Capitulo 7

Efímera.


Amy despertó aturdida y mareada en un pequeño cuarto con muros blancos y un pequeño colchón, la pared donde estaba la puerta era de un vidrio grueso y transparente, aquella habitación parecía parte de algún loquero.

Habían mas habitaciones a los lados y en frente del suyo que eran completamente iguales.

Amy intento pensar con calma que había sucedido, recordó a la G.U.N y el micrófono. Sabía que en algún momento debía ocurrir pero no lo esperaba tan pronto. Quizás el nuevo tarotista que estaba destrozando los templos los hizo cambiar de idea.

Un par de guardias entraron por la puerta del pasillo arrastrando a alguien, Amy se paró inmediatamente para ver quién era, parecía una tigresa aunque su pelo estaba completamente negro. La dejaron en la celda frente a la suya y luego de cerrar la puerta los guardias se fueron.

Amy intuyó que era una anciana, pero no podía saberlo del todo por lo oscuro que era su pelaje, lo único que realmente destacaba de su cuerpo eran sus ojos, estaban completamente blancos.

— ¿Señora...? —Preguntó Amy algo dudosa — ¿Se encuentra bien?

— ¿Quien es esa voz? — Preguntó la anciana. Gracias a eso Amy pudo saber que era ciega.

— Mi nombre es Amy, Amy Rose the Hedgehog. —Dijo la rosada.

— ¡Oh— Exclamó la anciana con sorpresa. — Al final te atraparon ¿Eh? — Preguntó con algo de tristeza.

— Sí — Habló Amy algo confundida. — ¿Que es este lugar? — La rosada jamas había visto este sector en G.U.N.

— Estamos en el piso ocho del subsuelo de los cuarteles de la G.U.N, aquí es donde traen a los Turistas, asumo que tú tambien eres una. ¿Sabias que nos cazan?

— Sí.

— ¿Y por que no volviste a nuestro mundo? — Preguntó la anciana.

— Tengo amigos aquí, e hice un par de cosas de las cuales no estoy muy orgullosa, tengo miedo de ir a ese sitio.

— ¿Eres la eriza rosa verdad? ¿La que llego a mi tienda de adivinación en la feria con el erizo azul? — Preguntó la tigresa de repente.

Amy se sorprendió y se acercó mas al vidrio.

— ¿Es usted? ¿Usted es la adivina? ¿Como la atraparon, cuándo?

— Fue hace unos meses, ya no se exactamente cuantos.

— ¿Para que nos quieren aquí? ¿Es miedo? — Preguntó Amy, la anciana sonrió.

— No, ¿A que deberían temerle? Saben que nuestro poder es limitado, lo que ellos quieren es nuestra adivinación.

— Pero, no podemos usarlo aquí, si lo hacemos nosotros... — De repente la rosada entendió porque no había reconocido a la anciana en primer lugar, cuando la conoció era una tigresa blanca, el exceso de magia prohibida la estaba absorbiendo. — Oh por Chaos. — Dijo Amy mientras daba pasos hacia atras y se cubría la boca con la mano. Lo que estaba viendo era a una tarotista en su lecho de muerte por usar magia prohibida. — ¿Por que lo hace? ¿Por que adivina para ellos? ¡Va a morir si sigue así!

— ¿Te crees que no lo se niña? Ellos nos obligan, antes que yo hubieron otros, y esos otros también murieron en estas celdas. Se confiaron porque creyeron que eramos muchos, la realidad es que ahora eres tú la única tarotista que queda sana.

Amy se sentó en el suelo intentando procesar lo que decía, siempre supo que los secuestraban, pero entendía que el motivo era el temor no la adivinación.

— ¿La G.U.N usa nuestros poderes de adivinación?

— Todo el tiempo, ¿Por que crees que siempre parecen estar tres pasos mas adelante? Si no nos tuvieran a nosotros no habrían resuelto ni la mitad de sus casos.

— Pero, los gobiernos...

— Ellos también están metidos en ésto. ¿Sabes cuantas veces la reina de Soleanna Elise vino a preguntarme sobre un futuro distópico y ese erizo azul que te acompañaba?

— Tengo que sacarla de aquí. — Dijo Amy observando a la anciana aún sorprendida.

