Este es el ultimo capitulo introductorio, aqui concluimos con la infancia y desarrollo de Tris. Asi como tambien incursionamos en la creacion de Derek.


Era un hecho de la facción sapiente el que cada erudito guardaba su caudal de secretos, ya sean debido a sus propias investigaciones o esa colección de libros que no se considerarían informativos, pero les resultaban interesantes. La familia Matthews, en cambio resguardaba tras las altas paredes blancas de su residencia mucho más, los secretos de la misma eran parte de la rutina diaria y aquellos resultaban más tórridos de los que cualquier miembro, Jeanine deseaba que su mayor secreto fuese la colección de libros fantásticos que guardaba para su hijo, en cambio comprendía que incluso la creación de Derek era parte de uno de los secretos mejor resguardados de su padre.

En tanto, la curiosidad de la facción con respecto a la familia en cuestión se centraba íntegramente en el paradero del padre de Derek, puesto que su madre apenas había cumplido quince años cuando quedó embarazada del niño. Aquel tema había horrorizado a los altos estándares de la facción, quienes en un intento de conseguir justicia para quien apenas era una niña en esos momentos se dirigieron a las autoridades pertinentes; Osadía había querido justicia, mientras que Sinceridad se vio atado de manos, argumentando que no podía meter sus narices en el asunto ya que no existió nunca una denuncia previa por parte de la familia involucrada. Todos parecieron dejar el caso en pausa, mientras la barriga de Jeanine seguía creciendo y su niñez era un escalón perteneciente a un pasado lejano, ella tuvo problemas durante el parto ya que no llego a dilatarse como era debido y su hijo de gran tamaño quería ver el mundo estuviese lista o no, estuvo tres días internada en el hospital ya que luego de sufrir un desgarro la dejaron en observación, al ser educada en casa la niña carecía de amigos, su madre había muerto un par de años atrás y siquiera su padre se apareció para visitarla, fue ayudada por las enfermeras para volver a su hogar, inocentemente todos creyeron que el Sr. Anthony Matthews se encontraba avergonzado del embarazo de su hija, nadie sabía lo que ocurría tras las puertas cerradas de esa casa. Anthony Matthews logro ser destacado como el mejor de su generación, hasta que su obsesión por la búsqueda de divergentes —Idea que se consideró tan irrisoria como lo fue en la antigüedad la búsqueda del eslabón perdido— fue mal vista, puesto que el hombre afirmaba que aquello era una situación que se podía lograr artificialmente, lo que implicaría la experimentación con embriones humanos, la curiosidad de Erudición conservaba líneas que no se permitirían atravesar por nada, por ello se vieron en la obligación de revocar todos sus derechos de laboratorio, temiendo que en la mínima oportunidad que tuviese satisficiera aquello que le llamaba la atención y las consecuencias de sus hechos recayeran sobre las cabezas de la facción, el incidente en cuestión ocurrió casi cuatro años atrás, nadie sabía en ese momento que lo que más temían, su último proyecto se encontraba en marcha, a excepción de su propia hija, quien había cargado con el secreto de su padre en su propio vientre, decidiendo al momento de verlo que el hombre que lo habría creado no podía tocarlo.

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El escandalo producido en la casa Matthews no se oía desde la acera, por lo que ella no supo lo que se avecinaba hasta haber traspasado la puerta principal, puesto que el interior del lugar se encontraba insonorizado por completo, para resguardar aquello que sucedía a puertas cerradas, la violencia con la que Jeanine convivía y de la que resguardaba a su pequeño hijo, protegiéndolo como lo haría una fiera, tomando la decisión de que a pesar de que su vida ya había sido truncada por ese hombre, la de su hijo nunca sería tocada por sus vicios o locuras. Lo que sucedía dentro de la casa Matthews era un misterio para quienes eran sus vecinos, Anthony no solía salir, y lo que veían de los Matthews eran a un niño bello e inteligente junto con una amorosa y joven madre, sin embargo dentro de la casa no solo se guardaban bajo llave las inmediaciones de un laboratorio clandestino, mismo que se ubicaba en el sótano de la casa, sino también el temperamento errático de un hombre, quien se encontraba alrededor de los cincuenta años; padeciendo delirios de grandeza y esquizofrenia. Anthony Matthews esa mañana se encontraba en un estado al que era difícil acceder a él, mismo del que siempre culminaba tomando en sus manos el porvenir de su hija y su nieto. Dicho hombre se hallaba despotricando sobre su proyecto perdido, a la vez que descargaba su ira sobre todo objeto frágil al alcance de su mano, incluso algunos que no eran fáciles de conseguir o había adquirido de contrabando, nada importaba ya que él se encontraba furico, demasiado sensible por sentir que aquello que buscaba se escapó de sus manos dos veces y no podía ver a nadie más como culpable de aquello que a su propia hija, misma mujer que corrió con la mala suerte de cruzar el umbral de la puerta principal en el momento que el hombre abandonaba el destrozado sótano, sin ser consciente de los sonidos de la ira del hombre que se recluía tras esas paredes.

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Jeanine Matthews de veinte años, tuvo una noche atareada, Derek sufría de pesadillas constantes, en las que un monstruo intentaba arrancarlo de los brazos de su madre, mismo ser que llevaba el rostro de su abuelo. El niño le tenía tanto miedo al hombre con el que convivía que varias noches a la semana sufría incontinencias nocturnas, temblaba sin razón al verlo aunque fuese de reojo, por lo que ella solía echar llave al cuarto de su hijo cada noche y acomodándolo en sus brazos se disponían a descansar brindándose consuelo el uno al otro a pesar de los pasos pesados al otro lado de la puerta y los constantes como furicos golpes contra esta, mismos que amenazaban con arrancar a la madera del marco, la noche anterior no había sido una excepción a esa fatídica rutina y aunque se alegraba de haber logrado hacer dormir a su pequeño, mientras colocaba en sus oídos auriculares que reproducían música clásica, ella no pudo cerrar los ojos con tranquilidad para que pueda considerarse haber descansado. Acababa de dejar a su hijo en el preescolar, Derek era brillante y cada día se lo recordaban sus cuidadoras, ella por su parte se encontraba inmensamente orgullosa al respecto, en este momento debería estar en su puesto de trabajo como asistente del líder titular de la facción, sin embargo, había abandonado el hogar que compartía con su padre de manera apresurada sabiendo que el hombre se encontraba de mal humor, por ello al retirarse olvido su credencial de acceso. Al girar el pomo se encontró con la evidencia del sonido que desde el exterior no era captable, sabiendo que era una mala idea, más con la necesidad de recuperar su tarjeta, se animó a seguir adelante sin tener los reflejos suficientes no le fue sencillo lograr detener el puño que se aproximaba velozmente a ella. Anthony Matthews la oyó entrar y bufando como toro embravecido se dirigió hacia ella, golpeándola con el puño en su pómulo izquierdo haciéndola impactar por la fuerza impresa en el mismo contra la puerta exterior, cerrándola con violencia. Ella sobo su mejilla sintiéndose terriblemente adolorida por el golpe que acababa de recibir, mirándolo de reojo se encontró recargándose en la puerta, deslizándose hacia arriba, enderezando su espalda se levantó totalmente erguida, enfrentando la mirada enojada de su padre.

