Los años pasaron, y los niños crecieron sanos y felices, en secreto entrenaban para hacerse más fuertes, pero debido a que se habían ido sin ni siquiera empezar la academia, no sabían nada de ninjutsu, genjutsu o cualquier otra arte ninja. Esto no afectaba demasiado a Hinata y Neji, ya que el estilo de su clan era el puño suave y sabían lo suficiente para entrenar y perfeccionar su estilo de lucha, pero sí fue un problema para Naruto.

Al no tener ninguna forma de aprender las artes shinobi, los primos decidieron enseñarle el puño suave, debido a no tener el byakugan, a Naruto le resultó bastante más difícil aprenderlo, pero gracias a la paciencia de Hinata y el entrenamiento riguroso de Neji, Naruto supo dónde apuntar sus golpes sin necesidad de ver el sistema de chacra del oponente.

El añadir a Naruto en el estilo de su clan fue muy beneficioso para ambos, ya que, accidentalmente, el rubio casi hizo la rotación celestial, y al Neji ver eso con su byakugan, pudo conocer las pautas y reproducirlas, obteniendo una de las técnicas más poderosas de la rama principal y pudiendo enseñársela a sus compañeros.

Todo su entrenamiento lo mantuvieron a escondidas de la familia con la que vivían, aunque estaban muy agradecidos con ellos y les tenían una gran confianza, no querían ponerles en riesgo al saber que ellos provenían de un clan shinobi tan conocido como lo era el clan Hyuga, además de que eran conscientes de que Hinata no tenía la marca del pájaro enjaulado, lo cual la convertía en un blanco fácil para todas aquellas personas que quisieran su dojutsu.

Teniendo Naruto y Hinata 12 años, y Neji 13 años, decidieron abandonar su lugar seguro y empezar a moverse, por lo que se despidieron de la familia, prometiendo volver en un futuro, y partieron sin un rumbo fijo.

Fueron de pueblo en pueblo buscando a una persona que pudiera enseñarles las artes shinobi, ya que no querían quedarse estancados y débiles al solo conocer un estilo de lucha. Para que no hubiera problemas de que descubrieran quiénes eran, Hinata y Neji se pusieron gafas de sol para ocultar sus ojos, además de que Neji se puso un pañuelo en la cabeza para que no viera su marca, aunque debido a esto, muchas personas lo confundían con una chica.

Naruto por su parte también se puso unas gafas de sol, y aprendió, gracias a Hanako, a maquillarse para cubrir sus marcas en forma de bigotes sin que se notara el maquillaje, así los tres no serían reconocidos, o al menos sería más difícil que los descubrieran.

A pesar de la pinta rara que tenían al usar gafas de sol tan oscuras, la gente no le hizo mucho caso a este hecho, no era la primera vez que veían a alguien con pintas raras, mientras no causasen problemas, no veían objeciones a sus extrañezas.

En una ocasión, en una de las pocas ciudades por las que pasaron, encontraron a un grupo de shinobis de Konoha, por suerte para ellos, no había ningún Hyuga en el grupo, por lo que no corrieron riesgo de ser descubiertos. En su lugar, aprovechando que los habían visto entrar en un bar y pudieron notar que estaban un poco ebrios, consiguieron sacarles algo de información.

Así fue que Hinata descubrió que tenía una hermana pequeña, y que su madre había muerto poco después debido a unas complicaciones en el parto, lo cual entristeció enormemente a la chica, pues no pudo despedirse de su madre ni conocía a su hermana pequeña, pero se obligó a no mostrar sentimientos, no quería delatarse. También les contaron que, aunque al principio los buscaron, con el tiempo lo dejaron estar pensando que estaban muertos o capturados por enemigos desconocidos.

Lo más sorprendente de todo fue cuando uno de los shinobis contó que, aunque al principio la gente estaba feliz de que Naruto se hubiera ido, ya que él era el jinchuriki del kiubi y creían que era algo así como su reencarnación, cuando el hokage anunció que Naruto era hijo del cuarto hokage, todos lamentaron su mal comportamiento hacia el chico.

Para los tres esa noticia fue un completo shock, pero sobre todo lo fue para el rubio, jamás se imaginó que fuera hijo del cuarto hokage, y no sabía muy bien qué pensar al respecto y sobre el hecho de tener al kiubi sellado dentro suyo.

Otra noticia que les sorprendió fue la masacre del clan Uchiha, pero como ninguno tenía relación con ese clan, no le dieron mucha importancia, aunque eso no quitaba el impacto inicial al saber que ese clan había sido masacrado, y además por el que se consideraba el prodigio del clan.

Por un momento, Neji se imaginó en el lugar de Itachi, si no fuera porque se había ido de la aldea y tenía la marca del pájaro enjaulado, no dudaba que podría haber hecho lo mismo con la rama principal del clan, en cierta forma, creía poder comprender al joven Uchiha y no lo culpaba, ya que imaginaba que si lo hizo, sería por algo importante y de gran índole como lo que pasaba en su clan.

