DE MENTIRAS Y PECADOS

CAPITULO I: MANZANA ROJA

Hong Kong, China, año 2003

Las luces y los edificios de la ciudad se perdían y se difuminaban con la misma rapidez que los veía, volvían a aparecían y desaparecían, una y otra vez. El auto iba tan rápido que no alcanzaba a diferenciar sus formas y diferencias, pero nada de eso importaba, solo importaba una cosa, llegar a tiempo.

Sus ojos se nublaban cada tanto con las lágrimas que se acumulaban en la comisura de los mismos y bajaban sin control por su rostro preocupado, dolido y atemorizado. El día había sido una locura, su huida había sido una locura y se había llevado por delante a todos, incluso a ellos mismos, sin embargo jamás pensó que…no, no podía aún creerlo, era tan dolorosa la sola idea que de solo evocarla en su mente con rapidez su cuerpo temblaba del miedo y de lo cerca que había estado de…su futuro, nuestro futuro perdido en un solo momento.

Pero, a pesar de los acontecimientos vividos no podía rendirse, no ahora, menos ahora, cuando él la estaba esperando, cuando lo habían arriesgado todo por ser libres. Aún no comprendía como lo había logrado, como él lo había logrado, la forma en que efectuó el plan que los llevaba a la preciada libertad juntos.

El auto freno con fuerza frente a un impotente edificio iluminado levemente por las luces que se desprendían de las ventanas. Tres hombres vestidos con ternos negro bajaron inmediatamente del auto y corrieron a abrirle la puerta, ofreciéndole la mano para ayudarla a bajar del vehículo.

–Por favor, no se despegue de nosotros mi señorita, el señor Li la esta esperando en el helipuerto. – le informo uno de los agentes de confianza del hombre.

–¿Cuántos pisos son para llegar a la azotea? – le preguntó con la preocupación y la ansiedad bailando en sus cristalinos ojos verdes.

–40 pisos maestra.

La acongojada mujer asintió y sin decir nada más se dejo guiar por los tres hombres que la escoltaban y protegían a la vez. El ascensor ascendió piso por piso con tortuosa lentitud para la joven mujer de ojos esmeraldas que se sentía sofocada dentro del pequeño cuadrado. El tiempo, su tiempo era valioso si querían lograr salir de la ciudad sin ser descubiertos por la familia Li y su propia familia.

El ascensor se detuvo y las puertas se abrieron y pudo verlo por fin, parado al lado del helicóptero que estaba más que preparado para partir y a escasos metros de ella. Sintió su cuerpo relajarse y suspiro inconscientemente del alivio, por un instante se dedico a contemplar al hombre de su vida, al único hombre por el cual cometería la locura más grande, por el cual lo dejaría todo. Su porte alto y masculino, su cuerpo delgado y fuerte y sus hombros anchos, su piel tostada, su cabello castaño siempre rebelde, sus cejas pobladas y entonces, sus ojos color ámbar se posaron sobre ella y sintió sus rodillas temblar de la más pura y absoluta emoción.

Nadeshiko Amamiya amaba a Hien Li.

Hien al verla le sonrió con amor, a pesar de toda la preocupación y angustia que sentía en ese momento, ella era la única mujer que con solo aparecer frente a sus ojos alivianaba el pesar de su corazón y la responsabilidad que lo carcomía por salir sanos y salvos de la situación en la que estaban. Era un plan arriesgado, sí, y lamentablemente tuvo efectos colaterales que el no pudo prever ni lograr detener, la culpa lo comenzaba a carcomer poco a poco pero ni eso iba a detenerlo, no iba a dejar que nada impidiera proteger a la familia que habían decidido formar con Nadeshiko.

Si, Hien Li amaba a Nadeshiko Amamiya.

Lo había intentado, los dioses sabían que él lo había intentado, olvidarse de esa mujer y cumplir con sus obligaciones y deberes como el heredero de la familia Li, pero no pudo, al final todas y a cada una de sus responsabilidad se vieron disminuidas hasta convertirse en polvo porque lo sentía por esa preciosa mujer, no lo sentiría con nadie en toda su vida.

Nadeshiko ahogo un gemido de alivio, miedo y desesperación mientras su rostro surcados en lágrimas expresaba sus emociones. Temblando como una hoja corrió desesperada a los brazos de Hien, quien la recibió y sostuvo con fuerza contra su pecho tratando de calmarla, susurrándole palabras de amor y tratando de calmar su propio miedo, pero ni siquiera el hecho de estar juntos iba a poder apaciguar la culpa que cargarían ambos por el resto de sus vidas, por lo que estaban a punto de hacer.

Hien tomo el mentón de Nadeshiko con su mano y alzo el rostro de su mujer besándola con anhelo, esperando encontrar en sus labios sabor de miel consuelo suficiente, convenciéndose que tener una vida a su lado valía la pena todos los pecados y…las mentiras.

Aceptar el amor intenso que sentían el uno por el otro y decidir luchar por el, había destruido todo a su paso. Habían lastimado a sus seres queridos, deshonrado a sus familias, renunciado a su herencia, eludido sus obligaciones y deberes pero sobre todo, cayó sobre sus hombros el peso de…algo que jamás iban a poder compensar.

Habían logrado huir con la ayuda de la poca gente de confianza que estaba a su servicio y la mano amiga de pocos leales.

Solo esperaban una llamada.

La única llamada que los mantenía atados a Hong Kong. Lo único que los podía mantener aún ahí, algo incluso más importante que ellos mismos.

La melodía del teléfono de Li hizo que ambos se separan exaltados, era esa la llamada que Hien estaba esperando, junto con la llegada de su mujer. Ambos levantaron su mirada hacia el otro, atravesándose mutuamente, esta vez sin miedo, y en un gesto sincronizado asintieron en silencio.

–Li– contestó seco. Aguardo en silencio durante medio minuto hasta que poco a poco la expresión seria y dura de sus facciones masculinas se fueron ablandando para dar paso a una expresión de completo alivio. –Están bien, mi amor– le informo a Nadeshiko acariciando su rostro levemente – Si, estamos esperando donde acordamos, si, estamos listos y tenemos todo lo necesario…– nuevamente Hien se quedo en silencio, recibiendo las últimas instrucciones– si…y Wei, muchas gracias.

–Hien– pronuncio Nadeshiko, formulando una pregunta con su silencio.

–Están a cinco minutos, van en el auto con Wei, a penas lleguen abordaremos el helicóptero mi amor, y tu y yo podremos vivir alejados de todo esto, en paz. – con uno de sus manos envolvió la cintura de su mujer atrayéndola hacían el para depositar un suave beso en su frente.

–Pero y si…y si no logramos engañarlos y nos encuentran. – pregunto con temor pegándose más a el.

–No lo harán, confía en mi, lo hicimos.

–Touya…jamás va a perdonarnos. – Nadeshiko volvió a sollozar.

–Touya es un Li, sabe la verdad y aún así nos delato, el eligió su destino, y es nuestro hijo, estará bien.

En ese momento las puertas del ascensor se abrieron y apareció frente a ellos Wei empujando un coche que traía consigo a dos pequeños niños, sus hijos.

Shaoran de dos años y Sakura de cinco meses.

Ambos adultos corrieron hasta donde estaba el mayordomo y amigo de la más absoluta confianza, Wei quien tomo en brazos a la pequeña Sakura que fue recibida por los protectores brazos de Hein y con cuidado de no ser despertado, Nadeshiko tomo en los suyos a Shaoran, acunándolo con cariño cerca de su pecho.

Ambos se miraron nuevamente, sorprendidos levemente por el gesto del otro, ámbar y esmeralda brillaron decididos.

–Ya no hay vuelta atrás– susurró Nadeshiko.

–Desde hoy son Sakura y Shaoran Li.

–¿Nosotros nunca…?

–Nunca pueden saber la verdad. – sentenció Li y ella solo asintió.

–Wei, no sabes lo agradecido que estamos por toda tu valiosa ayuda.

–No tiene nada que agradecerme señorita…Nadeshiko, me encargaré del resto. – la joven le sonrió agradecida para subirse con Shaoran en brazos al helicóptero que los sacaría del país.

–Wei– Llamo Hein inclinándose lo mejor que pudo con Sakura en brazos mostrando su más profundo agradecimiento. – Adiós, mi querido amigo.

–Adiós, Señor Hein, por favor, sea muy feliz.

La última imagen que tuvo Wei de Hien Li y Nadeshiko Amamiya fue de ellos embarcados y de sus manos despidiéndolo desde la ventana del helicóptero negro que los llevaba hacia sus nuevas vidas, una vida que nacía de los cimentos de sus pecados y mentiras.

