Como era de esperarse, aquel día el tren llegó puntual a la misma hora de siempre, donde varios de los pasajeros ansioso se bajaron llegando a su lugar de destino. Era un día frío, todo el lugar estaba con varias decoraciones luminosas de colores y alegres panfletos que daban vida a la ciudad donde ella había huido hace cerca de tres semanas. Se bajo del tren y miró a sus alrededores sigilosamente, apreció la decoración que daba a entender que la festividad de navidad sería en tan solo unos días, sin embargo, trató de no darle importancia a su malestar, ahora tenía que concentrarse en una cosa muy importante.

Comenzó su caminata por la ciudad, tenía que ser rápida, buscar la mayor información posible y volver nuevamente a la casa de su abuela donde la estaban esperando. Suspiró recordando la última charla que tuvo con su familia antes de tomar el tren y dejar atrás al pequeño bebé que tenía a su cuidado.

—Necesito volver a la ciudad, tengo que resolver algunos asuntos importantes —

Recordaba sus firmes palabras ante su hermano, quien, en ese mismo instante, se encontraba embobado jugando con el pequeño niño de rubios cabellos que reía alegre al ser mimado. Masaomi dejó de mirar al niño para prestar atención a su hermana, hizo una expresión de tristeza antes de hablar:

—¿Vas a volver ya? Pensé que te ibas a quedar a las fiestas de fin de año. Bueno, no se le puede hacer mucho, tú y este pequeño necesitan volver nuevamente a su rutina ¿no? Lo importante es que se ve que te sientes mucho mejor que desde que llegaste aquí—Dijo él.

Hiyori negó suavemente con su cabeza antes de explicarse mejor lo que quería decir:

—Necesito que me hagas un favor hermano —habló mientras se sentaba a un lado del hombre y del pequeño niño que, al ver que su madre se había sentado, no perdió la oportunidad en acercarse a ella y jugar cerca de sus piernas — Tengo que volver a la ciudad, pero no puedo llevarme a Yukine conmigo.

Hubo unos segundos de silencio, la cara del joven mostraba al principio asombro y luego confusión —¿por qué no puedes llevarte al niño, Hiyori? ¡No puedes irte y dejarlo abandonado aquí! ¡No permitiré eso!

—¡Me malinterpretas! No pienso dejar a Yukine abandonado, prefiero morir antes que eso. Solo que...tengo que resolver unos asuntos con el padre de Yukine y no quiero andar exponiendo al niño a estas temperaturas y posibles peligros.

Masaomi la miró unos minutos, en los días que habían pasado juntos ella le había explicado varias cosas, por ejemplo, como es que el niño había entrado a su vida, siendo él abandonado por su madre biológica al no poder proporcionarle una vida digna y segura, como el padre adoptivo de la criatura se había decidido en hacerse cargo y del como Hiyori, quien al parecer era vecina de aquel hombre, se había decidido en ayudarle en la crianza del pequeño.

También le había explicado, que ambos tuvieron complicaciones al principio criando a Yukine, para empezar, ninguno de los dos tenía experiencia de bebés y, junto con eso, el mal estado de salud que había llegado el pequeño a sus brazos. Con aquello, Hiyori le había dicho que Yato, el hombre quién tomo el rol del padre ante el niño, era un extranjero que no tenía todos sus documentos legales y por aquella razón Hiyori, para poder salvar al niño de una grave neumonía que había padecido, lo decidió escribir a su nombre haciéndolo pasar por hijo suyo.

Pero, a pesar de todo lo que ella le había dicho aún había varios vacíos en su relato, todavía no le había explicado del todo del porque quiso irse de la ciudad y llevarse al niño, y del por qué el padre no se había tratado de comunicarse con ella. Aún todo se le hacía sospechoso y, pensar en el hecho de que su hermana se iba a ir a juntar con aquel hombre le daba una sensación de intranquilidad y se le formaba un gran nudo en la garganta, tenía un extraño presentimiento de todo aquello y temía por la vida de su hermana, aunque le sonará exagerado. Prefería ser mil veces considerado un sobreprotector con su pequeña hermanita antes de lamentarse por no haberla protegido como se debía.

—¿Masaomi? —habló Hiyori

—No me gusta la idea que te vayas a la ciudad tú sola para ir a verte con ese hombre, Hiyori. Aunque me hayas dicho que él es una buena persona, no me gusta, no puedo estar contigo en esto, prefiero ir contigo y asegurarme que estarás bien. —dijo él firme. Hiyori comenzó a sudar mientras miraba a su hermano, no podía permitir que él la acompañara, tenía que hacer esto sola, mientras más gente hubiera más peligro habría que el padre de Yato la descubriera y todo su plan se fuera por la borda.

—Masaomi —replicó ella mientras se acercaba más a su hermano—Se que quieres protegerme, como el buen hermano mayor que eres, pero, por favor, necesito hacer esto sola, es importante para mí. —miró al hombre con una sonrisa—te prometo que estaré bien, volveré aquí lo más pronto posible, no pienso dejar mucho tiempo a Yukine. Por favor, te lo pido ¿ podrías cuidar a Yukine por mi tan solo unos días? Me encantaría poder llevarlo, pero, antes tengo que pensar en su bienestar y ponerme en un rol de madre, llevarlo de un lado a otro no es nada bueno para él.