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El hombre la miraba con ardiente odio; —¡Todo esto es tu culpa! ¡Niña Idiota! —Espeto con desprecio tomándola por los hombros y zarandeando la contra la pared repetidas veces, su cabeza impactando contra esta con la fuerza de su arrebato—. ¡Te lo advertí! Te dije que no lo nombrases —Gruño con desprecio, soltándola con violencia en tanto su espalda impactaba contra a pared—. No debías encariñarte con él. No tendrías que considerarlo como humano, solo sería un simple proyecto y si hubiese podido acceder a "Matriz" nunca te hubiese incluido. ¿Y qué hiciste tú? —Golpeando su rostro con la mano extendida ahora, en la mejilla izquierda con la palma abierta mientras que la derecha era maltratada con el dorso de la misma mano que se había movido en vaivén para lastimar su rostro—. ¡Maldita idiota! ¡Lo arruinaste todo! —Masculló soltándola. El cuerpo debilitado de la mujer impacto contra el piso sin ceremonias—. Arruinaste mí maldito proyecto 313. Era perfecto, con la genética justa; Osado por Maia Johnson, Veraz por el imbécil egocéntrico de Coulter, con la dosis justa de Abnegado y Cordial. Y luego sería Erudito por ti —Escupió las palabras en su rostro tirando de sus cabellos para obtener su atención—. Y ¿Tú qué hiciste? Me lo quitaste, lo hiciste público y me dejaste sin opciones al respecto —Junto su furia en su palma, cerro su puño y arremetió una vez más contra ella, esta vez impactando de lleno en su quijada, haciendo que de su boca brotara sangre junto con un par de dientes que fueron arrancadas de sus encías. Jeanine sin fuerzas o resistencia alguna yacía en el piso, incapaz de responder—. ¿Y ahora? ¡Maldita inútil de mierda! Dejaste que esos imbéciles Pedrad se adueñaran de mi 314, mi pequeña 314, mi pobre y maltratada 314. Ella era más que perfecta. El ADN combinado de sus padres era efectivo, junto con los toques de Abnegación y Erudición la harían una divergente del cien por ciento. ¿Es que acaso no puedes hacer nada bien? —Escupió golpeando el estómago femenino con su pie—. Debí haberte dejado ir con la perra de tu madre, hubiese sido tan sencillo subirte en ese estúpido auto —Susurro inclinándose para tomar su barbilla—. Pero, un hombre tiene sus necesidades y eras una niña tan dispuesta a complacer los deseos de tu padre ¿Dónde quedo mi pequeña niña obediente?

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Ella quería defenderse, aun si sabía que era imposible parar sus golpes o hacerlo entrar en razón, quería apelar a su corazón si es que alguna vez lo había tenido, explicarle que no pudo entregarle a Derek, porque desde el momento que lo sintió responder a su voz, con movimientos o golpes a su barriga lo amo infinitamente. Excusarse diciéndole que no había tenido si quiera una manera de acercarse a la niña en cuanto los Osados tomaron su tutela, que nunca estuvo en sus manos conseguirla para él, estaba dispuesta a hacerlo si eso significaba salvar a su pequeño. Pero se encontraba imposibilitada de emitir palabra alguna, mientras su padre pateaba su estómago con odio ella se sentía desvanecer cada vez más intento suplicar; —Por favor —Pidió en tanto la sangre obstruía su boca y su mundo comenzaba a oscurecer—. Por…

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Lo oyó reír de manera oscura; —Ya no importa mí niña, siempre puedo volver a mí proyecto original —Mascullo con suficiencia, esbozando una sonrisa maliciosa, alejándose de su única hija, dejándola a su suerte—. Al menos, ser su familia me da ciertos derechos.

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Jeanine se desvaneció por completo, incapaz de perseguir al hombre que la había lastimado o llegar a su hijo antes de que él lo hiciese, la puerta de su hogar abierta fue el único indicio de que algo estaba fuera de lugar y debía agradecer a ese descuido de su padre ya que aquello fue lo que habilitó a Steven Harrison a ingresar en su hogar para socorrerla. Harrison vacilante y de extremidades gelatinosas al encontrar al objeto de su afecto en tal deplorable estado se apresuró a llamar al servicio de emergencias de la facción, en tanto se arrodillaba al lado de la desvanecida mujer comprobando sus tenues signos vitales, una lagrima rodo por su mejilla ¿Quién era capaz de causar tanto daño a una mujer tan extraordinaria como la que tenía enfrente? Acaricio su cabello con parsimonia con el afán de causarle algún tipo de consuelo; —Estoy aquí, bonita. Debí haberte acompañado —Se lamentó—. No tienes idea de cuánto me duele verte así.

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Los servicios, llegaron en menos de cinco minutos, atendieron y admitieron a la mujer en la clínica en los treinta minutos siguientes a su llamada, tiempo en el cual en el preescolar donde asistía el más pequeño de los Matthews se desataba el infierno en la tierra. Anthony no entendía porque le era negado el acceso a su nieto, acusando a las cuidadoras de todas las bajezas que le ocurrieron en ese momento, finalmente luego de descargar su enojo con todo lo que consiguió alcanzar se retiró acomodando su cabello y ropas como si nada hubiese sucedido. Poco sabia él que en cuanto Jeanine cumplió dieciocho años se encargó de proteger a su hijo ante cualquiera de sus tretas, el niño fue sometido a una prueba de A.D.N que lo declaro hijo legitimo del fallecido Coulter, ganándose de esa manera la protección de la familia y facción del difunto, asegurándose a su vez que los derechos del niño cayeran en manos de estos si ella se veía imposibilitada de ejercer su deber. En el momento justo en que se lanzó una alerta para el estado de su madre, todos los derechos de tutoría de Derek pasaron a su familia paterna, no a Matthews, por lo que su abuelo no pudo alcanzarlo, algo que fue gratamente recibido por el niño quien en tanto escucho la voz de su abuelo se acurruco sobre sí mismo escondiéndose en una de las esquinas de su aula. Al terminar el horario escolar Derek fue recogido por una mujer mayor que aseguraba ser la madre de su padre, él nunca había oído hablar de la familia de su padre, pero su madre no estaba cerca y temía que su abuelo volviera a aparecer, esa resulto ser la primera noche que el niño paso alejado de su madre, en los brazos amorosos de su abuela quien tuvo paciencia con el niño a pesar de su torrente de lágrimas, Derek lloro en silencio, limpiando las marcas acuosas que recorrían su rostro de vez en cuando, estremeciéndose cuando llamaba la atención de alguien, él quería estar solo, mas su abuela lo arrulló, lo alimentó y lo llevó al cuarto que ocupaba su padre durante su crecimiento para descansar. Esa primera noche fue difícil, así como toda la semana que siguió a ese día en tanto su madre se recuperaba de sus heridas, nadie le dio las explicaciones que el niño necesitaba por lo que se cerró no queriendo conocer a nadie nuevo; desconcertado y triste solo quería volver a los brazos de su mama. El día en que Jeanine fue dada de alta Derek y los Coulter fueron a buscarla para así ayudarla a volver a casa, Derek no se separó del lado de su madre por casi un mes entero, los terrores nocturnos se intensificaron, por lo que ella tampoco quería tenerlo fuera de su vista a largo plazo. El laboratorio de Matthews fue desmantelado y nadie volvió a saber más de él, al menos durante los próximos años, Jeanine no podía quitarse la sensación de ser observada, una vez que se desligo del yugo opresor de su padre fue capaz de denunciar todo lo que el hombre le había hecho, el abuso psicológico, físico, sexual, emocional y médico. Entre lágrimas recordó todas las cosas que le había hecho el hombre que debía protegerla, como tenía poca consciencia de lo que sucedía a su alrededor, la manera en la que el hombre la mantenía sometida a base de drogas fuertes y como conoció su estado de embarazo solo cuando los síntomas se hicieron presentes. Hablando con la viuda Coulter admitió que nunca había visto a su esposo y que según lo que había oído de su padre la muestra genética usada para inseminarla había sido sustraída de su cadáver; Eric, un estoico hombre que la doblaba en edad se convirtió en el padre de su hijo post mortem, la familia veraz tenía dudas respecto a su participación y pidieron someterla al suero de la verdad para comprobar la veracidad de sus palabras. Cuando todo estuvo dicho y hecho la familia de Coulter se acercó a ella; la viuda aseguraba ver a su esposo en los rasgos del pequeño por lo que pidió a la joven madre ser parte de su vida, Jeanine que nunca había tenido apoyo emocional, acepto a la familia Coulter como parte de la suya y la de Derek. El niño se tomó su tiempo para entender la situación, su madre se sentó con él a explicarle lo más claramente posible lo sucedido, evitando por completo la intervención genética del abuelo del niño en el medio de su creación, por lo cual un niño más dispuesto se vio capaz de hacer el intento de conocer a las personas que lo habían cuidado en ausencia de su madre, por lo cual finalmente los Coulter se vieron capaces de acercarse al pequeño.

