Capitulo 13:
Memorias selectivas
— Bien, supongo que estas son todas las compras que debíamos hacer, ¿Ahora qué? — Preguntó Knuckles mientras salía con el grupo, Tiara y Victoria se encargaban de mantener las bolsas de comida flotando detras de ellas.
— Pues la idea era ir al mercado de artesanos, pero al oír la noticia de Tails lo mejor será que vayamos a la biblioteca — Dijo Amy. — No tenemos mucho tiempo aquí así que debemos apresurarnos si queremos buscar esa carta.
— Concuerdo. — Afirmó Victoria. — Mientras más rápido vayamos a la biblioteca mejor, tengo la impresión de que tendremos que crearla.
— ¿Crear la carta? Eso nos tomara al menos un día. — Comentó Amy.
— Habrá que ir a la biblioteca entonces. — Habló en echidna.
— Creo que sería mejor que volvieran a la casa. Los tubos que contienen los pergaminos sólo pueden abrirse por pesonas que posean en su interior la fuerza de Athalio. La magia, por decirlo de otra manera. Necesitan tener sangre Athalaia para abrirlos y leerlos, no creo que sean de mucha ayuda en la biblioteca. — Comentó Tiara con algo de pena.
— Entonces está decidido — Dijo Rouge mirando a Amy. — Knuckles y yo llevaremos las compras a la casa mientras tú, tu prima y Bobowsky buscan... Lo que sea que tengan que buscar.
— Suena a un gran plan, les pediré un carruaje y haré que los lleven a la mansión. — Comentó la rosada mientras iba directo a la estación.
Una vez el carruaje llego ayudaron a colocar las compras en la parte de atras y una vez Amy dio la dirección de su hogar el coche salió volando con Rouge y Knuckles dentro de él.
— Y nos toca la parte mas dura. — Comentó Victoria con pesar mientras veía el transporte alejarse.
— Al menos esos dos tendrán tiempo a solas. — Sonrió Amy mientras dejaba salir una leve risita. Tanto a Rouge como a Knuckles les vendría bien comunicarse un poco.
— ¿Seguro que no olvidaste ninguna bolsa allá verdad? — Se cercioro la murciélago.
— ¡Te digo que no mujer! Que pesada eres... — Knuckles observó enfadado por la ventana mientras veía el paisaje moverse desde el aire.
— Sólo digo que no debemos olvidarnos nada. Después de todo es el dinero de Amy.
— Más bien de sus padres. — Rouge estuvo unos minutos pensando en esa frase del echidna.
— ¿No te parece loco?
— ¿Que parte? ¿El mundo mágico, las flores que hablan o que a Amy le salen alas de la espalda? Creeme, con todo lo que ocurre el que tenga padres es la menor de mis sorpresas. — Sonrió Knuckles.
— Quiero decir: ella nos ha estado ocultado todo esto durante años. Yo no se si hubiese podido guardar un secreto así.
— Todos ocultamos nuestras cosas Rouge.
— ... Supongo que es verdad. — Hubieron unos segundos de silencio y entonces Rouge volvió a hablar. — Realmente no conocemos nada del pasado de la mayoría de nuestros amigos, ¿No crees?
— No sabemos nada y este mundo es un ejemplo de eso, en cualquier caso nunca necesitames saber nuestros pasados para trabajar juntos, así que si quieres llegar a algo no comprendo tu punto.
— Se supone que somos un equipo, trabajamos juntos, nos aliamos cuando lo necesitamos y aún así no sabemos nada de nadie. Es trabajar a ciegas y odio eso. — Murmuró la murcielago, realente no se había parado a pensarlo desde que llego a aquel mundo mágico lleno de brillo y cosas que flotan.
— Pues a ti tampoco te he visto nunca abrirte con nadie, así que no se de que te quejas. — Rezongó el Equidna con los brazos cruzados mientras observaba el paisaje.
Hubo un silencio de nuevo, ésta vez mas incomodo que el anterior y Rouge se sintió estupida, le gustaba Knuckles, al menos en el sentido físico, pero apenas se conocían y era una suerte que entablaran una conversación sin discutir.
Aun le costaba admitir para ella misma que realmente sentía algo por el echidna, era muy buena escondiendo esas cosas en lo profundo de su ser y olvidarlas por completo, pero desde que se juntaba mas seguido con Amy (porque a veces iba a la panaderia de la rosada o se cruzaban en sus tiempos libres) se había dado cuenta que esa eriza era una esponja de sentimientos, realmente absorbía todo lo que sentía en el ambiente y ella sentía que Rouge se ponía nerviosa cuando Knuckles estaba cerca, y no del tipo de nervios de: "te voy a patear el culo como no te calles" sino mas bien como "Alejate de mi tres metros o me pondre roja... y te pateare el culo de paso".
Desde que se juntaba con esa eriza se había visto obligada a procesar y hacerle frente a todo tipos de sentimientos que nunca había creído poder sentir. Knuckles formaba parte de varios de ellos.