–Solo esperó que ellos nunca sepan la verdad, mis queridos señores. – Deseo con todo el corazón y la fe.

Tomoeda, Japón, año 2007

Las risas y chillidos de dos pequeñas niñas de cuatro años eran el perfecto acompañamiento para el paisaje que las rodeaba, un inmenso jardín de diversos tipos de flores y colores en un caluroso día de verano. Tomadas de las manos caminaban alegres por el lugar recogiendo flores a su paso, cantando canciones y disfrutando del viento que corría cada tanto levantando sutilmente sus vestidos infantiles de diseñador.

Cerca de ellas, sentadas a la sombra que ofrecía el quitasol de verano, disfrutando de un exquisito té verde helado, se encontraban sus jóvenes madres, quienes divertidas observaban cada tanto a sus hijas mientras conversaban alegremente sobre cualquier cosa que se les ocurriera.

Sonomi y Nadeshiko, eran las mejores amigas desde siempre, y ahora compartían la felicidad de que sus pequeñas hijas se estuvieran convirtiendo en lo mismo que ellas eran para la otra. Una mejor amiga era la hermana elegida, una extensión de la propia familia, alguien quien siempre estaría para ti.

Sonomi, era una de las pocas personas que les había tendido la mano cuando más lo necesitaban. Durante los primeros años los mantuvo ocultos y a salvo de las garras del grupo Li y Amamiya. Luego, cuando al tormenta había decaído le ofreció trabajo a Hein convirtiéndolo en su mano derecho y gracias a la habilidad e inteligencia de su esposo, convirtió la empresa de su mejor amiga en una de las más emergentes del momento, claro, siempre dejando a Sonomi como el rostro visible y a él como un fantasma que actuaba desde la oscuridad. Era lo más seguro para su familia, y se lo agradecía inmensamente.

–¡Tommy! – exclamó con entusiasmo Sakura, mostrándole emocionada todas las flores que había recolectado para regalárselas– Son casi tan bonitas como tu.

Tomoyo, a pesar de su corta edad, se comportaba de manera más comedida y delicada que Sakura, por lo cual, desde el momento en que se habían convertido en amigas, había visto a la castaña como un tipo de hermana menor a la que tenía que cuidar, pero no por eso no disfrutaba cada minuto a su lado y de la energía inagotable de su amiga que hacía interesante cada visita con su impulso libre y fresco.

–Sakura-chan son preciosas– señalo la aludida sonriéndole con tranquilidad en contraste con la gran sonrisa que tenía la otra pequeña en su rostro– pero creo que se verían mejor en ti…–comentó pensativa, luego su mirada se ilumino– ¡ya sé! ¡te hare una corona de flores!

–¡Corona de flores! –grito contenta– ¡es una gran idea! ¿no cierto Xiao-nii? –preguntó la infante sonriendo al pequeño de seis años que se encontraba sentado a su lado en silencio.

Shaoran o Xiao Lang para su familia, era un niño serio, callado, maduro y responsable para sus cortos seis años de edad. Obediente y en silencio siempre acompañaba a su madre y a su hermana a todos los lugares que visitaban y se encargaba de tener los ojos puestos en Sakura, su hermana pequeña, ya que como siempre le decía padre, Sakura había heredero de madre la misma personalidad activa y despistaba, por lo cual, era importante mantener siempre un ojo en ella para evitar que se lastimará. Xiao Lang había asumido esa responsabilidad muy en serio desde el primer momento en que le fue encomendada. La inocencia, energía y bondad de su hermana menor lo arrastraba a tomar una actitud madura y serena, siendo la voz de la razón en cada aventura que la castaña le imponía.

Miro a su hermana con seriedad y asintió observando como ella y Tomoyo trataban de entrelazar los tallos de las flores unos con otros para formar una especie de círculo.

–¡Mira Tommy, lo logré! ¡Una corona para mamá Xiao-nii! – Shaoran se limito a observarla y Tomoyo aplaudió su trabajo al verla sonreír. – ¡Se lo mostraré a mamá! ¡Mamá!

Sakura se paro con rapidez, ansiosa de mostrarle el regalo que ella misma había elaborado a su adorada madre, sin embargo, entre sus ansías y emoción, sus pies se enredaron consigo mismos haciéndola caer de golpe al pasto, raspando levemente sus pequeñas rodillas y destrozando la corona de flores. Más que el golpe, el susto y ver que su regalo había quedado hecho añicos hizo que la infante rompiera en llanto.

–¡Sakura-chan! –exclamó asustada Tomoyo, sin saber muy bien que hacer– iré por tía Nadeshiko. ¡Tía! ¡Tía! – comenzó a gritar mientras corría hacia las dos mujeres que las observaban desde lejos.

Sakura lloraba sin parar con la boca abierta mirando sus rodillas raspadas, limpiándose cada tanto las mejillas con sus manitas infantiles. De repente, sintió una mano sobre su cabeza palmeándola suavemente y la figura de su hermano arrodillado frente a ella examinando sus raspaduras con sus manos. Sakura dejo de llorar de un momento a otro y observo curiosa, aun con algunas lágrimas, como Shaoran acercaba su rostro para soplar sobre sus heridas con paciencia, cuando hubo terminado levanto su rostro para mirarla y le sonrió con dulzura, como pocas veces solía hacer.

–Ya está, ya paso, no llores. – una de sus manos se dirigió a las mejillas de su hermana limpiando el último rastro de lágrimas. Sus ojos ámbar desviaron su vista hacia el costado donde estaban tiradas muchas de las flores que habían recolectado Sakura y Tomoyo, tomo una pequeña y rosada flor y se la ofreció a su hermana– si me prometes que ya no vas a llorar, te acompañaré a llevarle esta flor a mamá.

–Xiao-nii…– murmuró la pequeña para luego mostrarle una gran sonrisa en su rostro con sus ojos brillando nuevamente, asintió enérgica con la cabeza. Sakura tenía la intención de ponerse de pie pero la espalda de su hermano ofreciéndose a llevarla la detuvo. Coloco ambas manos en los hombros de él y sus piernas fueron sujetas por las manos de Shaoran.

Al otro lado del jardín Tomoyo llegaba frente a las dos mujeres agitada y con su rostro preocupado.

–¡Tía Nadeshiko, Sakura tropezó y esta llora…– la pequeña miro extrañada como la madre de su amiga seguía con una dulce sonrisa en el rostro mientras la escuchaba. Confundida dirigió su vista donde había dejado a su amiga para encontrarse sorprendida con una Sakura muy sonriente en la espalda de Shaoran que caminaba en su dirección.

–No hay nada de que preocuparse Tomoyo, Sakura siempre esta muy bien cuidada por su hermano. – Le dijo acariciándole los largos cabellos.

–¡Oh, realmente Sakura parece una princesa siendo rescatada por su príncipe! – comentó con ojos soñadores Sonomi.

–Xiao Lang es bastante maduro para su edad, a veces me preocupa que no sé comporte como los demás niños, no dejo de preguntarme si acaso será mi culpa. – el rostro sonriente de Nadeshiko dio paso a una expresión de duda y leve angustia.

Sonomi apoyo una de sus manos sobre las de su querida amiga apretándola levemente.

–Sabes que eso no es así, Shaoran tiene el carácter y personalidad de Hein– Sonomi volvió su vista hacia los pequeños niños que se acercaban cada vez más a ellas y devolvió el saludo distante de la mano de Sakura– ¿De verdad nunca piensan en…?

–Sonomi. – le cortó Nadeshiko.

–Lo siento, sé que es delicado pero no creo que sea lo mejor para ellos, tal vez si hablarás con Hein…– Sonomi se interrumpió al ver quien había entrado para hacer acto de presencia. – y hablando del diablo.

–Sonomi. – saludó Hein, luego, dirigió sus manos hacia el largo cabello de su mujer y se inclino para darle un suave beso en la frente. – Hola, mi amor– saludó con dulzura a Nadeshiko y sus ámbares brillando de amor.

La joven mujer de cabello largo salto a los brazos de Hein, besando su mejilla sonoramente.

–Ya te echaba de menos. – le dijo saltando como una adolescente tomada de su cuello.

La risa burlesca de su mejor amiga interrumpió el momento volteando a verla.

–la verdad no sé cual de los dos es más insoportable cuando están juntos. – dijo poniendo una cara de pocos amigos para luego reírse y mover la mano quitándole importancia– vayan a un cuarto, yo cuidaré de los niños. – Hein y Nadeshiko se limitaron a sonreír sentándose nuevamente.