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La curiosidad que siempre mueve las acciones eruditas llego a Jeanine mientras guardaba en una caja las carpetas de su padre, donde detallaba cada uno de sus proyectos, no quería involucrarse en nada de ello, pero necesitaba asegurarse que nadie saldría lastimado por su causa, llevo sus ideas ante su jefe y recibió el visto bueno para evaluar la evolución de la niña Pedrad, pidió un sujeto de comparación y se le dio acceso completo a los dos hermanos. Ella los observo, los atendió personalmente y se ocupó de sus necesidades en cuanto debían pasar la noche en la facción. Dispuesta a asegurar que la niña no había sido dañada de ninguna manera incursiono en los proyectos abandonados por su padre, no con afán de seguirlos, sino de desmentirlos por completo. Creo un programa que imitaba las pruebas que los jóvenes tomaban durante su prueba de aptitud, tomo a los dos hermanos osados ejecutando cada simulador convenciéndolos de que se trataba de una evaluación de sus sueños, las pruebas obtenidas de ambos a lo largo de los años la sorprendieron. Su padre había tenido razón; Tris a la edad de cuatro años mostraba signos de ser completamente Divergente, con aptitudes pares para las cinco facciones, sin embargo, Uriah no estaba tan lejos de su hermana, con un noventa y cinco, punto cinco. Lo que la hizo preguntarse si ambos estaban modificados genéticamente o si los niños en general tenían tendencia a la divergencia a corta edad y la misma que se perdía conforme transcurrían los años. Al rescatar resultados inconcluyentes decidió repetir aquella prueba cada seis meses, cada vez los resultados de los niños la sorprendieron de manera grata, confirmando su teoría a la tierna edad de ocho años, cuando Tris mostro ser un ochenta y dos por ciento Osada, mientras su hermano setenta y seis por ciento. Comprobando de esa manera que los niños al crecer perdían su capacidad de entender a otras facciones, ella se basaba en los números dados por las maquinas, no pensó que dos niños de menos de diez años podían burlar al sistema. La utilización de aquella prueba en simultaneo los había afectado, al compartir estos llamados "Sueños" se creó entre ellos un tipo de vínculo especial del que solo leyó en los libros antiguos, sin embargo, no se pudo comprobar en la era moderna. Ellos se comunicaban por un enlace invisible, que los unía de una manera sorprendente; Si alguno de los dos se lastimaba el otro lo sentía, ya sea que estuviesen en el mismo piso o no, si cualquiera de ellos lloraba el otro llegaría a su auxilio sin que lo molestase el sueño o la distancia. Los niños Pedrad resultaban ser impredecibles y su conexión intrigante, ella como correspondía meditó en el tema por largos meses antes de rendirse para darse cuenta que cruzar ese límite solo la llevaría a la locura, culminando en el mismo estado en el que desapareció su padre. Anthony Matthews fue visto por última vez el día en que ella fue ingresada de urgencias, el día que Derek conoció a la familia de Eric, a pesar de que los osados lo buscaron durante meses nunca se pudo encontrar rastro de él y esa situación le causaba un temor tan grande que comenzó a intentar convencer a su hijo para que abandonase la facción en su ceremonia de elección, el niño no estaba muy convencido ni conforme con la determinación de su madre, mas era complaciente y estaba dispuesto a cumplir sus deseos.

En tanto en Osadía resultaba innegable el hecho que desde el primer momento en que la pequeña Tris Pedrad puso un pie en la facción valiente, comenzaron a rodar los engranajes de una maquina imparable e impredecible; ella era vivaz, alegre e inventiva, con habilidad nata para el liderazgo, esto fue obvio cuando los dos Pedrad mayores se vieron envueltos en un sin fin de travesuras bajo el mando de la menor de los tres. En los dos años y medio transcurridos desde el día en que llegó, los niños Pedrad eran poseedores de un pequeño historial de vandalismo, sumado a bromas pesadas, que consistían en un sinfín de hechos comenzando con algo inocente como el bloquear las cerraduras de todos los lockers en el gimnasio con plastilina hasta colgar globos enormes llenos de pintura en las salidas de la facción, mismos que explotaban con el mínimo roce, por unos días los Osados afectados lucían en cabellos y piel colores tan vivaces como cualquier Cordial. Claro está, nunca pudo probarse que ellos fueran los autores de aquellos sucesos, más también resultaba una obviedad a dónde el dedo de los Osados perjudicados apuntaba cada vez que algo similar sucedía, aunque era sabido que aun llevando las pruebas necesarias, no les sucedería nada a los pequeños Pedrad, ya que por un lado se trataban de tres niños pequeños, de los cuales dos siquiera estaban escolarizados y por la otra poseían un escudo, por llamarlo de alguna manera, gracias a cierta niña, quien tenía al líder de la facción obnubilado. Por lo que bastaba una sonrisa, ahora con un diente en falta, y un ligero pestañeo para que salieran bien librados, con una simple advertencia. Los Osados que fueron damnificados por su inevitable energía no lucían complacidos ante esto, aunque ninguno podía negar que tampoco se atreverían a hacer un reclamo. La niña Pedrad era peligrosa, no por infundir temor sino por su capacidad de actuar como un pequeño demonio para segundos después verse como un maldito ángel, quien la conociera lo suficiente la describirían como un lobo feroz vestido con la piel de un cordero.

