Capitulo II: ECLIPSE

Ambos la miraban como si le hubieran salido dos cabezas o estuviera loca, una de dos. Aún sin poder articular palabra la seguían mirando asombrados por su revelación, era imposible.

Se debatía entre si sentirse ofendida o preocupada por la estupefacción en la que se habían sumergido sus dos mejores amigos de la vida que no se dignaban aún a decir nada. ¿En serio era tan raro que alguien le gustará? No pensaba que su complejo hacia su hermano fuera tan pero tan excesivo e increíblemente notorio que el simple y normal hecho que gustará de alguien causará tanto shock.

–¿No piensan decir nada? ¿Tan extraño es? –preguntó apenada por la falta de reacción. Tomoyo fue la primera en reaccionar, negando con la cabeza en un movimiento lento y calculado, le volvió a sonreír para transmitirle calma.

–Lo siento Sakura– comenzó la pelinegra– solo es…sorpresivo, no sueles estar interesada en los hombres pues Shaoran es…–Tomoyo aguardó un momento en silencio buscando las palabras correctas, no quería herir la sensibilidad de su querida amiga, pues sabía que el tema de su complejo era delicado para ella–dado que siempre estuvo a tu lado tienes una expectativa muy alta de lo que un hombre debe ser.

–No te voy a mentir y no estoy de broma, pensé que estabas enamorada de tu hermano–Kero, quien se caracterizaba por estar siempre en plan de broma, sorprendió a Sakura y se gano una mirada represiva de parte de Tomoyo por su confesión– No quería lastimarte ni hacerte sentir incomoda por eso nunca te hice saber lo que pensaba, pero si ahora te gusta alguien me siento aliviado.

–Kerberos– le advirtió Tomoyo, ese era un tema delicado y no era ni el momento ni el lugar para conversar aquello.

–Si, tommy, lo sé, pero Sakura tiene derecho a saberlo, sobre todo ahora que sabemos que tal vez nos equivocamos. –El joven de cabellera y ojos dorados como el sol, tomo entre sus manos las de su querida amiga y las apretó con cariño, dedicándole una mirada compasiva y comprensiva. Sakura sintió que las lágrimas se le acumulaban en los ojos petrificados y abiertos a más no poder mientras su boca trataba de articular palabra alguna sin éxito –Cariño, sabes que te queremos por eso se sincera con nosotros, he visto como miras a Li y como él te mira a ti…tienes que decirnos que sientes de verdad por él, no podre apoyarte si no eres sincera conmigo Sakura.

Pasaron unos minutos que parecieron eternos entre los tres. Tomoyo no sabía si molestarse con Kero o incitar a su amiga a abrirse con ellos, había comentado el tema con su amigo y habían llegado a una conclusión y pacto tácito con respecto a esto, pero no pensó que llegaría tan pronto el día en que conversarían de algo así, más aún, en el instituto, en la hora de almuerzo, sentados en el patio.

La joven castaña trago despacio y duro, tratando de hacer bajar el nudo que sentía en la garganta. Siempre que se trataba de este tema Sakura no sabía porque sentía una opresión en el pecho tan dolorosa que la invadían inmensas ganas de llorar desconsoladamente, se sentía de un instante a otro dentro de un círculo siendo apuntada con el dedo como si fuera la peor escoria y de repente la vergüenza que la invadía la hacia querer desaparecer. No quería ser deshonesta y sabía que no tenía nada de que preocuparse frente a las dos personas que le pedían amorosamente una explicación de su parte.

Siempre supo que sus sentimientos hacia su hermano no eran normales, ese egoísmo impropio de ella no era normal, no terminaba de entenderlo del todo pero era momento de empezar asumirlo, lo sabía, si quería avanzar, era el momento. No había nada que temer, eran Kero y Tomoyo, la adoraban, eran sus mejores amigos, si ellos no podían entenderla, nadie en el mundo lo haría. Cerró los ojos despacio y una solitaria lágrima traicionera bajo por su mejilla, sintió los dedos de Tomoyo borrar la evidencia con amor y calidez.

–Amo a mi hermano–comenzó murmurando con voz firme y sin esconder la mirada– Tal vez más de lo que debería pero dentro de todo ese amor hay un egoísmo que me asusta, me asustan los sentimientos de egoísmo y posesividad que tengo hacia a él –La joven apretó sus puños con fuerza, enterrando sus uñas en la palma, era doloroso hablar de algo tan…impropio, ponerlo en palabras y hacerlo una realidad aún más concreta –No quiero dejar de ser la niña de los ojos de Xiao-nii, siempre lo he sabido, incluso antes de ser consciente de este egoísmo, que Xiao-nii me pondría siempre en primer lugar…a pesar que eso lo lastime…–susurró la última frase admitiendo una gran debilidad y verdad de la cual se avergonzaba– pero deseo que mi hermano viva un amor intenso, que se enamoré de la chica de sus sueños y sea feliz, tan feliz como sea posible…solo…

–¿Tienes miedo de ser olvidada por tu hermano si eso ocurre? –más que una pregunta, fue una afirmación por parte de Kero. Sakura asintió desviando la mirada.

–Oh Sakura, no hay nada de malo en tener miedo de perder a una persona que amas– la pelinegra la abrazo sobando su espalda con cariño– sobre todo cuando han vivido su vida apegados al otro, no tienes nada que temer, Shaoran nunca te abandonaría Sakura. – Tomoyo no se convencía del todo de las palabras de su querida amiga, sabía que estaba siendo sincera, por lo menos con la parte que comprendía de sus sentimientos, pero a ella nada podía engañarla, no por nada había crecido junto a los hermanos Li.

–Tonta, Li se cortaría una mano antes de perderte de vista–Soltó Kero en broma tratando de aligerar el ambiente, por ahora, era suficiente de charla intensa y profunda–Ahora dinos Sakurita, ¿de verdad te gusta este tipo yu…yuri? –Sakura rió con algunos rastros de lágrimas en sus preciosos ojos que eran limpiados por Tomoyo con su buen humor renovado y más liviana.

–Yukito Tsukishiro y si, es un chico muy amable, guapo y carismático y para mi sorpresa lo pusieron en el mismo salón que Xiao-nii.

–Así que la próxima presa de Li esta ya en la jaula, esto se pone interesante.

–¡Kerberos! –le regañaron ambas jóvenes al mismo tiempo.

–¿Por qué no vamos a recorrer el piso de Shaoran a ver si nos encontramos con tu príncipe? –propuso una entusiasmada Tomoyo con sus ojos brillando y sacando algo que sorprendió a ambos. –traje mi videocámara hoy para grabarte en tu primer día de clases mi querida Sakura.

–¡Que! ¡Solo a Sakura! ¿Qué hay de mi y mi sorprendente atractivo Tomoyo?

–También a ti, claro Kero– pero más a Sakura, pensó Tomoyo con una risita sospechosa. –¿Entonces? – sus dos amigos asintieron y los tres comenzaron a caminar hacia la entrada del primer piso.

Estaban encaminando sus pasos hacia la escalera del segundo paso cuando se toparon con un grupo de chicas que corrían como almas que se las lleva diablo emocionadas y gritando que se estaba llevando a cabo en la cancha de baloncesto el partido amistoso del año, donde las mujeres no podían creer que Shaoran Li, el gran lobo del instituto Tomoeda junto a su mejor amigo, Eriol estaban siendo neutralizados por dos alumnos nuevos de su salón y uno de ellos parecía ser una chica preciosa.