Para ese momento Sakura y Shaoran se encontraban solo a unos pasos de llegar junto a los demás. La castaña quien hasta ese momento había observado sin perder detalle de la escena, contemplo curiosa el perfil de su adorado hermano.

–Cuando sea grande me casaré con Xiao-nii. – soltó de repente la infante para regalarle un inocente beso en la mejilla.

Xiao Lang se limito asentir sin mediar palabra, mirando siempre hacia al frente, ocultado su timidez y mejillas rojas.

Tomoeda, Japón, año 2011

Avanzaba tres grandes pasos para luego quedarse quieta mirando temerosa a ambos lados del oscuro pasillo. Su objetivo era uno solo, llegar a la puerta que se encontraba al otro extremo de donde estaba.

Inspiro con fuerza tratando de darse valor, convirtió sus manos en puños, trato de calmarse y controlar su miedo, faltaba poco.

Sakura Li de ocho años de edad, atravesaba el largo pasillo a paso lento pero seguro, temblando del miedo por los posibles fantasmas que la acechaban y la oscuridad que se cernía sobre el estrecho camino que recorría con valentía. Definitivamente las películas de terror nunca serían su fuerte.

Era una niña bastante normal y común, con una personalidad alegre y extrovertida, siempre entusiasta, risueña, ingenua y sobre todo amable y bondadosa, la única peculiaridad que la distinguía de las niñas de su edad, era su desmedido apego hacia su hermano mayor. A diferencia de lo que ocurría con casi todas las niñas y niños de su edad, si Sakura se sentía preocupada, triste, molesta o en este caso, asustada, no despertaba a sus padres llorando o corría a su habitación para cobijarse en la seguridad de la cama matrimonial, sino que recurría a la seguridad que estar al lado de Xiao-nii, como solía decirle, le brindaba. Si sakura estaba de cualquier humor, el único lugar donde quería estar siempre era junto a su hermano. Por eso, cuando sus manos tocaron la manecillas de la puerta de Shaoran, sus pequeños hombros se destensaron y abrió con lentitud la puerta de su habitación, entrando de puntitas para no hacer demasiado ruido cerrándola tras de si.

Se acercó al borde de la cama y contemplo el rostro sereno y dormido del castaño. Alzo su mano y remeció suavemente su hombro, tratando de despertarlo.

–Xiao-nii– susurró–Xiao-nii– y estaba vez lo movió con un poco más de fuerza. El aludido se removió molesto frunciendo el ceño con los ojos cerrados. – Xiao-nii–el susurro salió esta vez agudo logrando despertar al niño.

Shaoran abrió un ojo molesto encontrándose con la figura de Sakura frente a él con sus ojos llorosos y temblando levemente. Suspiró resignado, moviendo la cabeza a ambos lados. Su hermana no tenía remedio. Sin decir nada, se movió un poco hacia el costado haciéndole un espacio y abrió el cubrecama para que se acostará a su lado. La niña sonrió feliz y aliviada y sin hacerlo esperar más se acostó en el lado que le ofrecían, acurrucándose en el pecho de su hermano mayor, el castaño le paso un brazo sobre los hombros en silencio y cerró los ojos tratando de conciliar nuevamente el sueño.

–¿Cuál es el gusto de ver películas de terror si te asustan tanto? –Sakura se limito a negar con la cabeza efusivamente.

–Quería ver una película con Xiao-nii– dijo con obstinación.

–Pudimos ver cualquiera que quisieras.

–No, porque Xiao-nii quería ver esa.

–¿Quieres que despierte a mamá? – Sakura volvió a negar con la cabeza.

–¡No! – exclamó abrazando el cuerpo de su hermano– solo necesito a Xiao-nii.

Sakura solía ser una chica dócil y comprensiva pero cuando se trataba de sus manías con su hermano ni siquiera el podía hacerla cambiar de opinión, no era que le molestará la clara preferencia que tenía la pequeña Sakura por él, ya que el también la sentía por ella, pero a sus diez años de edad se daba cuenta que la relación tan cercana que mantenía con su hermana no era tan normal como pensaba.

Xiao Lang observaba y analizaba en silencio su entorno y las personas que lo rodeaban con cautela y desconfianza y había podido apreciar que la relación de hermanos con poca diferencia de edad se basaba prácticamente en molestar al otro y pelear absurdamente. Su relación con Sakura estaba lejos de ser así. Por su parte, se limitaba a seguirla o a llevarla donde quisiera cuidando su bienestar y complaciendo sus deseos cada vez que podía. Nada se comparaba con ver a su hermana feliz y sonriendo, por eso cuando otros hermanos se dedicaban a hacer llorar a sus hermanas menores no le encontraba el sentido. ¡Se desesperaba cada vez que algo hacía llorar a Sakura! No se imaginaba siendo la causa de su tristeza, cuando padre le había dejado en claro que su deber de hermano mayor era cuidar de su dulce hermanita.

Se aguantó una risita al escuchar los balbuceos de una, por fin, dormida Sakura y suspiro resignado al sentir como la baba de ella mojaba su camisa de pijama.

Su hermana no tenía remedio, por eso su deber era cuidarla.

Tomoeda, Japón, año 2015

–Cariño, ¿estas seguro que puedes quedarte a cargo de la casa? – preguntó por enésima vez Nadeshiko preocupada por su hijo. –Puedo quedarme en casa si es mucha responsabilidad para ti– La mujer de largos cabellos deslizo una mano por el rostro de su hijo mayor, tratando de apartarle con dulzura unos mechones rebeldes del rostro.

–Madre, no debe preocuparse, prometo cuidar de la casa y de Sakura – respondió Shaoran cansado de responderle una y otra vez la misma pregunta a su amorosa y sobreprotectora madre. –Sé que extraña mucho a padre cuando se va de viaje, por favor vaya sin preocupaciones.

Nadeshiko se llevó una mano al rostro con los labios fruncidos no muy convencida. La hermosa mujer de largos cabellos grises era especialmente cariñosa, considerada, paciente y protectora con Xiao Lang Li, siempre le había preocupado lo maduro y distante que se mostraba el mayor de los hermanos Li con ella y Hien. Sabía que había heredado no solo el parecido físico con su padre sino que también la personalidad seria y responsable, y eso estaría bien sino fuera porque pareciera que la única persona en la casa con la cual se mostraba cercano y cariñoso era con su hermana pequeña. Nunca dejaba de preguntarse si es que acaso había hecho algo mal, si se había equivocado o lo había lastimado de alguna manera, si tal vez no le había trasmitido el suficiente amor, por eso cada vez que Xiao Lang asumía una nueva responsabilidad obedientemente el pecho se le contraía de preocupación.

–Pero cariño solo tienes catorce años, temo que tal vez te he dado más responsabilidades de las que debería.

En ese instante, Shaoran supo que su madre más que preocupada se sentía culpable por tener que dejarlos solos durante tantos días con él como responsable de cuidar el hogar. Contrario a los pensamientos de Nadeshiko, el siempre había sentido el amor que le profesaba su dulce y hermosa mamá, pero por alguna extraña razón que no lograba comprender nunca había podido estar totalmente relajado en su presencia y aunque muchas veces había querido mostrarse cariñoso con ella, había algo que se lo impedía. El la adoraba, era despistada, inocente y amable al igual que su hermana, por esas razones el se dedicaba a cuidarla desde su silenciosa posición y trataba de no darle ningún disgusto que terminará poniéndola triste o peor, llorando, por eso al ver la angustia en su rostro supo que debía hacer un esfuerzo por mostrarse cariñoso con ella. Dejó a un lado el control remoto de la televisión y se paro del sillón del living de la casa para quedar frente a la mujer.

–Mamá– Nadeshiko abrió los ojos emocionada, casi al borde del llanto. Xiao Lang nunca, nunca le decía mamá. – ¿Puedo pedirle algo?

–Claro cariño, lo que sea- respondió ilusionada de que Xiao Lang quisiera depender de ella.

–Cuando vuelva de su viaje podría preparar un pastel de chocolate para mi, por favor.

La hermosa mujer se llevo ambas manos a los labios y luego envolvió con sus brazos el cuerpo del Li mayor.

–Por supuesto que si, cariño, te preparé el mejor pastel de chocolate del mundo. – Shaoran se limito a sonreír dejándose a abrazar.

–¡¿Quién dijo chocolate?! – gritó Sakura riendo mientras bajaba las escaleras en brazos de Hien Li.

–¡Sakura! – reclamó Nadeshiko indignada. – ¡Tienes doce años, debes dejar de abusar de tu padre de esa manera! – la joven castaña solo hizo un mohín abrazándose al cuello del Li mayor.

