Fría, helada.

El frío finalmente le llega y ella parpadea desorientada.

Su bolsita tira de su cuerpo y lanza un pequeño grito.

—¡Marinette! —La bolsita dice, porque por supuesto que nada entra en la bolsita más que su celular.

No recuerda haber apretado el "aceptar" en una llamada, menos que su celular hubiera sonado.

Tiene que ser...

—Ahora no es tiempo, ¡di las palabras o yo entraré a los aretes a la fuerza y no te va a gustar!

—Tikki, motas, sí.

Ladybug la reemplaza y contempla con bronca al akuma a centímetros de distancia, más que nada para que no se vaya, puesto que ahora mismo no quiere nada más que retroceder en el tiempo, atrapar al akuma antes de que entre en la línea de visión de Adrien, y así evitar que ella sepa algo que no debería.

Demasiado complicado para una situación de revelación de identidades que no incluye la de Hawk Moth para que sea lo suficientemente importante, así que se tiene que conformar con liberar del mal a la mariposa, volver a su hogar, y enfrentar las consecuencias cuando venga Cat, lo abrace, lo mate, lo reviva y lo vuelva a abrazar antes de estar lista para escuchar su alternativa.

¿Sería posible que ambos siguieran juntos sin la intervención del señor Agreste y su egoísta objetivo de mantener su reputación perfecta a costa de la felicidad de su hijo?

Ladybug libera distraídamente el blanco insecto y decide que tiene tiempo de hacer otra parada antes de regresar a su casa y ver una película con sus presentes padres.