Masaomi miró a su hermana fijamente, en sus ojos había una decisión que jamás había visto antes en ella, de un momento a otro se percató, ya no era su pequeña hermanita quien estaba frente suyo, ya no era la niña quien le pedía dormir con él y quien siempre iba a esconderse a sus piernas cuando tenía miedo. De un momento a otro sin que él se diera cuenta, Hiyori se había vuelto en una hermosa mujer segura e independiente, alguien quien era capaz de luchar por sus sueños.

Él sonrió y se lamentó por no haber podido estar en aquellos momentos en que ella dejó de ser una pequeña niña, luego miró al bebé quien jugaba al lado de la protección de su madre, quien increíblemente era su hermana. —Te he protegido siempre, Hiyori y lo seguiré haciendo hasta el final de mis días —comenzó a hablar él—pero ahora, no solamente tengo que velar por ti, si no que también por mi pequeño sobrino...

—Masaomi...

—Te has vuelto bastante madura a pesar de ser aun muy joven, si dices que esto lo tienes que hacer tú sola, está bien, te apoyaré totalmente en tus decisiones. Te prometo que cuidare muy bien de mi sobrino hasta que tu vuelvas.

Hiyori sonrió y abrazó a su hermano mientras le daba las gracias. —No te preocupes—dijo ella—volveré pronto y si tengo suerte, todo volverá a estar bien.

—Lo esperó—Habló —¡Tengo que conocer a ese hombre si o si! —Hiyori río por lo último dicho.

—Te lo prometo que lo conocerás.

—Necesito que me llames cuando estés en la ciudad y me digas que esta todo bien ¿si? Si tienes alguno problema, llámame e iré corriendo donde estés a buscarte ¿me lo prometes?

—Te lo prometo

Ahora que estaba en la ciudad, se sentía todo tan solitario, cuando había llegado la primera vez estaba tan feliz en entrar a la universidad y comenzar su vida siendo independiente. Jamás se había dado cuenta de la soledad que se podía sentir en aquel infame capital.

—Tengo que hacerlo rápido, no puedo permitir que me vean aquí ¿Dónde puedo comenzar a buscar? Diablos, Yato jamás me comentó como era su padre —Miró a todos lados para seguir caminando, una pequeña idea se le cruzo en la mente —A esta hora, Yato debería estar en su trabajo, él debe tener pistas en su departamento, tengo que ir ahí. Sin pensarlo mucho, fue lo más rápido posible al distrito de departamentos donde estaba su hogar y el de Yato.

No podía negarlo, se encontraba paranoica, miraba a todos lados esperando que nadie la reconociera, todo fallaría si alguien anduviera cerca y la reconociera. Pero no hubo ningún problema; apenas pudo, entró al recinto y tomo el ascensor para ir al piso donde estaban sus respectivos hogares. Respiro hondo, había logrado una cosa sin problema, eso estaba bien.

—Ahora, tengo las llaves necesito entrar al departamento de Yato, espero que no este en casa todavía—El ascensor paró y abrió las puertas, ella salió de aquel aparato para seguir caminando y llegar hasta la puerta del departamento, sacó la llave de su bolsillo y la hizo girar lentamente para evitar hacer ruido. Al momento de estar un poco abierta, asomo suavemente su cabeza para inspeccionar que no hubiera nadie en el lugar.

Estaba vacío y muy oscuro, también, el hecho de que afuera hiciera un gran frío no ayudaba con el clima del lugar; estaba gélido, su cuerpo tirito, definitivamente no había nadie. Entró al lugar y cerró la puerta detrás suyo. Quedó un tanto extrañada, todo estaba oscuro y frío, el departamento parecía abandonado por bastante tiempo. Encendió las luces del lugar y pudo apreciar el verdadero estado del lugar: todo desordenado, lleno de polvo, como si un huracán hubiera pasado por el lugar y destrozó todo lo que estaba a su paso. Un gran nudo se formó en su garganta.

—Yato...—fue lo único que pudo susurrar mientras mil y un escenarios pasaban en su cabeza pensando lo peor. Definitivamente, él no había vuelto la lugar desde hace tiempo, tal vez, desde que se dio cuenta que ella se había marchado. Se sintió culpable, él definitivamente no se merecía esto —No...no debo arrepentirme, estoy aquí para ayudarlo, tengo que concentrarme en eso, en alguna parte debe tener aunque sea una pequeña información de su padre.

Comenzó a buscar por todo el desordenado lugar, agradeció el hecho de que Yato no tuviera muchas cosas, incluso se podía decir que Yukine tenía mas objetos que el pelinegro en el departamento. De un lado a otro iba buscando aunque fuera una leve pista sobre algo que la pudiera ayudar. En el living no había mucho, se encargó de recoger los objetos botados y dejarlos donde correspondía para que no se viera tan mal el lugar; luego, pasó a la siguiente habitación, realmente no era mucho, solamente una sala de estudio con varios libros guardado en los estante y uno que otro papel importante de su trabajo, reviso uno por uno, no había nada relevante. Luego, la siguiente y su última esperanza, la habitación del chico; esta se encontraba en peor estado que toda la casa, la mayor parte del lugar estaba destruida, las cortinas en el suelo, todos los muebles botados, ropa desparramada.