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Tris creció de la manera Osada con un par de padres amorosos y dos hermanos tanto celosos como sobreprotectores que harían lo que fuese por ella, aunque sus decisiones irremediablemente los metiesen en problemas, al contrario de la mayor parte de las niñas de la facción quienes comienzan un entrenamiento moderado a la edad de doce años, principalmente basado en la defensa personal, su padre comenzó a entrenarla a la tierna edad de cinco años, sin comentarle sobre su miedo a que lo sucedido cuando la encontró volviese a repetirse, comenzando con una serie de llaves y movimientos defensivos básicos. Cuando ella alcanzó los ocho, aparte de destacarse entre su curso por su inteligencia y capacidad intuitiva, había derrotado a la mayor parte de niños de su edad, inclusive a algunos mayores que creyeron que sus hermanos menores solo estaban siendo unos maricas al temer a una niñita. Tris no parecía tener ningún tipo de remordimiento ante los rostros llenos de dolor de sus contrincantes, había llamado a algunos niños peleles y concluido que los hombres eran todos unos bebes, las niñas osadas actuaban con cautela a su alrededor, sin saber cómo reaccionar a ella, por ello si no se encontraba en compañía de sus hermanos pasaba sus momentos sola, incontables veces había subido a las azoteas para observar el exterior, como si aquel desolada panorama pudiese darle algún tipo de calma. Sus viajes a Erudición se hacían regularmente cada tres meses intercalando entre los días que debía ir con su hermano y los que debía ir sola; en esos días los médicos la revisaban, le daban una serie de medicamentos e inyecciones que prometían ser compuestos para asegurarse de que su crecimiento o maduración no se vieran interrumpidas de ninguna manera, la hacían nadar en un extraño tanque por media hora cada vez y luego le entregaban a su madre un montón de pastillas que debían durarle hasta la próxima cita. Cuando Uriah la acompañaba, las visitas resultaban más extensas, con pesadillas molestas y repetitivas que a medida avanzaban los años se hacían más fáciles de superar, debido a aquellas pruebas descubrió que en medio de sus sueños podía llamar a su hermano Uriah, sin importar la distancia entre cuartos. Así fue como Uriah y Tris comenzaron a buscarse a modo de consuelo cada noche compartiendo la misma cama, en especial mientras ella lloraba por la aparición de ese hombre aterrador que recurrentemente aparecía en sus sueños. Zeke se vio algo excluido en varias ocasiones, sin embargo, siempre dispuesto a tomar sus manos y acercarse cuando lo necesitasen.

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Tris se encontraba seriamente aburrida, las clases de esa tarde se suspendieron debido a que alguien bloqueo el desagüe de los baños de los profesores con los ejemplares de la "Crónica Erudita", ella fingió no saber quién lo hizo, incluso ante la mirada acusatoria de Uriah, se encogió de hombros sabiendo que sus profesores de merecían el revuelo, debían prestar más atención a lo que sucedía entre los niños frente sus respingonas narices y no tanto a su desarrollo académico. Molly había besado a Peter en los labios cuando la profesora Rosemberg volteo hacia el pizarrón y él tomó sus cabellos haciéndola caer al piso, Tris en defensa de la niña que lloraba en el suelo, presionó en el hombro del niño, aplicándole una llave de sueño haciendo que cayera en un trance profundo, golpeando su cabeza contra el suelo al caer, sus compañeros no entendían lo que había sucedido y a ella no le importaba dar explicaciones. Tomando sus cosas abandono la escuela seguida de cerca por sus hermanos, arrojo su bolso a Uriah mientras salía corriendo, en su camino por su falta de atención al entorno resbaló, cayendo hacia un subsuelo, por azares del destino no sufrió daño alguno, simplemente limpio sus pantalones con las palmas de sus manos y les aseguro a sus hermanos que se encontraba bien y encontraría una salida del lugar. Abrió su riñonera, la misma que siempre cargaba con suministros de emergencia y encontró su pequeña linterna, la misma que encendió para ser capaz de moverse libremente por el lugar, que parecía un viejo estacionamiento abandonado hacia una cantidad incontables de años atrás. Zeke y Uriah tomaron asiento en el suelo junto al hoyo por el que desapareció su hermana menor, luego de que el más pequeño de los dos le asegurara que la niña se encontraba bien y no necesitaba ayuda, arrojaron piedras hacia el horizonte hasta que su hermana pequeña llego a ellos corriendo con una gran sonrisa en su rostro; —Deben ver esto ¡Vamos!

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Corriendo libremente delante de sus dos hermanos se acercó a lo que debía haber sido un gran edificio, mas ahora contaba solo con una pequeña cabina por la que los niños ingresaron para descender al piso donde antes se encontraba ella sola, los guío con total soltura adentrándolos más en la oscuridad; —¿Dónde nos llevas Tris? —Inquirió Zeke caminando a su lado—.

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Ella tomo la mano de su hermano mayor y le aseguro; —Te va a encantar, Hermano…

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Al llegar a donde la luz solar ya no los alcanzaba, Tris alcanzo un interruptor que acciono para proporcionar luz al lugar, los niños fueron recibidos por secciones de cajas cerradas apiladas meticulosamente, apiñadas en grandes estantes de metal. Uriah se decepciono de la vista que emociono tanto a su hermana menor, sin embargo, no se lo hizo saber por temor a herir sus sentimientos, ella sintió el cambio en su hermano por lo que tomando su mano entre la suya y apretando la de su hermano mayor comenzó a correr hacia el lugar que había llamado su atención, olvidado en el centro del lugar se encontraban una serie de vehículos que los niños nunca habían visto. Tris leyó cuidadosamente los instructivos que acompañaban a estas cosas que le parecían tan intrigantes como divertidas, por lo que luego de un par de horas cada uno de ellos había dominado al menos uno de los vehículos a su alcance, tuvieron cuidado al sacarlos del lugar y buscaron el camino más directo a la facción, el mismo que debía estar desprovisto de escombros o cualquier cosa que dificultase su práctica. Los niños pasearon por las calles hasta llegar a las imponentes entradas de su facción, Zeke conduciendo una bicicleta, Uriah un monopatín y Tris un Skate, los osados que permitieron su ingreso los miraron con extrañeza, los niños intrigados por como los tres Pedrad se movían con soltura sobre esos raros medios de transporte. Sus padres no vieron su incursión con agrado, se preocuparon en cuanto los demás niños llegaron unas horas antes que ellos mientras que de sus hijos no se sabía nada. Tris acepto la culpa por la tardanza, argumentando que solo quería saber de qué se trataba su reciente descubrimiento, lo cual no los se salvó de un castigo por parte de sus padres quienes les prohibieron terminantemente volver a utilizar lo que habían encontrado y los transportaron por las próximas semanas hasta el establecimiento escolar, imposibilitándoles el abordar el tren. La siguiente semana paso sin grandes conflictos, todavía seguían buscando al responsable del caos en los baños de maestros, y los Pedrad se encontraron un viernes por la mañana acorralados por su padre, quien les exigió saber dónde se habían metido la semana anterior, los niños con cautela guiaron a su padre por los caminos que habían tomado para llegar a ese lugar oculto de la vista. Mike se sorprendió por las variadas provisiones que encontró a su alcance, algunas cosas estaban tan abandonadas por el tiempo que resultaron inútiles, sin embargo, comprendió porque sus hijos se habían fascinado por los objetos que encontraron. Revolvió sus cabellos asegurándoles que no hicieron nada malo y que podían volver a darle uso a sus nuevas posesiones. Pasado el fin de semana los Pedrad atrajeron las miradas de todos los niños con los que cursaban, Zeke y Uriah todavía se movían algo vacilantes sobre sus vehículos mientras Tris, quien se había encontrado de cara con el suelo en variadas ocasiones parecía haberse acostumbrado a la velocidad manejada sobre la tabla con ruedas. Su manera de ingresar llamo la atención de un grupo de eruditos, quienes con curiosidad pidieron permiso para usar sus recientemente obtenidos juguetes, lo cual los hizo acreedores de una llamada de atención hacia dirección.

