Había sido una tarde llena de sorpresas para Luna, no solo su amigo y baterista había venido solo, había traído a una vieja amiga que Luna no veía de hace rato. Tabby estuvo encantada de unirse a la nueva banda que formaba Luna, y por supuesto ella estaba encantada de que su mas leal fan y amiga estuviera allí apoyándola en esta nueva iniciativa. Lincoln por su parte estuvo feliz pero al mismo tiempo confundido, ya que, según lo que recordaba, Tabby solo era buena escuchando música, no era buena tocando los instrumentos, ni mucho menos cantando.

Kazu hizo presencia con su buen humor y sus instrumentos musicales, después de coordinar unos detalles, comenzaron a practicar. A Luan y a Lincoln les sorprendió que a pesar del tiempo que Luna no había cantado, aun conservara su voz y afinación, la forma en que canto fue espectacular, inigualable. A veces se perdían ya que al albino le costaba cambiar de acordes en las canciones más rápidas, hasta que Tabby se ofreció para hacer los puntos en los que Lincoln solía fallar bastante.

Luego de finalizar con la práctica, Lincoln y Ronnie hablaban con Luan mientras que Tabby ayudaba a Chuck a coordinar unas canciones, mientras eso, Kazu aprovecho que Luna enviaba un mensaje de texto apartada del grupo para hablar con ella.

-Hey, ¿Qué hay de nuevo, Homie?- Pregunto Kazu al acercarse a Luna.

-Pues, aquí enviando un mensaje a Mama para decirle que ya casi voy camino al hotel.- Respondió Luna-. ¿Y qué tal tu?

-Ah pues, ando con la curiosidad a tope.- Dijo Kazu-. ¿Segura que está todo bien?

-Si… ¿Por qué lo dudas?- Pregunto Luna.

-Veras… Últimamente me eh fijado que no has estado de muy buenas, digo, igual ríes y bromeas con nosotros… Pero, sé que hay algo en el fondo que te atormenta.-Dijo Kazu al apoyarse en una de las cornetas-. Quizás tenga que ver con algo del amor…

-¿Cómo supiste todo eso?- Pregunto Luna.

-Veras, mi amiga… Tengo una habilidad sobrenatural para leer los sentimientos de las personas.- Dijo Kazu mientras observaba unas luces-. … Es broma, tía. Luan me pidió que hablara contigo ayer por mensaje.

-Claro… Me lo supuse.- Dijo Luna al apoyarse en la pared-. Veras… Hace tiempo que supere mi rompimiento con Sam, pero no puedo evitar sentir melancolía… Sé que la relación se volvió toxica, pero igual yo la quería. ¿Cómo eliminas casi un año de enamoramiento?

Kazu se lleva una mano al mentón, sabía que esa sensación era horrible, pero la respuesta era sencilla; para librarse de eso, debía seguir adelante y no mirar atrás, conocer nuevas personas y apoyarse en las personas que estuvieron junto a uno siempre, pero más allá de eso el asiático no sabía que más hacer para ayudarla… ¿Oh si? El chico sonríe ya que se le ocurrió una idea.

-Oye Luna. Si se te presentara la ocasión de conocer a alguien nuevo, ¿Aceptarías?- Preguntó el asiático.

-… Si, ¿Por qué no?- Respondió Luna-. Pero, ¿A qué quieres llegar con esto?

-Veras, mi prima vive en las afueras de Toledo.- Dijo el al mirar a la amante del rock-. Ella es como tu; Rockera, energica, amante de la buena música y las Góticas de Twitter, Sabe tocar Guitarra, Teclado, Flauta, Trompeta, Violín y sabe cantar. Y lo mejor de todo, está interesada en unirse a una banda.

Luna queda pensativa un momento, ¿Sería correcto conocer a alguien mientras sigue dolida por lo de Sam? El mismo asiático noto esas dudas en el lenguaje corporal de Luna, a lo cual le toma del hombro.

-Mira, sé que tienes dudas, ¿Si? Pero míralo de esta forma; Si no resulta nada con ella, por lo menos tendrás a una buena amiga y a una excelente música. No se tú, pero a mí me suena muy bien.- Dijo Kazu al sonreírle a la castaña.

-Bueno, si lo pones de esa forma, pues… Vamos a ver qué pasa. Total, no creo que vaya a hacerme daño el conocerla.- Dijo Luna-. … Y oye… Gracias por preocuparte.