— Olvidate de mi, yo ya estoy muerta, ni siquiera puedo moverme.

— La llevare a Athalaia, ahí podrán curarla. —Habló la rosada intentando encontrar una solución

— No, no podrán, ya es demasiado avanzado. Enfocate tú en salvarte y una vez lo hagas huye a nuestro mundo y quedate allí, sería un milagro si aquí te dejan en paz.

—No voy a...

La charla de la rosada fue cortada por el sonido de las puertas abriéndose. Unos oficiales de la G.U.N se acercaron a ella y abrieron la puerta.

— Señorita the Hedgehog. Acompañenos. — Ordenó uno de ellos.


Sonic estaba nervioso, llevaba esperando a Amy toda la mañana y la rosada no aparecía.

— Calmate, seguro sólo sigue dormida. — Intentó tranquilizarlo Tails.

— Para estas horas Amy ya esta despierta.

— ¿La llamaste al comunicador? — Preguntó el zorro.

— Sí, y no contesta.

— Ve a su departamento y fíjate si esta bien, no lo se. Solucionalo tú, es tu novia. — Le dijo Tails restándole importancia mientras seguía con lo suyo. Sonic suspiró y se marchó al departamento de Amy.

Cuando llegó tomó una copia de las llaves que la eriza había hecho para él y entró al departamento, dijo el nombre de su novia un par de veces pero nadie contestaba, entró a su cuarto pero todo parecía en orden. ¿Que demonios estaba pasando? Él no recordaba haberla cruzado por el camino mientras llegaba.

Salió del departamento y se cruzó con una de las nuevas vecinas de Amy, tenía veinticinco a años.

— ¿Sonic? — Preguntó la chica observándolo.

— Hola Secilia, oye, ¿has visto a Amy? — Preguntó el erizo acercandose a ella.

— No, lo siento. — Dijo la chica, Sonic agradeció con un movimiento de cabeza y comenzó a alejarse hasta que Secilia lo detuvo de repente. — Espera. — Sonic volteó al oírla, la chica parecía intentar recordar algo — Ayer ocurrió algo extraño, yo vine de una fiesta en la madrugada, bastante borracha, pero lo suficiente como para mantenerme en pié y lúcida, decidí subir las escaleras porque ya habían llamado a un ascensor y el otro estaba fuera de servicio, eran varios hombres vestidos con uniformes y ya superaban el limite de peso. Cuando llegue hasta el pasillo me dieron algo de miedo asi que me escondí en una de las esquinas y los observé, uno llevaba un saco negro sobre sus hombros y luego de cerrar la puerta del departamento de Amy bajaron por el ascensor. Creí que había sido un sueño por el alcohol porque...

— ¿Porque...? — La ánimo Sonic a que siguiera hablando.

— Vi que en sus uniformes decía: G.U.N. — De repente la joven comenzó a reír y Sonic se puso algo mas pálido. — Pero es imposible, la G.U.N no haría tal cosa, ¿Verdad? — Le preguntó sonriendo al erizo, Sonic rió algo nervioso y nego con la cabeza. — ¿Tomaras el ascensor? — Dijo la chica mientras subía. Sonic negó con la cabeza. — Bien, suerte buscando a Amy. — Le deseó la joven y las puertas del ascensor se cerraron.

Una vez Sonic se aseguro que la joven se había ido tomó el comunicador a llamo a Tails.

— Sonic, ¿Ocurre algo? — Preguntó en zorro por el comunicador.

— La G.U.N tiene a Amy, tenemos que sacarla de allí.

— ¿Como estas tan seguro?

— Una de sus vecinas los vio entrando al departamento y Amy no esta, llama a Knuckles, yo intentaré comunicarme con Shadow y Rouge, tenemos que sacarla de allí cuanto antes.


Knuckles estaba teniendo un pacífico dia en su pacífica isla, estaba en su salsa, la Esmeralda Madre se encontraba bien y protegida, nadie había ido a robarla -Ni siquiera Rouge- y no habían habido problemas graves que requerían de su ayuda así que practicamente estaba teniendo el mes más tranquilo de su vida.

Oler la brisa fresca y escuchar el sonido del viento mover las hojas de los arboles junto con el molesto chillido del comunicador no tenía precio.