Tragó saliva, no quería imaginarse el infierno que debió haber pasado. Comenzó a recoger varias cosas mientras ordenaba rebuscaba por los lugares, no había mucho, fue al mueble de ropa donde guardo varias prendas de ropa, fue ahí, cuando su mano chocó con una pequeña caja de madera que estaba bien oculta al fondo del lugar; respiro profundo antes de armarse de valor y sacarla de ahí. La tomó con ambas manos y se sentó en el lecho para comenzar a revisarla.

Papeles, papeles con mucha información se encontraba ahí y alguno que otro pequeño objeto, parecían que era obsequios valiosos para él; su corazón se conmovió al ver que se encontraba un pequeño broche que ella le había regalo a Yato hace ya un tiempo atrás y, junto con eso, había fotos de ella y Yukine que él se había encargado de sacar.

—Así que esta cajita es tú pequeño cofre del tesoro—dijo con cariño mientras algunas lágrimas caían en su rostro. Trató de dejar aquellos detalles a un lado, tenía que volver a concentrarse, miró los papeles, algunos eran los papeles falsos que le habían creado a Yato, otros eran, al parecer, información de la empresa y, luego paró a uno que le llamó la atención al poseer la foto de una chica:

Tamano Ou, Desaparecida

Era el nombre de aquella mujer, no debería de tener más de quince años y por los rasgos que se podían apreciar en la foto un pequeño nudo en la garganta se le formó, estaba totalmente segura que esa chica era Sakura, la niña quien había estado con Yato y lo sacó de las garras de su padre. Miró las fotos unos minutos antes de seguir buscando:

—Prometo que haré todo lo posible por salvarlo, Sakura, tú hiciste el mayor trabajo, te lo agradezco, prometo que lo encontraré y todo esto parara —susurró a la foto para guardarla nuevamente en su lugar. No había nada más en aquella caja, solo preciosos recuerdos importante del chico, así que, con suma delicadeza devolvió el objeto a donde pertenecía para seguir con su búsqueda.

Tal vez estuvo horas o tan solo algunos minutos, la percepción del tiempo ya la había perdido hace un buen rato, suspiro.

—Entonces realmente no hay nada que pueda serme útil —sintió decepción, no podía rendirse, así como así. Se sentó en el suelo unos minutos, estaba agotada de tanto mover cosas, la habitación por lo menos había quedado decente, era la único que le daba un toque de tranquilidad. Dejó su cabeza descansar unos minutos en el piso, fue ahí cuando su vista se enfocó en unos pequeños zapatitos que estaban debajo de la cama del lugar. —¿Umm? Estos son de Yukine, son bastante pequeño—estiró su cuerpo lo más que pudo para alcanzarlo debajo de la cama—No los alcanzó, tengo que ver si puedo entrar —agradeció el hecho de que su cuerpo fuera lo suficientemente pequeño como para poder meterse debajo de la cama, al momento de tomarlo, se percato de un extraño sobre ocultó entre las tablas y el colchón de la cama —¿Eh?

Con la mano que tenía libre, alcanzó el sobre que estaba escondido en aquel lugar, lo miró unos segundos para luego un escalofrío la recorriera:

Para Yaboku

Era lo único escrito ahí. Salió debajo de la cama y nuevamente se sentó en el piso. Se quedó perpleja, esta era su última oportunidad de obtener una pista en la casa de Yato. Solo esperaba tener suerte.

Abrió el sobre y al sacar el contenido de esta se quedó congelada por varios minutos sudando en frío.

—Esta...esta soy yo—apenas pudo hablar. Claro, ¿Cómo no estar en tal estado de shock? En el sobre había varias fotografías de ella sacadas de manera oculta: estando en la universidad con sus amigas, paseando con el parque con Yukine y muchas más haciendo ella su vida habitual. Se tapó la boca con una de sus manos —¿Qué es todo esto? ¿Por qué? —Reviso cada una de ellas, hasta que paró en una donde se encontraba ella sosteniendo a Yukine en sus brazos, atrás, había claras palabras de amenazas contra Yato.

"Has pasado momentos muy preciosos, has formado una familia muy bella, pero sabes que es solo una ilusión, vuelve a casa Yaboku, sabes que no me gusta seguir esperando y sería una lástima que algo malo le pasará aquella chica junto al pequeño...Te estaré esperando, ven aquí"

Seguido de aquellas palabras había una dirección. Se mantuvo en silencio y no despegaba su vista de la fotografía.

—Tengo que ir —dijo firme mientras se levantaba del piso y tomaba sus pertenencias para comenzar a salir del lugar —Esta es una preciada pista, tengo que llevar todo esto como evidencia de extorsión, oh Yato ¿Por qué? ¿Cuánto miedo has de haber sentido todo este tiempo? Quizás por cuanto has recibido cada una de estas fotos sabiendo que alguien estaba detrás de mí. —se lamentó —Tengo que encontrarlo, tengo que alivianar un poco su carga y decirle que estoy bien.