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—Ustedes, niños —Frunció la nariz la directora Saenz—. Cada problema de esta institución los tiene involucrados a ustedes, pequeñas ratas —Musito la mujer enojada—. Debería expulsarlos y librarme de una vez por todas de su conflictiva presencia —Mascullo la mujer mirando al trio de manera intimidante—.

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Tris resoplo con molestia; —¿En base a que cree tener el derecho de expulsarnos? —Inquirió la pequeña de ocho años sin conmoverse ante las amenazas de la mujer—.

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La señora mayor acomodo sus gafas sobre el puente de su nariz; —Veamos —Susurro leyendo una carpeta sobre su escritorio—. Alteración del orden, utilización de vehículos no autorizados en inmediaciones de la escuela, desmanes y destrozos producidos por el mismo problema. Puede elegir señorita Pedrad —Ofreció la mujer—.

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Tris la miró ofuscada, preparándose para una posible pelea, ella nunca huía de una contienda, aunque tampoco las provocaba, cerro sus manos en puños de manera inconsciente lista para golpear a la mujer si fuera necesario, la voz de su directora sonaba intimidante y algo en el inconsciente de ella se activó ante su voz. Zeke quien noto la rigidez en su espalda apretó su mano y sonrió para tranquilizarla; —Mire Sra. Saenz, voy a ser el portavoz de mis hermanos al ser el mayor y tomare el asunto en mis manos —Comenzó a expresar Zeke de manera elocuente, tomando por sorpresa a la mujer que se vio increpada por un niño de once años—. No admitiremos que alteramos el orden cuando lo único que hicimos fue llegar aquí, tal vez nuestro medio de transporte no fue convencional —Sonrió mirando a la mujer directamente a los ojos—. ¿Qué se considera un medio de transporte convencional para un osado? —Inquirió con seriedad—. Ahora bien, nosotros no incitamos de ninguna manera a los niños para que se acercaran ni los instamos a que se los prueben o toquen y siendo completamente honestos si puede notar la situación por lo que es en realidad, vería que fueron los niños Eruditos movidos por su propia curiosidad quienes comenzaron el bullicio. Lo que si hicimos nosotros fue apartarnos y dejar que las cosas sucedieran. Me disculpo ya que debimos tomar una postura acorde a nuestra facción y disipar la situación.

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La mujer frunció los labios en una apretada línea recta, su mirada se fijó en cada uno de los niños sentados frente a su escritorio, negó levemente y poniéndose en pie se dispuso a despedirlos; —Pueden retirarse Pedrad —Anuncio en un tono que demostraba su molestia—. No quiero verlos usar sus "Medios de transporte poco convencionales" en las inmediaciones de la escuela ¿Entendido? —Los niños asintieron antes de retirarse ordenadamente guardando silencio—.

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Al llegar a la facción no dudaron en comentarle a sus padres lo sucedido en el horario escolar, intentando de esa manera adelantarse a que estos escucharan de aquellos hechos bajo los labios distorsionados de quienes solo observaron la situación como testigos, mismos que tendían a ver solo la mitad de la situación en cuestión. Se encontraban nerviosos, puesto que sabían que una parte de la responsabilidad pesaba sobre sus hombros, sin embargo armándose de valor, solicitaron la presencia de sus progenitores, contándoles todo lo referido al incidente, antes de entregar sus cuadernos a estos junto con el llamado de atención que recibieron, tanto ellos como cada niño que hubiese asistido esa mañana a clases, el mismo instaba a las familias a enseñarles a sus hijos respeto por el horario escolar y el establecimiento al que asistían. Luego de escuchar lo sucedido de sus labios sus padres se vieron en un aprieto ya que sabían que, aunque fuese de manera indirecta ellos habían sido los principales causantes, en cambio no habían sido ellos los que ocasionaron tales disturbios, finalmente les dijeron que intentaran que tal situación no volviera a suceder. Decirles que se repriman o no llamen la atención iba en contra de todo lo que creían, prohibirles que usen sus juguetes nuevos solo les haría creer que hicieron algo indebido, cuando no era cierto, si bien eran traviesos, nunca hicieron algo con maldad y si por su causa alguien resultaba herido eran ellos quienes asumían su responsabilidad acercándose a quien fuese afectado para pedir disculpas. Michael y Hanna tenían la confianza de haber criado a niños buenos y conscientes de sus acciones, aunque su nivel de travesuras estuviese por encima del promedio. Tris sentía una inexplicable pesadez en su estómago, sabiendo que lo sucedido era por su causa, tal vez si hubiese prestado atención al caminar nunca habría caído así como tampoco hubiesen encontrado aquellas cosas que los metieron en problemas, Uriah sintiendo su incomodidad tomo su mano apretándola para hacerle saber que la apoyaba y que no debía culparse por nada, Zeke simplemente estiro su brazo para abrazar a sus hermanos contra él, sus padres sonrieron sabiendo que la relación entre los hermanos era fuerte e inquebrantable.

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Tris siguió prosperando en la facción, de la mano y con la compañía de su amorosa familia nunca se sintió sola, sin embargo, su curiosidad la llevo a lugares inexplorados de la cuidad, en una de sus muchas incursiones fuera de los límites de la facción se encontró con un amplio lugar abandonado, más lo suficiente en pie para poder hacer realidad una idea que se había instalado en su cabeza un tiempo atrás. Antes de meterse en problemas o arrastrar a sus hermanos hacia un nuevo castigo, acudió a su padre para comentarle lo que había encontrado y lo que buscaba hacer con el lugar si le fuera posible, Mike le aseguro que su idea podría ser factible, aunque no entendió que había impulsado a su pequeña a tener la idea de entrenar a niños de otras facciones en defensa personal, preguntándole por ello, recibió su respuesta, su niña lo miro a los ojos y dijo "A los malvados no les importa la facción cuando quieren atacar a alguien". El rostro de Mike cambio ante sus palabras, esa suave sonrisa que solía portar a su alrededor se evaporo, su ceño se frunció un instante antes de que los recuerdos de su primer encuentro lo encontraran; era tan pequeña e indefensa, se encontraba tan dañada y ahora estaba en proceso de ser una de las mujeres más fuertes de la facción. No pudo evitar preguntarse si los recuerdos de esa experiencia de alguna manera estaban filtrándose nuevamente en su subconsciente ¿Cuánto duraba el efecto del suero de la memoria? Se preguntó, en tanto pedía la ayuda de familiares y amigos para alistar el lugar logrando que se viera habitable. Tris aseguro que solo necesitaba el espacio y que cuando lo considerara necesario o acumulara la suficiente cantidad de fichas tendría su propio gimnasio en el lugar, su padre revolvió su cabello sabiendo que la determinación de su hija la llevaría hacia grandes cosas.