Entonces Rouge entendió que si quería tener una minima relación con Knuckles tenía que abrirse de alguna forma para que las cosas se dieran, pero le era vergonzoso ¡A Amy le salía tan natural que lo hacía parecer simple! ella de sólo pensarlo quería meter su cabeza en un pozo.
Pero tomo valor.
— Yo... —Comenzó sin saber muy bien que decir y se obligó a mantener su vista en el exterior. — Mi madre se llama Delisen, me crió sola desde que nací porque cuando su novio se enteró que estaba embarazada la dejó. — Knuckles observó a la murcielago de reojo.
— ¿Te refieres a tu padre?
— Me niego a llamar a ese hombre mi padre. En fin, mi madre me solía culpar porque ese tipo la abandono, éramos pobres y ella solía ahogar sus penas en alcohol, entonces un día vino feliz a casa, 'Rouge, hoy gane muchisimo dinero en una apuesta' dijo 'podremos tener una casa bonita y mucha ropa y comida' yo me sentí feliz y mi madre se volvió más atenta y amable conmigo, nos mudamos a una casa modesta pero bonita, similar a la de Vainilla, vivimos tranquilas un tiempo pero mi madre cambio su vicio por el alcohol a uno por las apuestas. Durante un tiempo gano mucho, pero luego acabo acumulando deuda tras deuda con una organización criminal de la zona donde vivíamos. Un día me desperté y mi madre me dejó una nota en el comedor diciendo que me abandonaba, que se iba lejos para que no la matasen y que lo sentía por ser una mala madre.
El echidna volteó a ver a la murcielago y centro toda su atención en ella con un deje de tristeza en su rostro, no sabía que Rouge había tenido una infancia tan dura.
— Entonces me dejó toda la deuda para que la pagase yo, esos tipos a los que mi madre les debía se hicieron cargo de mi, dijeron que me sacarían probecho, todo lo que robara ayudaría a pagar la deuda, y les dije que lo haría. Comencé con robos pequeños, pero me fui haciendo buena y me di cuenta que robar joyería era mas valioso, así que comencé a robar joyas con frecuencia.
— Oh, así que de allí viene. — Comentó Knuckles con gracia, intentando alivianar el aura pesada dentro del carruaje, ella tambien sonrió.
— Sí, me convertí en una cleptómana de cuidado. — Bromeó ella.
— ¿Aún estás pagando la deuda?
— No, desde que me relaciono con Sonic y Shadow esos tipos no quieren tener nada que ver conmigo. Supongo que Sonic y Shadow les intimidan. Cuando nos conocimos había comenzado a robar los pedazos de la esmeralda madre porque Eggman me pagaba mucho dinero por hacerlo. — Observó al echidna con una sonrisa. — Fue una epoca divertida.
Knuckles sonrió de costado y le devolvió una mirada llena de confidencia y nostalgia.
— Sí, lo fue.
— ¿Y que hay de ti?
— ¿Yo?
— Sí, asumo que no naciste del aire.
El echidna se aclaro la garganta y algo sonrojado miró hacia el exterior, para él también era dificil hablar sobre su familia, no por algo en particular, simplemente no era alguien que se abría ni siquiera con Sonic o Tails y los consideraba sus hermanos.
Sin embargo, Rouge le había confiado su pasado con tal de que se conocieran un poco mejor, parecían ser recuerdos dolorosos para ella y aún así haebis hecho valor para decirselo. Knuckles resolvió que si ella podía confiarle algo así, entonces él no haría menos.
— Mis padres... Bueno, no hay mucho que decir de ellos. Eran bastante serios, los dos últimos sobrevivientes de un clan de Echidnas casi extinto por una rara enfermedad, sólo ellos dos no se infectaron asi que resolvieron que lo mejor sería que protegieran la esmeralda e intentaran devolverle la vida al clan. Así fue como nací, mis padres no se querían, se toleraban porque necesitaban llevarse bien para cumplir su trabajo, desde pequeño me dijeron que yo sería el siguiente guardian, que debía tomarme mi trabajo en serio y que el mundo dependía de que tan bien lo hiciera.
— ¿Eran muy estrictos? — Preguntó curiosa Rouge.
— Eran de ese tipo de padres que te enseñan a nadar lanzándote al agua sin flotadores. — Sonrió sin gracia — No se querían entre ellos y no me querían a mi, era más bien una relacion de jefes y subordinado. Mis padres murieron en un ataque del que luego supe era el abuelo de Robotnick. A partir de allí sólo me dediqué a hacer mi trabajo.
La murciélago lo observó de forma casi penetrante, Knuckles no era un ser cariñoso, ni siquiera cercano con las personas que quería y Rouge por fin comprendía porque: ¿Cómo iba alguien a tomarle cariño a otra persona si nunca había experimentado el cariño de nadie? Quizá la estima que le tenía Sonic y Tails se acercaba mucho, pero no era lo mismo que el cariño que podía darte una familia real. Ella al menos había tenido una epoca relativamente bonita con su madre, Knuckles ni siquiera había sido un hijo para sus padres.