-No tienes que agradecer.- Respondió el chico-. Eres mi amiga, y por ende, me siento en la obligación de ayudarte. Además, se lo que se siente estar en tu posición, y es una sensación que no se la desearía ni a mi peor enemigo.

Luna Sonríe, quizás Kazu a veces podía pasarse de tonto, pero sin dudas es de esos amigos que valen oro, amigos que son difíciles de encontrar en estos tiempos modernos.


Luan estaba en el Lobby del edificio esperando a Lincoln a que trajera unas cosas, las cuales ella tenía que ayudarle a subir al apartamento, mientras estaba en el sofá viendo videos en Eyetube, vio de reojo como Leni y Bobby bajaron para seguramente salir a comer o a bailar en el Club Los Santos. Se veían muy enamorados, bien juntitos y alegres. Ella sonríe melancólicamente, verlos así le hacía recordar su romance fallido con Benny, le dolía más saber que solo fue una "Pieza de ajedrez" en un juego muy complicado, ya que ese chico la había usado a ella para llegar a otra chica.

Se sentía tan tonta por haber caído en esa trampa.

Ella tenía sus sospechas, pero las ignoraba porque pensaba que solo estaba sobre pensando la situación, pero al final, parece que su mente tenía razón. Ella guarda su teléfono y echa un vistazo por la puerta principal, en la esquina había un grupo de amigos poniendo música en un auto, en específico, Salsa Colombiana mientras tomaban cervezas, del otro lado, un puesto de perros calientes estaba en pleno apogeo de clientes. En ese momento ella siente que alguien le toca el hombro y se sorprende de ver quien era la persona que le toco el brazo.

-Vaya que el mundo es pequeño, ¿No lo crees, Luan?- Dijo la chica al sonreír.

-¿Maggie? ¿D-De verdad eres tú?- Pregunto la bromista.

La gótica no resistió más y abrazo a Luan, ambas eran muy buenas amigas en Royal Woods, hasta que un día, por el empleo de su madre, tuvieron que irse de allí, Luan no recordaba que al lugar al que se había ido era a Toledo.

-¿Cómo has estado, amiga?- Pregunto Maggie.

-Aquí, esperando a que Lincoln regrese con unas cosas, ¿Y tú? ¿A dónde ibas?-Dijo la chica dientona.

-Iba a casa.- Respondió Maggie-. Estaba comprando unas cosas que mama necesitaba para la cena.

-¿Vives cerca de aquí?- Pregunto Luan.

-Si, a una cuadra de aquí.- Respondió la chica de cabello negro-. Es un lugar bonito y a mama le queda cerca para su trabajo como Gerente de la Emisora Flash FM.

-¿Qué esa emisora no tenía sede en…?

-Eso era en 1986.- Interrumpió la gótica-. Actualmente, además de la cede principal que si esta allá, también tienen sucursales en todo el país, incluyendo a Toledo.

-Interesante.- Dijo Luan-. Debe de ser interesante estar en una emisora de radio.

-Ni que lo digas, amiga.-Dijo la chica de cabellos oscuros esbozando una sonrisa-. Es un ambiente tan diferente, además que en los almacenes hay música muy buena, e incluso eh podido escuchar mesclas de música que solo se transmitieron una vez y jamás se usaron otra vez.

-¿Te han dejado bajar a los almacenes?- Pregunto la bromista.

-Si, de hecho trabajo allí.-Respondió Maggie-. No es un empleo tan complicado, solo reviso que todo siga funcionando y este todo en orden, además…

Las palabras fueron interrumpidas con el sonar de un teléfono, Maggie revisa y ve que tiene un mensaje de su madre.

-Mhn… Disculpa, Luan. Debo volver a casa, mama está preocupada.- Dijo la gótica al volver a guardar su teléfono.

-Oh, qué mal… ¿Al menos no me puedes pasar tu nuevo número de teléfono para seguir hablando?- Pregunto luan.

-Claro, anótalo-. Dijo Maggie para dictarle su número a Luan, el cual ella anoto en su teléfono y registro.

-Genial, ahorita más tarde te escribo para ponernos al tanto.- Dijo la bromista.

-Claro que sí, ansió hablar contigo, Luan.- Dijo la gótica-. Bueno, me voy ya que mama me espera. Hablamos más tarde.