Salió del lugar; tenía que buscar al pelinegro a como de lugar, así que, fue al primer lugar donde esperaba que supieran donde se encontraba, con la persona quien confiaba profundamente.

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No podía negar, era verdad que ella ya estaba acostumbrada a caminar por lugares espantosos y de muy baja reputación, sin embargo, aquello no significaba que le alegraba a estar ahí. Era en los lugares considerados prohibidos de la ciudad, donde la gente más peligrosa se encontraba y no existe una autoridad que los pudiera controlar; esta era la prueba misma que realmente no existe la verdadera justicia y aquellos que no pudieran costearla jamás la tendrían.

Trataba de buscar por varios lugares alguna pista de su hermano, tenía la esperanza que estuviera cerca buscando el paradero de aquella mujer llamada Hiyori. No podía negarlo, se sentía culpable por haber provocado aquella reacción en él y que enseguida pensará que padre le había hecho la misma estrategia que hizo con Sakura a Hiyori.

La verdadera culpable era ella, pero no podía lamentarse del todo, pues, también le había hecho un favor a la pareja, alejar a la chica era lo mejor para todos, así evitaría que padre hiciera algo cruel con ella y Yato sufriera más de la cuenta, pero...no esperaba una tan exagerada respuesta al ver que esa mujer se encontraba desaparecida, quizás donde se hubiera ocultado con el niño.

Todavía recordaba perfecto su rostro iracundo contra su padre y, peor, contra ella.

"¡No lo permitiré! ¡Esto se acaba aquí, había hecho todo lo que me pediste a cambio que dejarás a mi familia en paz! ¡Y mira, ya no seré más tu maldita marioneta!" Había gritado el pelinegro contra su padre mientras salía de la habitación, ella salió detrás de él y tiró de su brazo para evitar que se fuera. Aquello provocó que él tuviera una mala reacción y la apartará de manera brusca provocando que cayera.

Su rostro cambio de ira a preocupación al ver que ella había caído, sin embargo, miró a otro lado y simplemente replicó "No esperes que también tenga compasión contigo, Nora, tú también eres culpable...¡Hiyori y Yukine no tenían ninguna maldita culpa!" Gritó lo último.

Nora tragó saliva, decidió callar todo.

"Esta es la última vez que nos vemos, no me busques más, jamás volveré"

"¿Qué es lo que harás?" había preguntado.

"Buscaré a mi familia hasta en el último rincón de este planeta"

Se fue. Aquí estaba ella, buscándolo en aquellos lares oscuros.

—Maldición Yato— susurró ella —eres el hermano menor más problemático que alguien podría tener.

—¡Oh! ¿Pero si no es un pajarillo nuevo lo que veo? —una voz grave la hizo parar y girar, suspiro, lo que le faltaba, un montón de "simios" sedientos de lujuria detrás de ella.

Sonrió —Escuchen malditos animales, yo no soy un pajarito nuevo aquí, en este lugar yo soy la jefa, así que será mejor que mantengas tus sucias manos lejos de mí si no quieres consecuencias, anda a buscarte a otra víctima lejos de aquí. Que no tengo ni tiempo ni ganas de jugar con una escoria tan baja como tú. —fueron sus palabras dichas en un tono tan calmado que hicieron que los hombres quedarán un tanto atónitos por aquello.

—¿Si preciosura? ¿Qué daño nos haría una muñequita de porcelana tan frágil de romper? Veamos cuanto puedes hacer conmigo —Ella puso su mano haciendo un claro gesto que parara de acercarse.

—¿Oh? ¿Tú crees que yo me mancharía mis manos con un ser como ustedes? Por favor, ese es el trabajo de otras personas, cariño, yo tengo más estatus que deshacerme de gente como ustedes, yo me dedicó a las grandes cabezas. Mira a tu alrededor, mis hombres se ocupan de personas como ustedes. —Hizo un gesto para que miraran el lugar—miles de ojos están encima ¿No les dije que soy la jefa de estos lugares? —sonrió—Será mejor que me dejen tranquila, ¡Largo! —gritó lo último para seguir con su búsqueda.

Aquello hizo enfurecer a los hombres, que, al ver que se encontraban de espaldas decidieron atacar.

—¿¡Dónde crees que vas!? —Ella se giró para nuevamente enfrentar a aquella gente, pero antes de dar una palabra el ensordecedor ruido de un disparo los alerto a todos.

—¿Por qué no mejor dejan a la señorita en paz? ¡Largo de aquí!

Los presentes miraron con enojo a la persona quién se había dignado a dar un disparo al aire, sin embargo, al percatarse de su uniforme huyeron despavoridos.

—¡Mierda es un policía!

—¿Qué hace uno de esos acá? ¡Agh! Mejor vayámonos

—No vales lo suficientemente la pena preciosura —todos huyeron, excepto ella quien miró curiosa a su supuesto "salvador"

Suspiro, lo había visto antes y no podía negar que aquello hacía que estuviera inquieta, pero decidió mostrar ignorancia, después de todo, aquella vez no la había visto era imposible que la reconociera.