— ¿Como es que llegaste a ser tan amigo de Amy? — Preguntó Rouge curiosa y queriendo cambiar el tema. — Entiendo que en la resistencia pasó algo de lo que nadie se enteró porque ustedes pasaron de hablarse como perros y gatos a tener una relación de tolerancia relativamente sana.
Knuckles sonrió de forma amarga.
— Literalmente podría decir que fue algo de la noche a la mañana. — El echidna se acomodó en el asiento y se planteó el contarselo a Rouge, pero la conocía a pesar de todo, ella tenía pocas virtudes pero una de ellas era la confidencia. — No se lo cuentes a nadie, esto ni siquiera Sonic y Tails lo saben.
— Soy una tumba. — Comentó la murciélago.
— Pasó un par de semanas despues de que capturaran a Sonic, Tails se había ido hace una semana, los Chaotix aun no se habían comunicado con nosotros, Silver no había aparecido aun asi que no lp conocíamos y sólo estabamos manejando la resistencia Amy y yo.
— Creí que Tails se había ido mucho después.
— Eso fue lo que le dijimos a todos para que mantuvieran la calma. Pero Amy y yo manejamos todo durante mucho tiempo. No fue una buena temporada, Eggman se había puesto mas agresivo, no hacíamos más que perder comunicaciones y nada nos salía bien en general, lo único que hacíamos con Amy era discutir todo el tiempo, ella quería comenzar el Plan C de Tails, se subiría a una nave y buscaría un planeta donde llevar a los sobrevivientes, sin embargo yo no quería iniciarlo porque sería renunciar al planeta, a la lucha de Sonic y darle a Eggman lo que quería. — En echidna se aclaró un poco la garganta antes de continuar:
— Un día discutimos muy feo, nos dijimos muchas cosas hirientes y Amy gritó "¡Me largo de aquí!". No volvió a la base en dos días enteros y no podíamos restablecer comunicación con ella. Creí que Eggman la había capturado o que incluso la había matado, no sabía que le diría a Tails o a Sonic si llegaba a volver a verlos y no sabía que era de Amy, entonces me dí cuenta que estaba realmente sólo, había fallado como líder, como amigo, como guardian, — La voz de Knuckles se sintió incomoda. — No me gusta decir que entre en depresión, pero la chicle dice que hay que llamar a las cosas por su nombe y blah, blah, blah. En fin, no me sentía bien. Me emborraché mucho esa noche y fui al acantilado Delfín.
La piel de Rouge se volvió pálida y bajó la cabeza intentando procesar lo que Knuckles le decía, no habían muchas razones por las que las personas iban al acantilado Delfín, salvo quizá... Ni siquiera podía pensarlo. La murciélago de repente se arrepintio por no haber contactado con Knuckles mas veces en esa epoca.
— Fue ahí donde me encontré con Amy, bueno, más bien ella me encontró a mí — La murcielago decidió concentrar su vista en el paisaje que se mostraba por la ventana mientras oía al echidna relatar todo.
-
Amy se encontró con Knuckles al borde del acantilado. La rosada había llegado allí porque la habían llamado. Luego de su discusión con Knuckles habia decidido descolgarse de todo e ir con Vainilla y Cream un par de días pidiéndoles que no dijeran que estaba allí.
En un principio las conejas aceptaron porque Amy se veía realmente mal, esos días le hicieron bien a la chica y le ayudaron a pensar mejor. Hasta que un día llamaron directamente a la casa de Vainilla preguntando por Amy, porque Knuckles estaba realmente mal y no sabían que hacer.
Fue así como Amy llegó a la resistencia y varios aliados le dijeron que habían visto a Knucklea llendo hasta el acantilado. La rosada practicamente corrió hasta el lugar esperando encontrar al echidna aún con vida y cuando llego lanzó un suspiro de alivio al verlo. Sin embargo le duró poco al verlo con una botella de cerveza en la mano y muy, muy al borde.
— Knuckles... — Lo llamó. — Alejate de ahí.
— Oh... Volviste. — El pelirrojo ni siquiera volteó.
— Claro que volví, idiota, me voy dos días y el mundo se prende fuego. — Trató de bromear ella, pero el echidna no rió. — Vamos, ven aquí y volvamos a la base, tenemos trabajo que hacer jefe. — Intentó comentarle con cariño.
— Ya no soy el jefe.
— No digas tonterías, claro que lo eres, eres el líder de la resistencia.
— ¿Que demonios te importa a ti lo que sea o no sea? Lidera la resistencia tú, puedes hacerlo.
— Knuckles yo no puedo hacerlo sola. — La voz de la eriza comenzó a quebrarse. — Por favor, vuelve aquí, me preocupas.
— ¿Te preocupo? No seas idiota, lo único que te preocupa a ti es Sonic.
