En la sala del apartamento, el moreno y la rubia se hallaban en el sofá, ella estaba sentada en las piernas del mexicano, mientras saboreaba sus labios dulce y lentamente. El silencio de la habitación era quebrado por breves instantes por los sonidos de los besos entre la amante de la moda y el latino. Bobby estaba hipnotizado con los dulces y cálidos besos de su… ¿Novia? Legalmente no sabía aun que eran, ya que bueno, no han formalizado su relación amorosa. ¿Se le podría decir que es una " Amiga con derecho"?
No lo sabía, y no es como que le importase, solo quería seguir disfrutando de los suaves y perfumados labios de Leni, los cuales eran tan distantes de los de Lori. Los besos de Leni eran tiernos, suaves y dulces, como si se tratase de un caramelo exótico del cual él no puede dejar de comer y saborear. El chico no tenía dudas; era adicto a aquellos besos de miel, su corazón clamaba por más y más… Era imposible para el pasar un día sin sentir la suave, dulce y húmeda sensación de los labios de Leni. Su Leni…
… Su dulce Estrella Fugaz.
Muy pronto, sus bocas se abrieron levemente para disfrutar de sus lenguas. Es curioso, ya que cuando uno está pequeño, uno pensaría que aquello de los " Besos Franceses" sería algo asqueroso, repugnante y que jamás harías eso… Pero claro, conforme pasa el tiempo, las cosas cambian, el cuerpo cambia, la mentalidad cambia y los puntos de vista también lo hacen. Y ahora, el moreno estaba allí, deleitándose con la suavidad y humedad de la boca de su chica de cabello de oro.
Normalmente a este punto se tendrían que separar por falta de aire, pero sus relaciones pasadas le enseñaron que podía alargar los besos si respiraba por la nariz en vez de retener la respiración.
Las manos del moreno empiezan a bajar de los hombros de la rubia, pasa por su linda caderita para posarse en los suaves glúteos de la rubia, ella al sentir las manos del latino, se separa del beso y le sonríe pícaramente.
-No, no. Bobby. No podemos hacer " eso" aun…- Dijo la chica rubia.
-D'aww… ¿Por qué no?- Pregunto el moreno con una voz suave.
-Sabes que estoy en mis días.- Dijo la rubia.
-Pero, sabes que yo no temo a ensuciar mi espada de sangre.- Dijo el moreno con una sonrisa pícara.
-Eso lo se.- Dijo ella con una risilla-. Pero sabes que para mí sí me fastidia hacerlo en estos días.-Replico. Al ver la mirada de resignación de su amigo, ella lo vuelve a besar-. No te preocupes, mi dulce chiquillo. Te prometo que cuando pasen mis días, seré tuya toda una noche completa.
El moreno se enrojeció con lo que dijo la rubia, a lo cual ella procede a besarlo otra vez. El moreno rápidamente se pierde en aquellos besos de miel, concentrándose en esos dulces labios de caña de azúcar. Unos breves momentos después ella se separa de aquel beso para mirarle a los ojos, aquella mirada tierna que la enamoro hace ya tiempo atrás. Ella sonríe y frota la punta de su nariz con la del moreno, haciendo que el se sonroje y suelte una risilla, para luego ambos cruzar nuevamente sus miradas.
-Te quiero, mi estrellita.- Dijo el moreno.
-Yo también te quiero, mi dulce chico.- Respondió Leni para abrazarlo.
Quizás para el moreno no habría nada de acción de esa índole, pero con solo saborear los labios de Leni, poder estar al lado de ella y ver su sonrisa, le bastaba y sobraba.
-… Yo no entiendo que fue lo que paso. ¡Tienes que creerme, Lincoln!- Exclamo Ronnie casi al borde del llanto.
-Claro que no lo vas a entender.- Dijo Lincoln al señalarla-. ¡Yo confié en ti! ¿Y te vienes a arrastras con mi mejor amigo?
-Oye, Lincoln. Cálmate.- Dijo el asiático al acercarse a Lincoln manteniendo la guardia en alto-. ¡No sé qué rayos paso! Bebimos bastante y cuando menos lo vimos estábamos… Eh…
-Cállate, ¡Solo cállate!- Interrumpió Lincoln al momento de alejarse un poco y suspirar-. No quiero escuchar nada de lo que hicieron. Siento como si me hubieran escupido en la cara.
-Lincoln, estas exagerando. Cálmate.- Dijo Ronnie, tratando de calmar la situación.
