Al entrar, pudo apreciar la figura del hombre frente a él, llevaba las típicas ropas de un daimio, con un sombrero con el kanji de fuego, un rostro algo mayor, relajado y amigable, no pudo evitar pensar que se parecía en cierta forma a su jiji.

-Oh, ya has llegado - mencionó con una sonrisa - por favor, toma asiento.

El chico así lo hizo aún nervioso, pero intentó mantener su fachada tranquila y relajada, mientras que su rostro era serio.

-Disculpa la pregunta, pero siendo hijo del cuarto, ¿no deberías ser rubio?, al menos era lo que me habían dicho, rubio y con marcas de bigotes - dijo tranquilamente mientras se abanicaba un poco.

-Es un henge, mis compañeros y yo cambiamos nuestro aspecto para que no nos reconocieran, si lo desea, puedo quitarlo - respondió Naruto.

El daimio asintió.

-Me gustaría, sí - dijo, y el Uzumaki eliminó la ilusión, mostrando su pelo rubio y las marcas de bigotes en sus mejillas - vaya, en verdad que te pareces a tu padre con el pelo así, aunque ciertamente él no tenía marcas de bigotes - comentó el daimio maravillado con el hecho.

-Gracias - dijo cortésmente, no sabía qué más decir.

-Bueno, supongo que Jiraiya sama ya te habrá informado de los motivos por los que te hice llamar - dijo, a lo cual recibió un asentimiento del rubio - bien, la verdad es que tengo curiosidad de lo que vio mi viejo amigo en ti para considerarte su sucesor, ciertamente has hecho cosas impresionantes, y Jiraiya me ha hablado muy bien de tus habilidades, algo que en menor medida lo vi con mis propios ojos en el examen de chunnin, pero estoy seguro de que hay algo más - explicó el hombre.

Por fuera, Naruto seguía manteniendo la fachada, pero por dentro, estaba temblando como un flan, ni siquiera él sabía lo que su figura de abuelo había visto, tenía una vaga idea, pero no era como que lo fuera a decir, las palabras podrían malinterpretarse y dar la falsa impresión de que era un chico engreído y descarado.

-Si le soy sincero, desconozco completamente las razones por las que me eligió, aparte de que imagino que no pensó en mí a una edad tan temprana, aún me falta bastante por aprender - argumentó.

El daimio seguía observándolo, y contrario a lo que muchos creían de él, su actitud relajada no significaba que fuera ingenuo y desinteresado, sino que era su forma de medir las aguas, comprobar cómo eran las personas sin que sospechen de él, después de todo, no solo los shinobis necesitaban el engaño en su día a día.

-Ciertamente eres joven, pero si mi información es correcta, el consejo de Suna y el daimio del viento nombrarán a Gaara como quinto kazekage, y ese muchacho es de tu edad, así que considero que realmente no importa tanto ese hecho, sino la fuerza, habilidad e inteligencia de la persona, algo que demostraste al enfrentarte al jinchuriki y hacerle ver su error - comentó el daimio.

-Bueno, no lo hice solo, mis compañeros de equipo me ayudaron, fue un trabajo en equipo - dijo el rubio algo incómodo de llevarse todo el mérito, no le parecía justo, ellos hicieron tanto como él.

El hombre asintió conforme, esa había sido una prueba, sabía que no lo hizo solo, y quería ver cómo reaccionaba cuando alguien le daba todo el mérito.

-Te importan mucho tus compañeros, ¿verdad? - cuestionó.

-Sí, son mis mejores amigos, los conozco desde que éramos pequeños, creo que sabrá lo que pasó - respondió el Uzumaki.

-Sí, Jiraiya sama me habló un poco al respecto, los tres se fueron juntos porque no les gustaba su vida en Konoha, y eso también me intriga, si puedo preguntar, ¿a qué se debía eso? - preguntó.

-Bueno, como sabrá, soy el jinchuriki del kiubi, y en ese entonces se desconocía las identidades de mis padres, por lo que casi todo el mundo me veía como el kiubi encarnado, razón por la cual mucha gente me miraba mal, me insultaba, pegaba, arrojaba cosas, no me dejaban entrar en sus tiendas, e incluso me expulsaron del orfanato cuando apenas había cumplido los cuatro años, así que cuando me encontré con Hinata y Neji, los cuales iban a abandonar la aldea, no dudé en irme con ellos, en Konoha no tenía a nadie a parte del hokage, y debido a su trabajo, no le veía mucho, mientras que al irme con ellos tendría dos amigos y la posibilidad de una vida mejor - respondió el chico un poco inseguro.

-Ya veo - dijo pensando en sus palabras.

