En tres años pueden pasar muchas cosas, y para Konoha así fue. Después de la deserción de Sasuke, todos entrenaron más duro y subieron de rango. Hinata, Neji, Shikamaru, Shino y Kiba eran jonin, mientras que Tenten, Lee, Choji, Ino y Sakura eran chunnin, aunque esta última pronto subiría de rango.
A pesar de no pertenecer al clan Hyuga, Hinata y Neji siguieron evolucionando su juuken, y a espaldas de los ancianos, Hiashi les había proporcionado pergaminos del puño suave. Shikamaru, sin dejar de lado su pereza, aprendió más sobre las técnicas de manipulación de sombras, y gracias a su inteligencia y buen juicio, no solo era un jonin de élite, sino que era uno de los consejeros del hokage. Shino siguió siendo el mismo, serio y reservado, e igual que el Nara, avanzó en las técnicas de su clan. Tenten perfeccionó su lucha con armas, y Lee continuó imitando a su maestro convirtiéndose en un maestro de taijutsu formidable. Choji, aunque amable, ya no se mostraba reacio al combate, ya no era tan rellenito, en su lugar había una muy desarrollada musculatura. Ino se centró un poco tras perder a su enamorado, aumentó su entrenamiento, además de estrechar los lazos que había perdido con su antigua amiga y rival.
Kiba y Sakura fueron los que más cambiaron de su grupo. Kiba dejó su prepotencia y se sumió en su entrenamiento, todo con el objetivo de traer de vuelta a su antiguo compañero, no antes de darle una paliza por imbécil. Sakura entrenó bajo la directriz de Tsunade Senju, convirtiéndose en una gran ninja médico y desarrollando su super fuerza, también ella quería traer de vuelta a Sasuke, a pesar de todo, lo seguía amando.
Naruto, por otro lado, había logrado compaginar su deber de hokage con un muy riguroso régimen de entrenamiento, donde los clones de sombras eran el epicentro. Su relación con el kiubi había mejorado, no eran amigos ni nada, pero al menos el zorro parecía más abierto y no tan reacio al rubio.
Pocos meses después de su nombramiento, recibió la noticia de que Gaara había sido elegido para ser el kazekage, además de recibir una invitación para ir a su nombramiento junto a Neji y Hinata. Los tres estuvieron presentes ese día, y aprovechando que estaban allí, pudieron arreglar una alianza entre ambas aldeas.
Sin que nadie lo supiera, el ojiazul y la ojiperla estaban saliendo. Fue precisamente en Suna donde la pelinegra reunió el coraje suficiente para confesarse a su enamorado, recibiendo una respuesta afirmativa de su parte. Lo que ella no sabe y él nunca dirá, es que solo le dijo que sí porque no quería herirla, y no fue hasta un par de meses después que empezó a enamorarse de ella.
La razón principal de esconder su relación fue Neji, temían su reacción cuando descubriera que eran novios. Por razones que no entendían, el ojiblanco se había asegurado de alejar a todo chico que intentara acercarse a su prima con intenciones románticas.
Naruto estaba en ese momento en su oficina, había terminado su entrenamiento del día, y decidió no dejar todo el papeleo a sus clones. Aún no sabía cómo su jiji pudo hacer todo eso sin ayuda de los clones de sombra, él necesitaba tener siempre media docena de clones para que no se acumulara, y sin embargo, el sandaime lo hacía él solo, ¿experiencia? Tal vez.
El rubio salió de sus divagaciones cuando un chunnin entró corriendo a su oficina.
-Mensaje urgente de Suna - le informó y le pasó el papel.
El ojiazul frunció el ceño y lo leyó, pasando rápidamente por la sorpresa y la preocupación.
-Llama a Kakashi y dile que si no está aquí en 15 minutos, me aseguraré de quemar personalmente todos sus libros de Icha Icha Paradise - le dijo al hombre frente a él, el cual asintió y salió de la oficina.