Oh, sí, el comunicador estaba sonando.

— ¡Maldita sea estaba llegando a mi récord de tranquilidad! —Dijo Knuckles enfadado mientras contestaba la llamada. — ¿Si?

— ¡Tenemos problemas!

Es para lo único que me llamas, obvio que los tienen — Pensó Knuckles — ¿Que ocurre?

— La G.U.N secuestro a Amy, ven a la base rápido, debemos idear un plan para ir por ella. —Le dijo Tails.

— Entendido — Contestó sin ganas el echidna para luego cortar la comunicación.

Estuvo a punto de irse cuando penso mejor lo que le había dicho Tails y fruncio el ceño, espera, ¿Que había dicho Tails? Necesitaba asegurarse de que había oído bien y volvió a llamar. Tails que correteaba de un lado a otro buscando archivos e intentando ingresar a carpetas y cámaras contesto algo agitado.

— ¿Que?

— ... ¿Dijiste G.U.N?

Tails quería golpearlo.

— ¡Si! ¡Dije G.U.N! ¡Ahora deja de perder el tiempo y ven aquí! — Le gritó el zorro para cortar la comunicación y volver a lo que estaba.

Kncukles alzó una ceja y chasqueo la lengua.

La pubertad — Pensó el echidna para luego salir planeando de su isla.


Amy fue llevada a una sala bastante gris y fría en donde había sólo una mesa con dos sillas. Hicieron que la joven se sentara en una y la mantuvieron esperando unos minutos hasta que un hombre entró a la sala, Amy lo conocía, su nombre era Lucian Brunnel, uno de los comandantes mas importantes de la G.U.N y el manda más de la organización, ella nunca había tenido contacto directo con él pero Sonic sí, y por lo que el azulado le había contado no era un hombre muy agradable.

— ¿Amy Rose? —Preguntó el mayor.

— Si ya lo sabe no esperará usted que le responda. —Le dijo la eriza cortante.

— Tienes caracter, tu novio sabe definirte muy bien. — Dijo el hombre sentándose en su silla y observando a la rosada a los ojos.

— Es mi pareja, no esperaría menos. — Contestó algo sonrojada.

— ¿Sabes por que estas aquí?

— Me hago una idea, aunque no se que ilegalidad se supone que cometí, por norma general ayudo a evitarlos, no los provoco.

— No cometió ninguna ilegidad, pero si nos ocultó algo que a G.U.N y al gobierno nos es de suma importacia.

— ¿Y no creen que se los oculte para evitar precisamente esto? ¿Por qué no crear tecnología mejor como lo hace Tails? Él los ayudaría con lo que necesiten, ¿Por que usar tarotistas entonces? — Preguntó la rosada observando al hombre con el ceño fruncido.

— Joven Amy, ¿Que cree que pensaría el pueblo si la G.U.N dependiera de la tecnologia de tu peludo amigo todo el tiempo?

— ¿Que somos aliados, quizá? — Preguntó Amy con obviedad.

— Que dependemos de ustedes para todo. — Respondió Lucian tajantemente.

— ¿Y no es eso verdad? Quiero decir, ¿No dependen de mi ahora?

— Por supuesto que si, pero la gracia esta en que el resto de las personas no lo saben.

— Están matando tarotistas, ¡Personas inocentes SOLO PARA INFLARSE SUS MALDITOS EGOS! — Gritó la eriza levantandose de repente de su silla dispuesta a golpearlo, dos guardias que la vigilaban de cerca la sujetaron de los hombros y la sentaron de vuelta.

— Al contrario, son lo mas efectivo y práctico que tenemos, mas que unos estúpidos drones y una cámara. Ustedes nos ayudan a mantener a las personas a salvo. — Dijo el humano mientras se levantaba de su silla.

— Saben que nos están matando ¿Verdad? Posiblemente yo sea una de las pocas que sigan sanas en este planeta.

— Mueren por una buena causa, además, nuestro plan contigo es que adivines el futuro para nosotros y que tengas hijos.

— ¿Que? — Preguntó la eriza totalmente desconcertada.

— No sólo eres la única sana sino que eres la mas joven, lo que significa que podremos tener muchos pequeños adivinadores andando por ahí.

Amy estaba completamente furiosa.