Los tres al escuchar el parloteo y gritos intenso del grupo de chicas que bajaban la escalera a toda prisa se miraron atónicos. ¿El dúo imparable perdiendo ante dos alumnos nuevos? ¿El orgulloso Li Shaoran siendo neutralizado? ¿El ágil de Eriol siendo pasado en su defensa? No hubo necesidad de palabras para que corrieran desesperados y sorprendidos como aquellas jóvenes con los que se habían topado. No fue demasiado la sorpresa al llegar a enfrentarse al cúmulo de mujeres que rodeaba la cancha sin darles oportunidad de ver nada, era el momento de usar el arma secreta de Daidouji y Li para esos momentos, a su gran amigo Kero y su preciosa cara extranjera para abrirse paso entre esas mujeres deseosas de ver en detalle todo lo que ocurría.

Después de estar casi tres minutos forcejeando e ir ofreciendo abrazos y citas de Kero como verdaderas vendedoras profesionales, los tres amigos lograron llegar a primera fila y ahora si, grande fue su sorpresa.

Li Shaoran estaban siendo neutralizado por una mujer sorprendentemente diestra y absurdamente hermosa.

Los tres pares de ojos habían llegado al momento justo en que el balón que mantenía receloso un sudoroso y jadeante Shaoran era arrebatado de sus manos por la gracia de una gacela y la elegancia de una leona al atacar, siendo sobrepasado por la rapidez de sus manos y sus piernas.

La joven llevo el balón rebotando contra una de sus palmas con su piel blanca y delicada brillando bajo el sol debido a la débil capa de sudor que se juntaba en su frente, su cabello largo y negro como la noche bailaba libre al son de la velocidad de sus pasos, sus ojos felinos y rojos como la sangre relucían el brillo de la victoria y su rostro de muñeca de porcelana mostraba la hermosa mueca de una sonrisa de dientes blancos.

Sus ojos analizaban la cancha buscando algo o alguien hasta que sus rubíes despiadados con sed de victoria, encontraron su objetivo, al joven príncipe con el que Sakura se había topado, cerca del aro siendo marcado persistentemente por Eriol, impidiéndole avanzar. La joven jugadora sintió la amenaza de Shaoran acercándose a ella con ganas de revancha.

–¡Yukito! –llamó la joven de cabellos negros como la noche, obteniendo la atención del joven de sonrisa amable.

–¡Es el! ¡El es Yukito! –Sakura apuntó hacia el joven que recibía el pase de la chica de cabellos negros con destreza y luego con un salto calculado encestaba el punto ganador dejando atónitos a los presentes.

Nadie le había ganado un solo partido a Li y Hiragizawa, nadie.

–¡¿El es Yukito?! –gritaron asombrados Tomoyo y Kero en medio del silencio que se había formado debido al inesperado final. Claro, ahora entendían porque Sakura había sido flechada a primera vista por el joven, de solo verlo daba la impresión que había salido del más romántico y heroico cuento de hadas, que a diferencia del aclamado y popular lobo, el joven de tez clara y ojos castaños tenía una expresión de paz y calidez marcadas en cada una de sus facciones.

Yukito al escuchar su nombre volteó en busca de quien o quienes lo llamaban hasta que sus ojos divisaron el grupo donde se encontraba Sakura mirándolo desde su lugar con la boca abierta. El joven se limito a sonreír y encamino sus pasos hacia ellos.

–Viene hacia acá, Sakurita, llamaré a Li–dijo Kero divertido.

–¡No puedo creer que podré grabar el primer encuentro romántico de Sakura! –Decía emocionada Tomoyo tomando posición con su cámara de video.

–No, no hagan eso ahora– pedía Sakura en susurros desesperados viendo como Yukito estaba cada vez más cerca.

–¡Sakura! –se acercó Yukito saludando con la mano, la aludida se sonrojo furiosa ante la atenta mirada de sus dos amigos que querían explotar, uno de la risa y la otra por la emoción del momento. Una tercera mirada, la de Shaoran que al escuchar el nombre de su hermana se volteó inmediatamente observando desde lejos– ¿Viste el partido? – pregunto el joven al estar frente al grupo de Sakura.

–Si, Yukito estuviste estupendo, eres la primera persona que le gana un partido a mi hermano. –comentó Sakura tímida y sonrojada sin poder sostenerle la mirada mucho tiempo.

–¿Li es tu hermano? – de repente Yukito miro distraído al cielo como si se hubiera acordado de algo–¡Ah claro, pero que despistado soy! Te apellidas Li, al igual que Shaoran, lo siento pequeña Sakura, lo había olvidado. – El joven le sonrió sin más depositando una de sus manos sobre la coronilla de Sakura para palmearla con suavidad, la cual solo junto sus manos y agacho la mirada disfrutando del gesto.

–¡Hey, suelta a mi hermana! – Le dijo tomando la muñeca de Yukito con fuerza alejándola de Sakura. Shaoran había llegado corriendo al no entender lo que estaba pasando, su hermana no solía tener un trato tan amistoso con las personas que no eran su circulo cercano.

–¡No, Xiao-nii! No te preocupes, conocí a Yukito esta mañana– la castaña tomó entre sus manos la muñeca de su hermano interponiéndose entre los dos, tratando de explicarle la situación– Yukito solo estaba disculpándose por olvidarse de mi apellido.

Shaoran soltó la muñeca de Yukito mirando extrañado a su hermana con una mueca de desconfianza en el rostro. ¿Desde cuando su hermana le daba tantas confianzas a un recién conocido?

–Lo siento Li, no quise ofenderte, no sabía que Sakura era tu hermana pequeña. –el joven Tsukishiro se inclinó levemente ante Shaoran, disculpándose por su exceso de confianza. Fue el turno de Li de sentirse mal por su actuar, estaba tan acostumbrado de pensar mal de los hombres que se acercaban a su hermana que no dudo en ir en contra del joven que hasta ese momento le había causado una buena impresión.

–No, discúlpame a mi Tsukishiro, me precipite, pensé que estabas molestando a mi hermana. –el castaño le sonrió en son de paz al joven de cabellos grises y le tendió la mano– por cierto, gran partido. – Yukito no demoró en devolverle la sonrisa y apretar la mano que le ofrecía.

–Igualmente Li, eres un gran oponente junto con Eriol.

–Gracias Tsukishiro– le dijo Eriol uniéndose a la conversación junto a la joven de largos cabellos negros que había jugado contra ellos–Debo admitir que tu y la señorita Wang Li son los primeros en vencernos. – Eriol sonrió a todos los presentes para luego hacerle un espacio a su nueva compañera de salón. – Querida Sakura, Tomoyo y Kerberos les presento a la señorita Meiling Wang Li.

La joven aludida hizo una elegante reverencia y luego sonrió brillante, mostrando todos sus dientes.

–Un gusto conocerlos mi nombre es Meiling Wang Li, soy originaria de China, estoy a su cuidado. Por favor, tengan la libertad de llamarme Meiling.

–Un gusto Meiling, yo soy Tomoyo Daidouji – se presentó primero la azabache para luego indicar con un gesto educado de una de sus manos a su dos amigos– ellos son Kerberos Keeper y Sakura Li.

Meiling parpadeo ante la mención del apellido de Sakura, miro de reojo a Shaoran y luego una gran sonrisa se estampo en su rostro y se abalanzo sobre la castaña, abrazándola por el cuello y pegando su mejilla a ella.

–¡Así que tu eres la adorada hermana pequeña de Shaoran!- dijo la joven restregando su mejilla con la de una impactada Sakura. – No sabía que tendría el privilegio de conocer hoy a mi querida cuñada.

–¿¡Cuñada!? –exclamó Sakura sorprendida mirando a su hermano en busca de explicaciones más el joven suspiro entre el fastidio y la resignación ante tal confesión que dejo a los amigos de la castaña igual de atónicos que ella.

–No es lo crees Sakura–comenzó a explicar el joven Li– Meiling me reto a un partido de baloncesto y en el caso que perdiera tendría que salir con ella a una cita. – termino de explicar hastiado Shaoran.

