Los tres niños estaban corriendo y caminando durante varias horas hasta que consideraron que estaban lo suficientemente lejos de Konoha para estar a salvo. Las luces de la mañana se podían apreciar por el horizonte, y los tres niños se encontraban cansados y con sueño.

-Deberíamos buscar un refugio para dormir un poco - sugirió Hinata, a lo cual los dos chicos asintieron de acuerdo.

Al cabo de un rato, encontró una pequeña cascada, el lugar parecía tranquilo, además de haber agua gracias a la cascada y el río, por lo que decidieron quedarse, beber algo de agua, dormir por un rato, y luego ya pensarían qué hacer.

Se despertaron alrededor del mediodía, sus estómagos rugiendo por la falta de alimento, por lo que se pusieron de acuerdo para buscar algo de comida, Hinata iría en busca de frutas, y los chicos irían pescar algo. A Neji no le gustó mucho la idea de que Hinata se fuera sola, pero al final cedió sabiendo que con su byakugan podría estar al pendiente de ella aún estando lejos.

Después de muchos intentos fallidos, y de que Naruto acabara completamente empapado, Naruto y Neji lograron pescar dos peces de buen tamaño. Al volver a la cascada, que era el punto de encuentro, tuvieron que esperar un par de minutos antes de que Hinata entrara en el campo de visión de Naruto, ya que Neji había estado viéndola todo el rato con su byakugan.

Ella llevaba consigo un buen puñado de frutas, ya que tuvo la inmensa suerte de que había árboles frutales relativamente cerca de ese lugar, por lo que los tres tendrían suficiente comida por el momento.

El problema lo tuvieron a la hora de crear una hoguera, ya que ninguno de los tres sabía realmente cómo encender un fuego, y tampoco sabían algún jutsu de tipo fuego, por lo que tuvieron que improvisar.

Consiguiendo algunas ramas secas, y usando una piedra junto la técnica del puño suave de una forma nada convencional, lograron conseguir las chispas necesarias para crear el fuego y poder cocinar el pescado.

Los tres disfrutaron de sus alimentos, aunque el pescado no estaba muy bien hecho, las frutas eran muy sabrosas, además de que los tres tenían mucha hambre y cualquier cosa que metieran en sus estómagos estaría bien.

Una vez todos terminaron de comer, decidieron aprovechar el resto del día para abastecerse de alimentos y partir al día siguiente. Sabían que no podían quedarse quietos, mucho menos tan cerca de la aldea, pero tampoco podían arriesgarse a seguir sin una fuente segura de alimentos, ya que podría suponer sus muertes.

La mayor dificultad fue a la hora de encontrar un modo de transportar el agua, con los materiales disponibles en el bosque, crear unas cajas rudimentarias para transportar los alimentos no era difícil, pero para el agua sí, ya que al ser un líquido, se escurriría si no tuvieran cuidado.

Contra todo lo imaginado, fue Naruto a quien se le ocurrió la solución, usarían el barro para crear vasijas, y una vez hechas y secas, podrían usarlas como recipientes para el agua. Ambos Hyuga se sorprendieron por la buena idea de Naruto, ya que el niño tenía fama de bromista cabeza hueca, pero en esa ocasión, había sido el más hábil en encontrar una solución a su problema.

Así, los tres se pusieron en marcha, primero crearon las cajas con ramas y lianas del lugar, luego obtuvieron el barro, le dieron forma y lo dejaron al sol para que se secara, luego fueron a por la fruta, y finalmente fueron al río a pescar algo, del agua se encargarían más tarde, ya que había que esperar a que se secaran las vasijas.

Cuando cayó la noche, ellos dejaron su búsqueda de comida, volvieron a encender el fuego, ya que se había apagado al no ser atendido, y cocinaron algo para la cena. Si hubieran sido ninjas entrenados, habrían sabido que debían dejar al menos a un miembro despierto para asegurar que todo andaba bien, pero como eran niños y no tenían experiencia en ese ámbito, no lo hicieron, y los tres se fueron a dormir juntos.

A la mañana siguiente, desayunaron un par de frutas, bebieron agua, rellenaron las vasijas ya secas con agua, metieron las vasijas en una caja, y se fueron sin un rumbo fijo.

Pasaron los días, y aunque en el camino pudieron encontrar algunos árboles frutales y reponer las frutas que comían, no fue así con los pescados y el agua, aunque tuvieron la inmensa suerte de encontrar un lago en su camino y así poder renovar este último también .

No sabían a dónde ir, ya había pasado una semana desde su partida de Konoha y no habían dado con ningún pueblo, estaban empezando a pensar que estaban caminando en círculos.

-¿Podemos tomar un descanso? - preguntó Hinata con un leve jadeo.

-Sí, será lo mejor - dijo Neji al darse cuenta del estado de su prima, de los tres, ella era la que peor condición física tenía.

-¿Hola? - preguntó-saludó un joven de 17 años al ver a los tres niños sentados.

-¿Quién eres?, ¿qué quieres? - preguntó Neji adoptando su pose de combate y dispuesto a activar su byakugan; Naruto y Hinata también estaban atentos a los movimientos del joven por si tendrían que entrar en combate.

-Tranquilos, no voy a haceros nada, me llamo Haruki, solo os vi y me sorprende ver a un grupo de niños en este lugar - dijo el joven.

Los tres niños se miraron intentando decidir qué hacer, era la primera persona que encontraban en todo su recorrido.