–Tranquila mi amor, sabes que Sakura siempre será la princesa de la casa. – Hien beso la mejilla de su consentida y luego la bajo de sus brazos con cuidado. – Corre Sakura, antes que mamá se enoje más– le susurró al oído haciendo que la pre-adolescente pegará un gritito y corriera a sentarse junto a su hermano.

–¡Hien Li si tu y Xiao Lang siguen consintiendo de esa manera a Sakura dependerá de ustedes toda la vida! – regañó Nadeshiko mirando con falso reproche a su hija pues ella sabía que era una niña buena y dulce que adoraba a su familia.

–¡Pues que lo haga, cariño!, creo que ni Xiao Lang ni yo tenemos problemas con ello. – Rió Hien abrazando a su mujer. – Aparte, sobreproteges demasiado a Xiao Lang como para reclamar algo, vida.

Nadeshiko suspiro sin poder decir nada contra eso. Se acercó a los menores Li y depositó un beso en la frente de cada uno.

–Cuídense mucho, Sakura, cariño, obedece a tu hermano en todo lo que te diga y no le des muchos problemas, ¿de acuerdo?

–Si, mamá, disfruten de su viaje. – sonrió la pequeña Li– Nos ocuparemos bien de la casa, así que por favor no se preocupen por nosotros.

–Xiao Lang. – Llamó Hien. – Cuida bien de Sakura.

–Si, padre. – respondió Shaoran con su habitual seriedad.

De un momento a otro la casa quedo en casi completo silencio de no ser por el sonido de los canales de la televisión que eran cambiados cada cierto tiempo por Shaoran, que aburrido buscaba algo interesante que ver.

–De verdad que eres el favorito de mamá, ¿no Xiao-nii? – comentó la joven apoyando su cabeza en el hombro de su hermano.

–Y tu, la favorita de padre. – Sakura rió por lo bajo, abrazándose al brazo del castaño.

–La verdad no me importa de quien sea la favorita mientras siempre sea la persona favorita de Xiao-nii. – Shaoran ladeo una sonrisa al escuchar sus palabras sin despejar su vista del televisor, al parecer había encontrado algo de su interés.

–Sabes que si.

Sakura sonrió cerrando los ojos, disfrutando de la calma que sentía siempre que estaba junto a su hermano.

–Lo sé– alzó su rostro para admirar el perfil adolescente. – pero a veces me gustaría escucharte decirlo, Xiao-nii.

Esta vez Li la miro y se encontró con los preciosos ojos verdes que su madre le había regalado a Sakura, expectantes y exigentes.

–Codiciosa. – le sonrió arrogante para luego reírse con el mohín infantil de su boca. La miro directamente a los ojos para que no quedará duda de que lo que iba a decir era la verdad y nada más que la verdad– eres mi persona favorita, Sakura. –La chica sonrió encantada con un leve sonrojo en sus mejillas, satisfecha de escuchar de su propia boca que la prefería por sobre todos los demás. –¿y yo soy tu persona favorita?

La aludida sonrió picará mostrándose inocente y negó con la cabeza. Shaoran frunció el ceño y torció la boca, claramente molestó con la respuesta de la más pequeña de los Li. Ella volvió a reír por su mueca y pego su frente a la suya, esmeralda y ámbar fijos el uno en el otro.

–Xiao-nii es la persona que más quiero en el mundo. – el castaño se sonrojo completamente pero no dejo de mirarla en ningún momento, y le sonrió a pesar de la vergüenza que sentía. Sakura se inclinó para besar fugazmente la mejilla de su hermano y luego se recostó en su regazo estirando el cuerpo en el sillón. – Xiao-nii, tendré que dormir contigo si vemos esta película.

–No tienes remedio. – bufó Shaoran acariciando los cabellos de su hermana mientras veían la TV.

Nadeshiko tenía razón, consentía demasiado a Sakura, y con un demonio que eso lo hacía feliz. ¿No era lo que hacía un buen hermano mayor?

Tomoeda, Japón, año 2017

–Sakura, ¿de verdad son para Shaoran? –la joven solo se encogió de hombros ante la atenta mirada de sus dos mejores amigos.

–¿A quien le daría chocolates si no?

–Sakurita, Sakurita, tu complejo de hermana se hace peor con los años– le dijo Kero como con quien no quiere la cosa, cruzándose de brazos–¿de verdad no hay nadie que te guste o te interese al menos?

–Y aunque lo hubiera, Shaoran le cortaría la cabeza antes de que Sakura le diera chocolates a otro hombre. – comentó Tomoyo riendo suavemente.

–¡Eso no es cierto! ¡Te di chocolates a ti Kero! –rebatió Sakura defendiendo a su hermano.

–Yo no cuento Sakura, si Li pensará por un momento que te veo de manera romántica no me dejaría estar cerca de ti y sabes que tu hermano es capaz de eso. – Tomoyo asintió de acuerdo con las palabras de Kero.

Sakura hizo un mohín mirándolos con ojos de perrito abandonado. Bien, de acuerdo, sabía que Shaoran y ella tenían una relación bastante dependiente el uno del otro y que puede, puede que no fuera del todo normal pero ¿Qué podía hacer? Su primer impulso siempre era recurrir a su hermano para cualquier cosa que quisiera hacer o necesitará, incluso, algo tan simple como pasar el rato como la infinidad de veces en las cuales se colaba en su habitación y pasaban horas juntos, a veces estudiando, charlando, en otras cada uno haciendo lo suyo pero siempre ahí, en su compañía.

Tomoyo se dio cuenta que su adorada mejor amiga se estaba hundiendo en sus pensamientos. La joven amatista siempre sospecho que ese amor fraternal que sentían el uno por el otro tal vez no fuera tan fraternal como ellos pensaban, pero ella era paciente y con todos los años que llevaba compartiendo al lado de ambos había tomado la decisión de apoyar siempre a su querida Sakura en la decisión que tomará, incluso si esa decisión fuera considerada contra natura por la sociedad, ella seguiría siempre de su lado. Hasta ahora, solo eran sospechas, nada con que lo pudiera confirmar a ciencia cierta, tal vez ella estuviera equivocada y no hubiera nada más que un inmenso y profundo amor fraternal, pero sea cual sea el resultado final Tomoyo ya había tomado su decisión lista para defenderla a capa y espada.

–Ánimo Sakura, te acompañaremos a darles los chocolates. – le dijo Tomoyo con una sonrisa, a la castaña se le ilumino el rostro.

–Claro, no te dejaríamos sola mientras todo el mundo habla de tu complejo de Li. – secundo Kero tratando de hacerla reír.

–Muchas gracias chicos, los quiero. – Sakura se levanto de su asiento con la pequeña caja de chocolates caseros que había cocinado en la casa de Tomoyo ayer en la tarde. – ¿Dónde estará mi hermano?

–Como siempre nuestro lobo tiene reunido a su club de fans en el gimnasio, el equipo de baloncesto esta teniendo un encuentro ''amistoso''. – Comentó Kero pasando sus brazos tras su cabeza. – ¿estas segura que quieres ir ahora, con todas esas personas mirando?

–¡Claro que sí! ¡Xiao-nii ganará el partido, nada mejor que chocolates para felicitarlo por su victoria.

–Sakura tiene razón, aparte nadie que quiera ganarse el afecto de Shaoran la hostigaría, eso sería cavar su propia tumba. – dijo Tomoyo.

–Cierto, gracias a la fama del mocoso contamos con cierta inmunidad en el instituto. Vamos, antes que se termine el partido.

*** 0 ***

–¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! ¡SHAORAN! ¡SHAORAN! ¡SHAORAN!

El club de fan Li Shaoran del instituto Tomoeda, gritaban una y otra vez a coro el nombre de la persona objeto de su afecto. El joven aludido era famoso por ser considerado, según la lista anual de los ídolos de la escuela, el hombre más guapo y atractivo de todo el instituto, ganando por cuarto año consecutivo el título. Según contaba el club de fan, Shaoran Li era el hombre perfecto, extremadamente guapo, inteligente ocupando el primer lugar cada semestre de la academia con el puntaje máximo, excelente en los deportes y extremadamente serio y caballero, pero lo que lo hacía tan codiciado entre las féminas de Tomoeda era la supuesta falta de interés hacia el género femenino. Shaoran nunca había mostrado interés por ninguna mujer en particular, salvo su hermana y Tomoyo Daidoji, ni mucho menos había salido con alguien, por lo cual el sueño dorado de toda adolescente del instituto era capturar el corazón del lobo Li.