— ¡Imbecil! ¡No soy tan egoísta y estúpida, lo sabes! Sonic me impota tanto como a todos, pero tú eres mi amigo también, y Tails y Cream y-
— ¿De verdad crees que soy tu amigo? Tu sólo hablas conmigo porque me relacionó con Sonic.
— ¡Eso es injusto! ¡Tú haces lo mismo conmigo y lo sabes! — Knuckles lo sabía, estaba siendo injusto y probablemente se estaba desquitando con alguien que no se lo merecía, pero se sentía enfadado e impotente y quería descargarse con alguien.
— ¡¿Injusto?! ¡Injusto es que esos idiotas se hayan ido y me hayan dejado todo el barro a mi! ¡Yo estaba mejor como guardian, tranquilo en mi isla! ¡Ese es mi verdadero trabajo y ahora ni eso puedo hacer! — Amy intentó acercarse y Knuckles dio un paso hacia adelante rozando el borde por lo que la rosada se detuvo y las lágrimas empezaron a salir de sus ojos.
— P-Por favor Knuckles, no lo hagas, yo también estoy sola en esto, ¡¿Que demonios voy a hacer si te vas tú también?!
— ¡No lo sé! Buscate la vida Rose.
— ¡Te odio! ¡Si te tiras tú me tiraré yo también!
— ¡Que demonios dices idiota!
— ¡Ya me oíste! ¡No tengo nada más que perder ahora! — La rosada de acercó al borde y Knuckles retrocedió casi sin creerselo, ¿De verdad iba a tirarse?
— ¡Oye! — Intentó gritarle para llamarla pero Amy ya había saltado. Con el corazon en la manos se apresuro a activar sus reflejos y consiguió sujetar a Amy con fuerza.
— ¡Que demonios haces, loca!
— ¡Sólo estamos los dos! ¿Lo entiendes? — Le gritó ella entre el llanto. — Sonic no está, Tails se fue, Rouge casi no aparece, los Chaotix aún no llegan y Shadow es inlocalizable, si queremos seguir con esto tenemos que estar juntos. Yo no puedo hacerlo sola Knuckles... No lo aguantaré sola.
— ¡¿Te crees que yo puedo hacer esto solo?! — Preguntó el Echidna con lágrimas en los ojos, para Amy ésta era la primera vez que veía llorar a Knuckles y asumia que la última — ¡Ni se te ocurra volver a desaparecerte tanto tiempo!
— ¡Y tú no vuelvas a hacer otra tontería de éstas! — La rosada se sujetó de los brazos de Knuckles con su mano libre y echidna la subió de nuevo para dejarla en el suelo.
Los dos estaban agitados, agotados y completamente desgastados, pero entendieron que sólo se tenían a ellos. La rosada acostó su cabeza sobre el pecho de Knuckles y lloró todo lo que pudo, había estado tan aterrada y estresada desde hacía semanas. Knuckles sólo se dedicó a abrazarla mientras suspiraba agotado. Ambos cerraron los ojos dispuestos a dormir y olvidarse de todas las cosas horribles que estaban viviendo cuando una luz los cegó de repente.
¿Luz? Pero era de noche.
Ambos abrieron los ojos y vieron a un erizo blanco mientras un portal se cerraba detrás de él, ellos ni se movieron, estaban demasiado agotados como para hacer algo. Entonces el erizo blanco sonrió aliviado.
— Oh, que bueno, por un momento creí que llegaría tarde, están los dos vivos ¿No?
— ¿Tú que crees? — Preguntó Knuckles con sarcasmo. — ¿Y quién demonios eres?
— Oh, no me presenté, cierto. Mi nombre es Silver y vengo del futuro.
Amy y Knuckles lo observaron, luego cruzaron miradas y suspiraron con un sonoro quejido. No tenían la capacidad mental para preguntar que demonios significaba eso en ese momento.
-
— Con la llegada de Silver todo se nos aliviano un poco, Amy y yo nos comenzamos a apoyar entre los dos y a tratarnos mejor, luego llegaron los Chaotix y nuestro estrés disminuyó.
— Knuckles... — Rouge sentía que las palabras se le atoraban en la garganta.
— Esta bien, no paso nada y al final todo se soluciono. — Sonrio el echidna. — Así que relajate si, es raro verte tan afectada.
— ¡Por supuesto que estoy afectada! — La murcielago de repente sintio el aire pesado. Amy y Knuckles habían pasado por cosas muy duras, Amy tenia a Vainilla y Cream para sotenerse pero Knuckles...
La murciélago rara vez se arrepentía de sus acciones o sus palabras. Ésta vez realmente lamentaba no haber contactado más con Knuckles, no haberlo llamado o preguntarle cómo estaba. Sólo le llamaba para darle el reporte y luego cortaba.
Solía quejarse mucho de la forma de demostrar amor de Amy antaño, pero ella ni por asomó era un ejemplo de buena amiga.
