Adrien entra a la mansión y, acusadora, su mirada se posa en la siempre impasible Nathalie, que porta su celular en sus manos. El Agreste la desvía y procede a subir las escaleras, apenas preocupándose por la dificultad de movimiento en sus piernas o la sangre en su brazo izquierdo.
Quizá la cura de su Lady deshaga sus heridas: es algo que suele hacer si implica una diferencia de pocos minutos antes de la creación de un akuma. Tendría que preguntarle a Plagg porque finalmente confirmar eventos pasados traería posibles ventajas en casos tales como morir segundos antes de que la mariposa convenza a la víctima.
¡Plagg! Tendría que preguntarle, también, si no se lastimó cuando él se cayó.
Ahora, que llega a su habitación y escucha la voz de su padre llamarlo, Adrien decide que lo evitará así como él lo hace hasta que sea hora de visitar a su princesa.
Cierra la puerta de su cuarto, abre la chaqueta para que salga su kwami, se avienta sobre su cama e ignora las quejas de Plagg hasta que lo escucha volar hacia su delicioso camembert.
Se da la vuelta y, con una mano en el pecho y la otra perpendicular a su cuerpo, mira hacia arriba, ignorando los golpes en la puerta.
—¡Adrien!
Él cierra los ojos.
—Adrien...
—Hay más queso en la cocina, Plagg.
—Adrien.
—¿Hay algún akuma, miladi?
Dos segundos después, el Agreste se encuentra parado frente a su Lady, un nanosegundo antes de envolverla entre sus brazos y estrecharla con fuerza.
—Te dije que iría más tarde, princesa —susurra en su cuello.
—Creo que ahora mismo, gatito —comienza Ladybug, con su tono determinado que le saca suspiros a Chat noir—, tengo prisa por solucionar este problema.
—¿No confías en mi plan, bugaboo? —Adrien separa solo lo suficiente para que vea su sonrisa típica de su alterego.
—El mío es perfecto ahora —Ella limpia una lágrima que se asoma por las esquinas de sus verdes ojos—, y ni un segundo más tarde.
Acto seguido, la heroína se separa de Adrien y se dirige, no a la ventana, por donde entró cuando su gatito lloraba —algo que no le diría que vio—, sino a la puerta que conduce al pasillo de la mansión.