–Creo que el club de fan de tu hermano volvió a crecer– comentó Kero divertido ante el chillido irritante y lamentable de como las llamaba el ''mujeres sin cerebro''.

–Las mismas que te colocaron en el quinto puesto de los hombres más guapos del instituto. – le dijo Tomoyo.

–Vamos Tommy, sabes que no soy partidario de esa estupidez.

–Claro, por eso no has rechazado ningún chocolate que te dieron. – le recordó Sakura mientras se abrían paso entre el cúmulo de mujeres para llegar al frente de la cancha de baloncesto.

–Una cosa son las mujeres locas y otra muy distinta son los dulces, no podría rechazarlos por más que quiera.

–Glotón–dijeron al unísono Tomoyo y Sakura.

–Ahí esta Sakura, el odioso de tu hermano. – decía Kero apuntando con su dedo el lugar donde se encontraba el mencionado.

Sakura siguió la dirección del dedo de su mejor amigo y sus mejillas se tiñeron de un intenso rojo, sus ojos brillaron y sintió la boca seca, tragó lento.

Su hermano era endemoniadamente atractivo y algunas veces lograba quitarle el aliento. Su rostro mostraba una expresión de completa concentración y sus ojos se movían en varias direcciones analizando la mejor estrategia para avanzar. Su mano derecha hacia rebotar una y otra vez el balón. Su cabello estaba alborotado, el sudor corría por su frente, por su cuello masculino y por sus hombros anchos y tensos, la luz del lugar alumbraba su perfil recto, haciéndolo incluso más guapo de lo que ya era. El grito alocado de las hormonales adolescentes la saco de su ensoñación, miro a sus costados a esas mujeres de mejillas acaloradas y rostro emocionado. Sonrió para sus adentros sintiendo algo parecido a la satisfacción y al orgullo. Ella no tenía que limitarse a contemplar y desear a Shaoran desde la distancia, ella tenía la suerte de poder tenerlo siempre cerca de ella, incluso, podía dormir abrazada a él cada vez que quisiera, sabía que su dedicado hermano nunca le negaría nada que pudiera darle al igual que ella haría siempre con él, no había nada que le negaría a su amado hermano, poco le importaba que la gente pensará que su relación no era normal ni sana, no le importaba si a él tampoco, que dijeran que lo que quisieran, nada la alejaría de él.

–¡TU PUEDES XIAO-NII!-gritó Sakura animando a su hermano hacia la victoria.

Había toda una multitud gritando su nombre, pero solo una persona en el mundo lo llamaba de esa manera en particular y era la única voz que estuviera donde estuviera le llegaría siempre. Ladeo levemente el rostro y sus ojos se encontraron la encantadora figura de su hermana de catorce años cumplidos hace muy poco. Sakura se estaba convirtiendo de a poco en una joven preciosa, sabía que aún faltaban unos años más para que la belleza naciente de ella terminará de florecer y en su interior, estaba seguro que su belleza superaría a la de su casi etérea madre, pero a pesar de los paulatinos cambios la esencial inocencia de sus facciones seguía presente. Le sonrió de lado y ella le regalo una gran y preciosa sonrisa de vuelta, en esos momentos, lo vio claro, si, estaba jodido por todos los lados posibles, no podría avanzar y el tiempo se le acababa, así que solo tenía una opción, la más arriesgada, lanzar el balón desde su posición y lograr el punto que les faltaba para llevarse la victoria, lo lograría, ganaría porque su hermana lo estaba animando y el no podía, jamás decepcionarla.

Sus rodillas se doblaron más, preparándose para saltar, alzo sus brazos con el balón en sus manos sobre su cabeza y despego sus pies del suelo y encesto el punto ganador.

Hubo un momento de silencio abrumador y luego, lo único que se podía escuchar eran los gritos ensordecedores y los pasos apresurados de más jóvenes de las que podía contar corriendo hacia Shaoran, rodeándolo en el acto, colmándolo de atenciones y halagos.

–Parece que no vas a poder acercarte con ellas rodeando a Li– dijo Kero preocupado por Sakura.

–Si, eso parece– respondió desanimada.

–¡Hey Sakura! – los tres se tensaron al oír esa voz llamando a la castaña. – ¿Viniste a verme jugar? – Sonrió el joven acercándose al grupo.

–Hola Ayato– saludo la joven tratando de esconder su incomodidad.

Ayato Yuri era un joven de dieciséis años de cabello azabache, piel blanca y ojos verdes, compañero de paralelo de Shaoran, debido a su atractivo físico y facilidad para los deportes ocupada el segundo lugar en la lista de los jóvenes más guapos del instituto Tomoeda, y debido al segundo lugar que siempre ocupaba porque no podía ganarle a Li había desarrollado hacia el una enfermiza rivalidad que rayaba en lo absurdo, por eso se había propuesto por todos los medios posibles tratar de conquistar a la hermana pequeña del tan aclamado lobo del instituto, no era un secreto para nadie que el único punto débil de Li era su pequeña y dulce hermanita, que para la suerte de Ayato se volvía cada vez más en una joven bastante atractiva. Se imaginaba y regocijaba en el rostro desencadenado de su compañero de equipo si tomaba a su adorada hermanita bajo su ala y la convertía en su novia para arrebatársela, esa sería la victoria definitiva y sin revancha que lo pondría sobre Shaoran Li, por eso, cada vez que podía, acechaba a Sakura, tratando de filtrear con ella una y otra vez.

–Estuvo increíble, ¿no es así? – la joven solo se limito a asentir. Tomoyo y Kero escuchaban atentos por si era necesario intervenir. – oh, ¿y esto que es? – dijo Ayato indicando la pequeña caja verde que sakura tenía entre sus manos.

–Son chocolates de San Valentín– respondió sakura con las mejillas coloradas, lo que hizo malentender la situación y le quito la caja de las manos.

–¡oh Sakura, muchas gracias, pensé que nunca te decidirías a confesarme tus sentimientos! – la joven lo miro extrañada con la boca abierta sin poder pronunciar palabra alguna, estaba sorprendida de lo imbécil que podía ser ese chico. –Ven aquí, preciosa. – de un momento a otro Ayato apresuro con su brazo la cintura de la castaña acercándola a él. Sakura de inmediato colocó ambas manos sobre el pecho del chico tratando de alejarse de el. –pero mira que eres tímida, no tienes nada de que avergonzarte mi pequeña flor.

–No basta, Ayato estas confundiendo la situación esos chocolates no son para ti…– Sakura intento quitarle la caja de la otra mano pero cada vez que se inclinaba para alcanzarla, la boca de ayato trataba de interponerse en su camino. –¡Ayato devuelveme esa caja!

Tomoyo y Kero se miraron preocupados, era hora de intervenir antes que Li se diera cuenta de la situación y todo terminará en desgracia pero lamentablemente Sakura perdió la paciencia más rápido que nunca.

–¡Que me sueltes! –grito quitándole la caja y empujándolo con fuerza–¡Estos chocolates son para Xiao-nii! ¡Deja de acosarme o no respondo de mi!

Para Ayato el rechazo de la menor de los Li era otra victoria más para Shaoran sobre el y que esa mocosa infeliz estuviera gritando a los cuatro vientos que la acosaba, ¡él, uno de los jóvenes más guapos del instituto!, lo hizo perder el buen humor y el buen juicio. Sin cuidado agarro una de las muñecas de Sakura sacudiéndola con fuerza.

–¡Que te pasa mocosa estúpida! – le grito a todo púlmon– ¡estas enferma! ¡¿Quién en su sano juicio le regale chocolates a su hermano en San Valentín!?

–¡y a ti que te importa! ¡Suéltame de una vez! ¡Suéltame!

Tomoyo y Kero corrieron hacia Sakura, y este último empujo de un codazo a Ayato, poniéndose entre su amiga y el joven yuri. Tomoyo por su parte, abrazo a Sakura de los hombros mirando despectivamente al aludido

–Cálmate Ayato o esto se pondrá feo. – le amenazó Kero.

–¿Feo? – rio sarcásticamente Ayato. Sakura lo veía enojada tratando de aguantarse las lágrimas de humillación que querían salir por sus ojos– ¡Feo es esta niñata enferma obsesionada con su hermano mayor!, ¿no me digas? ¿también estas enamorada del fantástico Li? ¿¡pero sabes que!? ¡El es tu hermano! ¡Jamás podrás estar con el, enferma de…!- Ayato se interrumpió a mitad de la frase cuando el cuello de su camisa comenzó a estrangularlo y sus pies se separaron del suelo. Shaoran Li había llegado en el momento justo.

–¿Qué dijiste pedazo de mierda? –Si las miradas mataran, Ayato estaría más que muerto.

