal ¿Qué era? Había pasado algo en su casa.

La puerta de la habitación estaba abierta y solo pudo notar la oscuridad del lugar por encontrarse las cortinas cerras impidiendo que la luz del sol entrara al lugar. Frío, estaba malditamente frío. En la vivienda nadie se encontraba.

Respiro hondo y entró con temor. El lugar estaba revuelto, los cajones donde debería encontrarse ropa de su hijo estaban abiertos y estaban esparcidos por el lugar.

—¿Hiyori?

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Hola, hola! -huyen antes de recibir los tomates-

Se que me quieren matar, una por el retraso y otra por dejar nuevamente el capítulo así. Muchos me han escrito diciendo "¿Hiyori no lo dejara, cierto?" ;w; lo siento...la respuesta era sí.

pero miren, ella si, al principio lo dejo por miedo, un impulso que el humano tiene por shock, el huir es lo más natural de todos, después viene el razonar, junto con eso, Yato respresenta todo lo contrario a Hiyori, quién en su vida solamente conocía lo que era "correcto" y su visión era salvar vidas, no matarlas . Hice que Hiyori razonará con lo que estaba pasando y había que hacer que Yato tomará una decisión, si su gran miedo para decidir era Hiyori y Yukine, entonces...

Bueno, ahora se viene lo chido, Hiyori badass salvando a su amado 8-) o si, porque ella es the real waifu que salva a su dios c: así que no me maten, no los estoy separando del todo xDD 33 ehh realmente no tengo más que decir, mis excusas por mi retraso siempre son las mismas, ya saben la U no me deja tranquila y este mes he estado presentado uno tras otro ensayos para mis exámenes finales, así que, en el momento que me quería sentar a escribir ya estaba tan seca, no deseaba ver nuevamente el computador así que terminaba lanzándolo lejos XDD pero ahora solo me falta un examen y ¡vacaciones! siii...

Me dedicare en las vacaciones a corregir errores (horrores) ortográficos de los capítulos y ver si hago las portadas más bomitas (si, bomitas) xd y... bueno...que más les puedo decir, ¡ya no nos queda muchos capítulos! ;w; no we...si me preguntan que pasará...ni la mayor idea xDD es decir, si tengo una idea (tal vez no sea la mejor *cof* cof* spoiler) pero veamos que sucede a la medida que escribo, antes tenía un cuaderno donde tenía todas mis ideas escritas, ni idea donde lo deje, lo voy a buscar...

Yeih! eso sería, ¡nos vemos espero que pronto! muchos besos y abrazos. perdón si hay errores ortográficos, los voy corrigiendo pasito a pasito uwu, siempre termino leyendo los capítulos nuevamente y me golpeo y terminó escribiendo notas aparte (corregir esto asdh)

ya ahora si, besitos y cuidense amores