Hehe, lamento la tardanza, es que hay problemas con el internet po aca donde vivo, ahora si, comenzemos :D


-Lincoln… ¡Por dios dime que tienes algo en mente!- Exclamo Ronnie en voz baja mientras veía como la hermana rockera de Lincoln se acercaba.

El peliblanco salió del trance en el que estaba y empieza a mirar hacia los lados, buscando algo que le pueda servir, pero tenia que pensar rápido, pues Luna cada vez estaba mas cerca, por un momento pensó en ir a hablarle, pero estaba seguro que lo obligaría a ir a casa, no podía permitir que eso pasara… al mirar mas se da cuenta que a sus espaldas hay un callejón, y en el fondo se dibujaba el edificio donde se hospedaban… Quizás y solo quizás aquello era su única ruta de escape, por suerte Luna no era buena al correr.

-Bien Ronnie…- Dijo Lincoln en voz baja.- ¡Es hora de correr! ¡Sígueme!

Lincoln toma del brazo a su amada y la dirige al callejón, Luna al ver esto les empieza a perseguir, no podía permitir que escapara.

La parejita corre por aquel oscuro callejón de mala muerte, tumbando cajas y cestos de basura para ponerle obstáculos a Luna, como Lincoln había previsto, Luna era muy lenta, incluso al correr, y los obstáculos la atrasaban aun mas, dándole mucha ventaja a Lincoln y a su amada.

Cruzan la primera calle y entran a otro callejón, aun siendo seguidos por Luna, el agotamiento se asomaba en la persecutora y en los perseguidos, Lincoln no era muy atlético, por lo cual su resistencia era muy baja, sus pulmones ardían, como si dentro de estos le hubieran puesto brasas al rojo vivo, pero no podía rendirse, ambos habían llegado demasiado lejos como para fracasar ahora, debía sacar fuerzas para seguir luchando por su amada y por la tan ansiada paz por la que ambos habían luchado.

-¡Lincoln! ¡Por favor… Detente!- Grito Luna mientras seguía persiguiendo a su hermano.- ¡S-solo quiero hablar… Contigo! ¡Quiero resolver esto por las buenas! Madre mía, que no estoy en forma…

-¡Jamás!- Grito Lincoln mientras tiraba un cesto de basura.-¡Vete de aquí y déjanos en paz a mi y a Ronnie!

La persecución duro unos callejones más hasta que Lincoln y Ronnie llegan a uno que no tiene salida, ¡Rayos! Ahora si que estaban bien acorralados, para la percepción de Lincoln estaban bien atrapados, pero Ronnie vio que, si escalaban un conteiner de basura podían saltar aquel muro, así que ella toma la mano del peliblanco y usando dicho conteiner logran pasar ese obstáculo.

Cuando Luna llego se percato que ambos no estaban, pero ella dedujo rápido que debieron escalar, así que usando el mismo conteiner salta el muro, pero… No estaban y no tenía ni la menor idea de a donde podían haber ido.

-¡Me lleva la que me lleva!- Pensó Luna en frustración total.- ¿¡Ahora donde se habrán metido!?

Lincoln y Ronnie Anne se encontraban en el lobby de los apartamentos donde Vivian, estaban jadeantes, sudorosos y agotados, pero habían logrado esquivar a Luna Loud, tuvieron mucha suerte que no fuera Lynn…

-Dios… No había corrido así desde hace rato.- Dijo Lincoln al sentarse en una de las sillas de allí.

-Eso estuvo demasiado cerca, Lincoln… Muy cerca.- Dijo Ronnie al sentarse y secarse el sudor con la manga de su suéter.- Pero lo peor de todo es que Luna nos reconoció, y si los demás Loud's siguen aquí, no se van a ir hasta hallarnos.

-Lo se…- Respondió Lincoln al llevarse las manos a la cabeza.- ¿Ahora que hare?...

-Bueno.- Dijo Ronnie al mirarle.- Lo primero es que debemos subir al departamento, relajarnos, y ya estando calmados, pensar en que haremos, ahora estamos muy alterados y cansados.

-Si… Tienes razón, amor.- Dijo Lincoln.- Vamos al apartamento y cuando ya estemos calmados, pensaremos en una solución.