–¡Así es! y como he ganado tienes que tener una cita conmigo Xiao Lang. – Sentenció Meiling abrazándose con más fuerza a Sakura que protesto suavemente ante el agarre de hierro que ejercía sobre ella. – Oh, lo siento Sakura, ¿puedo llamarte Sakura? – preguntó con una sonrisa cálida en sus labios tomando las manos de la castaña con cariño. La aludida solo se limito asentir, aún algo sorprendida por la facilidad y la familiaridad con que se desenvolvía frente a todos pero más desconcertada con la comodidad con que se dirigía a su hermano. De repente la joven china pareció tener una idea que ilumino su rostro aún más de ser posible. – ¡Tengo una mejor idea! ¿Por qué no vamos a todos este sábado al parque de diversiones? ¡entre más mejor! Además estoy ansiosa de poder conocer y compartir con mi cuñada.

–¡Oye mi hermana no es tu cuñada y no sé de donde demonios sacas que eres mi novia! –Shaoran estaba perdiendo la paciencia y sobre todo los nervios. Meiling solo rio encantada con su reacción, dejando a todos desconcertados.

–Cierto, no lo eres, aún. Además me encanta esa actitud tan arisca, eso solo me dice que eres más verdadero que la mayoría de los chicos de aquí, además de guapo y atlético– luego dirigió su mirada nuevamente hacia Sakura pero esta vez la castaña no supo descifrar su expresión, como si estuviera viendo a través de ella– y estoy encantada de la manera en que proteges a tu hermanita, ¿te imaginas como serías con tu novia? Todo un príncipe protector. – dio una pequeña vuelta sobre su eje y se dirigió al grupo completo. –¿Qué me dicen? ¿Parque de diversiones el sábado a las 12? Y no aceptaré un no por respuesta.

Los jóvenes se miraron entre ellos al principio sin saber que decir, generalmente era Sakura la que solía tener esos arranques de energía. Kero fue el primero en romper de la risa ante la extraña situación que se había dado entre los siete y alzo una de sus manos haciendo el gesto de ir, Eriol sonrió misteriosamente como solía hacer y se limito a asentir, Yukito miro a ambos jóvenes y luego sonrió igualmente aceptando la invitación con ese aire de calma y amabilidad que lo rodeaba, Sakura observo sin perder detalle de los gestos de Yukito y con un leve sonrojo se unió a los planes, Shaoran miro a su hermana con el ceño fruncido tratando de averiguar de donde venía tanto sonrojo innecesario y timidez, de mala gana acepto y por último Tomoyo rio suavemente tapando sus labios con una de sus manos y se sumo a los planes con esa actitud de alguien que maneja un secreto que nadie más sabe.

–¡Fantástico! –grito Meiling emocionada dando saltitos hacia Shaoran para pegarse a uno de sus brazos con sus manos– ¡Será una cita para todos!

–¡Ya deja de pegarte a mi! –La joven china lo ignoró mientras lo arrastraba de vuelta al salón seguidos de Eriol y Yukito que se despedían con la mano de Sakura y sus amigos.

–Eso fue jodidamente extraño– comentó Kero con la risa bailando en sus facciones. – tu hermano es un imán para chicas raras aunque debo admitir que la nueva parece caída del cielo.

–Si, extraño pero divertido. – apunto Tomoyo– ¿No cierto Sakura?

La castaña se había quedado inmersa en sus pensamientos y la última imagen que sus ojos registraron. Por una parte, su hermano siendo arrastrado por otra chica que no era ella, la sensación de incomodidad que la invadía se contraponía a la emoción de la certeza que sin proponérselo siquiera tendría una cita con Yukito o buena una cita doble o triple o lo que sea que fuera.

Se sentía extraña.

–¿Sakura, estas bien? –Volvió a hablar su amiga, posando una de sus manos en su hombro haciendo saltar levemente a la aludida.

–¡Si! – Sonrió para tranquilizar a sus amigos. – es solo que…tendré una cita con Yukito o lo que sea que significa salir todos el sábado– el sonrojo volvió a sus mejillas.

–¡Oh Sakura va ser tan entretenido! –la alentó la pelinegra. – ¡es como sueño hecho realidad, poder grabarte en tu primera cita! – Kero y Sakura se miraron con esa expresión mal disimulada de sonrisa. Tomoyo tenía una extraño hobby de vestir y grabar a la joven Li cada vez que podía. – Prométeme que me dejarás elegir tu ropa para el sábado Sakura, estarás despampanante.

–Eh…Lo prometo Tommy.

–¡Hey y que hay de mi! – reclamó Kero indignado– no podrías lucir la ropa masculina que diseñas si no fuera por mi.

–Oh, por supuesto que también para ti Kerberos, ya quiero ver como tratas de flirtear con una chica que ignoró por completo tu atractivo.

–No me ignoró, no me presto la suficiente atención que es distinto.

–Seguro…–dijeron ambas no muy convencidas.

–Por cierto Sakura, ¿tienes práctica con las porristas? – preguntó Tomoyo mientras caminaban hacia su salón.

–Más que práctica es para nombrar a la nueva capitana del equipo.

–Supongo que serás tu la elegida. Has sido porrista desde la primaria. – comentó Kero pasando sus brazos por los hombros de sus mejores amigas.

–Eso esperó, la verdad no estoy muy segura, puede que Chiharu se quede con el titulo.

–Sakura– Kero le dirigió su mejor mirada de ''deja de ser tan modesta''– eres la mejor porrista del insti, nadie sabe dar piruetas como tu.

–Es cierto y te ves divina con el uniforme. Si te vuelves la capitana podré hacer trajes especiales para ustedes.

–Gracias chicos, a todo esto, ¿no tienes coro hoy Tommy?

–Si, pero saldré más tarde que tu, no podré acompañarte Sakura.

–¿Y si te espero? No es seguro que vayas sola.

–No te preocupes, ya avisé a casa que tienen que pasar por mi.

–Querrás decir avisaste a la mansión porque esta lejos de ser una casa. – apuntó Kero burlón.

–Kerberos, te has quedado sin postre por el resto de la semana. – puntualizo Tomoyo con sus ojos cerrados, el cuello extendido y la frente en alto. – has sido más molesto hoy que otros días.

–¡Que! ¡pero Tommy!

Sakura y Tomoyo se rieron de la expresión de desolación de su amigo. Vaya que podía burlarse de cualquier cosa si quería pero nada lo ponía tan mal cuando lo amenazaban con quitarle sus dulces, sobre todo los que Tomoyo preparaba día por medio y compartía con sus amigos.

*** 0 ***

Las puestas de sol de Tomoeda eran una de las más hermosas que había visto, no es que conociera muchos lugares, de hecho no había viajado mucho, al contrario de sus padres, se había limitado a vivir su vida en ese pequeño pueblo porque la tranquilidad y paz que le transmitía la hacían sentirse a gusto y sobre todo, feliz.

Hoy sobraban los motivos para ser feliz, más que de costumbre.

La habían nombrado capitana del equipo de porristas, que era uno de sus más grandes sueños desde que había descubierto su pasión por ese deporte tan llamativo y dinámico, había conocido a un chico que le gustaba y tendría una cita con él. Nada podía opacar su felicidad, es más lo único que le faltaba para completar su perfecto día era llegar a su casa y poder contarle todo a su hermano, ¿quién más que Shaoran Li para aconsejarla sobre hombres? De solo imaginar la cara que pondría se sentía emocionada, su hermano sería uno de los más felices con la noticia estaba segura, aunque no podía dejar de sentirse un tanto intranquila y no sabía muy bien el porque, quería poder compartir esas inquietudes pero no entendía de donde salían ni a donde apuntaban.