-¿Cómo quieres que me calme si la chica que más quería y amaba en este mundo, me traiciono acostándose con este… Hijo de perra?- Exclamo Lincoln.
-Oye, tampoco seas así.- Ahora hablo el asiático-. Eh sido bastante fiel en todo este tiempo que nos hemos conocido, y…
-¡¿Y dónde quedo esa lealtad ayer, degenerado infeliz?!- Exclamo Lincoln acercándose de manera agresiva al asiático.
-¡Lincoln, no!- Exclamo Luna al acercarse y retener a su hermano, que estaba cegado por la ira-. Venga, vámonos de aquí, necesitas calmarte.
Lincoln suspira, y se queda viendo a la latina y al asiático.
-Esto no se quedara así, luego arreglaremos cuentas.- Dijo Lincoln al señalar al asiático-. Adiós.
-Sí, claro. ¡Lárgate de aquí, albino hijo de puta!- Exclamo el asiático-. ¡Cuando quieras aquí estaré para darte una patada en la entrepierna tan fuerte que quedaran hechas una tortilla!
Se oye un portazo fuerte en la habitación para luego el asiático sentarse en el sofá.
-… Y Listo.- Dijo la chica con delirios de princesa después de haber cortado la grabación de su teléfono.
-¿Y qué tal?- Pregunto Ronnie.
-¿Se puede pasar?- Dijo el peliblanco al asomarse por la puerta junto con Luna.
-Pasa.- Dijo el asiático, a lo cual Lincoln y compañía se acercan.
-He, Lynn se va a tragar esto de lleno.- Dijo Lola al mostrar lo grabado a los presentes.
-¡Excelente!- Dijo Luna-. Esto nos dará una ventaja sobre Lynn si de verdad funciona y se lo cree.
-Si, ella creerá que nos está ganando.- Dijo Ronnie al acercarse a Lincoln y besarle en la mejilla-. Pero lo que no sabe, es que no seremos presa fácil. Ya quiero ver la expresión de su patética y horrenda cara cuando se percate que el cazador se convirtió en presa.
-Estamos avanzando nosotros sin que ella lo note.- Dijo Lincoln-. Pero no se confíen, aún queda mucho por hacer, además que por un tiempo debemos mostrarnos distantes en público para que la treta funcione mejor. Si preguntan el por qué, solo digan que " Es por un asunto muy personal"
-Muy bien… Ahora, solo tranquilicémonos, y esperemos que suceda la magia.- Dijo Kazu al sentarse en el sofá.
-Y… ¿Cuál va a ser el siguiente movimiento?- Pregunto Luna.
-Mn… no lo sé, habrá que esperar a ver cómo reacciona Lynn ante el video y depende de lo que diga, planeamos la siguiente movida.
-Bien… Bueno, yo me tengo que ir.- Dijo Luna-. Un auto me espera para ir a lo de Mida.
-Oh, ¿Tan rápido vas con eso?- Pregunto Kazu, a lo cual la rocera se sonroja.
-¡N-no pienses mal, amigo!- Dijo Luna algo apenada-. Solo voy a ayudarla con una guitarra, mas nada.
-Sí, vale. Te creemos.- Dijo el asiático al reír-. Luego hablamos.
-De acuerdo, hablamos luego, Luna.- Dijo Lincoln al despedirse.
-… Y eso fue lo que hice en esos meses.- Dijo Luan mientras hablaba con Maggie, ambas estaban sentadas en las bancas del parque.
-Entonces ¿Ahora tienes un certificado de Locución?- Pregunto Maggie mientras veía las fotos en el teléfono de la bromista, en este se veía a Luan recibir una especie de diploma de parte de un hombre vestido de traje.
-Sí, ahora me siento más segura para hablar en público, puedo optar para ser actriz de doblaje, y además estoy capacitada para hablar por programas de Radio y Televisión.- Respondió Luan con una sonrisa.
-Bueno, desde que te conozco siempre has querido dedicarte a la comedia… Pero nunca supe que también le querías tirar a la locución y al doblaje.- Respondió la gótica al devolver el teléfono a Luan.
-No te niego que mi pasión por la comedia es inmensa, pero también me fascina la locución y el doblaje… Me encantaría en el futuro poder darle voz a un personaje de una serie que valga la pena. Darle vida a un personaje, darle carácter y personalidad…- Dijo la bromista al guardar el teléfono.
-He, pero ya diste un paso, hiciste la capacitación, solo hace falta pulir mas ese talento y perseverar.- Dijo la pelinegra al mirar a la chica dientona.