— Calmate, además, fuiste tú la que pidió la historia, yo sólo te la conte. — El echidna puso una mano en el hombro de la murcielago y ambos sintieron como el transporte toco el suelo. — Parece que llegamos. — Dijo observándo la casa de Amy mientras abría la puerta. — Vamos, tenemos cosas que bajar.
La murciélago lo imitó en silencio.
Las tres Athalienses pensaron que sólo sería cuestión de un par de horas en la biblioteca para encontrar lo que buscaban.
Pobres ilusas.
Cuando las dos enormes puertas se abrieron, filas de estanterías largas y enormes aparecieron frente a ellas. La biblioteca era gigante y muy bonita, con un traga luz enorme en forma de domo en el centro, que era decorado por un gran árbol de horas rosadas.
Las tres suspiraron, parecía que tendrían mucho por revisar. Con tranquilidad caminaron entre las estanterías sin saber muy bien por donde empezar.
— Bien, estamos buscando un pergamino para una carta de traspaso mágico, ¿Sería prudente comenzar a buscar por la letra T? — Consultó Victoria.
Amy y Tiara se encogieron levemente de hombros y asintieron.
— ¿Buscan la letra T? — Preguntó de repente el arbol en el centro de la biblioteca, las tras jovenes saltaron un poco de la sorpresa pero Victoria se aclaró la garganta y habló:
— Sí, estamos buscando un pergamino de traspaso.
— La letra T se encuentra en las tres secciones del primer piso.
— ¿Tres secciones de la estantería? — Intentó sonreír Tiara.
— Tres estanterías.
La sonrisa de las jóvenes se borró al instante y suspiraron, les esperaba un largo, largo día.
— ¡Animo! Seguro lo encontramos antes de que llegue el medio día. — Dijo Amy optimista.
Habían pasado cuatro horas...
— ¡¿Donde demonios está esa cosa?! — La desesperación se escucho en la voz de la rosada.
— Silencio en la biblioteca por favor. — Pidió el arbol. Amy sólo suspiró.
Había una pila enorme de rollos dordados desparramados a un costado de la mesa. Ellas seguían abriendo tubos, leyendo el papel en su interior y volviendo a guardarlos para lanzarlos lejos.
Sonic había decidido recorrer la ciudad a velocidad supersonica, de esa forma seria mas dificil verlo y Podría pasar desapersivido.
Cruzo la ciudad con curiosidad debido a que, aunque fuera un mundo pequeño, era un mundo nuevo que explorar a fin de cuentas; y el hecho de que sus sociedades sean tan distintas y a la vez compartieran similitudes le parecía algo fascinante.
Sin embargo algo llamó su atención, se cruzó casi frente a frente con el enorme árbol al que Amy había llamado Athalio.
— El Light Gaia de este mundo. — Pensó él.
Observó al rededor, parecia que había conseguido cruzar los muros y evitar los guardias sin darse cuenta. Asumió que entrar tantas veces a las guaridas de Eggman le dieron cierta costumbre.
El árbol era gigante, blanco y sus grietas parecían llevar una especie de liquido dorado a sus hojas. Sin dudas era un arbol de lo mas fantasioso, pero todo en ese mundo lo era.
De repente, dos ojos ojos parecieron abrirse en su tronco y Sonic estuvo a nada, de verdad nada, de salir corriendo y no mirar atrás, sin embargo debajo de los ojos una parte del tronco del arbol pareció doblarse en una sonrisa.
— Joven erizo. — Escuchó decir.
— Ha-Hablas... — El shock apareció unos segundos, pero luego recordó a las rosas flotantes encargadas del cuidado de la casa de Amy y de repente el hecho de que la planta hablara ya no parecía tan raro.
— Y por lo general cuando empiezo no paro. — Sonrió ¿El arbol? ¿Guardian? ¿Semi-Dios? — Por lo que veo no eres de por aquí.
— Oh. — Sonic se sorprendió un poco pero luego se sonrojó. — ¿Es por que no llevo las ropas?
— Eso y que yo conozco a cada persona que nace o ha nacido en esta ciudad, y tú joven erizo no eres uno de ellos. — La voz amable del arbol lo relajó un poco. — Vienes con la joven Rose, ¿Verdad?
— Así es.
— La última vez que la vi era una bebe adorable. — Recordó el arbol. — Y tú tienes un aire muy familiar también.
El erizo se sonrojó aún más.
— S-Soy novio de Amy, quizás sea por eso. — Murmuró bastante avergonzado. El árbol río levemente.
— Sí, quizás sea por eso. — Athalio lo observó atentamente. — ¿Se quedarán mucho tiempo?
— No, nos vamos pasado mañana, aun tenemos que salvar nuestro mundo.
— Es una pena, me hubiera gustado ver a la joven Rose al menos una vez, dile que me visite en cuanto pueda, quizás necesite mi consejo.
— ¿Como está tan seguro?
— Nadie llega a mi sin ninguna razón, ni siquiera tú. ¿Que te trajo aquí joven erizo?
