-La aldea está debilitada, debemos elegir a un hokage cuanto antes - dijo un hombre.

-Estoy de acuerdo, aunque al final ganamos contra la invasión de Oto y Suna, nuestro estado debilitado nos hace ser vulnerables ante otros países, no tener un líder lo hace todavía peor - comentó otro.

La sala donde estaban reunidos varios miembros del consejo de Konoha, el daimio y sus consejeros estaba sumida en un pequeño caos. Tras la muerte de Hiruzen, el puesto de hokage había quedado vacío, lo cual era motivo de preocupación, más con los acontecimientos que habían tenido lugar hacía poco.

-Considero que Jiraiya sama sería el mejor candidato para ser el nuevo hokage - dijo Shikaku Nara.

-Me siento honrado, pero debo denegar la oferta, no tengo madera de hokage, además de que mi sensei pensó en otra persona para sustituirlo - dijo más para sí mismo lo último, desgraciadamente, todos lo oyeron.

-¿En quién había pensado el tercer hokage como su sucesor? - preguntó curioso el daimio sin dejar de abanicarse.

-Oh, bueno, no tiene demasiada importancia, aún es muy joven para tomar un puesto tan importante - afirmó el sanin al darse cuenta de su indiscreción.

-Tengo que decir que yo también estoy intrigado por saber quién es esa persona, aunque sea joven, me gustaría saber en quién pensó el sandaime - comentó Shikaku.

-Bueno, él estaba considerando a uno de mis alumnos, Menma Otakaru, para ser exactos - respondió el peliblanco un poco nervioso, pues sabía que venía una pregunta que no quería responder.

-¿Y se puede saber por qué pensó en un chico sin clan ni nada para un puesto tan importante?, Jiraiya sama - cuestionó Danzo.

El mencionado suspiró, sabía que ocurriría, y aunque el trato era que se mantendría el secreto hasta que terminara los exámenes chunnin, algo que ya pasó, no quería ser él el que diera la noticia.

-Porque en realidad, su nombre es Naruto Uzumaki, hijo del cuarto y jinchuriki del kiubi, y mi sensei consideraba que el chico tenía un gran potencial, además de que a pesar de su temprana edad, él representa la voluntad de fuego más que muchos shinobis veteranos - explicó el sanin.

-Un momento, ¿nos estás diciendo que tanto tú como Sarutobi sabíais dónde estaba el jinchuriki y no nos avisaron? - interrogó Homura, a lo cual el hombre volvió a suspirar.

-Realmente mi sensei no lo supo hasta poco antes de los exámenes chunnin, y yo supe de que estaba vivo cuando se plantó frente a mí hace poco más de un año pidiéndome que lo entrenase junto a sus amigos - contestó.

-¿Por casualidad no serán esos dos chicos los dos niños Hyuga que desaparecieron al mismo tiempo que el jinchuriki? - volvieron a cuestionar.

-Pues sí, la verdad es que sí, los tres abandonaron el pueblo porque no soportaban su vida en Konoha, realmente solo volvieron porque los convencí de participar en los exámenes - afirmó el peliblanco.

La sala se sumió en un pequeño silencio mientras la información que les dio Jiraiya se procesaba en sus cabezas.

-Que interesante - comentó el daimio.

-¿Señor? - preguntó un miembro de su consejo.

-Me parece muy interesante toda esta situación - dijo, dejó de abanicarse y cerró su abanico - deseo conocer al chico - afirmó, dejando a todos en shock.

-¿No estará pensando que el chico se convierta en hokage?, eso sería un error, la aldea necesita a un líder fuerte, no un genin sin experiencia - expresó Danzo.

-Jiraiya, por lo que has dicho, tú eres su sensei, así que tú sabrás mejor que nadie su nivel de habilidad, ¿en qué punto se encuentra tu alumno? - le preguntó al sanin ignorando al otro hombre.

-Bueno, ciertamente Naruto es bueno, incluso se podría considerar que su nivel es de jonin medio en cuanto a poder, también es capaz de pensar y dar con buenos planes, a un mismo tiempo también es impredecible, no hay que decir que sus reservas de chacra son mayores que las mías, aunque aún tiene algún problema con su control de chacra, y debido a sus reservas le resulta imposible usar genjutsu, el fuinjutsu no se le da mal, le cuesta, pero se esfuerza bastante y ya domina lo básico, creo que en un futuro podría ser un maestro de sellos como sus padres y yo, su taijutsu y ninjutsu son bastante buenos, además de que es un invocador de sapos como yo, y los ancianos del monte Myoboku están dispuestos a enseñarle el modo sabio cuando sea un poco más mayor - respondió con sinceridad.

El daimio asintió y volvió a decir que quería conocerlo, y con esas palabras, la reunión se terminó. Los shinobis de Konoha volvieron a su aldea, el sanin con la misión de encontrar a su estudiante y anunciarle que el daimio quería verlo, además de llevarlo personalmente a su castillo, no se fiaba de que Danzo se mantuviera quieto, y quería asegurarse de que no le pasase nada a su ahijado.