— ¡Son unos malditos! ¡Nuestra especie evitó su extinción y así lo pagan!

— No somos tan malos, después de todo mantuvimos a los turistas como el secreto mejor guardado de la humanidad.

— Osea que los lideres Zoomorfos no lo saben, sólo los humanos.

— Exacto. — La calma del hombre era envidiable, se veía como si hubiera conseguido el gran premio del parque.

— ¿Y que hay de mis amigos? ¿No creés que se preguntarán donde estoy luego de un par de días?

— Será la tragedia del siglo, te secuestraron unos malditos, te torturaron y moriste por desangramiento. —Dijo macabro el comandante, Amy temblo un poco en su asiento. —Pero tranquila, tus secuestradores también morirán así que tu vida terminará como una héroe.

La rosada comenzó a respirar agitada, el hombre no bromeaba, realmente iban a matarla socialmente. Un hombre entró a la sala con una caja y la colocó frente a la mesa, cuando la abrió Amy vio sus cartas.

— ¿Seria tan amable Rose de adivinar el futuro? — Preguntó Lucian.

— Estas demente si crees que voy a hacerlo. — Le respondió tajante la eriza.

— Yo creó que lo harás.

— No voy a adivinar para ti aun si muero por eso. — Dijo Amy tajante.

— Oh eso lo se, pero ¿Seguirias sin hacerlo si muere alguien mas? — Preguntó el humano.

— ¿Que?

— ¿Conoces a Vanilla y Cream The Rabbit? Son unas ciudadanas muy honradas, oí que Vanilla te crió como a su hija cuando se entero que tus padres murieron. —La sonrisa maquiavélica del hombre era aterradora. — Además ellas no forman parte del Team Sonic por lo que no perderíamos a nadie muy importante...

— ¡No les hagas daño!

— ¡Entonces lee las malditas cartas! — Gritó el humano mientras golpeaba la mesa con su puño.

Amy algo temblorosa tomó el montón de cartas de la caja, las mezcló y esparció unas pocas sobre la mesa dadas vuelta. La parte trasera de las cartas tenían unos dibujos de rosas rojas muy delicadas pintadas en ellas.

Una luz rosada envolvió a la eriza y la habitación, Amy volteó la primera carta sintiendo como un dolor horrible y punzante recorría todo su cuerpo, no había sentido un dolor similar desde que las uso para encontrar a Sonic.


Rouge se encontraba en el jardín trasero de los cuarteles de la G.U.N disfrutando de su almuerzo, su trabajo en la organización era divertido, le robaba a ladrones así que hacía el bien común, le pagaban por eso y como decía el dicho: Ladrón que roba a Ladrón cien años de perdon, por lo que no podía quejarse demasiado, lo único malo de todo eso es que casi no tenía tiempo para ir a buscar a la Esmeralda Maestra y molestar a Knuckles. Incluso extrañaba un poco al echidna.

Terminó de comer su sándwich y se disponía a entrar de vuelta a la base hasta que escucho el sonido del comunicador. Tails le había dado uno especial hace tiempo, evitaba que la G.U.N escuchase o registrase las llamadas que le hacían a ella o a Shadow, despues de todo si la organización tuviera que representar a alguien en una obra seguramente haría el papel de vieja chismosa.

Cuando Rouge contestó se encontró un sonriente Sonic.

— ¡Hola Rouge! ¿Tienes un minuto? —Le preguntó el azulado.

— Depende, ¿Me interesa?

— Yo creo que sí. ¿Tienes un lugar mas... Privado para hablar?

Cuándo la murciélago lo escuchó decir eso alzó una ceja, ¿Que era tan importante que ni la G.U.N podía oír? El erizo tenía razón, sí le interesaba.

Cuando llegaro a un lugar privado donde la joven sabía que nadie interrumpiría notó cómo la expresión del erizo cambiaba de repente, con rapidez, Sonic le comentó lo que ocurría. En un principio Rouge no entendió nada pero de apoco se fue pintando la idea general, lo que la descolocó totalmente fue que Sonic le dijera que Amy estaba en G.U.N como prisionera.

— Imposible, nos habríamos dado cuenta. Shadow entra a la sección de prisioneros todos los dias. — Le dijo la murciélago.

