Jiraiya estaba más que impactado, estaba en completo shock, hacía casi 8 años que le notificaron la desaparición y posible muerte o secuestro de su ahijado, y sin embargo, ahí estaba, justo frente a él, Naruto Uzumaki, su ahijado y el vivo retrato de su antiguo alumno, Minato Namikaze, el cuarto hokage.
Los tres chicos se confundieron al ver la cara de sorpresa del sanin, el cual no dejaba de mirar a Naruto con la boca abierta. Tras un momento de confusión, los tres asumieron que era porque los había reconocido, y por el hecho de que Naruto era el jinchuriki del kiubi e hijo del cuarto hokage.
-Ya sé que soy impresionante, pero no es necesario que te pongas así - dijo el rubio divertido por la actitud de Jiraia.
El sanin finalmente pudo salir de su estupor y cambió su cara de sorpresa a una seria, tenía muchas dudas y quería respuestas.
-¿Cómo es que estáis aquí?, hasta donde me notificaron, vosotros deberíais estar muertos o secuestrados - dijo Jiraia serio.
Los tres chicos se miraron, había algo de vergüenza en sus caras, principalmente en la de Hinata, así que el que habló fue Neji, que era el menos avergonzado.
-La verdad es que no nos secuestraron, nosotros nos fuimos de Konoha por nuestra propia voluntad e iniciativa - dijo de forma seria.
-¿Por qué? - preguntó sin poder evitarlo Jiraia.
-No éramos felices - dijo Hinata en un susurro, pero aún así el sanin la oyó.
Podía entender las razones de Naruto de querer irse, su sensei le había contado todo lo que tuvo que pasar el rubio a pesar de su corta edad, y no pasaba ni un solo día sin que se lamentase por no haberse quedado en la aldea y cuidar de su ahijado; también podía hacerse una idea del por qué de Neji, ya que imaginaba que detrás del pañuelo debía haber una marca del pájaro enjaulado, pero no veía ninguna razón para Hinata, que hasta donde sabía, ella era la heredera de su clan, la siguiente líder, no entendía cuáles podrían ser sus motivos, pero no preguntó ni hizo ningún comentario.
Jiraiya se puso a pensar en las opciones que tenía, dejarlos ir así como así no era una opción, les podría pasar algo, ya bastante suerte habían tenido ya que no les había pasado nada en todos esos años. Otra opción era llevarlos a Konoha así sea a la fuerza, y ver qué pasaba, pero algo le decía que los Hyuga conocían el puño suave a pesar de su corta edad cuando se fueron, y no creía tampoco poder engañarlos para ir. Suspiró algo derrotado, solo veía una solución viable, y esa era entrenarlos y esperar que en un futuro ellos acepten ir a Konoha por su propia voluntad.
Así fue que los tres chicos empezaron a entrenar bajo la directriz de Jiraiya, aprendiendo todo tipo de técnicas, además de que Naruto pudo firmar el contrato de los sapos, ni a Hinata ni a Neji les pareció bien firmarlo, ellos querían ver qué animal se asemejaba más a ellos, por lo que, después de un tiempo de entrenamiento, el sanin de los sapos les enseñó el jutsu de invocación y les explicó lo que les pasaría al no firmar ningún contrato.
Después de hacer eso, Hinata fue llevada al reino de los jaguares, donde tras hablar con el líder y ser puesta a prueba, los jaguares la aceptaron como su invocadora. Por su parte, Neji fue enviado al reino de los halcones, el cual estaba constituido por altas montañas, de las cuales casi se cae si no fuera por sus rápidos reflejos. Igual que Hinata, él fue llevado ante el líder del clan de invocación, y tras superar la prueba, fue aceptado como su invocador.
Al volver con Naruto y Jiraiya, ambos primos contaron lo que les había ocurrido, y todos se sorprendieron de sus invocaciones, ya que nadie esperó que Neji fuera de halcones, mucho menos que Hinata fuera de jaguares.
También durante ese tiempo, Jiraiya le confesó a Naruto que era su padrino y se disculpó con él por no haber estado con él. Al principio el rubio se cabreó con él y no le habló por un par de días, pero al final lo perdonó y comprendió que él estaba ocupado haciendo su trabajo, aunque cada vez que veía al sanin espiar a las mujeres en las aguas termales, le hacía dudar si realmente no iba a la aldea porque estaba trabajando.
En menos de un año, los tres habían incrementado enormemente sus habilidades, y gracias a las insistencias de Jiraiya y el hecho de que pronto serían los exámenes chunnin, los cuatro iban rumbo a la aldea para tomar los exámenes, aunque ya le avisaron a Jiraiya que irían disfrazados, no querían que la gente los viera todavía, antes querían ver y sopesar los cambios en la aldea.
Aunque de mala gana, el sanin aceptó, pero pidió que al menos el tercer hokage supiera la verdad, en especial por Naruto, ya que Hiruzen había sufrido mucho todos esos años pensando que había fallado a Minato al no cuidar del rubio.
Los tres chicos no tuvieron problemas con eso, eran conscientes que no podrían ser ni siquiera genins si no lo aprobaba el hokage, además de que Naruto quería volver y abrazar al viejo, para él era como su abuelo y lo había echado de menos, por no hablar de que se sentía culpable por haberlo hecho sufrir con su partida.
A poco más de una semana de los exámenes chunnin, Jiraiya, Naruto, Hinata y Neji entraron por las puertas de Konoha. Los tres tenían un jutsu de transformación encima, por el cual Hinata y Neji tenían los ojos castaños, y en el caso de Neji tampoco tenía la marca del pájaro enjaulado. Por su parte, Naruto había eliminado sus marcas de bigotes, había hecho sus ojos de un azul más oscuro, como los de su madre, y había cambiado su color de pelo a negro, así nadie lo reconocería ni lo confundirían con su padre.