Una vez que consiguieron toda la información que querían saber, les preguntaron si conocían a algún shinobi que no viviera en la aldea que pudiera entrenarlos. Al principio los tres shinobis se sorprendieron por la pregunta, sobre todo porque recalcaron el que no querían ir a la aldea, pero al explicar que querían primero tener unas bases antes de ir para no quedar mal, los tres hombres pensaron seriamente qué responderles.

-A parte de Jiraiya y Tsunade sama, no se me ocurre ningún ninja fuera de la aldea que no sea un ninja renegado, y estoy seguro de que ninguno de los dos aceptará entrenarlos - dijo uno de los hombres.

-¿Por? - preguntaron los chicos.

-Ambos están en paradero desconocido, además de que Jiraiya sama se dedica a su red de espías, y Tsunade sama ya no toma aprendices, igual ocurre con Jiraiya sama - dijo otro de los hombres.

-Bueno, primero tendremos que intentarlo antes de saberlo - afirmó Hinata.

Gracias a Naruto, Neji, Hanako, Ima y Haruki, la chica había logrado tener más confianza en sí misma y no ser tan tímida, pero aún así no tenía el valor suficiente para declararse a Naruto, realmente, salvo Hanako e Ima, nadie sabía de su enamoramiento hacia Naruto, se las había arreglado para ocultárselo a los chicos a su lado, ya que temía no ser correspondida por Naruto y que Neji lo dañara si se enteraba de sus sentimientos hacia él, a veces podía llegar a ser muy sobreprotector con ella.

-Eso mismo - aseguró Naruto, no iba a rendirse sin intentarlo.

Neji solo asintió con la cabeza, estaba de acuerdo con sus compañeros. Los shinobis se miraron y suspiraron, no creían que lo lograrían, pero admiraban su determinación, a lo mejor y hasta los sorprendían en un futuro llegando a la aldea con Jiraiya o Tsunade.

Los hombres les dieron toda la información que pudieron sobre los posibles paraderos de Jiraiya y Tsunade, más en el caso del primero, el paradero de Tsunade era un completo misterio, mientras que de Jiraiya tenían alguna que otra pista sobre dónde podría estar.

Una vez que les dijeron todo lo que sabían sobre su posible ubicación, ya que no consideraban a los tres chicos una amenaza ni unos posibles espías de otro país, sino unos niños que soñaban con ser shinobis y recién se habían decidido a seguir su sueño, se despidieron de ellos y volvieron a sus tragos, a lo cual Naruto, Hinata y Neji les dieron las gracias y se retiraron del bar, ya sabían por dónde empezar.

Pasaron más de dos meses antes de que dieran con el sanin de los sapos, y solo fue gracias a que estaban cerca de las aguas termales del lugar cuando empezaron los gritos. Al parecer, habían pillado a Jiraiya espiando a las mujeres bañarse, por lo que las chicas del lugar gritaron y salieron corriendo a esconderse y vestirse.

El sanin se vio en la necesidad de salir corriendo también para huir de los empleados de las aguas termales, y como los tres chicos se dirigieron hacia allí para ver el por qué de los gritos, pudieron ver al hombre de cabellos blancos corriendo por su lado.

Después de un momento de confusión total, los tres fueron en persecución del hombre, y aunque casi lo pierden de vista entre las calles del pueblo, lograron dar con él en una colina a las afueras del pueblo.

El hombre era tal cual lo habían descrito los shinobis del bar, un hombre de 50 años, pelo blanco y largo, marcas rojas que recorrían sus mejillas desde los ojos, ojos oscuros, vestimentas raras y zapatos de madera, sí, definitivamente tenía que ser él.

-Disculpe, ¿usted es el sanin Jiraia? - preguntó Neji con formalidad.

El peliblanco se giró al oír la voz y pudo ver a tres chicos con gafas de sol oscuras, no parecían una amenaza.

-El mismo - dijo e hizo su pose típica, confundiendo a los chicos por esa pose ridícula.

Después de un silencio incómodo, o al menos para los chicos, Neji carraspeó y habló.

-Disculpe las molestias, pero hemos oído grandes cosas sobre usted y nos gustaría que nos entrenase.

Jiraiya se puso serio y los examinó, era difícil saber las intenciones de los chicos, sus ojos estaban totalmente cubiertos, y el resto de sus caras no le decían gran cosa.

-Antes de que acepte o no vuestra petición, me gustaría saber vuestros nombres e intenciones al querer que os entrene, además, agradecería que os quitaseis esas gafas.

Los tres se miraron buscando aprobación, a lo cual asintieron de acuerdo, si lograban convencerlo de que los entrenase, tendría que saber sus nombres y ver sus ojos tarde o temprano. Los tres se quitaron las gafas al mismo tiempo, dejando impactado a Jiraia al ver el byakugan en dos de ellos.

-Mi nombre es Hinata, y como podrás adivinar por mis ojos, soy una Hyuga - dijo Hinata seriamente mirando al sanin impactado.

-Yo soy Neji Hyuga, el primo de Hinata - dijo Neji seriamente también.

-Y yo soy Naruto Uzumaki, y queremos que nos entrenes porque queremos ser más fuertes y no depender de nadie - dijo Naruto con una sonrisa, y el mundo de Jiraiya se derrumbó.