— ¿Y si no tienen allí a Amy? ¿Y si la tienen en un lugar mas secreto aún? — Preguntó el erizo.

— No hay otro lugar mas secreto que... — Rouge iba a decir que no había un lugar mas secreto que la zona de logística de G.U.N y fue entonces cuando las piezas comenzaron a juntarse. — Dijiste que Pinky adivina el futuro y no dejan entrar a nadie mas que a ciertos humanos a la zona de logística, ¿Crees que esté alli?

— Apostaría mis zapatillas a que sí.

— No es un lugar de facil acceso, sólo dejan entrar humanos y para tu desgracia Shadow y yo somos los únicos Zoomorfos en éstas instalaciones.

— Tendrán que buscar la manera de entrar, Tails, Knuckles y yo tenemos un plan pero necesitamos que ustedes dos cooperen.

— ¿Y que pasa si Chicle no esta aquí?

— Me haré responsable si los descubren. — Dijo Sonic.

Rouge sabía que el erizo estaba apostando demasiado por lo que seguramente tuviera razón, la pregunta era: ¿Como demonios entraría a la zona de logística?

— Bien, hablare con Shadow y veremos una manera de entrar.

— Gracias, entonces estaremos en...

— ¡Espera, espera! — Se escuchó gritar a Tails de fondo, y Rouge vio como el zorro le quitaba el comunicador a Sonic. — Sé que ya es mucho pedir, pero necesito que busquen unos archivos a los que no puedo ingresar con facilidad, se llaman "Mafia Blanca" y están totalmente bloqueados, ¿Crees poder buscarlo tú? Será mas facil desde una computadora de la G.U.N.

— Está bien — Dijo la murciélago suspirando, de todas formas ya estaba en el baile, sólo quedaba bailar.

— ¡Muchas gracias! — Dijo el zorro aliviado.


Cuando Amy terminó de leer las cartas se apoyó contra el respaldo de la silla agitada, estaba sudando y su brazo derecho se encontraba completamente negro, apenas si podía moverlo sin tener un dolor horrible.

Los soldados la levantaron y prácticamente la llevaron arrastrandola hasta su celda porque la joven no tenía fuerzas para dar mas de tres pasos.

Cuando la encerraron en su celda miró a la anciana que se encontraba incluso peor que ella, la mujer a penas mantenía los ojos abiertos y Amy se sentía impotente por no poder ayudarla, no podía verla morir así.

— Rose — La llamó la anciana, ella la miro a los ojos. — No estes triste por mi, la muerte es algo natural.

— No de esa forma, no así. — Dijo la eriza con la garganta seca.

— Yo viví una vida feliz a pesar de todo, me quedo con los lindos recuerdos de una vida plena.

— ¡No puede hablar así! —Dijo Amy sintiendo como las lagrimas caían por su rostro. — Lo siento, no puedo salvarla.

— Eso lo se mi niña. — Dijo la anciana con una leve sonrisa. — Pero tienes que saber algo.

— ¿A que se refiere? — Preguntó la rosada confundida. La anciana suspiró y miró con dolor a la rosada.

— Vas a morir pronto.

Los ojos de la chica se abrieron totalmente y con las fuerzas que obtuvo de a saber donde Amy se movió hacia atras mientras cubrir sus orejas con sus manos.

— No quiero saberlo, ¡No quiero saberlo! — Gritó la rosada. — ¡No tienes forma de saberlo!

— Claro que lo se, lo vi en una visión hace unos dias.

— ¡No me lo diga! — Le exigió Amy. No estaba lista para saberlo, nadie lo estaba.

— ¡Escuchame! ¡Es así como debe ser! — Dijo la tigresa subiendo un poco el volumen de su voz. — Morirás a causa de un exceso de magia prohibida.

— ¡NO! — Amy cerró los ojos e intentó ignorar con todas sus fuerzas lo que había escuchado, pero la anciana seguía.

— Probablemente en menos de una semana y media...

— ¡BASTA!

El grito retumbo en todo el lugar y la zona de celdas quedó en silencio, sólo se escuchaba el sollozo de la rosada intentando quitar de su cabeza esa información.

