Al llegar cerrar la puerta de la habitación de Adrien, la transformación de Ladybug cae al igual que ella.
Enseguida, Adrien la socorre, la envuelve entre sus brazos y distraídamente indica al kwami rojo dónde esconde algo de comida poco saludable pero de todos modos comida.
—¿Todo bien? ¿Qué pasó?
Adrien se encuentra en cuchillas, Marinette apenas pudiendo hallarse sentada y moviendo la cabeza. Ella se aferra a sus hombros y apoya su sien en uno de ellos.
—Lo va a pensar pero, ja, ja, lo dejé acorralado.
—¿Qué le dijiste? —La risa estrangulada de su lady lo saca solo un poco de su preocupación.
—Ladybug es una modelo a seguir, quizá incuestionable —La azabache sonríe—. Solo le aconsejé que te dejara de joder aún más la vida o le haría saber a los medios la situación.
—Mi princesa es tan inteligente.
—Hablando como Cat noir, ¿podrías llevarme a casa? —Marinette bosteza—: Hoy fue todo un estrés y solo quiero llegar y asegurarles a mis padres que estoy bien.
—¿Qué les vas a decir?
—Que tuve una larga charla con los Agreste y no me pudiste alcanzar con tu limosina porque terminé yéndome corriendo al parque. Me creerán porque realmente me sentía mal y solo me darán un té o algo antes de mandarme a la cama —terminó, confiada.
—Y si voy como Chat diré que te encontré y te llevé —Adrien se encoge de hombros con un suspiro de cansancio—, suena creíble.
—Acordate que como civiles se supone que no tenemos mucha autoridad o respeto, así que les tendré que decir que el asunto aún no está solucionado.
—Mensaje recibido, miladi. A veces olvido que tenés el disfraz cuando hacés esas cosas increíbles que también hacés como Marinette.
—Agg —Se queja para su desconcierto—, yo solo quiero dejar de mentir y manipular como Ladybug, como lo hice con tu padre.
Adrien tiene tantas ganas de decirle que ella no es una mentirosa, que no es una manipuladora... Sin embargo aquello sería negarla a ella como persona, ignorar su doble vida, su hipocresía, y no le haría ningún bien invisibilizar sus errores.
—Hey —comienza, titubeante, pasando una mano por su suelto cabello azabache—, ¿te puedo decir por qué sos la mejor planificando?
—Como quieras —replica, enojada en broma y de verdad al mismo tiempo.
—Mi plan, ¿entiendes?, el plan del asombroso Chat noir era escaparse.
—¿Esc...?
—Tan simple como eso —Se ríe—, y buscar un espacio, trabajo y comida hasta asentarme y ver a mis amigos y mi novia en un lugar poco conocido, perderme mi educación, soportar a un Plagg con síndrome de abstinencia y transformarme solo cuando sea necesario.
—Bueno, al menos el tuyo implicaba alejarse de Gabriel Agreste —señaló Marinette.
—El tuyoeslo suficientemente bueno... —Adrien resopla—, y quizá implica mentiras y manipulaciones pero es así como funciona... —Adrien toma una profunda inhalación y la suelta, simplemente calmándose.
»Hice bien en dejarte a solas con mi padre porque me conocía a mí mismo y sabía que estaría dividido entre evitar que lo extorsionaras o esperar a ver cómo actuaba él antes de hacer algo.
Marinette se toma su tiempo para pensar las cosas mientras Adrien la carga al estilo nupcial para llevarla a su cama.
—Así es cómo funciona el mundo —comenta, apenas reaccionando al sentir entre sus dedoslas sábanas de la cama de Adrien Agreste.
—Así parece —responde él, acostándose a su lado derecho y buscando a tientas su mano derecha.
—No quiero ser como Lila —bufa Marinette, dándole la espalda. Su gatito toca su hombro:
—No creo que ella sea tan mala como para lanzar amenazas, miladi.
—No estés tan seguro... —Se obliga a tropezar con sus palabras y callar su momentáneo balbuceo. Adrien le apreta el hombro y ella siente que se resiste a abrazarla.
—Otro día me contarás al respecto: es tarde —Entonces se aleja e incorpora de la cama—. ¡Plagg! Las garras.
—Avisa anteeeeees.—Una de las típicas palabras del kwami antes de que su portador se transforme: así de bien se llevan.
—Me permite, ¿su alteza?
Marinette inclina la cabeza en dirección a la frase del superhéroe y ve una mano a menos de un metro de distancia. Se sienta antes de aceptarla y seguirle el juego.
—Se lo permito, apuesto caballero.