No estaba seguro de si realmente Naruto estaba preparado para algo así, sabía que él sería un buen hokage en el futuro, pero también creía que era muy joven, apenas tenía 13 años. Ciertamente había vivido más cosas que los niños de su edad, por no hablar del magnífico trabajo que hizo en la invasión derrotando a Gaara con sus compañeros de equipo y logrando convencerlo de cambiar, algo bueno dado que era muy probable que el pelirrojo se volviera el kage de su aldea, lo cual supondría una fuerte alianza entre los líderes de ambas aldeas, dato que el daimio también sabía y creía que era una de las razones por las que realmente consideraba al Uzumaki un buen sucesor.

Una vez hubo llegado a la aldea, buscó a sus genins. No tardó mucho en encontrarlos ayudando a la gente a reconstruir los edificios, el ojiazul, con sus clones de sombra, era una verdadera ayuda en todas las labores, de ahí que pudiera ver como un centenar de copias de su alumno yendo de un lugar a otro.

-Chicos, tengo que hablar con ustedes - avisó a sus aprendices.

Los tres dejaron de hacer lo que estaban haciendo y fueron junto a su sensei, aunque en el caso del jinchuriki, dejó que sus clones siguieran con su trabajo, al fin y al cabo, con que fuera el original bastaba.

-¿Qué pasa?, Jiraiya sensei - preguntó Hinata.

-Verán, acabo de llegar de una reunión con el daimio, y me temo que vuestra identidad ya no es un secreto - les informó.

A diferencia de lo que había pensado, ninguno dijo o hizo nada, se mantuvieron quietos y tranquilos.

-Bueno, después de todo, quedamos con el hokage que nuestras identidades serían un secreto solo hasta después de los exámenes chunnin, por lo que era de esperarse - dijo Neji como si nada, a lo cual sus dos compañeros asintieron y le dieron una pequeña sonrisa al pervertido para que se relajara, lo cual consiguieron y él suspiró un poco más aliviado.

-Me alegra que no lo hayáis tomado mal - comentó, los chicos asintieron y estaban a punto de irse cuando siguió hablando - pero eso no es todo, Naruto, el daimio quiere verte.

El mencionado abrió mucho los ojos y se puso rígido, cuestionándose a sí mismo el motivo de tal petición.

-¿Por qué? - fue finalmente la chica Hyuga la que preguntó.

-Bueno, no sé si lo saben, pero mi sensei quería que Naruto fuera su sustituto, y el daimio quiere conocerlo para saber si realmente podría ocupar el cargo de hokage - le respondió un poco inseguro en sus palabras.

-¿Qué?, pero si soy muy joven - comentó el chico completamente asustado, vale que era un gran honor que lo tuvieran en cuenta a una edad tan temprana, y ciertamente recordaba cuando jiji le dijo que quería que él tomara su lugar en el futuro, pero francamente no se veía preparado todavía, le faltaba mucho por aprender, quería ser más fuerte antes de tomar el puesto que una vez tuvieron su padre y su figura de abuelo.

-Soy consciente y estoy de acuerdo - dijo el sanin - pero eso no quita que el daimio ha pedido verte, por lo que tendrás que ir, yo mismo te llevaré allí.

El Uzumaki tragó saliva, estaba totalmente aterrado, pero era consciente que no podría negarse a una petición del daimio, por lo que, con los nervios a flor de piel, asintió y siguió a su sensei.

Sus clones se quedaron ayudando a la gente, no le importaba el gasto de chacra que le suponía mantener la técnica, podía llegar a tener más de mil clones luchando durante horas, por supuesto, si era un combate donde no solo era taijutsu y también se usaba ninjutsu, el gasto de chacra sería enorme e incluso para él sería peligroso, pero cien clones cuyo único gasto de chacra era para mantenerse pegado a las paredes para no caerse, podía tenerlos un par de días enteros que no le afectaba demasiado, aunque tendría que tener cuidado cuando los disipara.

Un par de horas más tarde, se encontraban frente las puertas del castillo del daimio, al ver a Jiraiya, los soldados les dieron paso. Una vez dentro, una mujer les guio hasta el despacho e indicó al chico que le estaba esperando, mientras que al peliblanco le pidió que le esperara fuera. El sanin apretó el hombro de su ahijado, el cual estaba temblando ligeramente, si ya estaba nervioso por hablar con el daimio, hacerlo sin su padrino cerca era peor.

Suspiró y se preparó mentalmente, no era el idiota rubio que era en su infancia, podía llegar a ser muy informal e incluso irrespetuoso con personas de alto rango, como lo eran el tercer hokage y Jiraiya, pero eso lo hacía cuando tenía cierta confianza, aquí estaban hablando del daimio, el hombre más importante del país y al cual no conocía, no era tan estúpido como para no saber que debía comportarse, al menos si apreciaba su vida, claro está.

Volvió a suspirar, pero esa vez lo hizo mientras extendía su mano y tocaba la puerta. Se oyó un adelante desde el otro lado de la puerta, y con manos temblorosas y el pulso a mil, Naruto abrió la puerta y entró al despacho.