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Tanto ella como Uriah recientemente habían cumplido los nueve años, sin embargo, eran totalmente diferentes, mientras Uriah comenzó a fijarse en las niñas de su edad, ella tomaba decisiones sobre su futuro, asegurándole tanto a Mike como a su padrino, que sería líder de facción en cuanto pasase su iniciación, y en ellos no había un dejo de dudas con respecto a que ella pertenecería a la facción que la vio crecer. Si le pidieran una opinión él aseguraría que su niña iba por el camino correcto, pensando en los demás, queriendo producir un cambio en lo que podía alcanzar, estaba sumamente orgulloso de su niñita, por lo que sonrió viéndola ingresar al lugar limpio para maravillarse por lo que un poco de limpieza, un cambio de luces y una serie de colchonetas usadas que la facción se disponía a desechar podía hacer para que un lugar que se veía desolado y abandonado brillase. Ella recorrió el lugar dando saltos alrededor mientras corría, riendo con felicidad antes de volver a donde su padre se encontraba, mirándolo un momento para acercarse y cerrar los brazos alrededor de su cintura, en un conmovedor abrazo para murmurar sobre su abdomen un amortiguado "Gracias papá". No menos de una semana después de aquel día Tris comenzó su emprendimiento con un limitado grupo compuesto por cuatro niñas, a las que les daba lecciones de manera gratuita, advirtiéndoles que en algún momento deberían ayudarla de manera monetaria, no puso un precio a sus lecciones, simplemente dejo que fuesen ellas quienes consideraran el valor de los nuevos conocimientos, en dos meses el número se había triplicado atrayendo a un par de niños a la mezcla. Ella no hacia distinciones, le gustaba enseñarle a los demás, para que llegado el caso tuvieran los conocimientos sobre como poder salir de una situación peligrosa. Su situación mejoró con el tiempo, las fichas ganadas fueron invertidas en nuevos equipos y su pequeño salón de clases podía considerarse un gimnasio con todas las letras. Muchos de los niños asistentes a sus clases admitieron el creer que debían mantener lo que hacían allí en secreto por temor a causar el enojo de sus padres, ella sin embargo insistió que no estaban haciendo nada malo y no tenían por qué temer.

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Las últimas semanas de sus nueve años se encontró incomoda, su cuerpo estaba cambiando, volviéndose alta sobrepasando incluso a Uriah quien siempre se ubicaba entre los niños grandes dentro del aula, notó con fastidio como su cuerpo se volvió curvilíneo; su pecho se inflo volviéndose pesado, su reflejo la molestaba ya que un ciento de veces sintió que podía compararse con las niñas grandes del curso de su hermano mayor en lugar de sus propios pares, por si fuera poco, su ropa la que siempre le había gustado mantener holgada le quedaba ajustada. Su situación empeoro cuando comenzó a notar las miradas de los niños sobre ella, una tarde canceló sus clases y se encerró en su cuarto en cuanto llego a su casa, no quería hablar con Uriah ni tener cerca a ninguno de sus hermanos. Se encontraba confundida con su situación, su malestar se agravo ya que ahora se sumaba ese punzante dolor en su bajo estómago junto con la sensación de que se orinaría en los pantalones en cualquier momento, abrumada, avergonzada y molesta llamo a su mama a gritos, mientras sus hermanos sin entender la situación se alejaban a cumplir su pedido. Ella nunca lloraba, pero no pudo evitarlo mientras intentaba entender lo que le sucedía, ya que aquello superaba su entendimiento, en su curso todavía no habían comenzado con la educación sexual, por lo que no tenía idea de que su cuerpo estaba desarrollándose, así como tampoco era capaz de discernir que se encontraba pasando por su menarca. Hanna pacientemente le explico la situación que atravesaba, aun sorprendida por su desarrollo temprano, sin duda esta sería una de las pautas a tratar en su próxima consulta médica, expuso en palabras claras que su cuerpo estaba cambiando y no tenía por qué tener miedo de ello, notando la mancha en sus pantalones cortos se vio en la obligación de enseñarle el correcto uso de toallitas higiénicas, la insto a darse un baño para asimilar la situación prometiéndole que conseguirían un nuevo guardarropas en su día libre, en cambio, mientras tanto podía usar sus atuendos de los primeros años en la facción. La niña estaba encantada cuando su madre le entrego una caja con varias bolsas selladas al vacío, las cuales abrió para elegir su guardarropa; una camiseta que le quedaba suelta y unos pantalones de chándal. Hanna prometió arreglar la ropa corría riesgo de caérsele para que pudiera utilizarla, esa noche, aunque incomoda, Tris se encontró en paz, con la ropa de su madre cubriendo su cuerpo que ahora consideraba extraño, así como las atenciones de sus cautelosos hermanos asegurándose de que tuviera chocolates y demás golosinas a su disposición.

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Tris había pasado una extraña semana antes de su cumpleaños número diez, volvió a dictar sus clases luego de que todo el problema de su primer periodo se encontró en el pasado, encontrando con gratitud que sus alumnos la veían con el mismo respeto que reflejaban sus miradas antes de que los cambios en su cuerpo se hicieran presentes, en discrepancia con la mayoría de los niños de la escuela, los de su curso que la veían como si fuera una extraña o los mayores que se acercaban a ella con miradas que la hacía sentir sucia, hablo con su madre de tal situación, Hanna aparte de decirle que se mantuviera alejada de aquellos que la hacían sentir incomoda o en peligro le dijo que no prestara atención a lo que le decían pero que estuviera preparada para defenderse si necesitaba hacerlo. Ella tomo sus palabras al pie de la letra, por lo que no se preocupó por las palabras despectivas que salían de los labios de algunas chicas a su paso, así como tampoco tomo en cuenta los silbidos o las extrañas propuestas de los niños mayores, las cuales la mitad del tiempo no entendía, en las primeras dos semanas después de su inconveniente nadie la había molestado lo suficiente como para ser un problema tal vez se debía a que sus hermanos la acompañaban en todo momento. Ese día en particular fue la excepción en cuanto al acoso, sin embargo, lo fue en cuestión de compañía y para ella no hubiese tenido mayor importancia si no fuese porque ese día lo conoció a él, la vida de cualquiera, incluso la de una pequeña niña de diez años, podría cambiar en un instante cuando caes de lleno en las garras del amor.

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Dos días antes, los Pedrad menores habían celebrado su cumpleaños número diez, a parte de su fiesta en el pit con un revuelo de niños causando estragos, la firme mirada de un par de líderes asignados para mantener a los niños a salvo junto con la presencia de sus cuatro padrinos; Adam y Candace, los padrinos de Uriah, junto a la pequeña Ava a quien le encantaba compartir tiempo con sus primos, en especial con Tris. Max y Tori, los padrinos de Tris, quienes como en cada ocasión se dedicaron a llenarla de obsequios que sus padres no aprobarían o le comprarían, así como también intentaban a su manera hablarle de límites que ninguno tenía el valor para hacerle cumplir. La fiesta se preparó para las ultimas horas de la tarde dejando a los niños con un par de horas libres en las que ellos planearon tener su festejo privado, era por ello que los tres Pedrad se encontraron en un claro junto a un estaque a poca distancia de los terrenos de Cordialidad, consideraron que no fue una buena elección cuando Uriah tuvo la loca idea de sumergirse en el agua frente a ellos, olvidando por completo que se encontraba a mediados de otoño y en cuanto saliera el clima estaría más frio que en el momento de ingresar, el sistema inmunológico de Tris se encontraba fortalecido debido a la cantidad de vitaminas que tomaba, sin embargo su hermano gemelo se enfermó, teniendo temperatura alta se vio obligado a faltar a clases, al compartir su cuarto con Zeke él también se vio afectado, a pesar de que este no se había sumergido en la fría agua del lago y les había advertido sobre las consecuencias de hacerlo, algo que los tercos gemelos ignoraron. Ahora, en tanto se encontraba sola paseando por los pasillos del lugar Tris se arrepentía de no tomar las palabras de su hermano mayor, ya que sintió los problemas avecinándose sobre ella al encontrar su paso impedido en el pasillo que conducía fuera de la biblioteca del lugar, ella solo buscaba un libro que la ayudase a pasar el aburrimiento, por supuesto el destino tenía otros planes.