–¡Que tu hermana es una enferma de mierda! – Escupió con desdén.

Eso fue más que suficiente para terminar con la paciencia de Shaoran que sin piedad golpeó en la boca del estómago a su compañero, lo tiro al piso con desprecio y la rabia bailando en sus ojos tirándose encima de el a golpearlo sin piedad.

–¡Vuelve a–decía agitado Li en cada golpe que le propinaba al rostro de Ayato–insultar a mi hermana y te mato! ¡TE MATO!

Para ese momento todos los presentes rodeaban a Shaoran y Ayato, algunos emocionados gritando para alentar a uno u al otro, las chicas gritaban horrorizadas.

–¡Xiao-nii, detente! –grito angustiada Sakura tratando de acercarse a su hermano y detener la pelea, sin embargo, Kero junto con un recién llegado Eriol la detuvieron.

–Pequeña sakura –dijo Eriol–Kero y yo nos encargaremos de separarlos, no te angusties demás.

Sakura asintió angustiada viendo como Eriol y Kero se lanzaba a separar a su hermano y Ayato. Eriol colocó sus brazos debajo de las axilas de Shaoran y ejercicio presión para alejarlo del cuerpo de su compañero que se defendía como podía. Shaoron lanzó una patada al aire tratando de alcanzar el cuerpo, enceguecido por la rabia.

–¡No te vuelvas a acercar a mi hermana, te lo advierto, ponle una mano encima de nuevo y te reviento a golpes, cabrón! –grito fuera de si Shaoran.

–¡Me voy a follar a tu hermana, acuérdate de mi infeliz! – Ayato se revolvía entre los brazos de Kero, tratando de zafarse de su agarre. Tenía la nariz ensangrentada y nacientes moretones en todo su rostro, Shaoran Li casi lo mataba a golpes.

El castaño volvió a retorcerse con fuerza para liberarse de Eriol, lo mataría, mataría al cabrón antes de que pudiera poner una de sus sucias manos sobre el sagrado cuerpo de su hermana. Sakura, vio como la rabia aumento en la mirada de Shaoran y supo que si no interfería ahora, su hermano perdería por completo el control. Corrió hacia el y puso ambas manos sobre su rostro, buscando su mirada.

–Ya, por favor, Xiao-nii, no pelees más, por favor. –murmuro Sakura con los ojos llorosos– deja que hable, que diga lo que quiera, no me importa, solo detente, por favor Xiao-nii.

El aludido miro enrabiado el rostro de su hermana dispuesto a gritarle que no se metiera en esto, era una cuestión de honor, sobre su cadáver dejaría que un imbécil insultará a su hermana y se fuera libre de castigo, pero las incipientes lágrimas que amenazaban con salir de sus hermosos ojos esmeraldas lo calmaron lo suficiente para recuperar un poco el sentido común. Cuando Eriol sintió el cuerpo de su amigo relajarse, lo soltó despacio y con cuidado, por si la rabia volvía a apoderarse de el.

Shaoran se sintió mal al verla a punto de llorar con toda esa gente alrededor atentos y despiadados a convertirlos en el rumor de la semana o peor, del mes. Abrazo a su hermana protectoramente, cubriéndola de las miradas curiosas y mal intencionadas de algunos, frunció el ceño poniendo su cara más amenazante y con su tono más frío se dirigió al genterio reunido alrededor de ellos.

–¡¿Qué tanto miran?! ¡Largo! –rugió enojado.

Los estudiantes se asuntaron ante el tono amenazante de Shaoran, bien era sabido que el joven no tenía demasiada paciencia y que podía ser tan intimidante como lo era en ese momento. Los amigos de ambos fueron dispersando y sacando a la gente antes que el lobo se volviera cada vez más atemorizante. Entre Kero y Eriol levantaron a Ayato para llevarlo a la enfermería, Tomoyo fue la última en salir y los dejo solos para darles algo de intimidad y calma a los hermanos Li. Al verse completamente solos, suspiro, relajándose levemente, sobo con cuidado la espalda de Sakura que sollozaba suave en su pecho.

–Ya pasó Sakura, ya pasó, no llores por favor– la abrazo aún más fuerte entre sus brazos, tratando de calmarla–Sabes que no puedo verte llorar, hazlo por mi. –el tono de Shaoran era dulce y suave, un tono que era reservado solamente para su pequeña hermana. Sakura se abrazo a el, ocultando su rostro en su pecho.

–¿Es tan raro que quiera darte chocolates? –pregunto en un susurro. Shaoran se aparo un poco de ella para observar con curiosidad la pequeña caja verde que Sakura sostenía en una de sus manos.

–¿Son chocolates para mi? – La joven solo asintió ocultando su rostro. El joven Li sintió que su corazón era bañado por una suave y cálida sensación de felicidad y ternura, su hermana había pensando en el, incluso en una fecha como esta. –Sakura. – la llamo para que la joven alzará su rostro y lo mirara a los ojos. Junto sus frentes en un leve movimiento y sus ojos miel se posaron en los verdes. – Te amo, gracias por pensar en mi.

–También te amo, Xiao-nii. –sonrió débilmente aunque sus ojos seguían angustiados. – Tal vez las personas tengan razón y no esta bien que seamos tan cercanos…¿Tal vez debamos alejarnos? No quiero que las personas piensen mal de ti por mi culpa.

Fue el turno de Shaoran de sentirse angustiado y cabreado. Tenía conciencia que los demás no solían mirar con buenos ojos la relación cercana que ambos mantenían, más de una vez personas que no los conocía ni sabían el lazo familiar que los unía, los habían confundido como pareja. No había nada en el mundo que lo molestará más que aquellos que se creían con el derecho de opinar acerca de su relación. ¡Dios, el tenía clarísimo que era su hermana! ¡Jamás tocaría a Sakura con dobles intenciones! Es cierto, su hermana se volvía cada vez más hermosa y su cuerpo estaba cambiando suavemente al de una mujer, y si, es verdad que pensaba que no había chica más linda que su hermana, o lo mucho que disfrutaba su cercanía e incluso, cuando se daba cuenta como algunos hombres la miraban, se sentía orgulloso de ser el único con quien compartía la suficiente intimidad para seguir durmiendo con el cada vez que el miedo le ganaba teniendo la total libertad de abrazarla a sus anchas.

Maldita gente y sus malditos prejuicios. Nadie lo iba a alejar de su hermana. No había pasado sus cortos dieciséis años de vida velando y protegiendo la integridad de Sakura para que unos cuentos imbéciles la hicieran sentir mal por su relación.

Poso sus manos sobre sus hombros y con una de las expresiones más serias que Sakura le había visto poner en su vida, se quedo esperando por sus palabras.

–Nadie y escúchalo bien, nadie te va alejar de mi, Sakura. –La joven sonrió enternecida con sus palabras, sin embargo, su preocupación lejos de abandonarla se acrecentó en su pecho. Conocía a su hermano mejor de lo que se conocía ella misma y tenía miedo de las medidas que tomaría para controlar lo que dijeran de ellos, era perfectamente capaz de agarrarse a golpes todas las veces que fuera necesario para defenderlos y ella no quería que su pasar por el instituto fuera caótico por su culpa. –Te quedarás a mi lado como lo has hecho siempre, vendrás a mi cada vez que quieras y seguirás siendo mi cariñosa hermana menor, la única chica a la que soy capaz de consentir.

–De acuerdo–cedió Sakura ante sus palabras. –pero tienes que prometerme una cosa.

–Lo que tu quieras.

–Tienes que prometerme que sea lo que sea que digan e incluso que hagan, no te pondrás a pelear, dejarás que hablen, ¿me lo prometes? –levantó frente a ambos su pequeño meñique para sellar su valiosa promesa.

El joven se resigno a los deseos de su hermana y sin mediar más palabras junto su meñique con el de ella y le sonrió para trasmitirle confianza.

–¿Quieres dormir conmigo hoy? –le preguntó sabiendo de sobra su respuesta.

Sakura asintió, después del terrible día que habían tenido nada la calmaría más que dormir junto a su hermano, envuelta en la seguridad de su calor.

Tomoeda, Japón, año 2019 – Actualidad

Giro sobre su cuerpo aún en la cama, sudando con la respiración entrecortada. Maldijo por lo bajo, estresado y cansado de la situación. Con dieciocho años recién cumplidos Shaoran Li era un joven apuesto y saludable, que para su mala suerte tenía que lidiar con un problema todas las mañanas desde hace un tiempo hasta ahora. La verdad es que desde había entrado en la pubertad solía tener, a veces, este 'pequeño' problema mañanero, pero últimamente se había hecho más frecuente de lo que le gustaría pero eso no era lo peor, lo peor era lo que se venía a su mente cada vez que su 'amigo' ahí abajo lo despertaba.