—Es raro que un policía este en estos lugares —dijo ella para darle la espalda al hombre — No era necesario que hicieras aquello, acabas de espantar a toda la gente del lugar y solo me ocasionaste un problema.

—Bueno —habló el hombre—con un simple gracias me bastaba.

—Es tu trabajo, no tengo que agradecerte porque hagas tu trabajo —dijo ella sin ganas.

El hombre hizo una pequeña expresión de gracia —¿Qué es lo que hace alguien como tú aquí? ¿Acaso no sabes que estos barrios de la ciudad son peligrosos? No tienes cara de ser de acá.

—No tengo porque responderle eso a un policía, te aseguró que estos barrios no serían peligrosos si la gente como tú hiciera bien su trabajo y no se dejara manipular por las cabezas corruptas —dijo ella—ahora, si me disculpa señor policía, tengo cosas que hacer.

—Espera —él se acercó y la detuvo sosteniéndola suavemente en el brazo —No me sentiría bien si te dejo andar aquí sola sabiendo que te pueden volver acosar tipos como aquellos.

Nora suspiró y sonrió irónicamente al hombre de largos cabellos negros quien la retenía de su brazo —No eres de mi tipo querido policía, además, te puede dar miedo a los lugares adonde pretendo ir...si estás tú aquí y no se ve rastros de más gente que te acompañe ¿No será muy peligroso para ti? Generalmente a la gente como tú no le gusta arriesgar su vida de más si no tienen dinero de por medio.

—Wuaho, eso suena a gran resentimiento. No te preocupes, estoy aquí por mi propia voluntad y no como policía, simplemente, ocupo este uniforme para espantar a los demás en mis horas libres. Déjame presentarme, mi nombre es Takemikazuchi ¿Y tú?

La chica se mantuvo en silencio unos segundos pensando si era correcto confiar en aquel hombre, sin embargo, sabía muy bien que realmente ninguno de los hombres de padre la estaba acompañando a buscar a su hermano; ella estaba haciendo todo esto por su cuenta y realmente no tenía ganas de ensuciarse las manos si nuevamente alguien se atrevía a atacarla. Aquel hombre era una buena compañía para utilizarlo y salir viva de aquel lugar.

—Me llamó Nora, señor policía ¿Puedo saber cuáles son sus planes que anda por aquí en su horario fuera de servicio?

—Estoy buscando por mi cuenta a un hombre desaparecido, me han dicho que podría estar por aquellos lugares así que espero que te sirva esa información.

—Qué casualidad, yo también estoy buscando a alguien.

—¿Entonces? ¿Está bien que estemos juntos?

Nora hizo una pequeña sonrisa. —Es estúpido, pero...vamos.

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.

.

Kofuku se encontraba doblando las prendas secas en aquel minuto; suspiro por milésima vez en el día. El ambiente del lugar era frío y muy gris, a pesar de que el lugar tenía varias decoraciones que trataban de poner alegría por las próximas fiestas que iban a comenzar, ella se sentía desdichada. Las personas quienes eran sus amigos se encontraban desaparecidas y no sabía si estaban sufriendo o si estaban bien y aquello le ocasionaba un gran dolor en su alma y aunque su marido tratara de animarla de todas las formas era imposible.

Necesitaba hacer algo ante eso, miró el cielo unos minutos y recordaba toda la conversación que había tenido hace unas semanas atrás con la empresa:

—¿Por qué me han mandado a llamar? —La voz de Takemikazuchi sonaba molesta , todos los presentes lo miraron con cierta intranquilidad, ¿Cómo no? No era fácil lo que iban a contarle en aquellos minutos y nadie podía negarlo, se encontraban aterrados por lo que podía pensar aquel hombre. —A pesar de que tengo acciones invertidas en la empresa no significa que tengo tiempo para formar partes de juntas del lugar, no me hagan perder mi tiempo—Dijo él.

—Takemi —dijo Ebisu mientras miraba al hombre quien era su sobrino, respiro hondo y lo invito a sentarse en una de las sillas, el nombrado tan solo quedo mirando unos segundos el puesto para luego, de mala gana, decidiera sentarse. —Verás, no te hemos mandado a llamar como socio de la empresa, esto es, algo externo del lugar y las personas quienes trabajan aquí.

Aquello nombrado hizo que la expresión de enojo de Takemi se suavizará y ahora mirara curioso, si no era para hablar de la empresa ¿De que podía ser? Todos tenían una expresión de muerte en sus rostros.

—¿Entonces?—preguntó él.

—Señor Takemikazuchi —ahora Bishamon se interponía en la conversación —Lo hemos mandado a llamar por su trabajo jefe del departamento de crímenes de la ciudad. Todos los que estamos aquí necesitamos contratar sus servicios de manera anónima y en completo silencio.

—¿Qué? ¿Mis servicios? ¡Aquí no soy nada investigador ni policía privado! No puedo aceptar aquello, si necesitan algo así, pueden contar con varios investigadores que esté hombre —señaló a Ebisu—Tiene bajo su trabajo.