La señora Santiago arribaba a altas horas de la noche a la ciudad de Toledo junto a sus acompañantes, decide dejarse caer en un hotel de poca monta, el reloj marcaba las tres de la mañana cuando los cuatro entraron a la habitación, esta tenia dos camas grandes, un televisor y un baño, algo simple que se acomodaba al presupuesto de la señora de descendencia latina.

-Bien chicos, descansemos por hoy.- Dijo la Señora Santiago al sentarse en la cama.- Mañana continuaremos la búsqueda.

-Deberían estar aquí, ¿No?- Pregunto Leni.

-Según nuestras especulaciones, deberían estarlo…- Respondió Lana.

-¿Y si no están aquí?- Pregunto Lucy.

-Pues… Por lo mínimo encontraremos una pista de a donde pueden estar.

-Bueno… Yo creo que iré a ducharme.- Dijo Bobby.

-Vale.- Respondió Lucy al momento de sacar su teléfono, al parecer tenia un mensaje de su hermana Luna.- ¡Lana, Leni! ¡Hay buenas nuevas!

-¿Qué pasa, Lucy?- Pregunto Lana.

-Luna envió un mensaje por el grupo de la familia.- Respondió la chica gótica.- Al parecer vio a Lincoln y a Ronnie, les dio persecución, pero les perdió de vista en un callejón.

Aquella noticia le hizo dar nuevas esperanzas tanto a Lana y a Leni como a la señora Santiago.

-Eso lo confirma, están aquí.- Dijo Lana.

-Bien, entonces no hay tiempo que perder, mañana mismo comenzaremos a buscar en la ciudad.- Dijo Lucy.

-Si, ¡Muy pronto volveremos a ver a Linky!- Exclamo Leni.

-¡Y yo muy pronto volveré a ver a mi Ronnie Anne!- Exclamo la Señora Santiago.


-¡Vamos, Loud!- Exclamo Kazu mientras sostenía un saco de boxeo.- ¡Mi primita de siete años golpea mas fuerte que tu!

-Vamos Kazu.- Dijo Lincoln mientras jadeaba un poco por el agotamiento.- Hoy es mi primer día de entrenamiento.

-Aun así, ¿Me vas a decir que tu novia golpea mas fuerte que tu?- Pregunto Kazu.

-Ay, no golpea tan fuerte… ¿Oh si?

-Claro que si, su fuerza supera a la de "El Santo"

-… Exagerado.- Dijo Lincoln al seguir golpeando el saco de boxeo.

-Sabes, no me sorprendería si a Ronnie la seleccionan para actuar en una telenovela.- Dijo Kazu.

-De hecho por poco obtiene un papel en "La rosa de Guadalupe"- Dijo Lincoln.

-¿Enserio?

-Sip, pero no la contrataron por que si lo hacían, se quedaban sin el presupuesto para el airecito.- Respondió Lincoln

-… ¿Estas cayendo+

me a mentiras, Verdad, pibe?

-Hehe, obvio, estaba bromeando…- Respondió Lincoln.- Pero cambiando de tema, ¿Cómo lo hago?

-Nada mal, Lincoln.- Dijo Kazu.- Solo te falta mas resistencia, pero eso lo resolveremos después.

Ambos chicos siguieron practicando en el gimnasio hasta pasadas las once, después de ducharse y cambiarse, deciden ir a los apartamentos, Kazu debía llegar temprano para asistir a un evento de música con su novia mientras que Lincoln debía prepararse para ir a trabajar con Ronnie, hoy les tocaba el turno de la tarde.

Su jornada laboral estuvo algo aburrida, no había mucha clientela ese día así que Ronnie se la paso jugando al tetris en su teléfono mientras que Lincoln revisaba el inventario de la tienda.

Cuando su jornada laboral termino, ambos van a pasar algo de tiempo en un puesto de hamburguesas.

-¿De verdad me quieres mucho, conejito?- Pregunto Ronnie mientras se recostaba en el hombro de su amado.

-Por supuesto que si, mi Ronnie.- Respondió Lincoln.- Y te voy a seguir queriendo hasta que "El Bronco" sea presidente de México.

-¡Vaya! ¿De verdad me vas a querer hasta la eternidad?

-Por supuesto, Amor.- Respondió Lincoln entre risas.- A propósito, querida, hoy ya comencé a practicar Wrestling con Kazu.