El recuerdo del maravilloso cuerpo de su hermana lo asaltaba y en un ataque de histeria moral, Shaoran evitaba tocarse sintiéndose una basura por el solo hecho de calentarse al evocar contra su buen juicio las curvas del suave y armonioso cuerpo femenino. Su hermana Sakura Li, de dieciséis años, había florecido como una hermosa flor de cerezo. Su cuerpo, antes de niña había desaparecido para encontrarse de un momento a otro con el cuerpo de una mujer de piernas largas y tonificadas, levemente tostadas por el sol, la curva de su trasera había crecido lo suficiente para que el no pudiera ignorarlo al verla mover sus caderas al caminar, la curva que unía sus caderas y cintura le daban la figura de un esbelto y delicado reloj de arena, tuvo que hacer un esfuerzo sobre humano para que no le sangrará la nariz cuando a su dulce hermanita se le ocurrió pedirle que la acompañara a comprar unos cuantos sujetadores porque ni Tomoyo ni su mamá podían acompañarla, grande, literal, grande, fue su sorpresa cuando ella se paseo delante de el modelando sus atributos en un delicado sostén de encaje rosa. Shaoran siempre había pensado que no existía rostro más bonito y dulce que el de su hermana pero ahora, era casi imposible imaginar algo más hermoso que sus facciones, con el paso a la pubertad las facciones de Sakura habían sido levemente pulidas hasta darles cierto aire anguloso pero que al mismo tiempo habían logrado conservar su aire de inocencia y con la vanidad que venía acompañada con la consciencia de un cuerpo que estaba cambiando, no había encontrado nada mejor que dejar crecer su cabello hasta que las puntas del mismo tocaban coquetamente su espalda baja.

Su hermana se había convertido en una belleza de pelo largo castaño que lo empezaba a atormentar en sus sueños y la convertían en la protagonista de sus fantasías más eróticas, imaginando como se sentiría el tacto de su mano sobre su piel tan aparentemente suave y delicada o si sus preciosos labios rojos serían tan dulces como parecían, y al momento en que esos pensamientos terminaban de tomar forma, Shaoran se sentía como el más vil de los pervertidos por imaginar situar a su hermana como el objeto de su deseo más apremiante.

¡Por todos los dioses, era su preciada hermana! ¡La persona que más amaba en el mundo! ¡Había jurado protegerla de todo y todos! Y ahora, aparentemente tenía que protegerla de el y de sus hormonas adolescentes. Se repetía todos y cada uno de los días que solo eran sus hormonas incontrolables de un adolescente en camino a terminar la pubertad y que solamente porque Sakura se había vuelto excepcionalmente hermosa su cuerpo reaccionaba sin quererlo realmente.

–Sakura…–suspiró derrotado evocando los infinitos momentos que habían compartido juntos con sus ojos vagando por el techo de su habitación.

Sonrió levemente al situar en su mente el primer recuerdo consciente que tenía. Como se había situado en el momento era confuso y difuso, pero recordaba con claridad que de un momento a otro se encontraba frente a una pequeña de bebe de no más de un año y unos cuantos meses, tratando de agarrar con sus pequeñas manos la cuchara que reposaba en su plato de papilla, tratando de alimentarse por si misma. No sabría decir en donde o que estaba haciendo su madre que en esos instantes estaba ausente, pero si recordaba el esfuerzo que ponía la pequeña bebe en alimentarse hasta que la desesperación pudo con ella y de su boca salió un estridente y ruidoso llanto. La sensación de nerviosismo que experimento fue tal que lo llevo a acercarse a la pequeña y tratar de alimentarla para acallar su llanto. Al recibir la primera cucharada, su llanto cesó y comenzó a comer ávida cada cucharada que el le daba. En un momento, la bebé, le dio por balbucear palabras que el no pudo entender, sonrió contenta con un pequeño chillido y tomo entre sus manitas un dedo de él, apretándolo con toda la fuerza de su mano para que no escapará de ella.

La sensación de ternura y responsabilidad que lo invadió en ese instante no iba a olvidarla nunca. Su corazón se calentó de tal manera que el sentimiento que lo invadió lo lleno de claridad, a tal punto de comprender que ese pequeño ser era frágil y delicado, pero hermoso y dulce, y que por sobre todas las cosas, debía ser protegido para que su llanto no le rompiera el corazón.

Hasta la fecha no había nada que odiaría más que ver o escuchar llorar a su hermana, lo descomponía y lo debilitaba, por eso, estaba asustado, estaba asustado de lastimar a su hermana, estaba asustado del deseo anhelante que su cuerpo comenzaba a sentir por ella, del impulso primitivo de querer desvestirla y tocarla.

Eran sus hormonas, solo sus hormonas, no había nada más que eso, un adolescente hormonal y caliente que lamentablemente tenía una preciosa hermana, eso era todo. Se repetía una y otra vez, era solamente eso, hormonas y nada, terminaría esa etapa y luego podría seguir mirando a Sakura como siempre lo había hecho.

Sin embargo, prefería evitarla hasta que tuviera la situación complemente controlada. Miró la hora en su despertador de cabecera, Sakura debía estar aún en el séptimo sueño, sabía que le reclamaría por no ir a despertar sobre todo en el primer día de clases, pero no quería verla, no ahora, cuando era un peligro para ella. Se aguantaría sus reclamos en silencio y luego la compensaría llevándola a pasear, pero no podía despertar ni caminar con ella colgada de su brazo, no así, no cuando no era seguro para ninguno de los dos.

Se levantó rápido de la cama y corrió a la ducha, necesitaba agua fría, agua muy, muy fría.

*** 0 ***

La puerta del salón A de último año de secundaria se abrió de un solo golpe dejando ver a una enojada jovencita de largos y castaños cabellos. Entrecerró sus grandes ojos verdes y recorrió el salón de punta a punta hasta encontrar su objetivo. Con pasos agigantados y nada femeninos se paro brusca frente a la persona que estaba buscando.

–¡Xiao-nii! –dijo con intensidad sin importarle los ojos curiosos que miraban la escena que se iba a montar–¿Por qué no me despertarte esta mañana? – a Shaoran le recorrió un escalofrió brutal por la espalda al escucharla tan molesta y se puso tieso como una tabla, esperando el siguiente reclamo. – ¡Si no querías venir al instituto conmigo me lo hubieras dicho, pero ten la decencia de despertarme cuando sabes que no logro hacerlo por mi misma!

–Tal vez tu hermano por fin se aburrió de jugar contigo– soltó Ayato sentado en su puesto como si nada, sabiendo que avivaría la llama de la discordia entre ellos.

–Callate Ayato. – le rugió Shaoran. Sakura solo lo miró enojada desde su posición, decidiendo ignorarlo.

–Toma– y puso sobre la mesa el obento que su madre le había preparado y en su apuro había olvidado– mamá me pidió que te lo diera, Xiao-nii. – dijo despectiva, dándose la vuelta enojada y sin mirarlo. – me devolveré a la casa con Tommy y Kero, y ni se te ocurra sumarte.

Y así como llego, Sakura corrió a la salida sin querer escuchar ni una sola palabra del traicionero de su hermano que se había olvidado de ella. Shaoran se quedo con la palabra en la boca con su mano estirada hacia ella y el rostro desencajado por la preocupación. Sakura no solía enojarse con el, nunca.

–Bueno, bueno, parece ser que el lobo a sido dejado con la palabra en la boca. – comentó un fresco y recién llegado Eriol, acomodando sus cosas en su puesto justo al lado de su compañero y mejor amigo Li. – Solamente tu hermana tiene el valor de menospreciarte así.

–Cállate Eriol– respondió de mal humor Shaoran sentándose en su puesto, vaya mañana de mierda había tenido desde el comienzo.

–Solo Sakura y tal vez Tomoyo sean las únicas féminas capaz de rechazarte de esa manera. – rio Eriol sarcástico. – se que te mueres por correr tras tu hermana– luego se llevo una mano al mentón pensativo. – no sé que tendrán los hermanos Li que sufren de un extraño complejo de Caín agudo.

–el complejo de caín son celos excesivos hacia tu hermano menor para hacerle daño, Eriol. Yo nunca lastimaría a Sakura. – puntualizo Shaoran.