-Vale, hablamos más tarde.- Se despidió Luan.

La bromista ve como la gótica se retira calle abajo. Quizás eran ideas de ella, pero Maggie estaba más bonita a como la recordaba en Royal Woods.


Mientras Lincoln estaba dentro de la tienda comprando unas cosas para la cena, Ronnie Anne estaba afuera de la tienda, sentada en una de las bancas que había afuera, el frio de la noche le agradaba bastante, le ayudaba a aclarar sus ideas y sus pensamientos profundos.

Mientras observaba la inmensa jungla de concreto se hacía varias preguntas. ¿Después de que Lincoln haga las paces con sus hermanas, seguirán en Toledo o retornaran a casa? ¿Sería buena idea regresar a Royal Woods? ¿Su destino era quedarse con el albino?

Son muchas preguntas, y las respuestas son pocas, pero mientras eso, tenía que enfocarse en el presente, disfrutaba su vida independiente junto a su amado, le gustaba pasar tiempo con su familia. Si, disfrutaba mucho la vida que había construido en ese tiempo en esa ciudad.

Pero todo su muro de pensamientos se derribó cuando vio que la figura de Lynn Jr. Se dibujaba en el fondo. Se iba acercando a la tienda para detenerse frente a ella. Una llama de enojo se encendió en el interior de la latina. Nadie sabía las ganas que tenia de saltarle encima y darle un buen golpe en la quijada.

-Hey Santiago.-Saludo Lynn con una aparente voz amistosa-. ¿Has visto a Lincoln hoy?

-No.- Respondió la latina de una forma muy cortante.

-Vaya… ¿Y esa frialdad? ¿Ni un abrazo?- Dijo la castaña con un tinte de sarcasmo.

Ronnie solo le lanza una mirada de pocos amigos, Provocando en Lynn algo de enojo,

-Ya veo… La emoción de verme por estos lares es tal que te quedas sin palabras.-Dijo la castaña-. Pero en serio, ¿Sabes dónde está Lincoln? Ya que me gustaría…

-¡Que no sé dónde está!- Exclamo Ronnie con la ira en su interior creciendo-. ¿Qué no entiendes esa simple expresión? ¿O es que tantos balonazos en la cabeza te dejaron estúpida?

-¡A mí no me hables así, desgraciada!- Exclamo Lynn, alimentando más la llama de la ira-. Solo quiero saber sonde rayos esta mi hermano para así pedirle…

-Ni tu misma te crees esa mentira.- Interrumpió de forma violenta Ronnie-. Tu solo lo buscas para volver a ponerle las cadenas y que sea tu "Sirviente personal"

-Y si lo busco para eso o no, que te importa, Santiago.- Dijo Lynn acercándose más a la latina-. No se por qué Lincoln decidió estar con una… Frijolera espalda mojada.

Eso hizo enojar aún más a Ronnie, no le gustaba para nada que la llamara así.

-¿Qué dijiste, hija de…?- La ira que sentía Ronnie no dejo que completara el insulto.

Los rostros de ambas chicas estaban a centímetro de distancia. Con el rencor y la ira a flor de tope.

-Dijo que no sé cómo fue que mi hermano decidido ser novio de una frij…

Lynn no pudo terminar su insulto, pues Ronnie la hizo callar con un puñetazo en el estómago. La castaña se recompuso como pudo y contraataco a la latina, dándole un derechazo y luego con un puño ascendente, pero este último Ronnie lo esquiva, aprovecha y empuja a la chica pecosa, luego le acierta tres golpes seguidos en la cara para finalmente darle una patada en el pecho que la deja en el piso.

Cuando Lynn se intenta levantar, uno de los espectadores de la pelea interviene para evitar que pase a mayores.

-¡Paren de pelear!-Dijo el hombre-. Es mejor que se vayan, la policía no debe de tardar en llegar.

-¡Esto no se ah terminado, Ronnie Anne Santiago!- Exclamo Lynn Jr. Mientras era retenida por el hombre que intervino en la pelea-. La próxima te daré una paliza tan fuerte que te devolverá a Guadalajara, hija de perra.

-…. No vale la pena desperdiciar palabras con una troglodita como tu, Lynn Jr.- Respondió Ronnie-. Así que no te preocupes, cuando quieras la revancha aquí estaré esperando para patearte tu pálido trasero.