Iba a morir, iba a morir pronto. ¿Que se supone que debía hacer cuando recibía una informacion así de alguien tan fiable como una Tarotista en su lecho de muerte? No era la primera vez que le decía que iba a morir pero esa vez ella había creído que estaba bromeando, no sabía exactamente si creerle o no y decidió no hacer mucho caso, pero ¿Por que ahora si? Quizá porque había realmente una amenaza rondando por ahí.

Comenzó a hiperventilarse y las lagrimas empezaron a salir de sus ojos, luego vio su brazo derecho absolutamente negro y su llanto se hizo mas fuerte.

La anciana la miró con ojos tristes y sonrió levemente.

— Lo siento niña. — Dijo en un murmuró y cerro los ojos para no volver a abrirlos.

Amy la observó y se acercó al vidrio de su celda para comenzar a golpearlo.

— ¡No! ¡Ayuda! ¡Ayudenla! — Gritó Amy a una de las cámaras del pasillo, aunque sabia que ya nada se podía hacer por la tigresa.

Fue en ese momento que la eriza ya no pudo sostenerse y cayo sentada al suelo abrazándose a sus piernas, no podía morir así, no quería morir así, no cuando tenía el novio que siempre quiso, unos amigos maravillosos y una vida comoda y llena de aventuras. No quería morir.

Unos guardias llegaron unos quince minutos después y se acercaron a la celda de la tigresa para abrirla, uno de ellos llevaba una escoba y una bolsa. Amy sabía que ya era demasiado tarde para hacer algo con el cuerpo luego de diez minutos.

Uno de los soldados tocó el cuerpo de la tigresa y éste poco a poco se fue desintegrando y volviendose cenizas que comenzaron a recoger con la escoba y meterlos en la bolsa.

La rosada lloraba en silencio sabiendo que pronto sería la siguiente, escondió la cabeza entre sus piernas y ya no quizo escuchar nada del exterior. Cuando volvió a levantar la cabeza estaba sola en ese cementerio.


Cuando Rouge le comentó lo sucedido a Shadow el erizo se mostró escéptico, sin embargo le debía mucho a esa eriza por haberlo ayudado a reintegrarse en la sociedad así que junto con la murciélago idearon un plan para asegurarse de que Amy estuviera ahí, y mas le valía a Sonic que sí esté porque sino sería el primero que tuviera un golpe suyo esta semana.

Tails dijo que los ayudaría pero debían esrperar hasta la noche al menos y quedaron en verlo a cinco calles de la base de G.U.N. Cuando se encontraron el zorro los saludo, había llegado en su auto.

— ¿Que tal todo? Les traje éstos. — Dijo Tails pasandoles unos trajes negros. — Ahora que no necesito buscar la informacion pude ponerme a crear ésto, son trajes que los harán indetectables a las cámaras.

— Están fríos. — Dijo la murciélago observando al zorro.

— Es para bajar la temperatura de sus cuerpos en caso de tengan detectores de calor, los pondrá casi a temperatura ambiente, serán indetectables en todos los sentidos, excepto en físico, de los guardias deberán encargarse ustedes. — Explicó Tails.

— Bueno, al menos es una ayuda... — Dijo Rouge.

— Recuerden, no es sacarla, sólo asegurarse de que este allí, si es así mañana será el rescate.

Rouge y Shadow asintieron para ponerse manos a la obra. Dejaron sus mochilas en uno de los callejones cerca de G.U.N y entraron a la base trepando por una de las paredes que sabían no tenían vigilancia a esa hora de la noche, luego caminaron juntos hacia la salida.

— Nos marchamos ya Dan, ten una buena noche — Dijo la murcielago saludando al guardia que custodiaba la entrada, éste la saludo.

— Igualmente señorita Rouge, joven Shadow. — Habló cordialmente el hombre mientras veía como el dúo de Zoomorfos se alejaba de G.U.N y giraban en la esquina hasta desaparecer de su vista.

— Agh, esto de entrar y salir es irritante. — Se quejó el erizo.

— Si, pero ahora tenemos una coartada en caso de que algún guardia recuerde que lo golpeamos. Además no te quejes, hace tiempo que no hacíamos algo tan divertido juntos. — Le contestó la murciélago codeandolo con una sonrisa.

El erizo negro giró los ojos, se colocaron los trajes y se pusieron a trabajar.