Nada más irse, llamó a un par de anbu para que fueran a por Neji, Hinata, Gai, Lee, Tenten, Sakura y Kiba. 15 minutos después, todas las personas que había pedido estaban ahí, incluyendo al jonin peliplateado.
-Me acaban de informar que Akatsuki ha atacado Suna y secuestrado al kazekage, vuestra misión es ir y rescatar a Gaara, espero que salgáis de la aldea en dos horas, una docena de clones de sombra irán con vosotros para respaldaros y pedir refuerzos en caso de ser necesario, id a prepararos - despidió el hokage.
-Hai - dijeron todos y desaparecieron con un shunshin para ir a prepararse, al mismo tiempo, el rubio creó 12 clones y les dijo que ya sabían qué hacer, por lo que salieron para recoger un par de cosas y esperar al grupo en la puerta.
No se molestó en dar todos los detalles al equipo de recuperación ya que sabía que sus clones se encargarían, sería perder tiempo a lo tonto, y no es como que pudieran permitírselo.
Estaba asustado, no lo iba a negar, Gaara era su amigo, además de un compañero jinchuriki, esperaba poder salvarlo. Se mordió el dedo, realizó los sellos manuales, e invocó un pequeño sapo.
-Kosuke, necesito que te comuniques con Jiraiya y le digas que Akatsuki se ha puesto en movimiento, que priorice la búsqueda de información de dicha organización, han secuestrado a Gaara, y no dudo que empiecen a secuestrar a todos los jinchurikis - le informó.
El sapo asintió y desapareció en una nube de humo. El godaime soltó un suspiro cansado, su tiempo como hokage había sido una montaña rusa, primero tuvo que lidiar con la reconstrucción de la aldea después del ataque de Suna y Oto, cuando las cosas se empiezan a calmar, aparecen Itachi y Kisame, luego parece que la paz vuelve a reinar, solo para que Sasuke deserte y se vaya con Orochimaru para obtener poder.
Desde la fallida recuperación, la aldea fue mejorando, parecía que por fin todo había acabado, y así había sido hasta que Akatsuki se volvió a poner en movimiento, secuestrando a su amigo y amenazando al resto de jinchurikis.
En días como ese, se quejaba aún más de la decisión del daimio para convertirlo en hokage. Le caía bien el hombre, debajo de su fachada relajada y medio estúpida, el noble tenía una gran perspicacia e inteligencia, y en las ocasiones que se habían visto, le había felicitado por hacer un gran trabajo en el puesto a pesar de su joven edad.
Por otro lado, tenía la sensación de que la hija del hombre, Kimiko, no dejaba de mirarlo cuando estaban en la misma habitación. Sacudió la cabeza, a veces podía llegar a ser muy paranoico, ¿a qué fin la princesa lo estaría observando?
10 minutos antes de que el grupo tuviera que partir, Hinata entró a la oficina.
-¿Qué haces aquí?, en seguida el grupo se tiene que ir - le preguntó el rubio a su novia.
-Lo sé, ya tengo todo preparado, solo he venido para ver cómo estabas - le respondió la oji-perla.
-¿Sinceramente?, estoy preocupado y nervioso, no quiero que le pase nada a Gaara.
La pelinegra le sonrió con dulzura, suavizando su mirada, para ella, su novio era la persona más abnegada que existía, siempre preocupándose por sus personas preciosas.
-No te preocupes, ya verás cómo todo se arregla, es más, tus clones te mostrarán todo y sabrás que te preocupaste por nada - le dijo intentando animarlo.
El hokage sonrió con aprecio, agradecía enormemente tener a Hinata en su vida, y se preguntaba cómo demonios tardó tanto en darse cuenta.
Con un beso, la pareja se despidió y ella se fue a reunir con el resto y los clones, mientras que él se quedó en la oficina revisando unos papeles, con suerte, el papeleo lo distraería lo suficiente, y si no, iría a Ichiraku, unos buenos 8 tazones de ramen seguro lo animaban.