Estaba feliz, de eso estaba segura pero aún así…había algo que lo opacaba. Su sonrisa se fue borrando poco a poco al perderse en ese pensamiento tan…particular que no podía identificar, perdida como estaba en sus pensamientos no se dio por enterada cuando sus pasos la llevaron a la salida del Instituto, alzó la vista con un leve respingón sintiéndose desorientada por un momento, miro a todos lados tratando de ubicarse.

Sus ojos de verde caramelo se abrieron y sus mejillas se sonrojaron al identificar de inmediato la figura que la esperaba apoyado en una de las columnas de la entrada, observándola en silencio. Su corazón palpito rápido dentro de su pecho.

¿Por qué siempre sabía todo lo que necesitaba, cuando lo necesitaba y donde lo necesitaba? Leía a través de ella con tanta facilidad que se sentía expuesta ante el.

–Xiao-nii…– pronunció Sakura.

Shaoran la seguía mirando de reojo sin saber si acercarse a ella o no. Había sido un día extraño para el castaño, primero tenía 'ese pequeño' problema en las mañanas donde su hermana se encargaba de ser la protagonista, luego se enojaba con él por evitarla, cosa que no solía hacer, su nueva compañera de salón parecía empecinada con el y para colmo su hermana se comportaba extraño ante un sujeto que acababa de conocer.

Sakura solo se sonrojaba con él.

No existía hombre que causará esas mejillas coloradas tan bonitas, como las que lucía ahora, más que él. Su hermana seguía inmóvil desde su posición y sabía que estaba indecisa si acercarse o no. Relajo su postura y le extendió una de sus manos sonriéndole como solo podía hacerlo cuando estaban solos.

–Vamos a casa. –admiro con deleite la preciosa sonrisa que se formaba en sus labios y sintió que los colores le subían al rostro.

Su hermana era condenadamente hermosa.

Si no fuera sangre de su sangre estaba seguro que se hubiera enamorado de esa preciosa dulzura con solo verla sonreír una vez. Para su suerte, o mala suerte, era su familiar y eso nunca se podría cambiar. Ahogo un suspiro cuando la pequeña y delgada mano de Sakura tomo la suya y su calidez y suavidad envolvieron su ser.

Caminaron tomados de la mano disfrutando de su compañía y el cómodo silencio. No solían caminar de la mano para ir o volver de la preparatoria, sabían que sería mal visto y a ninguno le apetecía tener que dar explicaciones de las muestras de cariño que compartían entre ambos, pero cuando salían solos o no había riesgo de toparse con alguien conocido daban rienda suelta a lo que para ellos era lo más normal del mundo.

Estar juntos, ya sea muy cerca o manteniendo un contacto estrecho. Cuando había más personas alrededor tenían la consciencia de mediar sus acciones, ya pasaron por varias malas experiencias de ser juzgados por ir tomados de la mano de regreso a casa hace unos años atrás, no querían ni imaginar lo que pasaría si los demás supieran que la intimidad que compartían llegó al punto de dormir juntos, literalmente con Sakura agarrada de su cuello y Shaoran abrazado a su cintura con fuerza, apretándola contra el.

No es que siempre que durmieran juntos fuera así, había sido una sola vez en la que traspasaron esos límites y nunca hablaron de eso.

No querían ni podrían.

Shaoran lo recordaba como una situación excepcional. Hace un tiempo atrás cuando su hermana cursaba el primer año de preparatoria no era sabido por muchos que era su hermana al ser alumna nueva, así que las locas de su club de fan no vieron con buenos ojos que estuviera siempre cerca de él y que peor aún, pareciera darle un trato especial. Por ese tiempo Sakura había tomado la decisión de dejar crecer su pelo, no estaba muy largo pero se sentía feliz de que tocarán sus hombros.

Esas locas de la cabeza no encontraron nada mejor que intimidar a Sakura, inmovilizarla y cortarle el pelo hasta las orejas. Llegó llorando a casa con Kero y Tomoyo a su lado. Sus padres pegaron el grito en el cielo al ver como le habían dejado su preciosa melena castaña y movieron cielo mar y tierra para que las involucradas fueran expulsadas por acoso y bullying. El mismo se había encargado de ponerlas en su lugar y hacerle saber a todo el mundo que Sakura era su hermana y la persona que le tocará uno solo de sus cabellos, sea hombre o mujer, se las vería con el.

Todos esos acontecimiento se dieron la semana siguiente al incidente pero ese día en que Sakura llegó llorando a la casa y se encerró en su habitación, a mitad de la noche cuando sus padres dormían, como solía hacer de pequeña, se metió en su pieza y luego se acostó a su lado llorando desconsolada en su pecho.

Nunca olvidaría lo que pasó esa noche.

Flash Black

Lo siento, te lastimaron por mi culpa.Shaoran no podía sentirse más culpable, su hermana temblaba sollozando sobre su pecho sintiendo la pena que el acoso le había causado y aún así negaba con la cabeza exonerándolo de toda culpa y el no podía hacer nada más que abrazarla con fuerza y dejarla llorar todo lo que quisiera aunque escucharla lo estuviera matando. Perdóname, perdóname, perdóname, porfavor…

¿Por qué te disculpas Xiao-nii? Tu no hiciste nada malo…murmuraba entre gimoteos Sakura, sabía que hacía mal en venir a llorar donde su hermano pero después de todo lo que le habían dicho, no podía quedarse tranquila hasta sentirlo cerca, muy cerca de ella.

No estuve ahí para protegerte.

Tu siempre me proteges incluso en ese momento tu recuerdo me dio las fuerzas suficiente para enfrentarlas y decirles que no me alejaría de ti, hicieran lo que hicieran. Shaoran abrazo su cintura, atrayéndola más hacia si. Su hermana era valiente y la maltrataron por no dejarse intimidar. Se las pagarían, todas esas mocosas estúpidas, se las pagarían. Xiao-nii... ¿no vas a alejarte de mi aunque no sea digna de estar cerca tuyo?

La pregunta lo pillo desprevenido. Buscó los ojos de Sakura para pegar su frente con la de ella, en un gesto que solían hacer desde muy pequeños, cuando quería dejar en claro que estaba diciendo la verdad y nada más que la verdad.

Pero que estupideces estas diciendo Sakura, ¿de donde sacas que no eres digna de estar a mi lado?El castaño suspiro tratando de calmar su furia, no era su hermana la que hablaba, eran las inseguridades que esas estúpidas le sembraron en la cabeza.Nunca me alejaría de ti, no podría. Eres la persona más importante para mi, siempre lo has sido, siempre lo serás ¿lo entiendes?

Sakura no sabía si era porque sus cuerpos estaban pegados uno al otro, por su aliento cálido y fresco golpeando su rostro suavemente o por sus palabras pero su cuerpo se estremeció de pies a cabeza en un escalofrío delicioso. La joven Li acerco su rostro al de su hermano, sintiendo su respiración aún más cerca de ella y susurro un casi inaudible 'si' relamiendo sus labios inconscientemente, ansiosa, sin saber que era lo que estaba esperando con tanta ansiedad. Por su parte Shaoran se quedo estático en esa posición y sus ojos lo traicionaron al posarse sobre los labios de su hermana que se relamían en un movimiento hipnótico y por su cabeza vagaba la pregunta de si acaso serían tan suaves como se veían en ese momento. Bajo su rostro, sometido a un delicioso trance, recorriendo con lentitud los pocos centímetros que lo separaban de los labios de su hermana.

Sus labios se rozaron suavemente sin llegar a tocarse en su totalidad pero el simple roce fue demasiado para Shaoran, que luchaba por mantener su cuerpo de adolescente bajo control que se estremecía con fuerza por el roce y el dulce olor que emanaba de Sakura, una mezcla entre cerezas y miel.