Entrar en la base no fue muy difícil, al trabajar ahí sabían donde flaqueaban los guardias y las defensas, entraron al elevador y tocaron el botón del subsuelo en donde se suponía estaba la sección de Logística.

Cuando llegaron al lugar y abrieron la puerta con cuidado se sorprendieron de que fueran unas oficinas normales.

— ¿Es broma? ¿Que se supone que resguardaban tanto aquí? ¿Unas computadoras viejas y un par de papeles? — Preguntó Rouge quejándose.

Shadow se mantuvo callado inspeccionado el lugar, las mesas tenían algo de polvo en ellas, ese lugar no parecía usarse a menudo.

— Seguro es una fachada. — Dijo el erizo.

— Entonces, si yo tuviera que ocultar una sala secreta, ¿Donde lo haría? — Se preguntó la murciélago mientras revisaba.

No tuvieron mucho tiempo para pensar porque escucharon una voz en el pasillo y la puerta abrirse, Rouge y Shadow se escondieron debajo de los escritorios.

— Sí, todo esta limpio señor. — Dijo el hombre por el comunicador mientras entraba a la sala. — Me dirijo a la sección ahora. Corto.

Rouge y Shadow se miraron para luego centrar su vista en el hombre, él sacó uno de los cuadros de la pared, detrás de éste había un botón y cuando lo presionó una sección de las paredes se abrió para revelar un ascensor.

Ambos Zoomorfos observaron aquello sorprendidos, el hombre volvió a colocar el cuadro y entró en el ascensor, las paredes se cerraron y el lugar quedo en oscuridad otra vez.

El erizo y la murciélago esperaron un par de minutos y luego bajaron el cuadro, Shadow estuvo a punto de tocar el botón pero Rouge lo detuvo.

— Espera. — Dijo ella, sacando su bolsito de maquillaje.

— ¿Que diablos haces? — Preguntó confundido el erizo.

— Confía en mi un poquito. — Dijo la joven guiñándole el ojo, tomo uno de sus polvos de maquillaje y una cinta adhesiva transparente. paso su polvo por el botón y luego la cinta sobre él, quedando impresa la huella del hombre. — Conociendo a G.U.N nunca es tan sencillo como presionar un botón. — Le dijo sonriendo.

Shadow tuvo que darle la razón y luego de abrir las puertas de la pared entraron al ascensor, allí Rouge y sonrió con suficiencia, el elevador tenía escáner de huella.

La murciélago colocó la cinta adhesiva sobre el escáner y las puertas se cerraron para comenzar a descender, Rouge comenzo a codear a Shadow y el erizo negro giró los ojos.

Cuando el elevador se abrió nuevamente se encontraron con un pasillo blanco pero no por eso menos lúgubre, era como si entraran a un hospital o quizás un psiquiátrico. Caminaron un poco mas hasta que encontraron una sala que a Rouge le erizó los pelos, era un cuarto de tortura.

— ¿Que demonios hace esto aquí? Creí que G.U.N ya no hacía estas cosas. — Dijo Shadow frunciendo el ceño.

— Yo también. — Contestó Rouge y tomó su celular para tomarle una foto y enviársela a Tails, en caso de que la cosa se pusiera fea tenían algo con que amenazar a G.U.N.

Caminaron un poco mas hasta que se cruzaron con dos guardias que custodiaban una puerta, uno de ellos era el que les había rebelado la entrada aun que no fuerra su intención.

Rouge y Shadow se ocultaron detrás de una pared.

— ¿Oiste que hoy murió otro en las celdas? — Preguntó uno de los guardias.

— Si — Dijo con algo de pesar. — ¿Quien fue esta vez?

— Creó que un fémina. —Respondió el otro, Shadow y Rouge se miraron.

— ¿La eriza?

Rouge respiró agitada y Shadow fruncio el ceño.

— No, a ella la trajeron en la madrugada, sabes que nunca mueren tan rapido. La tigresa.

— Oh sí, ya la recuerdo.

Ambos zoomorfos decidieron que ya era suficiente. Shadow corrió rápidamente hasta quedar al lado de esos hombres. Los humanos se sorprendieron pero no tuvieron tiempo de reaccionar, Shadow tacleo rápidamente a uno haciendo que cayera golpeandose la cabeza y acabando desmayado. Rouge knockeo al otro desde arriba.