En su opinión, era natural que se hubiera ido de la aldea, lo raro era que hubiera vuelto, y lo más sorprendente era que no guardara rencor a la gente y quisiera protegerlos. Empezaba a ver un poco las razones del sandaime para elegirlo.

-¿Y tus compañeros? - preguntó, a lo cual Naruto hizo una mueca.

-Lo lamento, pero eso es algo privado suyo, y no creo que deba hablar de ello - se disculpó el ojiazul.

El daimio asintió, era leal a sus camaradas, algo noble y que podía entender a la perfección, después de todo, era uno de los pilares de la aldea de las hojas y la voluntad del fuego.

-Déjame decirte que ha sido un placer conocerlo, Naruto Uzumaki, y espero que nos volvamos a ver en un futuro, pero creo que ya es un poco tarde, y si quieres volver a la aldea antes de que anochezca, deberían partir ya - anunció el hombre, la sonrisa amable en su rostro no se desvaneció en ningún momento.

-Claro, ha sido un honor conocerlo, daimio sama - dijo el rubio.

El genin salió del despacho y se reunió con su sensei, el cual estaba embobado mirando a escondidas a algunas de las damas de palacio, lo cual provocó que le saliera una gota estilo ánime al chico, al menos pensó que se comportaría en un lugar como ese, pero parecía que se había equivocado.

Una vez que logró sacar al pervertido de su fantasía, ambos shinobis se fueron rumbo a Konoha, y por el camino, poco a poco, los clones del Uzumaki se fueron disipando debido a que habían terminado sus tareas, y el original recibía sus memorias, agradeciendo internamente que fuera algo gradual y no de golpe, ya vivió una vez ese error, no quería volver a experimentarlo.

-¿Y bien?, ¿qué opinas?, padre - oyó que preguntaban detrás de él, no necesitaba girarse para saber que era su hija, Kimiko.

-Es un muchacho muy interesante, puedo entender las razones de Hiruzen para elegirlo, tiene talento y potencial, además de un corazón de oro, me recuerda bastante a su padre - le respondió a su hija.

La princesa asintió, confiaba mucho en el buen juicio de su padre, era su modelo a seguir al fin y al cabo, ella se convertiría en el daimio una vez que su padre abdicara. La imagen del rubio apareció en su cabeza, era lindo, con su pelo rubio, sus ojos celestes y esas marcas de bigotes, sí, definitivamente era lindo.

Sacudió su cabeza, no sabía por qué estaba teniendo dichos pensamientos, no era como si lo volviera a ver, y en todo caso, si lo hacía, sería dentro de muchos años como daimio y él como shinobi u hokage. No debía distraerse en cosas tan triviales, era una princesa después de todo.

Lo que no se había dado cuenta era que su padre la estaba observando y analizando su comportamiento, no era tonto y conocía muy bien a su hija, ella siempre se esforzaba por ser lo más perfecta posible en todo y estar a la altura de las expectativas, lo cual le llenaba de orgullo, pero también era consciente de que no dejaba de ser humana, y como cualquier chica que empezaba en la adolescencia, era normal que empezara a fijarse en chicos.

Sonrió dulcemente a la chica mientras negaba con la cabeza intentando aclarar su mente, nunca la había visto así, y se alegraba de que el primer chico en el que se fijara fuera alguien como Naruto, pero desgraciadamente no podía ser, no teniendo en cuenta su elección sobre el futuro del chico.

Frunció el ceño ligeramente, realmente no sería tan malo a decir verdad, aún ambos eran muy jóvenes, su relación podría comenzar en unos años y nadie podría decir que el rubio había sido nombrado hokage solo porque era la pareja de la hija del daimio, y a un mismo tiempo, cuando finalmente se diera su relación, tendría un mayor control sobre la aldea y su hija tendría un respaldo mayor cuando fuera la nueva daimio, en verdad parecía algo bueno.

Y eso solo era en su familia, la relación con Suna también sería fuerte al ser ambos kages amigos, por no hablar de que la figura de Naruto ya era algo fuerte en sí, todas las naciones elementales tendrían que reconocer que el líder de la aldea era alguien fuerte si era hijo del cuarto y la habanero sangrienta, estudiante del sanin Jiraiya y jinchuriki del kiubi. Sí, definitivamente era una figura de poder para todo el continente, sin importar su temprana edad.

-Hija, ya es un poco tarde, vamos con tu madre a cenar - le dijo el daimio a su hija, la cual asintió y lo siguió.

A pesar de intentar desvanecer la imagen del chico de su cabeza, la princesa no lo estaba logrando, lo cual la frustraba, y su padre, que se daba cuenta de todo, sonrió con más intensidad al saber que sus pensamientos eran correctos y su plan sería un éxito.