Tentador, tan perversamente tentador.

Sus manos lo traicionaron en un intento por mantener el control y apretó la cintura de su hermana con fuerza, haciendo que esta soltará un suave jadeo que tenía todo el poder de encenderlo. Sakura por su lado se sentía al punto del delirio, lejos de haberla lastimado con ese exceso de fuerza que estaba aplicando sobre ella del cual no parecía ser consciente, la sumergía en un espiral extraño que prometía absorberla por completo.

Tu también…para mi, Xiao-nii. Susurró Sakura sobre sus labios rozándolos con cada palabra articulada con dolorosa lentitud.

Shaoran tragó duro, su amada hermana había cerrado los ojos con fuerza al tiempo que pronunciaba esas palabras con una mueca de dolor y casi imperceptibles lágrimas. Se había entregado a el, con ese simple gesto se había entregado a lo que estaban a punto de hacer.

Estaban a solo un paso del infierno. Del pecado, de un pecado que nadie les podría perdonar.

Podía sentir su respiración sobre su boca y el roce de sus labios sobre los suyos en un vaivén lento y tortuoso, miedoso y ansioso a partes iguales.

Todo quedaba en sus manos, podía rendirse a sus deseos más bajos y devorar los labios de Sakura con ese impulso insoportable que trataba de calmar apretando la cintura de su hermana entre sus manos pecaminosas, podría tocarla donde no debería nunca hacerlo, podría llegar hasta el final y nadie los interrumpiría, ella no se opondría porque sabía que no había nada que su hermana le negaría si esos eran sus deseos, incluso si por eso la repudiaran.

No podía hacerle eso a su hermana.

No podía mancillarla de esa manera.

No podía amar de esa forma a su hermana.

Nunca.

Con toda su fuerza de voluntad, desvió el rostro y beso su mejilla con todo el amor y ternura que sentía por ella, luego beso su nariz, su frente y finalmente la abrazo ocultando el rostro de ella en su cuello, acariciando sus cabellos con una mano y con la otra sujetándola contra su pecho con fuerza.

Si, yo siempre seré Xiao-nii, Sakura.

Sakura se aferró con fuerza a su cuello y lloro, lloro y lloro amarga y desconsoladamente sin saber muy bien que era esa pena que la estaba comiendo por dentro, odiándose por ser tan débil y sentirse superada por la situación que tuvo que vivir con esas chicas que la maltrataron a tal extremo que estuvo a punto de hacer una estupidez.

La verdad, ya no sabía porque lloraba con tanto ímpetu.

Shaoran la escucho llorar aferrado a ella en silencio durante gran parte de la noche. Ella no dijo nada, el no dijo nada. Solo estuvo ahí a su lado, como siempre. Sin embargo, en un momento el llanto de su hermana se confundió con el estoico sollozo de él.

Estuvieron a punto de irse al infierno por algo que jamás tenía que salir a la superficie.

Fin del Flash Black

El joven Li movió su cabeza de un lado a otro para alejar ese recuerdo. No era necesario preocuparse por algo que no había sido ni sería, no con su hermana. Estaba feliz de tener la relación que compartían y mientras Sakura siguiera donde sus ojos la vieran, todo estaría bien. Tendría que mantenerse alejado el tiempo que necesite para resolver su problema hormonal pero estaba seguro que no le tomaría mucho tiempo, estar lejos de su lado y preocuparla de paso, lo ponían ansioso.

¿Ya había dicho que su complejo de hermana era un caso clínico?

–Felicidades por ser elegida la capitana de las porristas. – dijo orgulloso de sus logros.

–¿Cómo lo supiste? – Sakura le sonrió sorprendida y entusiasmada a partes iguales.

–Me lo comentaron tus compañeras de equipo, están felices de que vayas a liderarlas.

–Y yo estoy feliz de que confíen en mi. – lo miro de reojo evaluando de que tan buen humor estaba su hermano para contarle lo que quería. Su ceño no estaba fruncido y tenía una leve sonrisa en sus labios. Si, Shaoran Li estaba de buen humor. Era ahora o nunca. – Xiao-nii hay algo que me gustaría contarte.

–Hm

–Me gusta Yukito Tsukishiro

–Ah eso es bue…–El castaño paro de forma abrupta deteniendo a su hermana de paso. Su ceño se frunció y su mirada se perdió en el vació analizando sus palabras. – ¿Qué?

Sakura se estremeció ante el tono de su hermano y tragó pesado. De todas las reacciones esperadas, esta era la peor y la que creyó menos posible. ¿No iba a estar feliz de poder hacer su vida como un adolescente normal?

–Que me…gusta…Yukito…–Shaoran soltó su mano como si quemará y la miro con una mezcla de rabia, dolor y decepción.

–Traidora– le soltó sin controlarse.

No era normal. No era normal. No era normal. La furia que estaba sintiendo hacia su hermana no era normal, quería gritarle, quería golpear a Tsukishiro, quería acusarla con sus padres y convencerlos de que aún era una niña y que no podía mantener relación alguna con el sexo opuesto, quería dejarla sola y que desapareciera de su vista y al mismo tiempo quería encerrarla en su habitación hasta que reflexionará sobre lo que decía. Estaba a punto de explotar por cuatro simples palabras pero que significaban todo para el.

A Sakura nunca le había gustado nadie en su vida, solo tenía ojos para él, las únicas preocupaciones que tuvo respecto a su hermana y el sexo opuesto habían sido meros chicos insistentes que tenía que ahuyentar porque ella no conseguía hacerlo con palabras. Nunca sintió nada parecido al miedo o a los celos con Sakura, siempre estuvo seguro de que a su lado no sería capaz de mirar a otros, ¿para que? Su hermana tenía todo lo que necesitaba con el, tal vez no pudiera besarla o tocarla de 'esas' maneras pero podía pedirle todo lo demás y se lo daría gustoso, pero esto, era demasiado para que pudiera tomárselo bien o siquiera procesarlo.

Se sentía traicionado, parte de su sentido común le susurraba que su reacción era estúpidamente desmedida y que Sakura solo estaba experimentando lo que cualquier chica de su edad debería, pero no, no era cualquier chica, era su hermana, la chica que había atesorado toda su vida y ahora un estúpido y simple chico aparecía frente a ella y listo, eso era todo, le había arrebatado a su hermana, porque puede que Tsukishiro no estuviera interesado en Sakura pero sabía que era solo cuestión de tiempo, esa mujer era capaz de hacer que cualquier tipo se enamorará de ella.

–¿Por qué me estas diciendo eso…? – Sakura se sentía temerosa. Conocía la faceta enojada de Shaoran pero nunca había caído sobre ella.

–¡Por que eres una traidora! – el grito de Li hizo estremecer a su hermana, iba a ir con todo contra ella.

–¿Por qué me gusta Yukito? – Su voz salía ahogada y jugaba con sus manos en un gesto nervioso e inconsciente. Luchaba por mantenerle la mirada al lobo que parecía a punto de comerla.

–¡Ni siquiera lo conoces! –reclamó.

–¡Pero me gusta! – trato de explicarse.

–¡Dime una sola razón de porque te gusta! ¡UNA! – exigió exasperado ante la insistencia de esas palabras que salían de la boca de Sakura como puñales hacia su espalda. Traidora.

Las mejillas de Sakura adquirieron una nueva tonalidad roja y bajo su rostro tratando de sostenerle la mirada a su hermano.

–Es un chico muy amable– Murmuro llena de vergüenza.

Ese era el límite de Li. Había tenido suficiente, no podía verla así, toda roja y avergonzada tratando de explicarle porque gustaba de ese chico, ¡por que era amable! Había dicho ella, razón de mierda.