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Marco Mancinni, un joven Erudito de quince años la esperaba fuera de las puertas de la biblioteca, aprovechando que la mayoría de los cursos mayores se encontraban en una excursión y los menores no solían acercarse a esa área, como siempre acompañado por un par de sus mejores amigos. Este no era el primer encuentro que tenía con dicho Erudito, él era uno de los principales niños por los que tenía una necesidad innata de alejarse, parecía encontrarlo en cada esquina que doblara y si hubiese previsto que el motivo por el que no lo había visto durante todo el día era porque estaba esperando la oportunidad de abordarla se hubiera movido con más cuidado, evitando darle una oportunidad de concluir sus planes. Lo cierto es que Marco la observo desde la distancia durante todo ese día, esperando el momento en el que se encontrase sola y vulnerable, en ese instante viéndola salir con un libro en sus manos y ninguno de sus hermanos cerca se propuso a hacer su movimiento, sonriendo de manera ladeada se acercó a ella, quien intento pasar delante de él siendo sus intentos bloqueados por su cuerpo, lo rodeo para encontrarse detenida por los cuerpos robustos de sus amigos. Lucían y Guillermo eran altos, rollizos e intimidantes, Tris nunca había tenido oponentes de su talla, pero sabía que podría contra los tres si se acercaban más de lo que consideraba adecuado. Marco al ser el líder, fue el primero en poner una mano sobre ella, parándose a sus espaldas para posar sus asquerosas manos a los lados de su cintura a la vez que se acercaba para acoplar su cuerpo al de la niña, su espalda impactando contra el pecho del joven, Tris se sintió incomoda, así como asqueada por la cercanía por lo cual piso su empeine con la intención de que el dolor lo apartase de ella, él se quejó apretando los dedos en su piel hundiéndolos en esta con fuerza, haciéndola sisear ante el dolor y la molestia de su tacto. Cometiendo el error de acercarse para intentar susurrar a su oído, no presto la suficiente atención para captar sus palabras por completo, aunque estaba segura de que era alguna estupidez del tipo "Gato con garras" o algo así, no tenía tiempo en ese momento para preocuparse por palabras cuando necesitaba salir de esta situación con urgencia, el aliento de este tocando la sensible piel de su oreja le proporciono una ubicación por lo que llevando su cabeza hacia atrás con violencia logro asestarle un golpe contundente en la nariz, Marco se tambaleo hacia atrás, soltando su agarre sobre ella en lo que tomaba entre sus manos su ahora sanguinolenta nariz, viendo a su líder caído el par que solo actuaba como obstáculo hasta ese momento se dirigió hacia ella. Tris ajusto su posición, ubicando los pies a la altura de sus hombros para tener el mayor dominio de su centro de gravedad, a la espera del próximo movimiento del par, Lucían fue el primero en acercarse, se aproximó hacia ella con una sonrisa engreída, ubicando una mano de dedos regordetes sobre su hombro, ella devolvió su gesto con malicia y usando su propio impulso se movió con rapidez volviendo su mano hacia su espalda arrojándolo contra una de las paredes cercanas, con tan mala suerte que al perder en control de sus pies así como sus manos su rostro impacto de lleno contra los azulejos de la pared, haciendo que perdiese la consciencia en el acto. Antes de que pudiera reaccionar, perdida en el rumbo que había tomado el gigante al que acababa de enfrentar se vio atacada por el puño de Guillermo, que impacto de lleno en su mandíbula, logrando que ella se mordiera su propia lengua, ella sintió una molestia en la comisura de su labio, al proceder a limpiar aquello noto que el dorso de su mano se tiño en un tono rojizo, miro al agresor con ojos entrecerrados pensando en el castigo que podría darle por lo que hizo. Ese fue el momento que Marco para arremeter contra ella una vez más, esta vez lo vio de reojo antes de que este pudiese tocarla de alguna manera, con los ojos fijos en Guillermo levanto su pierna doblándola en el aire para ganar impulso, logrando ejecutar una fuerte patada dirigida a la zona media de quien se acercaba, por un error de cálculos esta impacto en su entrepierna, sin desviar la mirada a pesar de las quejas de quien había recibido el impacto, lo contrario sucedió con su contrincante quien al ver a su amigo en el suelo retorciéndose de dolor cerro el puño con intención de que el mismo impactara contra su mejilla nuevamente, ella detuvo el golpe en el aire, sin mostrar que este la había afectado, mirándolo con un dejo de burla, así como con una ardiente ira burbujeando e su estómago, preparo su puño, antes de arrepentirse a último momento, se acercó a él de manera sigilosa, pateo su tobillo haciéndolo arrodillarse frente a ella y en cuanto lo tuvo más a su alcance se decidió por dejarlo sin conocimiento al golpear con su codo en su nuca, miro hacia atrás intentando localizar el destino del libro que acababa de retirar sin suerte, por lo que se apresuró a marcharse del lugar antes de caer en problemas, el nuevo director Josep Prat no tenía una buena idea de ella y la niña no quería hacer nada para alimentar su mala predisposición hacia su persona. Ella le dirigió una dura mirada a Marco antes de volver al patio de recreo quien la veía con enojo, sin palabras prometió que las cosas se pondrían peores si osaba acercarse a ella una vez más. Ofuscada, con una leve contusión en sus sienes y los nudillos tanto magullados como enrojecidos, se alejó de la escena, conservando el ceño fruncido en una clara muestra de fastidio, olvidando su libro por el que seguramente recibiría una sanción, ya que dudaba que los imbéciles lo devolvieran en buenas condiciones, si lo devolvían de alguna manera, se dirigió al lugar más alejado en el patio de recreo. Marco y su séquito está vez la habían cabreado en serio, sobrepasando sus límites al encontrarla sin la compañía de Uriah o Zeke.

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—¡Malditos imbéciles! —Vociferaba en un claro indicio de su ira—. Jodidos pedazos de mierda ¿Creen que me van a quebrar? No soy una estúpida niñita nacida en Amistad. ¿Creen que me quedaré callada? No soy una jodida tiesa ¡Argh! —Grito con frustración pateando una piedra que voló más allá del viejo roble ubicado a unos pasos de ella—. Me las pagaran, ¿Quieren saber cómo es una Osada molesta? ¡Bien! ¡Lo sabrán! —Sentencio antes de detener sus pasos al oír un quejido en sus cercanías—.

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Tris se aproximó con cautela hacia la fuente del sonido para encontrar a un joven Erudito sobando sus sienes a la par que cambiaba su posición para encontrarse a gatas en el suelo en búsqueda de sus gafas, ella observo el panorama para encontrar en medio de la maleza un objeto que brillaba al ser tocado por la luz del sol. Pasando delante del niño se dirigió hacia aquello que llamaba su atención, reviso si tenía algún tipo de daño antes de limpiarlo con su remera y acercarse para entregárselo al niño que mantenía su concentración en el suelo. Golpeo con estos su hombro varias veces hasta que el niño finalmente tomo el objeto; —¡Gracias! —Expreso con una sonrisa encantadora en tanto tomaba las gafas de la mano de la niña—. No sé lo que acaba de suceder —Informo este levantándose de su posición, arreglando su cabello atrás y ubicando las gafas sobre el puente de su nariz—.