-Yo me llamo Naruto, y lo que pasa, es que nos hemos perdido - dijo Naruto con una de sus típicas sonrisas de cuando le pillan con una broma y rascándose la nuca.

Los tres habían acordado hacía unos días que no dirían sus apellidos a nadie, ya que tanto Uzumaki como Hyuga eran apellidos de clan ninja, aunque en el caso de Hinata y Neji sería difícil ocultar su procedimiento.

-Ah, entiendo - dijo Haruki asintiendo a las palabras de Naruto - yo vivo cerca de aquí con mi madre y mi abuela, si queréis venir.

-¿Hablas en serio? - preguntó Naruto emocionado.

-Claro, dudo mucho que a ellas les importe, es más, estoy seguro de que me darían una paliza si dejo a tres niños solos en el bosque, seguidme.

Los tres chicos asintieron y lo siguieron, en el camino Hinata y Neji también se presentaron, aunque el resto del trayecto fue en su mayoría silencioso, ni siquiera Naruto habló, en esos días, gracias a los primos, había aprendido a moderarse un poco, seguía siendo un niño muy extrovertido, pero al menos sabía cuándo era mejor estar callado y no molestar al resto.

Después de un rato caminando, llegaron a una cabaña, esta no era muy grande, pero tampoco era pequeña, además de que se podía apreciar un pequeño huerto y jardín en frente de la casa.

-Ya estoy en casa - avisó a Haruki mientras abría la puerta.

-Bienvenido - oyeron decir a dos mujeres.

-Traigo compañía - avisó Haruki mientras se cambiaba los zapatos de calle por unas zapatillas y les indicaba a los niños que hicieran lo mismo, el tiempo empezaba a volverse frío, y los suelos de madera de la cabaña no estaban precisamente calientes.

-Oh vaya - dijo una mujer apareciendo por el pasillo, ella era una mujer de edad entre los 35 y 40, aunque la gente podría pensar que era más joven, piel algo bronceada por el sol, pelo oscuro y ojos castaños - hijo, ¿quiénes son estos adorables niños? - preguntó la mujer con una sonrisa maternal.

-Los encontré en el bosque y los traje, no te molesta, ¿verdad? - cuestionó el joven y la mujer negó con la cabeza.

-No, me hubiera molestado si no lo hubieras hecho, eso habría significado que no te eduqué bien - dijo la mujer y se dirigió a los niños - hola, me llamo Hanako, y soy la madre de Haruki.

-Hola, yo me llamo Naruto - dijo Naruto con una sonrisa.

-Yo me llamo Neji y esta es mi prima Hinata - dijo Neji presentándose por los dos.

-Encantada de conocerla - dijo formalmente Hinata.

-Igualmente - dijo Hanako - la comida enseguida estará, no contábamos con más gente, pero estoy segura que se podrá hacer algo.

-No queremos molestar - dijo Hinata con sinceridad.

-No te preocupes, hablaré con mi madre y encontraremos una solución, Haruki, lleva a nuestros invitados al comedor.

-Sí madre - dijo Haruki y los llevó al comedor.

Lo poco de la cabaña que los niños pudieron ver era sencillo y acogedor, lo que los tres habían imaginado que sería el hogar de una familia, no la seriedad presente en todas las casas del complejo Hyuga, ni el vacío y soledad presente en el departamento de Naruto.

Mientras los cuatro esperaban la comida, Haruki les preguntó por su historia, a lo cual los tres niños dijeron la historia que habían inventado en esa semana por si alguien preguntaba por ellos. En ella, Neji era huérfano, como en la realidad, y vivía con sus tíos y su prima Hinata, mientras que Naruto era hijo de los amigos de los padres de Hinata, y debido a un ataque a su pueblo, los tres se habían visto obligados a irse para salvar sus vidas, además, la marca que tenía Neji en la cabeza era un tatuaje típico en los hombres de la familia, no era nada malo.

Debido a que Haruki apenas salía del bosque, y el pueblo al cual iba cuando era necesario era pequeño y no pasaban ninjas por ahí, él no dudó de las palabras de los niños, pues sí sabía que algunos pueblos eran atacados por bandidos buscando robar todo lo que fuera de valor; pero sí estaba intrigado por los ojos de Neji y Hinata, más no hizo ningún comentario o pregunta al respecto.

Después de su pequeña conversación, no pasó ni un minuto antes de que Hanako y su madre aparecieran en el comedor con un par de cazuelas. Así pues, los 6 se pusieron a comer tranquilamente, y en agradecimiento, los niños se encargaron de fregar y recoger todo, ya que consideraban que era lo mínimo que podían hacer.

-Son unos niños muy lindos - dijo la abuela de Haruki, Ima.

-Sí que lo son - confirmó Hanako.

-Además de que tienen una historia bastante triste - volvió a hablar Ima.

-Tal vez podrían quedarse - dijo Haruki - así tendré los hermanos que no pude tener - dijo con un brillo en sus ojos, Haruki siempre quiso tener hermanos, desgraciadamente, su madre se quedó estéril en el parto.

-No es mala idea - dijo Hanako, a ella también le hubiera gustado tener más hijos, igual que a su difunto esposo - ¿tú qué dices? - le preguntó a su madre.

-Los niños siempre dan alegría a las casas, puede que no tengamos mucho, pero si todos somos felices, un poco menos de comida no hará daño - dijo Ima antes de beber la infusión que tenía en la mesa.

Hanako y Haruki asintieron de acuerdo, lo hablarían con los niños, pero no creían que hubiera problema. Así, su pequeña familia de 3, pasó a ser de 6.