-¿Ah si? Buena esa, cariño.- Dijo Ronnie.- ¿Y que tal?

-No pues, me falta mucho por aprender.- Dijo Lincoln al rascarse la cabeza.- Pero pronto seré el mejor…

-Si, eso lo veremos.- Dijo Ronnie al darle un golpe leve en el hombro.- De todos modos, en el futuro desearía que tuviéramos el dinero suficiente para comprar un auto.

-Si, un auto de esos que están tuneado y que suenan como Lamborginis pero en realidad van a 40 kilometros por hora y tienen puras calcomanías de Piolin y Didi.- Dijo Lincoln.

-Lincoln, eso suena al auto estándar de los Nacos.- Dijo Ronnie.

-Lo se, lo dije para ver que decías.- Dijo Lincoln.

La parejita sigue allí por unos momentos, cuando terminan de comer y pagar, deciden retornar a la casa, pero justo al doblar la esquina ambos ven algo que los deja paralizados de la impresión, en especial a Ronnie, frente a ella estaba su madre y su hermano, ella no sabia que hacer, no sabia si ir corriendo a abrazarles o salir huyendo de allí.

Pero repentinamente siente una mano en su espalda, era Lincoln que la miraba con una sonrisa.

-Se lo que quieres hacer, vamos, ve a hablarles.- Dijo Lincoln.

Ronnie se queda viendo a Lincoln, ella asiente y le da un beso en los labios para proceder a acercarse a una distancia cercana, lo suficiente para que la puedan escuchar.

-¿M-Madre?- Balbuceo Ronnie.

Tanto la mujer como el joven de descendencia latina se voltean a ver, ¡Por dios! Allí estaba el miembro desaparecido de su Familia, totalmente intacta, sana y salva.

-¿¡R-Ronnie Anne!?- Exclamaron ambos antes de correr y abrazarla.

Aquel abrazo estaba lleno de amor fraternal, de mas estaba decir que Ronnie los había perdonado por su actuar en aquel día oscuro.

-¡Ronnie! ¡Cielos! No tienes idea de cuanto te extrañe, hermanita.- Exclamo Bobby, mientras la seguía abrazando.

-Lo se, yo también los extrañe a ambos.- Respondió Ronnie.

-¿Adivina que, hijita?- Exclamo La madre de Ronnie mientras la veía a los ojos.- ¡Arrestaron a tu padre! Y por lo que leí, no lo veremos por un largo tiempo.

-Lo se.

-¿Qué? ¿Cómo lo sabes?- Pregunto Bobby.

-Por que fue el que hizo la movida para llevarlo tras las rejas.- Respondió Ronnie al señalar a Lincoln, el cual se estaba acercando a paso lento.

-Hola Señora Santiago, Hola Bobby.- Saludo el peliblanco.

-¿Lincoln? Entonces tu…- Dijo La señora Santiago.

-Si, fui yo quien hizo todo lo posible para llevar tras las rejas a ese hombre.- Dijo Lincoln al tomar de los hombros a Ronnie.- Me disculparan si metí mis narices en donde no debía… Pero no podía permitir que el Señor Santiago siguiera haciendo de las suyas, ¡Debía pagar por el daño que ah hecho!

Tanto María como Bobby se acercan a Lincoln, Por un momento el albino creyó que ambos le regañarían el por que de su intromisión, pero fue grande su sorpresa cuando es abrazado por ambos.

-Lincoln, ¡No sabes cuan agradecidos estamos que hayas hecho eso!- Exclamo la Señora Santiago.

-¿Ah si?

-Si, hermano.- Respondió Bobby.- Me cuesta admitirlo, pero creo que ni mama ni yo hubiéramos tenido la fuerza de voluntad para detener a papa.

-Disculpen la pregunta, pero ¿Por qué no doblaron los esfuerzos por detenerle?- Pregunto Lincoln.

-Por que nos frustro tantos planes que un día simplemente… Nos rendimos.- Respondió la señora Santiago.- No es algo de lo que me sienta orgullosa, a decir verdad.

-Si… Debimos haber doblados los esfuerzos…- Dijo Bobby.- Pero para ser sincero ya estábamos agotados de que todo era igual…

-Ronnie, creo que esta de más decir que hemos sido unos pésimos mentores.- Dijo la Señora Santiago.- Por favor perdónanos…

-Si, debimos haberte apoyado aquel día en vez de quedarnos fuera de escena.- Dijo Bobby.- Perdónanos por nuestra incompetencia.