Lynn se libera del agarre del hombre y le hace un gesto grosero con el dedo medio de su mano.

-Chinga a tu madre, pendeja.- Respondió Ronnie en castellano antes de retirarse.

Ronnie se aleja y se lleva una mano a la cara, al revisarse los dedos ve que las puntas de estos quedaron manchados con sangre.

-"Me lleva la chingada…"- Pensó la latina en estado de furia-."Si no fuera la hermana de mi novio, le partiría toda su pinche madre por pendeja y naca…"

En eso Lincoln sale de la tienda y ve a su novia sentada en la banca, pero se horroriza al ver los magullones y la sangre que tiene en su carita.

-¡Ronnie, amor! ¡Pero que te paso!- Exclamo Lincoln al verla en ese estado.

-¡Lynn Jr.! ¡Eso paso!- Exclamo Ronnie-. ¡Le voy a partir la mandarina en gajos la próxima que la vea!

Cuando Lincoln escucho eso, sintió una combinación de enojo y tristeza, no podía creer que su hermana hubiera hecho eso, y le enojaba que ella hubiera atacado a una de las personas que más quiere en su vida.

-"Acabas de sobrepasar un límite inimaginable, Lynn Jr."- Pensó Lincoln, su enojo se estaba elevando más y más, a tal punto que Ronnie lo noto.

-Corazón…

-Ronnie, mi vida… Luego hablamos de esto, por mientras hay que llegar a casa y… Curarte.-Interrumpió el albino.

Lincoln ayuda a Ronnie a levantarse y ambos se van caminando a paso lento hacia los apartamentos…

Lincoln estaba seguro de algo; Esto no se iba a quedar asi…


Esa noche, Luna estaba viendo la ciudad a través de la ventana de su habitación. Era una noche muy calma, la media luna adornaba el cielo nocturno mientras la vida nocturna de la ciudad estaba en su máximo auge, ella mira su teléfono, las tres de la mañana. Noches así calmas le traían recuerdos de su relación con Sam.

Es cierto que termino muy mal aquella relación, pero… Era un enamoramiento muy fuerte el que sintió y en parte siente por ella, y los recuerdos de aquella relación fugaz aún estaban plasmados en su mente. ¿Cómo olvidar el primer "Te quiero" que se dedicaron? ¿Cómo olvidar el primer beso que se dieron? ¿Cómo olvidar las risas, las citas y los buenos momentos que tuvieron? ¿Cómo olvidar la primera vez que tuvo intimidad con ella, con el alcohol en sus venas a tope, y con las estrellas y las palmas de la playa como testigos de su idilio de amor?

Eran recuerdos difíciles de borrar.

Y lo que más se preguntaba era… ¿Cómo algo tan hermoso pudo tornarse tan… Caótico? Y no de buena manera.

Ella mira el mensaje que Kazu le envió más temprano esa noche:

"Ya hable con mi prima, está interesada en conocerte, de hecho quiere verte mañana en la tarde en mi casa. No llegues tarde, mi amiga ;)"

La rockera suspira. Sabía que no podía seguir toda su vida lamentándose por algo que ya paso, aunque en el fondo sintiera el miedo de que se repitiera la historia, pero también sabía que era su oportunidad para seguir adelante y olvidarla por completo.

Así que simplemente presiona la caja de texto de la aplicación de mensajería y responde al mensaje de Kazu.

"De acuerdo, mi amigo, estaré allí puntual. Pero, ¿Al menos podrías decirme el nombre de la chica?

"Se llama Mida, Mida Tsuribaki… Creo, no se… Nunca me aprendí el apellido. Que pésimo primo que soy XD"

Luna ríe un poco con la respuesta de Kazu, así que ya habiendo respondido el mensaje de su amigo, guarda su teléfono y se queda viendo por la ventana un rato más.

-Así que se llama Mida, ¿Eh?...- Susurro la castaña mientras frotaba sus dedos en su mentón.


Lincoln se hallaba en su habitación, estaba preparándose para hacer un video llamado. No se sentía muy cómodo, ni tampoco muy alegre de volver a hablar con Clyde, pero tampoco podía estar tranquilo si algo malo le pasaba, podrá haber roto los lazos que tenía con él, pero eso no implicaba que le deseaba el mal. Al contrario, el esperaba que fuera feliz y que hiciera su vida tranquilo y en paz, claro, por un camino diferente al de él.