–Mi error, mi querido amigo, complejo de Caín a la inversa, el excesivo amor hacia tu hermano menor, en este caso, hermana, lo que lo hace aún más interesante– Eriol le decido una mirada intensa y analítica y luego sonrió misterioso. – ¿no será en realidad que estas enamorado de tu hermana?

–¡Pero que imbecilidades estas diciendo! – se exaltó, controlando su tono para que nadie más que Eriol, para su desgracia, mejor amigo, lo escuchará. –¡Es mi hermana!

–Una hermana muy hermosa para mi gusto. –con su característico ánimo tranquilo y jovial, poso una de sus manos sobre el hombro de su amigo, palmeándolo suavemente– Tranquilo Li, si te gustará tu hermana te apoyaría, por muy raro que sea.

Shaoran decidió que era momento de ignorar a su petulante amigo y desviar el tema antes que los nervios se lo comieran vivo. ¿Gustarle su hermana? ¿A él? ¿Qué trataba a Sakura como un tesoro bendito? Jamás, una cosa eran sus hormonas adolescentes, otra cosa era estar enamorado de su hermana, porque eso significaría que la deseaba como mujer en todos los ámbitos y eso nunca, nunca, podría permitírselo.

*** 0 ***

Sakura caminaba por los pasillos en dirección a su salón más molesta de lo que se había sentido nunca, o eso quería aparentar desde la superficie. Sus pasos apresurados se fueron calmando hasta detenerse a mitad del pasillo quieta y preocupada.

Shaoran estaba actuando raro. De un día para otro había notado que su amado hermano había puesto una pared invisible entre ellos, la había alejado de su lado al principio sutilmente para luego separarla de manera brutal y sin ninguna explicación y aunque sabía que podía pedírsela, tenía miedo de su respuesta.

¿Qué haría si su hermano le decía que estaba cansado de tenerla encima de él todo el día? ¿Qué era el momento que tomarán la distancia correcta? O peor aún, algo que la hacía temblar del mas puro pavor ¿Qué haría si su hermano se había enamorado de otra chica? Esa mujer, pasaría a ocupar el lugar privilegiado que siempre había ocupado. Si, ella quería que su hermano se enamorara y viviera un amor intenso que lo hiciera feliz pero temía que tal vez eso lo alejará lo suficiente para olvidarse que ella también lo necesitaba.

Sakura Li sabía a ciencia cierta y sin remordimientos que era una consentida por Shaoran Li, y aunque trataba de negarlo a las personas o pasar desapercibida con el tema, no había cosa que amará más que ser amada por su hermano. Deseaba con toda su alma seguir siendo la niña de los ojos de Xiao-nii.

En lo más profundo de su corazón, tenia la certeza que trataba de acallar que no quería compartir a Shaoran con nadie y ese sentimiento la asustaba, porque ella también deseaba su felicidad pero no una felicidad en la que no pudiera alcanzarlo.

Si tan solo pudiera enamorarse de alguien, si pudiera experimentar por una sola vez la sensación de gustar de alguien más, pensaba que tendría la fuerza suficiente para alejarse de su hermano y dejarlo libre para que pudiera hacer la vida que hace tanto, pero tanto tiempo se merecía experimentar pero que por su culpa no podía. Uno de sus secretos mejores guardados era saber que ella era la culpable de que Shaoran no saliera con nadie o que no se interesará por ninguna mujer, ya que ella le demandaba tanto tiempo, el suficiente para dejarlo sin más alternativa que preocuparse por ella, lo que lo dejaba sin alternativa para mirar hacia los lados.

Consiente de su poder, Sakura había abusado de aquello durante años, manteniendo alejado a su preciado hermano de las garras codiciosas de cualquier mujer que quisiera acercarse él y robárselo. Esa era la única sombra que opacaba su brillante corazón y al hacerse consiente de eso, trato de todos los medios posibles gustar de alguien para liberar a su hermano del embrujo en el que parecía estar su hermano, porque no era tonta, sabía que los ojos de Shaoran brillaban cada vez que aparecía frente a el y la felicidad bailaba en sus iris de color miel.

Su precioso hermano, siempre tan devoto, tan leal, tan responsable…y ese sentido de responsabilidad podría terminar matándolo, por eso ella se había dispuesto a liberarlo de aquello, estaba segura que si la veía abrazada por los brazos correctos, podría liberarse de la carga de cuidarla que sus padres le habían impuesto y podría empezar a vivir su vida.

¿Pero cuando? ¿Cuándo conocería un hombre que estuviera a la altura de hermano mayor? ¿Existía un hombre acaso, que pudiera competir con su hermano? Absurdo, Shaoran Li era el hombre perfecto y por culpa de eso, sus estándares eran demasiado altos.

De la nada, un cuerpo más grande y fuerte que el suyo choco contra ella de forma brusca haciéndola caer sentada de manera dolorosa contra el suelo. Cerró los ojos aguanto el golpe e instintivamente llevo ambas manos hacia sus glúteos sobándolo suavemente para amortiguar el dolor.

–Oh, lo siento tanto pequeña, ¿te encuentras bien?

La castaña abrió los ojos sorprendida por el suave tono masculino de la voz que se dirigía a ella y le ofrecía su mano con una genuina preocupación en su rostro. Sin poder mediar palabra alguna la joven asintió movimiento su cabeza lentamente de abajo hacia arriba.

El joven frente a ella parecía salido de un cuento de hadas. Su piel era blanca y parecía ser tan delicada como la de ella, su cabello era de un extraño color gris pálido, sus ojos de un castaño claro ocultos a través de unos grandes y redondos lentes y la expresión de su rostro a pesar de mostrar su preocupación se adivinaban amables y cálidas. La castaña tomó la mano que le ofrecía y la calidez de su mano masculina la hizo temblar levemente. La ayudo a ponerse de pie con tal delicadeza que Sakura sintió que estaba frente a un alter ego de Shaoran.

–¿Te duele algo? – le preguntó posando una de sus manos sobre su cabeza con cuidado. La joven solo negó en silencio, aún muda de la impresión y de la carrera que había empezado a correr su corazón– ¿Cómo te llamas? – preguntó amable el desconocido príncipe azul.

–Sa..Sa..Sa..kura…Li– Tartamudeo nerviosa.

–Sakura Li.- repitió pensativo el joven– es un nombre precioso. La verdad es que tu ternura me recuerda a las flores de cerezo.

–¿Mi ternura?

–Si, andaba despistado buscando el salón A del último año y de repente aparece frente a mi una niña pequeña y brillante como una flor– le dijo sonriendo. Las mejillas de Sakura se tiñeron de rojo.

–¿Puedo saber tu nombre? – le preguntó tímida en un susurro.

–Claro que si, pequeña Sakura, me llamo Yukito Tsukishiro.

–Yukito Tsukishiro. – repitió con una pequeña sonrisa. – ¿dices que estas buscando el salón A de último año?

–Así es. Soy nuevo y me cuesta ubicarme.

–Si quieres, yo puedo guiarte hasta el, mi hermano esta en ese curso.

–Si no es mucha molestia, te lo agradecería mucho.

–¡No es ninguna molestia Yukito!

–Gracias pequeña Sakura, entonces, ¿me dices por donde es?

Sakura sonrió de oreja a oreja y devolviéndose sobre sus pasos le comenzó a indicar al nuevo alumno el camino hacia su salón de clases, con la esperanza y la felicidad bailando en su interior. ¡Si, si, si, si! Quería gritar de felicidad y de emoción, quería correr donde Tomoyo y Kero, pero sobre todo quería correr hacia su hermano mayor para contarle con todo el entusiasmo del mundo que por primera vez en sus dieciséis años se había enamorado a primera vista.

No solo podía sentirse feliz por ella y el nuevo sentimiento que brotaba en su corazón, sino que también estaba feliz porque esto significaba poder otorgarle la libertad que su preciado hermano tanto merecía.

Si, volver su relación de hermanos la relación de normal que siempre tuvo que ser era el mejor regalo que ella podía hacerle a la persona que más amaba en el mundo.

*** 0 ***

¡HOLA QUERIDOS LECTORES! Si llegaste hasta aquí quiero agradecerte profundamente que me estes dando una oportunidad con este nuevo fic. La verdad es que siemore he escrito historias de Ranma ½ por lo cual soy nueva en las historias de Sakura Card Captor pero últimamente he visto el anime y leído tantos fic de ellos que me sentí obsesionada hasta el punto de estar aquí publicando una historia nueva, esperó de todo corazón que les guste y les pido que me dejen sus comentarios para saber su opinión, cualquiera que sea.

Sé que la temática puede ser un poco fuerte pero que sepan que este fic trae más de una sorpresa.

Sin tener nada más que agregar, me despido con mucho cariño.