— Sonic. Me llamo Sonic. — El árbol cerro los ojos lentamente, asintiendo, luego los volvió a abrir. — Y supongo que sólo me movió la curiosidad.
— Ya veo. La curiosidad es algo con lo que hay que tener cuidado, puede que a veces sea peligroso indagar más de lo que deberíamos en algunas cosas, pero con el tiempo descubriremos que a valido la pena la intriga.
— Bueno, dicen que la curiosodad mató al gato. — Sonrió Sonic.
— Pero murió sabiendo. — Contestó Athalio. — Y es mejor morir por la verdad que por la mentira.
Sonic lo observó intrigado, pero Athalio volvió a sonreír, de repente el aura del lugar pareció tranquila y en calma.
— Es una ciudad muy bonita. — Habló el azulado.
— Lo es, aunque no parece el tipo de ciudad donde tú vivirias.
— You got it, no es lo mio vivir en domos, por muy bonitos que sean. — El azulado caminó por el lugar, observando los alrededores.
— Nadie debe vivir encerrado, ésta es sólo una jaula muy bonita que nos protege del exterior, pero no durara mucho. — Sonic lo observó curioso — La sostiene mi magia, mientras esté despierto el domo nos protegerá, pero una vez que entre en mi sueño ya no se podrá hacer nada, tanto esta ciudad como yo tenemos los días contados.
— ¿Cuantos años le quedan antes de irse a dormir?
— Cincuenta años — Sonic se sorprendió.
— Es poco tiempo, ¿las personas lo saben?
— Por supuesto, el plan es que antes de que caiga dormido abrirán portales a algun planeta deshabitado en éste universo y trasladarán la civilización allí, mientras que los portales que van de otros universos a éste se cerrarán.
— Pero no es tanto tiempo, ¿Por qué aún siguen aquí?
— Por mí. — Sonrió con tristeza Athalio. — Se sienten culpables por la guerra, vivirán aquí hasta mi último aliento, y se marcharan dos días antes de que caigas dormido, cuando eso pase el domo desaparecerá y las gigantoboas vendrán por mí, eso será todo.
— ¿No harán nada para salvarlo?
— Nada pueden hacer, los hilos del destino que podían tirarse ya han pasado. — Habló el arbol, al ver el rostro de confusión de Sonic Athalio le sonrió. — Leer el futuro es una cosas, pero saber de que hilos tirar es algo muy diferente y todavía más complicado, hay acciones especificas que si se hacen a tiempo pueden cambiar un destino, pero para lograr una diferencia tan radical los hilos que deben ser tirados tienen que haber sido descubiertos y cambiados semanas, meses o años atrás.
Aquello ayudó a Sonic a entender varías cosas, entre ellas el porque la G.U.N secuestraba a los tarotistas y los mantenía encerrados, mover las cosas a su favor dependía de muchos factores y si debían saberlo con tanta antelación les convenía tener a los tarotistas cerca.
— ¿Osea que no se puede hacer nada?
— Lo que tenga que suceder pasará, ya no se lo puede cambiar y no debemos lamentarnos por eso, tampoco los culpo por la situación, desde que supieron sus errores han intentado arreglarlos e incluso aún sabiendo que no podían se han mantenido junto a mi hasta el final y yo pretendo hacer lo mismo. Debemos saber perdonar, no olvidar. Recuerda eso joven Hedgehog, quizá te sirva más adelante.
— ¿A quién debería perdonar? Últimamente las personas con las que me cruzo merecen muchas coasas, pero no eso.
— Eso lo verás tú con el tiempo. ¿Sabes? Creo que a la joven Rose le vendría bien tu ayuda, debe estar en la gran biblioteca ahora mismo.
— No se donde- — Su frase fue interrumpida por la figura de una mariposa que fue formada por las hojas flotantes de Athalio.
— Guía a Sonic a la Gran Biblioteca por mí, por favor.
La mariposa comenzó a volar alejandose y Sonic observo la mariposa con la boca abierta, sin embargo logro recuperarse rapidamente y le sonrio de costado a Athalio.
— Gracias, fue genial conocerte.
— Igualmente, vuelve cuando quieras joven Sonic.
El erizo asintió y comenzó a correr para perseguir a la mariposa.
Amy, Victoria y Tiara se estaban esforzando, en serio, pero parecía que ese pergamino simplemente no quería ser encontrado.
— ¿Que tan probable es que alguien lo haya perdido? — Preguntó Amy, las otras dos sacaron sus vistas de los papeles unos segundos.
— Muy pocas, debe estar aquí, no hay otro sitio donde la pondrían, la bibliotecaria sabría que falta algun pergamino sólo con sentirlo. — Respondió Tiara
— ¿Y no nos puede decir ella donde están?
— Sólo se encarga de que los pergaminos no salgan del lugar, y si lo hacen, que se devuelvan a tiempo.
— Esto va a ser más complicado de lo que creí que sería. — Amy hizo una mueca y sus compañeras asintieron dandole la razon, todos creían que eso sería mil veces mas fácil.