-Hey, tranquilos no se mortifiquen mas.- Dijo Ronnie.- Ya no hay nada que perdonar.

Ella vuelve a abrazar a su madre y hermano, mientras Lincoln veía aquella escena con una sonrisa, no fue hasta pasado el minuto que se separarían de aquel abrazo, allí la Señora Santiago miraría a Lincoln.

-Lincoln, a propósito, Lucy, Lana y Leni nos acompañaron para buscarte.

-¿Enserio? ¿Y donde estan?- Pregunto Lincoln.

-En este momento deben estar con el resto de la… Familia Loud.- Dijo Bobby con un tono despectivo al mencionar a la numerosa familia.

-¿Los quieres ir a ver?- Pregunto Ronnie.

-¡No!- Respondió Lincoln.- Bueno, si, pero primero quisiera ver a Lana, Lucy y a Leni.

-Entiendo que solo las quieras ver a ellas y no al resto.- Dijo Bobby.- Nosotros… Ya lo sabemos todo.

-¿Todo?

-Si… Todo.- Respondió Bobby.

-Vaya… Eso me ahorra muchas explicaciones.- Dijo Lincoln.

-Pero no tienes que preocuparte, hermano.- Dijo Bobby.- Ahorita le envió un mensaje a Leni para que traiga a Lucy y a Lana a un lugar seguro para que te reúnas con ellas.

-Suena bien.- Respondió Lincoln.

-Mama, hermano, tienen que venir a ver nuestro apartamento.- Dijo Ronnie.- ¡Hay tantas cosas que quiero contarles!


Habían pasado unas horas desde que la Señora Santiago y Bobby habían llegado al apartamento de Lincoln y Ronnie, a ambos les sorprendió el como sobrevivieron en la ciudad por su cuenta, siendo que son solo un chico de quince y una chica de dieciséis, Ronnie les había contado el como escaparon, como llegaron y como sobrevivieron hasta llegar ese día, mientras que Lincoln les conto como le había hecho para llevar tras las rejas al Señor Santiago.

-Vaya, chicos, de verdad me sorprenden.- Dijo La Señora Santiago.- Me sorprende que se las ingeniaran para poder subsistir por su cuenta… Saben, quizás deberían enseñarle algo de eso a Bobby, el pobre tiene como tres trabajos y de cosa le alcanza para comprar la mochila del Partido Verde.

-Eso me ofende.- Dijo Bobby.- Pero en fin, yo también estoy muy sorprendido, además que este apartamento es mas bonito que mi habitación.

-Gracias Bobby.- Dijo Lincoln.- Nuestro esfuerzo nos ah costado esta pieza.

-He, me lo puedo suponer… A propósito, hace poco respondió Leni.- Dijo el joven Santiago.- Dijo que con gusto se llevaría a Lana y a Lucy para que se reúnan contigo, solo quiere saber que lugar seria el ideal.

El peliblanco le dirige la mirada a Ronnie, como si de ella esperara una respuesta, la chica morena solo se atiene a besarle la mejilla y tomarle la mano, en señal de apoyo.

-Dile que nos vea en el Western Park.- Dijo Lincoln.- Mañana al mediodía, y que solo este Lana, Lucy, y ella… Aun no estoy listo para reunirme con el resto.

-Te entiendo hermano.- Dijo Bobby al colocarle la mano en el hombro en señal de apoyo.- si me sucediera lo mismo que a ti, también haría lo mismo.

-A propósito, mama, ¿En donde se están hospedando?- Pregunto Ronnie.

-En un hotel en las afueras de la ciudad, ¿Por?- Respondió la madre de Ronnie.

-Bueno, aun tenemos algo de espacio, como para cinco personas mas, si quieren pueden quedarse aquí.- Dijo Ronnie.

-¿De verdad? Gracias hija.- Respondió la madre antes de abrazarla.- Mas tarde iré con Bobby para recoger las cosas del hotel.

Lincoln toma su botella de refresco y toma un sorbo, sabia que ahora que sabia que su familia estaba en la ciudad, las cosas se tornarían muy pesadas… Incluso quizás conflictivas…


(Continuara...)