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El niño abrió los ojos para encontrarse con quien lo había ayudado, Tris sintió sus pies clavados en el suelo en cuanto el gris plata de su mirada se encontró con la suya, sintiéndose vacilante y más nerviosa de lo que había estado nunca en su vida murmuro; —Lo siento, fui yo quien te golpeo, no fue adrede, créeme —Pidió intentando quitarse el cabello de la cara, sin entender cuando este se había soltado de su coleta—. Me desqui…

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Ella se interrumpió al sentir electricidad fluyendo desde el delicado roce de los dedos del niño con su mejilla; —Estás herida —Afirmo acariciando con ternura su piel maltratada—. Necesitas ir a la enfermería ¡Vamos! —Pidió ofreciéndole su mano—.

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Tris se alejó un paso hacia atrás negando repetidamente; —No puedo, la enfermera me dijo que la próxima vez que tuviera problemas me impondrían una suspensión, el director Prat me tiene en la mira, esperando que me equivoque —Se encogió de hombros con afán de restarle importancia—. De todos modos, no duele —Informo ante la mirada compasiva que estaba dándole—.

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El niño negó, sin estar convencido de que el corte en su labio inferior no doliera, tenía la sensación de que la Osada intentaba parecer fuerte, por lo cual tomo la decisión de ayudarla, aun si esta se negara a recibir ayuda; —Cuida mi libro —Indico, apartando la mano de ella para señalar al objeto mencionado descansado a un lado del árbol donde se encontraba sentado antes de su intromisión—. Vuelvo en un instante ¿Puedes esperarme? —Ella asintió asimilando la apariencia del niño que actualmente se encontraba apartándose—.

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Se acercó al libro abandonado, tomándolo en sus manos, sorprendiéndose por el tema a elección por el Erudito, hojeo sus primeras páginas antes de aburrirse por completo, cerrándolo de manera brusca, tomo asiento ubicando el pesado libro en su regazo y espero el regreso del niño de reluciente cabello negro. Se preguntó que era la sensación de miles de gusanos retorciéndose en su estómago, o la leve sudoración en sus manos, así como la manera en la que comenzó a inquietarse su corazón en cuanto él volvió a la escena, tragó en seco agitando el libro para llamar su atención; —¿Karate? —Inquirió observando la pequeña caja blanca que el niño cargaba en sus manos—.

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No contesto, simplemente se arrodillo frente a ella abriendo la caja para preparar todo lo que considero podría necesitar; —Planeo dejar Erudición en cuanto llegue mi día de elección por lo que estudio sobre las diferentes facciones para poder darme una idea de lo que me espera tras de cada una —Se explicó embebiendo un trozo de algodón en yodo—. Mira hacia arriba —Pidió con cortesía—. Estudie la historia de las facciones, así como el manifiesto de cada una de ellas, este mes creí que sería bueno estudiar algunas artes marciales para tener una idea de cómo defenderme si llego a elegir Osadía.

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Ella sonrió antes de sisear en tanto el algodón hizo contacto con su piel lastimada, el niño se acercó y soplo sobre la zona afectada captado por completo la atencion de Tris, sintiendo una mezcla de emociones tan indescriptible que no entendía si necesitaba huir o quedarse allí. Se decidió por la segunda opción sintiendo que el niño aplicaba algo sobre su labio y presionaba la piel dañada antes de soltarla, ella toco su labio ahora seco y cerrado; —¿Qué…?

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Él se encogió de hombros; —Mi mejor amigo es travieso y su mamá enfermera, por lo que tengo conocimientos de primeros auxilios. Acabo de sellar tu herida con pegamento para que no queden cicatrices, te recomiendo mantener los besos al mínimo —El erudito se sonrojo levemente ante la mención que acababa de hacer, antes de preparar más algodón destinado a sus nudillos—.

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Tris imito su sonrojo; —No tengo novio, ni quiero uno, por lo que los besos no son una preocupación —Aclaro viendo la punta de sus orejas enrojecer. Ella no presto atencion mientras él trataba sus nudillos, no había sido una idea inteligente propinarle un golpe a la pared de camino allí—. Sin embargo, si quieres estar preparado para Osadía te recomiendo alejarte del Karate es un arte muerto que dejo de practicarse en la facción antes de mi nacimiento. Mi recomendación seria que comenzaras con Aikido para aprender llaves de control y defensa personal sumado a algo de Capoeira para tener un buen control de tus piernas. Así como te recomiendo comenzar a hacer algo de ejercicio, ejercita tu cuerpo tanto como tu cerebro. Si te decides por mi facción necesitaras una alta resistencia, tanto mental como física.

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El asintió colocando una venda sobre su mano derecha; —Creo que estás lista —Murmuro—. Gracias por los consejos.

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Ella volvió a encogerse de hombros; —No hay problema ¿Tienes un anotador y un bolígrafo? —Pidió, sabiendo que los Eruditos solían cargar con tales cosas a donde sea que vayan, el niño asintió entregándole lo que le había pedido, ella anotó la dirección de su dojo y los horarios en los que podía encontrarla allí—. Ahí entreno a un grupo de niños si decides que te interesa, te estaré esperando.

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El niño leyó el papel, sacándolo de su libreta para guardarlo en su bolsillo, no sabía cómo su madre iba a tomar aquella idea por lo que decidió mantenerlo para sí mismo, extendió su mano hacia ella; —Por cierto, lamento el no haberme presentado antes, mi nombre es Derek, Derek Matthews.

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Ella se aproximó a tomar su mano, cuando el timbre anunciante de la finalización de las clases los interrumpió y se encontraron separados por una manada de niños ansiosos por abandonar los terrenos de la escuela. Tris no logró agradecerle o presentarse, mientras era abrazada por Alex, una amiga de su hermano y alejada del lugar. Los niños no volvieron a encontrarse con la posibilidad de una charla adecuada después de ese día, lo que no evito que pensaran constantemente en el otro o intentasen buscarse en la multitud de estudiantes. Derek la buscó en su curso o incluso algunos mayores sin resultados, así como también ignorando que el hermano mayor de la chica que le interesaba compartía su aula. Tris por su parte lo observo a distancia, avergonzada de acercarse o hablar con él, Zeke quien conocía bastante a su hermanita no dudo en notar lo que estaba sucediendo. Jeanine reconociendo a Tris Pedrad, se encontró sorprendiéndose del precoz crecimiento de la pequeña concluyendo que esto era debido al excesivo uso de hormonas, realizo una nota en su Tablet para que sean suspendidas en su próxima consulta, ya que ella y su hijo parecían no tener una mínima diferencia de edad y las mismas se habían empleado para que su crecimiento sea acorde a su crecimiento normal. Los contemplo a la distancia, después de su primera interacción, para ella fue obvio el interés que su hijo había albergado por la niña desde su encuentro, así como también había sorprendido por cámaras a Tris acosando a su hijo en la distancia, la niña que siempre había parecido del genero opuesto nunca se vio tan femenina como cuando posaba la mirada en su hijo. Sabía que sus próximos planes eran irracionales, pero temía que un encuentro entre ellos hubiese sido previsto en los experimentos de su padre por lo que concluyo que era peligroso que su niño y ella se relacionaran, decidiendo que su hijo debía terminar su educación tras puertas cerradas, donde ellos no volvieran a encontrarse, sin saber que de esa manera solo estaba retrasando lo que sería inevitable en un futuro próximo.

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