— Dime Amy — Su prima hizo una sonrisa a medio lado — ¿Que tal es todo entre tú y Sonic?
— Es verdad — Habló Tiara emocionada. — No nos has contado detalles jugosos.
Amy casi saltó hacia atrás
— ¿De que demonios están hablando?
— ¡Ya sabes, lo importante! Cómo se conocieron, hace cuánto que salen, esas cosas. — Sonrió Victoria mientras abría otro pergamino y lo revisaba.
— S-Sonic y yo llevamos saliendo hace más o menos seis meses, quizá ya vayan a ser siete. — Explicó.
— ¿A sí? Creí que llevaban mas tiempo.
— Bueno, él me gusta hace mucho tiempo y, creó que Sonic también gusto de mi un tiempo considerable antes de hacernos novios, sólo no estuvimos listos para empezar algo hasta hace siete meses. — Encogió sus hombros y leyó otro pergamino. — Nos conocimos cuando tenía ocho años y él once.
— Ah, entonces es mayor que tú. — La sonrisa de complicidad de Victoria y Tiara se sentía a la distancia mientras Amy se encogía cada vez más en su cojín. — ¿Que se siente salir con alguien mayor que tú? ¿cambia en algo?
— No lo creo. A-Almenos no en mi caso, Sonic no tuvo relaciones antes de mí ni yo tampoco así que-
— ¡AAH! ¡El primer amor! — Gritaron las otras dos emocionadas.
— ¡SIN GRITOS EN LA BIBLIOTECA! — Se escucho decir al arbol y las tres sonrojadas observaron el balcón con una gota de sudor en la frente.
— Perdón. — Dijeron las tres al mismo tiempo y decidieron ponerse con los pergaminos por completo, para el alivio de Amy.
Luego de unos minutos de profunda busqueda estaban casi por llegar a la conclusión de que el pergamino no estaba allí, quizá alguien lo había pedido antes que ellas o lo habían dejado en otra sección, si ese era el caso buscarlo sería una misión imposible y tendrían que cambiar por completo el plan para adaptarse a la nueva situación. Eso no le caía nada bien a Amy sabiendo el poco tiempo que tenían.
Tiara, quién estaba saliendo de entre las estanterias con varios tubos en las manos, se sorprendió al ver quién estaba subiendo a la biblioteca y sonrió con picares
— Vaya vaya, creo que tu novio vino a hacernos una visita Amy.
La rosada volteó para observar al erizo azul subiendo por las escaleras y acercandose a donde ellas estaban con una bandeja en sus manos.
— ¡Y trajo comida! — Se alegró Victoria — Me muero de hambre.
— Buenas tardes señoritas, ¿Pidieron comida a domicilio? — Sonrio galante el erizo. Amy giro los ojos con una sonrisa y las otras dos chillaron sonrojadas.
— ¿Como supiste donde estaba la biblioteca? — Pregunto la rosada mientras el erizo dejaba la bandeja en la mesa.
— Hoy conocí a Athalio. — Las tres lo observaron sorprendidas.
— ¿De veras? — Preguntó Tiara.
— Mhm, me dijo que estarían en la biblioteca y que posiblemente necesitaran ayuda así que... Suena raro pero, sus hojas me guiaron hasta aquí. Mientras venia me crucé a alguien del servicio que les iba a traer comida por petición de la reina y me ofrecí a hacerlo.
Las tres se miraron y asintieron, tenía sentido.
— ¿De que hablaste con Athalio? — Preguntó Amy.
— Un par de cosas curiosas — El erizo levantó y bajó los hombros. — Nos presentamos y luego me dio un par de consejos.
— Sí, eso suena muy a Athalio. — Le sonrió Victoria a Tiara, Bobowsky asintió.
— También me dijo que estaba por irse a dormir.
— ¿Qué? — Amy observó a su prima y amiga con un rostro preocupado. — ¿Ustedes lo sabían?
— Sí, hace un par de años. — Afirmó su prima.
— Pero si Athalio duerme, ¿Que pasará con los domos?
— Simplemente desaparecerán, pero descuida, ya existe un plan de evacuación que se activará unos dias antes de que Athalio caiga en su sueño. — Explicó Tiara.
— Pero... Él morirá. — Murmuro Amy sintiendose agitada.
— Lo sabemos, y él lo sabe también. — Sonrió triste su prima. — Ya lo hemos aceptado.
— ¿Por qué no me lo dijeron? — Su voz se volvía cada vez mas débil y Sonic sintió que algo realmente no iba bien con Amy.
— No queriamos preocuparte, bastante tienes con tu otro mundo. — Le sonrio de manera condescendiente Tiara.
— Por cierto, Athalio me dijo que fueras a verlo en cuanto tuvieras tiempo. — Le avisó Sonic, Amy sólo asintió y se enfocó en los pergaminos. — ¿Todo bien? — La observó preocupado.
— Sí, no te preocupes. — Le dio una sonrisa leve y volvió a su tarea.