—Lo hemos mandado a llamar porque tiene que ver con los múltiples casos de asesinatos que usted ha estado al pendiente estos últimos meses —Habló ahora Kazuma mientras miraba al hombre de largos cabellos negros —Todos aquí hemos decidido que esto le podría interesar y, por aquello, nos estamos arriesgando en pedir que nos ayude.

Takemikazuchi miró con dudas y cierta inquietud ¿Acaso la empresa estaba involucrada en esto? ¡Aquello sería terrible! Su nombre estaría manchado por estar puesto su apellido como accionistas de la empresa, tragó saliva.

—No entiendo que tiene que ver la empresa con los casos de asesinatos que estan ocurriendo. ¡Ebisu! No me digas que has estado cometiendo estos crímenes, después de todo, las personas que han muerto eran gente importante y con muchos recursos y acciones en diversas empresas. Si este negocio esta manchado con eso...

—¡La empresa no tiene nada que ver! —Exclamó Bishamon—Esta empresa no esta involucrada en ninguno de los asesinatos, solo...escúchenos. La razón por la que lo hemos mandado a llamar es porque nosotros conocemos al sicario detrás de los asesinatos.

Los ojos de Takemikazuchi se abrieron sorprendidos e hizo un gesto con su boca de la misma sorpresa —¿Por qué ustedes conocerían a la persona que ha estado cometiendo los crímenes?

Todos los presentes se miraron entre ellos, era ahora para contar la verdad y esperaban que el hombre lo comprendiera, así como ellos lo entendían a la perfección.

—Porque...él se encontraba bajo nuestra protección por mucho tiempo—Respondió Kazuma mientras miraba al policía. —La persona quien estaba cometiendo los crímenes, ha sido protegido nuestro por una razón y necesito que la escuché con cuidado antes que haga algo.

—¿¡Como que bajo su cuidado...!?

—¡Takemi! ¡Escucha! —gritó Ebisu no dejando de hablar al nombrado—La persona quien ha estado cometiendo los crímenes lo ha hecho porque se encontraba extorsionado, si no lo hacía, el verdadero asesino y creador de todo esto podría hacerle daño a él y a su familia. Por eso, él tuvo que hacer lo que estaba haciendo, no era su voluntad, estaba obligado.

Takemi bajo la mirada ¿Obligado? Los recuerdos de aquella vez que lo enfrentó volvieron a su memoria, eso tendría sentido, tendría explicación de porque aquella noche ese hombre ni siquiera se había molestado en hacerles daño, lo único que hizo fue empujarlos para que no se metieran en su camino, pero jamás mostró intención de matarlos y eso era muy raro y peligroso para un asesino.

—Si fuera así ¿Por qué no denuncio en vez de cometer los crímenes? —preguntó —Que este extorsionado no justifica del todo, se le puede bajar los años de cárcel, pero no lo libra...

—Porqué él...mira, es un tanto difícil de explicar, la persona quien ha cometido los crímenes, tú la conoces —Dijo Ebisu

—¿Sí?

—¿Recuerdas a Yato?

Takemi mantuvo silencio ¿Ese hombre? ¿¡De verdad era él!? ¡Imposible! Lo había visto varias veces, recordaba que siempre estaba haciendo payasadas a la gente de la empresa y estaba riendo de un lado a otro como un idiota, sin embargo, sabía que se le perdonaba porque al parecer era un genio en su trabajo. Solo una vez se le dio la oportunidad de haber conversado con él y fue para darle una noticia desagradable, se le veía muy afectado y mal, en su cabeza ni siquiera podría ocurrirse que aquel chico era la persona quien estaba buscando.

—¿Es una broma que es él cierto? —apenas pudo hablar —Díganme que no es él, que no lo puedo creer.

—El padre de Yato fue la persona quién ha hecho todo esto y para lograrlo crío a sus hijos como "máquinas de matar" por así decirlo; jamás le enseño otra cosa aparte de ese mundo, por eso, él no podía denunciar extorsión o algo así, Yato realmente no existe en ninguno de los sistemas legales, porque jamás le dieron la oportunidad para unirse y, si se atrevía hacerlo, lo más probable es que lo hubiera encerrado por los actos que su padre lo obligaba hacer. —Habló por primera vez Kofuku mientras miraba un punto fijo en la pared y lágrimas en sus ojos se formaban—¡Por eso! ¡Él jamás quiso hacerle daño a nadie! ¡Pero no tenía de otra! ¡Tenía que sobrevivir de uno u otra forma desde que él era un pequeño niño! Yo lo conocí cuando era adolescente, ni siquiera sabia leer o escribir, era como un bebé recién conociendo el mundo de verdad, no conocía que era el bien o el mal ¡Lo único que aquel hombre quien se hace llamar su padre le enseño fue a matar! ¡Y él lo hacia inocentemente porque jamás pensó que estaba mal, porque no había otra cosa para él!

Takemi estaba sorprendido, era mucha información en su cabeza, si eso era verdad ¿Cómo se supone que se podría proceder? Un hombre que fue criado para solo matar, que no le enseñaron lo que era correcto, no era algo que estuviera escrito en las leyes para saber como condenarlo.

—Por aquello, ¿Ustedes lo protegieron? ¿Ustedes lo protegieron de su padre escondiéndolo en la empresa? —habló Takemi.