Observaron la cerradura, de vuelta con las huellas. Shadow tomó la mano de uno de los hombres y presionó su pulgar contra la cerradura, la puerta se abrió.

Cuando entraron vieron un pasillo largo con celdas blancas y paredes de vidrio grueso, todo parecía tranquilo y no había nadie allí hasta que escucharon un leve llanto en la parte del fondo.

— Ve, yo vigilaré la puerta. — Dijo Rouge. Shadow asintió y se acercó hasta el sonido.

Cuando llego a la celda se sorprendió de ver a Amy Rose en el suelo y con su cabeza entre sus piernas, parecía asustada.

— ¿Rose? — Preguntó el erizo, la chica no parecía notarlo así que habló un poco mas fuerte. — Amy.

La rosada esta vez si giró la cabeza, tenía sus ojos rojos e inchados de tanto llorar.

— Sh-Shadow. ¿Que haces aquí? — Preguntó Amy.

— Asegurarme de que estés bien, tu novio y el zorro nos digeron que podrías estar aquí.

— ¿Nos?

— Rouge está conmigo.

— Shadow tienen que sacarme de aquí. — Le rogó la eriza mientras se acercaba al cristal con algo de dificultad. El erizo negro notó el brazo derecho de la joven.

— ¿Que te paso en el brazo? — Le preguntó. La chica se lo observó, estaba completamente negro, no pudo evitar pensar en la tigresa y en su futuro. Cayó al suelo mientras su llanto aumentaba. — ¡Rose! ¿Que demonios te pasó? ¿Te golpearon? ¿Te hicieron algo?

Amy negó con la cabeza y escondió su brazo derecho detras de ella mientras se sonrojaba de la verguenza, no le gustaba que la vieran llorar de esa manera.

— Tienes que calmarte. — Diablos, él no era bueno consolando, casi prefería vigilar la puerta. — Mañana te sacaremos de aquí, sólo resiste un día mas.

— No quiero estar aquí. — Murmuró la eriza con voz aguda mientras tocaba el cristal con su brazo bueno. Shadow colocó su mano frente a la de ella, sólo los separaba el cristal.

— No te quedarás mucho tiempo, te lo prometo, por ahora tienes que ser fuerte y aguantar un poco más.

— No quiero estar sola. —Dijo mientras su voz se quebraba.

El erizo sintió que una pequeña parte de los sentimientos que aún le quedaban se rompían un poco.

— No estas sola, tu novio y tus amigos están haciendo todo lo posible para sacarte, pero tienes que ser fuerte. ¿Entiendes?

La eriza asintió y sacó la mano de vidrio para luego alejarse un poco y apoyarse contra la pared.

— Volveremos mañana y te sacaremos de aquí. Te lo prometo. —Le dijo Shadow mientras se levantaba. La actitud de la eriza lo preocupaba demasiado, ¿Que demonios le habían hecho? — Intenta dormir un poco.

Amy asintió levemente aunque sabía que no lo conseguiría.

— Nos vemos mañana. — Dijo el erizo, realmente sentía que no debía alejarse de Amy pero tenían que irse.

La rosada no le contesto y el erizo se marchó hacia donde estaba Rouge para luego salir la zona de las celdas directo al ascensor.

— ¿Esta ahí? ¿Como esta? — Preguntó la murciélago.

— Cuanto antes la saquemos de este loquero mejor. — Contestó tajante Shadow.

Rouge se mordió el labio mientras sentía como se le cerraba la garganta, los llantos que estaban escuchando eran de Amy, y jamas la había oido llorar así.

Continuará...


¡Holi! ¡NO ME SALTEN A LA YUGULAR TODAVIA! Recuerden que soy la unica que puede terminar esto y si me matan van a quedar con la intriga para siempre.

¿Que les pareció el capitulo? ¿Mucho drama? A mi me gusta el drama so no tengo quejas xd

¡Muchas gracias por sus favs y sus reviews me hacen la persona mas feliz del mundo!

Los amo 3.000.000 a todos.

Recuerden que la verdadera villana de esta historia soy yo xD (???

¡Saludos!

*Corazoncito coreano*