Más temprano había hablado con Polly, para ponerse de acuerdo a la hora que debía realizarse la llamada, ambos concluyeron que en la noche sería buena idea, ya que tendrían tiempo para hablar tranquilos y sin interrupciones de por medio. El albino ingresa a la sala del chat en su laptop y espera pacientemente a que Clyde ingrese.

Por un momento el chico pensó en mejor posponer la reunión a otro día, y le iba a escribir a Polly hasta que la pagina le notifica que alguien se ah unido al chat. El reconoció el Nickname de inmediato.

Era muy tarde para retractarse. Así que contesto la llamada, el albino se sorprendió de ver a su viejo amigo, y no de buena manera. Su imagen en general estaba descuidada, a pesar de que su piel era oscura, se podía notar grandes ojeras causadas por el llanto y la falta de descanso. Sus ojos estaban enrojecidos sus lentes estaban sujetados por el puente con un trozo de cinta.

El albino sabía que eso le iba a afectar… Pero no tanto.

Huno un silencio incomodo de unos segundos que parecían eternos, hasta que Lincoln decidió romper el silencio.

-Hola, Clyde.-Saludo el chico con cierto recelo en su voz-. ¿Cómo estás?

-Bien… Supongo.- Respondió el moreno con una voz débil-. Sabes… Han pasado muchas cosas desde aquel… Día.

-Sí, Polly me conto varias cosas de allá.- Dijo el albino-. Pero… El asunto es que ella me convenció para hablar contigo, y aquí estoy… ¿y bien? ¿Algo que quieras decirme?

El moreno se acomoda en su silla, no porque se sintiera incomodo, si no para intentar disimular las lágrimas que se le acumulaban en los ojos e intentar deshacer el nudo que se formaba en su garganta.

-Mira… Sé que antes me porte mal, ¿Si?- Dijo el chico al bajar la mirada-. Me aleje cuando debía apoyarte más, y luego volví a hablarte como si nada hubiera pasado… Debí aunque sea pedirte una disculpa, quizás así no hubiéramos discutido ese día.

-Si, aunque realmente no sé si hubiera podido aceptarlas en aquel entonces.- Respondió el albino-. Tio, debes tener en cuenta que mi enojo no era solo contigo, si no con todo el grupo. En especial con Chandler. Ni siquiera sé cómo ese día pude ganarle en la pelea que el provoco.

El moreno recuerda ese día claramente, hasta el se preguntaba cómo fue que le gano, de lo que si estuvo seguro, es que ese derechazo que el albino le atino al bravucón fue de antología, incluso le llegó a tumbar unos dientes.

-Tienes una fuerza interna impresionante…- Dijo Clyde-. Y créeme, los demás les quedo claro el mensaje y probablemente no te busquen…

-Pero, tu si me buscaste.-Replico el albino-. No directamente, pero lo hiciste… ¿Debo suponer que me quieres pedir perdón por lo que paso?

-Bueno… Si.- Dijo el chico al bajar la mirada-. Sé que no tengo perdón, y de verdad quisiera que me perdonaras y así enmendar mis errores… Pero sé que tampoco puedo obligarte a perdonarme, así que si tu respuesta es no… Lo entiendo.

El albino se lleva una mano al mentón y se queda en silencio por un instante, para luego soltar un suspiro.

-Bueno… Sabes que yo no perdono a los traidores.-Dijo el albino, provocando que el moreno baje la mirada-. Pero, viéndote en ese estado, en esa onda depresiva y teniendo en cuenta que fuiste el único de mi antiguo grupo que me busco… Creo que puedo hacer una excepción, lo único que te pediré es que no la riegues de nuevo. ¿Vale?

El moreno sonrió, después de tantos meses, por fin pudo sonreír de forma verídica y no mostrar una sonrisa forzada y falsa.

-Créeme, no volveré a fallarte. Lo prometo.- Dijo Clyde con una sonrisa.

Ambos charlaron por un buen rato más, a pesar de que Lincoln creyó que no lo perdonaría jamás, se dio cuenta que en el fondo extrañaba su amistad… Aquellas horas charlando fue como retornar a aquellos días antes de la mala suerte, en donde su problema más grande era saber si tendría el dinero suficiente para comprar el último comic de Ace Savvy…

Que no daría el albino por regresar a aquellos días sencillos…


Continuara…