-Sí, eso lo se.- Dijo Luan al sonreír-. Solo que va a ser un camino largo y agotador… Pero, seguro que será divertido, y por sobre todo, valdrá la pena.
-Eso es bueno, por lo menos has logrado avanzar un poquito, yo sigo estancada con mis dibujos.- Dijo Maggie-. No sé, hasta eh pensado en dejarlo…
-Vamos, Mags… Pero si dibujas hermoso.- Exclamo Luan al tomarla de ambas manos y mirarla-. Tú tienes un gran talento, sabes dibujar fondos coloridos, personajes tiernos y fuertes, sabes usar muy bien los colores… Incluso hasta sabes hacer animaciones… Bueno, Semi-animaciones, pero ya eso es bastante. Eres talentosa, Maggie. Lograras mucho con eso, solo no te rindas y veras como tu futuro brillara…
La chica de cabellos negros se sonroja al sentir la suavidad de las manos de la bromista, eso combinado con la alegre y tierna sonrisa que le dedicaba y aquella mirada de color azul… Cielos, aquellos viejos sentimientos seguían fuertes en ella, su corazón palpito fuerte y por un momento se bloqueó, las palabras no salían de su boca.
Finalmente, y haciendo un gran esfuerzo, logro que sus palabras salieran de nuevo.
-Si… Mi futuro brillara, al igual que el tuyo.- Dijo la chica pecosa-. ¿Tu de verdad crees que llegue a alguna parte con mi talento?
-Llegaras lejos, romperás barreras, serás alguien digna de reconocimiento en el mundo del arte y la animación.- Dijo Luan sin soltar las manos de la gótica-. Eres única, Maggie. Única y talentosa como ninguna. Y a pesar que tengas dudas de si llegaras lejos a futuro, yo seguiré pensando que sí. Y seguiré apoyándote, a pesar que todos te den la espalda, ten por seguro que seguiré allí para ti.
Las mejillas de la gótica se tornan de un rojo más intenso con las palabras de Luan. Aquellas palabras llegaron directamente al corazón de la chica de cabellos negros. En un arrebato de sentimientos, se lanza a sus brazos para abrazarla, y si bien Luan se sorprendió, solo sonrío y le acaricio la cabeza a la gótica.
Ambas quedan abrazadas así un buen rato, disfrutando de su calor y su compañía, a sabiendas que en el fondo aún tienen sentimientos en una a la otra… Y muy en el fondo, tampoco pueden olvidar lo que paso en aquella noche después de aquella fiesta…
-Así que… ¿Cayeron completamente?- Dijo la chica deportista al terminar de ver el video.
-Si… Completamente.- Respondió Lola fingiendo un tono de desazón en su voz-. Aun así, debes de saber que el concierto de Luna está cerca, y puede que en el tiempo que hay, logren aclarar todo esto y vuelvan a amistarse todos.
-¿Cómo estas tan segura de eso?- Pregunto la castaña.
-Bueno, de momento todo funciona por que todos están enojados, pero cuando el enojo baje lo suficiente como para que puedan hablar sin riesgo de una pelea, encontraran todo muy sospechoso y falso. ¿No crees?
-Si…- Dijo Lynn al darse cuenta de eso, no lo había pensado de esa forma. Ella se acerca a la cocina de la habitación del hotel y toma un vaso y se sirve un poco de jugo-. Bueno, en caso que suceda eso, tendré que hacer lo que dije la otra vez. ¿Tienes la dirección del Gimnasio al que asisten Lincoln y ese chico?
-SI, aquí esta.- Respondió Lola al pasarle la dirección escrita en un papel-. Pero… ¿Realmente vas a rebajarte a ese nivel? Digo, sé que ya me dijiste que lo harás, pero, insisto eso es caer muy bajo.
-Si, es caer bajo… Pero si con eso, logro rearmar a esta familia, lo hare. ¡Hare lo que sea necesario para que todo vuelva a ser necesario!
-Pero, Lynn… Haces eso. ¿Y si Lincoln se entera? ¿O alguna de las hermanas se enteran?- Pregunto Lola casi al borde del grito-. No solo nos castigaran hasta que tengamos sesenta años, si no que nos terminaran odiando.
-¡Entonces que así sea!- Exclamo Lynn-. Cuando veas que los viejos días de gloria vuelvan a renacer, entonces me lo agradecerás…
Lola decide no seguir hablando. Era inútil. Así que solo asintió y se sentó en una de las sillas del comedor.
-Nunca pensé que llegaríamos a esto…- Dijo la chica amante de las princesas al suspirar.