— ¿No encontraron el pergamino aún? — Preguntó al observar la cantidad de tuvos y papeles que habían tirados.
— No, es como si se hubiera esfumado. — Dijo Tiara para luego lanzar un suspiro cansado.
— Quiza pueda ayudar. — Ofreció Sonic mientras tomaba uno de los tubos.
— Es lindo de tu parte —Comenzó Amy —pero sólo los Athalienses podemos abrir los-
Un Plop se escuchó y antes de que se dieran cuenta Sonic ya había abierto el frasco y estaba leyendo el pergamino. Las tres feminas no lo podían creer, lo veían como si hubieran visto un fantasma. El erizo se sintió algo nervioso al tener todas esas miradas sobre él.
— ¿Qué? — Preguntó algo asustado, ¿Quiza no era así como se abría y lo había roto?
— Abre otro...
— ¿Qué?
— ¡Que abras otro! — Le exigieron las tres al mismo tiempo y Sonic sólo tomo otro contenedor algo nervioso.
— Bien, bien. — Con algo de nerviosismo giró ambos lados del tuvo en dirección contraria y con otro plop éste se abrió.
— No te pases... ¡Amy! ¿Por qué no nos dijiste que tu novio era hijo de Turistas? Podría habernos ayudado desde el principio. — Se quejó Tiara.
La rosada sólo observaba todo con la boca abierta, aun no procesaba la situación del todo.
— Yo no soy de éste mundo. — Aseguró Sonic. — Nací y viví toda mi vida en el mío, es la primera vez que viajo entre... Dimensiones.
— Eso no puede ser. ¿Cómo abriste el contenedor entonces?
La pareja de erizos se miraron entre ellos como intentando encontrar una respuesta silenciosa. Sólo alguien con la magia de Athalio podía abrir los frascos pero ambos estaban seguros de que Sonic no era de Athalaia.
— Quizá fue sólo suerte. — Mencionó el erizo.
— ¿Dos veces? — Cuestionó Victoria.
— Te sorprendería la suerte que tengo. — Contestó serio el erizo.
— O quizá fue porque tu haces Chaos Control. — Mencionó Amy y Sonic le prestó atención. — Si las esmeraldas vienen de aquí y tú puedes controlarlas entonces a lo mejor algo de la magia de Athalio o de nuestro mundo entró a tu sistema.
— Entonces Shadow también debería poder abrir estos tubos. — Concluyó Sonic.
Ambos asintieron como creyendo que esa era la teoría mas válida, así que se dispusieron a llamar a Shadow para que viniera a ayudarlos. El erizo no tardó mucho en llegar con el grupo.
— Bien, que tengo que hacer.
— Abre un tubo. — Sentenció Amy.
— ¿Qué? Rose si me llamaste hasta aquí sólo para que abriera un frasco-
— ¡Sólo hazlo! — Le exigió Amy. El estoico erizo negro se dispuso a hacer exactamente lo que le habían ordenado.
Lo intentó, de verdad que trato pero ninguno se abría, simplemente no podía hacerlo.
— No entiendo cual es el punto de todo esto. — Sentenció el azabache.
— No lo entendió, Sonic pudo abrirlo, deberías haberlo abierto también. — Dijo la rosada.
— Sonic, trata de vuelta. — Le pidió Victoria.
Sonic lo hizo y el frasco se abrió sin problemas.
— No lo entiendo. ¿Por que tú puedes abrirlo y Shadow no? — Preguntó Amy a punto de que le diera un algo.
— Okey, recapitulemos. Sonic, ¿Estás muy seguro de que no naciste aquí?
— Hablo en serio, yo no soy de este mundo.
— ¿Y tus padres? ¿No puedes preguntarles? — Habló Tiara.
— Desaparecieron hace mucho. — Murmuró el azulado, parecía que realmente no le gustaba hablar del tema.
El ambiente en el lugar se volvió pesado y denso, de repente estaban descubriendo un montón de cosas y Amy sintió que esto implicaría indagar en temas que a Sonic no le gustaría tocar.
Tiara abrió otro frasco y cuando leyó el papel lo dejó lentamente sobre la mesa.
— Encontré el pergamino de Traspaso.
Pero eso ya había quedado en segundo plano con la nueva incognita que se había abierto.
Shadow bufó mientras los observaba con el ceño fruncido.
— ¿Quiere alguien decirme que está pasando aquí?
C o n t i n u a r a
Tanto tiempo, ¿eh?
Primero quiero disculparme, creo que fue el hiatus mas largo que tuve con este fanfic, pasaron muchísimas cosas, de verdad muchas. Por ahora mis fuentes son: creanme please xd
Pero me alegro de haber vuelto, recen por mi para que no vuelva a tardar tanto, yo voy a hacerlo para que la inspiracion no se me vuelva a cortar.
Mis ilusiones son terminar este fanfic entre este año, como mucho parte del siguiente, así que deseenme suerte que yo se las deseo a ustedes.
Los quiero un buen uwu