–Desaparece de mi vista– con toda la rabia y los celos que sentía se dio la vuelta dispuesto a dejarla sola. ¿Para qué se preocupaba por ella? ¿No sería mejor que el idiota de Tsukishiro la llevará a casa?

–Xiao-nii por favor, espera– Su voz se quebró a mitad de cada palabra sintiéndose horriblemente mal. Su hermano nunca la había tratado así, nunca. Su dulce y cariñoso hermano solo podía ser amable, protector y cariñoso con ella, no este hombre que parecía despreciarla. Sakura no entendía la fortaleza que tenían las chicas del club de fan de su hermano para seguir adorándolo después de que se mostrará tan cruel como se mostraba con ella ahora.

–¡Deja de decirme así de una maldita vez! – grito nuevamente sin ni siquiera dignarse a mirarla. Se estaba excediendo, lo sabía, pero no podía controlar sus celos ni su rabia, no podía controlarse. Tenía una estúpida necesidad de hacerla sentir mal como ella lo estaba haciendo con el. Era una estupidez, durante toda su vida nunca pudo entender a esos hermanos que molestaban a sus hermanas y las hacían llorar por gusto, ahora tal vez se estaba convirtiendo en uno.

Esa fue la gota que termino con el miedo y la paciencia de Sakura. Nadie lo llamaba así, solo ella y era una forma de demostrar para todos que su relación era única. Decirle que lo dejará de llamar así era una forma inequívoca de excluirla de su vida, de volverla una más del montón y la desesperación y el enojo la comenzo a consumir a ella también.

–¡El que me traiciono primero eres tu! ¡El único traidor eres tu! –grito con toda su fuerza encarando a su hermano. Ya no se lo iba a guardar, le iba a decir todo lo que había estado obviando para no incomodarlo ni hacerlo sentir mal.

Shaoran se dio la vuelta entrecerrando los ojos con los puños cerrados. ¿Ahora que estupideces estaba diciendo Sakura?

–¿De que me estas hablando? – escupió las palabras molesto.

–¡Puedo ser bastante ingenua pero no lo soy tanto como crees! – el reproche de Sakura solamente estaba comenzando. Li la escuchaba estoico dedicándole una de sus peores miradas– Desde hace un tiempo que has puesto una barrera entre nosotros, me has estado alejando sutilmente pero últimamente te alejaste de mi sin siquiera disimularlo– la voz de la joven destilaba el mas puro resentimiento y sus lágrimas amenazaban con salir, solamente su terco orgullo impedía que estas se derramaran por su rostro– ¡Ya sé que te aburriste de mi y que quieres vivir tu adolescencia lejos de tu molesta hermana menor que siempre tienes que andar cuidando! –su voz se quebró y escondió su rostro entre sus manos tratando de mantener la dignidad. Nunca había sentido vergüenza de llorar frente a el, de hecho siempre lo hacia pero nunca su hermano había sido el causante de su llanto. Detestaba mostrarle lo débil que era con él.

El castaño sintió un dejo de culpabilidad por la verdad de sus palabras. Si, la había estado alejando pero no por la razón que pensaba. ¡Era porque la deseaba! ¿Qué podía decirle a su hermana que era la viva imagen de la inocencia? ¡oye Sakura, tenemos que alejarnos un tiempo hasta que mi periodo de pubertad termine porque quiero darte duro contra cualquier superficie! Podía decírselo, pero temía que en su intento de complacerlo accediera a cumplir sus fantasías. No sentían ese rechazo físico que los hermanos solían tener unos con otros, no, lo de ellos era todo lo contrario. La búsqueda interminable de sentirse cerca, de buscar intimidad en el otro era una de las principales razones por las que habían sido apuntados.

No existía mujer más atractiva que su hermana, no para el. Razón principal por la cual nunca se había interesado en ninguna mujer era porque las comparaba a todas con Sakura y para su desgracia, todas salían perdiendo.

–¡No escuchaste todas las veces que te dije que eras lo más importante para mi! –le reclamo defendiéndose de sus palabras– ¡o lo eras, pasado! ¡te puedes ir con Tsukishiro para que se haga cargo de ti!

–¡Así que lo admites! – recriminó acusándolo con su dedo índice– nadie tiene que hacerse cargo de mi, ya no soy una niña.

–Por supuesto, ya no eres mi hermanita, ahora eres una ''mujercita'' – dijo lo último con ese tono sarcástico y cruel que tenía para responder cuando quería burlarse de alguien.

Las palabras de Shaoran eran crueles, cada una de ellas dirigidas a lastimarla. Decirle que ya no era su hermana era un golpe bajo, la mitad de la persona que era gritaba pertenecer a Shaoran pero ella tenía su orgullo aun cuando era una llorona.

–Así es, soy una mujer que va a ir detrás del hombre que le gusta, si eso te parece o no me da igual y no necesitas hacerte cargo de mi. Me puedo cuidar perfectamente bien sola, ya no te necesito, idiota.

Se dio la vuelta sin esperar la respuesta de su hermano. Correría a casa de Tomoyo y se quedaría ahí los días que fueran necesarios. No quería ver a su hermano, no quería volver a verlo nunca más pero el no parecía pensar lo mismo. Agarro su muñeca en plena carrera y la tiro hacia el con brusquedad.

–¿A dónde crees que vas? – le dijo serio caminando en dirección a la casa sin soltarla, arrastrándola.

–¡Suéltame! – exigía Sakura tratando de soltarse de su agarre. En esos momentos odiaba lo fuerte y grande que era su hermano en comparación a lo pequeña y delgada que era.

–Nos iremos a casa antes que madre y padre me regañen por tus estúpidos impulsos.

–Eso lo único que te importa, tus obligaciones con mamá y papá.

–Si, seguro, por eso pase dieciocho años de mi vida preocupándome por ti, convirtiéndote en mi prioridad, dedicándote todo mi tiempo, por obligación. – el resentimiento era evidente en su voz, no podía creer que Sakura pensará así de el– llegaremos a casa y podrás hacer con tu vida lo que quieras pero si te pasa algo estando conmigo, padre jamás me lo perdonaría, ¡así que camina y cállate!

–No te reconozco…–Sollozo Sakura rindiéndose a los deseos de Shaoran.

No dijo nada, no podía ni el se reconocía. No sabía de donde nacía toda esa rabia hacia su hermana, la sensación de sentirse traicionado y engañado. No estaba preparado para entregarle a Sakura a nadie, el solo hecho de pensarlo le revolvía el estomago, lo ponía a la defensiva y sentía deseos de culparla.

El no escogería a ninguna mujer sobre Sakura, a ninguna. ¿Por qué su hermana si lo hacia? No lo entendía, ¿sería distinto si acaso ese día la hubiera besado y reclamado como algo más que su hermana? ¿podría haberse ahorrado esta terrible discusión que marcaría un antes y un después en su relación?

Imposible. Se estaba confundiendo, una cosa eran sus hormonas y otra muy distinta era el amor fraternal que sentía por ella.

Entonces, ¿Por qué le molestaba tanto que ella gustará de alguien que no fuera el? Estaba siendo egoísta y lo sabía, pero no quería ni podía parar. Si Sakura se iba con otro hombre lo perdería para siempre y no volvería a verla, no quería tener esa imagen en sus pupilas.

Caminaron en un doloroso silencio cada uno metido en sus propios pensamientos y a pesar de toda la rabia que sentía Shaoran no soltó la muñeca de su hermana en ningún momento. No la miraba y casi parecía que hacía como si no estuviera ahí. Sakura contemplada su espalda apenada cada tanto preguntándose como fue que terminaron peleando así. Le dolía el pecho con cada latido, quería que su hermano durmiera abrazado a ella para que ambos pudieran calmarse, quería decirle que lo sentía por todas las cosas horribles que le dijo.