Cuando los chunnin de la entrada vieron a Jiraiya se alegraron de verlo, pero al ver a los tres que lo acompañaban, se sorprendieron enormemente.
-Hola - saludó el sanin sapo a los hombres de la entrada.
-Hola - saludaron con cortesía los dos.
-Hombre, pero si sois los shinobis del bar - dijo Naruto sonriendo.
-Así que no nos confundimos, ustedes sois los chicos de aquella vez, en verdad lograsteis que Jiraiya sama os entrenase - dijo uno de los dos shinobis.
-Sí - afirmó Naruto con alegría.
-Una cosa, ¿tú no eras rubio? - preguntó el otro shinobi, a lo cual todos se tensaron un poco.
-No, mi pelo es negro, lo que pasa es que en ese entonces llevaba un pañuelo amarillo en la cabeza, igual que mi amigo llevaba uno blanco - dijo Naruto con simpleza.
Ambos hombres no estaban convencidos, no les pareció que llevara un pañuelo, pero también reconocían que ya llevaban unos tragos cuando hablaron con ellos, por lo que lo dejaron pasar.
Después de registrar su entrada, los cuatro entraron a la aldea sin ninguna otra complicación. Mientras estuvieran disfrazados, Naruto Uzumaki era Memma Otakaru, mientras Hinata y Neji Hyuga eran Hanako y Haruki Takiuri. Hinata y Neji se pusieron los nombres y apellidos de la familia que los había acogido cuando eran pequeños, mientras que Naruto portaba el nombre que sus padres le iban a poner antes de leer la novela de Jiraiya, lo cual emocionó a Naruto, ya que seguía llevando un nombre elegido por sus padres.
Al entrar, los cuatro se dirigieron directamente a la torre hokage, y por el camino, los chicos se dedicaron a observar a su alrededor, sobre todo Naruto. La gente iba y venía sin parar, nadie les prestaba especial atención, algo nuevo para el Uzumaki, ya que estaba acostumbrado a que en esa aldea todos lo miraran con desagrado, pero en esa ocasión, con su disfraz, era invisible.
Al llegar a la torre, la recepcionista avisó al hokage y después les dejó pasar. Al abrir la puerta, Naruto pudo ver a su figura de abuelo tal como lo recordaba, tal vez un poco más viejo, pero nada más, seguía llevando su ropa y sombrero de hokage, además de la pipa en la boca. El despacho tampoco había cambiado, el color, la alfombra, los muebles y el escritorio estaban igual que años atrás, lo cual hacía que Naruto se sintiera nostálgico.
-Ah, Jiraiya, me alegro de verte - saludó Hiruzen y luego se dio cuenta de los tres chicos que le acompañaban - ¿quiénes son?, ¿nuevos alumnos? - preguntó dirigiéndoles una sonrisa a los chicos.
-Se podría decir que sí - dijo Jiraiya sobándose la nuca, a lo cual Hiruzen asintió.
-¿Tienen ellos algo que ver para que estés aquí?, ¿tal vez quieres convertirlos en shinobis de Konoha? - inquirió Sarutobi conociendo a su antiguo alumno, a lo cual el sanin se rió nerviosamente.
-Entre otras cosas - confesó el peliblanco - pero antes, ¿te importaría sacar a los anbus e insonorizar la habitación? - pidió Jiraiya.
Extrañado, Hiruzen hizo lo que le pidió su discípulo. Una vez estuvo todo hecho, Jiraiya les hizo un gesto a los chicos para que quitaran el jutsu, algo que hicieron. Casi se le cae la pipa de la boca a Sarutobi cuando el jutsu se fue y pudo ver a los chicos frente a él, no le llevó ni un segundo reconocerlos, Hinata y Neji Hyuga, y Naruto Uzumaki.
-¿Qué? - fue lo único que pudo pronunciar el hokage.
Jiraiya suspiró y le contó algo por encima a su antiguo sensei lo que había pasado, así mismo, los tres chicos explicaron sus razones de irse y también por qué querían mantenerse ocultos por el momento. Al terminar toda la explicación, Hiruzen se puso a pensar y meditar toda esa situación.
-Lo que me pedís es algo complicado, no solo queréis que os nombre gennins de Konoha, algo que siendo alumnos de Jiraiya no será muy difícil, sino que queréis poder participar en los exámenes chunnin, algo que es más complicado dado que no habéis hecho ninguna misión, y además me estáis pidiendo que guarde vuestras identidades en secreto y use las falsas, lo cual no sería tan inmensamente complicado si no fuerais quienes sois, tened en cuenta que sois la heredera del clan Hyuga, el sobrino del líder de ese mismo clan, y el jinchuriki del kiubi e hijo del cuarto hokage - dijo lo que pensaba en voz alta el hokage.
Los chicos agacharon ligeramente la cabeza, sabían que lo que estaban pidiendo no era algo fácil. Sarutobi soltó una bocanada de humo de su boca y apartó la pipa de sus labios.
-Está bien, os concederé vuestra petición, pero solo hasta el final de los exámenes chunnin - aceptó Hiruzen.
Los chicos levantaron la cabeza y sonrieron con alegría, tendrían un tiempo para ver los cambios en la aldea antes de tener que revelar sus identidades.
-Gracias jiji - dijo Naruto y no pudo evitar por más tiempo el impulso de ir y abrazarlo, lo cual hizo y Sarutobi acarició el pelo rubio del chico con cariño, a lo cual los otros tres miembros en la habitación sonrieron con ternura.