-Nadie lo pensó… Pero Lincoln y su egoísmo nos empujaron a esto.- Dijo Lynn al tomar otro sorbo de su jugo.
-¿El egoísmo de Lincoln nos terminó arrastrando a todo esto? ¿O tu propio egoísmo y egocentrismo nos empujó a esto?- Dijo Lola al mirar a Lynn.
-¿Qué dijiste?- Dijo la deportista al dejar su vaso y acercarse a la chica rubia, la cual se puso de pie.
-SI no fuera por tu estúpida creencia de la mala suerte y toda esa estupidez de que Lincoln esparcía la mala suerte, no estaríamos en esta posición, todo seguiría siendo igual… Y ahora que lo analizo de otra perspectiva, seguiría siendo igual de malo.- Respondió Lola.
Lynn se quedó en silencio, aunque su mirada empezaba a arder con la ira, Lola siguió hablando.
-Solo piénsalo; si no fuera por lo de la mala suerte, seguiríamos usando a Lincoln como un esclavo personal. Seguiría encadenado a nuestros caprichos y deseos. Seguiríamos dejándolo solo cuando los problemas tocaran a su puerta. Y eso es lo que te está molestando Lynn. Te molesta que tu pequeño esbirro ahora se haya revelado, sentir que ya no lo tienes bajo control… Te enoja, te sulfura… Te hace sentir que ya no tienes el control sobre nada.
-No exageres, Lola.- Dijo Lynn-. El no era un esclavo, era nuestro hermano, y lo queríamos y hacíamos todo por él. Yo lo hacía.
-¿Enserio?- Dijo Lola-. Primero que nada, estás hablando en verbo pasado, como si ya todo ese cariño que sentías por él se haya ido por el drenaje, y segundo, si hicimos tantas cosas por él, mencióname aunque sea una vez en la que hayamos hecho algo por él, sin antes haberle arruinado lo que tenía planeado, como con lo del cereal o con lo del trofeo que, más que logro, lo siento más como un insulto… Mencióname una vez en la que hayas hecho algo por él, mencióname una vez en la que nos hayamos sacrificado una vez por el. Mencióname solo una, y yo me retracto de lo que dije.
La deportista abrió la boca para responder, pero no salieron palabras… Se encontró con que en realidad, Lola tenía razón. En el pasado, las cosas que hicieron por el eran contadas por los dedos, y más que por hacerlo por él lo hicieron para no sentirse mal con ellas mismas, mientras que Lincoln si había tomado muchos sacrificios por ella, había hecho mucho por ellas…
¿Entonces… Ella era la mala? ¿Todas ellas eran las malas de la película o había algo de razón en su causa? Eso no solo la confundió más, si no que la hizo enojar más por no poder responder bien y tener la superioridad en la palabra.
-Silencio… Tal y como me lo esperaba…- Dijo Lola al suspirar-. Hemos hecho muchas cosas malas en el pasado, lo queríamos, pero no lo suficiente, lo apreciábamos, pero nunca lo valoramos. Y ahora que todo esto paso, es en donde en verdad nos damos cuenta de lo que perdimos, aunque por mi parte yo pienso recuperar lo que perdí. El cariño y confianza de Lincoln, de mi hermano.
-Se a lo que te refieres, Lola.- Dijo Lynn al colocarle una mano en el hombro a su hermana menor-. Pero, yo creo en que mis planes resultaran… No es muy ético, pero se que funcionara.
En ese momento, Lola suspiro. Dios mío que Lynn era Terca con "T" Mayúscula.
-Bueno… No me sorprende tu respuesta.- Dijo Lola-. Digo, creo que hasta un ratón tiene más capacidad cerebral que tu...
En eso, Lynn mira a Lola y se empieza a reír, haciendo que Lola también ría, pero de forma nerviosa. Para un insulto tan grande, era extraña la reacción de Lynn.
Pero, en ese momento, y de sorpresa, Lynn le asesta un golpe a Lola en la boca del estómago, dejándola adolorida y sin aire en el suelo.
-Para que se te quite lo graciosa.- Dijo Lynn al irse de allí.
Cuando Lynn se va, Lola se arrastra al sofá y se sienta, dado bocanadas grandes de aire para tratar de aliviar su dolencia.
-Si… Algo así era lo que me esperaba…- Dijo la rubia entre jadeos.
Era definitivo, ella ya lo había decidió. Lynn Jr. Pagaría por todo lo que está haciendo de una u otra forma…
(Continuara…)