Todos asintieron —Lo conocimos por casualidades de la vida —Dijo Bishamon—Era un chico al principio tímido, quien se esforzó para poder salir de los brazos de su padre y poder hacerse una vida normal.

—Nosotros lo conocimos porque nos salvó la vida hace un tiempo—Dijo Kofuku mientras sostenía la mano de su marido.

—Y yo, salvó a mi familia de morir en un incendio y es algo que estoy completamente agradecido—Habló Kazuma—Por eso, nosotros somos prueba viviente que Yato es una buena persona y que él solo ha estado actuando para proteger a los que quería, sin embargo, su padre ha sido más fuerte y ahora...

—Yato se encuentra desaparecido junto con Hiyori Iki y Yukine Iki, quienes son su familia y tememos que el padre haya sido el culpable de todo aquello. Si no detenemos a ese hombre, Yato va a seguir haciendo lo que esta haciendo como una marioneta, por eso, te pedimos por favor Takemi, tú eres la única persona con la cual podemos confiar, nos estamos arriesgando de una horrible forma en meter a las autoridades en esto, pero es la única manera de verdad para salvar a nuestro amigo y a su familia —Hablo Ebisu.—Te pedimos todos que ayudes a Yato en esto...

Kofuku suspiro y las ganas de llorar nuevamente la comenzaron a atormentar, de aquel día lo único que había dicho Takemi era que iba a buscar a Yato y de ahí vería que tan inocente o impune podría salir del caso. Pero había pocas posibilidades, lo más probable es que lo condenaran igualmente.

—¿Nuevamente estas pensando en ellos, amor? —Daikoku la sacó de sus pensamientos, ella giró su cabeza para mirar a su esposo y darle una sonrisa.

—Los extraño, la casa se siente vacía sin ellos aquí, estaba tan acostumbrada a tener al pequeño Yukine con nosotros y...pensar que algo malo le pasó aquel hermoso niño, me duele el alma en tan solo pensarlo —Dijo ella mientras se acercaba para abrazar al hombre. Él, sabiendo sus intenciones se acercó a su mujer y la consoló entre sus brazos.

—Los encontraran, estoy seguro, Yato no permitiría que nada malo le pase ni a Hiyori ni mucho menos a Yukine, tenemos que confiar en ellos.

Kofuku quedó en silencio para ocultar su rostro en el pecho de su esposo. Se quedaron ahí, abrazados, unos buenos minutos.

—Amor—Daikoku interrumpió el abrazó —Todavía tengo algunas cosas que hacer afuera ¿Te gustaría que te comprara algo dulce? ¡Para que aquellos ánimos se mejoren un poco!

Kofuku sonrió y le dio un beso —Muchas gracias, amor, ve con cuidado.

El nombrado asintió para luego salir de la vivienda.

—Será mejor que yo también me ponga a trabajar—Dijo ella, sin embargo, sus intentos de volver a lo que estaba haciendo se vieron frustrados al sentir el timbre del lugar sonar. —¿Umm? Debe ser las cajas de bebidas que encargo Daikoku ¡Ya voy! —gritó para ir corriendo a abrir la puerta principal del hogar. Se ordenó un poco sus cabellos para abrir:

—¡Kofuku!

La nombrada quedó de piedra al ver a la chica quien estaba enfrente suyo, al principio, no supo como reaccionar, se mordió los labios para evitar que las lágrimas comenzaran a correr por sus mejillas, pero era inevitable, se lanzó a los brazos de la mujer mientras lloraba y susurraba con alegría:

—¡Hiyori, Hiyori, Hiyori! ¡Gracias, gracias a quien sea! Estas aquí

Hiyori sonrió y correspondió el abrazo

—Perdónenme por irme sin decirle a nadie, perdón por preocuparlos, pero tenía que hacerlo, era necesario. Lo siento Kofuku, realmente no tengo mucho tiempo y no puedo estar aquí.

—¿Qué pasa algo Hiyori? ¿Hay algo malo? —preguntó Kofuku mientras se separaba de la castaña y la miraba con preocupación.

Hiyori se mordió los labios, no quería involucrar a más gente en esto, por ahora, era algo que tenía que hacer sola para evitar más sospechas, ya era mucho riesgo andar merodeando por los lugares, el padre de Yato podría estar en cualquier lugar.

—Estoy buscando a Yato, necesito decirle que estoy viendo y Yukine también —dijo ella mientras miraba a Kofuku con determinación.

La chica quedó perpleja ante aquello —¿Yato no esta contigo? —pregunto preocupada —Oh no, eso no es bueno, eso no es nada bueno. ¡Todos esperábamos que él estuviera contigo!

—¿Qué? ¿pero...? ¿No lo han visto? ¿No saben nada de él?—dijo la castaña ahora preocupada, las cosas se volvían más complicada y se reprendió por aquello: era obvio que Yato no se iba a quedar con los brazos cruzados esperando, ¡por supuesto que iba a buscar por cielo, mar y tierra a su hijo! Fue una ingenua al pensar aquello, una fantasía bastante rosa. Una idea se cruzó por su cabeza y que la hizo ponerse nerviosa, en uno de sus bolsillos guardaba la foto con la amenaza que recibió Yato, tenía miedo de que él siguiera ahí.