Al abrir la puerta de la casa Shaoran la soltó despectivo y ella paso corrieron escaleras arriba para encerrarse en su habitación sin saludar a sus padres que se miraron contrariados por la actitud de su hija y luego dirigieron su mirada a Shaoran esperando una explicación.

–Madre, Padre, estoy en casa– Saludo sin ánimos de dar ninguna.

–Cariño, bienvenido– lo recibió Nadeshiko preocupada– ¿le paso algo a tu hermana?

El mayor de los hermanos Li desvió su mirada con el ceño fruncido y respondió hundiéndose de hombros.

Nadeshiko llevo una de sus manos a su rostro inquieta, ¿Qué había sido esa actitud de parte de su hijo? Shaoran era callado e introvertido pero jamás se hacia el desentendido cuando su hermana estaba de por medio.

–Shaoran- llamo Hien con voz dura–Respóndele a tu madre.

–¿Por qué tengo que saber siempre lo que le pasa a esa niña? – respondió de mala manera. Hien Li frunció el ceño ante tal falta de respeto.

–Porque eres su hermano mayor y tu deber es cuidarla– alzo la voz con autoridad. Nadeshiko se puso de los nervios. Su familia no solía tener esa clase de conflictos, nunca. Su hijo no solía ser irrespetuoso ni desobediente.

–¡Ya esta lo suficientemente grande para cuidarse sola, estoy harto de estar detrás de ella como un perro, si quieren saber que le pasa porque no van y se lo preguntan de una maldita vez! – Shaoran se dio la vuelta después de gritarle a su padre y subió encerrarse a su habitación ignorando sus palabras.

–Vuelve ahora mismo Xiao Lang, ¡ahora! – Demandó su padre, sin embargo fue inútil, no volvió aparecerse. – Este niño me va a escuchar– dijo entre dientes Li con toda la intención de subir a la habitación de su hijo pero las manos de su mujer lo detuvieron mirándolo de mala manera.

–No Hien, es suficiente, esto es nuestra culpa– Sentenció con certeza– le has exigido a Xiao Lang una tras otra obligación, sobre todo con Sakura y yo he aceptado eso sin oponerme realmente, era evidente que en algún momento explotaría.

–Nada justifica esa falta de respeto, Nadeshiko, nada–Li trato de pasar pero su mujer volvió a interponerse.

–No Hien, dejarás en paz a mi hijo– Su tono no dejaba lugar a reclamos.

–También es mi hijo.

–Si, pero has tratado a Xiao Lang de manera diferente a Sakura que la has consentido hasta el cansancio y le has permitido cosas que a Xiao Lang no le hubieras permitido jamás, lo has colmado de obligaciones y lo has obligado a comportarse como un adulto, es suficiente.

–Sakura es una niña dulce que no le haría daño a nadie, es claro que algo paso entre ellos y por la actitud de nuestro hijo no me queda duda que fue el más involucrado. Hablaré con el.

–No, yo hablaré con el– nuevamente Nadeshiko quien no solía oponerse a los deseos de su marido contrariaba sus decisiones– Soy su madre, Hien, déjame actuar como tal. – su marido se rindió. Su mujer era comprensiva pero cuando algo se le metía a la cabeza, no había nadie que pudiera con ella.

–A veces siento que no quieres a Sakura como deberías. – confesó acariciando su suave mejilla para dar una tregua a esa discusión. Nadeshiko le sonrió con tristeza.

–Sabes perfectamente que no tiene ver con eso.

*** 0 ***

Los suaves golpes en su puerta le hicieron adivinar la persona que esperaba detrás de ella.

–Cariño, soy mamá– hablo con suavidad Nadeshiko– ¿por favor, puedo pasar?

Suspiro llevándose una mano a los ojos, tenía un incipiente dolor de cabeza y no tenía deseos de hablar, pero no quería hacer llorar a su madre cuando se había comportado como un animal con su hermana. Se levantó de la cama y abrió la puerta despacio, dejándola pasar. La hermosa mujer entro y se sentó en silencio sonriéndole compresiva a su hijo. Se veía agotado y abatido.

La culpa volvió a embargarla. Su pobre y pequeño Li, debía odiarla por no cuidarlo como debía, era su culpa. No lo protegió como debía, de eso estaba segura, nada de lo que hacía por su hijo era suficiente pero para su sorpresa, Xiao Lang hizo una reverencia frente a ella manteniendo la cabeza gacha.

–Madre, discúlpeme por favor por faltarle el respeto. – decía solemne con los ojos cerrados, mostrando su respeto hacia ella– juro que jamás volveré a incordiarla de esa manera. Aceptaré cualquier castigo que crea conveniente.

Fue demasiado para su corazón. Nadeshiko envolvió con sus brazos el cuerpo de Xiao Lang, sintiendo cuanto había crecido el pequeño niño que alguna vez pudo tomar entre sus brazos taradeando canciones infantiles para el, el pequeño que durante algunos años tomaba su mano en busca de seguridad.

–No, perdóname tu a mi– le dijo con voz ahogada–Cariño, no es tu culpa, es nuestra. Desde hoy puedes liberarte de la obligación que te dio tu padre, no tienes que ocuparte de Sakura. – Nadeshiko acariciaba sus cabellos con ternura y lentitud, tratando de transmitirle su cariño– Solo deseo que seas feliz Xiao Lang, no importa la manera, yo siempre te apoyaré si eso te hace feliz, así que por favor, no sufras.

Las palabras suaves y cariñosas de su madre tocaron su corazón y por un momento se debatió entre abrazarla o no, sin embargo, pudo con la reticencia que sentía hacia ella, muy diferente a lo que le pasaba con su hermana.

Su madre era una mujer maravillosa. Amable, comprensiva, paciente, risueña, inocente y despistada, y con un don para hacer feliz a las personas que la rodeaban. Su sola sonrisa despertaba ternura en los demás, el mismo encanto que Sakura había heredado. Adoraba a su madre pero sentía que lo miraba con cierto aire de culpa, vergüenza y tristeza, como si quisiera disculparse con el, siempre. Era incómodo cuando lo miraba directamente a los ojos pues lo veía siempre con tanta claridad; su madre lo sobreprotegía porque no sabía como actuar frente a el. A diferencia de Sakura, Nadeshiko nunca le había llamado la atención ni mucho menos castigado. Hien, en cambio, era estricto y disciplinado con el, era un padre cariñoso y presente, pero le exigía perfección, como si lo estuviera entrenando para algo más grande que el mismo. Por el contrario, con su hermana era dulce, relajado, consentidor y solo le preocupaba que Sakura fuera feliz, si Sakura lloraba, su padre movía cielo mar y tierra para sacarle una sonrisa y si el no amara tanto a su hermana definitivamente su relación con ella se hubiera deformado en la envidia y los celos insanos.

Comprendía a sus padres y la fascinación que sentían por su hermana menor, los tres giraban en torno a la felicidad que irradiaba la menor de los Li. Sakura era el puente entre sus padres y el, porque solo con su hermana podía ser el mismo, la culpa que veía en los ojos de su madre y la estricta disciplina de su padre lo habían llevado a encerrarse en si mismo, si no fuera por la calidez que encontró en las sonrisas y abrazos de su hermana, se hubiera perdido en esa confusa oscuridad.

–Gracias madre, por sus palabras– Nadeshiko respiro hondo. Xiao Lang no se abriría con ella por mucho que lo deseará, pero por lo menos podía transmitirle que siempre lo apoyaría pasará lo que pasará. Tomo entre sus manos el rostro varonil de su hijo y beso su frente.

–No te pediré que me digas que esta pasando si no quieres pero quiero que recuerdes que todos te amamos, en especial Sakura. Sé que tuvo que haber lastimado sin querer para que estés tan enojado, por favor, perdónala– Fue el turno de Li de sentirse culpable. Su hermana no había hecho nada malo, el lo sabía. Era su complejo de hermano y celos clínicos los que lo habían lastimado a los dos– No eres responsable de tu hermana cariño, como bien dices ella es grande para cuidarse sola pero recuerda que ha vivido la vida pegada a ti y que debe estar destrozada por discutir contigo. Tenle paciencia y vendrá a disculparse contigo.

Shaoran solo asintió. Su madre le sonrió y sin decir nada más salió de su habitación dejándolo con sus sentimientos y pensamientos. Nadeshiko tenía las mejores intenciones, de eso no tenía duda, pero lo hizo sentirse peor. ¿Destrozaría el corazón de su madre si supiera que estaba celoso de su hermana porque la deseaba? ¿Qué severo castigo le daría su padre si supiera que Sakura invadía sus sueños nocturnos como una ninfa seductora que cumplía todas sus fantasías sexuales?

No volvería a pisar esa casa, ni en sus sueños.

Malditas hormonas. Quería que terminará rápido para volver corriendo a su lado, pedirle disculpas por comportarse como un imbécil y que todo volviera a la normalidad.

*** 0 ***

Conocía el camino a la perfección, podía cruzarlo a ojos cerrados y llegar victoriosa a su meta. Con la oscuridad que reinaba en el pasillo no era muy distinto ir a ciegas. Camino lento hasta pararse enfrente de su puerta. En cualquier otro momento de su vida habría entrado sin dudarlo un instante pero las cosas cambian. Lo suficiente para sentirse insegura del posible rechazo que recibiría de su hermano esta vez. Poso una de sus manos sobre la puerta y la dejo inmóvil, anhelando que el supiera que lo estaba esperando, quería disculparse con el, quería decirle que no es que dejará de ocupar el lugar que ocupaba en su corazón, que siempre sería su prioridad, que lo amaba tanto como siempre le había dicho.

Respiro hondo y se armo de valor y como nunca toco la puerta despacio pero lo suficiente para que se pudiera escuchar. Espero durante unos minutos, inquieta.

–Xia…–Sakura se interrumpió, recordando sus palabras de hoy– Por favor, abre- murmuro suplicante.

Shaoran se encontraba de pie al otro lado de la puerta sin saber si abrir o no, sentado en el suelo con su espalda apoyada en la madera. Sus manos entrelazadas se apretaban con fuerza, su cabeza estaba echada hacia atrás, resistiendo las suplicas de Sakura.

Ambos sabían lo que significaba no abrir la puerta. Si no abría, su hermano le estaba enviando un mensaje claro, la estaba sacando de su vida, estaba marcando un antes y un después.

–Por favor…–volvió a suplicar. Sus rodillas cedieron tocando el piso derrotada, aún con su mano sobre la puerta de su mano, apoyando su frente en ella– que nos esta pasando–susurro dolida por toda la situación.

Shaoran escuchaba sus palabras mordiendo su labio inferior con fuerza y los ojos apretados. Quería abrirle, quería dejarla pasar y abrazarla y decirle que seguía siendo Xiao-nii, pero no podía mentirle sin que lo descubriera a mitad de la frase. ¿Qué le diría? ¿Qué había exagerado en su reacción y que realmente estaba feliz por ella? Sería la peor mentira que diría en su vida, ¿Qué haría después de decir aquello? Cada vez que la viera con Tsukishiro reventaría, la culparía y dios sabe en que terminarían sus benditos celos, celos que estaba recién descubriendo y que no sabía como controlar.

–No lo sé– respondió para el mismo– no sé que nos esta pasando.

Sakura no escucho sus palabras pero como si lo hubiera hecho, se apoyo sobre sus rodillas y poso su otra mano sobre la puerta, anhelando por su hermano.

–Si me abres…–comenzó a decir dudosa y temerosa– prometo que no me gustará nadie, no intentaré estar con Yukito, tu eres lo más importante para mi– suspiro con agonía. La situación la sacaba de su eje, nunca había discutido con su hermano, no de esta manera– Xiao-nii, por favor, no me dejes.

Las palabras de Sakura lo impactaron. ¿Qué clase de monstruo era para que su hermana decidiera dejar de lado su naciente amor hacia otro chico solo por el era una bestia celosa? ¿Cuál era la resolución que había tomado esa mañana? Proteger a su hermana de el y sus pensamientos inmorales.

Haría cualquier cosa para proteger a su hermana, inclusive de él mismo y para protegerla tenía que alejarla de él, y tal vez arrogarla a los brazos de alguien que si podía amarla de la manera sana que se merecía.

No conocía a Tsukishiro pero la impresión que tenía de su persona, era buena. Lo evaluaría, lo analizaría, observaría desde las sombras y decidiría si era merecedor de su hermana y si no, lo echaría a su manera del lado de Sakura, y si lo era, le entregaría a su tesoro para que fuera feliz.

Respiro hondo, una, dos y tres veces. Apretó sus puños y se preparo para lastimarla.

–Deja de ser tan extraña. – le dijo con voz de hielo. Sakura se quedo estática con los ojos abiertos–Deja de perseguirme, eres tan molesta como esas locas del instituto– La joven quedo de piedra, en estado de shock– Estoy cansado de cuidarte y velar por ti como si fueras una niña, ya déjame en paz.

*** 0 ***

¡Hola queridos lectores! Aquí estoy con el segundo capítulo de esta historia, ansiosa por saber su opinión. Bueno, en este capítulo vemos que los hermanos Li se han enfrentado a una situación que los separo, tal vez, indefinidamente. Por un lado, están los sentimientos que tiene Shaoran en contradicción con su naturaleza recta y moral, y por otro lado tenemos a la dulce Sakura, confundida y poco consciente de si misma.

¿Qué creen que pasará con esta parejita de hermanos?

También me gustaría adelantarles que esta historia no solo se centrará en la relación de los jóvenes Li, sino también en los distintos personajes. Amor, drama, confusiones, peleas y sobre todo secretos, estarán presentes.

También hacerles saber que estoy tan contenta de recibir sus comentarios y follows. Así que me dedicaré a responder cada uno aquí.

Malena27: Estoy chocha que te haya gustado tanto y no sé que cara pondrás al leer este desarrollo de los personajes! Estoy ansiosa por saber tu opinión sobre este capítulo, así que por favor házmela llegar.

Naomi-Nakuru: Linda, muchas gracias! Esperó que te guste este segundo cap.

: Si, la verdad es que cuando tuve la idea de escribir este fic me lo pensé un montón, sabía que la temática era algo delicada, pero me alegro que haya sido bien recibida por ustedes. También he tenido muy presente tus observaciones, así que he tratado de tener mas cuidado esta vez y he revisado el trabajo dos veces, igualmente si ves algún otro error, por favor, con toda la confianza házmelo saber. Esperó ansiosa tu opinión del cap.

James birdsong: Thank you very much! I hope you coment

Guest: Ah que alegría! Muchas gracias, por favor, quisiera saber tu opinión de este cap.

Euberoma: Es una felicidad para mi poder llegar a los seguidores de Sakura con este fic. La verdad es que me gusta escribir capítulos largos por lo que prometo que todos tendrán su extensión considerable.

Sakura flor: Aquí estoy con la continuación, esperó que también te guste este capítulo, esperó tu comentario linda.

Guest: Muchas gracias! Feliz de que te haya gustado, aquí estoy con la continuación. Esperó la disfrutes, un abrazo.

Por último, hacerle una invitación a comentar a los usuarios que siguen el fic, para mi saber la opinión del lector es importante, me inspira y me emociona para seguir escribiendo.

LES MANDO UN ABRAZO Y UN BESO ENORME!