—Hiyori...—La nombrada volvió abrazar a la mujer de cabellos rosas y le tomó las manos.

—No se preocupen, prometo que todo estará bien, Yukine esta seguro bastante lejos de aquí, ahora, voy a buscar a Yato, necesitó ayudarlo. Prometo que volveré pronto, así que...nos veremos.

—¡Espera! ¡No te vayas todavía! —Ya era muy tarde, la joven se había ido corriendo, escuchando los gritos de Kofuku detrás de ella.

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No fue muy difícil encontrar la dirección que estaba escrita en la foto, la miró varias veces para comprobar y se sorprendió que fuera un barrio bastante normal y bello, la dirección era una hermosa casa con un jardín bien cuidado y con cierto estilo tradicional japones. Tragó saliva, tenía los nervios aflore ¿Y por qué no decirlo? Estaba de verdad aterrada por lo que se podría encontrar. Pero necesitaba comprobar, que era ese lugar, de quién y si era posible que en aquella vivienda estaría Yato y, sobre todo, su padre.

Tragó saliva y se acercó lentamente hasta la entrada, donde había una placa con el número del lugar y el apellido de las personas dueñas de ese terreno.

—Kouto—susurró Hiyori al ver aquel apellido—Me suena ¿Dónde lo he escuchado? Estoy segura de que alguien tenía ese...

—¡Señorita Hiyori!

Un gritó conocido la hizo congelarse, se giró lentamente para ver a la persona que estaba ahí saludándola con una gran sonrisa.

—¡Esto no me lo esperaba! Que gran alegría en verla, espero que se encuentre mejor de su enfermedad.

—Profesor Fujisaki. —Susurró Hiyori mientras lo miraba y luego miraba la vivienda. —¿Usted vive por aquí?

El nombrado sonrió nuevamente y señalo la casa detrás de ella —Ese es mi hogar ¿Tiene un conocido cerca del barrio? O ¿Será que me vino a ver personalmente? Aunque eso sería raro, si esta aquí por guías, primero en mi casa no me llevó el trabajo y segundo le he pasado algunas guías a sus amigas, espero que se las hayan entregado.

Hiyori estaba perpleja, las cosas que su profesor le decía no tenían sentido ¿Pero que diablos estaba pasando? ¿Por qué la dirección sería la casa de él? Sería posible...no eso es imposible ¡Aquel hombre tenía una apariencia muy joven! ¡Era imposible que fuera el padre de Yato! No podía creerlo.

Se mordió los labios y trató de hablar como pudo —S-si...tengo un familiar...por estos lugares y...creo que ya me voy

—¡Ah! ¿Por qué no se queda un rato más? La invito a pasar a tomar algo a mi casa, tiene cara de todavía estar un tanto enferma ¡Se tiene que cuidar! Siendo un futuro médico debería saber muy bien aquello; muy pronto serán los exámenes y estando así no rendirá bien.

Hiyori lo quedó mirando mientras sus instintos le decía que tenía que correr, salir de ahí lo más pronto posible, no le gustaba nada de lo que estaba pasando, algunas piezas de sus rompecabezas se estaban uniendo, todas esas conversaciones incomodas con su profesor, que parecían como si él conociera perfectamente a Yato...tenía tanto sentido, la razón por la que Yato tenía tanto miedo, la persona más peligrosa siempre estuvo a su lado...

—Lo siento, me tengo que ir...

—Por favor insisto señorita Hiyori —Se interpuso en el camino de la chica haciendo que ella parara su caminata, lo miró al rostro, él tenía una sonrisa espeluznante bajo la mirada de ella.

—Por favor, profesor Fujisaki no se meta en mi camino—Dijo ella haciéndose a un lado para volver a caminar, sin embargo, su brazo fue agarrado por el hombre. Ella lo miró de nuevo al rostro para que luego, las palabras que el pronunciaría, la dejará helada y con todas las respuestas que necesitaba:

—Esa debería ser mi línea, ¿Podrías por favor no meterte en el camino de mi Yaboku?

—¿¡Eh!?

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Hola! Realmente me gustaría decir que tengo una buena excusa para el retraso pero realmente no XD solo pereza mía de sentarme a escribir, pero chan, aquí estamos de nuevo. No tengo mucho que decir al respecto, solo que espero que les haya gustado el capítulo uwu

Así que finalmente Hiyori supo quien era el padre de Yato, hojooo falta poco para que esto terminé ;w; we tristecito, pero no pienso abandonar el fandom no se preocupe, *momento publicitaria* he subido otra historia Yatori muajajaja (ay ;w; siendo honesta me da mucha vergüenza publicitarme, no sirvo para esto ;w; pero tengo que hacerlo (?) es mi deber como...como no sé solo eso xD)

Aquí esta el link (Espero que funcione, si no, pueden encontrarlo en mi super perfil) story/252700365-young-god-noragami-yatori

(¿Por qué Young god? Porque soy muy floja para pensar en títulos es la verdad)

Besos y nos leemos pronto 3 felices fiestas atrasadas